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Lección 3 – EL CONTRATO DEL DIEZMO – Para el 21 de enero de 2023

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2026

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1 & 2 de Corintios Mayordomía Eclesiología Ezequiel

2028

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Lección 3: Para el 21 de enero de 2023

EL CONTRATO DEL DIEZMO

Sábado 14 de enero_____________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 14:18–20; Malaquías 3:10; Deuteronomio 12:5–14; Levítico 27:30; 1 Reyes 17:9–16; 1 Corintios 4:1, 2.

PARA MEMORIZAR:

“Traigan todo el diezmo a la tesorería, y haya alimento en mi casa. Y pruébenme en esto –dice el Señor Todopoderoso–, a ver si no abro las ventanas del cielo y vacío sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde” (Mal. 3:10).

En Génesis 14, Abram había regresado de una exitosa misión de rescate de rehenes en la que había salvado a su sobrino Lot, a la familia de Lot y a las demás personas que habían sido secuestradas en Sodoma. El rey de Sodoma estaba tan agradecido por el rescate que le ofreció a Abram todo el botín de la batalla. Abram no solo rechazó la oferta, sino además le dio el diezmo de todo lo que poseía a Melquisedec.

Inmediatamente después de que Abram diezmó, el Señor dijo: “No temas, Abram. Yo soy tu escudo, y tu recompensa será muy grande” (Gén. 15:1). En efecto, el Señor le estaba diciendo a Abram: “No te preocupes. Seré tu protector y proveedor”. Luego, mucho más adelante, Moisés indicó a Israel, cuando estaba a punto de entrar en Canaán: “Cada año apartarás puntualmente el diezmo del producto de tu campo […] para que aprendas a reverenciar siempre al Señor tu Dios” (Deut. 14:22, 23).

Elena de White escribió: “Ya en los días de Adán, se requería de los hombres que ofrecieran a Dios donativos de índole religiosa; es decir, antes de que el sistema fuera dado a Moisés en forma definida” (TI 3:432).

¿Qué significa todo esto para nosotros hoy?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Señor ha dado a su pueblo un mensaje para este tiempo. Está en el tercer capítulo de Malaquías. ¿Cómo podría el Señor presentar sus requerimientos de una manera más clara y enérgica que en ese capítulo?

Todos deben recordar que lo que Dios exige de nosotros supera a cualquier otro derecho. El nos da abundantemente, y el contrato que él ha hecho con el hombre es que una décima parte de las posesiones de este sea devuelta a Dios. El confía misericordiosamente sus tesoros a sus mayordomos, pero dice del diezmo: Es mío. En la proporción en que Dios ha dado su propiedad al hombre, el hombre debe devolverle un diezmo fiel de toda lo que gana. Este arreglo preciso lo hizo Jesucristo mismo (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 384).

Todas las cosas buenas que tenemos son un préstamo de nuestro Salvador. Nos ha hecho mayordomos. Nuestras ofrendas más ínfimas, nuestros servicios más humildes, presentados con fe y amor, pueden ser dones consagrados para salvar almas en el servicio del Maestro y para promover su gloria. El interés y la prosperidad del reino de Cristo deben superar toda otra consideración. Los que hacen de sus placeres e intereses egoístas los objetos principales de su vida, no son mayordomos fieles.

Los que se nieguen personalmente con el fin de hacer bien a otros y se consagren con todo lo que tienen al servicio de Cristo, experimentarán la felicidad que en vano busca el egoísta.

Los cristianos se olvidan de que son siervos del Maestro; de que le pertenecen ellos mismos, su tiempo y todo lo que tienen (Testimonios para la iglesia, t. 3, pp. 436, 437).

Mientras que los hombres buscan bienes transitorios, Jesús les indica un galardón celestial. No lo sitúa todo en la vida venidera sino que empieza aquí mismo. El Señor se manifestó a Abraham, y le dijo: «Yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande». Génesis 15:1. Este es el galardón de todos los que siguen a Cristo. Verse en armonía con Jehová Emmanuel, «en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento» y en quien «habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad» (Colosenses 2:3, 9), conocerlo, poseerlo, mientras el corazón se abre más y más para recibir sus atributos, saber lo que es su amor y su poder, poseer las riquezas inescrutables de Cristo, comprender mejor «cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura», y «conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios» (Efesios 3:18, 19), «ésta es la herencia de los siervos del Señor, esta es la justicia que deben esperar de mí, dice el Señor». Isaías 54:17 (El discurso maestro de Jesucristo, p. 32).

Toda alma convertida ha de saber lo que Dios exige en cuanto a los diezmos y ofrendas. Todo aquello de que gozan los hombres lo reciben de la gran hacienda del Señor, y él se agrada de que sus herederos disfruten de sus bienes; pero él ha hecho un contrato especial con todos los que sé colocan bajo el estandarte ensangrentado del Príncipe Emanuel, para que muestren su dependencia de Dios y su responsabilidad ante él devolviendo a su tesorería una porción determinada como algo qué le pertenece. Esto ha de invertirse en sostener la obra misionera que debe ser hecha para que ellos puedan cumplir la comisión que les fuera confiada por el Hijo de Dios precisamente antes que dejara a sus discípulos (El evangelismo, p. 185).


Domingo 15 de enero____________________________________________________

EL DIEZMO EQUIVALE A UN DÉCIMO

Los diccionarios definen el diezmo como “una décima parte de algo” o “diez por ciento”. Probablemente esta definición se haya tomado de la narración bíblica. El diezmo es simplemente devolver el diez por ciento de nuestros ingresos, o ganancias, a Dios. Entendemos que todo lo que tenemos pertenece a él en primer lugar. La legislación del diezmo dada a Israel en el Monte Sinaí señala que el diezmo es santo y pertenece a Dios (ver Lev. 27:30, 32). Dios pide solo su diez por ciento. Nuestras ofrendas de gratitud son distintas del diezmo, son adicionales. El diezmo es el testimonio mínimo de nuestro compromiso cristiano. En ningún lugar de la Biblia encontramos alguna indicación de que la porción de Dios sea menos de una décima parte.

Lee Génesis 14:18 al 20 y Hebreos 7:1 al 9. ¿Cuál fue la respuesta de Abram al encontrarse con Melquisedec? ¿Qué nos enseña esto acerca de cuánto tiempo atrás en la historia se remonta esta práctica?

Génesis 14:18-20

18 Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; 19 y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; 20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.

Hebreos 7:1-9

1 Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Considerad, pues, cuán grande era este, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín. Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque estos también hayan salido de los lomos de Abraham. Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos;

La primera mención del diezmo en la Biblia está en Génesis 14, que cuenta la historia del encuentro de Melquisedec con Abram. La última mención del diezmo en la Biblia recuerda el mismo encuentro, pero las palabras “décimo” y “diezmo” se usan indistintamente (ver Heb. 7:1–9, NTV). Observa en la historia de Hebreos que ni Melquisedec ni Cristo eran de la tribu de Leví; por ende, el diezmo es anterior y posterior a la peculiaridad de los levitas. El diezmo no es una costumbre exclusivamente judía y no se originó con los hebreos en el Sinaí.

Lee Génesis 28:13, 14 y 20 al 22. ¿Qué prometió Dios hacer por Jacob y cuál fue la respuesta de Jacob a Dios?

Génesis 28:13-14 y 20-22

13 Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. 14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

20 E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, 21 y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. 22 Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

Cuando Jacob se fue de su casa, huyendo de su enojado hermano Esaú, una noche tuvo un sueño de una escalera que subía de la Tierra al Cielo. Los ángeles subían y bajaban por ella. Y Dios se paró en lo alto y prometió estar con Jacob y algún día traerlo de vuelta a casa. Este joven soltero tuvo una verdadera experiencia de conversión y dijo: “El Señor será mi Dios […] y de todo lo que me des, el diezmo lo apartaré para ti” (Gén. 28:21, 22).

¿Por qué es importante entender que el diezmo, al igual que el día de reposo sabático, no fue algo que se originó en el sistema legal ni religioso de los antiguos israelitas? ¿Qué mensaje debemos extraer de esta verdad los que vivimos después de la Cruz?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El origen del sistema de los diezmos es anterior a los hebreos. Desde los primeros tiempos el Señor exigió el diezmo como cosa suya; y este requerimiento fue reconocido y cumplido. Abraham pagó diezmos a Melquisedec, sumo sacerdote del Altísimo. Génesis 14:20… Cuando los israelitas estaban por establecerse como nación, la ley del diezmo fue confirmada, como uno de los estatutos ordenados divinamente de cuya obediencia dependía su prosperidad.

El sistema de los diezmos y de las ofrendas tenía por objeto grabar en las mentes humanas una gran verdad, a saber, que Dios es la fuente de toda bendición para sus criaturas, y que se le debe gratitud por los preciosos dones de su Providencia (Historia de los patriarcas y profetas, p. 564).

Jacob se despertó de su sueño en el profundo silencio de la noche. Las relucientes figuras de su visión se habían desvanecido. Sus ojos no veían ahora más que los contornos obscuros de las colinas solitarias y sobre ellas el cielo estrellado. Pero experimentaba un solemne sentimiento de que Dios estaba con él.

Jacob erigió un monumento a la misericordia de Dios, para que siempre que pasara por aquel camino, pudiese detenerse en ese lugar sagrado para adorar al Señor. Y llamó aquel lugar Betel; o sea, «casa de Dios». Con profunda gratitud repitió la promesa que le aseguraba que la presencia de Dios estaría con él; y luego hizo el solemne voto: «Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si tornare en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios, y esta piedra que he puesto por título, será casa de Dios: y de todo lo que me dieres, el diezmo lo he de apartar para ti». Génesis 28:20-22.

Jacob no estaba tratando de concertar condiciones con Dios. El Señor ya le había prometido prosperidad, y este voto era la expresión de un corazón lleno de gratitud por la seguridad del amor y la misericordia de Dios. Jacob comprendía que Dios tenía sobre él derechos que estaba en el deber de reconocer, y que las señales especiales de la gracia divina que se le habían concedido, le exigían reciprocidad (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 184, 185).

Es parte de vuestra obra enseñar a los que traéis a la verdad a dar el diezmo a la tesorería, como un reconocimiento de su dependencia de Dios. Deben ser plenamente iluminados con respecto a su deber de devolver al Señor lo que le pertenece. El mandamiento de pagar el diezmo es tan sencillo que no hay sombra de excusa por desobedecerlo. Si dejáis de dar instrucción a los nuevos conversos acerca de este punto, dejáis sin realizar una parte de las más importantes de vuestra obra (El evangelismo, p. 185).

«Todas las décimas… de Jehová son». En este pasaje se halla la misma forma de expresarse que en la ley del sábado. «El séptimo día será reposo [sábado] para Jehová tu Dios». Éxodo 20:10. Dios reservó para sí una porción específica del tiempo y de los recursos pecuniarios del hombre, y nadie podía dedicar sin culpa cualquiera de esas cosas a sus propios intereses (Historia de los patriarcas y profetas, p. 565).


Lunes 16 de enero_______________________________________________________

¿DÓNDE ESTÁ LA TESORERÍA?

Lee Malaquías 3:10. ¿Qué podemos aprender de este versículo acerca de a dónde debería ir nuestro diezmo?

Malaquías 3:10

10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Aunque no se dan instrucciones específicas en el texto, es evidente que el pueblo de Dios sabía lo que él quería decir con la palabra “alfolí”, o “tesorería”. Dios sí incluye en sus instrucciones: “Haya alimento en mi casa”. Su pueblo entendía que la casa de Dios inicialmente fue el Santuario, la tienda minuciosa que se erigió por instrucciones específicas dadas a Moisés en el Monte Sinaí. Más adelante, cuando Israel vivió en la Tierra Prometida, la ubicación central fue primero en Silo y luego, de manera más permanente, en el Templo de Jerusalén. Lee Deuteronomio 12:5 al 14. Estos versículos no indican que los hijos de Dios podían decidir a discreción dónde depositar su diezmo. ¿Qué principios podemos tomar de estos versículos para nosotros hoy?

Como miembros de la familia de Dios, queremos entender y practicar su voluntad con respecto a qué hacer con nuestro diezmo. En el relato bíblico, aprendemos que tres veces al año –la Pascua, el Pentecostés y la Fiesta de los Tabernáculos (Éxo. 23:14–17)– el pueblo de Dios debía viajar a Jerusalén para llevar personalmente sus diezmos y ofrendas, y para alabar y adorar a Dios. Después los levitas distribuían el diezmo entre sus hermanos por toda la tierra de Israel (ver 2 Crón. 31:11–21; Neh. 12:44–47; 13:8–14). En armonía con este principio bíblico de la tesorería/alfolí, la Iglesia Adventista del Séptimo Día ha designado a las asociaciones, las misiones y las uniones de iglesias locales como tesorerías en nombre de la iglesia mundial, y de las cuales se paga el ministerio/la obra eclesiástica.

Para comodidad de los miembros de iglesia, el diezmo se lleva a la iglesia local, donde, como parte de su experiencia de adoración, los miembros depositan sus diezmos y ofrendas; aunque algunos utilizan las donaciones en línea. Los tesoreros locales luego envían el diezmo a la tesorería de la Asociación. Este sistema de administración del diezmo, delineado y ordenado por Dios, ha permitido que la Iglesia Adventista del Séptimo Día tuviera un impacto global y creciente en el mundo.

Imagínate si todos decidieran dar el diezmo a quien quisieran, en detrimento de la propia Iglesia Adventista. ¿Qué pasaría con nuestra iglesia? Por ende, ¿por qué esa práctica es una mala idea y es contraria a las Escrituras?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

He recibido instrucciones según las cuales hay una retención del diezmo que debiera llevarse fielmente a la tesorería del Señor para el sostén de los pastores y los misioneros que están abriendo las Escrituras a la gente y trabajan de casa en casa. La obra de evangelizar el mundo ha sido gravemente obstaculizada a causa del egoísmo personal. Algunos, aun entre los cristianos profesos, son incapaces de ver que la obra del evangelio debe ser sostenida por los recursos que Cristo les ha dado. Se necesita dinero para que la obra que se efectúa en todo el mundo pueda continuar realizándose. Miles y miles de personas perecen en el pecado, y la falta de recursos está obstaculizando la proclamación de la verdad que debe anunciarse a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Hay hombres listos para ir como mensajeros del Señor, pero por falta de recursos en la tesorería, no pueden ser enviados a donde la gente está rogando que vaya alguien a enseñarles la verdad.

Hay muchos en nuestro mundo que anhelan escuchar la palabra de vida. ¿Pero cómo pueden oírla sin un predicador? ¿Y cómo podrían vivir sin sostén los que sean enviados a enseñarles? Dios desea que las vidas de sus obreros sean sostenidas con cuidado. Son su propiedad, y él es deshonrado cuando ellos se ven compelidos a trabajar en una forma que perjudica su salud. Él es también deshonrado cuando los obreros no pueden ser enviados a lugares necesitados por falta de recursos (Testimonios para la iglesia, t. 9, pp. 42, 43).

[C]uando los hombres pasan por alto las pretensiones de Dios establecidas claramente delante de ellos, el Señor permite que sigan sus propios caminos y cosechen el fruto de sus acciones. Quienquiera que se apodere para su propio uso de la porción que Dios se ha reservado está demostrando que es un mayordomo infiel. Perderá no solo lo que ha retenido de Dios sino también lo que se le dio como suyo (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 93).

El asunto de la dadivosidad no ha sido librado al impulso. Dios nos ha dado instrucciones definidas concernientes a él. Ha especificado que los diezmos y las ofrendas constituyen nuestra obligación, y desea que demos en forma regular y sistemática. Que cada uno examine periódicamente sus entradas, las que constituyen una bendición de Dios, y aparte el diezmo para que sea del Señor en forma sagrada. Este fondo en ningún caso debería dedicarse a otro uso; debe dedicarse únicamente para el sostén del ministerio evangélico. Después de apartar el diezmo hay que separar los donativos y las ofrendas, «según haya prosperado» Dios…

Este mensaje no ha perdido nada de su fuerza. Su importancia se renueva constantemente, así como los dones de Dios se renuevan continuamente. No hay dificultad para comprender cuál es nuestro deber a la luz de este mensaje dado por medio del santo profeta de Dios. No se nos ha dejado para que tropecemos en las tinieblas y la desobediencia. La verdad se declara con toda llaneza, y todos los que deseen ser honrados ante Dios pueden comprenderla. El diezmo de todos nuestros ingresos es del Señor. El coloca su mano sobre la porción que ha especificado que le devolvamos, y dice: Permito que uséis de mi abundancia después de haber apartado la décima parte y de haberme traído donativos y ofrendas (Consejos sobre mayordomía cristiana, pp. 86, 87).


Martes 17 de enero______________________________________________________

EL PROPÓSITO DEL DIEZMO

Lee Levítico 27:30 y Números 18:21 y 24. ¿Qué propone hacer Dios con el diezmo?

Levítico 27:30

30 Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová.

Números 18:21-24

21 Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión. 22 Y no se acercarán más los hijos de Israel al tabernáculo de reunión, para que no lleven pecado por el cual mueran. 23 Mas los levitas harán el servicio del tabernáculo de reunión, y ellos llevarán su iniquidad; estatuto perpetuo para vuestros descendientes; y no poseerán heredad entre los hijos de Israel. 24 Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.

Debido a que Dios es el Dueño de todo (Sal. 24:1), obviamente no necesita dinero. Pero, como el diezmo es suyo, nos dice qué hacer con él, y eso es utilizarlo para el sostén del ministerio evangélico. Y, por ende, con el diezmo de Dios se suplen las necesidades de los pastores.

A la tribu de Leví, los pastores/obreros evangélicos del Antiguo Testamento, no se le otorgaron grandes propiedades como al resto de las tribus. A Leví le dieron determinadas ciudades, incluyendo las ciudades de refugio, con suficiente tierra alrededor de ellas para huertos personales. Se mantenían con los diezmos de los demás, y ellos mismos también diezmaban sus ingresos.

Lee Hechos 20:35. ¿Cuál es el mensaje aquí, y cómo se relaciona esto con el tema del diezmo?

Hechos 20:35

35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

El diezmo es importante porque nos ayuda a establecer una relación de confianza con Dios. Tomar una décima parte de tus ingresos y “desprenderte” de ella (aunque, técnicamente, pertenece a Dios de todos modos) realmente requiere un acto de fe, y solo ejerciendo fe tu fe crecerá.

Piensa, por ejemplo, en el tiempo del fin, cuando los que sean fieles no puedan comprar ni vender, como se describe en Apocalipsis 13 y 14 (ver la semana 11). El hecho de haber desarrollado una confianza en Dios y en su providencia, poder y amor será de suma importancia cuando aparentemente todo el mundo esté en nuestra contra. El diezmo fiel seguramente puede ayudar a desarrollar esa confianza. Incluso antes de eso, qué crucial para todos nosotros es haber aprendido a confiar en Dios, independientemente de nuestra situación.

Una segunda gran razón para la fidelidad económica es tener acceso a las bendiciones tangibles que Dios promete. Como parte del contrato del diezmo, Dios ha prometido bendiciones tan grandes que no tendremos suficiente espacio para recibirlas. Con el excedente, podemos ayudar a los demás y apoyar la obra de Dios con nuestras ofrendas.

¿Cuál es tu experiencia con la gran verdad de que realmente es “más bienaventurado dar que recibir”?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El pago del diezmo no era sino una parte del plan de Dios para el sostén de su servicio. Se especificaban divinamente numerosas dádivas y ofrendas. Bajo el sistema judío, se le enseñaba al pueblo a abrigar un espíritu de liberalidad, tanto en el sostén de la causa de Dios, como en la provisión de las necesidades de los pobres. En ocasiones especiales había ofrendas voluntarias. En ocasión de la cosecha y la vendimia, se consagraban como ofrenda para el Señor los primeros frutos del campo: el trigo, el vino y el aceite. Los rebuscos y las esquinas del campo se reservaban para los pobres. Las primicias de la lana cuando se trasquilaban las ovejas, y del grano cuando se trillaba el trigo, se apartaban para Dios. Así también se hacía con el primogénito de todos los animales.

Se pagaba un rescate por el primogénito de toda familia humana. Los primeros frutos debían presentarse delante del Señor en el santuario, y se dedicaban al uso de los sacerdotes.

Por este sistema de benevolencia, el Señor trataba de enseñar a Israel que en todas las cosas él debía ser el primero. Así se les recordaba que él era el propietario de sus campos, sus rebaños y sus ganados; que era él quien enviaba la luz del sol y la lluvia que hacían crecer y madurar la sementera. Todas las cosas que ellos poseían eran de él. Ellos no eran sino sus mayordomos (Los hechos de los apóstoles, p. 271).

Dios ha hecho a los hombres administradores suyos. Las propiedades que él puso en sus manos son los medios provistos por él para la difusión del evangelio. A los que demuestren ser fieles administradores, les encomendará responsabilidades mayores. Dijo el Señor: «Yo honraré a los que me honran». «Dios ama al dador alegre», y cuando su pueblo le traiga sus donativos y ofrendas con corazón agradecido «no con tristeza, o por necesidad», lo acompañará con sus bendiciones, tal como prometió: «Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde». 1 Samuel 2:30; 2 Corintios 9:7; Malaquías 3: 10 (Historia de los patriarcas y profetas, p. 569).

En la medida en que el amor de Cristo llene nuestros corazones y domine nuestra vida, quedarán vencidas la codicia, el egoísmo y el amor a la comodidad, y tendremos placer en cumplir la voluntad de Cristo, cuyos siervos aseveramos ser. Nuestra felicidad será entonces proporcional a nuestras obras abnegadas, impulsadas por el amor de Cristo.

La sabiduría divina ha recalcado, en el plan de salvación, la ley de la acción y la reacción, la cual hace doblemente bendita la obra de beneficencia en todas sus manifestaciones. El que da a los menesterosos beneficia a los demás, y se beneficia a sí mismo en un grado aún mayor. Dios podría haber alcanzado su objeto en la salvación de los pecadores sin la ayuda del hombre, pero él sabía que este no podría ser feliz sin desempeñar en la gran obra una parte en la cual cultivara la abnegación y la benevolencia.

Para que el hombre no perdiera los bienaventurados resultados de la benevolencia, nuestro Redentor ideó el plan de alistarlo como colaborador suyo. Por un encadenamiento de circunstancias que exige manifestaciones de caridad, concede al hombre el mejor medio de cultivar la benevolencia, y lo mantiene dando habitualmente para ayudar a los pobres y fomentar el adelanto de su causa (Testimonios para la iglesia, t. 3, pp. 421, 422).


Miércoles 18 de enero___________________________________________________

¿DIEZMAR SOBRE EL INGRESO BRUTO O NETO?

Calculamos nuestro diezmo sobre nuestro “ingreso”. Si nos pagan por hora, tenemos un salario; y pagamos sobre nuestro “rendimiento”, o ganancia, si somos autónomos y tenemos nuestro propio negocio. En muchos países, el Gobierno deduce impuestos del salario del trabajador para cubrir el costo de los servicios prestados a la gente, como seguridad, caminos y puentes, beneficios por desempleo y otros. La cuestión de si diezmar sobre el ingreso bruto o neto implica básicamente si devolvemos el diezmo sobre nuestros ingresos antes o después de que se deduzcan esos impuestos. Quienes trabajan por cuenta propia pueden deducir legítimamente el costo de hacer negocios para determinar su ganancia real antes de que se deduzcan sus impuestos personales.

Los estudios de los hábitos de dar de los miembros revelan que la mayoría de los adventistas del séptimo día diezman sobre el ingreso bruto; es decir, antes de deducir los impuestos.

Lee 1 Reyes 17:9 al 16. ¿Cuál era la situación de la viuda antes de que Elías acudiera a ella? ¿Qué le pidió el profeta que hiciera primero, antes de ocuparse de sí misma y de su hijo? ¿Qué podemos aprender de este relato acerca de la pregunta en cuestión?

1 Reyes 17:9-16

Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. 10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. 11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. 12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. 13 Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. 15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. 16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.

Dios le dijo a la viuda de Sarepta que un hombre de Dios vendría a verla (1 Rey. 17:9). Cuando llegó Elías, ella le explicó las circunstancias terribles que estaba atravesando. Elías primero pidió un trago de agua y luego agregó: “No temas. Ve, haz como has dicho. Pero hazme a mí primero un panecillo cocido bajo la ceniza y tráemelo. Después harás para ti y para tu hijo. Porque el Señor, Dios de Israel, ha dicho: ‘La harina no escaseará de la tinaja, ni el aceite de la botija, hasta que el Señor envíe lluvia sobre la tierra’ ” (1 Rey. 17:13, 14).

¿Fue egoísta de su parte o simplemente estaba poniendo a prueba su fe (sin duda, esto le permitió ejercitar su fe)? La respuesta debería ser obvia.

La conclusión sobre bruto o neto es que depende de cada uno de nosotros decidirlo. La iglesia no ordena lo que debemos hacer, y con razón. Al final, cada uno de nosotros debe tomar su propia decisión y, hagamos lo que hagamos, no debemos juzgar a quienes lo hacen de manera diferente. Cada uno de nosotros, individualmente, tiene que responder ante Dios, y solo ante Dios, por sus decisiones. “Cada uno ha de ser su propio asesor, y se le deja dar según se propone en su corazón” (TI 4:460).

¿Cómo le explicas a alguien que nunca devolvió el diezmo las bendiciones que provienen de esta práctica? ¿Cuáles son esas bendiciones y cómo fortalece tu fe el devolver el diezmo?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La fe significa confiar en Dios, creer que nos ama y sabe mejor qué es lo que nos conviene. Por eso nos induce a escoger su camino en lugar del nuestro…

Se debería explicar claramente cómo se puede ejercer fe. Toda promesa de Dios tiene ciertas condiciones. Si estamos dispuestos a hacer su voluntad, toda su fuerza nos pertenece. Cualquier don que nos prometa se encuentra en la promesa misma. «La semilla es la palabra de Dios». Lucas 8:11. Tan ciertamente como se encuentra la semilla del roble en la bellota, se encuentra el don de Dios en su promesa. Si recibimos la promesa, recibimos el don (La educación, p. 253).

«El da a todos vida, y respiración, y todas las cosas». Hechos 17:25. El Señor dice: «Mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales que hay en los collados». «Mía es la plata, y mío el oro». «El te da el poder para hacer las riquezas». Salmo 50: 10; Hageo 2:8; Deuteronomio 8:18. En reconocimiento de que todas estas cosas procedían de ‘él, Jehová mandó que una porción de su abundancia le fuese devuelta en donativos y ofrendas para sostener su culto (Historia de los patriarcas y profetas, p. 564).

En los días de Elías, Israel se había apartado de Dios. Se aferraba a sus pecados y rechazaba las amonestaciones del Espíritu enviadas por medio de los mensajeros del Señor. Así se había apartado del conducto por medio del cual podía recibir la bendición de Dios. El Señor pasó por alto las casas de Israel, y halló refugio para su siervo en una tierra pagana, en la casa de una mujer que no pertenecía al pueblo escogido. Pero ella fue favorecida porque seguía la luz que había recibido, y su corazón estaba abierto para recibir la mayor luz que Dios le enviaba mediante su profeta (El Deseado de todas las gentes, p. 205).

La hospitalidad que esta mujer fenicia manifestó al profeta de Dios fue admirable, y su fe y generosidad fueron recompensadas en forma asombrosa. «Y comió él, y ella, y su casa, muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías. Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa, y la enfermedad fue tan grave, que no quedó en él aliento. Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo? Y él le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y lo llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama… Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová… Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió. Tomando luego Elías al niño, lo trajo del aposento a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive. Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca». 1 Reyes 17:15-24

«El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá». Mateo 10:41 (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 348).


Jueves 19 de enero______________________________________________________

UN DIEZMO HONESTO O FIEL

Lee 1 Corintios 4:1 y 2. Como hijos de Dios y administradores de sus bendiciones, ¿qué clase de personas se nos pide que seamos?

1 Corintios 4:1-2

1Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.

Por lo tanto, ¿qué significa ser fiel con nuestro diezmo? Esta semana hemos repasado varios de los elementos constitutivos del diezmo:

  1. La cantidad, que es un décimo, o diez por ciento, de nuestro ingreso o ganancia.
  2. Llevarlo a la tesorería/alfolí: el lugar desde donde se paga a los obreros evangélicos.
  3. Honrar a Dios con la primera parte de nuestros ingresos.
  4. Usarlo para el propósito correcto: el sostén del ministerio.

Es nuestra responsabilidad, como miembros de iglesia, preservar los primeros tres elementos; es responsabilidad de los encargados de la tesorería asegurarse de que los fondos del diezmo se utilicen correctamente.

Y, además, a diferencia de nuestras ofrendas, el diezmo no es discrecional de nuestra parte. El décimo y la tesorería son ambos parte de nuestra responsabilidad. Nosotros no establecemos los parámetros, sino Dios. Si yo no devuelvo el diez por ciento completo de mi “ganancia”, en realidad no estoy diezmando; y si no llevo ese diez por ciento a la “tesorería”, en realidad tampoco estoy diezmando.

Lee Mateo 25:19 al 21. ¿Cuándo se nos pide que rindamos cuenta de nuestra administración de los fondos de Dios? ¿Qué se les dice a los que han sido financieramente fieles?

Mateo 25:19-21

19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

‘Traed los diezmos al alfolí’ (Mal. 3:10) es la orden de Dios. No se extiende ninguna invitación a la gratitud o generosidad. Es una cuestión de simple honradez. El diezmo pertenece al Señor, y él nos ordena que le devolvamos lo que le pertenece” (Ed 138). Administrar para Dios es un privilegio único, y también una responsabilidad. Él nos bendice y nos sostiene, y pide solo un décimo, y luego utiliza su diezmo con el fin de proveer para los obreros evangélicos, como lo hizo con la tribu de Leví durante los tiempos del antiguo Israel.

Algunos argumentan que no les gusta cómo se utiliza el dinero de sus diezmos y, por lo tanto, no diezman o envían su dinero a otra parte. Sin embargo, ¿dónde dijo Dios: “Traigan todo el diezmo a la tesorería, pero solo si están seguros de que la tesorería lo está usando correctamente”?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No es propósito de Dios que los cristianos, cuyos privilegios exceden por mucho a los de la nación judía, den menos liberalmente que los judíos. «A cualquiera que fue dado mucho —declaró el Salvador mucho será vuelto a demandar de él». Lucas 12:48. La liberalidad que se requería de los hebreos era en gran parte para beneficio de su propia nación; hoy la obra de Dios abarca toda la tierra. Cristo confió los tesoros del evangelio a las manos de sus seguidores, y les impuso la responsabilidad de dar las alegres nuevas de la salvación al mundo. Nuestras obligaciones son por cierto mucho mayores que las del antiguo Israel (Los hechos de los apóstoles, p. 272).

Cada bendición que se nos concede demanda una respuesta hacia el Autor de todos los dones de la gracia. El cristiano debiera repasar muchas veces su vida pasada, y recordar con gratitud las preciosas liberaciones que Dios ha obrado en su favor, sosteniéndole en la tentación, abriéndole caminos cuando todo parecía tinieblas y obstáculos, y dándole nuevas fuerzas cuando estaba por desmayar. Debiera reconocer todo esto como pruebas de la protección de los ángeles celestiales. En vista de estas innumerables bendiciones debiera preguntarse muchas veces con corazón humilde y agradecido: «¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo?» Salmo 116:12 (Historia de los patriarcas y profetas, p. 185).

Lo que cada mayordomo debe comprender a medida que se esfuerza por dar a conocer la gloria de Dios en nuestro mundo, ya sea que se encuentre ante infieles o príncipes, es que debe hacer de Dios lo primero, lo último y lo mejor en todas las cosas. El verdadero cristiano comprende que tiene derecho a llevar tal nombre únicamente en la medida en que eleve a Cristo con fuerza constante, perseverante y siempre creciente…

«Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel». 1 Corintios 4:2. Cuando seamos fieles en dar a conocer a Dios, nuestros impulsos estarán bajo el control divino y creceremos constantemente tanto espiritual como intelectualmente. Pero cuando los hombres se unen para exaltar a los hombres y tienen poco que decir de Dios, se debilitan. El abandonará a los que no le reconocen en todo esfuerzo hecho para elevar a la humanidad. Solo el poder de Cristo puede restaurar la maquinaria humana descompuesta. En todo lugar, los que los rodeen vean que ustedes dan gloria a Dios. Colóquese el hombre a la sombra y permita que Dios aparezca como la única esperanza de la raza humana. Todo hombre debe afianzarse en la Roca eterna, Cristo Jesús, y entonces se mantendrá en pie en medio de la tempestad (Alza tus ojos, p. 79).

Dios prepara la mente para que pueda reconocerlo como el único que es capaz de ayudar al alma que se esfuerza y lucha. Educará a todos los que se coloquen bajo su bandera para ser fieles mayordomos de su gracia. El hombre no puede evidenciar mayor debilidad que la de pensar que encontrará más aceptación ante los hombres excluyendo a Dios. Dios debe aparecer como supremo. La sabiduría del hombre más encumbrado es locura para con Dios.

Dios ha dado al hombre principios inmortales ante los cuales todo ser humano tendrá que postrarse algún día. Tenemos verdades que nos han sido confiadas. Los rayos de esta luz no deben ocultarse debajo de un almud, sino que han de alumbrar a todos los que están en la casa (Alza tus ojos, p. 79).


Viernes 20 de enero_____________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee el documento más completo de Elena de White sobre el diezmo en Testimonios para la iglesia, t. 9, pp. 197–202. Estudia la Sección III de Consejos sobre mayordomía cristiana, pp. 69-112.

“Si todos los diezmos de nuestro pueblo fluyesen a la tesorería del Señor como debieran, se recibirían tantas bendiciones que los dones y las ofrendas para los propósitos sagrados quedarían multiplicados diez veces, y así se mantendría abierto el conducto entre Dios y el hombre” (TI 4:465). Esta es una afirmación asombrosa. Si todos diezmáramos fielmente, Dios nos bendeciría con fondos para aumentar nuestras ofrendas en un mil por ciento.

“En el tercer capítulo de Malaquías se encuentra el contrato que Dios ha hecho con el hombre. Aquí el Señor especifica la parte que desempeñará al otorgar sus grandes dones a aquellos que le devuelvan fielmente los diezmos y las ofrendas” (Elena de White, Review and Herald, 17/12/1901).

“Todos deben recordar que lo que Dios exige de nosotros supera cualquier otro derecho. Él nos da abundantemente, y el contrato que él ha hecho con el hombre es que una décima parte de las posesiones de este sea devuelta a Dios. Él confía misericordiosamente sus tesoros a sus mayordomos, pero dice del diezmo: Es mío. En la proporción en que Dios ha dado su propiedad al hombre, el hombre debe devolverle un diezmo fiel de toda lo que gana. Este arreglo preciso lo hizo Jesucristo mismo” (TI 6:384).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Reflexiona sobre esta idea de que la práctica del diezmo no se originó en el antiguo Israel. ¿Cómo nos ayuda este hecho a comprender la perpetuidad de esta obligación de nuestra parte ante Dios?
  2. En clase, analicen la pregunta planteada al final del estudio del lunes. Piensen en lo que sucedería si la gente decidiera enviar su diezmo a otro lugar. ¿Qué pasaría con nuestra iglesia? ¿Todavía tendríamos una iglesia? ¿Qué tiene de malo la actitud que dice: Bueno, mi diezmo es tan pequeño en contraste con todo lo demás que no importa? ¿Y si todos pensaran así?
  3. Comparte con otros lo que has aprendido y experimentado al devolver el diezmo. ¿Qué puedes enseñar a los demás sobre la práctica?

COMENTARIO DEL VIDEO

LA VERDAD ACERCA DE LOS DIEZMOS Y LAS OFRENDAS A LA LUZ DE LA BIBLIA Y EL ESPÍRITU DE PROFECIA

La primera vez que la palabra -diezmos- se menciona en la Biblia se encuentra en Génesis 14 donde leemos:

18Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; 19y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; 20y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.

¿Quién era Melquisedec? Melquisedec es identificado por los eruditos de la Biblia, como Sem, el hijo mayor de Noé, quien fue el último de los patriarcas de edad longeva y en su larga vida logró conocer hasta Isaac y su hijo Jacob, por lo tanto, cabe la posibilidad que en los tiempos antiguos los diezmos se les entregaban a los patriarcas, que al mismo tiempo eran sacerdotes.

La segunda vez que la Biblia menciona la palabra -diezmos- lo encontramos en Génesis 28, donde Jacob hace la promesa de devolver los diezmos a Dios, si regresaba con bien de su forzado viaje:

20E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, 21y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. 22Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

La tercera vez que encontramos la palabra -diezmos- en el libro de Números capitulo 18. En este capítulo encontramos la institución oficial de dos grupos de trabajadores religiosos como lo fueron los sacerdotes y los levitas, y también la institución oficial de los diezmos y las ofrendas.

Esto lo hizo Dios por escrito, en el monte Sinaí a través de Moisés.

En el capítulo 18 de Números aparte de encontrar la institución de los levitas, sacerdotes y el diezmo, también encontramos una detallada explicación de los servicios religiosos de los sacerdotes y levitas, como también una detallada explicación de la distribución de los diezmos y ofrendas que serviría para el sostén del santuario y para pagar el salario de los sacerdotes y levitas.

De acuerdo con el libro de Números capitulo 18, los sacerdotes eran los encargados de hacer exclusivamente los trabajos religiosos del altar, mientras que los levitas eran los encargados de hacer todo tipo de trabajo religioso fuera del altar.

Tanto los sacerdotes como los levitas predicaban y enseñaban al pueblo, la diferencia era que los sacerdotes lo hacían desde el altar y los levitas predicaban y enseñaban en cualquier otro lugar, con tal que no fuera el altar.

A parte del trabajo de la predicación, los levitas también eran los encargados de todo el mantenimiento del templo en todas sus formas. Estos dos trabajos no se podían mezclar, Dios ordenó so pena de muerte, que el levita desempeñara el trabajo del sacerdote y viceversa.

Jehová dijo a Aarón: Tú y tus hijos, y la casa de tu padre contigo, llevaréis el pecado del santuario; y tú y tus hijos contigo llevaréis el pecado de vuestro sacerdocio. Y a tus hermanos también, la tribu de Leví, la tribu de tu padre, haz que se acerquen a ti y se junten contigo, y te servirán; y tú y tus hijos contigo serviréis delante del tabernáculo del testimonio. Y guardarán lo que tú ordenes, y el cargo de todo el tabernáculo; mas no se acercarán a los utensilios santos ni al altar, para que no mueran ellos y vosotros. Se juntarán, pues, contigo, y tendrán el cargo del tabernáculo de reunión en todo el servicio del tabernáculo; ningún extraño se ha de acercar a vosotros. Y tendréis el cuidado del santuario, y el cuidado del altar, para que no venga más la ira sobre los hijos de Israel. Porque he aquí, yo he tomado a vuestros hermanos los levitas de entre los hijos de Israel, dados a vosotros en don de Jehová, para que sirvan en el ministerio del tabernáculo de reunión. Mas tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar, y del velo adentro, y ministraréis. Yo os he dado en don el servicio de vuestro sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá

A continuación, en el mismo capítulo 18 de Números, Dios indica la distribución de los diezmos y las ofrendas entre los sacerdotes y los levitas:

Para los sacerdotes son todas las ofrendas:

Dijo más Jehová a Aarón: He aquí yo te he dado también el cuidado de mis ofrendas; todas las cosas consagradas de los hijos de Israel te he dado por razón de la unción, y a tus hijos, por estatuto perpetuo.

Para los levitas son todos los diezmos:

21Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.

24Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad. Números 18

Para los sacerdotes solamente el 1% de los diezmos, dado a ellos por los levitas; dicho en otras palabras, los levitas tenían que pagar sus diezmos a los sacerdotes, de todo el diezmo que ellos recibían departe del pueblo de Israel:

26Hablarás a los levitas y les dirás: Cuando toméis los diezmos de los hijos de Israel que os he dado como vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos, como ofrenda mecida a Jehová, el diezmo de los diezmos… 28Así presentaréis también vuestra ofrenda a Jehová de todos los diezmos que recibáis de los hijos de Israel; se la daréis al sacerdote Aarón como ofrenda reservada a Jehová. Números 18

En el libro de Nehemías capítulo 10 encontramos la orden divina puesta en acción, en la descripción que hace Nehemías en cuanto a la recolección de los diezmos y su distribución:

37 que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades; 38 y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro. 39 Porque a las cámaras del tesoro han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino y del aceite; y allí estarán los utensilios del santuario, y los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores; y no abandonaremos la casa de nuestro Dios.

Tenemos una guía clara en la Biblia, instituida por Dios, para la distribución de los diezmos y las ofrendas en nuestra iglesia.

En nuestros días modernos los sacerdotes son todos los pastores de nuestra iglesia sin importar su rango o posición en la iglesia y los levitas son todos los laicos que trabajan para la obra de Dios, que no son -dedicados-para la obra como los pastores ya que son de sostén propio.

Los administradores de nuestra iglesia enseñan que los levitas modernos son los pastores y obreros bíblicos, entonces queda la pregunta: ¿Quiénes son los sacerdotes en nuestros tiempos modernos?

El capítulo 18 de Números es bien definido, los sacerdotes son los que hacen el trabajo del altar, (bautizar, predicar, casar, presentar niños, oficiar ritos etc.) Los levitas trabajan con el evangelismo y con el cuido de la iglesia, hoy en día los laicos predican debido a la escases que hay de pastores.

Entonces de acuerdo con Dios, dicho por Él mismo en el capítulo 18 de Números, encontramos que esta sería la distribución de los diezmos y ofrendas en nuestros días modernos en nuestra iglesia:

Conferencia, misión o asociación: Todas las ofrendas que recibe la iglesia, más el 1% de todos los diezmos

Iglesia local: 9% de los diezmos que recibe la iglesia.

Hasta el año 2022, el reporte de ministros activos en la iglesia adventista alrededor del mundo es de 20,924 en contraposición de eso, la membresía de nuestra iglesia está casi llegando a los 22 millones, dicho en otras palabras, hay solamente 1000 pastores disponibles para cada millón de miembros.

Dios diseñó que el 9 % de los diezmos se quedara con los casi 22 millones de laicos, para cubrir los gastos del evangelio, y que el 1% de los diezmos, más todas las ofrendas, se entregara a los 21,000 pastores del mundo.

¿QUE PODEMOS HACER CON NUESTROS DIEZMOS Y OFRENDAS CUANDO PERDEMOS LA CONFIAZA EN LOS LIDERES DE NUESTRA IGLESIA?

Hay un documento llamado “Gospel Financing: Pulling Together” (Finanzas Evangelísticas: Puestas Juntas) escrito por el pastor Frank B Holbrook, quien es director asociado del Instituto de Investigaciones Bíblicas de la Conferencia General.

Como todos sabemos el Instituto de Investigaciones Bíblicas, es la máxima autoridad teológica de nuestra iglesia, es allí donde nace nueva luz teológica y es allí donde se lleva cualquier pregunta teológica que sea difícil de contestar, allí está la crema y la nata mundial de la teología de nuestra iglesia.

El pastor Holbrook, nos dice en su documento lo siguiente:

(Traducción al español en todo este estudio ha sido realizada por el hermano Tony García)

 Original: “Whereshall I send my tithe? I no longer have confidence in church leadership. May I give it to anyone who claims to preach ‘the straight testimony’ of the Adventist faith? May I assist self-supporting units with it?» In other words, am I free, as a church member, to direct my tithe into any channel I see fit? Can I expect the Lord’s approval of such a course of action?

 

Traducción: “¿Dónde mandaré mis diezmos? Si yo ya no tengo confianza en el liderazgo de la iglesia. ¿Puedo entregarle ese diezmo a cualquiera que dice predicar el testimonio de la fe Adventista?; ¿Puedo ayudar a esas organizaciones evangelistas que son de sostén propio con mis diezmos? En otras palabras ¿Cómo miembro de iglesia, soy libre de dirigir mis diezmos a cualquier canal que crea conveniente? ¿Puedo esperar la aprobación de Dios si tomo cualquiera de las acciones mencionadas?

 

Original: «These are practical questions–and sincere. Unfortunately, they reflect an uncertainty among some of our members over the role and function of the organized world church of Seventh-day Adventists. Since we are a Bible-based church, we believe that Israel’s experience with organization and tithing can provide sound insights to assist modern Adventists in resolving such questions.”

 

Traducción: Estas son preguntas prácticas y sinceras. Desafortunadamente (estas preguntas) reflejan la incertidumbre de ciertos miembros de iglesia sobre el trabajo y las funciones de la iglesia Adventista del Séptimo Día mundial. Debido a que nosotros somos una iglesia basada en la Biblia, nosotros creemos que la experiencia de Israel con la organización y los diezmos, nos pueden proveer un sonido claro asistiendo a los adventistas modernos para contestar estas preguntas”

El pastor Holbrook continúa explicando lo que nosotros hemos dicho anteriormente, él dice:

Original: «The Levites (living in the 48 cities allotted to them throughout the tribal territories–Num. 35: 7) periodically gathered the tithes from the people. They in turn tithed what they received and brought this «tithe of the tithe» to the sanctuary storehouse chamber, where it was redistributed to the priests (and in later years to other Levitical personnel) who served in the sanctuary service and worship (see Num. 18:26-28).»

 

Traducción: Los levitas (que vivían en 48 ciudades asignadas a ellos a través de los territorios de las otras tribus—Números 35: 7) periódicamente recogían los diezmos del pueblo. Ellos diezmaban los diezmos que recibían, y traían el “diezmo de los diezmos” al aposento del granero (alfolí) del santuario, allí era redistribuido a los sacerdotes (y en años más tarde a otro personal levita) quienes servían en los servicios del santuario y adoración. (véase número 18: 26-28)

Aquí encontramos que el Levita, traía al templo, el diezmo de los diezmos, y también traía todas las ofrendas al templo, para ser distribuida entre los sacerdotes, es decir que ellos se cobraban su salario, antes de traer el diezmo de los diezmos al templo.

¿QUE DIJO Y QUE HIZO ELENA DE WHITE ANTE EL MISMO PROBLEMA DE LA PERDIDA DE CONFIANZA EN LA ADMINISTRACION DE LA IGLESIA?

Esta es una carta escrita por Elena de White, al presidente de la conferencia del estado de Colorado, en enero 22 de 1905

Los hermanos adventistas negros del sur habían sido descuidados y abandonados por la Conferencia General, muchos de ellos habían trabajado en la obra sin ser pagados por muchos meses, y estaban sufriendo de pobrezas, tanto los pastores como sus familias.

Cierto día, la “Sociedad Misionera del Sur” como se llamaban en esos días los hermanos negros del Sur de los Estados Unidos, tuvieron la oportunidad de viajar al estado de Colorado, y después de exponer su precaria situación financiera a los hermanos de una iglesia determinada en ese estado, la iglesia decidió tomar de su tesorería 400 dólares que eran diezmos y se los donó a la “Sociedad Misionera del Sur”

Cuando el presidente de la conferencia de Colorado se dio cuenta de esto, condenó públicamente la acción de los hermanos del sur, hizo un escándalo terrible y exigió a la “Sociedad Misionera del Sur” que devolvieran esos 400 dólares que eran diezmos.

Al darse cuenta Elena de White, de este escándalo, escribió la siguiente carta al presidente, y esto es lo que ella le dijo:

 

Original: «My brother, I wish to say to you, Be careful how you move. You are not moving wisely. The least you have to speak about the tithe that has been appropriated to the most needy and the most discouraging field in the world, the more sensible you will be.

 

Traducción: Mi hermano, deseo decirte, que seas cuidadoso con tu manera de actuar. Tú no estás actuando sabiamente. Entre menos hables acerca de los diezmos que han sido posesionados por los más necesitados y por el campo más desalentador del mundo, más sensible serás.

 

Original: «It has been presented to me for years that my tithe was to be appropriated by myself to aid the white and colored ministers who were neglected and did not receive sufficient properly to support their families. When my attention was called to aged ministers, white or black, it was my special duty to investigate into their necessities and supply their needs. This was to be my special work, and I have done this in a number of cases. No man should give notoriety to the fact that in special cases the tithe is used in that way.

 

Traducción: Me ha pasado que, por muchos años, yo me halla apropiado de mis propios diezmos, para ayudar a ministros blancos y negros quienes han sido abandonados y no han recibido propiamente lo suficiente para ayudar a sus familias. Cuando mi atención ha sido llevada a los ministros de edad avanzada, ya sean blancos o negros, es mi obligación especial de investigar sus necesidades y suplirlas. Este fue mi trabajo especial, y lo he hecho en muchas ocasiones. Ningún hombre tendría que dar tanto énfasis al asunto que en casos especiales el diezmo sea usado de esa manera.

 

Original: «In regard to the colored work in the South, that field has been and is still being robbed of the means that should come to the workers in that field. If there have been cases where our sisters have appropriated their tithe to the support of the ministers working for the colored people in the South, let every man, if he is wise, hold his peace.

 

Traducción: Con respecto al trabajo de los negros en el sur, ese campo ha sido robado y aún sigue siendo robado de los medios que tendrían que llegar a los trabajadores en ese campo. Han habido casos donde nuestras hermanas se han apropiado de los diezmos para ayudar a los ministros que trabajan para la gente negra del sur, deja a todo hombre, que, si es sabio, se mantendrá en paz.

 

Original: «I have myself appropriated my tithe to the most needy cases brought to my notice. I have been instructed to do this; and as the money is not withheld from the Lord’s treasury, it is not a matter that should be commented upon, for it will necessitate my making known these matters, which I do not desire to do, because it is not best.

 

Traducción: Yo me he apropiado de mis propios diezmos para ayudar a los casos más necesitados que me han hecho saber. Yo he sido instruida para hacer esto, y el dinero no se ha retenido de los tesoros de Dios. Este es un asunto que no debería ser comentado, para esto necesitaría dar a conocer mis obras en este asunto, y es cosa que no deseo hacer, porque no es lo mejor.

 

Original: «Some cases have been kept before me for years, and I have supplied their needs from the tithe, as God has instructed me to do. And if any person shall say to me, Sister White, will you appropriate my tithe where you know it is most needed, I shall say Yes, I will; and I have done so. I commend those sisters who have placed their tithe where it is most needed to help to do a work that is being left undone. If this matter is given publicity, it will create a knowledge which would better be left as it is. I do not care to give publicity to this work which the Lord has appointed me to do, and others to do.

 

Traducción: En algunos casos los he mantenido (el diezmo) por años, y he suplido las necesidades con los diezmos, como Dios me ha instruido hacerlo. Y si alguna persona me dijera: Hermana White, tomarías mis diezmos para repartirlos donde más se necesiten, yo les diría que sí, y así lo he hecho. Yo recomiendo a esas hermanas quienes han puesto sus diezmos donde más se necesitan, a que ayuden a hacer un trabajo que se ha quedado sin terminar. Si a este asunto se le diera publicidad, crearía un conocimiento que sería mejor dejarlo como está. No deseo darle publicidad al trabajo que Dios me ha designado para hacer, y que también les ha designado a otros a hacer.

 

Original: «I send this matter to you so that you shall not make a mistake. Circumstances alter cases. I would not advise that anyone should make a practice of gathering up tithe money. But for years there have now and then been persons who have lost confidence in the appropriation of the tithe, who have placed their tithe in my hands and said that if I did not take it they would themselves appropriate it to the families of the most needy ministers they could find. I have taken the money, given a receipt for it, and told them how it was appropriated.

 

Traducción: Yo te envío este asunto para que tu no cometas un error. Las circunstancias alteran los casos. Yo no recomiendo a nadie que haga la práctica de recoger (o alzar) el dinero de los diezmos. Pero por años hay y han habido personas que han perdido su confianza en la distribución de los diezmos, estas personas han puesto sus diezmos en mis manos y han dicho que, si yo no los tomo, ellos repartirán a las familias de los ministros más necesitadas que puedan encontrar. Yo he tomado el dinero, les he dado recibo de ese dinero, y les he dicho como se repartió ese diezmo.

 

Original: «I write this to you so that you shall keep cool and not become stirred up and give publicity to this matter, lest many more shall follow their example.»– Letter 267, 1905.

 

Traducción: Yo te escribo para que te mantengas tranquilo, y no te vuelvas agitado y le des publicidad este asunto, así menos van a seguir el ejemplo de ellos” – Carta 267, 1905

 DE ACUERDO CON EL ESPÍRITU DE PROFECIA, TODOS TENEMOS LA OBLIGACION Y EL PRIVILEGIO DE INVERTIR NUESTROS BIENES DONDE MÁS SE NECESITEN:

Original: «The Lord has made us individually His stewards. We each hold a solemn responsibility to invest our means ourselves. God does not lay upon you the burden of asking the conference, or any council of men, whether you shall use your means as you see fit to advance the work of God.»– Special Testimonies to Battle Creek, pp. 41, 42.

Traducción: “El Señor nos ha hecho individualmente sus mayordomos. Cada uno de nosotros tenemos la solemne responsabilidad de invertir nuestros bienes nosotros mismos. Dios no te dejó la carga de estar preguntando a la conferencia, o ninguna junta de hombres, si puedes usar tus bienes, de la manera que tu veas conveniente para el avance del trabajo de Dios”– Special Testimonies to Battle Creek, pp. 41, 42.

Hay otra declaración de Elena de White que se encuentra en “Manuscritos y Testimonios no Publicados de Elena de White” Página 177, y dice así:

Unpublished Manuscript

Testimonies of Ellen G. White,

 

Original: “God grant that the voices which have been so quickly raised to say that all the money invested in the work must go through the appointed channel at Battle Creek (the church headquarters at the time), shall not be heard. The people to whom God has given His means are amenable to Him alone. It is their privilege to give direct aid and assistance to missions.” (Ibid. Pg. 177) (Signed) Ellen G. White. {SpM 177. 3} Neglect of the Southern Field. Oakland, Ca., July 8, 1901.

 

Traducción: “Dios permita que las voces que prontamente se han levantado para decir que todo el dinero que se invierte en la obra tiene que ser canalizada por medio de Battle Creek (Las oficinas mundiales de esos días) no sean escuchadas. A la gente a quien Dios les ha dado bienes son responsables solamente a El (a Dios). Es privilegio de ellos que den directamente su ayuda y asistencia a las misiones*” (Ibid Página 177) (Firmado) Elena G White. {SpM 177.3} Negligencia del Campo del Sur. Oakland, California, Julio 8, 1901

 

 

Cuando las Iglesias Adventistas comenzaron a colectar los diezmos, la pregunta grande era: ¿Qué se haría con ese dinero? El pastor James White contestó esa pregunta en una publicación de la revista “Review” en marzo 5 de 1859 y él escribió:

 

Original: «We suggest that each church keep at least $5 in the treasury to help those preachers who occasionally visit them, and labor among them. This seems necessary. Such is the scarcity of money that our good brethren very seldom are prepared to help a messenger on his journey. Let there be a few dollars in every church treasury.”

 

Traducción: “Sugerimos que cada iglesia mantenga por los menos 5 dólares en su tesorería para ayudar a esos predicadores que ocasionalmente los visitan y trabajan entre ellos. Esto parece necesario. Es tanta la escases de dinero que hay, que nuestros buenos hermanos casi nunca están preparados para ayudar a un mensajero en su viaje. Permitamos que haya unos cuantos dólares en cada tesorería de la iglesia”

Dos años mas tarde, el pastor James White da un reporte de los diezmos de su iglesia, la iglesia de Battle Creek (BC)

 

Original: «As the result of strictly carrying out Heaven’s plan, there is now in our treasury (B.C.) $150 waiting for some worthy object which will really advance the cause of truth.»–RH January 29, 1861.

 

Traducción: “Como resultado de llevar el estricto plan del cielo, ahora en nuestra tesorería tenemos (B.C.) 150 dólares esperando por algún objetivo que valga la pena, que realmente adelante la causa de la Verdad”—RH enero 29, 1861

 

 EL DIEZMO NO ES OBLIGATORIO

Esta cita la encontramos en “Joyas de los Testimonios” tomo 1, página 374: “En cuanto a la cantidad requerida, Dios ha especificado que sea la décima parte de los ingresos. Esto queda a cargo de la conciencia y generosidad de los hombres, cuyo juicio debe ejercerse libremente en este asunto del diezmo. Y aunque quede librado a la conciencia, se ha trazado un plan bastante definido para todos. No se requiere compulsión alguna”

En este texto se da a entender que el asunto de los diezmos es un asunto de conciencia y no un asunto de obligación.

Hay otro texto muy interesante, que lo encontramos en el libro “Estudios Escogidos de los Testimonios” en la lección 45 que es “El Diezmo” Página 392 leemos lo siguiente:

“Lo que Dios requiere: En cuanto a la cantidad requerida, Dios ha especificado la décima parte del rédito. Esto se deja a la conciencia y a la benevolencia de los hombres, cuyo juicio en este sistema del diezmo debería de tener libre acción. Pero mientras se deja librado a la conciencia, un plan bastante definido ha sido sancionado para todos, aunque no se exija su cumplimiento”

En estos textos encontramos que ningún hombre, ni pastor, ni anciano, ni tesorero, ni junta de iglesia puede ejercer autoridad o emitir juicio a favor o en contra de ningún hermano cuando se refiere al tema de los diezmos y las ofrendas. Es muy común encontrar en las juntas de nombramientos la elección de hermanos para cargos de iglesia basándose en la fidelidad de estos. Este error se tiene que evitar en nuestra iglesia, el diezmar y ofrendar es un asunto de libertad de conciencia entre Dios y el hombre y no es un asunto compulsorio entre el hombre y el hombre.

 

EL DIEZMO SE PUEDE USA PARA LA CONTRUCCIÓN DE TEMPLOS:

Elena de White dijo que, en casos de pobrezas extremas, el diezmo podría ser tomado para la construcción de una iglesia:

Original: “There are exceptional cases, where poverty is so deep that in order to secure the humblest place of worship, it may be necessary to appropriate the tithes.” 4T 464

Traducción: “Hay casos excepcionales, donde la pobreza es tan profunda que la única manera para asegurar un humilde lugar de adoración tendría que ser necesario apropiarse de los diezmos” 4T 464 {Testimonios tomo 4}

También Elena de White dijo que el diezmo se podía usar para la construcción de iglesias y otros edificios.

Original: «Institutions that are God’s instruments to carry forward His work on the earth must be sustained. Churches must be erected, schools established, and publishing houses furnished with facilities for doing a great work in the publication of the truth to be sent to all parts of the world. These institutions are ordained of God and should be sustained by tithes and liberal offerings. As the work enlarges, means will be needed to carry it forward in all its branches.»– 4T 464.

Traducción: “Las instituciones que son los instrumentos de Dios para llevar adelante su trabajo en esta tierra, tienen que ser sostenidas. Iglesias tiene que ser construidas, escuelas tienen que ser establecidas, y casas publicadoras tiene que ser provistas con facilidades para hacer un gran trabajo de la publicación de la Verdad, para ser enviadas a todas las partes del mundo. Estas instituciones son ordenes de Dios y deben ser sostenidas por los diezmos y las ofrendas liberales. A medida el trabajo se engranda, medios serán necesarios para llevar adelante todas estas ramificaciones.” 4T 464

Debemos tener en consideración que todos los edificios administrativos, las oficinas, las universidades y escuelas, los hospitales y clínicas, y los campos de retiro o campamentos, entre otros, son adquiridos y construidos con los diezmos y ofrendas de las iglesias: ¿Por qué entonces cuesta tanto conseguir dinero para la construcción de una iglesia local? ¿Por qué se tienen que hacer préstamos con intereses para la construcción de una iglesia local cuando son los diezmos de la misma iglesia?

 

ALGUNOS TRABAJADORES DE LA OBRA TIENEN QUE SER PAGADO CON LOS DIEZMOS

En los años 1890 Elena de White habló de pagar a las mujeres que trabajaban para el evangelio ya sea desde el “escritorio sagrado” o las que llevaban el evangelio de puerta en puerta, ella dijo:

Original: «A great work is to be done in our world, and every talent is to be used in accordance with righteous principles. If a woman is appointed by the Lord to do a certain work, her work is to be estimated according to its value. Every laborer is to receive his or her just due. . .

Traducción: “Un gran trabajo debe ser terminado en nuestro mundo, y todo talento debe ser usado con los principios correctos. Si una mujer es designada por el Señor para hacer un determinado trabajo, su trabajo tiene que ser calculado de acuerdo con su valor. Cada trabajador debe recibir lo que se le debe, ya sea hombre o mujer…

Original: «Those who work earnestly and unselfishly, be they men or women, bring sheaves to the Master; and the souls converted by their labor will bring their tithes to the treasury.»–Ev 491, 492.

Traducción: Esos que trabajan honestamente y desinteresadamente, ya sea hombre o mujer, ellos traen gavillas al Maestro, y esas almas que se han convertido por su trabajo, traerán los diezmos al tesoro”– Ev 491-492

O sea que es una inversión para el evangelio, mientras más se invierte en obreros bíblicos, más almas se convertirán al evangelio y como consecuencia, más diezmos entrarán a los tesoros de la iglesia, gracias a los nuevos conversos.

De acuerdo con el consejo de Elena de White. Estos son los trabajadores que tienen derecho a ser pagados con los diezmos de la iglesia:

1- Los Pastores

2-Los Instructores Bíblicos

3-Los Maestros de la Biblia (solamente), que trabajan en las escuelas enseñando solamente la materia de Biblia

4-Los misioneros tanto locales como internacionales

5-Los directores de departamentos de publicaciones

6-Medicos misioneros (ministros y doctores)

7-Pastores retirados y sus familias

8-Salario parcial para los colportores. De acuerdo con W.C. White, algunos colportores en Australia fueron provistos de un salario parcial, cuando Elena de White estuvo allí.

POR LO QUE SE ENTIENDE EN LA BIBLIA, CADA TRES AÑOS LOS JUDÍOS EMPLEABAN LOS DIEZMOS PARA DIFERENTES CAUSAS:

El diezmo del primer año era para los levitas, todas las ofrendas eran para los sacerdotes

El diezmo del segundo año era dedicado a las fiestas religiosas, y todas las ofrendas para los sacerdotes

El diezmo del tercer año era dedicado a los pobres, viudas, huérfanos, extranjeros y levitas que no vivían en Jerusalén y todas las ofrendas eran para los sacerdotes

El cuarto año se repetía el primero diezmo, dando siempre todas las ofrendas a los sacerdotes

El quinto año se repetía el segundo diezmo, dando siempre todas las ofrendas a los sacerdotes

El sexto año se repetía el tercer diezmo, dando siempre todas las ofrendas a los sacerdotes

Y se llegaba al año séptimo donde no se trabajaba la tierra.

EL PRIMER DIEZMO

 

SIRVE PARA PAGAR A LOS LEVITAS

21Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.

 

26Hablarás a los levitas y les dirás: Cuando toméis los diezmos de los hijos de Israel que os he dado como vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos, como ofrenda mecida a Jehová, el diezmo de los diezmos… 28Así presentaréis también vuestra ofrenda a Jehová de todos los diezmos que recibáis de los hijos de Israel; se la daréis al sacerdote Aarón como ofrenda reservada a Jehová. Números 18

 

EL SEGUNDO DIEZMO

 

SIRVE PARA LA CELEBRACIÓN DE LAS FIESTAS RELIGIOSAS DE NUESTRA IGLESIA

17Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos; 18sino que delante de Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita que habita en tus poblaciones; te alegrarás delante de Jehová tu Dios de toda la obra de tus manos. 19Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días sobre la tierra. Deuteronomio 12

El segundo diezmo sirve para fiestas religiosas especiales de nuestra iglesia,

EL TERCER DIEZMO

 

SIRVE PARA AYUDAR A LOS MENESTEROSOS

28Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. 29Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren. Deuteronomio 14

En nuestra iglesia, hay algunas personas que enseñan que el segundo y tercer diezmo eran diezmos temporales. Sostienen que estos dos diezmos cesaron cuando el pueblo de Israel fue llevado en cautiverio. A mi manera de ver, los diezmos no eran temporales, cesaron para con un pueblo que decidió no seguir a Dios y sus ordenanzas.

Las contribuciones que se les exigían a los hebreos para fines religiosos y de caridad representaban por lo menos la cuarta parte de su renta o entradas. Parecería que tan ingente leva de los recursos del pueblo hubiera de empobrecerlo; pero, muy al contrario, la fiel observancia de estos reglamentos era uno de los requisitos que se les imponía para tener prosperidad.”Historia de los Patriarcas y Profetas, 566.

 

Dios exigía que su antiguo pueblo asistiera a tres asambleas anualmente. “Tres veces cada un año parecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la solemnidad de los ázimos, y en la solemnidad de las semanas, y en la solemnidad de la cabañas. Y no parecerá vacío delante de Jehová: Cada uno con el don de su mano, conforme a la bendición de Jehová tu Dios, que te hubiere dado.” Deuteronomio 16:16, 17. Nada menos que una tercera parte de sus entradas se consagraba a fines sagrados y religiosos. -1JT 373.2-1JT 375.2 (Joyas de los Testimonios)

 

LOS DIEZMOS Y LAS OFRENDAS SON DEJADAS PARA QUE NOSOTROS RECIBAMOS PROSPERIDAD Y BENDICION, CUANDO LAS DEVOLVEMOS FIELMENTE.

Sobre todos los que se han consagrado a Dios como colaboradores con El, descansa la responsabilidad de custodiar los intereses de su causa y de su obra. Deben vivir la verdad que pretenden creer. Deben mantener constantemente a Cristo delante de sí como su modelo, y mediante sus buenas obras deben hacer que fluya la alabanza de los corazones hambrientos y sedientos del Pan de Vida. No solamente deben ministrar la necesidad espiritual de aquellos a quienes están tratando de ganar para Cristo, sino que deben suplir también sus necesidades temporales. Esta obra de misericordia y amor se presenta constantemente, y cumpliéndola fielmente los siervos de Dios han de mostrar lo que la verdad ha hecho por ellos. Deben ser fieles mayordomos, no solamente de la verdad del Evangelio sino de todas las bendiciones que Dios les ha dado. No solamente deben hablar palabras de simpatía, sino que con sus obras deben mostrar la realidad de su bondad y amor. Manuscrito 20, del 22 de abril de 1894, sin título. (Alza tus Ojos – 22 de Abril).

 

—Carta 104, del 19 de marzo de 1907, dirigida “A los que dan grandes donaciones para la causa de la verdad presente”. (Alza tus Ojos – 19 de Marzo).

Aquellos que han hecho promesas para posibilitar el avance de la obra de Dios no deben arrepentirse de sus votos y retener para sí lo que prometieron. Quienes asumen la responsabilidad de anular una promesa que ha sido hecha a Dios están haciendo algo de lo cual no querrán dar cuenta en el día del ajuste final.

“Dios prueba a los hombres, a algunos de una manera, a otros de otra. Prueba a algunos derramando sobre ellos sus bienes en abundancia, y a otros retirándoles sus favores. Prueba a los ricos para ver si amarán a Dios, el Dador, y a su prójimo como a sí mismos. Cuando el hombre hace buen uso de estos bienes Dios queda complacido; puede confiarles luego mayores responsabilidades….  FV 172.2

 

UNA DE LAS MAS HERMOSAS CITAS DEL ESPÍRITU DE PROFECÍA

La dadivosidad es uno de los planes divinos para el crecimiento. El cristiano ha de ganar fortaleza fortaleciendo a otros. “El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado”. Proverbios 11:25. Esta no es meramente una promesa. Es una ley divina, una ley por la cual Dios establece que los arroyos de benevolencia fluyan continuamente de vuelta hacia su fuente, como las aguas de lo profundo se mantienen en constante circulación. En el cumplimiento de esta ley encontramos el secreto del crecimiento espiritual… (Dios nos Cuida – 26 de Agosto).

 

INFORME FINANCIERO MUNDIAL DEL AÑO 2020

DIEZMOS MUNDIAL

$2, 398, 079, 593

2 BILLONES 398 MILLONES CON 79, 503 DOLLARES

OFRENDAS DE MISIONES INCLUYENDO ESCUELA SABÁTICA

$66, 544, 458.

66 MILLONES Y MEDIO

OTROS FONDOS GENERALES

$16,932

FONDOS DE LAS INTRADIVISIONES

$65, 583,757

65 MILLONES Y MEDIO

RECOLECCIÓN

$5, 606,696

MÁS DE 5 MILLONES Y MEDIO

FONDO PROVENIENTE DE LAS OFRENDAS DE LA IGLESIA

$729, 824, 572.

CASI LOS 730 MILLONES

TOTAL DE DINERO RECIBIDO EN EL AÑO 2020

$3, 273, 571,110

3 BILLONES CON 273 MILLONES Y 571,110 DOLARES

DICHO EN OTRAS PALABRAS 3,273 MILLONES Y MEDIO

ESTE ES EL ENLACE DONDE USTED PUEDE VER TODAS LAS ESTADISTICAS MUNDIALES DE NUESTRA IGLESIA HASTA EL ANO 2021 -ESTÁ EN INGLES, PERO ES FÁCIL DE ENTENDER-

Haz clic para acceder a ASR2021.pdf

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