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Lección 10 – EL EVANGELIO ETERNO DE DIOS – Para el 9 de marzo de 2019

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Lección 10: Para el 9 de marzo de 2019

EL EVANGELIO ETERNO DE DIOS

Sábado 2 de marzo________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Apocalipsis 14:6-12; Mateo 24:14; Eclesiastés 12:13, 14; Éxodo 20:2-11; Isaías 21:9; 34:8-10.

PARA MEMORIZAR:

“Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apoc. 14:12).

El Apocalipsis muestra que el engaño de Satanás en el tiempo del fin será tan exitoso que el mundo decidirá adorar a la bestia y recibir su marca. Sin embargo, Apocalipsis 14:1 al 5 nos dice que Dios tendrá su remanente, aquellos que tomarán partido por el Señor cuando la mayoría del mundo no lo haga.

En definitiva, la gente no tendrá que escoger si adorar o no (todos siempre adoran algo), sino más bien a quién adorar. Los adoradores de la bestia recibirán la marca en la mano derecha o en la frente, símbolo de su decisión de servir a este sistema apóstata con sus acciones y su mente.

Al mismo tiempo, el mundo será testigo de una gran proclamación del evangelio, como no se ha visto desde los días de Pentecostés. Antes de que los juicios de Dios se derramen sobre la humanidad rebelde, Dios enviará sus mensajes de advertencia “a toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Apoc. 14:6). Dios no quiere que nadie perezca, sino que todos se salven; por eso, la muerte de Cristo fue para toda la humanidad.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En comparación con los millones del mundo, los hijos de Dios serán, como siempre lo fueron, un rebaño pequeño; pero si permanecen de parte de la verdad como está revelada en su Palabra, Dios será su refugio. Están bajo el amplio escudo de la Omnipotencia. Dios constituye siempre una mayoría. Cuando el sonido de la final trompeta penetre en la prisión de la muerte, y los justos se levanten con triunfo, exclamando: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1 Corintios 15:55) para unirse con Dios, con Cristo, con los ángeles y con los fieles de todas las edades, los hijos de Dios serán una gran mayoría (Los hechos de los apóstoles, p. 471).

Las perplejidades aumentarán; pero nosotros, como creyentes en Dios, afirmémonos mutuamente. No rebajemos la norma, sino que mantengámosla elevada, mirando al Autor y Consumador de nuestra fe.

Todos necesitamos más valor cristiano para levantar el estandarte en el que están inscritos los mandamientos de Dios y la fe de Jesús… La línea de separación entre los obedientes y los desobedientes debe ser clara y definida. Debemos estar firmemente decididos a cumplir la voluntad del Señor en cualquier momento y lugar…

Sobre cada conciencia debiera escribirse como quien burila sobre la roca con cincel de acero, que el verdadero éxito, para esta vida o la venidera, no puede obtenerse sino por la obediencia fiel a los principios eternos de la justicia (Sons and Daughters of God, p. 215; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 217).

La predicación del evangelio no ha sido encargada a los ángeles, sino a los hombres. En la dirección de esta obra se han empleado ángeles santos y ellos tienen a su cargo los grandes movimientos para la salvación de los hombres; pero la proclamación misma del evangelio es llevada a cabo por los siervos de Cristo en la tierra (El conflicto de los siglos, p. 312).

Nos acercamos al fin de la historia de esta tierra y los diferentes aspectos de la obra de Dios se deben llevar a cabo con un sacrificio personal mucho mayor del que se manifiesta en la actualidad. En un sentido especial, el trabajo para estos últimos días es una verdadera obra misionera. La predicación de la verdad presente, desde la primera letra de su alfabeto hasta la última, significa esfuerzo misionero. La obra que se ha de realizar exige sacrificio a cada paso de su desarrollo. De este servicio altruista los obreros surgirán purificados y afinados como oro probado en fuego.

La contemplación de las almas que perecen en el pecado debiera despertamos a la realización de mayores esfuerzos para llevar la luz de la verdad presente a los que se hallan en tinieblas y especialmente a los que habitan en regiones donde hasta ahora se ha hecho muy poco con el fin de establecer monumentos para Dios. En todas partes del mundo se debe comenzar una obra que debería haber sido hecha hace mucho tiempo y se la debe llevar adelante hasta su culminación (Testimonios para la iglesia, t. 7, p. 54).

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Domingo 3 de marzo | Lección 10________________________________________

EL MENSAJE DE LOS TRES ÁNGELES

Justo antes del fin, Dios envía sus mensajes de advertencia, representados simbólicamente en términos de tres ángeles resonantes que vuelan por el cielo. La palabra griega para ángel (angelos) significa “mensajero”. Las evidencias de Apocalipsis sugieren que los tres ángeles representan al pueblo de Dios, a quien se le ha confiado el mensaje del tiempo del fin para compartirlo con el mundo.

Lee Apocalipsis 14:6 y Mateo 24:14. ¿Qué nos dice sobre el contenido y el propósito del mensaje del primer ángel? ¿Por qué este mensaje es fundamental para todo lo que creemos?

Apocalipsis 14:6

Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

Mateo 24:14

14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Este primer mensaje del tiempo del fin es la proclamación evangélica en el contexto de la hora del juicio de Dios que ha venido al mundo. El evangelio es la buena noticia de Dios, que salva a los seres humanos sobre la base de la fe en Jesucristo y su obra en favor de ellos. El evangelio es “eterno” porque Dios nunca cambia. Su plan fue establecido incluso antes de que existiésemos (2 Tim. 1:9; Tito 1:2). El mensaje del primer ángel incluye tanto la salvación como el Juicio. Son buenas noticias para quienes dan gloria a Dios y lo adoran como su Creador, pero también es una advertencia de juicio para quienes rechazan al Creador y la señal de la verdadera adoración que él ha dado: el día de reposo sabático.

Se describe a los tres ángeles proclamando el mensaje “a gran voz” (Apoc. 14:7, 9). El mensaje es urgente e importante; todos deben oírlo porque atañe a su destino eterno. Por ende, debe ser proclamado a cada nación, tribu, lengua y pueblo. Esta proclamación es especialmente importante porque, en el tiempo del fin, la bestia ejercerá autoridad sobre “toda tribu, pueblo, lengua y nación” (Apoc. 13:7). Las actividades engañosas de Satanás, de alcance mundial, encuentran su contraparte en la proclamación mundial del evangelio en el tiempo del fin.

El pueblo de Dios proclama el mensaje de los tres ángeles para contrarrestar a Satanás y sus aliados del tiempo del fin (Apoc. 13): el dragón (paganismo/espiritismo), la bestia que sube del mar (catolicismo romano) y la bestia semejante a un cordero (protestantismo apóstata). Satanás utiliza estos poderes del tiempo del fin hasta el momento de la sexta plaga (Apoc. 16:13, 14). Por lo tanto, el mundo recibe dos mensajes contrapuestos, cada cual con el objetivo de granjearse la lealtad de los habitantes de la Tierra.

Como adventistas del séptimo día, estamos llamados a alcanzar al mundo con las verdades del tiempo del fin contenidas en el mensaje de los tres ángeles. ¿Qué estás haciendo para ayudar a lograr exactamente eso? ¿Qué más podrías estar haciendo?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Estimados hermanos, la lección de esta semana, es una lección muy fácil del comprender y de explicar, y el departamento de escuela sabática mundial nos ha provisto nuevamente de una lección muy bien detallada; por lo tanto, hemos decidido no comentar en la lección de esta semana.

Estamos preparando la lección 11, que es la lección de la próxima semana, cuyo título es “Las siete últimas plagas” A esta lección le estamos dedicando bastante tiempo, para poder presentar a usted un comentario lo mas completo posible  y lo mas profundo que podamos, de antemano, muchas gracias por su comprensión.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La proclamación de los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles ha sido ordenada por la palabra de Inspiración. No ha de removerse ni un alfiler ni una clavija. Ninguna autoridad humana tiene más derecho a cambiar la ubicación de estos mensajes que el de sustituir el Antiguo Testamento por el Nuevo. El Antiguo Testamento es el evangelio en figuras y símbolos. El Nuevo Testamento es la sustancia. Uno es tan esencial como el otro. El Antiguo Testamento presenta lecciones de los labios de Cristo, y estas lecciones no han perdido su fuerza en ningún detalle. El primero y el segundo mensajes fueron dados en 1843 y 1844, y ahora estamos bajo la proclamación del tercero; pero los tres mensajes han de ser proclamados todavía. Es tan esencial que sean repetidos ahora a los que están buscando la verdad como lo fue en cualquier momento pasado. Por pluma y voz hemos de hacer resonar la proclamación, mostrando su orden y su aplicación a las profecías que nos conducen al mensaje del tercer ángel. No puede haber un tercero sin un primero y un segundo. Estos mensajes hemos de darlos al mundo en publicaciones y discursos, mostrando en la línea de la historia profética las cosas que han sido y las que habrán de ser (El otro poder, p. 26).

El mandato dado a los discípulos nos es dado también a nosotros. Hoy día, como entonces, un Salvador crucificado y resucitado ha de ser levantado delante de los que están sin Dios y sin esperanza en el mundo. El Señor llama a pastores, maestros y evangelistas. De puerta en puerta han de proclamar sus siervos el mensaje de salvación. A toda nación, tribu, lengua y pueblo se han de proclamar las nuevas del perdón por Cristo. El mensaje ha de ser dado, no con expresiones atenuadas y sin vida, sino en términos claros, decididos y conmovedores. Centenares están aguardando la amonestación para poder escapar a la condenación. El mundo necesita ver en los cristianos una evidencia del poder del cristianismo. No meramente en unos pocos lugares, sino por todo el mundo, se necesitan mensajes de misericordia (Obreros evangélicos, p. 29).

Se representa a los ángeles volando por en medio del cielo, proclamando un mensaje de advertencia al mundo, y ejerciendo una acción directa sobre la gente que vive en los últimos días de la historia terrena. Nadie oye la voz de esos ángeles, porque son un símbolo que representa al pueblo de Dios que trabaja en armonía con el universo del cielo. Hombres y mujeres esclarecidos por el Espíritu de Dios y santificados por la verdad proclaman sucesivamente los tres mensajes (Mensajes selectos, tomo 2, p. 446).

Con clara y firme voz, el mensajero dijo: “Os pregunto, ¿qué estáis haciendo? ¡Ojalá pudierais comprender! ¡Ojalá pudierais entender la importancia de la amonestación y lo que significa para vosotros y para el mundo! Si entendierais, si estuvierais llenos del espíritu de Aquel que dio su vida por la vida del mundo, cooperaríais con él haciendo fervientes y abnegados esfuerzos para salvar a los pecadores” (Mensajes selectos, t. 1, p. 107).

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Lección 10 | Lunes 4 de marzo___________________________________________

EL MENSAJE DEL PRIMER ÁNGEL: PRIMERA PARTE

Lee Apocalipsis 14:7; y Eclesiastés 12:13 y 14. ¿Qué significa “temer a Dios”? ¿De qué manera el concepto de temer a Dios se relaciona con el evangelio y qué tiene que ver el evangelio con guardar los mandamientos de Dios (ver Rom. 7:7-13)? ¿Qué relación hay entre temer a Dios y glorificarlo?

Apocalipsis 14:7

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

Eclesiastés 12:13-14

13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. 14 Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.

Romanos 7:7-13

¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. 10 Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; 11 porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató. 12 De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. 13 ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.

El llamado a temer a Dios y darle gloria (Apoc. 14:7) se proclama en el contexto del “evangelio eterno”. Tomar conciencia de lo que Cristo ha hecho por nuestra salvación da lugar a nuestra respuesta positiva.

En la Biblia, temer a Dios y darle gloria están estrechamente relacionados (Sal. 22:23; Apoc. 15:4). Juntos señalan una relación correcta con Dios (Job 1:8) y obediencia a él.

Temer a Dios no significa tenerle miedo, sino tomarlo en serio y permitir su presencia en nuestra vida. El pueblo de Dios del tiempo del fin es el que teme a Dios (ver Apoc. 11:18; 19:5). Dios desea que su pueblo lo ame (Deut. 11:13; Mat 22:37), le sea obediente (Deut. 5:29; Ecl. 12:13) y refleje su carácter (Gén. 22:12).

Es importante que el pueblo de Dios le dé gloria porque “la hora de su juicio ha llegado” (Apoc. 14:7). El juicio en cuestión aquí es el Juicio Investigador preadvenimiento, que tiene lugar antes de la Segunda Venida. El propósito de este juicio es revelar si servimos realmente a Dios o no, una decisión que se manifiesta a través de nuestras obras (ver 2 Cor. 5:10). Al término de este juicio, se decide el destino de cada persona (Apoc. 22:11) y Jesús vendrá a traer su recompensa a cada persona según sus obras (Apoc. 22:12).

El Juicio de Apocalipsis 14 es una parte del evangelio. Para quienes tienen una buena relación con Dios, el Juicio es una buena noticia: significa vindicación, salvación, libertad y vida eterna. No obstante, es una mala noticia para los desobedientes, a menos que se arrepientan, se vuelvan a Dios y acepten este mensaje de la hora del Juicio en el tiempo del fin. Dios no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan (2 Ped. 3:9).

¿Cómo podrías defenderte en el Juicio? ¿Qué veredicto revelará tu vida? ¿Qué te dice tu respuesta sobre la necesidad del evangelio? ¿Por qué el evangelio está tan estrechamente unido al mensaje del primer ángel?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El mensaje del primer ángel en el capítulo 14 del Apocalipsis, que anuncia la hora del juicio de Dios y que exhorta a los hombres a que le teman y adoren, tenía por objeto separar de las influencias corruptoras del mundo al pueblo que profesaba ser de Dios y despertarlo para que viera su verdadero estado de mundanalidad y apostasía. Con este mensaje Dios había enviado a la iglesia un aviso que, de ser aceptado, habría curado los males que la tenían apartada de él. Si los cristianos hubiesen recibido el mensaje del cielo, humillándose ante el Señor y tratando sinceramente de prepararse para comparecer ante su presencia, el Espíritu y el poder de Dios se habrían manifestado entre ellos. La iglesia habría vuelto a alcanzar aquel bendito estado de unidad, fe y amor que existía en tiempos apostólicos (El conflicto de los siglos, p. 376).

Los discípulos de Cristo deben precaverse hoy contra la tendencia a perder el espíritu de reverencia y temor piadoso. Las Escrituras enseñan a los hombres cómo deben acercarse a su Hacedor, a saber, con humildad y reverencia, por la fe en un Mediador divino. El salmista declaró:

“Porque Jehová es Dios grande; Y Rey grande sobre todos los dioses… Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor’’. Salmos 95:3, 6…

La verdadera reverencia hacia Dios nos es inspirada por un sentido de su infinita grandeza y un reconocimiento de su presencia. Este sentido del Invisible debe impresionar profundamente todo corazón. La presencia de Dios hace que tanto el lugar como la hora de la oración sean sagrados. Y al manifestar reverencia por nuestra actitud y conducta, se profundiza en nosotros el sentimiento que la inspira. “Santo y temible es su nombre” (Salmos 111:9, VM), declara el salmista. Los ángeles se velan el rostro cuando pronuncian ese nombre. ¡Con qué reverencia debieran pronunciarlo nuestros labios, puesto que somos seres caídos y pecaminosos! (Profetas y reyes, pp. 33, 34).

Hay que escudriñar honda y sinceramente el corazón. Hay que deponer el espíritu liviano y frívolo al que se entregan tantos cristianos de profesión. Empeñada lucha espera a todos aquellos que quieran subyugar las malas inclinaciones que tratan de dominarlos. La obra de preparación es obra individual… él examinará el caso de cada individuo de un modo tan rígido y minucioso como si no hubiese otro ser en la tierra. Cada cual tiene que ser probado y encontrado sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante.

Solemnes son las escenas relacionadas con la obra final de la expiación. Incalculables son los intereses que esta envuelve. El juicio se lleva ahora adelante en el Santuario celestial. Esta obra se viene realizando desde hace muchos años. Pronto —nadie sabe cuándo— les tocará ser juzgados a los vivos. En la augusta presencia de Dios nuestras vidas deben ser pasadas en revista. En este más que en cualquier otro tiempo conviene que toda alma preste atención a la amonestación del Señor: “Velad y orad: porque no sabéis cuándo será el tiempo”. Marcos 13:33. “Y si no velares, vendré a ti como ladrón, y no sabrás en qué hora vendré a ti”. Apocalipsis 3:3 (El conflicto de los siglos, p. 480).

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Martes 5 de marzo | Lección 10__________________________________________

EL MENSAJE DEL PRIMER ÁNGEL: SEGUNDA PARTE

Apocalipsis nos muestra que los aspectos esenciales de la última crisis de la historia de la Tierra serán la adoración y la obediencia a Dios, que se manifiestan al guardar sus mandamientos (Apoc. 14:12). Los habitantes del mundo se dividirán en dos grupos: los que temen y adoran a Dios, y los que temen y adoran a la bestia.

Analiza los primeros cuatro mandamientos del Decálogo (Éxo. 20:2-11). Luego repasa Apocalipsis 13. La exigencia de adoración por parte de la bestia (Apoc. 13:15), la creación de una imagen de la bestia para adorarla (vers. 14, 15), las blasfemias contra Dios y su nombre (vers. 5, 6) y la aceptación de la marca de la bestia (vers. 16, 17), ¿de qué manera señalan los ataques de Satanás contra los primeros cuatro mandamientos del Decálogo en la crisis final?

Éxodo 20:2-11

Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

Apocalipsis 13

1 Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella? También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. Si alguno tiene oído, oiga. 10 Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos. 11 Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. 12 Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. 13 También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. 14 Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. 15 Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. 16 Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; 17 y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. 18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.

El concepto central de los primeros cuatro mandamientos del Decálogo es la adoración. Apocalipsis indica que estos mandamientos se convertirán en la norma de lealtad a Dios en la crisis final. El conflicto final entre Cristo y Satanás girará inequívocamente en torno de la adoración y los primeros cuatro Mandamientos.

El punto crucial de la crisis final se enfatiza en la segunda exhortación del mensaje del primer ángel. El llamado a “adora[r] a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apoc. 14:7) es casi una cita exacta del cuarto mandamiento del Decálogo (Éxo. 20:11). Este hecho muestra que el llamado a adorar a Dios el Creador es un llamado a la observancia del sábado.

El descanso y la adoración en el séptimo día, el sábado, es una señal especial de nuestra relación con Dios (Éxo. 31:13; Eze. 20:12). El mensaje del primer ángel es un llamado a adorar al Creador.

“Mientras que la observancia del falso día de reposo (domingo) –en obediencia a la ley del Estado y en oposición al cuarto Mandamiento– será una declaración de obediencia a un poder que está en oposición a Dios, la observancia del verdadero día de reposo (sábado) –en obediencia a la Ley de Dios– será una evidencia de lealtad al Creador. Mientras que una clase de personas, al aceptar el signo de la sumisión a los poderes terrenales, recibe la marca de la bestia, la otra, por haber elegido el signo de obediencia a la autoridad divina, recibirá el sello de Dios” (CS 591).

Nuestro conceptos de la Creación y la Salvación, ¿qué relación guardan? ¿Por qué es tan importante descansar en sábado como lo hizo Dios?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”. Apocalipsis 14:6, 7.

Si se presta atención a este mensaje, inducirá a cada nación, tribu, lengua y pueblo a examinar cuidadosamente la Palabra, y los conducirá a la verdadera luz concerniente al poder que ha cambiado el séptimo día de reposo por un día de reposo espurio. El único Dios verdadero ha sido olvidado, su ley ha sido descartada, y su sábado sagrado ha sido pisoteado en el polvo por el hombre pecador. El cuarto mandamiento, tan claro y explícito, ha sido ignorado. El monumento del sábado, que expresa quién es el Dios viviente, el Creador de los cielos y de la tierra, ha sido derribado, y en su lugar se ha dado al mundo un día de reposo falso. Así se ha abierto una brecha en la ley de Dios. Un día de reposo falso no podría constituir una norma verdadera (Mensajes selectos, tomo 2, p. 121).

Los cuatro primeros mandamientos presentan al hombre su deber de servir al Señor nuestro Dios con todo el corazón, y con toda el alma, y con toda la mente, y con todas las fuerzas. Esto abarca a todo el hombre. Esto requiere un amor tan ferviente, tan intenso, que el hombre no pueda atesorar en su mente nada, ni ningún afecto, que rivalice con el que siente por Dios…

Jehová, el eterno, el que posee existencia propia, el no creado, el que es la fuente de todo y el que lo sustenta todo, es el único que tiene derecho a la veneración y adoración supremas. Se prohíbe al hombre dar a cualquier otro objeto el primer lugar en sus afectos o en su servicio. Cualquier cosa que nos atraiga y que tienda a disminuir nuestro amor a Dios, o que impida que le rindamos el debido servicio es para nosotros un dios (Sons and Daughters of God, p. 56; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 58, y Patriarcas y profetas, p. 313.).

Nuestro Dios es un Padre tierno y misericordioso. Su servicio no debe mirarse como una cosa que entristece, como un ejercicio que desagrada. Debe ser un placer adorar al Señor y participar en su obra. Dios no quiere que sus hijos, a los cuales proporcionó una salvación tan grande, obren como si él fuera un amo duro y exigente. Él es nuestro mejor amigo; y cuando le adoramos quiere estar con nosotros, para bendecimos y confortamos llenando nuestro corazón de alegría y amor. El Señor quiere que sus hijos hallen consuelo en servirle y más placer que fatiga en su obra. Él quiere que quienes vengan a adorarle se lleven pensamientos preciosos acerca de su amor y cuidado, a fin de que estén alentados en toda ocasión de la vida y tengan gracia para obrar honrada y fielmente en todo (El camino a Cristo, p. 103).

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Lección 10 | Miércoles 6 de marzo_______________________________________

EL MENSAJE DEL SEGUNDO ÁNGEL

El mensaje del segundo ángel anuncia la caída, o apostasía, de Babilonia y la identifica como un falso sistema religioso. En Apocalipsis 17:5, “se dice que Babilonia es ‘madre de las rameras’. Sus hijas deben simbolizar las iglesias que adhieren a sus doctrinas y tradiciones, y siguen su ejemplo sacrificando la verdad y la aprobación de Dios, para formar una alianza ilícita con el mundo” (CS 380).

Lee Apocalipsis 14:8; 18:2; e Isaías 21:9. La repetición de la palabra “caído” apunta a la apostasía progresiva de Babilonia. ¿Por qué el texto dice que Babilonia ya cayó, cuando su caída también se describe en el futuro?

Apocalipsis 14:8

Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.

Apocalipsis 18:2

Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

Isaías 21:9

y he aquí vienen hombres montados, jinetes de dos en dos. Después habló y dijo: Cayó, cayó Babilonia; y todos los ídolos de sus dioses quebrantó en tierra.

La Babilonia del tiempo del fin, en Apocalipsis, es una unión de falsos sistemas religiosos que incluye al catolicismo romano y al protestantismo apóstata. Estos se pondrán al servicio de Satanás contra el pueblo de Dios (ver Apoc. 13:11-18; 16:13; 17:5). Esta unión religiosa apóstata manifestará la arrogancia de la Babilonia antigua al exaltarse por encima de Dios e intentar ocupar su lugar en este mundo. El mensaje del segundo ángel le advierte al pueblo de Dios que este sistema inicuo se apartará cada vez más de la verdad como consecuencia de su rechazo de la luz del mensaje del Advenimiento. “La caída de Babilonia no será completa hasta que no se haya alcanzado esa condición y la unión de la iglesia con el mundo se haya consumado totalmente en toda la cristiandad” (CS 386).

Vuelve a leer Apocalipsis 14:8; 17:2; y 18:3. ¿Cómo hace Babilonia para que el mundo beba del vino de su fornicación? ¿Qué simboliza este vino?

Apocalipsis 17:2

con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

Apocalipsis 18:3

Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

El vino de Babilonia se refiere a las falsas enseñanzas y al falso evangelio que ofrece este sistema religioso apóstata. En la actualidad, cuando muchas iglesias protestantes, en cumplimiento de la profecía bíblica, borran rápidamente las diferencias que una vez las separaron de la Iglesia Católica Romana y se alejan de la verdad bíblica, observamos la influencia corruptora del vino de Babilonia entre el profeso cuerpo de Cristo: la Evolución teísta, que implícitamente contrasta con la referencia a la Creación en el mensaje del primer ángel; las tradiciones teológicas que reemplazan la Sola Scriptura; la ética revisada, que abandona las definiciones bíblicas de género, matrimonio, y otras. Los borrachos no pueden pensar con claridad. A medida que la gente se embriague espiritualmente con el vino de Babilonia, esta los seducirá para que adoren a la bestia que sube del mar y para que reciban la marca de la bestia, la señal de autoridad de la bestia que sube del mar por imposición de la bestia semejante a un cordero.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cerca del término del mensaje del segundo ángel vi una intensa luz del cielo que brillaba sobre el pueblo de Dios. Los rayos de esta luz eran tan brillantes como los del sol. Y oí las voces de los ángeles que exclamaban: “¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!”

Era el clamor de media noche, que había de dar poder al mensaje del segundo ángel. Fueron enviados ángeles del cielo para alentar a los desanimados santos y prepararlos para la magna obra que les aguardaba… Aquellos a quienes se confió esta proclamación se apresuraron y con el poder del Espíritu Santo publicaron el mensaje y despertaron a sus desalentados hermanos. Esta obra no se fundaba en la sabiduría y erudición de los hombres, sino en el poder de Dios, y sus santos que escucharon el clamor no pudieron resistirle. Los primeros en recibir este mensaje fueron los más espirituales, y los que en un principio habían dirigido la obra fueron los últimos en recibirlo y ayudar a que resonase más potente el pregón…

En todas partes del país fue proyectada luz sobre el mensaje del segundo ángel y el anunció enterneció el corazón de millares de personas. Propagóse de villa en villa y de ciudad en ciudad, hasta despertar por completo al expectante pueblo de Dios. En muchas iglesias no fue permitido dar el mensaje, y gran número de fieles que tenían el viviente testimonio abandonaron aquellas caídas iglesias. El pregón de media noche efectuaba una potente obra (Primeros escritos, pp. 237, 238).

Los hombres se conducen como si se les hubiera dado libertad para anular las decisiones de Dios. Los críticos se colocan en el lugar de Dios y repasan su Palabra a fin de modificarla o aprobarla. De esta manera, todas las naciones se ven inducidas a beber del vino de la fornicación de Babilonia. Estos críticos han preparado las cosas como para que se ajusten a las herejías peculiares de los últimos días. Si no pueden cambiar la Palabra de Dios, si no pueden torcer su significado para que se ajuste a las prácticas humanas, la quebrantan (Alza tus ojos, p. 33).

Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación”. Apocalipsis 14:6-8. ¿Cómo se logra esto? Obligando a los hombres a aceptar un falso sábado. En el capítulo treinta y uno de Éxodo se nos dice claramente cuál es el día del Señor. La observancia del sábado ha sido declarada como la señal de lealtad del pueblo de Dios (Testimonios para la iglesia, tomo 8, p. 101).

La Biblia declara que antes de la venida del Señor, Satanás obrará con todo poder, y con señales, y con maravillas mentirosas, y con todo el artificio de la injusticia”, y que todos aquellos que “no admitieron el amor de la verdad para” ser “salvos”, serán dejados para que reciban “la eficaz operación de error, a fin de que crean a la mentira”. 2 Tesalonicenses 2:9-11 (VM). La caída de Babilonia no será completa sino cuando la iglesia se encuentre en este estado, y la unión de la iglesia con el mundo se haya consumado en toda la cristiandad. El cambio es progresivo, y el cumplimiento perfecto de Apocalipsis 14:8 está aún reservado para lo por venir (El conflicto de los siglos, p. 386).

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Jueves 7 de marzo | Lección 10___________________________________________

EL MENSAJE DEL TERCER ÁNGEL

¿Cómo describe Apocalipsis 14:12 al pueblo fiel de Dios?

Apocalipsis 14:12

12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

En contraste con el pueblo fiel de Dios, Apocalipsis 14:9 y 10 advierte sobre el destino de quienes enfrenten la ira de Dios. En el Antiguo Testamento, el derramamiento de la ira de Dios se describe simbólicamente como beber vino de una copa (Jer. 25:15, 16). La severidad del Juicio sobre los adoradores de la bestia se expresa como beber el vino de la ira de Dios que es “vaciado puro” (Apoc. 14:10) en la copa. Los pueblos antiguos a menudo diluían el vino con agua para reducir su poder embriagador. El vino puro y sin diluir describe el derramamiento de la ira de Dios con toda su fuerza y sin misericordia.

Lee Apocalipsis 14:10 y 11; y 20:10 al 15. ¿De qué modo Isaías 34:8 al 10 y Judas 7 arrojan luz sobre la declaración: “Y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos”?

Apocalipsis 14:10-11

10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.

Apocalipsis 20:10-15

10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. 11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. 12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Isaías 34:8-10

Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sion. Y sus arroyos se convertirán en brea, y su polvo en azufre, y su tierra en brea ardiente. 10 No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo; de generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella.

Judas 1:7

como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

La declaración del tormento con fuego y azufre se refiere a la destrucción total. El fuego y el azufre son un instrumento de juicio (Gén. 19:24; Isa. 34:8-10). El humo que asciende de la destrucción es una imagen muy conocida de la Biblia. Isaías profetizó acerca de la futura destrucción de Edom con fuego y azufre: se convertirá en alquitrán ardiente; “no se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo” (Isa. 34:10). Judas, al describir el destino de Sodoma y Gomorra, menciona que sufrieron el castigo del “fuego eterno” (Jud. 7). Estos pasajes no se refieren a una combustión interminable, ya que ninguna de estas ciudades se está quemando en la actualidad. Las consecuencias son eternas, no la combustión en sí. El “fuego eterno”, en Apocalipsis, se refiere a la aniquilación; la combustión durará lo suficiente como para que no quede nada más para quemar.

Aunque podemos estar agradecidos de la gran verdad de que el fuego del infierno no torturará a los perdidos por la eternidad, aun así el castigo es bastante terrible. ¿Qué debería decirnos esto sobre la tarea sagrada que se nos ha encomendado de advertirles a los demás sobre lo que vendrá?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El tercer ángel vuela por en medio del cielo anunciando los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Representa la obra que debe hacerse en estos últimos días. El mensaje no pierde nada de su poder al progresar en su vuelo. Juan ve que la obra crece en potencia hasta que toda la tierra se llena con la gloria de Dios. El mensaje: “Temed a Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida”, debe ser dado en alta voz. Con celo y energías más intensos, los seres humanos deben impulsar la obra del Señor. Los hombres, las mujeres y los niños deben prepararse para dar el mensaje en el hogar, en la escuela y en la iglesia (Hijos e hijas de Dios, p. 207).

La más temible amenaza jamás dirigida a los mortales está contenida en el mensaje del tercer ángel. Debe ser un pecado terrible el que acarrea la ira de Dios sin mezcla de misericordia. No se debe dejar en tinieblas a los hombres con respecto a este importante asunto; la amonestación contra tal pecado debe darse al mundo antes de la caída de los juicios de Dios, para que todos sepan por qué se los inflige y tengan la oportunidad de escapar de ellos.

En el transcurso de esa gran controversia se desarrollan dos clases de personas distintas y opuestas. Una “adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca”, y por lo tanto acarrea sobre sí misma los terribles juicios anunciados por el tercer ángel. La otra, en marcado contraste con el mundo, guarda “los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. Apocalipsis 14:9, 12 (La historia de la redención, p. 402).

Mientras la tierra estaba envuelta en el fuego de la destrucción, los justos vivían seguros en la ciudad santa. La segunda muerte no tiene poder sobre los que tuvieron parte en la primera resurrección. Mientras Dios es para los impíos un fuego devorador, es para su pueblo un sol y un escudo. Apocalipsis 20:6; Salmos 84:11.

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra han pasado”. Apocalipsis 21:1 (VM). El fuego que consume a los impíos purifica la tierra. Desaparece todo rastro de la maldición. Ningún infierno que arda eternamente recordará a los redimidos las terribles consecuencias del pecado.

Solo queda un recuerdo: nuestro Redentor llevará siempre las señales de su crucifixión. En su cabeza herida, en su costado, en sus manos y en sus pies se ven las únicas huellas de la obra cruel efectuada por el pecado. El profeta, al contemplar a Cristo en su gloria, dice: “Su resplandor es como el fuego, y salen de su mano rayos de luz; y allí mismo está el escondedero de su poder”. Habacuc 3:4 (VM) (El conflicto de los siglos, p. 653).

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Lección 10 | Viernes 8 de marzo_________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee “El mensaje final de Dios”, en El conflicto de los siglos, pp. 589-597.

Apocalipsis muestra que, al final de la historia, al pueblo de Dios se le encomendó que proclamara al mundo el evangelio del tiempo del fin. La obra que tenemos por delante parece abrumadora, casi imposible. Sin embargo, tenemos la promesa del poder de Dios.

“La gran obra del evangelio no terminará con menor manifestación del poder de Dios que la que señaló su comienzo […].

“El mensaje no será llevado adelante tanto con argumentos como por medio de la convicción profunda del Espíritu de Dios. Los argumentos ya fueron presentados. Sembrada está la semilla, y ahora brotará y dará frutos” (CS 596, 597).

La conclusión de la proclamación del mensaje final de Dios dará como resultado una gran separación que divide al mundo en dos bandos: los que aman y obedecen a Dios y los que siguen y obedecen a la bestia. Esta separación se describe en términos de dos cosechas: la recolección del trigo en los depósitos (Apoc. 14:14-16) y las uvas que se pisarán en el lagar (vers. 17-20). Esta separación final es la temática de Apocalipsis 17 y 18.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Medita en este pensamiento: ¿Quién predica el mensaje de los tres ángeles aparte de los Adventistas del Séptimo Día? ¿Qué debería decirnos este hecho sobre la importancia de nuestra obra y con cuánta seriedad deberíamos tomarnos esto?
  2. ¿Por qué crees que el Juicio es un concepto impopular entre muchos cristianos? ¿Qué relevancia tiene el concepto del Juicio preadvenimiento para los cristianos actuales? ¿Cómo ayudarías a tus hermanos creyentes a comprender mejor el verdadero significado del Juicio preadvenimiento?
  3. Reflexiona en la pregunta del sábado, en el contexto de los acontecimientos finales. ¿Por qué tiene tanto sentido que el día de reposo sabático, que se remonta a la primera semana de la Creación misma (Gén. 2:2, 3), desempeñe un papel tan fundamental? Si la cuestión es a quién adoramos (si al Creador de “el cielo y la tierra” [Apoc. 14:7] o al poder de la bestia) y si el séptimo día es la señal más antigua, más fundamental e indudable del hecho de que Dios creó “el cielo y la tierra”, entonces, ¿por qué el sábado, como uno de los mandamientos de Dios (Apoc. 14:12), desempeña un papel tan destacado en la crisis final?

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2 pensamientos en “Lección 10 – EL EVANGELIO ETERNO DE DIOS – Para el 9 de marzo de 2019

  1. muy bueno lo que hacen!!! los felicito!!! aquí encuentro toda y muy buena información y explicación!!! Dios les bendiga grandemente

  2. Bendiciones hnos por la lección, por los comentarios que nos comparten. Y qué evangelio nos encomendó El Señor!!! Dios quiera darnos un pedacito en su obra.

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