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Lección 6 – POSIBILIDADES ILIMITADAS – Para el 8 de agosto de 2020

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Lección 6: Para el 8 de agosto de 2020

POSIBILIDADES ILIMITADAS

Sábado 1º de agosto____________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 12:12; Mateo 3:16–18; 1 Corintios 12:7; 1 Corintios 1:4–9; Mateo 25:14–30.

PARA MEMORIZAR:

“Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Cor. 12:11).

Dios nos llama a testificar por él (Hech. 1:8; Isa. 43:10). Testificar no es un don espiritual especial que solo poseen unos pocos elegidos. Testificar es el llamado divino de cada cristiano.

La Biblia usa diferentes expresiones para describir nuestro llamado ante Dios. Debemos ser “la luz del mundo”, “embajadores de Cristo” y un “real sacerdocio” (Mat. 5:14; 2 Cor. 5:20; 1 Ped. 2:9). Este mismo Dios que nos llama a ser testigos y a servir nos capacita para la tarea. Él imparte dones espirituales a cada creyente. Dios no llama a los calificados. Él califica a los que ha llamado. Así como da la salvación libremente a todos los que creen, también les da sus dones libremente.

Al consagrarnos a Dios y dedicar nuestra vida a su servicio, nuestras posibilidades de servir son infinitas. “No tiene límite la utilidad de quien, poniendo el yo a un lado, da lugar a la obra del Espíritu Santo en su corazón y lleva una vida consagrada por completo a Dios” (MC 116).

En la lección de esta semana, estudiaremos nuestras posibilidades ilimitadas de servicio a través del don del Espíritu Santo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En todo período de la historia de esta tierra, Dios tuvo hombres a quienes podía usar como instrumentos oportunos a los cuales dijo: «Sois mis testigos». En toda edad hubo hombres piadosos, que recogieron los rayos de luz que fulguraban en su senda, y hablaron al pueblo las palabras de Dios. Enoc, Noé, Moisés, Daniel y la larga lista de patriarcas y profetas, todos fueron ministros de justicia. No fueron infalibles; eran hombres débiles, sujetos a yerro; pero el Señor obró por su medio a medida que se entregaban a su servicio.

Desde su ascensión, Cristo, la gran cabeza de la iglesia, ha llevado a cabo su obra en el mundo por medio de embajadores escogidos, mediante los cuales babia a los hijos de los hombres, y atiende a sus necesidades. La posición de aquellos que han sido llamados por Dios a trabajar en palabra y doctrina para la edificación de su iglesia, está rodeada de grave responsabilidad. Ocupan ellos el lugar de Cristo, en la obra de exhortar a hombres y mujeres a reconciliarse con Dios; y únicamente en la medida en que reciban de lo alto sabiduría y poder podrán cumplir su misión (Obreros evangélicos, p. 13).

Gracias a Dios que es nuestro privilegio el ser llamados testigos de Dios. De manera que, si somos testigos, debemos hablar en nombre de Cristo, y exaltarlo ante nuestras relaciones. Cuando vemos que el ardor y el celo religioso de cualquiera de nuestros compañeros se enfría, debernos ayudarlo y animarlo, orar con él y en su favor, para que pueda ser un verdadero testigo de Dios…

Debéis ser el instrumento por medio del cual Dios hable al alma. Se os recordarán cosas preciosas, y con el corazón rebosante del amor de Jesús, hablaréis palabras de vital interés e importancia. Vuestra sencillez y vuestra sinceridad constituirán vuestra mayor elocuencia, y en los libros del cielo se registrarán vuestras palabras como oportunas, semejantes a manzanas de oro con figuras de plata. Dios las transformará en una corriente de influencia celestial, despertará convicciones y deseos, y Jesús añadirá su intercesión a sus oraciones, y pedirá para el pecador el don del Espíritu Santo, y lo derramará sobre su alma. Y delante de los ángeles de Dios habrá gozo por un pecador que se arrepiente (Hijos e hijas de Dios, p. 276).

Los que aman a Jesús pondrán su vida entera en armonía con la voluntad de él… La gracia de Dios los capacita para mantener intactos sus principios. Ángeles santos están a su lado, y revelan a Cristo por su firme adhesión a la verdad. Son los milicianos de Cristo, y, como buenos testigos, hablan con fuerza y firmeza en favor de la verdad. Demuestran la realidad de la potencia espiritual que hace a hombres y mujeres capaces de no sacrificar nada de la justicia y de la verdad, por mucho que el mundo quiera ofrecerles en cambio. El Cielo honrará a tales cristianos, porque conformaron su vida a la voluntad de Dios, sin fijarse en los sacrificios que les tocaba hacer (La maravillosa gracia de Dios, p. 247).

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Domingo 2 de agosto | Lección 6_______________________________________________

DIVERSOS DONES: UNIDOS EN SERVICIO

¿Alguna vez has considerado lo diferentes que eran los discípulos? Sus antecedentes, personalidades, temperamentos y dones eran muy variados. Pero esto no fue una debilidad para la iglesia, fue una fortaleza. Mateo, un recaudador de impuestos, era preciso, exacto y minucioso. En contraste, Pedro a menudo hablaba rápido, y era entusiasta e impulsivo, pero también tenía cualidades naturales de liderazgo. Juan era tierno, pero también franco. Andrés era una persona amable, extremadamente consciente de su entorno y sensible a los demás. Tomás tenía la inclinación natural a cuestionar, y a menudo dudaba. Cada uno de estos discípulos, aunque tenía diferentes personalidades y dones, fue usado poderosamente por Dios para testificar por él.

Lee 1 Corintios 12:12 y 13, y 18 al 22. ¿Qué descubrimos en estos pasajes acerca de la necesidad de personas de diferentes dones en el cuerpo de Cristo, la iglesia?

1 Corintios 12:12-13, y 18 -22

12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. 13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. 19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. 21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. 22 Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;

Dios se deleita en tomar personas de diferentes orígenes, con diferentes talentos y habilidades, e impartirles regalos para el servicio. El cuerpo de Cristo no es un grupo homogéneo de personas que son todas iguales. No es un club de campo con personas de los mismos orígenes que piensan lo mismo. Es un movimiento dinámico de personas de diferentes dones, unidas en su amor por Cristo y por las Escrituras, y que están comprometidas a compartir su amor y su verdad con el mundo (Rom. 12:4; 1 Cor. 12:12). Los miembros del cuerpo de Cristo tienen dones diferentes, pero cada uno es valioso; cada uno es crítico para el funcionamiento saludable del cuerpo de Cristo. Así como los ojos, los oídos y la nariz tienen diferentes funciones, pero son necesarios para el cuerpo, todos los dones también son necesarios (1 Cor. 12:21, 22).

Si consideras cuidadosamente el cuerpo humano, incluso las partes más pequeñas tienen un papel crucial. Considera nuestras pestañas. ¿Qué pasaría si no tuviéramos algo tan aparentemente insignificante como las pestañas? Las partículas de polvo nublarían nuestra visión, y las consecuencias resultantes podrían causar daños irreparables. El miembro de la iglesia que parece el más “insignificante” es una parte esencial del cuerpo de Cristo y ha sido dotado por el Espíritu Santo. Cuando dedicamos estos dones totalmente a Dios, cada uno de nosotros puede marcar una diferencia eterna.

No importa cuán talentoso seas, ¿cuáles son las cosas en las que no eres muy bueno pero que otros en la iglesia sí lo son? ¿Cómo debería ayudar esto a mantenerte en el lugar adecuado?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La unión es fuerza, y el Señor desea que esta verdad siempre sea revelada en todos los miembros del cuerpo de Cristo. Todos deben estar unidos en amor, en humildad, en mansedumbre de mente; organizarse como una sociedad de creyentes con el propósito de combinar y difundir su influencia; deben trabajar como Cristo trabajó. Siempre han de manifestar cortesía y respeto mutuos. Todo talento tiene su lugar y debe mantenerse bajo el control del Espíritu Santo…

La iglesia está unida en los sagrados vínculos del compañerismo a fin de que cada miembro se beneficie de la influencia de los demás. Todos deben unirse al pacto de amor y armonía que existe. Los principios y las gracias cristianas de toda la sociedad de creyentes han de comunicar fortaleza y poder en una acción armoniosa. Cada creyente debe beneficiarse y progresar por la influencia refinadora y transformadora de las variadas capacidades de otros miembros, para que las cosas que falten en uno puedan ser más abundantemente desplegadas en otro. Todos los miembros deben acercarse el uno al otro, para que la iglesia llegue a ser un espectáculo ante el mundo, ante los ángeles y ante los hombres (Mensajes selectos, t. 3, pp. 15, 16).

Es el plan de Dios que sus siervos tengan diversos dones. Es su voluntad que hombres de distintos criterios ingresen en la iglesia para colaborar con él. Tenemos que hacer frente a diferentes opiniones, y se necesitan dones distintos. Los siervos de Dios deben trabajar en perfecta armonía. Le agradezco a Dios porque no somos exactamente iguales, aunque debemos tener el mismo espíritu: El espíritu que moraba en Cristo. El apóstol Juan no era igual al apóstol Pedro. Cada cual tenía que someter sus peculiaridades y suavizar su temperamento, para que pudieran ayudarse mutuamente mediante la fe en la verdad y la santificación que ella produce…

Tenemos que aprender a tolerar las particularidades de los que nos rodean. Si nuestra voluntad está dirigida por Cristo, ¿cómo podremos discrepar con nuestros hermanos? Si ello ocurre, es evidente que el yo tiene que ser crucificado. Aquél a quien Cristo otorga libertad es verdaderamente libre. No estamos completos en Cristo a menos que nos amemos como el Señor nos amó (Cada día con Dios, p. 260).

Así como los diferentes miembros del organismo humano se unen para formar el cuerpo entero y cada uno cumple su parte obedeciendo a la inteligencia que gobierna el todo, de la misma manera los miembros de la iglesia de Cristo deben estar unidos en un cuerpo simétrico, sujeto a la inteligencia santificada del conjunto.

Todos debemos sentir nuestra responsabilidad individual como miembros de la iglesia visible y trabajadores en la viña del Señor… [N]uestro precioso Salvador nos ha invitado a unimos a él y a unir nuestra debilidad con su fortaleza, nuestra ignorancia con su sabiduría, nuestra indignidad con su mérito (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 20).

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Lección 6 | Lunes 3 de agosto__________________________________________________

DIOS: EL DADOR DE TODA BUENA DÁDIVA

Según 1 Corintios 12:11 y 18, Efesios 4:7 y 8, y Santiago 1:17, Dios es el originador de todos los dones, y “todo don perfecto” proviene de él. Por lo tanto, podemos estar seguros de que él nos impartirá los dones del Espíritu Santo que mejor se adapten a nuestras personalidades, y de que utilizará mejor nuestras habilidades para servir a su causa y glorificar su nombre.

Lee Marcos 13:34 y 1 Corintios 12:11. ¿A quién da Dios dones espirituales?

Marcos 13:34

34 Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase.

1 Corintios 12:11

11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

La Biblia es clara: Dios tiene una tarea especial para cada uno de nosotros en compartir el evangelio con los demás. En la parábola de Jesús sobre el jefe de familia que deja su casa a sus sirvientes y les pide que la cuiden, el amo da a cada siervo una tarea específica (Mar. 13:34). Hay una tarea para cada individuo, y Dios da dones espirituales a todos para que cumplan la tarea o el ministerio divinos a los que son llamados. Cuando entregamos nuestra vida a Cristo, y mediante el bautismo nos convertimos en miembros de su cuerpo, la iglesia, el Espíritu Santo imparte dones para que podamos servir al cuerpo y testificar al mundo.

En 1903, Elena de White escribió una carta a cierto hermano para alentarlo a usar los dones que Dios le había dado en el servicio. “Todos somos miembros de la familia del Altísimo, y en mayor o menor medida tenemos talentos que él nos ha confiado, por cuyo empleo nos hace responsables. Ya sea que nuestros talentos sean grandes o pequeños, tenemos que emplearlos en el servicio del Señor, y debemos reconocer el derecho de los demás de emplear los talentos que se les han confiado. Nunca debemos despreciar el más mínimo capital físico, intelectual o espiritual” (Carta 260, 2 de diciembre de 1903).

Lee Hechos 10:36 al 38, Mateo 3:16, 17 y Hechos 2:38 al 42. ¿Qué nos enseñan estos textos sobre la promesa del Espíritu Santo en el bautismo?

Hechos 10:36-38

36 Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos. 37 Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: 38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Mateo 3:16-17

16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. 17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

Hechos 2:38-42

38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 40 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. 41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Así como Jesús fue ungido con el Espíritu Santo en su bautismo a fin de prepararlo y equiparlo completamente para su ministerio en el mundo, a cada uno de nosotros se le promete el Espíritu Santo en nuestro bautismo. Dios anhela que tengamos la total seguridad de que él ha cumplido su Palabra y nos ha impartido dones espirituales para bendecir a su iglesia y al mundo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios quiere que usted sea suya. Ha bendecido su vida con salud y talentos, con la capacidad de razonar para que, si así lo desea, pueda aumentarla grandemente o, mediante el abuso, someter esas facultades de la mente al control de Satanás. Usted es responsable por las habilidades que Dios le ha concedido. Puede prepararse, al sacar el mayor provecho posible de sus privilegios, para ocupar un puesto de utilidad en el cumplimiento del deber. No necesita aspirar al desempeño de una tarea grande ni a cosas grandes; por el contrario, puede hacer su trabajo, por humilde que sea, asumiendo la responsabilidad de hacer esa tarea de manera que Dios la pueda aceptar. Y si usted hace bien esa tarea humilde, el Señor le confiará una mayor…

Recuerde que Dios puede emplear a todos sus hijos si están dispuestos a entregarse a él. Tiene un lugar y una tarea para cada cual. Hay muchos, entre los cuales se encuentra usted, que no creen que sea posible que Dios los pueda usar. No piense más en ello. Usted puede hacer su humilde tarea de tal manera que glorifique a Dios (Cada día con Dios, p. 241).

Cuando Cristo se arrodilló en las riberas del Jordán después de su bautismo, los cielos se abrieron, y el Espíritu descendió en forma de paloma, y como oro bruñido lo circundó con su gloria; y se oyó la voz de Dios que decía desde el cielo: «Este es mi hijo amado, en el cual tengo contentamiento». Mateo 3: 17. La oración de Cristo en favor del hombre abrió los portales del cielo, y el Padre respondió, aceptando la petición elevada en beneficio de la raza caída. Jesús oró como sustituto y garantía nuestros, y ahora la raza humana tiene acceso al Padre por los méritos de su amado Hijo… Se cortaron las comunicaciones entre el hombre y su Hacedor; pero queda abierto el camino para que aquel pueda volver a la casa paterna … Las puertas de los cielos han quedado abiertas de par en par, y el resplandor del trono de Dios irradia hasta los corazones de los hombres que lo aman, aun cuando estos moren en la tierra maldecida por el pecado. La luz que circundaba al divino Hijo de Dios iluminará el sendero de todos los que sigan sus pisadas (Mi vida hoy, p. 268).

Cristo ha prometido el don del Espíritu Santo a su iglesia, y la promesa nos pertenece a nosotros tanto como a los primeros discípulos.

Debiéramos orar tan fervientemente por el descenso del Espíritu Santo como los discípulos oraron en el Día de Pentecostés. Si ellos lo necesitaban en aquel entonces, nosotros Jo necesitamos más hoy en día.

La medida que recibamos del Espíritu Santo será proporcional a la medida de nuestro deseo y de nuestra fe y del uso que haremos de la luz y conocimiento que se nos ha dado…

El Espíritu Santo imparte amor, gozo, paz, fortaleza y consuelo; es un manantial de agua que salta para vida eterna. Y la bendición es gratuita (The Faith I Live By, p. 53; parcialmente en La fe por la cual vivo, p. 55).

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Martes 4 de agosto | Lección 6_________________________________________________

EL PROPÓSITO DE LOS DONES ESPIRITUALES

Lee 1 Corintios 12:7 y Efesios 4:11 al 16. ¿Por qué Dios imparte dones espirituales a cada creyente? ¿Cuáles son los propósitos de esos dones?

1 Corintios 12:7

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

Efesios 4:11-16

11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Los dones espirituales sirven para varios propósitos. Dios los otorga a fin de nutrir y fortalecer a su iglesia para cumplir su ministerio. Están diseñados para desarrollar una iglesia unificada, lista para cumplir su misión en el mundo. Los escritores de la Biblia nos dan ejemplos de los dones espirituales que Dios imparte a su iglesia, como ministrar, servir, proclamar, enseñar, alentar y dar. También habla sobre los dones de hospitalidad, misericordia, ayuda y alegría, por mencionar solo algunos. Para una lista más completa, lee Romanos 12 y 1 Corintios 12.

Quizá te estés preguntando acerca de la relación entre los dones espirituales y los talentos naturales. Los dones espirituales son cualidades impartidas divinamente que el Espíritu Santo da a cada creyente con el fin de equiparlo para su ministerio especial en la iglesia y el servicio al mundo. También pueden incluir talentos naturales que son santificados por el Espíritu Santo y utilizados en el servicio a Cristo. Todos los talentos naturales son dados por Dios, pero no todos se usan en el servicio de Cristo.

“Los dones especiales del Espíritu no son los únicos talentos representados en la parábola. Ellos incluyen todos los dones y los talentos, ya sean originales o adquiridos, naturales o espirituales. Y todos deben ser empleados en el servicio de Cristo. Al convertirnos en sus discípulos, nos entregamos a él con todo lo que somos y tenemos. Él nos devuelve esos dones purificados y ennoblecidos, con el fin de que los empleemos para su gloria en bendecir a nuestros prójimos” (PVGM 263, 264).

Además, Dios ha establecido dones especiales, como el don de profecía y oficios específicos en la iglesia, incluidos pastores y ancianos, que son maestros dentro del cuerpo de Cristo con el propósito de nutrir y equipar a cada miembro para el servicio (ver Efe. 4:11, 12). La función de todos los dirigentes de la iglesia es ayudar a cada miembro a descubrir sus dones espirituales y enseñarles a usar estos dones para edificar el cuerpo de Cristo.

¿Cuáles son algunos talentos naturales que tienes que, por útiles y beneficiosos que sean en un entorno secular, también pueden ser una bendición para la iglesia?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo confía «sus bienes» a sus siervos: algo que puedan usar para él. Da «a cada uno su obra». Cada uno tiene su lugar en el plan eterno del cielo. Cada uno ha de trabajar en cooperación con Cristo para la salvación de las almas. Tan ciertamente como hay un lugar preparado para nosotros en las mansiones celestiales, hay un lugar designado en la tierra donde hemos de trabajar para Dios.

Los talentos que Cristo confía a su iglesia representan especialmente las bendiciones y los dones impartidos por el Espíritu Santo. «A este es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otra palabra de ciencia según el mismo Espíritu, a otro, fe por el mismo Espíritu, y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu; a otro, operaciones de milagros, y a otro, profecía, y a otro, discreción de espíritus; y a otro, género de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Mas todas estas cosas obra uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente a cada uno como quiere». 1 Corintios 12:8-11. Todos los hombres no reciben los mismos dones, pero se promete algún don del Espíritu a cada siervo del Maestro (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 262, 263).

Cristo, el resplandor de la gloria del Padre, vino al mundo como su luz. Vino a representar a Dios ante los hombres, y de él está escrito que fue ungido «de Espíritu Santo y de potencia» y «anduvo haciendo bienes». Hechos 10:38. En la sinagoga de Nazaret dijo: «El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres: me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón; para pregonar a los cautivos libertad, y a los ciegos vista; para poner en libertad a los quebrantados: para predicar el año agradable del Señor». Lucas 4: 18,19. Esta era la obra que él recomendó a sus discípulos que hicieran. «Vosotros sois la luz del mundo», dijo él. «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos». Mateo 5:14, 16 (Palabras de vida del gran Maestro, p. 342).

[Cristo] nos ayudará a seguir su ejemplo, a hacer bien y rehusar hacer el mal. Debemos ser conductos consagrados a través de los cuales fluya el amor de Dios hacia aquellos que necesiten ayuda…

Cristo envía su luz a los que mantienen abiertas hacia el cielo las ventanas del alma. Mediante la influencia del Espíritu Santo realizan las obras de Dios. El que se aproxima más a la obediencia de la ley divina prestará un mayor servicio a Dios. El que sigue a Cristo, obrando de acuerdo con su bondad, su compasión, su amor por la familia humana, será aceptado por Dios como un obrero juntamente con él. El tal no se contentará con permanecer en un nivel bajo de espiritualidad. Constantemente tratará de alcanzar un nivel más elevado (Nuestra elevada vocación, p. 184).

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Lección 6 | Miércoles 5 de agosto______________________________________________

CÓMO DESCUBRIR TUS DONES

Compara 1 Corintios 1:4 al 9 con 2 Corintios 1:20 al 22. ¿Qué nos dicen estos pasajes acerca de las promesas de Dios y especialmente de los dones espirituales antes de la segunda venida de Cristo?

1 Corintios 1:4-9

Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

2 Corintios 1:20-22

20 porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. 21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, 22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.

Dios promete que su iglesia manifestará todos los dones del Espíritu Santo justo antes del regreso de nuestro Señor. Sus promesas son seguras. Nos ha dado el testimonio del Espíritu Santo en nuestros corazones para guiarnos a comprender los dones que nos ha dado. Es Dios quien da los dones y Dios, por medio de su Espíritu, nos los revela.

Lee Lucas 11:13, Santiago 1:5 y Mateo 7:7. Si deseamos descubrir los dones que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros, ¿qué nos invita a hacer?

Lucas 11:13

13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

Santiago 1:5

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Mateo 7:7

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Recibimos los dones del Espíritu al consagrarnos a Dios y pedirle que nos revele los dones que nos ha dado. Cuando nuestros corazones se vacían de la gloria propia y nuestra prioridad es servir a Jesús, su Espíritu nos impresionará con los dones espirituales que tiene para nosotros. “El derramamiento del Espíritu no fue recibido hasta que, mediante la fe y la oración, los discípulos se entregaron por completo a la obra de Cristo. Entonces, en un sentido especial, los bienes del Cielo fueron encomendados a los seguidores de Cristo. […] Los dones ya son nuestros en Cristo, pero su posesión verdadera depende de nuestra recepción del Espíritu de Dios” (PVGM 263).

Los dones espirituales (ver 1 Cor. 12:4–6) son cualidades, capacidades, que Dios imparte para que podamos servirlo con eficacia. Los ministerios son las áreas generales en las que podemos expresar nuestros dones, y las actividades son los eventos específicos que nos permiten usar nuestros dones. Los dones espirituales no vienen completamente desarrollados. A medida que el Espíritu Santo te impresiona con alguna área de servicio, ora para que te guíe a un ministerio específico para ejercer tu don a través de una actividad misionera.

¿Cuáles son tus dones específicos? Y, más importante, ¿cómo puedes mejorar esos dones para el servicio del Señor?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Ni las riquezas, ni la alta posición social, ni el costoso atavío, ni suntuosos edificios ni mobiliarios se necesitan para el adelanto de la obra de Dios; ni tampoco hazañas que reciban aplauso de los hombres y fomenten la vanidad. La ostentación mundana, por imponente que sea, carece enteramente de valor a los ojos de Dios. Sobre lo visible y temporal, aprecia lo invisible y eterno. Lo primero tiene valor tan solo cuando expresa lo segundo. Las obras de arte más exquisitas no tienen belleza comparable con la del carácter, que es el fruto de la obra del Espíritu Santo en el alma…

Dios puede emplear a cada cual en la medida en que pueda poner su Espíritu en el templo del alma. Aceptará la obra que refleje su imagen. Sus discípulos han de llevar, como credenciales ante el mundo, las indelebles características de sus principios inmortales (El ministerio de curación, pp. 24, 25).

El Espíritu Santo, su representante, es la mayor de todas sus dádivas. Todas las «buenas dádivas» quedan abarcadas en ésta. El Creador mismo no puede damos cosa alguna que sea mejor ni mayor. Cuando suplicamos al Señor que se compadezca de nosotros en nuestras aflicciones y que nos guíe mediante su Espíritu Santo, no desoirá nuestra petición. Es posible que aun un padre se aleje de su hijo hambriento, pero Dios no podrá nunca rechazar el clamor del corazón menesteroso y anhelante. ¡Con qué ternura maravillosa describió su amor! A los que en días de tinieblas sientan que Dios no cuida de ellos, este es el mensaje del corazón del Padre: «Sion empero ha dicho: ¡Me ha abandonado Jehová, y el Señor se ha olvidado de mí! ¿Se olvidará acaso la mujer de su niño mamante, de modo que no tenga compasión del hijo de sus entrañas? ¡Aun las tales le pueden olvidar; mas no me olvidaré yo de ti! He aquí que sobre las palmas de mis manos te traigo esculpida». Isaías 49: 14-16 (El discurso maestro de Jesucristo, p. 112).

La mayor y más urgente de todas nuestras necesidades es la de un reavivamiento de la verdadera piedad en nuestro medio. Procurarlo debiera ser nuestra primera obra. Debe haber esfuerzos fervientes para obtener las bendiciones del Señor, no porque Dios no esté dispuesto a conferirnos sus bendiciones, sino porque no estamos preparados para recibirlas. Nuestro Padre celestial está más dispuesto a dar su Espíritu Santo a los que se lo piden que los padres terrenales a dar buenas dádivas a sus hijos. Sin embargo, mediante la confesión, la humillación, el arrepentimiento y la oración ferviente nos corresponde cumplir con las condiciones en virtud de las cuales ha prometido Dios concedemos su bendición. Solo en respuesta a la oración debe esperarse un reavivamiento. Mientras la gente esté tan destituida del Espíritu Santo de Dios, no puede apreciar la predicación de la Palabra; pero cuando el poder del Espíritu toca su corazón, entonces no quedarán sin efecto los discursos presentados. Guiados por las enseñanzas de la Palabra de Dios, con la manifestación de su Espíritu, ejercitando un sano juicio, los que asisten a nuestras reuniones obtendrán una experiencia preciosa y, al volver a su hogar, estarán preparados para ejercer una influencia saludable (Mensajes selectos, t. 1, pp. 141, 142).

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Jueves 6 de agosto | Lección 6__________________________________________________

HACER CRECER NUESTROS DONES

Lee la parábola de los talentos en Mateo 25:14 al 30. ¿Cuál es el pensamiento más significativo que se destaca en esta historia? ¿Por qué los primeros dos siervos fueron elogiados por Dios y el último siervo fue condenado? ¿Qué nos dice esta parábola sobre el uso de nuestros talentos? Particularmente, nota Mateo 25:29.

Mateo 25:14-30

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. 17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. 18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

El amo dio a cada siervo talentos “conforme a su capacidad” (Mat. 25:15). Cada individuo recibió una cantidad diferente. Uno recibió cinco talentos; otro, dos; y otro, uno. Cada sirviente tenía la opción de invertir o de usar los talentos que se les daba. Un punto crucial aquí es que lo que les dieron no era suyo. Pertenecía a alguien más que les encargó su administración.

La preocupación del amo no era quién tenía talentos superiores o inferiores; no era cuántos talentos se le dieron a cada uno. La preocupación era lo que cada uno hacía con lo que le habían dado.

Pablo lo explica de esta manera en 2 Corintios 8:12: “Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene”. Para Dios, lo que importa no es tanto lo que tienes, sino lo que haces con lo que tienes.

Dios elogió a los primeros dos siervos porque fueron fieles en el uso de sus talentos. Sus talentos aumentaron con el uso. El siervo “malo” no usó los talentos que el amo le había dado, y no aumentaron. Es una verdad eterna que “la ley del servicio viene a ser el eslabón que nos une a Dios y a nuestros semejantes” (PVGM 262). El siervo infiel desperdició su oportunidad de servir, y finalmente perdió la capacidad de servir.

Cuando usamos los dones que Dios nos ha dado para la gloria de su nombre, aumentarán, se expandirán y crecerán. ¿Cómo puedes descubrir los dones que Dios te ha dado? Humildemente, pídele a Dios que te revele las áreas en las que él desea que sirvas. A medida que Dios impresiona tu mente, participa. Tus dones crecerán a medida que los uses, y encontrarás satisfacción en su servicio.

Piensa en esta parábola y aplícala a tu propia vida. ¿Qué te dice acerca de lo que estás haciendo con lo que Dios te ha dado? (Recuerda: cualquier cosa que tengas también es un regalo de Dios.)

ESPÍRITU DE PROFECÍA

¿No dijo Dios que concedería el Espíritu Santo, a los que lo pidieran? En la actualidad, ¿no es acaso el Espíritu alguien real, verdadero y guía fiel? Hay creyentes a los que les parece una presunción tomar al pie de la letra esta promesa. Oran al Señor para que les enseñe, y sin embargo se resisten a dar crédito a la promesa de Dios y a creer que fuimos instruidos por él para reclamarla. Si acudimos a nuestro Padre celestial con humildad, con fervor y la mejor disposición para aprender, ¿por qué poner en duda el cumplimiento de su promesa? Ni por un momento debemos desconfiar de él, porque eso significa deshonrarlo.

Cuando usted busque descubrir sus designios, su parte en esta relación con Dios consiste en creer que será guiado y bendecido al hacer su voluntad. Debemos desconfiar de nosotros mismos, no sea que interpretemos mal sus enseñanzas; aun esto podemos hacerlo objeto de nuestras oraciones, y confiar hasta lo sumo que el Espíritu nos guiará a interpretar correctamente sus planes y la obra de su providencia (Recibiréis poder, p. 116).

Fue Cristo quien guío a los israelitas por el desierto; y es Cristo quien guía hoy a su pueblo, mostrándole dónde y cómo trabajar (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, p. 1174).

«Y durante este tiempo … el derramamiento especial de la gracia y poder divinos no será menos necesario a la iglesia de lo que fue en los días apostólicos».

Dios dotará hoy a los hombres y las mujeres con poder de lo alto como lo hizo con aquellos que en el día de Pentecostés oyeron la palabra de salvación. En esta misma hora su Espíritu y su gracia para todo aquel que los necesita y le toma la palabra.

Los dones ya son nuestros en Cristo, pero su posesión verdadera depende de nuestra recepción del Espíritu de Dios…

Si están relacionados con Cristo, si los dones del Espíritu son suyos, los más pobres y los más ignorantes de sus discípulos tendrán un poder que hablará a los corazones. Dios los convierte en los instrumentos que ejercen la más elevada influencia en el universo» (La fe por la cual vivo, p. 294).

Los que ocultan sus talentos hasta que se herrumbran por falta de uso, no deben pensar que esa acción los alivia de responsabilidad, porque Dios nos considera responsables del bien que podríamos hacer si tomamos el yugo con Cristo, levantando sus cargas, aprendiendo cada día más de su mansedumbre y humildad de corazón. El interés de los talentos sepultados sigue acumulándose, y en lugar de disminuir nuestra responsabilidad, la aumenta e intensifica (A fin de conocerle, p. 325).

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Lección 6 | Viernes 7 de agosto________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, Palabras de vida del gran Maestro, “Cómo enriquecer la personalidad”, pp. 261-300.

La comprensión correcta de la enseñanza bíblica de los dones espirituales trae unidad a la iglesia. El reconocimiento de que cada uno de nosotros es valioso y un miembro necesario del cuerpo de Cristo es un pensamiento unificador. Cada miembro de la iglesia es necesario para el cumplimiento de la misión de Cristo. Cada miembro está dotado para el servicio.

“A cada cual se le da una obra que hacer por el Maestro. A cada uno de sus siervos les confía dones y talentos especiales. ‘A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad’ (Mat. 25:15). Cada siervo tiene un cometido por el cual es responsable; y los diversos cometidos están en relación con las distintas capacidades. Al otorgar sus talentos, Dios no ha obrado con parcialidad. Ha repartido los talentos de acuerdo con las posibilidades conocidas de sus siervos, y espera los réditos correspondientes” (TI 2:254).

Recuerda también que los dones del Espíritu se dan para la gloria de Dios y no para la nuestra. Dios los da para exaltar su nombre y hacer avanzar su causa.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Reflexiona más sobre el pensamiento de que cada uno de nosotros ha recibido dones de parte de Dios. ¿Qué implicaciones prácticas tiene esto para tu iglesia local? ¿Qué diferencia puede marcar este pensamiento en la participación de cada miembro en el servicio?
  2. Comparte con los miembros de tu clase de la Escuela Sabática cómo los dones de otro miembro han sido de bendición para ti. Comparte con la clase cómo descubriste tus propios dones espirituales. ¿Cuáles crees que son tus dones y cómo los usas para bendecir a otros?
  3. La lección de esta semana señaló que nuestros dones crecen a medida que los usamos. Mira hacia atrás, a tu propia vida. ¿Puedes pensar en los dones que Dios te ha dado y que han crecido a medida que los has usado para la gloria de su nombre? Al mismo tiempo, hazte nuevamente la pregunta, abordada primeramente al final del estudio del día jueves, sobre cuán fiel eres con lo que Dios te ha dado.

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Comentarios del espiritu de profecia usado en el Video

Los Dones y Frutos del Espíritu sirven para la santificación

El más precioso fruto de la santificación es la gracia de la mansedumbre. Cuando esta gracia preside en el alma, la disposición es modelada por su influencia. Hay un constante esperar en Dios, y una sumisión a la voluntad divina. 

La abnegación, el sacrificio propio, la benevolencia, la bondad, el amor, la paciencia, la fortaleza y la confianza cristiana son los frutos cotidianos que llevan aquellos que están realmente vinculados con Dios. Sus actos pueden no ser publicados al mundo, pero ellos están luchando todos los días contra el mal, ganando preciosas victorias contra la tentación y el error. Votos solemnes son renovados y cumplidos por la fuerza obtenida mediante la oración fervorosa y la constante vigilancia. La persona ardiente y entusiasta no discierne las luchas de estos obreros silenciosos; pero el ojo de Aquel que ve los secretos del corazón, nota y considera con aprobación todo esfuerzo realizado con humildad y mansedumbre. Es el tiempo de prueba el que revela el oro puro del amor y la fe en el carácter. El celo perseverante y el afecto cálido de los verdaderos seguidores de Cristo se desarrollan cuando vienen sobre la iglesia pruebas y perplejidades.

(CPI 91.3-CPI 92.1{Consejos para la Iglesia})

La santificación no es obra de un momento, una hora o un día. Es un crecimiento continuo en la gracia. No sabemos un día cuán intenso será nuestro conflicto al día siguiente. Satanás vive, es activo y cada día necesitamos clamar fervorosamente a Dios por ayuda y fortaleza para resistirle. Mientras reine Satanás tendremos que subyugar el yo, tendremos asedios que vencer, y no habrá punto en que detenerse, donde podamos decir que hemos alcanzado la plena victoria. (CPI 89.3-CPI 90.1{Consejos para la Iglesia})

No existe tal cosa como santificación instantánea. La verdadera santificación es una obra diaria, que continúa por toda la vida. Los que están luchando con tentaciones cotidianas, venciendo sus propias tendencias pecaminosas, y buscando la santificación del corazón y la vida, no realizan ninguna pretensión ostentosa de santidad. Tienen hambre y sed de justicia. El pecado les parece excesivamente pecaminoso.  (La Edificación del Carácter, 11.)

El Espíritu Santo nos hará estar seguros ante los engaños del futuro

 El más precioso fruto de la santificación es la gracia de la mansedumbre. Cuando esta gracia preside en el alma, la disposición es modelada por su influencia. Hay un constante esperar en Dios, y una sumisión a la voluntad divina. 

La abnegación, el sacrificio propio, la benevolencia, la bondad, el amor, la paciencia, la fortaleza y la confianza cristiana son los frutos cotidianos que llevan aquellos que están realmente vinculados con Dios. Sus actos pueden no ser publicados al mundo, pero ellos están luchando todos los días contra el mal, ganando preciosas victorias contra la tentación y el error.

 

 ¿Qué errores o mentiras?

Satanás usará toda oportunidad para disuadir a lo hombres de su lealtad a Dios. Él y los ángeles que cayeron con él, aparecerán en la tierra como hombres, tratando de engañar. Los ángeles de Dios también aparecerán como hombres, y usarán todos los medios a su alcance para derrotar los propósitos del enemigo. — (Manuscript Releases 8:399 (1903). )

Los malos ángeles en forma de hombres hablarán en este tiempo con los que conocen la verdad. Tergiversarán y torcerán las declaraciones de los mensajeros de Dios […]. ¿Han olvidado los adventistas del séptimo día las advertencias dadas en el capítulo sexto de Efesios? Estamos empeñados en una guerra contra las huestes de las tinieblas. Satanás obtendrá la victoria sobre nosotros a menos que sigamos de cerca a nuestro Dirigente. — (Mensajes Selectos 3:469 (1903))

Se me mostró que malos ángeles, bajo la forma de creyentes, obrarán en nuestras filas para introducir un fuerte espíritu de incredulidad. Que ni siquiera esto los desanime; en cambio, ofrezcan un corazón leal para ayudarle al Señor contra los poderes de los instrumentos satánicos. Esos poderes malignos aparecerán en nuestras reuniones, no para recibir una bendición, sino para contrarrestar las influencias del Espíritu de Dios. (Mente, Carácter y Personalidad 2:523 (1909))

No recibimos los frutos del Espíritu, por que no hacemos obra misionera

Cuando los hombres empleen sus facultades como lo indica Dios, sus talentos aumentarán, su capacidad se ensanchará y obtendrán una visión celestial al tratar de salvar a los perdidos. Pero mientras los miembros de la iglesia sean negligentes e indiferentes hacia la responsabilidad que Dios les ha dado de impartir la verdad a otros, ¿cómo pueden esperar recibir el tesoro del cielo? Cuando los que profesan ser cristianos no sienten preocupación por iluminar a los que están en las tinieblas, cuando dejan de impartir gracia y conocimiento, pierden discernimiento y su aprecio del valor que tienen los dones celestiales; y al no apreciarlos ellos mismos, dejan de sentir la necesidad de presentarlos a otros.   (CPI 115.2-CPI 116.1{Consejos para la Iglesia})

La obra misionera incluye a las mujeres, y además en una manera superior al de los hombres

Las mujeres, tanto como los hombres, pueden sembrar la verdad donde pueda obrar y hacerse manifiesta.  Pueden ocupar su puesto en esta crisis, y el Señor obrará por su intermedio. Si las compenetra el sentimiento de su deber y si trabajan bajo la influencia del Espíritu Santo, tendrán el dominio propio que este tiempo demanda. El Señor hará brillar la luz de su rostro sobre esas mujeres animadas por el espíritu de sacrificio, y les dará un poder superior al de los hombres. Pueden realizar en las familias una obra que los hombres no pueden hacer, una obra que penetra hasta la vida interior. Pueden acercarse a los corazones de personas a las cuales los hombres no pueden alcanzar. Su cooperación es necesaria. Las mujeres discretas y humildes pueden hacer una buena obra al explicar la verdad en los hogares. Así explicada, la Palabra de Dios obrará como una levadura, y familias enteras serán convertidas por su influencia.

(Joyas de los Testimonios 3:347)

A causa de las oportunidades descuidadas y del abuso de los privilegios, los miembros de esas iglesias no están creciendo “en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. 2 Pedro 3:18. Por lo tanto, son débiles en fe, deficientes en conocimiento, y niños en experiencia. No están arraigados ni afirmados en la verdad. Si permanecen así, los muchos engaños de los postreros días los seducirán seguramente; porque no tendrán visión espiritual para discernir entre la verdad y el error.

(Joyas de los Testimonios 3:57, 58.)

Los milagros en el futuro, no hará el impacto que nosotros pensamos

Satanás estudia la Biblia con cuidado. Sabe que le queda poco tiempo y procura en todo punto contrarrestar la obra que el Señor está haciendo sobre esta tierra. Es imposible dar una idea de lo que experimentará el pueblo de Dios que viva en la tierra cuando se combinen la manifestación de la gloria de Dios y la repetición de las persecuciones pasadas. Andará en la luz que emana del trono de Dios. Por medio de los ángeles, las comunicaciones entre el cielo y la tierra serán mantenidas constantes. Por su parte Satanás, rodeado de sus ángeles, y haciéndose pasar por Dios, hará toda clase de milagros a fin de seducir, si posible fuese, aun a los escogidos. El pueblo de Dios no hallará seguridad en la realización de milagros, porque Satanás los imitará. En esta dura prueba, el pueblo de Dios hallará su fortaleza en la señal mencionada en. Éxodo 31:12-18. Tendrá que afirmarse sobre la palabra viviente: “Escrito está”. Es el único fundamento seguro. Aquellos que hayan quebrantado su alianza con Dios estarán entonces sin Dios y sin esperanza.   (CPI 69.3 {Consejos para la Iglesia})

El pueblo de Dios no hallará seguridad en la realización de milagros, porque Satanás los imitará. —  (Joyas de los Testimonios 3:285 (1909)

La forma como Cristo obró consistió en predicar la Palabra y en aliviar los sufrimientos mediante obras milagrosas de curación. Pero se me ha dicho que hoy no podemos obrar en la misma forma, Los milagros serán parte del ministerio del pueblo de Dios bajo el fuerte clamor (ver cap, 14), pero no tendrán el significado que tuvieron en los días de Cristo.  La realización de milagros no será más una prueba de la aprobación o respaldo divino. porque Satanás ejercerá su poder realizando milagros. Los siervos de Dios de hoy no podrían obrar mediante milagros, porque se realizarán obras espurias de curación que se harán pasar por divinas. — (Mensajes Selectos 2:62 (1904).

Habrá enfermos que sanarán delante de nosotros. Se realizarán milagros ante nuestra vista. ¿Estamos preparados para la prueba que nos aguarda cuando se manifiesten más plenamente los milagros mentirosos de Satanás? — (Joyas de los Testimonios 1:101) (1862).

Habrá personas que, sometidas a la influencia de los espíritus malignos, realizarán milagros. Enfermarán a las gentes arrojando sobre ellas sus ensalmos, y luego quitarán su hechizo e inducirán a algunos a decir que los enfermos fueron curados milagrosamente. Satanás ha hecho esto vez tras vez. —Mensajes Selectos 2:61 (1903).

Pronto ocurrirán escenas maravillosas con las cuales Satanás estará estrechamente relacionado. La Palabra de Dios declara que Satanás obrará milagros. Hará enfermar a la gente y después quitará repentinamente de ella su poder satánico. Eso hará que se considere sanados a los enfermos. Estas obras de curación aparente pondrán a prueba a los adventistas. — (Mensajes Selectos 2:61 (1904).

Temperancia

Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí, son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre, y afectan su vida más íntima. Cualquier cosa que perturbe la circulación de las corrientes eléctricas del sistema nervioso, disminuye la fuerza de las potencias vitales, y como resultado se atenúa la sensibilidad de la mente.   (Joyas de los Testimonios 1:254.)

La intemperancia de cualquier clase adormece los órganos de la percepción y debilita el poder nervioso del cerebro de manera que las cosas eternas no son apreciadas, sino que son puestas en el mismo plano de lo común. Las facultades superiores de la mente, designadas para propósitos elevados, son esclavizadas por las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes, porque existe una relación estrecha entre lo físico y lo moral. (2CSS 104)

Satanás se halla constantemente alerta para colocar por completo bajo su dominio a la raza humana. La forma más poderosa en que él hace presa del hombre es el apetito, que trata de estimular de toda manera posible. (La Temperancia, 14, 13)

Satanás reunió a los ángeles caídos para planear alguna manera de hacer el mayor daño posible a la familia humana. Se hizo una propuesta tras otra, hasta que finalmente Satanás mismo ideó un plan. Tomaría el fruto de la vid, como también el trigo y otras cosas dadas por Dios como alimento, y las convertiría en venenos que arruinaran las facultades físicas, mentales y morales del hombre y subyugaran de tal forma los sentidos que Satanás lograse el dominio completo. Bajo la influencia del licor los hombres serían llevados a cometer crímenes de toda clase. El mundo se corrompería mediante el apetito pervertido. Haciendo que los hombres tomaran alcohol, Satanás los degradaría cada vez más.   (La Temperancia, 12.)

Satanás está cautivando al mundo mediante el uso del licor y del tabaco, el té y el café. La mente dada  por Dios, que debiera mantenerse clara, se pervierte por el uso de los narcóticos. El cerebro queda incapacitado para discernir correctamente. El enemigo obtiene el control. Los hombres han vendido su razón a cambio de aquellas cosas que los enloquecen. No tienen idea de lo que es correcto.     (El Evangelismo, 385)

El té estimula y hasta cierto punto embriaga. Parecida resulta también la acción del café y de muchas otras bebidas populares. El primer efecto es agradable. Se excitan los nervios del estómago, y esta excitación se transmite al cerebro, que, a su vez acelera la actividad del corazón, y da al organismo entero cierta energía pasajera. No se hace caso del cansancio; la fuerza parece haber aumentado. La inteligencia se despierta y la imaginación se aviva. 

En consecuencia, muchos se figuran que el té o el café les hace mucho bien. Pero es un error. El té y el café no nutren el organismo. Su efecto se produce antes de la digestión y la asimilación, y lo que parece ser fuerza, no es más que excitación nerviosa. Pasada la acción del estimulante, la fuerza artificial declina y deja en su lugar un estado correspondiente de languidez y debilidad. 

El consumo continuo de estos excitantes de los nervios produce dolor de cabeza, insomnio, palpitaciones del corazón, indigestión, temblores y otros muchos males; porque estos excitantes consumen las fuerzas vitales. Los nervios cansados necesitan reposo y tranquilidad en vez de estímulo y recargo de trabajo.

(El Ministerio de Curación, 250, 251.)

Algunos han cedido y usualmente beben té y café. Los que violan las leyes de la salud, se volverán mentalmente ciegos y violarán las leyes de Dios. (La Temperancia, 71, 72)

La única conducta segura consiste en no tocar ni probar té, café, vino, tabaco, opio ni bebidas alcohólicas. La necesidad que tienen los hombres de esta generación de invocar en su ayuda el poder de la voluntad fortalecida por la gracia de Dios, a fin de no caer ante las tentaciones de Satanás, y resistir hasta la menor complacencia del apetito pervertido, es dos veces mayor hoy que hace algunas generaciones. Pero la actual tiene menos dominio propio que las anteriores. Los que han complacido su apetencia por estos estimulantes han transmitido sus depravados apetitos y pasiones a sus hijos, y se requiere mayor poder moral para resistir la intemperancia en todas sus formas. La única conducta perfectamente segura consiste en colocarse firmemente de parte de la temperancia y no aventurarse en la senda del peligro.  (CPI 190.1)

Dios os ha dado un tabernáculo que cuidar y conservar en la mejor condición para su servicio y gloria. Vuestros cuerpos no os pertenecen. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”. 1 Corintios 6:19; 3:16, 17.

(1Joyas de los Testimonios 1:259, 260)

Ser miembro de iglesia no garantiza la salvación

Es una solemne declaración la que hago a la iglesia, de que ni uno de cada veinte de aquellos cuyos nombres están registrados en los libros de la iglesia se halla preparado para terminar su historia terrenal, y que estaría tan ciertamente sin Dios y sin esperanza en el mundo como el pecador común. —Servicio Cristiano Eficaz, 52 (1893).

Aquellos que han tenido oportunidades de oír y recibir la verdad y que se han unido a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, llamándose el pueblo de Dios que guarda los mandamientos, y que sin embargo no poseen más vitalidad ni consagración a Dios que las iglesias nominales, recibirán las plagas de Dios tan ciertamente como las iglesias que se oponen a la ley divina. —Manuscript Releases 19:176 (1898). . EUD 147-EUD 147.2

La prosperidad contribuye a que ingresen en la iglesia multitudes que meramente profesan la religión. La adversidad las elimina de la iglesia. —(Joyas de los Testimonios 1:480)  (1876)

Estamos en el tiempo del zarandeo, en el tiempo en que todo lo que puede ser sacudido será sacudido. El Señor no disculpará a los que conocen la verdad y no obedecen a sus órdenes en palabras y acciones. — (Joyas de los Testimonios 2:547-548) (1900)

Estandarte tras estandarte quedaba arrastrando en el polvo, mientras que una compañía tras otra del ejército del Señor se unía al enemigo, y tribu tras tribu de las filas del enemigo se unía con el pueblo de Dios observador de los mandamientos. — (Joyas de los Testimonios 3:224) (1904)

Dios tiene joyas en todas las iglesias, y no nos corresponde lanzar arrolladoras acusaciones contra el llamado mundo religioso. — (Comentario Bíblico Adventista 4:1205) (1893).

A pesar de las tinieblas espirituales y del alejamiento de Dios que se observan en las iglesias que constituyen Babilonia, la mayoría de los verdaderos discípulos de Cristo se encuentran aún en el seno de ellas. — (Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 441) (1911)

En el capítulo 18 del Apocalipsis se exhorta al pueblo de Dios a que salga de Babilonia. Según este pasaje de la Escritura, muchos del pueblo de Dios deben estar aún en Babilonia. ¿Y en qué comunidades religiosas se encuentra actualmente la mayoría de los discípulos de Cristo? Sin duda alguna, en las varias iglesias que profesan la fe protestante. — (Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 433) (1911).

Entre los católicos hay muchos que son cristianos muy concienzudos y que caminan en toda la luz que brilla sobre ellos, y Dios obrará en su favor. — (Testimonies for the Church 9:243) (1909).

Habrá muchos que saldrán de las filas del mundo, de las diferentes iglesias—aun de la Iglesia Católica—, cuyo celo excederá en mucho al de los que han estado hasta ahora en las filas para proclamar la verdad. — (Mensajes Selectos 3:441) (1889)

Entre los paganos hay quienes adoran a Dios ignorantemente, quienes no han recibido jamás la luz por un instrumento humano, y sin embargo no perecerán. Aunque ignorantes de la ley escrita de Dios, oyeron su voz hablarles en la naturaleza e hicieron las cosas que la ley requería. Sus obras son evidencia de que el Espíritu de Dios tocó su corazón, y son reconocidos como hijos de Dios. 

¡Cuánto se sorprenderán y alegrarán los humildes de entre las naciones y entre los paganos, al oír de los labios del Salvador: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis”! ¡Cuán alegre se sentirá el corazón del Amor Infinito cuando sus seguidores le miren con sorpresa y gozo al oír sus palabras de aprobación! — (El Deseado de Todas las Gentes, 592-593) (1898)

Las filas raleadas serán llenadas por aquellos a quienes Cristo representó como viniendo a la undécima hora. Hay muchos con quienes el Espíritu de Dios está contendiendo. El tiempo de los juicios destructores de Dios es el tiempo de la misericordia para aquellos que [hasta el momento] no han tenido oportunidad de aprender qué es la verdad. El Señor los mira con ternura. Su corazón misericordioso se conmueve, su mano todavía se extiende para salvar, mientras la puerta se cierra para aquellos que no quisieron entrar. Será admitido un gran número de los que en los últimos días oirán la verdad por primera vez. (Carta 103, 1903.)

El carácter lo podemos cambiar solamente en nuestros días

El Señor viene con poder y gran gloria. Entonces separará completamente a los justos de los impíos. Pero el aceite no podrá ser transferido en ese momento a las vasijas de los que no lo tienen. Entonces se cumplirán las palabras de Cristo: “Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado”. Los justos y los impíos deben estar relacionados en la obra de la vida. Pero el Señor lee el carácter; él discierne a los que son hijos obedientes, a los que respetan y aman sus mandamientos. —(Testimonios para los Ministros, 234) (1895).

Es algo solemne morir, pero es mucho más solemne vivir. Cada pensamiento, palabra y acción de nuestra vida volverá a confrontarnos. Tendremos que seguir siendo durante toda la eternidad lo que nos hayamos hecho durante el tiempo de gracia. La muerte provoca la disolución del cuerpo, pero no produce cambio alguno en nuestro carácter, ni lo cambia tampoco la venida de Cristo; tan solo lo fija para siempre sin posibilidad de cambio. — (Joyas de los Testimonios 2:167) (1885)

El descenso del Espíritu Santo sobre la iglesia es esperado como si se tratara de un asunto del futuro; pero es el privilegio de la iglesia tenerlo ahora mismo. Buscadlo, orad por él, creed en él. Debemos tenerlo, y el cielo está esperando concederlo. — (El Evangelismo, 508 (1895).

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En la hora undécima habrá miles que encontrarán y reconocerán la verdad […]. Estas conversiones a la verdad se realizarán con una rapidez que sorprenderá a la iglesia, y únicamente el nombre de Dios será glorificad. — (Mensajes Selectos 2:16 (1890).

Habrá miles convertidos a la verdad en un día, los cuales, en la undécima hora, verán y reconocerán la verdad y los movimientos del Espíritu de Dios. — (The Ellen G. White 1888 Materials, 755 (1890)

A veces un profundo sentimiento de nuestra indignidad estremecerá nuestra alma con una conmoción de terror; pero esto no es una evidencia de que Dios ha cambiado hacia nosotros o nosotros hacia Dios. No debe hacerse ningún esfuerzo para conseguir que el alma alcance cierta intensidad de emoción. Podemos hoy no sentir la paz y el gozo que sentimos ayer; pero por la fe debemos asirnos de Cristo, y confiar en él tan plenamente en las tinieblas como en la luz.  (CPI 101.1-CPI 101.2 {Consejos para la Iglesia})

Muchas almas diseminadas entre las congregaciones religiosas respondieron al llamamiento y salieron presurosas de las iglesias sentenciadas, como Lot salió presuroso de Sodoma antes de la destrucción de esa ciudad. — (Primeros Escritos, 278-279) (1858).

Habrá un ejército de creyentes que soportarán tan firmemente como una roca la última prueba.— (Mensajes Selectos 3:446) (1888).

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