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Escuela Sabática Para Maestros

Material Auxiliar Para Maestros de Escuela Sabatica

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Uniendo el cielo y la tierra. Cristo en Filipenses y Colosenses

1er Trimestre de 2026

Lección 8 – LIBRE ALBEDRÍO, AMOR Y PROVIDENCIA DIVINA – Para el 22 de febrero de 2025


Lección 8 en PDF, haga «CLICK» aquí


Enlace para el libro:

https://citasselectasdelespiritudeprofecia.com/


Por favor visite esta página mas tarde para encontrar el enlace, o visite escuela sabática maestros Tony Garcia en YouTube.

Usualmente el video es subido al internet, el sábado por la noche o el domingo.


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2027 Mayordomía Vida y Enseñansas de Jesús Profecías Apocalípticas Hermenéuticas
2028
2029

Lección 8: Para el 22 de febrero de 2025

LIBRE ALBEDRÍO, AMOR Y PROVIDENCIA DIVINA

Sábado 15 de febrero___________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lucas 13: 34; Jeremías 32: 17–20; Hebreos 1: 3; Deuteronomio 6: 4, 5; Efesios 1: 9–11; Juan 16: 33.

PARA MEMORIZAR:

“Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo” (Juan 16: 33, RVC).

Providencia es el término utilizado para describir la acción de Dios en el mundo. La forma en que pensamos acerca de la providencia de Dios marca una gran diferencia en cómo nos relacionamos con él y con los demás, y en cómo pensamos acerca del problema del mal.

Los cristianos tienen diversas concepciones acerca de la providencia divina. Algunos creen que Dios ejerce su poder de tal manera que determina que todos los acontecimientos sucedan tal y como suceden, y que incluso decide quién se salvará y quién se perderá. Según este punto de vista, las personas no son libres de elegir otra cosa que no sea lo que Dios decreta. De hecho, quienes creen de esta manera argumentan que incluso los deseos humanos están determinados por Dios.

En contraste, la sólida evidencia bíblica muestra que Dios no determina todo lo que sucede, sino que concede a los seres humanos libre albedrío, hasta el punto de que ellos (y los ángeles) pueden elegir actuar directamente en contra de la voluntad divina. La historia de la Caída, del pecado y del mal es una expresión dramática y trágica de los resultados del mal uso del libre albedrío. El Plan de Salvación fue instituido para remediar la tragedia causada por ello.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El trato de Dios con su pueblo debe mencionarse con frecuencia. ¡Cuán a menudo levantó el Señor, en su trato con el antiguo Israel, los hitos del camino! A fin de que no olvidasen la historia pasada, ordenó a Moisés que inmortalizase esos acontecimientos en cantos, a fin de que los padres pudiesen enseñárselos a sus hijos. Habían de levantar monumentos recordativos bien a la vista. Debían esmerarse para conservarlos, a fin de que cuando los niños preguntasen acerca de esas cosas, les pudiesen repetir toda la historia. Así eran recordados, el trato providencial y la señalada bondad y misericordia de Dios manifesadas en su cuidado y en la liberación de su pueblo. Se nos exhorta a traer «a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos». Hebreos 10:32. El Señor ha obrado como un Dios realizador de prodigios en favor de su pueblo en esta generación. Es necesario recordar con frecuencia a los hermanos jóvenes y ancianos, la historia pasada de la causa de Dios. Necesitamos relatar a menudo la bondad de Dios y alabarle por sus obras admirables (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 365).

El Señor nos revela su voluntad de tres maneras, para conducirnos y capacitarnos para conducir a otros. ¿Cómo es posible distinguir su voz de la de un extraño? ¿Cómo es posible distinguirla de la voz de un falso pastor? Dios nos revela su voluntad en su Palabra, las Sagradas Escrituras. Su voz se revela también en sus actos providenciales; y la reconoceremos si no separamos nuestras almas de él siguiendo nuestros propios caminos, actuando conforme a nuestra propia voluntad, y siguiendo los dictados de un corazón no santificado, hasta el punto en que nuestros sentidos se han confundido de tal manera que las cosas eternas no se disciernen, y la voz de Satanás está tan disimulada que se acepta como la voz de Dios.

Otra de las maneras en que se escucha la voz de Dios es mediante las apelaciones de su santo Espíritu que impresionan el corazón y que luego se manifiestan en el carácter (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 483).

Hay dificultades cotidianas sembradas en el camino de los jóvenes y de sus mayores. Los que quieran vivir con paciencia, amor y gozo deben orar. Será únicamente obteniendo la ayuda de Dios como podremos obtener la victoria sobre nosotros mismos.

Cada mañana consagraos a Dios con vuestros hijos. No contéis con los meses ni los años; no os pertenecen. Sólo el día presente es vuestro. _Durante sus horas, trabajad por el Maestro, como si fuese vuestro último día en la tierra. Presentad todos vuestros planes a Dios, a fin de que él os ayude a ejecutarlos o abandonarlos según lo indique su Providencia. Aceptad los planes de Dios en lugar de los vuestros, aun cuando esta aceptación exija que renunciéis a proyectos por largo tiempo acariciados. Así, vuestra vida será siempre más y más amoldada conforme al ejemplo divino, y «la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús». Filipenses 4:7 (Testimonios para la iglesia, t. 7, p. 44).


Domingo 16 de febrero__________________________________________________

NUESTRO DIOS SOBERANO

“Dios es soberano”, dijo el pastor de jóvenes a un grupo de estudiantes de escuela secundaria. “Eso significa que él controla todo lo que sucede”. Un perplejo alumno replicó: “¿Así que Dios tenía el control cuando murió mi perro?

¿Por qué iba Dios a matar a mi perro?”.

Tratando de responder a ese interrogante, el pastor respondió: “Es una pregunta difícil. Pero a veces Dios nos hace pasar por momentos difíciles a fin de que estemos preparados para cosas aún más difíciles en el futuro. Recuerdo lo duro que fue cuando murió mi perro. Pero pasar por eso me ayudó a afrontar un momento aún más difícil después, cuando murió mi abuela. ¿Tiene sentido?” .

Tras una larga pausa, el estudiante respondió: “¿Así que Dios mató a mi perro a fin de prepararme para cuando él mate a mi abuela?” (Marc Cortez, citado en John C. Peckham, Divine attributes: Knowing the covenantal God of Scripture [Atributos divinos: Cómo conocer al Dios pactual de la Escritura] [Baker Academic, 2021], p. 141).

La gente a veces asume que todo lo que ocurre sucede tal y como Dios quiere, que todo acontece en el mundo precisamente como Dios quería que ocurriera. Al fin y al cabo, Dios es todopoderoso. ¿Cómo podría ocurrir algo que Dios no deseara? Por lo tanto, pase lo que pase, por malo que sea, todo siempre es la voluntad de Dios. Eso es al menos lo que enseña esta teología.

Lee Salmo 81: 11 al 14; Isaías 30: 15 y 18; 66: 4; y Lucas 13: 34. ¿Qué dicen estos textos acerca de si siempre se cumple la voluntad de Dios?

Salmo 81: 11-14

11 Pero mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso a mí. 12 Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; Caminaron en sus propios consejos. 13 ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado Israel! 14 En un momento habría yo derribado a sus enemigos, Y vuelto mi mano contra sus adversarios.

Isaías 30: 15 y 18

15 Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis,

18 Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él.

Isaías 66: 4

también yo escogeré para ellos escarnios, y traeré sobre ellos lo que temieron; porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron, sino que hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada.

Lucas 13: 34

34 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!

Aunque muchas personas creen que Dios siempre obtiene lo que quiere, la Biblia muestra algo muy diferente. Las Escrituras muestran una y otra vez a un Dios cuyos deseos no son satisfechos. Es decir, lo que sucede es muchas veces contrario a lo que Dios afirma que preferiría que sucediera. Por ejemplo, él deseaba un resultado para su pueblo, pero este eligió otro. Dios mismo se lamenta: “Pero mi pueblo no oyó mi voz […] ¡Si me hubiera oído mi pueblo! ¡Si en mis caminos hubiera andado Israel! En un momento habría yo derribado a sus enemigos y habría vuelto mi mano contra sus adversarios” (Sal. 81: 11, 13, 14).

Piensa en las implicaciones de cualquier teología que atribuya todo lo que sucede a la voluntad directa de Dios. ¿Qué tipo de problemas profundos, especialmente en el contexto del mal, crearía una teología así?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

A pesar de las órdenes más positivas de Dios, los hombres y las mujeres seguirán sus propias inclinaciones y luego se atreverán a orar sobre el asunto, para convencer a Dios de que consienta permitirles ir en contra de su expresa voluntad. El Señor no se agrada con tales oraciones. Satanás viene junto a esas personas, como lo hizo con Eva en el Edén… El mundo religioso está cubierto con un triste manto de oscuridad moral. La superstición y el fanatismo controlan las mentes de los hombres y las mujeres, y enceguecen su juicio de modo que no disciernan su deber hacia sus semejantes ni su deber de rendir una obediencia incuestionable a la voluntad de Dios…

Pero con Dios no se juega. El permitirá que esas personas sigan los deseos de su propio corazón. «Mi pueblo no oyó mi voz… Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; caminaron en sus propios consejos». Salmo 81:11, 12 (Testimonios para la iglesia, t. 3, pp. 72, 783, 84).

Cuando cometa fracasos, cuando sea traicionado a pecar, no sienta que no debe orar ni que es indigno de acudir a la presencia del Señor… El espera al pródigo con los brazos abiertos para darle la bienvenida. Acuda a él, y háblele acerca de sus faltas y fracasos. Pídale que lo fortalezca para realizar nuevos esfuerzos. El nunca lo decepcionará, ni abusará de su confianza…

«En quietud y en confianza será vuestra fortaleza». Isaías 30:15. Cristo conoce la fuerza de las tentaciones que tienen que soportar y la fortaleza de su poder para resistir. Su mano está siempre extendida con ternura compasiva hacia cada hijo que sufre. Al que se siente tentado y abatido le dice: Hijo por quien he sufrido y muerto, ¿no puedes confiar en mí? «Como tus días, así será tu fortaleza». Deuteronomio 33:25 (Exaltad a Jesús, p. 293).

¡Cuán gravemente es deshonrado Cristo por aquellos que, diciéndose ser cristianos, deshonran el nombre que llevan al no conformar su vida a su profesión de fe y al omitir en su trato mutuo el amor y respeto que Dios desea ver revelados por medio de palabras amables y actos corteses!

Las potencias infernales están conmovidas por una profunda intensidad. El resultado es guerra y derramamiento de sangre. La atmósfera moral está envenenada por actos de una crueldad espantosa. El espíritu de lucha se extiende; abunda en todas partes…

 Aquel que ve debajo de la superficie, que lee los corazones de todos los hombres, habla así de quienes han tenido grandes luces:… «Y porque escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones, también yo escogeré para ellos escarnios, y traeré sobre ellos lo que temieron; porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron, sino que hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada». «Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira», «por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos» «sino que se complacieron en la injusticia». Isaías 66:3, 4; 2 Tesalonicenses 2:11, 10, 12 (Testimonios para la iglesia, t. 8, pp. 259, 260).


Lunes 17 de febrero____________________________________________________

TODOPODEROSO (PANTOKRATŌR)

A lo largo de las Escrituras se manifiesta el asombroso poder de Dios. La Biblia incluye innumerables narraciones en las que Dios ejerce su poder y obra milagros. Sin embargo, y a pesar de ello, suceden muchas cosas que Dios no quiere que ocurran.

Lee Apocalipsis 11: 17; Jeremías 32: 17 al 20; Lucas 1: 37; y Mateo 19: 26. Considera también Hebreos 1: 3. ¿Qué enseñan estos pasajes acerca del poder de Dios?

Apocalipsis 11: 17

17 diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Jeremías 32: 17-20

17 ¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti; 18 que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos; Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre; 19 grande en consejo, y magnífico en hechos; porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras. 20 Tú hiciste señales y portentos en tierra de Egipto hasta este día, y en Israel, y entre los hombres; y te has hecho nombre, como se ve en el día de hoy.

Lucas 1: 37

37 porque nada hay imposible para Dios.

Mateo 19: 26

26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

Estos textos y otros enseñan que Dios es todopoderoso y que sostiene el mundo con su poder. De hecho, el Apocalipsis se refiere repetidamente a Dios como el “Señor Dios Todopoderoso” (por ejemplo, Apoc. 11: 17; compara con 2 Cor. 6: 18; Apoc. 1: 8; 16: 14; 19: 15; 21: 22). Este es precisamente el significado de la palabra griega así traducida (pantokratōr). El hecho de que Dios es todopoderoso no solo es afirmado con palabras, sino además se manifiesta en los numerosos casos asombrosos en los que Dios usa su poder para liberar a su pueblo o interviene milagrosamente en el mundo.

Sin embargo, el hecho de que Dios es “todopoderoso” no significa que pueda hacer cualquier cosa. Las Escrituras enseñan que hay cosas que Dios no puede hacer. Por ejemplo, 2 Timoteo 2: 13 declara que Dios “no puede negarse a sí mismo”.

En consecuencia, la mayoría de los cristianos están de acuerdo en que Dios es todopoderoso u omnipotente, lo que significa que Dios tiene el poder de hacer cualquier cosa que no implique una contradicción; es decir, cualquier cosa que sea lógicamente posible y coherente con la naturaleza de Dios. Que algunas cosas no son posibles para Dios porque implicarían una contradicción es evidente a la luz de la oración de Cristo en Getsemaní. Aunque el Señor afirmó que “para Dios todo es posible” (Mat. 19: 26), también oró al Padre cuando se acercaba la crucifixión: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mat. 26: 39).

Por supuesto, el Padre poseía el poder absoluto para librar a Cristo del sufrimiento en la Cruz, pero no podía hacerlo al mismo tiempo que salvaba a los pecadores. Tenía que hacer una cosa o la otra, no ambas.

Las Escrituras también enseñan que Dios quiere salvar a todos (por ejemplo, 1 Tim. 2: 4-6; Tito 2: 11; 2 Ped. 3: 9; Eze. 33: 11), pero no todos se salvarán. ¿Qué enseña este hecho sobre la realidad del libre albedrío y los límites del poder de Dios respecto de los seres a los que ha concedido esa libertad de elección?

1 Timoteo 2: 4-6

el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

Tito 2: 11

11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,

2 Pedro 3: 9

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Ezequiel 33: 11

11 Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Con Cristo [Dios] entregó todo el cielo, para que la imagen moral de Dios fuera restaurada en el hombre… Su don no podría ser mayor, pues abarca el infinito. Su gracia en toda su inmensidad es provista para todos. No hay excusa para que nadie se aferra al egoísmo. El corazón de cada uno que a Cristo será transformada en la esperanza de gloria. El Salvador dice a todos aquellos por quienes murió: Debéis recibir el Espíritu Santo, el Espíritu de adopción. Debéis llegar a estar tan vinculados con Dios que impartáis la gracia que habéis recibido. Así os convertís en un canal vivo, por el que Dios puede comunicar su luz al mundo.

Dios no puede aprobar nuestra obra mientras tenga un hilo de egoísmo. Aparentemente fue una pequeña transgresión la que cerró las puertas del paraíso a Adán y Eva. Pero desde entonces el pecado ha ido aumentando en volumen y prevalencia, y sigue aumentando. Pero a pesar de ello, la benevolencia divina no se ha cortado. El amor y el cuidado de Dios aún fluyen hacia la tierra (The General Conference Bulletin, October l, 1890, «Christ Our Example»).

El Señor no salva a los pecadores por medio de la abrogación de su Ley, fundamento de su gobierno en el cielo y en la tierra. Dios es juez y guardián de la justicia. La transgresión de su Ley en una sola instancia, en el más pequeño detalle, es pecado. El Altísimo no puede dejar a un lado su Ley ni descartar el más pequeño de los Mandamientos para perdonar el pecado. La justicia, la excelencia moral y la Ley deben ser sostenidas y vindicadas delante del universo celestial. Y esa santa Ley no podía ser avalada por un precio menor que la muerte del Hijo de Dios (Mente, carácter y personalidad, t. 2, p. 586).

El Señor ve que la oración está mezclada a menudo con mundanalidad. Los hombres oran por aquello que satisfará sus deseos egoístas, y el Señor no cumple sus pedidos en la manera que ellos esperan. Los pone a prueba, los lleva a través de humillaciones hasta que vean más claramente cuáles son sus necesidades… Cuando acudimos a Dios debemos estar dispuestos a someternos y a ser contritos de corazón, subordinándolo todo a su santa voluntad.

En el Getsemaní, Cristo oró a su Padre diciendo: «Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa». Mateo 26:39. La copa que pidió que fuese pasada de él, que parecía tan amarga a su alma, era la copa de la separación de Dios a consecuencia del pecado del mundo… «Pero no sea como yo quiero, sino como tú». Mateo 26:39. El espíritu de sumisión que Cristo manifestó al ofrecer su oración delante de Dios, es el espíritu que es aceptable para con Dios. Que el alma sienta su necesidad, su impotencia, su insignificancia; sean dedicadas todas sus energías en un ferviente deseo de conseguir ayuda, y la ayuda vendrá (En los lugares celestiales, p. 91).


Martes 18 de febrero___________________________________________________

AMAR A DIOS

El hecho de que Dios es todopoderoso no significa que pueda hacer lo lógicamente imposible. En consecuencia, Dios no puede obligar a alguien a amarlo libremente. Si hacer algo libremente significa realizarlo sin estar determinado u obligado a hacerlo, entonces, por definición, es imposible forzar a alguien a hacer algo de manera libre o voluntaria. En resumen, Dios no puede forzar a nadie a sentir amor por él, pues lo que obtendría, en caso de hacerlo, ya no sería amor.

Lee Mateo 22: 37; y Deuteronomio 6: 4 y 5. ¿Qué enseñan estos versículos sobre la realidad del libre albedrío?

Mateo 22: 37

37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

Deuteronomio 6: 4-5

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

El mandamiento más importante, amar a Dios, demuestra que él desea que todos lo amen. Sin embargo, no todos aman a Dios. ¿Por qué, entonces, Dios simplemente no hace que todos lo amen? De nuevo, porque el amor, para ser amor, debe brotar libremente del corazón.

Lee Hebreos 6: 17 y 18; y Tito 1: 2. ¿Qué enseñan estos textos acerca de Dios?

Hebreos 6: 17-18

17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; 18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

Tito 1: 2

en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos,

Según Números 23: 19, “Dios no es hombre, para que mienta”. Él nunca miente (Tito 1: 2) y siempre cumple lo que promete (Heb. 6: 17, 18). En consecuencia, si Dios ha prometido algo o se ha comprometido a ello, su accionar futuro está moralmente limitado en virtud de esa promesa.

Esto significa que, en la medida en que Dios, en la mayoría de los casos, concede a las criaturas la libertad de elegir algo distinto de lo que él prefiere, no depende de él lo que elijan los seres humanos. Si Dios se ha comprometido a conceder a las criaturas el libre albedrío, los seres humanos poseen la capacidad de ejercer su libertad de forma contraria a los deseos ideales de Dios. Trágicamente, muchas personas ejercen su libertad de este modo y, en consecuencia, ocurren muchas cosas que Dios desearía que no sucedieran, pero que no dependen, en sentido estricto, de Dios.

¿Hiciste alguna vez algo a sabiendas de que Dios no quería que lo hicieras? ¿Qué enseña eso acerca de cuán real es el libre albedrío y de sus posibles consecuencias negativas en caso de mal uso?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Señor no obligará a los hombres a obrar con justicia, a amar la misericordia y andar humildemente delante de Dios; pone el bien y el mal ante los instrumentos humanos, y establece claramente cuál será el resultado de seguir el uno o el otro. Cristo nos invita diciendo:  «Sígueme». Pero nunca se nos fuerza a seguir en pos de sus pisadas. Si no andamos en sus pisadas, es porque esto constituye el resultado de una elección deliberada. A medida que contemplamos la vida y el carácter de Cristo, surgen en nosotros fuertes deseos de ser como él en nuestro carácter; y proseguimos en conocer al Señor, y en saber que como el alba está dispuesta su salida. Entonces comenzamos a comprender que  «la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto». Proverbios 4:18 (Consejos sobre la mayordomía, pp. 143, 144).

Dios proporciona suficiente luz y evidencias para capacitar al hombre a fin de distinguir entre la verdad y el error; pero no lo fuerza para que reciba la verdad; lo deja en libertad de elegir el bien o el mal. Si el hombre recibe la evidencia que es suficiente para guiar su juicio en la dirección correcta, y elige el mal una vez, lo hará más fácilmente la segunda vez. La tercera vez se apartará de Dios aún con mayor avidez, y eligirá estar del lado de Satanás. Y continuará en este proceder hasta que sea confirmado en el mal y crea que es verdad la mentira que ha fomentado. Su resistencia ha producido su cosecha…

La elección que hagamos en esta vida será nuestra elección para toda la eternidad. Recibiremos o vida eterna, o muerte eterna. No hay un lugar intermedio, no hay un segundo tiempo de gracia. Se nos exhorta a vencer en esta vida como Cristo venció. El cielo nos ha proporcionado abundantes oportunidades y privilegios, de modo que podamos vencer como Cristo venció y nos sentemos con él en su trono (Comentarios de Elena G. de White, en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 1112).

Ha empeñado su palabra. Las montañas podrían desaparecer y los collados podrían temblar, pero su amor no se apartará de su pueblo, ni se quebrantará el pacto de su paz. Se oye su voz que dice: «Con amor eterno te he amado». Jeremías 31:3. «Con misericordia eterna tendré compasión de ti». Isaías 54:8. Cuán asombroso es este amor, que Dios condescienda a quitar toda causa de duda e incertidumbre del temor y la flaqueza humanos, y tome la mano temblorosa que se levanta hacia él con fe; y nos ayude a confiar mediante renovados motivos de seguridad… y ha confirmado su promesa: «Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento» ¿Qué más podría hacer nuestro Señor para fortalecer nuestra fe en sus promesas?? (That I may Know Him, p. 262; parcialmente en A fin de conocerle, p. 261).


Miércoles 19 de febrero_________________________________________________

VOLUNTAD DIVINA IDEAL Y CORRECTIVA

Lee Efesios 1: 9 al 11. ¿Qué dice este texto acerca de la predestinación? ¿Están algunas personas predestinadas a salvarse y otras a perderse?

Efesios 1: 9-11

dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,

El término griego traducido aquí y en otras partes de las Escrituras como “predestinación” (prohorizō) no significa que Dios determina de antemano o causalmente la historia. A diferencia de ello, simplemente significa “proponer una meta o poner una meta delante”.

Por supuesto, uno puede decidir algo (poner una meta) de antemano unilateralmente, o hacerlo de una manera que tenga en cuenta las decisiones libres de las personas delante de las cuales se pone esa meta. La Escritura enseña que Dios hace esto último.

Aquí y en otros lugares (por ejemplo, Rom. 8: 29, 30), el término traducido como “predestinado” se refiere a lo que Dios planea para el futuro después de tener en cuenta lo que sabe de antemano acerca de las decisiones libres de las criaturas. De esa manera, Dios puede guiar providencialmente la historia hacia los fines buenos que desea para todos respetando la libertad de las criaturas, necesaria para una auténtica relación de amor. Efesios 1: 11 dice que Dios “hace todas las cosas según el designio de su voluntad”. ¿Significa esto que Dios determina que todo suceda tal como él desea? Leído aisladamente, Efesios 1: 9 al 11 podría dar esa impresión. Sin embargo, esta interpretación estaría en contradicción con los numerosos textos que vimos antes, que muestran que las personas rechazan a veces “los designios de Dios” (Luc. 7: 30; compara con Luc. 13: 34; Sal. 81: 11-14). Si la Biblia no se contradice, ¿cómo armonizan estos pasajes?

El texto de Efesios tiene perfecto sentido si uno simplemente reconoce una distinción entre lo que podríamos llamar la “voluntad ideal” de Dios y su “voluntad correctiva”. La “voluntad ideal” de Dios es lo que él prefiere que ocurra y lo que ocurriría si todos hicieran siempre exactamente lo que él desea. En cambio, la voluntad divina “correctiva”, o “reparadora”, es la que ya ha tenido en cuenta todos los demás factores, incluidas las decisiones libres de las criaturas, que a veces se apartan de lo que Dios prefiere. Efesios 1: 11 parece referirse a la voluntad correctiva, o reparadora, de Dios.

La presciencia de Dios sobre el futuro es tal que, aun conociendo todas las decisiones, incluidas las malas, que tomarán las personas, él puede obrar para “bien” (Rom. 8: 28). ¿Qué consuelo puedes extraer de esta verdad?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En Inglaterra poco antes del tiempo de Wesley… Muchos afirmaban que Cristo había abolido la ley moral y que los cristianos no tenían obligación de observarla; que el creyente está libre de la «esclavitud de las buenas obras»…

Otros, que también sostenían que «los elegidos no pueden ser destituidos de la gracia ni perder el favor divino» llegaban a la conclusión aun más horrenda de que «sus malas acciones no son en realidad pecaminosas ni pueden ser consideradas como casos de violación de la ley divina, y que en consecuencia los tales no tienen por qué confesar sus pecados ni romper con ellos por medio del arrepentimiento» – McClintock and Strong, Cyclopedia, art. «Antinomians». Por lo tanto, declaraban que aun uno de los pecados más viles «considerado universalmente como enorme violación de la ley divina, no es pecado a los ojos de Dios», siempre que lo hubiera cometido uno de los elegidos…

Estas monstruosas doctrinas son… inspiradas por el mismo espíritu maestro: por aquel que, hasta entre los seres impecables de los cielos, comenzó su obra de procurar suprimir las justas restricciones de la ley de Dios (El conflicto de los siglos, p. 265).

La parábola de los labradores infieles muestra claramente que los judíos persistieron en sus deseos ambiciosos hasta que el amor y el temor de Dios se apartaron de ellos.

Nadie debe entender de esta escritura que Dios cegó arbitrariamente los ojos y endureció los corazones de los judíos. Fue obra de Cristo ablandar los corazones endurecidos. Pero si los hombres se resistieran a la obra de Cristo, el resultado seguro sería que sus corazones se endurecerían.

Cristo citó una profecía que más de mil años antes había predicho lo que la presciencia de Dios sabía que sucedería. Las profecías no configuran el carácter de los hombres que las cumplen. Los hombres actúan según su libre albedrío, ya sea de acuerdo con un carácter sometido al influjo de Dios o con un carácter sometido al severo dominio de Satanás (The Review and Herald, 13 de noviembre, 1900).

En la experiencia que adquirió el apóstol Juan bajo la persecución, hay una lección de maravilloso poder y ánimo para el cristiano. Dios no impide las conspiraciones de los hombres perversos, sino que hace que sus ardides obren para bien a los que en la prueba y el conflicto mantienen su fe y lealtad. A menudo los obreros evangélicos realizan su trabajo en medio de tormentas y persecución, amarga oposición e injusto oprobio. En momentos tales recuerden que la experiencia que se adquiere en el horno de la prueba y aflicción vale todo el dolor que costó. Así Dios acerca a sus hijos a sí mismo, para poder mostrarles sus debilidades en contraste con su fortaleza. Les enseña a apoyarse en él. Así los prepara para afrontar emergencias, para ocupar puestos de confianza, y para cumplir el gran propósito para el cual les concedió sus poderes (Los hechos de los apóstoles, p. 459).


Jueves 20 de febrero___________________________________________________

DIOS HA VENCIDO AL MUNDO

Si todo ocurriera según la voluntad ideal de Dios, nunca habría existido el mal, sino solo la dicha, el amor y la armonía perfectos. Con el tiempo, la Tierra será restaurada y así el universo entero volverá a estar en armonía con la voluntad perfecta e ideal de Dios. Mientras tanto, él hace que su voluntad se cumpla teniendo en cuenta las decisiones libres de sus criaturas.

Imagina un concurso de repostería en el que todos los participantes están obligados a utilizar una serie de ingredientes, pero pueden añadir cualquier otro que deseen para hacer el pastel o la torta que quieran. En última instancia, cualquiera que sea la torta que cada repostero decida hacer, ella estará determinada, al menos en parte, por algunos ingredientes que él no eligió.

Del mismo modo, dado que Dios se ha comprometido a respetar la libertad de las criaturas (libertad necesaria para el amor), muchos de los “ingredientes” que componen la historia del mundo no son elegidos por Dios, sino lo contrario de lo que él desea.

Desde este punto de vista, la providencia divina no es unidimensional. Dios no controla unilateralmente todo lo que sucede. Este hecho implica una visión bidimensional de la providencia de Dios. Algunas de las cosas que suceden son causadas por Dios, pero otras (como todos los males) son el resultado de las decisiones libres de sus criaturas. Dios no quiere que ocurran muchas de las cosas que suceden.

Lee Juan 16: 33. ¿Qué esperanza nos ofrece este texto, incluso en medio de las tribulaciones?

Juan 16: 33

33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Especialmente en tiempos de sufrimiento o dificultad, la fe de las personas puede flaquear porque erróneamente creen que Dios les evitará o debería evitarles el sufrimiento y las dificultades propias de esta vida. Pero Jesús advierte a sus seguidores que experimentarán dificultades y tribulaciones en este mundo, pero que hay esperanza pues él ha vencido al mundo (Juan 16: 33).

El hecho de que enfrentemos sufrimientos y dificultades no significa que Dios desea idealmente eso para nosotros. Debemos tener siempre presente el panorama general del Gran Conflicto. Sin embargo, podemos confiar en que, aunque el mal en sí mismo no es necesario para el bien, Dios puede hacer que algo bueno resulte incluso de acontecimientos que no son buenos. Si confiamos en Dios, él puede utilizar incluso nuestros sufrimientos para acercarnos a él y motivarnos a ser compasivos y a cuidar de los demás.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo sabía que el enemigo se acercaría a todo ser humano para aprovecharse de las debilidades hereditarias y entrampar, mediante sus falsas insinuaciones, a todos aquellos que no confían en Dios. Y recorriendo el terreno que el hombre debe recorrer, nuestro Señor ha preparado el camino para que venzamos. No es su voluntad que seamos puestos en desventaja en el conflicto con Satanás. No quiere que nos intimiden ni desalienten los asaltos de la serpiente. «Tened buen ánimo —dice—; yo he vencido al mundo». Juan 16:33…

¿Por medio de qué venció él en el conflicto con Satanás? —Por la Palabra de Dios. Sólo por medio de la Palabra pudo resistir la tentación. «Escrito está», dijo. Y a nosotros «nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia». 2 Pedro 1:4. Toda promesa de la Palabra de Dios nos pertenece. Hemos de vivir de «toda palabra que sale de la boca de Dios». Cuando nos veamos asaltados por las tentaciones, no miremos las circunstancias o nuestra debilidad, sino el poder de la Palabra. Toda su fuerza es nuestra (El Deseado de todas las gentes, pp. 98, 99).

«Estas cosas os he hablado —dijo el Salvador , para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido». Juan 15:11. La tarea de vencer no es una tarea triste. Significa comunicación con el cielo. Podéis ir a Dios en oración; podéis pedir y recibir; podéis creer, apoyando vuestra desvalida alma en Cristo. Esto significa que la humanidad puede obrar la voluntad y los caminos de Dios. La humanidad y la divinidad se combinan para este mismo propósito…

Permite que las profundas aguas de aflicción vengan sobre nuestra alma a fin de que podamos conocerle y a Jesucristo a quien ha enviado; a fin de que podamos experimentar un profundo anhelo de corazón de ser limpiados de contaminación y que salgamos de la prueba más puros, más santos, más felices. A menudo entramos en el horno de aflicción con el alma oscurecida por el egoísmo, pero si somos pacientes bajo la prueba decisiva, saldremos reflejando el carácter divino. Cuando su propósito en la aflicción divina se haya cumplido, «exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía». Salmo 37:6 (In Heavenly Places, p. 279; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 281).

El poder de Cristo ha de ser el consuelo, la esperanza, la corona de gozo de todos los que siguen a Jesús en sus conflictos, en sus luchas en la vida. El que ciertamente sigue al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, puede exclamar mientras avanza: «Esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe». 1 Juan 5:4.

¿Qué clase de fe es la que vence al mundo? Es la que hace de Cristo vuestro Salvador personal, la fe que, reconociendo vuestra impotencia, vuestra completa incapacidad de salvaros a vosotros mismos, se aferra del Ayudador que es poderoso para salvar, como de vuestra única esperanza. Es una fe que no se desanimará; que escucha la voz de Cristo que dice: «Cobrad ánimo, yo he vencido al mundo, y mi fortaleza divina es tuya»… «He aquí, yo estoy con vosotros siempre» (That I May Know Him, p. 166; parcialmente en A fin de conocerle, p. 167).


Viernes 21 de febrero___________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee el capítulo titulado “Dios con nosotros”, en las páginas 11 a 18 del libro El Deseado de todas las gentes, de Elena G. de White.

“El plan de nuestra redención no fue una reflexión ulterior, formulada después de la caída de Adán. Fue una revelación “del misterio que por tiempos eternos fue guardado en silencio” (Rom. 16: 25). Fue una manifestación de los principios que desde edades eternas habían sido el fundamento del trono de Dios. Desde el principio, Dios y Cristo sabían de la apostasía de Satanás y de la caída del hombre seducido por el apóstata. Dios no ordenó que el pecado existiese, sino que previó su existencia, e hizo provisión para hacer frente a la terrible emergencia. Tan grande fue su amor por el mundo, que se comprometió a dar a su Hijo unigénito “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3: 16)” (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, pp. 13, 14).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Si Dios no siempre consigue lo que quiere, ¿cómo influye este hecho en tu forma de pensar acerca de lo malo que ocurre en el mundo? ¿Cuáles son las implicaciones prácticas de entender que Dios tiene deseos insatisfechos?
  2. Si volvemos a la analogía del jueves acerca del certamen de repostería, podemos entender por qué, aunque “Dios y Cristo sabían de la apostasía de Satanás”, siguieron adelante y nos crearon. El amor tenía que estar en la mezcla, y el amor significaba libertad. En lugar de no crearnos como seres capaces de amar, Dios nos creó para que pudiéramos amar, pero lo hizo aun sabiendo que, en última instancia, eso llevaría a Jesús a la Cruz. ¿Qué debería decirnos la disposición de Cristo a morir en la Cruz con tal de no privarnos de la libertad inherente al amor acerca de cuán sagrado y fundamental es este para el gobierno de Dios?
  3. A menudo lamentamos el mal y el sufrimiento existentes en este mundo, pero ¿cuán a menudo reflexionas acerca de la tristeza que Dios mismo siente a causa de ello? ¿Qué diferencia supone para tu comprensión del mal y del sufrimiento reconocer que Dios mismo sufre a causa del mal?
  4. ¿Cómo te ayuda saber que Dios no desea que ocurran muchas de las cosas que acontecen en el mundo a afrontar tu propio sufrimiento, especialmente cuando no tiene sentido y parece que no conduce a nada bueno?

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