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LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA
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Lección 9: Para el 1° de marzo de 2025
EL CONFLICTO CÓSMICO
Sábado 22 de febrero___________________________________________________
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 13: 24-27; Génesis 1: 31; Ezequiel 28: 12-19; Isaías 14: 12-15; Mateo 4: 1-11; Juan 8: 44, 45.
PARA MEMORIZAR:
“Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón” (Gén. 3: 15).
El gran conflicto entre Cristo y Satanás está en el centro de la teología bíblica. Aunque la idea de un conflicto cósmico entre Dios y las criaturas celestiales que han caído y se han rebelado contra él es un tema destacado de las Escrituras (Mat. 13: 24-30, 37-39; Apoc. 12: 7-10) y también prevalece en gran parte de la tradición cristiana, muchos cristianos la han rechazado o descuidado por completo.
Sin embargo, desde una perspectiva bíblica, el tema de un conflicto cósmico en el que el Reino de Dios se opone al Diablo y sus ángeles, no es algo que podamos descuidar sin perder la esencia misma de las narraciones bíblicas. Por ejemplo, los Evangelios contienen numerosas referencias al Diablo y a los demonios que se oponen a Dios
Para empezar nuestro estudio correspondiente a esta semana, abordaremos cómo se podría responder a las siguientes dos preguntas sobre la base de algunos pasajes bíblicos cruciales:
- ¿Dónde enseña la Escritura que existe un conflicto cósmico entre Dios y Satanás?
- ¿Cuál es la naturaleza de ese conflicto, según las Escrituras?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Es imposible explicar el origen del pecado y dar razón de su existencia. Sin embargo, se puede comprender suficientemente lo que atañe al origen y a la disposición final del pecado, para hacer enteramente manifiesta la justicia y benevolencia de Dios en su modo de proceder contra todo mal. Nada se enseña con mayor claridad en las Sagradas Escrituras que el hecho de que Dios no fue en nada responsable de la introducción del pecado en el mundo, y de que no hubo retención arbitraria de la gracia de Dios, ni error alguno en el gobierno divino que dieran lugar a la rebelión. El pecado es un intruso, y no hay razón que pueda explicar su presencia. Es algo misterioso e inexplicable; excusarlo equivaldría a defenderlo. Si se pudiera encontrar alguna excusa en su favor o señalar la causa de su existencia, dejaría de ser pecado. La única definición del pecado es la que da la Palabra de Dios: «El pecado es transgresión de la ley»; es la manifestación exterior de un principio en pugna con la gran ley de amor que es el fundamento del gobierno divino (El conflicto de los siglos, p. 484).
Lucifer estaba envidioso y tenía celos de Jesucristo. No obstante, cuando todos los ángeles se inclinaron ante él para reconocer su supremacía, gran autoridad y derecho de gobernar, se inclinó con ellos, pero su corazón estaba lleno de envidia y odio. Cristo formaba parte del consejo especial de Dios para considerar sus planes, mientras Lucifer los desconocía. No comprendía, ni se le permitía conocer los propósitos de Dios. En cambio Cristo era reconocido como Soberano del Cielo, con poder y autoridad iguales a los de Dios. Lucifer creyó que él era favorito en el cielo entre los ángeles. Había sido sumamente exaltado, pero eso no despertó en él ni gratitud ni alabanzas a su Creador. Aspiraba llegar a la altura de Dios mismo. Se glorificaba en su propia exaltación… ¿No eran sus vestiduras brillantes y hermosas? ¿Por qué había que honrar a Cristo más que a él? (La historia de la redención, p. 14).
Aun cuando quedó resuelto que Satanás no podría permanecer por más tiempo en el cielo, la Sabiduría Infinita no le destruyó. En vista de que solo un servicio de amor puede ser aceptable a Dios, la sumisión de sus criaturas debe proceder de una convicción de su justicia y benevolencia. Los habitantes del cielo y de los demás mundos, no estando preparados para comprender la naturaleza ni las consecuencias del pecado, no podrían haber reconocido la justicia y misericordia de Dios en la destrucción de Satanás. De haber sido este aniquilado inmediatamente, aquellos habrían servido a Dios por miedo mas bien que por amor. La influencia del seductor no habría quedado destruida del todo, ni el espíritu de rebelión habría sido extirpado por completo. Para bien del universo entero a través de las edades sin fin, era preciso dejar que el mal llegase a su madurez, y que Satanás desarrollase más completamente sus principios, a fin de que todos los seres creados reconociesen el verdadero carácter de los cargos que arrojara él contra el gobierno divino y a fin de que quedaran para siempre incontrovertibles la justicia y la misericordia de Dios, así como el carácter inmutable de su ley (El conflicto de los siglos, p. 489).
Domingo 23 de febrero__________________________________________________
UN ENEMIGO HIZO ESTO
Lee Mateo 13: 24 al 27. ¿Cómo nos ayuda esa parábola a entender la existencia del mal en nuestro mundo?
Mateo 13: 24-27
24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?
Jesús cuenta la historia de un agricultor que siembra solo semillas buenas en su campo. Sin embargo, la cizaña brota entre el trigo. Al ver esto, los criados del propietario le preguntan: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo, pues, tiene cizaña?” (Mat. 13: 27). Esto se asemeja a la pregunta que se oye a menudo acerca del problema del mal: Si el mundo era perfecto cuando salió de las manos de Dios, ¿por qué hay maldad en él?
Lee Mateo 13: 28 al 30 a la luz de la explicación de Cristo en Mateo 13: 37 al 40. ¿Cómo ilumina esto la naturaleza del Conflicto Cósmico?
Mateo 13: 28-30
28 Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29 Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.
Mateo 13: 37-40
37 Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. 38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. 39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. 40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.
El amo responde a la pregunta de su criado: “Un enemigo ha hecho esto” (Mat. 13: 28). Más adelante, Jesús identifica al “que siembra la buena semilla” como “el Hijo del hombre”, que es el propio Jesús (Mat. 13: 37), y explica que “el campo es el mundo” (Mat. 13: 38), y que el “enemigo” que sembró la cizaña es “el diablo” (Mat. 13: 39), describiendo explícitamente un conflicto cósmico entre Cristo y Satanás. ¿Por qué existe el mal en el mundo? El mal es el resultado del enemigo (el Diablo) que se opone al amo. “Un enemigo ha hecho esto” (Mat. 13: 28).
Esta respuesta, sin embargo, provoca la siguiente pregunta: “¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?”. En otras palabras, ¿por qué no desarraigar el mal inmediatamente? El amo dijo entonces: “No, porque al arrancar la cizaña podrían también arrancar el trigo. Dejen que crezcan lo uno y lo otro hasta la cosecha. Cuando llegue el momento de cosechar, yo les diré a los segadores que recojan primero la cizaña y la aten en manojos, para quemarla, y que después guarden el trigo en mi granero” (Mat. 13: 29, 30, RVC; compara con Mar. 4: 29). Según la parábola, Dios acabará finalmente con el mal, pero desarraigarlo antes de tiempo provocaría daños colaterales irreversibles que perjudicarían al bien.
¿Cuáles son los riesgos de arrancar ahora la cizaña que está en medio del trigo? Al mismo tiempo, ¿por qué el hecho de no arrancarla no significa que debamos ser indiferentes ante el mal?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
La enseñanza de esta parábola queda ilustrada en el propio trato de Dios con los hombres y los ángeles. Satanás es un engañador. Cuando él pecó en el cielo, aun los ángeles leales no discernieron plenamente su carácter. Esta es la razón por la cual Dios no destruyó en el acto a Satanás. Si lo hubiese hecho, los santos ángeles no hubieran percibido la justicia y el amor de Dios. Una duda acerca de la bondad de Dios habría sido una mala semilla productora de amargos frutos de pecado y dolor. Por lo tanto, el autor del mal fue dejado con vida hasta que desarrollase plenamente su carácter. A través de las largas edades, Dios ha soportado la angustia de contemplar la obra del mal, y otorgó el infinito Don del Calvario antes de permitir que alguien fuese engañado por las falsas interpretaciones del maligno; pues la cizaña no podía ser extirpada sin peligro de desarraigar también el grano precioso. ¿Y no seremos nosotros tan tolerantes para con nuestros semejantes como el Señor del cielo y de la tierra lo es con Satanás? (Palabras de vida del gran Maestro, p. 51).
Cristo… no nos ha encomendado la tarea de juzgar el carácter y los motivos. El conoce demasiado bien nuestra naturaleza para confiarnos esta obra a nosotros. Si tratásemos de extirpar de la iglesia a aquellos que suponemos cristianos falsos, cometeríamos seguramente errores. A menudo consideramos sin esperanza a los mismos a quienes Cristo está atrayendo hacia sí. Si tuviéramos nosotros que tratar con estas almas de acuerdo con nuestro juicio imperfecto tal vez ello extinguiría su última esperanza. Muchos que se creen cristianos serán hallados faltos al fin. En el cielo habrá muchos de quienes sus prójimos suponían que nunca entrarían allí. El hombre juzga por la apariencia, pero Dios juzga el corazón. La cizaña y el trigo han de crecer juntamente hasta la cosecha; y la cosecha es el fin del tiempo de gracia.
Existe otra lección en las palabras del Salvador, una lección de maravillosa clemencia y tierno amor. Así como la cizaña tiene sus raíces estrechamente entrelazadas con las del buen grano, los falsos cristianos en la iglesia pueden estar estrechamente unidos con los verdaderos discípulos. El verdadero carácter de estos fingidos creyentes no es plenamente manifiesto. Si se los separase de la iglesia, se haría tropezar a otros que, de no mediar esto, habrían permanecido firmes (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 50, 51).
Debemos cuidarnos de dar rienda suelta a un espíritu de fanatismo e intolerancia. No debemos permanecer apartados de otros, con un espíritu que parece decir: «No te acerques a mí, porque soy más santo que tú». No debemos encerrarnos en nosotros mismos, lejos de nuestros semejantes, sino que debemos tratar de impartirles la preciosa verdad que ha santificado nuestros corazones…
Pero… deberíamos estar firmemente arraigados en la convicción de que en todo lo que en cualquier sentido se desvíe de la verdad y la justicia en nuestra asociación y compañía con los hombres, no nos puede beneficiar y deshonra grandemente a Dios (En los lugares celestiales, p. 312).
Lunes 24 de febrero____________________________________________________
EL ORIGEN DEL CONFLICTO EN LA TIERRA
Existe otro interrogante que es paralelo al de la parábola (por qué hay cizaña en el campo si el dueño plantó solo semillas buenas): Si Dios creó el mundo completamente bueno, ¿cómo surgió aquí el mal?
Lee Génesis 1: 31. ¿Qué revelan las palabras de Dios acerca de la Creación cuando Dios la terminó, y por qué es importante la respuesta a esta pregunta?
Génesis 1: 31
31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.
Según Génesis 1: 31, el mundo era “bueno en gran manera” cuando Dios lo creó. En Génesis 1 no hay ningún indicio de maldad en la creación de este planeta por parte de Dios. ¿Cómo, entonces, llegó el mal a la experiencia humana?
Lee Génesis 3: 1 al 7. ¿Qué nos dice esto acerca de cómo llegó el mal a la Tierra? ¿Qué luz arroja eso sobre la naturaleza del Conflicto Cósmico? (Ver también Apoc. 12: 7-9).
Génesis 3: 1-7
1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. 7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
Apocalipsis 12: 7-9
7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; 8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
En este relato vemos mentiras dichas por la serpiente (la “serpiente antigua” de Apoc. 12: 7 al 9, identificada aquí como el Diablo mismo) acerca del carácter de Dios. La serpiente primero utiliza una pregunta para poner en duda el mandato de Dios, casi invirtiendo en esa pregunta el orden de lo que Dios había ordenado. Luego desafía directamente lo que Dios había dicho, asegurando a Eva: “No moriréis” (Gén. 3: 4).
Alguien, la serpiente o Dios, mintió a Eva, quien ahora debe decidir a quién creerá.
Aquí y en otras partes de la Escritura, la naturaleza de este conflicto tiene que ver principalmente con qué y a quién creer, lo que en sí mismo está integralmente relacionado con el amor. Ello se debe a que nuestro concepto acerca de alguien (qué clase de persona es y si se puede confiar en ella) influye profundamente en nuestra decisión de amar y confiar en ella y, en ese caso, de escucharla y aceptar lo que nos diga.
Lee Génesis 3: 15. La declaración hecha por Dios a la serpiente de que el Descendiente de la mujer, refiriéndose al Mesías, aplastaría la cabeza de la serpiente es identificada a menudo como el primer Evangelio (o Protoevangelio) de las Escrituras. ¿Cómo refuerza esto la realidad del Conflicto y, al mismo tiempo, nos da esperanza en medio de él?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Antes de la aparición del pecado había paz y gozo en todo el universo. Todo guardaba perfecta armonía con la voluntad del Creador. El amor a Dios estaba por encima de todo, y el amor de unos a otros era imparcial. Cristo el Verbo, el Unigénito de Dios, era uno con el Padre Eterno: uno en naturaleza, en carácter y en designios; era el único ser en todo el universo que podía entrar en todos los consejos y designios de Dios. Fue por intermedio de Cristo por quien el Padre efectuó la creación de todos los seres celestiales. «Por él fueron creadas todas las cosas, en los cielos… ora sean tronos, o dominios, o principados, o poderes» (Colosenses 1:16, VM); y todo el cielo rendía homenaje tanto a Cristo como al Padre (El conflicto de los siglos, p. 484).
Para muchos el origen del pecado y el por qué de su existencia es causa de gran perplejidad. Ven la obra del mal con sus terribles resultados de dolor y desolación, y se preguntan cómo puede existir todo eso bajo la soberanía de Aquel cuya sabiduría, poder y amor son infinitos. Es esto un misterio que no pueden explicarse. Y su incertidumbre y sus dudas los dejan ciegos ante las verdades plenamente reveladas en la Palabra de Dios y esenciales para la salvación. Hay quienes. En sus investigaciones acerca de la existencia del pecado, tratan de inquirir lo que Dios nunca reveló; de aquí que no encuentren solución a sus dificultades; y los que son dominados por una disposición a la duda y a la cavilación lo aducen como disculpa para rechazar las palabras de la Santa Escritura (El conflicto de los siglos, p. 483).
El instante en que el hombre acogió bien las tentaciones de Satanás e hizo las mismas cosas que Dios le había dicho que no hiciera, Cristo, el Hijo de Dios, se colocó entre los vivos y los muertos, diciendo: «Caiga el castigo sobre mí. Estaré en el lugar de hombre. El tendrá otra oportunidad».
¡Qué amor! ¡Qué admirable condescendencia! ¡El Rey de gloria dispuesto a humillarse descendiendo hasta el nivel de la humanidad caída! Colocaría sus pies en las pisadas de Adán. Tomaría la naturaleza caída del hombre y entraría en combate para contender con el poderoso enemigo que triunfó sobre Adán. Vencería a Satanás, y al hacerlo abriría el camino para la redención de todos los que creyeran en él, salvándolos de la ignominia del fracaso y la caída de Adán (Comentarios de Elena G. de White, en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, p. 1099).
Jesús vino al mundo para ilustrar el carácter de Dios en su propia vida, y barrió todas las falsas interpretaciones que Satanás había elaborado, y reveló la gloria de Dios. Solamente al vivir entre los hombres podía revelar la misericordia, la compasión y el amor de su Padre celestial; porque solo mediante actos de bondad podía manifestar la gracia de Dios. La incredulidad de los hombres estaba profundamente arraigada, y no obstante, no podían resistir el testimonio de su ejemplo divino, y de sus hechos llenos de amor y verdad (Hijos e hijas de Dios, p. 141).
Martes 25 de febrero___________________________________________________
EL ORIGEN DEL CONFLICTO EN EL CIELO
Génesis 1 al 3 demuestra que el mal existía antes de la caída de Adán y Eva. Aunque el mal no era una realidad concreta en el Edén, conceptualmente, el “mal” ya había aparecido en el nombre del “árbol del conocimiento del bien y del mal” (Gén. 2: 9, 17). Luego, la serpiente (el Diablo) acusó a Dios de mentir cuando era él quien mentía. La existencia de la serpiente (Apoc. 12: 9) junto con su mentira muestran la realidad de la existencia del mal allí. Por lo tanto, la presencia del mal es manifiesta incluso en el Edén y antes de la Caída.
Lee Ezequiel 28: 12 al 19 a la luz de Éxodo 25: 19 y 20. ¿Cuál es la naturaleza de la caída de este ser?
Ezequiel 28: 12-19
12 Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. 13 En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. 14 Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 16 A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. 17 Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. 18 Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. 19 Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.
Éxodo 25: 19-20
19 Harás, pues, un querubín en un extremo, y un querubín en el otro extremo; de una pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos. 20 Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio; sus rostros el uno enfrente del otro, mirando al propiciatorio los rostros de los querubines.
Según este pasaje, el origen del mal y del Conflicto Cósmico comenzó en el Cielo.
Antes de caer, el ser que llegó a ser conocido como Satanás era un querubín, o ángel protector. Además de ser identificado como un querubín, era “el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y de acabada hermosura”, y estaba “en el Edén, en el huerto de Dios” (Eze. 28: 12, 13). Ninguna de estas cosas podría decirse del rey de Tiro ni de ningún otro ser humano. Por lo tanto, sabemos que en ese texto se describe la caída de Lucifer.
Lee Isaías 14: 12 al 15. ¿Qué luz adicional arroja esto sobre el origen del Gran Conflicto?
Isaías 14: 12-15
12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. 13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. 15 Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.
Según Isaías 14, Lucifer decidió exaltarse y hacerse semejante a Dios. Este versículo complementa lo que vimos en Ezequiel 28, donde se dice que “se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura” (Eze. 28: 17), lo que debería haberlo llevado a glorificar al Dios que lo hizo hermoso. En cambio, se volvió orgulloso. Peor aún, ese orgullo lo condujo a pretender ocupar el lugar de Dios y a calumniarlo. La expresión hebrea traducida como “trato comercial” en Ezequiel 28: 16 también significa “calumnia”, una indicación de cómo Satanás opera contra Dios y contra nosotros.
¿Cómo entendemos el hecho de que Lucifer, quien cayó, era originalmente “perfecto” desde el momento en que había sido creado “hasta que se halló […] maldad” en él (Eze. 28: 15)? ¿Cómo podría un ser perfecto caer a menos que su perfección incluyera la libertad moral, o libre albedrío?
Ezequiel 28: 15
15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
El pecado nació en aquel que, después de Cristo, había sido el más honrado por Dios y el más exaltado en honor y en gloria entre los habitantes del cielo. Antes de su caída, Lucifer era el primero de los querubines que cubrían el propiciatorio santo y sin mácula. «Así dice Jehová el Señor: ¡Tú eres el sello de perfección, lleno de sabiduría, y consumado» en hermosura! En el Edén, jardín de Dios, estabas; de toda piedra preciosa era tu vestidura». «Eras el querubín ungido que cubrías con tus alas; yo te constituí para esto; en el santo monte de Dios estabas, en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que la iniquidad fue hallada en ti». Ezequiel 28:12-15 (El conflicto de los siglos, p. 484, 485).
Lucifer habría podido seguir gozando del favor de Dios, amado y honrado por toda la hueste angélica, empleando sus nobles facultades para beneficiar a los demás y para glorificar a su Hacedor. Pero el profeta dice: «Se te ha engreído el corazón a causa de tu hermosura; has corrompido tu sabiduría con motivo de tu esplendor». Ezequiel 28:17. Poco a poco, Lucifer se abandonó al deseo de la propia exaltación. «Has puesto tu corazón como corazón de Dios». «Tú… que dijiste:… ¡Al cielo subiré; sobre las estrellas de Dios ensalzaré mi trono, me sentaré en el Monte de Asamblea; me remontaré sobre las alturas de las nubes; seré semejante al Altísimo!» Ezequiel 28:6; Isaías 14:13, 14 (VM). En lugar de procurar que Dios fuese objeto principal de los afectos y de la obediencia de sus criaturas, Lucifer se esforzó por granjearse el servicio y el homenaje de ellas. Y, codiciando los honores que el Padre Infinito había concedido a su Hijo, este príncipe de los ángeles aspiraba a un poder que solo Cristo tenía derecho a ejercer (El conflicto de los siglos, p. 485).
Lo que significa la desobediencia se echa de ver en la historia de Satanás, que por causa de ella fue expulsado del cielo. Los mayores talentos y los dones más elevados que se podía otorgar a un ser creado se le concedieron a Lucifer, el querubín cubridor. Antes de su caída era un ser glorioso, que ocupaba un puesto próximo al de Cristo, pero trató de ser igual a Dios y acarreó sobre sí mismo una ruina inexorable.
Frente a esta lección ocultémonos en Cristo. El es la fuente de toda sabiduría, toda inteligencia y todo poder. Veamos en la cruz de Cristo la única garantía de nuestra salvación. Consideremos al Salvador que dio su vida por nosotros, para que podamos ser cristianos. Los que luchan por vivir una vida cristiana están combatiendo contra las mentiras del diablo. ¿Podemos dudar acerca del resultado de este conflicto? Dios vive, Dios reina y cada día hace milagros (Cada día con Dios, p. 285).
Miércoles 26 de febrero_________________________________________________
SI ME ADORAS
El afán de Satanás por usurpar el Trono de Dios también se revela en los relatos de Mateo 4 y Lucas 4 acerca de las tentaciones de Jesús. En el sorprendente encuentro entre Jesús y el Tentador, se revela mucho acerca de la naturaleza del Conflicto. Aquí vemos la realidad del gran conflicto entre Cristo y Satanás, pero representada en términos crudos y gráficos.
Lee Mateo 4: 1 al 11. ¿Cómo se revela aquí la realidad del gran conflicto entre Cristo y Satanás?
Mateo 4: 1-11
1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4 Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. 7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. 8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. 11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.
El Espíritu había “llevado” a Jesús al desierto con el propósito expreso de que Jesús fuera “tentado por el diablo” (Mat. 4: 1). Y, antes de afrontar este encuentro, Jesús ayunó durante cuarenta días. Cuando el Diablo llegó, tentó a Jesús para que convirtiera las piedras en pan, tratando así de aprovechar el hambre extrema de Jesús. Pero el Señor respondió a esta tentación con las Escrituras, y la estratagema de Satanás fracasó.
Luego, en un intento de hacer que Jesús actuara presuntuosamente, el Diablo lo tentó a arrojarse desde el pináculo del Templo. Satanás tergiversó las Escrituras para sugerir que, si Jesús era realmente el Hijo de Dios, los ángeles lo protegerían. Pero, interpretando correctamente la Escritura, Jesús vuelve a contrarrestar la tentación.
La tercera tentación revela claramente lo que el Diablo está tratando de lograr. Quiere que Jesús lo adore. Satanás intenta esta vez usurpar la adoración que solo se debe a Dios. Y, para hacerlo, muestra a Jesús “todos los reinos del mundo y la gloria de ellos” y luego afirma: “Todo esto te daré, si postrado me adoras” (Mat. 4: 8, 9). De hecho, en Lucas 4: 6, un texto paralelo al de Mateo, el Diablo afirma: “A ti te daré todo el poder de estos reinos y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada y a quien quiero la doy” (Luc. 4: 6). Una vez más, Jesús contrarresta la tentación con las Escrituras, y de nuevo Satanás fracasa.
En los tres casos, Jesús utilizó las Escrituras para defenderse de los ataques del Enemigo.
Efesios 6: 12 nos recuerda que “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Aunque no deberíamos vivir con temor, ¿por qué debemos recordar siempre la realidad de la lucha que se libra a nuestro alrededor?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
«Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo serviras».
Satanás le presentó a Jesús los reinos del mundo en la más halagüeña condición. Si Jesús consentía en adorarlo, él por su parte ofrecía renunciar a sus pretensiones al dominio de la tierra. Sabía Satanás que si el plan de salvación se llevaba a cabo y Jesús moría para redimir al género humano, su propio poder quedaría limitado y finalmente anulado, y él mismo sería destruido. Por lo tanto, su estudiado intento era impedir, si fuera posible, la realización de la magna obra comenzada por el Hijo de Dios. Si el plan de la redención del hombre fracasaba, Satanás poseería el reino que entonces pretendía; y se lisonjeaba de que, en caso de obtener éxito, reinaría en la tierra en oposición al Dios del cielo…
Pero Jesús se opuso al tentador con la repulsa: «Vete de mí, Satanás». Sólo había Jesús de inclinarse ante su Padre (Primeros escritos, pp. 156, 157).
Daba Satanás por suyo el señorío de la tierra, e insinuó a Jesús que podía ahorrarse todo sufrimiento, y que no necesitaba morir para obtener los reinos de este mundo, pues con tal que le adorase se haría dueño de todas las posesiones terrenas y tendría la gloria de reinar sobre ellas.
Pero Jesús se mantuvo firme. Sabía que iba a llegar el tiempo en que con su vida redimiría de Satanás el reino de la tierra y que, pasado algún tiempo, todo le quedaría sometido en el cielo y en la tierra. Escogió Jesús una vida de sufrimiento y una espantosa muerte como camino dispuesto por su Padre para llegar a ser legítimo heredero de los reinos de la tierra y recibirlos en sus manos como eterna posesión. También Satanás será entregado en sus manos para que la muerte lo destruya y no vuelva jamás a molestar a Jesús ni a los ángeles en la gloria (Primeros escritos, p. 157).
Cristo no dijo a sus discípulos que su trabajo sería fácil. Les mostró la vasta confederación del mal puesta en orden de batalla contra ellos. Tendrían que luchar «contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires». Efesios 6:12. Pero no se los dejaría luchar solos. Les aseguró que él estaría con ellos; y que si ellos avanzaban con fe, estarían bajo el escudo de la omnipotencia. Les ordenó que fuesen valientes y fuertes; porque Uno más poderoso que los ángeles estaría en sus filas: el General de los ejércitos del cielo (Los hechos de los apóstoles, p. 24).
Jueves 27 de febrero___________________________________________________
LA NATURALEZA DEL CONFLICTO CÓSMICO
Hemos visto algunos pasajes que revelan un conflicto cósmico entre Dios y Satanás. Pero ¿cómo es posible tal conflicto? ¿Cómo podría alguien oponerse al Dios omnipotente? Si el Conflicto Cósmico fuera una mera cuestión de poder, habría terminado antes de empezar. Debe, pues, ser de otro tipo. De hecho, las Escrituras revelan que el Conflicto es una disputa en torno al carácter de Dios, un conflicto acerca de acusaciones difamatorias hechas por el Diablo contra Dios en el sentido de que, entre otras cosas, el Señor no es totalmente bueno y amoroso. Tales afirmaciones no pueden ser contrarrestadas mediante el poder o la fuerza, sino comparando los dos caracteres en pugna.
“En su actitud para con el pecado, Dios no podía sino obrar con justicia y verdad. Satanás podía hacer uso de armas de las cuales Dios no podía valerse: la lisonja y el engaño. Satanás había tratado de falsificar la Palabra de Dios y había representado de un modo falso su plan de gobierno ante los ángeles, sosteniendo que Dios no era justo al imponer leyes y reglas a los habitantes del cielo; que al exigir de sus criaturas sumisión y obediencia, solo estaba buscando su propia gloria. Por eso debía ser puesto de manifiesto ante los habitantes del cielo y ante los de todos los mundos, que el gobierno de Dios era justo y su ley perfecta. Satanás había dado a entender que él mismo trataba de promover el bien del universo. Todos debí an llegar a comprender el verdadero carácter del usurpador y el propósito que lo animaba. Había que dejarle tiempo para que se diera a conocer por sus actos de maldad” (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 488).
Lee Juan 8: 44 y 45 a la luz de Apocalipsis 12: 7 al 9. ¿Qué revelan estos pasajes acerca del carácter del Diablo y su estrategia?
Juan 8: 44-45
44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. 45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.
Apocalipsis 12: 7-9
7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; 8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
El plan del Diablo ha sido desde el principio hacer creer a los seres humanos que Dios no es realmente justo y amoroso, y que su Ley es opresiva y perjudicial para ellos. No es de extrañar que Jesús se refiriera al Diablo como “mentiroso y padre de mentira” (Juan 8: 44). Por el contrario, Jesús vino para “dar testimonio de la verdad” (Juan 18: 37) y contrarrestar las mentiras y las calumnias de Satanás, para derrotar y, en última instancia, destruir al Diablo y su poder (1 Juan 3: 8; Heb. 2: 14).
Apocalipsis 12: 9 y 10 identifica a Satanás como (1) la “serpiente antigua”, (2) como el que en la corte celestial acusa al pueblo de Dios, y (3) como el dragón gobernante que engaña al mundo. La palabra griega traducida como “diablo” significa simplemente “calumniador”, mostrando una vez más que la naturaleza del Conflicto tiene que ver con creencias, incluyendo creencias acerca del carácter de Dios.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Como la ley de amor era el fundamento del gobierno de Dios, la dicha de todos los seres creados dependía de su perfecta armonía con los grandes principios de justicia. Dios quiere que todas sus criaturas le rindan un servicio de amor y un homenaje que provenga de la apreciación inteligente de su carácter. No le agrada la sumisión forzosa, y da a todos libertad para que le sirvan voluntariamente (El conflicto de los siglos, p. 493).
Los principados y las potestades de las tinieblas estaban congregados en derredor de la cruz, arrojando la sombra infernal de la incredulidad en los corazones humanos. Cuando el Señor creó estos seres para que estuviesen delante de su trono eran hermosos y gloriosos. Su belleza y santidad estaban de acuerdo con su exaltada posición. Estaban enriquecidos por la sabiduría de Dios y ceñidos por la panoplia del cielo. Eran ministros de Jehová. Pero, ¿quién podía reconocer en los ángeles caídos a los gloriosos serafines que una vez ministraron en los atrios celestiales?
Los agentes satánicos se confederaron con los hombres impíos para inducir al pueblo a creer que Cristo era el príncipe de los pecadores, y para hacer de él un objeto de abominación. Los que se burlaron de Cristo mientras pendía de la cruz estaban dominados por el espíritu del primer gran rebelde. Llenó sus bocas de palabras viles y abominables. Inspiró sus burlas. Pero nada ganó con todo esto…
Cristo inclinó la cabeza y murió, pero mantuvo firme su fe y su sumisión a Dios. «Y oí una grande voz en el cielo que decía: Ahora ha venido la salvación, y la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de nuestro Dios día y noche». Apocalipsis 12:10 (El Deseado de todas las gentes, pp. 708, 709).
Dios ha dado su ley para que rija la conducta de las naciones, de las familias, y de los individuos. No hay ni siquiera un obrador de iniquidad que pueda escapar a las denuncias de esta ley, aunque su pecado sea el más insignificante y el más secreto. Toda la obra del padre de mentiras está registrada en los libros de reglamentos del cielo; y los que se prestan al servicio de Satanás, para enseñar a los hombres sus mentiras por precepto y práctica, recibirán conforme a sus obras. Cada ofensa hecha contra Dios, por diminuta que sea, se anota en los registros, Y cuando se esgrima la espada de la justicia, realizará la obra que fue hecha contra el Divino Sufriente. Se hará justicia; porque el odio de Dios por el pecado es intenso e irresistible.
La verdad como es en Jesús enseña lecciones de importancia vital. Demuestra que el amor de Dios es amplio y profundo; que es infinito; y que será inflexible al determinar el castigo de los desobedientes, es decir, de los que han hecho nula la ley de Dios. En esto se combinan el amor y la justicia de Dios, quien se inclinó hasta las mismas profundidades de la miseria y la degradación humanas, para rescatar a los caídos y oprimidos que se asen de la verdad mediante el arrepentimiento y la fe en Jesús (Exaltad a Jesús, p. 152).
Viernes 28 de febrero___________________________________________________
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo titulado “El origen del mal y del dolor” en las páginas 483 a 494 del libro El conflicto de los siglos, de Elena G. de White.
“Nada se enseña con mayor claridad en las Sagradas Escrituras que el hecho de que Dios no fue en nada responsable de la introducción del pecado en el mundo, y de que no hubo retención arbitraria de la gracia de Dios, ni error alguno en el gobierno divino que dieran lugar a la rebelión. El pecado es un intruso, y no hay razón que pueda explicar su presencia. Es algo misterioso e inexplicable; excusarlo equivaldría a defenderlo. […] De haber sido este [Lucifer] aniquilado inmediatamente, aquellos [los ángeles leales] habrían servido a Dios por miedo más que por amor. La influencia del seductor no habría quedado destruida del todo, ni el espíritu de rebelión habría sido extirpado por completo. Para bien del universo entero a través de las edades sin fin, era preciso dejar que el mal llegase a su madurez, y que Satanás desarrollase más completamente sus principios, a fin de que todos los seres creados reconociesen el verdadero carácter de los cargos que arrojara él contra el gobierno divino y a fin de que quedaran para siempre incontrovertibles la justicia y la misericordia de Dios, así como el carácter inmutable de su ley” (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, pp. 484, 489).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
- Muchos se preguntan cómo una criatura sin pecado como Lucifer pudo pecar. ¿Por qué el pecado es tan “misterioso” e “inexplicable”? ¿Cómo explicar este primer pecado sin excusarlo ni justificarlo? Es decir, ¿por qué explicar su origen sería lo mismo que justificarlo?
- ¿Por qué Dios no borró a Satanás de la faz del universo? ¿Por qué “era preciso dejar que el mal llegase a su madurez”? ¿En qué sentido es esa madurez “para el bien del universo entero a través de las edades sin fin”?
- ¿Por qué es tan importante comprender que el conflicto entre Dios y Satanás no es una cuestión meramente de poder sino una controversia de otro tipo? ¿Por qué un conflicto en relación con el carácter es más significativo que uno en torno al mero poder?
- ¿Cómo entender la naturaleza del Conflicto nos revela, por así decirlo, que nuestra propia vida puede ser un reflejo en miniatura del Conflicto Cósmico? ¿Cómo estás experimentando la realidad de ese conflicto?
¿Cómo deberías responder para mostrar de qué lado estás realmente?
