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Uniendo el cielo y la tierra. Cristo en Filipenses y Colosenses

1er Trimestre de 2026

Lección 6 – EL AMOR DE DIOS POR LA JUSTICIA – Para el 8 de febrero de 2025


Lección 6 en PDF, haga «CLICK» aquí


Enlace para el libro:

https://citasselectasdelespiritudeprofecia.com/


Por favor visite esta página mas tarde para encontrar el enlace, o visite escuela sabática maestros Tony Garcia en YouTube.

Usualmente el video es subido al internet, el sábado por la noche o el domingo.


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2028
2029

Lección 6: Para el 8 de febrero de 2025

EL AMOR DE DIOS POR LA JUSTICIA

Sábado 1° de febrero___________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Salmo 33: 5; 85: 10; Deuteronomio 32: 4; Santiago 1: 17; Tito 1: 2; Éxodo 32: 14; Mateo 5: 43–48.

PARA MEMORIZAR:

“Mas alábese en esto el que haya de alabarse: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra, porque estas cosas me agradan, dice Jehová” (Jer. 9: 24).

En el antiguo Cercano Oriente, los “dioses” de las naciones no solo eran volubles, inmorales e impredecibles, sino que también ordenaban atrocidades, como el sacrificio de niños. Incluso complaciéndolos, los pueblos paganos no podían contar con su favor, por lo que no se atrevían a disgustar a sus “deidades” tribales.

Según Deuteronomio 32: 17, detrás de tales “dioses” había demonios (ver también 1 Cor. 10: 20, 21). Sus formas de culto se prestaban al abuso, y sumían al pueblo en una gran oscuridad espiritual y moral.

El Dios de la Biblia es totalmente diferente de esas fuerzas demoníacas, ya que es perfectamente bueno y su carácter es inmutable. Solo en virtud de la bondad constante de Dios podemos tener esperanza ahora y para la eternidad.

En marcado contraste con los falsos dioses del mundo antiguo, e incluso con los “dioses” modernos, Jehová se preocupa profundamente por el mal, el sufrimiento, la injusticia y la opresión, todo lo cual condena de manera constante e inequívoca y hará desaparecer.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios nos amó con amor indecible, y nuestro amor hacia él aumenta a medida que comprendemos algo de la largura, la anchura, la profundidad y la altura de este amor que excede todo conocimiento. Por la revelación del encanto atractivo de Cristo, por el conocimiento de su amor expresado hacia nosotros cuando aún éramos pecadores, el corazón obstinado se ablanda y se somete, y el pecador se transforma y llega a ser hijo del cielo. Dios no utiliza medidas coercitivas; el agente que emplea para expulsar el pecado del corazón es el amor…

Dios es amor. Como los rayos de la luz del sol, el amor, la luz y el gozo fluyen de él hacia todas sus criaturas. Su naturaleza es dar. La misma vida de Dios es la manifestación del amor abnegado (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 66, 67).

Nuestro Dios es un Dios de misericordia. Trata a los transgresores de su ley con longanimidad y tierna compasión. Sin embargo, en esta época nuestra, cuando hombres y mujeres tienen tanta oportunidad de familiarizarse con la ley divina según se revela en la Sagrada Escritura, el gran Príncipe del universo no puede contemplar con satisfacción las ciudades impías, donde reinan la violencia y el crimen. Se está acercando rápidamente el momento en que acabará la tolerancia de Dios hacia aquellos que persisten en la desobediencia (Profetas y reyes, pp. 205, 206).

Bajo la influencia del gobierno de Acab, Israel se alejó mucho del Dios vivo. La obscura sombra de la apostasía cubría todo el país. Por todas partes podían verse imágenes de Baal y Astarte. Se multiplicaban los templos y los bosquecillos consagrados a los ídolos, y en ellos se adoraban las obras de manos humanas. El aire estaba contaminado por el humo de los sacrificios ofrecidos a los dioses falsos. Las colinas y los valles repercutían con los clamores de embriaguez emitidos por un sacerdocio pagano que ofrecía sacrificios al sol, la luna y las estrellas…

Se enseñaba al pueblo que los ídolos que se habían levantado eran divinidades que gobernaban por su poder místico los elementos de la tierra, el fuego y el agua. los arroyos y corrientes de aguas vivas, el suave rocío, las lluvias que refrescaban la tierra y hacían fructificar abundantemente los campos, se atribuían al favor de Baal y Astarte, en vez del Dador de todo don perfecto. El pueblo olvidaba que las colinas y los valles, los ríos y los manantiales, estaban en las manos del Dios vivo; y que este regía el sol, las nubes del cielo y todos los poderes de la naturaleza (From Splendor to Shadow, p. 60).

El método de Dios para tratar con el pecado no está en armonía con los puntos de vista defendidos por una gran parte de los que ocupan una posición prominente entre los profesos seguidores de Cristo. Muchos de estos hombres acarician el pecado, y alaban la benevolencia y la longanimidad de Dios, y se detienen en el carácter amoroso de Jesús, todo misericordia, todo ternura, mientras omiten las amenazas de la ira de Dios contra el pecado y los pecadores, y las mordaces denuncias de nuestro Salvador contra la hipocresía y el autoengaño. Son los que no tienen un sentido agudo de la extrema pecaminosidad del pecado los que están dispuestos a cuestionar la justicia de Dios al castigar con tanta severidad los pecados de los amalecitas, cananeos y madianitas. Los que aman el pecado son incapaces de comprender los tratos de Dios con sus súbditos (The Signs of the Times, 6 de enero, 1881, párrafo 7).


Domingo 2 de febrero__________________________________________________

AMOR Y JUSTICIA

El amor y la justicia son inseparables a lo largo de las Escrituras. El verdadero amor exige justicia, y la verdadera justicia solo puede regirse y ser impartida sobre la base del amor. No estamos acostumbrados a pensar en estos dos conceptos juntos, pero ello se debe a que tanto el amor como la justicia han sido pervertidos por la humanidad.

Lee Salmo 33: 5; 85: 10; 89: 14; Isaías 61: 8; y Jeremías 9: 24. ¿Cómo iluminan estos textos el amor de Dios y su preocupación por la justicia?

Salmo 33: 5

Él ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra.

Salmos 85: 10

10 La misericordia y la verdad se encontraron;La justicia y la paz se besaron.

Salmos 89: 14

14 Justicia y juicio son el cimiento de tu trono;Misericordia y verdad van delante de tu rostro.

Isaías 61: 8

Porque yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto, afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo.

Jeremías 9: 24

24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

Estos textos declaran explícitamente que Dios ama la justicia (Sal. 33: 5; Isa. 61: 8). En la Escritura, el amor y la justicia de Dios son inseparables ya que a él le preocupa profundamente que se obre con rectitud en el mundo.

Por eso, los profetas denuncian sistemáticamente todo tipo de injusticia, incluidas las leyes injustas; las transacciones comerciales engañosas; y la injusticia y la opresión en perjuicio de los pobres, las viudas y cualquier persona vulnerable. Aunque los seres humanos cometen muchas maldades e injusticias, Dios es quien constantemente actúa con “misericordia, juicio y justicia” (Jer. 9: 24). En consecuencia, a lo largo de la Escritura, los fieles a Dios anhelan con gran expectación el juicio divino como algo muy bueno, ya que trae consigo el castigo para los malhechores y los opresores, y la justicia y la liberación para las víctimas de la injusticia y la opresión.

El juicio y la justicia son el fundamento del amoroso gobierno de Dios, a diferencia de los gobiernos corruptos de este mundo, que a menudo perpetúan la injusticia para obtener poder y beneficios personales. En Dios, “la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron” (Sal. 85: 10).

A su vez, Dios deja claro lo que espera de nosotros. “Él te ha declarado lo que es bueno, lo que pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, amar misericordia y humillarte ante tu Dios” (Miq. 6: 8). Es fundamental que reflejemos el amor, la justicia y la misericordia propios del carácter de Dios.

¿Qué ejemplos existen de justicia humana pervertida? ¿Cómo no habríamos de clamar, entonces, para que la justicia perfecta de Dios se haga realidad?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[El Señor] retiene sus juicios para suplicar a los impenitentes. El que ejerce «misericordia, juicio, y justicia en la tierra» (Jeremías 9:24), siente profundos anhelos por sus hijos errantes; y de toda manera posible procura enseñarles el camino de la vida eterna. Había sacado a los israelitas de la servidumbre para que le sirviesen a él, único Dios verdadero y viviente. Aunque durante mucho tiempo se habían extraviado en la idolatría y habían despreciado sus amonestaciones, les declara ahora su buena voluntad para postergar el castigo y para darles otra oportunidad de arrepentirse. Les indica claramente que tan solo mediante una reforma cabal del corazón podía evitarse la ruina inminente. Vana sería la confianza que pusiesen en el templo y sus servicios. Los ritos y las ceremonias no podían expiar el pecado. A pesar de su aserto de ser el pueblo escogido de Dios, únicamente la reforma del corazón y de las prácticas en la vida podía salvarlos del resultado inevitable de la continua transgresión (Profetas y reyes, p. 304).

El amor de Dios ha sido expresado en su justicia no menos que en su misericordia. La justicia es el fundamento de su trono y el fruto de su amor. Había sido el propósito de Satanás divorciar la misericordia de la verdad y la justicia. Procuró demostrar que la justicia de la ley de Dios es enemiga de la paz. Pero Cristo demuestra que en el plan de Dios están indisolublemente unidas; la una no puede existir sin la otra. »La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron». Salmo 85:10.

Por su vida y su muerte, Cristo demostró que la justicia de Dios no destruye su misericordia, que el pecado podía ser perdonado, y que la ley es justa y puede ser obedecida perfectamente. Las acusaciones de Satanás fueron refutadas. Dios había dado al hombre evidencia inequívoca de su amor (El Deseado de todas las gentes, p. 711).

Todo hombre, mujer y niño es propiedad de Dios, y ha sido comprado por precio, incluso con el precio infinito de la preciosa sangre del Hijo de Dios. Dios no tolerará la injusticia del hombre hacia sus semejantes. No pasará por alto la opresión y el mal. Los hombres que ocupan cargos públicos no pueden permitir la práctica de la injusticia y, a la vez, librarse del juicio de Dios. Por el bien de sus propias almas, y por el bien de las almas de los demás, los hombres que ocupan puestos de confianza deben procurar hacer el bien a sus semejantes, en representación del carácter del gran Legislador. «Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas». Mateo 7:12…

Toda obra ha de ser sometida a juicio, y toda cosa secreta, sea buena o sea mala, y cada hombre será recompensado según haya sido su obra. Los que practican la injusticia y la opresión menosprecian la autoridad de Dios y declaran mediante sus acciones que no tienen en cuenta la palabra de Cristo, quien compró la redención a un precio infinito (The Review and Herald, 10 de octubre, 1895, «Rule in the Fear of God»).


Lunes 3 de febrero_____________________________________________________

DIOS ES TOTALMENTE BONDADOSO Y JUSTO

Dios no se limita a afirmar que ama la justicia y a llamar a las personas a amar y hacer justicia, sino que él mismo ejemplifica perfecta e inquebrantablemente estos rasgos. La Escritura enseña que Dios es totalmente santo, fiel, justo y amoroso. Dios solo y siempre hace lo que es amoroso, recto y justo. Él nunca hace algo malo.

Lee Deuteronomio 32: 4 y Salmo 92: 15. ¿Qué enseñan estos pasajes acerca de la fidelidad y la justicia de Dios?

Deuteronomio 32: 4

Él es la Roca, cuya obra es perfecta,Porque todos sus caminos son rectitud;Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él;Es justo y recto.

Salmo 92: 15

15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto,Y que en él no hay injusticia.

Estos y muchos otros pasajes declaran que Dios es justo y amoroso: “En él no hay injusticia” (Sal. 92: 15, compara con Sal. 25: 8; 129: 4). “Jehová es justo […] no cometerá iniquidad; cada mañana, al despuntar el día, emite sin falta su juicio; pero el perverso no conoce la vergüenza” (Sof. 3: 5). Observa el contraste directo entre el carácter de Dios y el de quienes aman la injusticia.

Dios sabe qué es lo mejor para todos, quiere lo mejor para todos y trabaja continuamente para lograrlo.

Lee Salmo 9: 7 y 8; y 145: 9 al 17. ¿Qué enseñan estos versículos acerca de Dios?

Salmo 9: 7-8

Pero Jehová permanecerá para siempre;Ha dispuesto su trono para juicio. Él juzgará al mundo con justicia,Y a los pueblos con rectitud.

Salmo 145: 9-17

Bueno es Jehová para con todos, Y sus misericordias sobre todas sus obras. 10 Te alaben, oh Jehová, todas tus obras, Y tus santos te bendigan. 11 La gloria de tu reino digan, Y hablen de tu poder, 12 Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos, Y la gloria de la magnificencia de su reino. 13 Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu señorío en todas las generaciones. 14 Sostiene Jehová a todos los que caen, Y levanta a todos los oprimidos. 15 Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida a su tiempo. 16 Abres tu mano, Y colmas de bendición a todo ser viviente. 17 Justo es Jehová en todos sus caminos, Y misericordioso en todas sus obras.

El Dios de la Biblia es “juez justo” (Sal. 7: 11) y en él no habita el mal (Sal. 5: 4). Como enseña 1 Juan 1: 5: “Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él”. De hecho, Dios no solo es perfectamente bueno, sino que también, según Santiago 1: 13: “No puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie” (compara con Hab. 1: 13).

En todo esto, la bondad y la gloria de Dios están indisolublemente conectadas. Mientras que muchos idolatran el poder, Dios es todopoderoso, pero solo ejerce su poder de forma justa y amorosa. No es coincidencia que cuando Moisés le pidió: “Te ruego que me muestres tu gloria”, Dios haya respondido: “Haré pasar toda mi bondad delante de tu rostro” (Éxo. 33: 18, 19).

¿Por qué un Dios tan bueno permite tanta maldad en este mundo? Comparte tu respuesta en clase.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Se nos señala la brevedad del tiempo para estimularnos a buscar la justicia y convertir a Cristo en nuestro Amigo. Pero este no es el gran motivo. Tiene sabor a egoísmo. ¿Es necesario que se nos señalen los terrores del día de Dios para compelimos por el miedo a obrar correctamente? Esto no debería ser así. Jesús es atractivo. Está lleno de amor, misericordia y compasión. Se propone ser nuestro Amigo, caminar con nosotros en todos los ásperos caminos de la vida. Os dice: Yo soy el Señor tu Dios; camina junto a mí y llenaré de luz tu camino. Jesús, la Majestad del cielo, se propone elevar al compañerismo consigo a los que acuden a él con sus cargas, sus flaquezas y sus preocupaciones. Los hará sus amados hijos, y finalmente les dará una herencia de más valor que el imperio de los reyes, una corona de gloria más preciosa que cualquiera que haya ceñido la frente del más exaltado monarca terreno… Tenemos el privilegio de caminar diariamente cerca de Jesús, con serenidad y felicidad (A fin de conocerle, p. 319).

¿Cómo llegaremos a conocer por nosotros mismos la bondad y el amor de Dios? El salmista nos dice —no escuchar y saber, leer y saber, creer y saber, sino— «Gustad y ved que es bueno Jehová». Salmo 34:8.

En vez de confiar en la palabra de otra persona, gustad por vosotros mismos.

La experiencia es conocimiento derivado del experimento. Lo que se necesita ahora es religión experimental. «Gustad y ved que es bueno Jehová». Algunos sí, un gran número (de personas) tienen un conocimiento teórico de la verdad religiosa, pero nunca han sentido el poder renovador de la gracia divina en sus propios corazones. [D]escuidan las oportunidades más preciosas de hacer las paces con Dios…

Nunca han gustado y aprendido por experiencia propia que es bueno Jehová (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 205).

Por el gozo que le fue propuesto, Cristo soportó la cruz… murió en la cruz como sacrificio por el mundo, y gracias a este sacrificio tenemos acceso a la mayor bendición que Dios pudiera haber derramado: el don del Espíritu Santo. Esta bendición es para todos los que reciban a Cristo. El mundo caído es el campo de batalla donde se lleva a cabo el mayor conflicto que el universo celestial y los poderes terrenales hayan observado jamás. Fue designado como el escenario donde se pelearía la batalla colosal entre el bien y el mal, entre el cielo y el infierno. En este conflicto cada ser humano tiene una parte que desarrollar. Nadie puede mantenerse en un terreno neutral. Los seres humanos tienen que aceptar o rechazar al Redentor del mundo. Todos son testigos, en favor de Cristo o en contra de él. Cristo llama a los que se han alistado bajo su estandarte para que se empeñen en el conflicto con él como soldados fieles, para que puedan heredar la corona de la vida. Han sido adoptados como hijos e hijas de Dios (Exaltad a Jesús, p. 247).


Martes 4 de febrero____________________________________________________

EL CARÁCTER INMUTABLE DE DIOS

Lee Malaquías 3: 6 y Santiago 1: 17. ¿Qué enseñan estos pasajes acerca del carácter de Dios?

Malaquías 3: 6

Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.

Santiago 1: 17

17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

En Malaquías 3: 6, Dios declara: “Yo, Jehová, no cambio”. Aunque algunos interpretan esta parte del versículo en el sentido de que Dios no cambia de ninguna manera, el resto del texto y su contexto inmediato muestran que la inmutabilidad divina a la que se refiere el profeta es la inmutabilidad moral. El resto del versículo indica que Dios puede cambiar relacionalmente, pues Dios dice: “Por eso ustedes no han sido consumidos” (RVC). Y en el versículo siguiente, Dios exhorta a su pueblo: “Si se vuelven a mí, yo me volveré a ustedes” (Mal. 3: 7, RVC).

Así, pues, Dios mantiene relaciones de reciprocidad con su Creación, pero su carácter se mantiene constante a través de todas ellas. Esto también es afirmado en Santiago 1: 17, que proclama que todos los dones buenos y perfectos proceden de Dios, en quien no hay variación. Dios no es la fuente del mal.

Aquí y en otros lugares, la Escritura enseña sistemáticamente que el carácter de Dios es moralmente inmutable. Sin embargo, Dios puede entrar y entra en una relación real con sus criaturas, a las que responde siempre con amor y justicia.

Lee 2 Timoteo 2: 13; Tito 1: 2; y Hebreos 6: 17 y 18. ¿Qué enseñan estos textos acerca de Dios?

2 Timoteo 2: 13

13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.

Tito 1: 2

en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos,

Hebreos 6: 17-18

17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; 18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

Dios no se contradice, nunca miente y sus promesas son inquebrantables. El Dios de la Biblia es el mismo que se entregó voluntariamente por nosotros en la persona de Cristo en la Cruz; un Dios en quien se puede confiar sin reservas y depositar nuestra esperanza para el futuro, pues, como dice Hebreos 13: 8: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos”.

¿Cómo puedes aprender a confiar en la bondad de Dios aun en los momentos cuando las cosas no vayan bien en tu vida? ¿Cómo te ayuda la imagen de Dios en la Cruz a confiar en su bondad?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Satanás declaró que la misericordia destruía la justicia, que la muerte de Cristo. abrogaba la ley del Padre. Si hubiese sido posible que la ley fuera cambiada o abrogada, Cristo no habría necesitado morir. Pero abrogar la ley sería inmortalizar la transgresión y colocar al mundo bajo el dominio de Satanás. Porque la ley era inmutable, porque el hombre podía ser salvo únicamente por la obediencia a sus preceptos, fue levantado Jesús en la cruz. Sin embargo, Satanás representó como destructor de la ley aquel mismo medio por el cual Cristo la estableció. Alrededor de esto girará el último conflicto de la gran lucha entre Cristo y Satanás (El Deseado de todas las gentes, p. 711).

Dios ha existido siempre. Es el gran «Yo Soy». El salmista declara: «Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios». Salmo 90:2. Él es el alto y sublime que habita en la eternidad. El mismo afirma: «Yo Jehová, no me mudo». Con él no hay cambio ni sombra de variación. El es «el mismo ayer, y hoy, y por los siglos». Es infinito y omnipresente. Ningún lenguaje humano puede describir su grandeza y majestad.

Por encima de las confusiones de la tierra Dios está en su trono; todas las cosas están abiertas a su divina mirada; y desde su grande y serena eternidad ordena lo que a su providencia le parece mejor.

Dios no se propone rendir cuenta de sus caminos y de sus hechos. Para su propia gloria, oculta sus propósitos ahora; pero muy pronto serán revelados en su verdadera importancia. Pero no ha ocultado su gran amor, que es el fundamento de todo su trato con sus criaturas (La fe por la cual vivo, p. 44).

El Señor desea que mencionemos su bondad y hablemos de su poder. Se le honra mediante la expresión de alabanza y agradecimiento. El dice: «El que sacrifica alabanza me honrará». Salmo 50:23. Cuando los hijos de Israel viajaban por el desierto, alababan a Dios con himnos sagrados. Los mandamientos y las promesas de Dios fueron provistos de música y a lo largo de todo el sendero fueron cantados por los peregrinos. Y en Canaán, al participar de las fiestas sagradas, las maravillosas obras de Dios habían de ser repasadas, y se había de ofrecer el agradecimiento debido a su nombre. Dios deseaba que toda la vida de su pueblo fuera una vida de alabanza. En esa forma los caminos de Dios habían de ser conocidos «en la tierra», y su salud «en todas las gentes». Salmo 67:2.

Así debería ser también hoy. Los habitantes del mundo adoran dioses falsos. Han de ser apartados de su falso culto, no porque oigan acusaciones contra sus ídolos, sino porque se les presente algo mejor. Han de ser pregonadas las bondades de Dios. «Sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios». Isaías 43:12 (Palabras de vida del gran Maestro, p. 240).


Miércoles 5 de febrero__________________________________________________

¿UN DIOS ARREPENTIDO?

¿Puede Dios “arrepentirse”? ¿En qué sentido? Hemos visto que el carácter de Dios no cambia. Sin embargo, algunos textos bíblicos dicen que Dios “se arrepiente”. Humanamente hablando, arrepentirse implica reconocer que se ha cometido una falta o un error. ¿Cómo es posible, entonces, que algunos pasajes bíblicos describan a Dios como “arrepentido”?

Lee Éxodo 32: 14 y compáralo con Jeremías 18: 4 al 10. ¿Qué opinas de estas descripciones del “arrepentimiento” de Dios?

Éxodo 32: 14

14 Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.

Jeremías 18: 4-10

Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir. Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles, y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar. 10 Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerle.

En estos y muchos otros pasajes, Dios es descrito como alguien que cede en su juicio en respuesta al arrepentimiento o la intercesión del pueblo. Dios promete desistir del juicio que había planeado traer sobre su pueblo si este se aparta de su maldad. El hecho de que Dios suspenda sus juicios disciplinarios en respuesta al arrepentimiento humano es un tema común en toda la Escritura.

Lee Números 23: 19 y 1 Samuel 15: 29. ¿Qué enseñan estos textos con respecto a si Dios “cede” o “se arrepiente”?

Números 23: 19

19 Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?

1 Samuel 15: 29

29 Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta.

Estos pasajes declaran explícitamente que Dios “no es hombre para que se arrepienta” (1 Sam. 15: 29) y que “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. ¿Acaso dice y no hace? ¿Acaso promete y no cumple?” (Núm. 23: 19). Leídos a la luz de los otros pasajes, estos textos no pueden interpretarse en el sentido de que Dios no “cede” en absoluto, sino que transmiten la verdad de que no “cede” ni se “arrepiente” de la manera en que lo hacen los seres humanos. Dios siempre cumple sus promesas y, aunque cambiará de rumbo en respuesta al arrepentimiento humano, siempre lo hace de acuerdo con su bondad y su Palabra. Dios suspende sus juicios en respuesta al arrepentimiento precisamente porque su carácter es bueno, justo, amoroso y misericordioso.

¿Qué significan las representaciones bíblicas de los cambios que Dios hace en su curso de acción? ¿Qué enseña esto acerca de la constancia de su carácter y del hecho de que entabla con sus criaturas relaciones de reciprocidad que impactan en él?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

«Ahora pues, déjame que se encienda mi furor en ellos, y los consuma», había dicho el Señor. Si Dios se había propuesto destruir a Israel, ¿quién podía interceder por ellos? ¡Cuántos hubieran abandonado a los pecadores a su suerte’

Pero Moisés vio una base de esperanza donde solo aparecían motivos de desaliento e ira. Las palabras de Dios: «Ahora pues, déjame», las entendió, no como una prohibición, sino como un aliciente a interceder; entendió que nada excepto sus oraciones podía salvar a Israel, y que si él lo pedía, Dios perdonaría a su pueblo. «Oró a la faz de Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová!, ¿por qué se encenderá tu furor en tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran fortaleza, y con mano fuerte?» Dios había dado a entender que rechazaba a su pueblo…

[Todas las naciones alrededor] estaban observando para ver qué haría el Dios de Israel por su pueblo. Si este era destruido ahora, sus enemigos triunfarían, y Dios sería deshonrado…

El Señor escuchó sus súplicas [de Moisés], y otorgó lo que pedía tan desinteresadamente (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 329, 330).

Dios requiere que confesemos nuestros pecados y humillemos nuestro corazón ante él. Pero al mismo tiempo debiéramos tenerle confianza como a un Padre tierno que no abandonará a aquellos que ponen su confianza en él…

Dios no nos abandona debido a nuestros pecados. Quizá hayamos cometido errores y contristado a su Espíritu, pero cuando nos arrepentimos y vamos a él con corazón contrito, no nos desdeña. Hay estorbos que deben ser retirados. Se han fomentado sentimientos equivocados y ha habido orgullo, suficiencia propia, impaciencia y murmuraciones. Todo esto nos separa de Dios. Deben confesarse los pecados; debe haber una obra más profunda de la gracia en el corazón. Los que se sienten débiles y desanimados deben llegar a ser hombres fuertes en Dios y deben hacer una noble obra para el Maestro. Pero deben proceder con altura; no deben ser influidos por motivos egoístas (Mensajes selectos, t. 1, pp. 411, 412).

Dios advirtió siempre a los hombres los juicios que iban a caer sobre ellos. Los que tuvieron fe en su mensaje para su tiempo y actuaron de acuerdo con ella, en obediencia a sus mandamientos, escaparon a los juicios que cayeron sobre los desobedientes e incrédulos. A Noé fueron dirigidas estas palabras: «Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí». Noé obedeció y se salvó. Este mensaje llegó a Lot: «Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad». Génesis 7:1; 19:14. Lot se puso bajo la custodia de los mensajeros celestiales y se salvó. Así también los discípulos de Cristo fueron advertidos acerca de la destrucción de Jerusalén. Los que se fijaron en la señal de la ruina inminente y huyeron de la ciudad escaparon a la destrucción. Así también ahora hemos sido advertidos acerca de la segunda venida de Cristo y de la destrucción que ha de sobrecoger al mundo. Los que presten atención a la advertencia se salvarán (El Deseado de todas las gentes, p. 588).


Jueves 6 de febrero____________________________________________________

AFERRARSE AL AMOR Y LA JUSTICIA

Las Escrituras enseñan sistemáticamente que “Jehová, tu Dios, es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta por mil generaciones” (Deut. 7: 9). Su carácter de bondad y amor fue demostrado de manera suprema por Jesús en la Cruz (ver Rom. 3: 25, 26; 5: 8). Según Salmo 100: 5: “Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su fidelidad por todas las generaciones”. Por lo tanto, se puede confiar en Dios; él solamente otorga buenas cosas a sus hijos (Sant. 1: 17; compara con Luc. 11: 11-13). De hecho, concede cosas buenas incluso a quienes se declaran sus enemigos.

Lee Mateo 5: 43 al 48. ¿Qué nos enseña esto acerca del asombroso amor de Dios? ¿Cómo debemos actuar con los demás a la luz de esta enseñanza de Jesús?

Mateo 5: 43-48

43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Mateo 5 describe el amor de Dios como perfecto. El amor imperfecto es el que solo se otorga a quienes nos aman. Pero Dios ama incluso a quienes lo odian y se declaran sus enemigos. Su amor es completo y, por lo tanto, perfecto.

Aunque el amor y la misericordia de Dios superan con creces cualquier expectativa razonable, nunca anulan ni contravienen la justicia. Al contrario, Dios une y armoniza la justicia y la misericordia (Sal. 85: 10). Del mismo modo, la Biblia nos exhorta: “Guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confía siempre” (Ose. 12: 6). Como dice otra versión: “Vive de acuerdo con los principios del amor y la justicia” (Ose. 12: 6, NBV; compara con Luc. 11: 42).

Dios mismo hará realidad finalmente la justicia perfecta. Romanos 2: 5 enseña que se manifestará su justo juicio. Finalmente, los redimidos cantarán: “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, Señor, y glorificará tu nombre?, pues solo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado” (Apoc. 15: 3, 4; compara con Apoc. 19: 1, 2).

Isaías 25: 1 proclama: “Tú, Señor, eres mi Dios; yo te exaltaré y alabaré tu nombre porque has hecho maravillas; tus consejos siempre han sido verdaderos y firmes” (RVC). ¿Cómo podemos aprender a alabar a Dios incluso en los malos momentos? ¿De qué manera puede tu vida ser una ofrenda de alabanza a Dios que promueva la justicia en tu esfera de influencia?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo presentó a los hombres algo que era completamente contrario a las representaciones del enemigo referentes al carácter de Dios, y procuró inculcar a los hombres el amor de su Padre, quien de tal manera amó al mundo, «que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Juan 3:16. Instó a los hombres a reconocer la necesidad de la oración, el arrepentimiento, la confesión y el abandono del pecado. Les enseñó a ser honrados, tolerantes, misericordiosos y compasivos, recomendándoles amar no solo a quienes los amaban, sino a los que los odiaban y los trataban despectivamente. En todo esto estaba revelándoles el carácter del Padre, quien es longánime, misericordioso, lento para la ira y lleno de bondad y verdad (Consejos para los maestros, p. 30).

Hay un día que pronto ha de amanecer sobre nosotros, cuando los misterios de Dios serán comprendidos y todos sus caminos vindicados; cuando la justicia, la misericordia y el amor serán los atributos de su trono. Cuando la guerra terrenal haya terminado y los santos estén todos reunidos en el hogar, nuestro primer tema será el cántico de Moisés, siervo de Dios. El segundo tema será el cántico del Cordero, el cántico de la gracia y la redención. Este canto será más potente, y se entonará con acentos más elevados y sublimes que resonarán por los atrios celestiales. Es el cántico de la providencia de Dios que conecta las diferentes dispensaciones; todo se verá entonces sin que haya un velo entre la dispensación legal, la profética y la evangélica. La iglesia histórica de la tierra y la iglesia redimida del cielo tienen su centro en la cruz del Calvario. Este es el tema, este es el canto —Cristo el todo y en todo en himnos de alabanza que resuenan a través del cielo entonados por millares y millones de redimidos. Todos unen sus voces en este cántico de Moisés y del Cordero. Es un cántico nuevo, porque nunca antes se ha entonado en el cielo (Testimonios para los ministros, p. 433).

Les recomiendo a Jesús, mi bendito Salvador. Yo lo adoro, lo magnifico. ¡Oh, si pudiera tener una lengua inmortal para alabarlo como deseo! ¡Si pudiera estar frente al universo congregado y hablar en alabanza de sus sin iguales encantos!

Y mientras que yo lo adoro y magnifico, ustedes magnifíquenlo conmigo. Alaben al Señor aun cuando caigan en la oscuridad. Alábenlo aun en la tentación. «Regocijaos en el Señor siempre dice el apóstol—. Otra vez digo: ¡Regocijaos!» ¿Traerá eso penumbras y tinieblas a sus familias? No, por cierto; traerá un rayo de sol. Así reciban rayos de luz eterna del trono de gloria y los esparcirán a su alrededor. Permítanme exhortarlos a realizar esta obra: esparzan esta luz y esta vida a su alrededor, no solo en vuestra propia senda, sino en las sendas de los que se relacionan con ustedes. Que su objetivo sea mejorar a los que los rodean, elevarlos, señalarles el cielo y la gloria, y guiarlos a buscar, por sobre todas las cosas terrenales, los bienes eternos, la herencia inmortal, las riquezas imperecederas (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 525).


Viernes 7 de febrero____________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee el capítulo titulado “Amor supremo” en las páginas 13 a 23 del libro El camino a Cristo, de Elena G. de White.

“La Palabra de Dios revela su carácter. Él mismo declaró su infinito amor y piedad. Cuando Moisés dijo a Dios: “Déjame verte en todo tu esplendor”, el Señor respondió: “Voy a darte pruebas de mi bondad, y te daré a conocer mi nombre” (Éxo. 33: 18, 19, NVI). Esa es su gloria. El Señor pasó delante de Moisés y proclamó: “El Señor, el Señor, Dios clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor y fidelidad, que mantiene su amor hasta mil generaciones después, y que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado” (Éxo. 34: 6, 7, NVI). Él es “lento para la ira y lleno de amor” (Jon. 4: 2, NVI). porque su “mayor placer es amar” (Miq. 7: 18, NVI).

“Dios atrae nuestros corazones mediante innumerables pruebas de amor en el cielo y en la tierra. Procura revelársenos valiéndose de la naturaleza y de los más profundos y tiernos lazos que el corazón humano puede conocer en la tierra. Y todo ello no representa más que imperfectamente su amor. Aunque se habían dado todas estas pruebas evidentes, el enemigo del bien cegó el entendimiento de los seres humanos, para que miraran a Dios con temor y lo consideraran severo e implacable. Satanás ha inducido a la humanidad a concebir a Dios como un ser cuyo principal atributo es una justicia implacable, como juez severo, inquisidor duro y exigente. Representa al Creador como alguien que vela con ojo inquisidor para descubrir los errores y las faltas de los seres humanos y hacer caer sus juicios sobre ellos. A fin de disipar esta negra sospecha vi no el Señor Jesús a vivir entre nosotros, y manifestó al mundo el amor infinito de Dios” (Elena G. de White, El camino a Cristo, pp. 15-16).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Por qué es tan importante reconocer que la gloria de Dios está ligada a su bondad? ¿Cómo corrige esto una teología de la gloria divina que enfatiza solo el poder sin destacar simultáneamente el amor y el carácter de Dios?
  2. ¿Has cuestionado alguna vez la bondad de Dios? ¿Conoces a alguien que haya cuestionado la bondad de Dios por la forma en que actúan a veces quienes dicen seguir a Dios, o simplemente por todo el mal que existe en el mundo? ¿Cómo has resuelto eso para ti mismo y cómo podrías ayudar a alguien que esté luchando con la cuestión de la bondad de Dios? Ver la lección de la próxima semana.
  3. Desarrolla en tu clase la respuesta a la pregunta del lunes. ¿Cómo nos ayuda la realidad del Gran Conflicto a entender todo el mal que existe?

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