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Escuela Sabática Para Maestros

Material Auxiliar Para Maestros de Escuela Sabatica

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Uniendo el cielo y la tierra. Cristo en Filipenses y Colosenses

1er Trimestre de 2026

Lección 4 – DEFENDAMOS LA VERDAD – Para el 27 de abril de 2024


Lección 4 en PDF, haga «CLICK» aquí


Enlace para el libro:

https://citasselectasdelespiritudeprofecia.com/


Por favor visite esta página mas tarde para encontrar el enlace, o visite escuela sabática maestros Tony Garcia en YouTube.

Usualmente el video es subido al internet, el sábado por la noche o el domingo.


LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA

Año 1er Trimestre 2º Trimestre 3er Trimestre 4º Trimestre
2024 Salmos El Gran Conflicto Marcos Juan
2025 Amor y Justicia en la Biblia Como Estudiar la Profecía y la Inspiración Éxodo Josué
2026 Colosenses – Filipenses Religión en el Mercado* Josué El Espíritu de Profecía
2027 1 & 2 de Corintios Mayordomía Eclesiología Ezequiel
2028

* Religion in the Market Place


Lección 4: Para el 27 de abril de 2024

DEFENDAMOS LA VERDAD

Sábado 20 de abril______________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Daniel 7:23-25; Apocalipsis 12:6, 14; Judas 1:3, 4; Apocalipsis 2:10; Hechos 5:28–32; Salmo 19:7–11; 1 Juan 5:11–13.

PARA MEMORIZAR:

 “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:14, 15).

La ciudad bíblica de Esmirna mencionada en el Apocalipsis aún existe actualmente. Esta antigua ciudad, de unos cien mil habitantes, prosperó a fines del siglo I y en el siglo II. Era una ciudad pujante y extremadamente leal a Roma.

Una vez al año se ordenaba que todos los ciudadanos de Esmirna quemaran incienso a los dioses romanos. Evidentemente, en el siglo II, Esmirna tenía también una próspera comunidad cristiana, y muchos no iban a acatar esa orden. Policarpo, uno de los primeros dirigentes de la iglesia, fue martirizado en la plaza pública de Esmirna, quemado en la hoguera por negarse a traicionar a su Señor quemando incienso a los dioses romanos. Cuando se le exigió por última vez que renegara de Cristo, el anciano respondió: “Ochenta y seis años lo he servido, y no me ha hecho ningún mal. ¿Cómo puedo hablar mal de mi Rey que me salvó?”

A lo largo de los siglos, hombres y mujeres han estado dispuestos a sufrir el martirio antes que renunciar a su fe en Cristo. Su sacrificio reaviva nuestro coraje. La historia de su compromiso con Cristo renueva el nuestro. Esta semana examinaremos algunos principios bíblicos que motivaron a los valdenses y a los reformadores posteriores, como Hus y Jerónimo, a permanecer fieles al Señor como fuera, incluso bajo la amenaza de muerte del mismo poder que mató a Policarpo, Roma, pero ahora en su fase papal.

La lección de esta semana se basa en El conflicto de los siglos, capítulos 4 al 6.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La serpiente de bronce fue levantada en el desierto para que pudieran ser curados los que miraban con fe. Así también Dios envía un mensaje de restauración y curación a los hombres, pidiéndoles que aparten la mirada del hombre y de las cosas terrenales y coloquen su confianza en Dios. Él ha dado la verdad a su pueblo con poder mediante el Espíritu Santo. Abrió su Palabra a los que estaban escudriñando y orando en procura de la verdad. Pero cuando estos mensajeros dieron a la gente la verdad que habían recibido, fueron tan incrédulos como los israelitas. Muchos se quedan cavilosos ante la verdad que les ha sido llevada por humildes mensajeros (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, p. 1 130).

Los discípulos seguían esperando que Cristo reinase como príncipe temporal. Creían que, si bien les había ocultado durante tanto tiempo su designio, no permanecería siempre en la pobreza y obscuridad; que debía estar acercándose el tiempo en que establecería su reino. Nunca creyeron los discípulos que los sacerdotes y rabinos no iban a cejar en su odio, que Cristo sería rechazado por su propia nación, condenado como impostor y crucificado como malhechor. Pero la hora del poder de las tinieblas se acercaba y Jesús debía explicar a sus discípulos el conflicto que les esperaba. El se entristecía al pensar en la prueba…

Ahora había llegado el momento de apartar el velo que ocultaba el futuro. «Desde aquel tiempo comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le convenía ir a Jerusalén, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día» (El Deseado de todas las gentes, pp. 383, 384).

En comparación con los millones del mundo, los hijos de Dios serán, como siempre lo fueron, un rebaño pequeño; pero si permanecen de parte de la verdad como está revelada en su Palabra, Dios será su refugio. Están bajo el amplio escudo de la Omnipotencia. Dios constituye siempre una mayoría. Cuando el sonido de la final trompeta penetre en la prisión de la muerte, y los justos se levanten con triunfo, exclamando: «¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria?» (1 Corintios 15:55) para unirse con Dios, con Cristo, con los ángeles y con los fieles de todas las edades, los hijos de Dios serán una gran mayoría.

Los verdaderos discípulos de Cristo le siguen a través de duros conflictos, siendo abnegados y experimentando amargos desengaños; pero eso les muestra la culpabilidad y la miseria del pecado y son inducidos a mirarlo con aborrecimiento. Participantes en los sufrimientos de Cristo, son destinados a ser participantes de su gloria (Los hechos de los apóstoles, p. 471).


Domingo 21 de abril_____________________________________________________

PERSEGUIDA, PERO TRIUNFANTE

Lee Daniel 7:23 al 25; y Apocalipsis 12:6 y 14. ¿A qué períodos proféticos se refieren estos pasajes?

Daniel 7:23-25

23 Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. 24 Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. 25 Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.

Apocalipsis 12:6 y 14

Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días.

14 Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.

Cuando el pueblo de Dios permanece fiel a él, Satanás se enfurece. A menudo sobreviene la persecución. El profeta Daniel describió un tiempo, todavía futuro para él, cuando la iglesia medieval “combat[iría]” y “quebrantar[ía]” al pueblo de Dios (Dan. 7:21, 25). El profeta Juan describió este mismo período como una época en la que la iglesia de Dios se vio obligada a huir al desierto, donde sería “sustentada por un tiempo, tiempos y medio tiempo” (Apoc. 12:14). Apocalipsis 12:6 añade: “La mujer [la iglesia] huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios”. El pueblo de Dios fue sustentado en el desierto. Su Palabra lo fortaleció y lo sostuvo, mientras el Gran Conflicto hacía estragos durante este largo y oscuro período de dominación papal.

Dios tenía un “lugar preparado” para su pueblo. En los mayores desafíos de la vida, Dios siempre prepara un lugar para sus fieles seguidores. Durante los momentos de mayor prueba, su pueblo ha encontrado refugio en su amor y cuidado. (Ver Sal. 46).

Los 1.260 días y un tiempo, tiempos y medio tiempo de Apocalipsis 12:6 y 14 se refieren al mismo período (3½ tiempos o años x 360 días/año = 1.260 días). La profecía bíblica a menudo está escrita en símbolos. En las porciones proféticas de Daniel y Apocalipsis, un día profético equivale a un año literal. Encontramos este principio día-año en Números 14:34 y Ezequiel 4:6.

El principio de día por año no se basa solo en estos dos textos, sino en un amplio fundamento bíblico. El Dr. William Shea, cronólogo y erudito del Antiguo Testamento, presenta 23 líneas de evidencia bíblica a lo largo del Antiguo Testamento para este principio. Los intérpretes de la Biblia la han utilizado a lo largo de los siglos.

Los visigodos, los vándalos y los ostrogodos eran tribus que creían doctrinas diferentes de la enseñanza oficial de Roma. Los 1.260 días comenzaron cuando la última de estas tribus bárbaras, los ostrogodos, fueron expulsados de Roma en 538 d.C. Este período de oscuridad espiritual continuó hasta 1798, cuando el general Berthier, de Napoleón, expulsó al papa de Roma. Innumerables cristianos fueron martirizados durante este largo período por obedecer la Palabra de Dios. Hasta en la muerte, triunfaron. En Cristo fueron libres de la culpa y del dominio del pecado, al vencer “por la sangre del Cordero”. La victoria de Cristo sobre Satanás en la Cruz fue la victoria de ellos. Aunque murieron, su muerte es solo un descanso hasta el regreso de Cristo.

El cumplimiento de las profecías bíblicas, ¿cómo ha fortalecido tu fe?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En el siglo VI el papado ya estaba firmemente establecido. La sede de su poder se hallaba en la ciudad imperial, y se declaró que el obispo de Roma era la cabeza de toda la iglesia. El paganismo había cedido su lugar al papado. El dragón había dado a la bestia «su poder y su trono, y grande autoridad». Apocalipsis 13:2. Y entonces comenzaron los 1,260 años de opresión papal predichos en las profecías de Daniel y Juan. Daniel 7:25; Apocalipsis 13:5-7. Los cristianos se vieron obligados a elegir entre renunciar a su integridad y aceptar las ceremonias y el culto católico, o pasarse la vida en las mazmorras, o morir en el potro, entre rejas o víctimas del hacha del verdugo. Entonces se cumplieron las palabras de Jesús: «Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros; y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre». Lucas 21:16, 17. La persecución se desató sobre los fieles con mayor furia que antes, y el mundo se convirtió en un vasto campo de batalla. Por cientos de años la iglesia de Cristo encontró refugio escondiéndose y en la oscuridad. Así dice el profeta: «Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días». Apocalipsis 12:6 (La historia de la redención, pp. 347, 348).

Hace alrededor de diecinueve siglos que los apóstoles descansan de sus labores; pero la historia de sus fatigas y sacrificios por la causa de Cristo se encuentra todavía entre los más preciosos tesoros de la iglesia. Dicha historia, escrita bajo la dirección del Espíritu Santo, fue registrada a fin de que por ella los seguidores de Cristo de todas las épocas fuesen inducidos a empeñarse con mayor celo y fervor en la causa del Salvador…

Los apóstoles no cumplían su misión por su propio poder, sino con el del Dios viviente. Su tarea no era fácil. Las primeras labores de la iglesia cristiana se realizaron bajo opresión y amarga aflicción. Los discípulos encontraban constantemente privaciones, calumnias y persecuciones en su trabajo; pero no consideraban sus propias vidas como caras; antes se regocijaban porque eran llamados a sufrir por Cristo. La irresolución, la indecisión, y la debilidad de propósito no hallaban cabida en sus esfuerzos. Estaban dispuestos a gastar y ser gastados. El sentido de la responsabilidad que descansaba sobre ellos, purificaba y enriquecía sus vidas; y la gracia del cielo se revelaba en las conquistas que lograron para Cristo (Los hechos de los apóstoles, pp. 474, 475).

Estamos en el mismo umbral de acontecimientos grandes y solemnes. La profecía se está cumpliendo rápidamente. El Señor está a la puerta… Una crisis está por sobrecogernos.

Pero los siervos de Dios no han de confiar en sí mismos en esta grande emergencia. En las visiones dadas a Isaías, a Ezequiel y a Juan, vemos cuán íntimamente está relacionado el cielo con los acontecimientos que suceden en la tierra, y cuán grande es el cuidado de Dios para con los que son leales. El mundo no está sin gobernante. El programa de los acontecimientos venideros está en las manos del Señor. La Majestad del cielo tiene a su cargo el destino de las naciones, como también lo que concierne a su iglesia (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 703).


Lunes 22 de abril_______________________________________________________

LA LUZ VENCE A LAS TINIEBLAS

Lee Judas 1:3 y 4. ¿Cuál es la advertencia aquí y cómo se aplicó a la iglesia cristiana posterior?

Judas 1:3-4

Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

El libro de Judas se escribió en algún momento antes de 65 d.C. para los cristianos fieles “santificados en Dios el Padre y guardados por Jesucristo” (Jud. 1:1). Exhortaba a estos fieles creyentes a “cont[ender] por la fe que una vez fue confiada a los santos. Porque se han infiltrado algunos hombres […] que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios” (Jud. 1:3, 4). Esta amonestación tuvo aún más significado para los creyentes de la Edad Media, después de que las prácticas paganas inundaran la iglesia y las tradiciones humanas pusieran en juego la Palabra de Dios. Durante muchos siglos, hubo pueblos como los valdenses, que defendieron las verdades de las Escrituras. Creían que Cristo era su único Mediador; y la Biblia, su única fuente de autoridad. “En todas las edades hubo testigos de Dios: hombres que conservaron su fe en Cristo como único Mediador entre Dios y los hombres, sostuvieron la Biblia como única regla de la vida y santificaron el verdadero día de reposo” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 66).

Lee Apocalipsis 2:10. ¿Qué promete Dios a los que le son fieles aun ante la muerte misma?

Apocalipsis 2:10

10 No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

Estas palabras fueron escritas a la iglesia de Esmirna. Uno de los dioses patronos de la ciudad era Dionisio, el dios de la fiesta y la fertilidad. Cuando morían los sacerdotes de Dionisio, en el cortejo fúnebre se les colocaba una corona sobre la cabeza. Juan contrasta esta corona terrenal que se colocaba en la cabeza al morir con la corona de la vida que se coloca en la cabeza de los que vencen a las fuerzas del mal. La corona de la vida se entrega a quienes soportaron pruebas, dificultades, sufrimientos y la muerte misma por amor a Cristo.

La corona de la vida inspira a estos fieles creyentes. La corona de la vida siempre motiva a los creyentes en circunstancias difíciles. Inspiró a los valdenses en medio del dolor y la persecución. Ellos sabían que un día verían a Jesús y vivirían con él para siempre. La corona de la vida también nos habla a nosotros: quizás ahora pasemos por pruebas, pero nos espera la corona de la vida, si mantenemos nuestros ojos fijos en Jesús.

¿Qué te anima en tiempos difíciles? ¿Qué te asusta? ¿Qué promesas puedes reclamar para esos momentos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Todo el que en ese día malo quiera servir sin temor a Dios, de acuerdo con los dictados de su conciencia, necesitará valor, firmeza y conocimiento de Dios y de su Palabra; porque los que sean fieles a Dios serán perseguidos, sus motivos serán condenados, sus mejores esfuerzos serán desfigurados y sus nombres serán denigrados. Satanás obrará con todo su poder engañador para influir en el corazón y obscurecer el entendimiento, para hacer pasar lo malo por bueno, y lo bueno por malo. Cuanto más fuerte y pura sea la fe del pueblo de Dios, y más firme su determinación de obedecerle, más fieramente tratará Satanás de excitar contra ellos la ira de los que, mientras pretenden ser justos, pisotean la ley de Dios. Se requerirá la más firme confianza, el más heroico propósito, para conservar la fe (Los hechos de los apóstoles, p. 344).

Satanás introducirá fábulas agradables en la mente de los que no aman la verdad. Acusará con airado celo a los observadores de los mandamientos… Satanás reclama para sí el mundo, pero hay un grupo reducido que lucha contra sus engaños y lucha denodadamente por la fe que una vez fue dada a los santos. Satanás se empeña en destruir a ese pueblo. Pero Dios es su torre de fortaleza. Levantará por ellos estandarte contra el enemigo. Será para ellos «escondedero contra el viento» y «refugio contra el turbión». Isaías 32:2. Les dirá: «Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación. Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos». Isaías 26:20, 21 (A fin de conocerle, 15 de diciembre, p. 354).

Que ninguno se lisonjee pensando que es una persona de éxito, a menos que conserve la integridad de su conciencia y se entregue del todo a la verdad y a Dios. Debemos avanzar firmemente y nunca perder el ánimo ni la fe en las buenas obras, no importan las pruebas que se presenten en el camino o la oscuridad moral que nos rodee. La paciencia, la fe, y el amor por el deber son las lecciones que tenemos que aprender. Subyugar el yo y contemplar a Jesús es trabajo de todos los días. El Señor nunca abandonará al alma que confía en él y solicita su ayuda. La corona de la vida se coloca sobre la frente de aquel que ha vencido. Para todos, hay una obra seria y solemne que hacer por Dios mientras dure la vida. A medida que el poder de Satanás aumenta y se multiplican sus artimañas, los que están a cargo del rebaño de Dios deben mostrarse hábiles y aptos y ejercer un perspicaz don de mando. No solamente tiene cada uno de nosotros una obra que hacer por su propia alma, sino que también tenemos el deber de despertar a otros para que busquen la vida eterna (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 66, 67).


Martes 23 de abril______________________________________________________

VALOR PARA PERMANECER FIRMES

Compara Hechos 5:28 al 32 con Efesios 6:10 al 12 y Apocalipsis 3:11. ¿Qué principio básico se encuentra en estos pasajes?

Hechos 5:28-32

28 diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. 29 Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. 30 El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. 31 A este, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. 32 Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

Efesios 6:10-12

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Apocalipsis 3:11

11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

Una de las características distintivas de los valdenses, y de cada uno de los reformadores, era su absoluta lealtad a Dios, su obediencia a la autoridad de las Escrituras y su compromiso con la supremacía de Cristo, no del papado. Su mente estaba saturada de historias de fe y coraje del Nuevo Testamento.

Con Pedro y los apóstoles, podían decir: “Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hech. 5:29). Comprendieron la admonición de Pablo: “Por lo demás, hermanos míos, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza” (Efe. 6:10). Se tomaron a pecho el consejo de Jesús: “Retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Apoc. 3:11). En lugar de someterse a las tradiciones de la Iglesia Romana, estos hombres y mujeres de fe tuvieron el valor de defender las verdades de la Palabra de Dios.

Los valdenses fueron uno de los primeros grupos en disponer de la Biblia en su propio idioma. Jean Leger, copista valdense de la Biblia, escribió un conmovedor relato de su trabajo de copia manual de la Biblia, que contiene información de primera mano sobre su trabajo, incluyendo dibujos. Los valdenses copiaban en secreto las Escrituras en sus comunidades montañosas del norte de Italia y el sur de Francia. Los padres instruían a sus jóvenes a una edad temprana, quienes memorizaban grandes porciones de las Escrituras. Los equipos de copistas bíblicos trabajaban juntos para copiar laboriosamente la Biblia. Muchos de estos jóvenes valdenses viajaban por toda Europa como mercaderes compartiendo las verdades de las Escrituras en forma discreta. Algunos se matriculaban en universidades y, cuando surgía la oportunidad, compartían porciones de las Escrituras con sus compañeros de estudios. Guiados por el Espíritu Santo, en el momento oportuno, cuando percibían receptividad por parte de algún buscador honesto, regalaban porciones selectas de sus preciosos pasajes de las Escrituras. Muchos pagaron con la vida su fidelidad y devoción. Aunque los valdenses no entendían claramente todas las enseñanzas bíblicas, conservaron la verdad de la Palabra de Dios durante siglos, compartiéndola con los demás.

“La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta llegar al pleno día” (Prov. 4:18). Salomón compara el camino por el que Dios conduce a sus hijos con un Sol que se eleva cada vez más. Si Dios simplemente pulsara un interruptor cósmico y el Sol brillara al instante con todo su resplandor, nos cegaría. Después de que la oscuridad envolviera al mundo durante siglos, Dios suscitó a hombres y mujeres, comprometidos con su Palabra, que siguieron buscando más.

¿Cómo podemos nosotros, al reflejar la luz de Cristo, brillar en nuestra propia comunidad?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Vi que es nuestro deber en todos los casos obedecer las leyes de nuestro país, a menos que estén en conflicto con la ley superior que Dios dio en forma audible en el Sinaí, y después grabó en tablas de piedra con su propio dedo. «Daré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón, y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo». Jeremías 31:33. Los que tienen la ley de Dios escrita en su corazón obedecerán a Dios antes que a los hombres, y preferirán desobedecer a todos los hombres antes que desviarse en lo mínimo del mandamiento de Dios. El pueblo de Dios, enseñado por la inspiración de la verdad, y conducido por una buena conciencia para vivir de acuerdo con cada palabra de Dios, adoptará la ley escrita en el corazón como la única autoridad que puede reconocer o consentir en obedecer. La sabiduría y la autoridad de la ley divina son supremas (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 322).

No permita que su fe vacile. Libre la buena batalla de la fe y eche mano de la vida eterna. Será una batalla tremenda, pero líbrela a cualquier costo, porque las promesas de Dios son sí y amén en Cristo Jesús. Ponga su mano en la de Cristo. Habrá dificultades que vencer, pero ángeles que sobresalen en fortaleza cooperarán con el pueblo de Dios. Dirija su mirada hacia Sion, ábrase paso hacia la ciudad de las solemnidades. Una gloriosa corona y una túnica tejida en el telar del cielo aguardan al vencedor. Aunque Satanás proyecte su sombra infernal sobre su senda, y trate de ocultar de su vista la mística escalera que se extiende entre la tierra y el trono de Dios, por la cual ascienden y descienden los ángeles que son espíritus ministradores para los que serán herederos de la salvación, ábrase paso hacia las alturas, ponga firmemente su pie en un peldaño tras otro, y avance en dirección del trono del Infinito (Mente, carácter y personalidad, t. 2, pp. 479, 480).

Cristo no pide que sus seguidores luchen por brillar. El dice: Dejad que brille vuestra luz. Si habéis recibido la gracia de Dios, la luz está en vosotros. Quitad los impedimentos, y la gloria del Señor se revelará. La luz brillará, para penetrar y disipar las tinieblas. No podéis dejar de brillar en vuestra esfera de influencia.

La revelación de su propia gloria en la forma humana, acercará tanto el cielo a los hombres que la belleza que adorne el templo interior se verá en toda alma en quien more el Salvador. Los hombres serán cautivados por la gloria de un Cristo que mora en el corazón. Y en corrientes de alabanza y acción de gracias procedentes de muchas almas así ganadas para Dios, la gloria refluirá al gran Dador.

«Levántate, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti». Isaías 60:1. Este mensaje se da a aquellos que salen al encuentro del Esposo. Cristo viene con poder y grande gloria. Viene con su propia gloria y con la gloria del Padre. Viene con todos los santos ángeles (Palabras de vida del gran Maestro, p. 346).


Miércoles 24 de abril____________________________________________________

EL LUCERO DE LA REFORMA

Lee Salmos 19:7 al 11; 119:140 y 162; y Jeremías 15:16. ¿Qué actitudes similares tuvieron David y Jeremías hacia la Palabra de Dios, que fueron, en realidad, la piedra angular de la Reforma?

Salmos 19:7-11

La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. 10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. 11 Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón.

Salmos 119:140 y 162

140 Sumamente pura es tu palabra, Y la ama tu siervo.

162 Me regocijo en tu palabra Como el que halla muchos despojos.

Jeremías 15:16

16 Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.

Cada uno de los reformadores se “regocijaba” en la Palabra de Dios. Se “alegraban” en hacer la voluntad de Dios. “Amaban” su Ley. Una de las verdades fundamentales más significativas de la Reforma fue el gozo que producía el estudio de las Escrituras. El estudio de la Biblia no era una tarea laboriosa. No era un ejercicio legalista. No era un requisito rígido, sino un deleite.

Mientras estudiaban las Escrituras, eran transformados por el poder del Espíritu Santo. “El carácter de Wiclef es un testimonio del poder educador y transformador de las Santas Escrituras. A la Biblia debió él todo lo que fue. El esfuerzo hecho para comprender las grandes verdades de la Revelación imparte lozanía y vigor a todas las facultades. Expande la mente, aguza las percepciones y madura el juicio. El estudio de la Biblia ennoblecerá, como ningún otro estudio, el pensamiento, los sentimientos y las aspiraciones. Da constancia en los propósitos, paciencia, valor y perseverancia; refina el carácter y santifica el alma. Un estudio serio y reverente de las Escrituras, al poner la mente de quienes se dedicaran a él en contacto directo con la mente del Todopoderoso, daría al mundo hombres de intelecto más robusto y más activo, como también de principios más nobles, que los que pueden resultar de la más hábil enseñan- za de la filosofía humana” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 101).

Lee 2 Timoteo 2:1 al 3. ¿Qué consejo dio el apóstol Pablo a Timoteo en lo referente a compartir la Palabra de Dios?

2 Timoteo 2:1-3

1 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.

La verdad de la Palabra de Dios y el gozo de la salvación en Cristo llenaban tanto el corazón de los reformadores que tenían que compartirlos. John Wycliffe dedicó su vida a traducir la Palabra de Dios al inglés solo por dos razones: el Cristo viviente lo transformó mediante la Palabra y el amor de Cristo lo motivó a compartir con los demás lo que había aprendido con otros.

Antes de Wycliffe había muy poco de la Biblia en inglés. Aunque falleció antes de que Roma llegara a él, sin inmutarse el papado desenterró sus restos, los quemó y arrojó sus cenizas a un río. Pero, así como el agua dispersó esas cenizas, así también la Palabra de Dios, el agua de vida, se extendió a lo largo y ancho como resultado de su obra. Así lo usó Dios: “El lucero de la Reforma”.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En el siglo XIV surgió en Inglaterra «la estrella matutina de la Reforma». John Wycliffe fue el heraldo de la Reforma, no solo para Inglaterra, sino para toda la cristiandad.

En ellas [Wycliffe] encontró lo que antes había buscado en vano. Vio allí una revelación del plan de salvación, y a Cristo como el único Abogado del hombre. Descubrió que Roma había abandonado el sendero señalado por la Biblia para seguir las tradiciones humanas. Se entregó a sí mismo al servicio de Cristo, y se decidió a proclamar las verdades que había descubierto.

La mayor obra de su vida fue la traducción de las Escrituras al inglés. Esa fue la primera traducción completa de la Biblia a ese idioma que se haya hecho jamás… [Lla gente de Inglaterra recibió la Biblia en su propio idioma. De ese modo la luz de la Palabra de Dios comenzó a proyectar sus brillantes rayos en medio de las tinieblas. Una mano divina estaba preparando el camino para la gran Reforma (La historia de la redención, pp. 353, 354).

El valor del agente humano se estima de acuerdo con la capacidad que tiene el corazón para conocer y comprender a Dios. «Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo». 2 Timoteo 2:1-3. El mayor beneficio posible se obtiene por medio del conocimiento de Dios. «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado». Juan 17:3.

Este conocimiento es la fuente secreta de la cual fluye todo poder. Es a través del ejercicio de la facultad de la fe que se nos habilita para recibir y practicar la Palabra de Dios (Fundamentals of Christian Education, p. 341).

Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos. Jeremías 15:16.

[S]e abrió ante mí la Palabra de Dios y la vi rodeada de una luz hermosísima y sorprendente. Fueron pasando página tras página, y leí las misericordiosas invitaciones y palabras de súplica a buscar la gloria y la voluntad de Dios, y todas las demás cosas serían añadidas Buscad primeramente conocer a Dios antes que nada. Escudriñad las Escrituras. Alimentaos de las palabras de Cristo, que son espíritu y vida, y vuestro conocimiento aumentará y se expandirá. Estudiad vuestra Biblia. No estudiéis la filosofía contenida en muchos libros, sino estudiad la filosofía de la Palabra del Dios viviente. Otras producciones literarias tienen poca importancia cuando se comparan con esta. No pongáis en vuestra mente tantas cosas vulgares que no satisfacen. En la Palabra de Dios se despliega un rico banquete ante vosotros. Es la mesa del Señor, abundantemente provista, donde podéis comer y satisfaceros (A fin de conocerle, 14 de julio, p. 201).


Jueves 25 de abril______________________________________________________

ANIMADOS POR LA ESPERANZA

Lee Hebreos 2:14 y 15. ¿Cómo vivieron los creyentes de la Edad Media la realidad del Gran Conflicto?

Hebreos 2:14-15

14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

¿Qué era lo que animaba a los fieles valdenses durante las horribles persecuciones que enfrentaron? ¿Qué les dio valor a Hus y a Jerónimo, a Tyndale, a Latimer y a los mártires de la Edad Media para enfrentar las llamas y la espada? La fe en las promesas de Dios. Creyeron en la promesa de Cristo: “Porque yo vivo, ustedes también vivirán” (Juan 14:19). La fuerza de Cristo les bastaba para las mayores pruebas de la vida. Incluso hallaban gozo en participar de los sufrimientos de Cristo. Y su fidelidad era un poderoso testimonio para el mundo.

Miraban más allá del presente, hacia el futuro. Sabían que, gracias a la resurrección de Cristo, la muerte era un enemigo derrotado. Para estos hombres y mujeres valientes, el dominio de la muerte se había roto. Se aferraron a las promesas de la Palabra de Dios, y salieron victoriosos.

Lee Juan 5:24; 11:25 y 26; y 1 Juan 5:11 al 13. ¿Qué seguridad te dan personalmente estas promesas? ¿Cómo nos ayudan en las pruebas de la vida?

Juan 5:24

24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Juan 11:25-26

25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

1 Juan 5:11-13

11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. 12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. 13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

Juan Hus no vaciló ante la prisión, la injusticia y la muerte misma. Languideció en la cárcel durante meses. El frío y la humedad le provocaron una fiebre que estuvo a punto de acabar con su vida. Sin embargo, “la gracia del Señor lo sostuvo. Durante las semanas de padecimientos que sufrió antes de su condena final, la paz del Cielo inundó su alma. A un amigo, decía: ‘Escribo esta carta en la cárcel, y con la mano encadenada, a la espera de que mañana se cumpla mi sentencia de muerte […]. En el día en que por la gracia del Señor nos encontremos otra vez gozando de la paz deliciosa de la vida futura, sabrás cuán misericordioso ha sido Dios conmigo, y cuán admirablemente me ha sostenido en medio de mis tentaciones y pruebas’ (Bonnechose, t. 2, p. 67). En la lobreguez de su calabozo, previó el triunfo de la fe verdadera” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 115).

La amonestación del apóstol Pablo nos habla con mayor relevancia en la actualidad. “Mantengamos firme la esperanza que profesamos, sin fluctuar, que fiel es el que prometió” (Heb. 10:23). Así como las promesas de Dios sostuvieron a su pueblo en el pasado, también nos sostienen a nosotros hoy.

¿Qué significaría perder todo por Cristo? ¿Qué perdemos realmente, en definitiva? (Ver Mar. 8:36). ¿Qué lecciones podemos aprender de los valdenses y de los reformadores que puedan sostenernos en el conflicto final de la Tierra?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

¿Cuál fue la fortaleza de los que en tiempos pasados padecieron persecución por causa de Cristo? Consistió en su unión con Dios, con el Espíritu Santo y con Cristo. El vituperio y la persecución han separado a muchos de sus amigos terrenales, pero nunca del amor de Cristo. Nunca es tan amada de su Salvador el alma combatida por las tormentas de la prueba como cuando padece afrenta por la verdad. «Yo le amaré, y me manifestaré a él», dijo Cristo. Juan 14:21. Cuando el creyente se sienta en el banquillo de los acusados ante los tribunales terrenales por causa de la verdad, está Cristo a su lado. Cuando se ve recluido entre las paredes de una cárcel, Cristo se le manifiesta y le consuela con su amor. Cuando padece la muerte por causa de Cristo, el Salvador le dice: Podrán matar el cuerpo, pero no podrán dañar el alma. «Confiad, yo he vencido al mundo». Juan 16:33. «No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia». Isaías 41:10 (Los hechos de los apóstoles, p. 70).

La Biblia entera es una manifestación de Cristo.

Las Escrituras deben recibirse como palabra que Dios nos dirige, palabra no meramente escrita sino hablada. Cuando los afligidos acudían a Cristo, discernía él, no solo a los que pedían ayuda, sino a todos aquellos que en el curso de los siglos acudirían a él con las mismas necesidades y la misma fe…

Así sucede con todas las promesas de la Palabra de Dios. En ellas nos habla a cada uno en particular, y de un modo tan directo como si pudiéramos oír su voz. Por medio de estas promesas, Cristo nos comunica su gracia y su poder. Son hojas de aquel árbol que es «para la sanidad de las naciones». Apocalipsis 22:2. Recibidas y asimiladas, serán la fuerza del carácter, la inspiración y el sostén de la vida. Nada tiene tal virtud curativa. Ninguna otra cosa puede infundirnos el valor y la fe que dan vital energía a todo el ser (El ministerio de curación, pp. 84, 85).

Yo encuentro que cada día debo pelear la buena batalla de la fe. Debo ejercer toda mi fe, y no confiar en los sentimientos; debo obrar como si supiera que el Señor me oye y contestará mis pedidos y me bendecirá. La fe no es un vuelo feliz de los sentimientos; es simplemente confiar en la Palabra de Dios, creyendo que él cumplirá sus promesas porque ha dicho que lo haría.

Esperad en Dios, confiad en él y en sus promesas, ya sea que os sintáis felices o no. Una buena emoción no es una evidencia de que seáis hijos de Dios, ni tampoco los sentimientos que producen aflicción y perplejidades son una evidencia de que no sois hijos de Dios. Acudid a las Escrituras y recibid inteligentemente la Palabra de Dios como él la ha dicho. Cumplid con las condiciones y creed que él os aceptará como sus hijos. No seáis faltos de fe, sino creyentes (Nuestra elevada vocación, 23 de abril, p. 121).


Viernes 26 de abril_____________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“Dios permitió que una gran luz brillara sobre las mentes de estos hombres elegidos, revelándoles muchos de los errores de Roma; pero ellos no recibieron toda la luz que debía ser comunicada al mundo. A través de estos, sus siervos, Dios fue sacando a su pueblo de las tinieblas del romanismo; pero tenían que arrostrar muchos y muy grandes obstáculos, y él los conducía paso a paso según lo permitían las fuerzas de ellos. No estaban preparados para recibir toda la luz al mismo tiempo. Esta los habría hecho retroceder como habrían retrocedido con la vista herida quienes, acostumbrados a la oscuridad, recibieran la plenitud gloriosa del sol del mediodía. Por consiguiente, Dios la reveló a los guías de su pueblo poco a poco, tanto como podía ser recibida por la gente. De siglo en siglo otros fieles obreros seguirían conduciendo a las masas y avanzando cada vez más en la senda de la reforma” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 110).

“En otra carta, que escribiera a un sacerdote que se había convertido al evangelio, Hus habló con profunda humildad de sus propios errores, acusándose ‘de haber sido afecto a llevar hermosos trajes y de haber desperdiciado horas en ocupaciones frívolas’. Luego añadía estas conmovedoras admoniciones: ‘Que tu mente se ocupe de la gloria de Dios y de la salvación de las almas, y no de la adquisición de prebendas y bienes temporales. Cuida de no adornar tu casa más que tu alma; y sobre todo, cuida del edificio espiritual. Sé piadoso y humilde con los pobres, y no consumas tu dinero en banquetes. Si no corriges tu vida y te abstienes de superfluidades, temo que serás severamente castigado, como yo lo soy’ ” (ibíd., p. 113).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué es la “luz que va en aumento”? ¿Por qué Dios revela la verdad gradualmente? ¿Cómo se aplican estos principios a la iglesia de Dios hoy?
  2. ¿Qué relación existe entre los nuevos descubrimientos de la verdad y las verdades que el pueblo de Dios entendió previamente? ¿Por qué la nueva luz nunca debe contradecir la antigua?
  3. Sin importar dónde vivas, tu cultura va a promover valores, ideas y códigos morales que de alguna manera entran en conflicto con lo que enseña la Biblia. Después de identificar estas áreas de conflicto, ¿cómo te ves a ti mismo y a nosotros, como iglesia, haciendo frente a estos desafíos? ¿Cómo podemos continuar siendo buenos ciudadanos sin sucumbir a los valores deformados que proclama nuestra cultura?
  4. ¿Cómo influye la carta de Juan Hus en tu forma de pensar hoy? ¿Qué te impresiona de esta carta?

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