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Lección 7 – COMPARTIR LA PALABRA – Para el 15 de agosto de 2020

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Lección 7: Para el 15 de agosto de 2020

COMPARTIR LA PALABRA

Sábado 8 de agosto_________________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Salmo 119:105; Jeremías 23:29; Hebreos 1:1–3; 2 Timoteo 3:14–17; 1 Juan 1:7–9; Eclesiastés 3:1; 2 Timoteo 4:2.

PARA MEMORIZAR:

“Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isa. 55:11).

Cuando testificamos, hablamos de Jesús. Pero ¿qué sabríamos de Jesús sin la Biblia? De hecho, ¿cuánto sabríamos sobre el Gran Conflicto; el amor de Dios; el nacimiento, la vida, el ministerio, la muerte, la resurrección y el regreso de nuestro Señor, si no tuviéramos las Escrituras?

Aunque la naturaleza revela la majestad y el poder de Dios, no revela el plan de salvación. Jesús, a través de la Persona del Espíritu Santo, es “la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre” (Juan 1:9, BLA). Aun así, sin la Palabra de Dios para explicar completamente la verdad divina, la revelación del Espíritu Santo a nuestros corazones es limitada. La Palabra escrita de Dios es la revelación más clara y completa de Jesús, la Palabra viviente.

Aunque los líderes religiosos estudiaban la Palabra de Dios, muchos no entendían su mensaje principal. Jesús dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). Correctamente entendida, cada enseñanza de la Biblia refleja la belleza del carácter de Jesús. Cuando compartimos la Palabra de Dios, nuestro objetivo principal no es demostrar que tenemos razón y que la otra persona está equivocada; es revelar a Jesús en cada faceta de la verdad que compartimos.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Incansables han sido los esfuerzos del hombre para oscurecer la sencillez y claridad de las Santas Escrituras y para hacerles contradecir su propio testimonio, pero a semejanza del arca que flotó sobre las olas agitadas y profundas, la Palabra de Dios cruza ilesa las tempestades que amenazan destruirla. Como las minas tienen ricas vetas de oro y plata ocultas bajo la superficie de la tierra, de manera que todo el que quiere hallar el precioso depósito debe forzosamente cavar para encontrarlo, así también contienen las Sagradas Escrituras tesoros de verdad que solo se revelan a quien los busca con sinceridad, humildad y abnegación. Dios se había propuesto que la Biblia fuese un libro de instrucción para toda la humanidad en la niñez, en la juventud y en la edad adulta, y que fuese estudiada en todo tiempo. Dio su Palabra a los hombres como una revelación de sí mismo. Cada verdad que vamos descubriendo es una nueva revelación del carácter de su Autor. El estudio de las Sagradas Escrituras es el medio divinamente instituido para poner a los hombres en comunión más estrecha con su Creador y para darles a conocer más claramente su voluntad. Es el medio de comunicación entre Dios y el hombre (El conflicto de los siglos, p. 66).

Así como la planta se arraiga en el suelo, así hemos de arraigarnos profundamente en Cristo. Así como la planta recibe la luz del sol, el rocío y la lluvia, hemos de abrir nuestro corazón al Espíritu Santo. Ha de hacerse la obra, «no con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos». Zacarías 4:6 Si conservamos nuestra mente fija en Cristo, él vendrá a nosotros «como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra». Oseas 6:3. Como el Sol de justicia, se levantará sobre nosotros, «y en sus alas traerá salud». Malaquías 4:2. Floreceremos «como lirio». Seremos «vivificados como trigo», y floreceremos «como la vid». Oseas 14:5, 7. Al depender constantemente de Cristo como nuestro Salvador personal, creceremos en él en todas las cosas, en Aquel que es la cabeza (Palabras de vida del gran Maestro, p. 46).

El agua a la cual Cristo se refirió era la revelación de su gracia en su Palabra; su Espíritu, su enseñanza, es una fuente que satisface a toda alma… En Cristo hay plenitud de gozo para siempre…

La benigna presencia de Cristo en su Palabra está siempre hablando al alma, representándolo por medio de la fuente del agua viva que refresca el alma sedienta. Es nuestro privilegio tener un Salvador vivo y permanente. Él es la fuente de poder espiritual implantada dentro de nosotros, y su influencia se manifestará en palabras y acciones, refrigerando a todos los que están dentro de la esfera de nuestra influencia, creando en ellos deseos y aspiraciones de fuerza y pureza, de santidad y paz, y del gozo que no trae consigo dolor. Este es el resultado cuando el Salvador mora dentro de nosotros (Testimonios para los ministros, p. 390).

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Lección 7 | Domingo 9 de agosto___________________________________________________

SÍMBOLOS DE LA PALABRA DE DIOS

Lee Salmo 119:105, Jeremías 23:29, Lucas 8:11 y Mateo 4:4. ¿Qué cinco símbolos se usan para describir la Palabra de Dios en estos pasajes? ¿Por qué crees que estos cinco símbolos fueron elegidos para representar la Palabra de Dios?

Salmo 119:105

105 Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.

Jeremías 23:29

29 ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?

Lucas 8:11

11 Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.

Mateo 4:4

El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Los variados símbolos utilizados en estos pasajes describen algunas de las funciones principales de la Palabra de Dios. Cuando compartimos las Escrituras con otros, es como una luz que ilumina la vida. Jesús, “la luz del mundo”, rompe la oscuridad de su malentendido acerca de quién es Dios y la naturaleza de su carácter. Las mentes oscurecidas con una tergiversación de Dios son iluminadas por el Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios.

Según Jeremías, la Palabra de Dios es como un fuego y un martillo. Consume la escoria del pecado en nuestra vida y rompe nuestros corazones duros. Cuando ayudamos a las personas a ver en las Escrituras la gloria de Jesús, sus corazones duros se rompen y el fuego del amor de Jesús consume la escoria del egoísmo, la codicia, la lujuria y el egoísmo.

La Palabra de Dios también se compara con la semilla. La característica clave de la semilla es que da vida. Que la semilla crezca lleva tiempo. No todas las semillas germinan al mismo tiempo; no todas las plantas crecen al mismo ritmo. Pero, en las condiciones adecuadas, la vida que está en la semilla irrumpe a través del suelo hacia una nueva vida. Cuando plantamos la semilla de la Palabra de Dios en el corazón y la mente de los demás, no siempre veremos resultados inmediatos, pero en silencio la semilla está creciendo, y en el tiempo dispuesto por Dios, si responden a los impulsos del Espíritu Santo, producirá una cosecha para el Reino de Dios.

Jesús compara su Palabra con el pan nutritivo. Como muchos de nosotros sabemos, hay pocas cosas tan satisfactorias como una buena hogaza de pan. La Palabra de Dios satisface el hambre del alma y nutre nuestros anhelos espirituales internos. Al compartir las promesas de la Palabra con otros y ayudarlos a descubrir que Jesús es la Palabra, su vida será transformada por su bondad, encantada por su amor, asombrada por su gracia y satisfecha por su presencia.

Nuevamente, piensa en las verdades que solo conocemos gracias a la Biblia. ¿Qué debería decirnos esto sobre cuánto debemos atesorar lo que nos enseña?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Mientras Cristo estaba sentado mirando el grupo que esperaba al esposo, contó a sus discípulos la historia de las diez vírgenes, para ilustrar con ese suceso la experiencia de la iglesia que viviría precisamente antes de su segunda venida.

Las dos clases de personas que esperaban representan dos clases que profesan estar esperando a su Señor. Se las llama vírgenes porque profesan una fe pura. Las lámparas representan la Palabra de Dios. El salmista dice: «Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino». Salmo 119: 105 El aceite es un símbolo del Espíritu Santo (Palabras de vida del gran Maestro, p. 336).

Desde la caída del hombre, Cristo había sido el Revelador de la verdad al mundo. Por medio de él, la incorruptible simiente, «la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre», es comunicada a los hombres. 1 Pedro 1 :23. En aquella primera promesa pronunciada a nuestra raza caída, en el Edén, Cristo estaba sembrando la simiente del evangelio. Pero la parábola se aplica especialmente a su ministerio personal entre la gente y a la obra que de esa manera estableció.

La palabra de Dios es la simiente. Cada semilla tiene en sí un poder germinador. En ella está encerrada la vida de la planta. Así hay vida en la palabra de Dios. Cristo dice: «Las palabras que yo os he hablado, son espíritu, y son vida». Juan 6:63. «El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna». Juan 5:24. En cada mandamiento y en cada promesa de la Palabra de Dios se halla el poder, la vida misma de Dios, por medio de los cuales pueden cumplirse el mandamiento y la promesa. Aquel que por la fe recibe la palabra, está recibiendo la misma vida y carácter de Dios (Palabras de vida del gran Maestro, p. 20).

¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? Jeremías 23:29…

Puede ser que se necesite mucho trabajo para edificar el carácter y que ustedes sean piedras toscas que deben ser escuadradas y pulidas antes que estén listas para ocupar su lugar en el templo de Dios. No tienen por qué sorprenderse si con martillo y cincel Dios elimina sus defectos de carácter, hasta que estén en condiciones de ocupar el lugar que Dios les ha preparado. Nadie puede hacer esta obra. Solo Dios puede hacerla. Pueden estar seguros de que él no dará un golpe en vano. De cada golpe con amor, para el eterno bien y la felicidad perdurable de ustedes. Conoce sus flaquezas y obra para restaurar, no para destruir.

Del alma pobre y desfalleciente, cansada de acudir a los seres humanos, solamente para recibir traición y olvido, Cristo dice: «¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí, haga paz conmigo». lsaías 27:5 (Cada día con Dios, p. 21).

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Lunes 10 de agosto | Lección 7_____________________________________________________

EL PODER CREADOR DE LA PALABRA DE DIOS

Compara Hebreos 1:1 al 3 con Hebreos 4:12 y Salmo 33:6 y 9. ¿Qué nos dicen estos pasajes acerca del poder de la Palabra de Dios?

Hebreos 1:1-3

1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Hebreos 4:12

12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Salmo 33:6-9

6 Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. 7 El junta como montón las aguas del mar; El pone en depósitos los abismos. 8 Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de él todos los habitantes del mundo. 9 Porque él dijo, y fue hecho; El mandó, y existió.

La Palabra de Dios es una Palabra viva. Lleva consigo el poder de lograr las cosas que declara. Las palabras humanas pueden hablar de lo que es, pero Dios habla de cosas que aún no se han hecho y luego las crea por el poder de su verbo. La Palabra de Dios es una Palabra creadora. La Palabra audible que procede de su boca tiene el poder de crear todo lo que proclama.

En la historia de la Creación de Génesis 1, la expresión “dijo Dios” se usa repetidamente (Gén. 1:3, 6, 11, 14, 20, 24, 26, 29). Las palabras declarativas de Dios tenían tal poder que, cuando habló, apareció tierra seca, brotaron plantas, florecieron árboles frutales y flores, y surgieron animales.

Hay una fascinante palabra hebrea usada en Génesis 1 para la actividad creadora de Dios. Es la palabra bará. En esta forma particular, se usa a fin de describir la actividad de Dios para crear algo de la nada. El verbo se usa solamente cuando Dios es el sujeto; es decir, únicamente Dios puede bará, y lo hace a través del poder de su palabra hablada.

Dios no solo creó este mundo a través del poder de su palabra, sino también lo mantiene y sustenta a través de ella. El mismo poder que está en la palabra hablada de Dios está en su Palabra escrita. El mismo Espíritu Santo que estuvo activo en la Creación estuvo activo en la inspiración de la Escritura. Él está presente cuando leemos la Biblia o la compartimos con otros. Hay un poder creador que cambia la vida y da vida en la Palabra de Dios. “En la palabra de Dios está la energía creadora que llamó los mundos a la existencia. Esta palabra imparte poder; engendra vida. Cada orden es una promesa; aceptada por la voluntad, recibida en el alma, trae consigo la vida del Ser infinito. Transforma la naturaleza y vuelve a crear el alma a imagen de Dios” (Ed 126).

A medida que comprendemos personalmente las promesas que se encuentran en la Palabra de Dios, nuestra vida cambia, y a medida que ayudamos a otros a comprender estas increíbles promesas, el Espíritu Santo también cambiará su vida.

Imagina: Dios habló, y existió. ¿Cómo podemos entender lo que esto significa? ¿Qué nos dice esta sorprendente realidad sobre su poder? ¿Por qué debería animarnos esta verdad sobre el poder creador de Dios?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El mundo material se halla bajo el control divino. Toda la naturaleza obedece las leyes que la gobiernan. Todas las cosas hablan acerca de la voluntad del Creador y la practican. La nubes, la lluvia, el rocío, la luz del sol, los chubascos, el viento, la tormenta, todos están bajo la supervisión de Dios y le rinden obediencia implícita a Aquel para quien trabajan. La plantita diminuta sale de la tierra, primero corno hierba, luego espiga, y después el grano lleno en la espiga. El Señor los usa como sus siervos obedientes, para hacer su voluntad. Primero se ve el fruto en el capullo, que contiene a la futura pera, durazno, o manzana, y el Señor los desarrolla en el momento adecuado, porque ellos no se resisten a su obra…

La misma energía creadora que sacó el mundo a la existencia, sigue manifestándose en el sostenimiento del universo y en la continuación de las operaciones de la naturaleza. La mano de Dios guía los planetas en su marcha ordenada a través de los cielos. No se debe a un poder inherente el que la tierra continúe su movimiento en derredor del sol año tras año, y produzca sus bendiciones. La palabra de Dios controla los elementos (Exaltad a Jesús, pp. 60, 61 ).

Los que tienen un verdadero conocimiento de Dios no se infatuarán con las leyes de la materia ni las operaciones de la naturaleza, al punto de pasar por alto o rehusar reconocer la continua operación de Dios en la naturaleza. La naturaleza no es Dios, ni nunca lo fue. La voz de la naturaleza testifica de Dios, pero la naturaleza no es Dios. Como obra creada por Dios, simplemente da un testimonio del poder de Dios. La Deidad es el autor de la naturaleza. En sí mismo, el mundo natural no tiene poder sino el que Dios le suministra. Hay un Dios personal, el Padre; hay un Cristo personal, el Hijo…

Dice el salmista: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje ni palabras, ni es oída su voz». Salmo 19: 1-3. Algunos quizá supongan que estas grandes cosas del mundo natural son Dios. No son Dios. Todas esas maravillas de los cielos tan solo están haciendo la obra que les ha sido señalada. Son los instrumentos de Dios. Dios es quien vigila la marcha de todas las cosas, así como fue su Creador. El Ser Divino se ocupa en sostener las cosas que ha creado. La misma mano que sostiene y equilibra las montañas en su posición, guía los mundos en su misteriosa marcha alrededor del sol (Mensajes selectos, t. 1, pp. 344,345).

La revelación que de sí mismo dejó Dios en su Palabra es para nuestro estudio. Debemos procurar entenderla… Nadie debe permitirse entrar en especulaciones respecto a la naturaleza de Dios. Aquí el silencio es elocuencia. El Omnisciente está por encima de toda discusión (La fe por la cual vivo, p. 42).

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Lección 7 | Martes 11 de agosto____________________________________________________

LOS BENEFICIOS DE ESTUDIAR LA PALABRA DE DIOS

Hay múltiples beneficios en estudiar la Palabra de Dios. El apóstol Pedro nos dice que a través de las promesas de las Escrituras llegamos a ser “participantes de la naturaleza divina” (2 Ped. 1:4). Santiago habla de la “palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas” (Sant. 1:21). Pablo agrega que “la palabra de su gracia […] tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Hech. 20:32). La Biblia tiene un propósito redentor. Al ver a Jesús en toda la Escritura, somos cambiados. Al contemplarlo en su Palabra, llegamos a ser como él (2 Cor. 3:18). “Es una ley de la naturaleza intelectual y de la espiritual que llegamos a ser transformados por medio de la contemplación. La mente se adapta gradualmente a los temas en que se ocupa. Se llega a asimilar lo que se acostumbra amar y reverenciar” (CS 611).

Lee 2 Timoteo 3:14 al 17 y Juan 17:14 al 17. ¿Qué beneficios adicionales provienen de estudiar la Palabra de Dios?

2 Timoteo 3:14-17

14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;  15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.  16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,  17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Juan 17:14-17

14 Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Escribiendo a su joven compañero Timoteo, el apóstol Pablo lo insta a ser fiel a las Escrituras y comparte los beneficios de estudiar la Palabra inspirada. Según Pablo, la Biblia es “útil para enseñar”. Revela la verdad y expone el error. Describe el plan de Dios para la raza humana. Reprende nuestros pecados, corrige nuestro pensamiento erróneo y nos instruye en la justicia. Las Escrituras revelan la justicia de Cristo. Nos llevan de la locura de nuestra propia pecaminosidad a la belleza de su justicia. Cuando vemos el amor desinteresado de Jesús en contraste con nuestro egoísmo, nos quedamos asombrados. A medida que contemplamos en las Escrituras la profundidad de su compasión y su cuidado, nuestra vida cambia. Cuando compartimos su Palabra con otros, ellos también son radicalmente transformados. Al contemplar a Jesús en su Palabra, nos volvemos más como él es. Testificar no se trata de compartir lo que pensamos o incluso lo que creemos, se trata de compartir las verdades eternas que se encuentran en la Palabra de Dios. Cuando la Palabra de Dios ha bendecido increíblemente nuestra vida, tenemos la credibilidad de decirles a los demás cómo puede bendecir su vida también.

Piensa en un momento de dificultad que enfrentaste personalmente y cómo la Palabra de Dios demostró ser una fortaleza para ti. ¿Qué aprendiste de esa experiencia?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los diez santos preceptos enunciados por Cristo en el monte Sinaí fueron la revelación del carácter de Dios e hicieron conocer al mundo el hecho de que él tenía potestad sobre toda la heredad humana. Esa ley de los diez preceptos del amor más grande que pueda ser presentado al hombre es la voz del Dios del cielo que habla al alma la promesa: «Haz esto, y no quedarás bajo el control y dominio de Satanás». No hay nada negativo en aquella ley, aunque parezca así…

El Señor ha dado sus santos mandamientos para que sean una muralla de protección en torno de sus seres creados, y los que deseen preservarse de la contaminación de apetitos y pasiones, pueden llegar a ser participantes de la naturaleza divina (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, p. 1119).

Es cierto que el apóstol [Pablo] ha dicho que hay algunas cosas que son difíciles de entender en las Escrituras; sí, las hay. Y si no fuera porque hay temas que son difíciles y complejos para entender, bien podría el escéptico que ahora argumenta que Dios ha dado una revelación que no puede ser entendida -bien podría él, digo yo-, tener algo más que argumentar. La infinitud de Dios es tanto más alta de lo que nosotros somos, que es imposible que el hombre comprenda el misterio de la piedad.

Los ángeles de Dios contemplaron con asombro a Cristo, quien tomó la forma de hombre y humildemente unió su divinidad con la humanidad para poder ministrar a los hombres caídos. Esto asombra a los ángeles celestiales. Dios nos ha dicho que él lo hizo, y debemos aceptar la Palabra de Dios al pie de la letra (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, p. 931 ).

Desde la niñez [Timoteo] había conocido las Sagradas Escrituras. El ambiente de su hogar era religioso. La piedad de su vida hogareña era… pura, juiciosa, y no estaba corrompida por falsos conceptos… La Palabra de Dios era la norma que guiaba a Timoteo. Recibió su instrucción línea sobre línea, precepto tras precepto, un poquito allí, otro poquito allá. Y la fuerza espiritual de esas lecciones mantuvo puro su lenguaje y lo libró de conceptos corruptores. Las instructoras que tenía en el hogar colaboraron con Dios en la tarea de educar a ese joven para que pudiera llevar las cargas que recaerían sobre sus hombros a tan temprana edad…

Las lecciones bíblicas ejercen una influencia moral y religiosa sobre el carácter, a medida que se las pone en práctica en la vida. Timoteo aprendió y utilizó esas lecciones. No poseía talentos extraordinarios; pero su obra fue valiosa porque empleó la capacidad que Dios le había dado como dones consagrados al servicio de Dios. Su bien fundado conocimiento de la verdad y la piedad experimental le confirieron distinción e influencia. El Espíritu Santo halló en Timoteo una mente que podía ser moldeada y modelada hasta el punto de convertirse en templo que sirviera de morada al Espíritu de Dios (Mi vida hoy, p. 34).

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Miércoles 12 de agosto | Lección 7________________________________________________

APLICAR LA PALABRA DE DIOS

Se han contado más de tres mil promesas en la Palabra de Dios. Cada una de ellas proviene del corazón de un Dios amoroso, que “es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Efe. 3:20). Las promesas de Dios son compromisos que él hace con cada uno de nosotros. Cuando reclamamos estas promesas por fe y enseñamos a otras personas a reclamarlas, las bendiciones del Cielo fluyen en nuestra vida. El apóstol Pablo enfatiza esta realidad divina en Romanos 8: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (vers. 32). El apóstol Pedro esclarece esta promesa, declarando que “todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder” (2 Ped. 1:3). A través de la muerte de Cristo en la Cruz, y su victoria sobre Satanás y los principados y potestades del infierno, él ha provisto todo lo necesario para que vivamos una vida espiritual piadosa. También promete satisfacer nuestras necesidades físicas básicas.

Compara 1 Juan 1:7 al 9 y Filipenses 4:13 y 19. Aunque estas promesas son bastante diferentes, ¿qué nos enseñan sobre el carácter de Dios? ¿Cómo han impactado estas promesas en tu vida?

1 Juan 1:7-9

pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Filipenses 4:13-19

13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. 14 Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. 15 Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. 17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18 Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. 19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Las promesas que hemos leído en estos pasajes hablan de algo diferente, pero la imagen de Dios que nos brindan es muy similar. Revelan a un Dios de perdón amoroso, poder infinito y preocupación por nuestras necesidades básicas. Nos dan la seguridad de que Dios se preocupa profundamente por nosotros.

Lee Hebreos 3:19; 4:1 al 3; y Mateo 13:58. ¿Qué nos dicen estos versículos acerca de la necesidad de la fe?

Hebreos 3:19

19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

Hebreos 4:1-3

1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. 3 Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.

Mateo 13:58

58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.

Hay tantas promesas maravillosas de Dios en la Biblia, y cuando por fe reclamamos las promesas de la Palabra de Dios y las creemos porque Cristo lo ha prometido, las bendiciones de esas promesas se hacen nuestras. Es la falta de fe en la capacidad de Dios para hacer lo que ha prometido en su Palabra lo que limita el cumplimiento de las promesas de Dios en nuestra vida. Ora para que Dios te guíe esta semana a alguien que necesita las promesas esperanzadoras que se encuentran en la Palabra de Dios.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo ha hecho toda provisión para que seamos fuertes. Nos ha dado su Espíritu Santo, cuyo oficio es recordamos todas las promesas que Cristo ha hecho, para que tengamos paz y una dulce sensación de perdón. Si tan solo mantenemos los ojos fijos en el Salvador y confiamos en su poder, seremos llenados de una sensación de seguridad, pues la justicia de Cristo llegará a ser nuestra justicia (La maravillosa gracia de Dios, p. 259).

Las Escrituras deben recibirse como palabra que Dios nos dirige, palabra no meramente escrita sino hablada…

Así sucede con todas las promesas de la Palabra de Dios. En ellas nos habla a cada uno en particular, y de un modo tan directo como si pudiéramos oír su voz. Por medio de estas promesas, Cristo nos comunica su gracia y su poder. Son hojas de aquel árbol que es «para la sanidad de las naciones». Apocalipsis 22:2. Recibidas y asimiladas, serán la fuerza del carácter, la inspiración y el sostén de la vida. Nada tiene tal virtud curativa. Ninguna otra cosa puede infundimos el valor y la fe que dan vital energía a todo el ser (El ministerio de curación, pp. 84, 85).

El que ha entregado su vida a Dios para socorrer a los hijos de él se une a Aquel que dispone de todos los recursos del universo. Su vida queda ligada a la vida de Dios por la áurea cadena de promesas inmutables. El Señor no lo abandonará en la hora de aflicción o de necesidad. «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús». Y en la hora de necesidad final, los compasivos se refugiarán en la misericordia del clemente Salvador y serán recibidos en las moradas eternas (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 24, 25).

Por el estudio de las Escrituras y la oración ferviente, tratad de obtener un claro concepto de vuestro deber y luego cumplidlo fielmente. Es esencial que cultivéis la fidelidad en las cosas pequeñas, y al hacerlo adquiriréis costumbres de integridad en las responsabilidades mayores… Cada acontecimiento de la vida es grande para bien o para mal. La mente necesita ser educada por las pruebas diarias, a fin de que adquiera fuerza para resistir en cualquier situación difícil. En los días de prueba y peligro, necesitaréis ser fortalecidos para permanecer firmes de parte de lo recto, independientes de toda influencia opositora.

Cristo consiente en llevar nuestras cargas solo cuando confiamos en él. Él dice: «Venid a mí todos los que estáis cargados; dadme vuestra carga; confiad en que puedo hacer lo que resulta imposible para el instrumento humano». Confiemos en él. La preocupación es ciega y no puede discernir el futuro. Pero Jesús ve el fin desde el principio, y ha preparado la manera de socorrerlo. «¡Tanto por hacer!» Sí, pero, ¿quién es el Jefe de los obreros? Jesucristo, nuestro Señor. Él ofrece aliviamos las cargas que llevamos, al colocarse a sí mismo debajo de ellas. Al morar en Cristo, y al morar Cristo en nosotros, podremos hacerlo todo mediante él, quien nos fortalece (God’s Amazing Grace, p. 113; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, p. 113).

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Lección 7 | Jueves 13 de agosto___________________________________________________

COMPARTIR LA PALABRA

Las buenas noticias son para compartir. Piensa en los momentos de tu vida que te han deleitado con buenas noticias. Pudo haber sido el día en que te comprometiste para casarte, el nacimiento de un hijo, un nuevo trabajo o la compra de un automóvil o una casa nuevos. Estabas tan emocionado que no podías esperar para compartirlo.

Es maravilloso compartir nuestra alegría con los demás, pero la mejor noticia en todo el Universo es la historia de Jesús. Cuando descubrimos nuevas ideas en su Palabra acerca de la salvación que hay en Cristo, nuestros corazones se llenan de alegría y anhelamos contarle a alguien más. Cuando los líderes religiosos intentaron detener la predicación de los apóstoles, Pedro declaró: “Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hech. 4:20).

“Tan pronto como uno va a Cristo, nace en el corazón un vivo deseo de hacer conocer a otros cuán precioso amigo ha encontrado en Jesús; la verdad salvadora y santificadora no puede permanecer encerrada en el corazón. Si estamos revestidos de la justicia de Cristo y rebosamos de gozo por la presencia de su Espíritu, no podremos guardar silencio” (CC 66).

En Romanos 1:14 al 16, Pablo escribió: “A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”.

El apóstol Pablo nunca se cansó de contar su historia de conversión. Su corazón desbordó de alegría en Jesús. Para él, las buenas noticias eran para compartir, y no podía estar callado.

¿Qué principios vitales sobre compartir la Palabra de Dios nos dan Isaías 50:4, Eclesiastés 3:1 y 2 Timoteo 4:2?

Isaías 50:4

Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios.

Eclesiastés 3:1

1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. 

2 Timoteo 4:2

que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

A medida que entreguemos nuestra vida a Cristo y a su servicio, él abrirá puertas de oportunidad “para saber hablar palabras al cansado”, o en el momento adecuado a aquellos cuyos corazones él ha abierto. En todos nuestros testimonios, debemos tener en cuenta tres principios bíblicos: lo que decimos, cómo lo decimos y cuándo lo decimos.

¿Con quiénes estás en contacto y cómo puedes ser mejor testigo para ellos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando los discípulos predicaron a Cristo y Cristo crucificado, después de su resurrección, las autoridades les ordenaron que no hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. «Entonces Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes a vosotros que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído». Hechos 4: 19, 20. Continuaron predicando las buenas nuevas de la salvación por Cristo; y el poder de Dios dio testimonio del mensaje. Los enfermos eran sanados, y miles eran añadidos a la iglesia. «Entonces levantándose el príncipe de los sacerdotes, y todos los que estaban con él, que es la secta de los Saduceos, se llenaron de celo; y echaron mano a los apóstoles, y pusiéronlos en la cárcel pública». Hechos 5:17, 18.

Pero el Dios del cielo, el poderoso Gobernante del universo, tomó el asunto en sus manos; porque los hombres guerreaban contra su obra. Les mostró claramente que hay quien impera sobre los hombres, alguien cuya autoridad debe ser respetada. El Señor envió a su ángel de noche a abrir las puertas de la cárcel; y sacó a esos hombres a quienes él había ordenado que hiciesen su obra. Los príncipes dijeron: No habléis ni enseñéis «en el nombre de Jesús»; pero el mensajero celestial enviado por Dios dijo: «Id, y estando en el templo, hablad al pueblo todas las palabras de esta vida». Hechos 4:18; 5:20 (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 667).

[Jesús] variaba sus mensajes de misericordia para adaptarlos a su auditorio. Sabía «hablar en sazón palabra al cansado» Isaías 50:4 porque la gracia se derramaba de sus labios, a fin de inculcar a los hombres los tesoros de la verdad de la manera más atrayente. Tenía tacto para tratar con los espíritus llenos de prejuicios, y los sorprendía con ilustraciones que conquistaban su atención. Mediante la imaginación, llegaba al corazón. Sacaba sus ilustraciones de las cosas de la vida diaria, y aunque eran sencillas, tenían una admirable profundidad de significado. Las aves del aire, los lirios del campo, la semilla, el pastor y las ovejas, eran objetos con los cuales Cristo ilustraba la verdad inmortal; y desde entonces, siempre que sus oyentes veían estas cosas de la naturaleza, recordaban sus palabras. Las ilustraciones de Cristo repetían constantemente sus lecciones (El Deseado de todas las gentes, p. 219).

El verdadero amor se esfuerza en primer lugar por honrar a Dios y salvar las almas. Los que tengan este amor no eludirán la verdad para ahorrarse los resultados desagradables que pueda tener el hablar claro. Cuando las almas están en peligro, los ministros de Dios no se tendrán en cuenta a sí mismos, sino que pronunciarán las palabras que se les ordenó pronunciar, y se negarán a excusar el mal o hallarle paliativos…

A cada uno de ellos le toca cumplir este consejo: «Reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina». 2 Timoteo 4:2. Deben trabajar en lugar de Cristo como dispensadores de los misterios del cielo, animando a los obedientes y amonestando a los desobedientes… No les toca pronunciar sus propias palabras, sino las que les ordenó decir Uno mayor que los potentados de la tierra (Profetas y reyes, p. 104).

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Viernes 14 de agosto | Lección 7___________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, El camino a Cristo, “Cómo conocer a Dios”, pp. 72-78; Obreros evangélicos, “Estudios bíblicos con las familias”, pp. 199-201; y El evangelismo, “Técnicas de la obra bíblica”, pp. 483-488.

Dios está trabajando en los corazones que nos rodean. Si tenemos el discernimiento espiritual para ver dónde Dios ya está trabajando, observaremos regularmente oportunidades para compartir su Palabra con otros. Mientras Dios prepara el terreno del corazón, tenemos la oportunidad de sembrar la semilla del evangelio. El Espíritu Santo preparó los corazones de Nicodemo, la mujer junto al pozo, la mujer con el problema de flujo de sangre, el ladrón en la cruz, el centurión romano, y muchos otros, para recibir su palabra antes de que Jesús los encontrara. A través de las circunstancias de su vida y las impresiones del Espíritu Santo, estaban preparados para recibir el mensaje de Cristo.

Es posible que tengamos dudas naturales sobre preguntarle a la gente si podemos orar con ella, compartir una promesa bíblica o darle una pieza de literatura. La mayoría de las veces, cuando nos sentimos impresionados a compartir nuestra fe con alguien más, es porque el Espíritu Santo, que nos impulsa, ya ha impresionado a esa persona para que reciba nuestro testimonio.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Si alguien viniera a ti sintiéndose terriblemente culpable por algo y necesitara el perdón de Dios, ¿qué consejo le darías y qué textos bíblicos compartirías? ¿Cuál ha sido tu propia experiencia con la culpa y el poder del perdón de Dios en tu propia vida?
  2. A veces Dios trae personas a nuestra vida porque anhela que conozcan su verdad. ¿Cómo podemos ser sensibles a la dirección de Dios?
  3. Reflexiona más sobre el poder de Dios y la Palabra de Dios como se revela en la historia de la Creación y en la Creación misma. Apenas podemos comprender el concepto del Universo mismo porque es muy grande y muy vasto. Y pensar que el Dios que lo creó debe ser aún mayor que lo que él creó. ¿De qué manera podemos obtener consuelo al saber que el Dios al que servimos es tan poderoso? Y no solo es poderoso, sino también nos ama. ¿Qué gran esperanza podemos extraer de saber estas cosas acerca de Dios? Y ¿cómo puede este conocimiento ayudarnos a ser mejores testigos para otros acerca de él?

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3 pensamientos en “Lección 7 – COMPARTIR LA PALABRA – Para el 15 de agosto de 2020

  1. Buenos días querido Hno Toni.
    El Señor le bendiga a uds a su familia.
    Quiero agradecerle x tan profundo estudio de la lección de escuela sabática. Se los he compartido a varias hnas y a mi esposo y déjeme desirle k mi esposo estaba solo a medias y después de haver escuchado sus vds mi esposo ha cambiado mucho para bien. y también a mi me ha ayudado mucho. Muchas gracias x su gran dedicación y x ser un gran siervo de nuestro Creador.
    El Señor le guarde y le siga dando mas inteligencia y sabiduría para k nos siga instruyendo.
    X favor Me podría decir donde le puedo mandar una donación .
    Gracias Hno.
    Inés Nguyen de California.

  2. gracias por tan excelentes temas y al hermano por sus explicaciones me han sido de gran bendicio

  3. Muy excelente no hay como este comentario completo

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