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Lección 11 – FAMILIAS DE FE – Para el 15 de junio de 2019

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Lección 11: Para el 15 de junio de 2019

FAMILIAS DE FE

Sábado 8 de junio_______________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 10:1-28, 34, 35; 1 Corintios 2:2; 1 Tesalonicenses 5:21, 22; Juan 1:12, 13; 3:7; 1 Juan 5:1.

PARA MEMORIZAR:

“Por tanto […] corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Heb. 12:1, 2).

No importa en qué etapa de la vida estemos, ni nuestras experiencias pasadas ni lo que nos depare el futuro: existimos en el contexto de la cultura. Nuestros padres, nuestros hijos, nuestro hogar, nuestra familia, incluso nuestra iglesia, todos se ven afectados por la cultura en la que existen, y en forma notable, además. Aunque hubo otros factores en juego, el cambio del sábado al domingo es un poderoso ejemplo de cómo la cultura de la época influyó sobre la iglesia en forma poderosa y negativa. Cada vez que pasamos frente a una iglesia y vemos un cartel con los horarios del domingo, esto nos recuerda claramente cuán lejos puede llegar el poder de la cultura.

Las familias cristianas enfrentan desafíos culturales todo el tiempo. A veces las influencias culturales pueden ser buenas; sin embargo, la mayoría de las veces la influencia es negativa.

Lo bueno es que el poder del evangelio nos da luz, consuelo y fortaleza para enfrentar los desafíos que la cultura pueda ocasionar. Esta semana veremos cómo podemos ser “familias de fe”, mientras procuramos ser “irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Fil. 2:15).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Todos se encontrarán con pruebas. … Si contempláis a Jesús … pasaréis por pruebas, y las soportaréis con paciencia, y así os fortaleceréis para soportar la prueba siguiente.

Es únicamente la estrechez de nuestra visión lo que impide que discernamos la benevolencia de Dios manifestada tanto en la disciplina a que somete a su iglesia, como en las grandes bendiciones que él provee. En todo tiempo de dificultad y confusión, Dios es un refugio seguro para su pueblo. A la sombra de su protección pueden seguir su camino con seguridad. En la aflicción asignada para purificarlos, el poder del Evangelio debe ser su consuelo. Encuentran fortaleza en su palabra perdurable (Nuestra elevada vocación, {NEV}, p. 319).

Dios desea que sus hijos recuerden que, para glorificarle, deben depositar su afecto en aquellos que más lo necesitan. No se debe descuidar a ninguna persona con quien nos relacionemos. No debemos manifestar egoísmo ante nuestros semejantes por palabra, acción ni con nuestra mirada, sean éstos ricos o pobres, humildes o poderosos. El amor que dirige palabras bondadosas a unos pocos, pero trata a otros con frialdad e indiferencia, no es amor, sino egoísmo. Nunca obrará para el bien de las almas o la gloria de Dios. No debemos concentrar nuestro amor en uno o dos objetos del mismo.

Los que reciben el resplandor de la justicia de Cristo, pero se niegan a transmitirlo a la vida de los demás, pronto perderán los dulces y esplendorosos rayos de la gracia celestial, que reservaban egoístamente para prodigarlos sobre unos pocos… No se debe permitir que el yo reúna unos pocos escogidos junto a sí, sin dejar nada para los que necesitan más ayuda que nadie. No debemos reservar nuestro amor para un grupo especial. Quebremos el frasco, y el aroma saturará toda la casa (Mi vida hoy, p. 82).

La misión del hogar se extiende más allá del círculo de sus miembros. El hogar cristiano ha de ser una lección objetiva, que ponga de relieve la excelencia de los verdaderos principios de la vida. Semejante ejemplo será una fuerza para el bien en el mundo. Mucho más poderosa que cualquier sermón predicado es la influencia de un verdadero hogar en los corazones y las vidas de los hombres. Al salir de semejante hogar paterno, los jóvenes enseñarán las lecciones que en él hayan aprendido (Servicio cristiano, {SC}, pp. 257, 258).

De todo hogar cristiano debería irradiar una santa luz. El amor debe expresarse en hechos. Debe manifestarse en todas las relaciones del hogar y revelarse en una amabilidad atenta, en una suave y desinteresada cortesía. Hay hogares donde se pone en práctica este principio, hogares donde se adora a Dios, y donde reina el amor verdadero. De estos hogares, de mañana y de noche, la oración asciende hacia Dios como un dulce incienso, y las misericordias y las bendiciones de Dios descienden sobre los suplicantes como el rocío de la mañana… Todos pueden ver que una influencia obra en la familia y afecta a los hijos, y que el Dios de Abrahán está con ellos. Si los hogares de los profesos cristianos tuviesen el debido molde religioso, ejercerían una gran influencia en favor del bien. Serían, ciertamente, “la luz del mundo” (El hogar cristiano, {HC}, pp. 31, 30).

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Lección 11 | Domingo 9 de junio_______________________________________________

“RETENED LO BUENO”

A medida que el evangelio circunda el mundo, los cristianos se encuentran con diferentes culturas y prácticas, muchas de las cuales atañen a las relaciones familiares y sociales. Una de las grandes preguntas para los misioneros cristianos es cómo deben relacionarse con las diversas normas culturales sobre muchas cosas, incluyendo las relaciones familiares que podrían resultarles personalmente incómodas.

Lee Hechos 10:1 al 28, 34 y 35. ¿Qué podemos aprender acerca de nuestra necesidad de superar nuestras propias barreras y prejuicios cuando tratamos con otras culturas?

Hechos 10:1-28, y 34-35

1 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo. Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. 10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; 11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; 12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. 13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. 14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. 15 Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 16 Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo. 17 Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. 18 Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. 19 Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. 20 Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. 21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? 22 Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras. 23 Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope. 24 Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. 25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. 26 Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre. 27 Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido. 28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo;

34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

La muerte de Cristo fue llevada a cabo por los pecados de cada ser humano, dondequiera que esté. Muchos, simplemente, aún no conocen esta gran verdad. Dar esta noticia junto con una invitación a responder es la misión evangélica de los cristianos. Debido a que Dios no muestra parcialidad, los cristianos son llamados a tratar a todos con respeto e integridad, dándoles la oportunidad de abrazar las buenas nuevas que son para ellos también.

¿A qué conclusiones llegaron los primeros misioneros cristianos con respecto a la presentación del evangelio a otras culturas? ¿Qué principio podemos extraer de estos versículos? Hechos 15:19, 20, 28, 29; 1 Corintios 2:2; 1 Tesalonicenses 5:21, 22.

Hechos 15:19-20, 28-29

19 Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, 20 sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.

28 Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: 29 que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.

1 Corintios 2:2

Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

1 Tesalonicenses 5:21-22

21 Examinadlo todo; retened lo bueno. 22 Absteneos de toda especie de mal.

Aunque cada cultura refleja la condición caída de la gente que la compone, las culturas también pueden tener creencias compatibles con las Escrituras, e incluso útiles para la causa del evangelio. El valor que se da a las estrechas relaciones familiares y a la comunidad en muchas partes del mundo es un ejemplo. Los cristianos pueden mantener y fortalecer lo que es bueno, y lo que armoniza con los principios bíblicos.

Al mismo tiempo, la verdad de Dios no debe verse comprometida. La historia eclesiástica, lamentablemente, muestra que el compromiso y la adaptación a las culturas han producido un mosaico de creencias pseudocristianas que se pretenden cristianismo auténtico. Satanás dice ser el dios de este mundo y siembra confusión de buena gana, pero Jesús ha redimido a este mundo, y su Espíritu guía a sus seguidores a toda la verdad (Juan 16:13).

¿Qué porcentaje de tu fe está determinado por tu cultura y cuánto por la verdad bíblica? ¿Cómo puedes aprender a discernir entre ambas? Prepárate para analizar tu respuesta en clase.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo no reconoce ninguna casta, ni color, ni grado como necesarios para llegar a ser súbditos de su reino. La admisión en su reino no depende ni de la riqueza ni de una herencia superior. En cambio, los que han nacido del Espíritu son los súbditos de su reino. El carácter espiritual es lo que será reconocido por Cristo. Su reino no es de este mundo. Sus súbditos son los participantes de la naturaleza divina, que habrán escapado de la corrupción que está en el mundo y que se manifiesta por la concupiscencia. Y esta gracia les es dada por Dios. Cristo no encuentra a sus súbditos preparados para su reino, sino que los califica por medio de su divino poder. Los que estaban muertos en delitos y pecados son revividos a la vida espiritual. Las facultades que Dios da para propósitos santos son refinados para formar un carácter a la semejanza divina (God’s Amazing Grace, p. 52; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, {MGD}, p. 52).

¡Cuán cuidadosamente obró el Señor para vencer los prejuicios contra los gentiles, que tan firmemente había inculcado en la mente de Pedro su educación judaica! Por la visión del lienzo y de su contenido, trató de despojar la mente del apóstol de esos prejuicios, y de enseñarle la importante verdad de que en el cielo no hay acepción de personas; que los judíos y los gentiles son igualmente preciosos a la vista de Dios; que por medio de Cristo los paganos pueden ser hechos partícipes de las bendiciones y privilegios del Evangelio…

Cuando los hermanos de Judea oyeron decir que Pedro había ido a la casa de un gentil y predicado a los que en ella estaban congregados, se sorprendieron y escandalizaron. Temían que semejante conducta, que les parecía presuntuosa, hubiese de contrarrestar sus propias enseñanzas…

Pedro les presentó todo el asunto… Convencidos de que la conducta de Pedro estaba de acuerdo con el cumplimiento directo del plan de Dios, y que sus prejuicios y espíritu exclusivo eran totalmente contrarios al espíritu del Evangelio, glorificaron a Dios, diciendo: “De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida” (Conflicto y valor, {CV}, p. 335).

Aunque la pared medianera que separaba a los judíos de los gentiles había sido derribada por la muerte de Cristo, permitiendo que éstos gozaran plenamente de los privilegios del Evangelio, todavía no había caído la venda que cubría los ojos de muchos de los creyentes judíos, y aún no podían distinguir con claridad la caducidad de lo que había sido abolido por el Hijo de Dios. La obra debía proseguir entonces con vigor entre los gentiles, y debía dar como resultado el fortalecimiento de la iglesia para una gran afluencia de almas.

Los apóstoles, al desempeñar esta tarea especial, iban a quedar expuestos a la sospecha, el prejuicio y los celos. Como consecuencia natural de su apartamiento del exclusivismo judío, su doctrina y sus opiniones podían ser tildadas de herejía, y sus credenciales de ministros del Evangelio serían puestas en tela de juicio por muchos celosos creyentes judíos (La historia de la redención, {HR}, pp. 317, 318).

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Lunes 10 de junio | Lección 11_________________________________________________

EL PODER DE LA CULTURA EN LA FAMILIA

“Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él” (Gén. 18:19).

Aunque pueden presentar diversas configuraciones, las familias son los componentes básicos de la sociedad; por lo tanto, existen muchos rasgos culturales distintivos de varias sociedades que están directamente vinculados a la familia. Por ejemplo, en una cultura antigua, se consideraba responsabilidad del hombre comerse el cadáver de sus padres muertos; en otra, un hombre que quería una esposa tenía que llevar al padre de ella una dote de cabezas reducidas de una tribu rival. Incluso en los tiempos modernos, las ideas relacionadas con los niños, el cortejo, el divorcio, el matrimonio, los padres y otras varían ampliamente. Al difundir nuestro mensaje a las diversas culturas, debemos aprender a relacionarnos con ellas de manera que, sin comprometer nuestras creencias, no ocasione problemas innecesarios. Al mismo tiempo, y más cerca de casa, tenemos que ser muy conscientes de qué influencias culturales impactan en nuestra familia.

¿De qué manera la cultura impactó la vida familiar en los siguientes ejemplos? ¿Qué principios podemos aprender de ellos?

Génesis 16:1-3

1 Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai. Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.

Génesis 35:1-4

1 Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bet-el, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado. Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquem.

Esdras 10

1 Mientras oraba Esdras y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, se juntó a él una muy grande multitud de Israel, hombres, mujeres y niños; y lloraba el pueblo amargamente. Entonces respondió Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; mas a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel. Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley. Levántate, porque esta es tu obligación, y nosotros estaremos contigo; esfuérzate, y pon mano a la obra. Entonces se levantó Esdras y juramentó a los príncipes de los sacerdotes y de los levitas, y a todo Israel, que harían conforme a esto; y ellos juraron. Se levantó luego Esdras de delante de la casa de Dios, y se fue a la cámara de Johanán hijo de Eliasib; e ido allá, no comió pan ni bebió agua, porque se entristeció a causa del pecado de los del cautiverio. E hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén que todos los hijos del cautiverio se reuniesen en Jerusalén; y que el que no viniera dentro de tres días, conforme al acuerdo de los príncipes y de los ancianos, perdiese toda su hacienda, y el tal fuese excluido de la congregación de los del cautiverio. Así todos los hombres de Judá y de Benjamín se reunieron en Jerusalén dentro de los tres días, a los veinte días del mes, que era el mes noveno; y se sentó todo el pueblo en la plaza de la casa de Dios, temblando con motivo de aquel asunto, y a causa de la lluvia. 10 Y se levantó el sacerdote Esdras y les dijo: Vosotros habéis pecado, por cuanto tomasteis mujeres extranjeras, añadiendo así sobre el pecado de Israel. 11 Ahora, pues, dad gloria a Jehová Dios de vuestros padres, y haced su voluntad, y apartaos de los pueblos de las tierras, y de las mujeres extranjeras. 12 Y respondió toda la asamblea, y dijeron en alta voz: Así se haga conforme a tu palabra. 13 Pero el pueblo es mucho, y el tiempo lluvioso, y no podemos estar en la calle; ni la obra es de un día ni de dos, porque somos muchos los que hemos pecado en esto. 14 Sean nuestros príncipes los que se queden en lugar de toda la congregación, y todos aquellos que en nuestras ciudades hayan tomado mujeres extranjeras, vengan en tiempos determinados, y con ellos los ancianos de cada ciudad, y los jueces de ellas, hasta que apartemos de nosotros el ardor de la ira de nuestro Dios sobre esto. 15 Solamente Jonatán hijo de Asael y Jahazías hijo de Ticva se opusieron a esto, y los levitas Mesulam y Sabetai les ayudaron. 16 Así hicieron los hijos del cautiverio. Y fueron apartados el sacerdote Esdras, y ciertos varones jefes de casas paternas según sus casas paternas; todos ellos por sus nombres se sentaron el primer día del mes décimo para inquirir sobre el asunto. 17 Y terminaron el juicio de todos aquellos que habían tomado mujeres extranjeras, el primer día del mes primero. 18 De los hijos de los sacerdotes que habían tomado mujeres extranjeras, fueron hallados estos: De los hijos de Jesúa hijo de Josadac, y de sus hermanos: Maasías, Eliezer, Jarib y Gedalías. 19 Y dieron su mano en promesa de que despedirían sus mujeres, y ofrecieron como ofrenda por su pecado un carnero de los rebaños por su delito. 20 De los hijos de Imer: Hanani y Zebadías. 21 De los hijos de Harim: Maasías, Elías, Semaías, Jehiel y Uzías. 22 De los hijos de Pasur: Elioenai, Maasías, Ismael, Natanael, Jozabad y Elasa. 23 De los hijos de los levitas: Jozabad, Simei, Kelaía (éste es Kelita), Petaías, Judá y Eliezer. 24 De los cantores: Eliasib; y de los porteros: Salum, Telem y Uri. 25 Asimismo de Israel: De los hijos de Paros: Ramía, Jezías, Malquías, Mijamín, Eleazar, Malquías y Benaía. 26 De los hijos de Elam: Matanías, Zacarías, Jehiel, Abdi, Jeremot y Elías. 27 De los hijos de Zatu: Elioenai, Eliasib, Matanías, Jeremot, Zabad y Aziza. 28 De los hijos de Bebai: Johanán, Hananías, Zabai y Atlai. 29 De los hijos de Bani: Mesulam, Maluc, Adaía, Jasub, Seal y Ramot. 30 De los hijos de Pahat-moab: Adna, Quelal, Benaía, Maasías, Matanías, Bezaleel, Binúi y Manasés. 31 De los hijos de Harim: Eliezer, Isías, Malquías, Semaías, Simeón, 32 Benjamín, Maluc y Semarías. 33 De los hijos de Hasum: Matenai, Matata, Zabad, Elifelet, Jeremai, Manasés y Simei. 34 De los hijos de Bani: Madai, Amram, Uel, 35 Benaía, Bedías, Quelúhi, 36 Vanías, Meremot, Eliasib, 37 Matanías, Matenai, Jaasai, 38 Bani, Binúi, Simei, 39 Selemías, Natán, Adaía, 40 Macnadebai, Sasai, Sarai, 41 Azareel, Selemías, Semarías, 42 Salum, Amarías y José. 43 Y de los hijos de Nebo: Jeiel, Matatías, Zabad, Zebina, Jadau, Joel y Benaía. 44 Todos estos habían tomado mujeres extranjeras; y había mujeres de ellos que habían dado a luz hijos.

1 Reyes 11:1

1 Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas;

Ninguno de nosotros vive en el vacío; todos nosotros y nuestras familias nos vemos influenciados por la cultura en la que vivimos. Nuestra responsabilidad como cristianos es vivir dentro de nuestra cultura lo mejor que podamos, conservando lo que esté en armonía con nuestra fe y evitando lo más posible lo que entre en conflicto con ella.

¿Qué cosas de tu cultura particular son útiles para la vida familiar y armonizan con la Biblia? ¿Cuáles no? ¿Cómo puedes adaptar tu fe a tu cultura sin comprometer las verdades esenciales?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Abraham había aceptado sin hacer pregunta alguna la promesa de un hijo, pero no esperó a que Dios cumpliera su palabra en su oportunidad y a su manera. El Señor permitió una tardanza, para probar su fe en el poder de Dios, pero Abraham fracasó en la prueba. Pensando que era imposible que se le diera un hijo en su vejez, Sara sugirió como plan mediante el cual se cumpliría el propósito divino, que Abraham tomara por esposa a una de sus siervas. La poligamia se había difundido tanto que había dejado de considerarse pecado; violaba, sin embargo, la ley de Dios y destruía la santidad y la paz de las relaciones familiares.

El casamiento de Abraham con Agar resultó perjudicial, no solamente para su propia casa, sino también para las generaciones futuras (Patriarcas y profetas, {PP}, p. 141).

Los hijos de Jacob fueron… afectados, en una medida, por la idolatría. Dios no aprobó la conducta cruel, vengativa de los hijos de Jacob hacia los habitantes de Siquem. Jacob no se enteró de su propósito hasta que su obra de crueldad ya se había cumplido. Él reprochó a sus hijos, y les dijo que lo habían hecho un gran mal a él, pues ahora sería despreciado entre los habitantes de toda la tierra. Y por causa de sus acciones, las naciones que lo rodeaban manifestarían su indignación destruyéndolo a él y a su casa. En su angustia, Jacob clamó a Dios nuevamente.

Jacob fue humillado, y requirió que su familia se humillara y se despojara de todos sus adornos, pues él iba a hacer expiación por los pecados de ellos ofreciendo un sacrificio a Dios, para que él les concediera su favor y no quedaran abandonados para ser destruidos por otras naciones. Dios aceptó los esfuerzos de Jacob para quitar el mal de su familia, se le apareció, lo bendijo y renovó la promesa que le había hecho, porque el temor de Dios estaba delante de él (Spiritual Gifts, vol. 3, pp. 136, 137; parcialmente en Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, {1BC}, t. 1, p. 1110).

El pesar de Esdras y de sus asociados por los males que se habían infiltrado insidiosamente en el mismo corazón de la obra de Dios, produjo arrepentimiento. Muchos de los que habían pecado quedaron profundamente afectados. “Y lloraba el pueblo con gran llanto.” Esdras 10:1. Empezaron a comprender en forma limitada el carácter odioso del pecado, y el horror con que Dios lo considera. Vieron cuán sagrada es la ley promulgada en el Sinaí, y muchos temblaron al pensar en sus transgresiones…

Uno de los presentes, llamado Sechanías… propuso que todos los que habían transgredido se comprometieran ante Dios a abandonar su pecado, y a ser juzgados “conforme a la ley.”

Tal fué el comienzo de una reforma admirable. Con infinita paciencia y tacto, y con una cuidadosa consideración de los derechos y el bienestar de todos los afectados, Esdras y sus asociados procuraron conducir por el camino correcto a los penitentes de Israel. Sobre todo lo demás, Esdras enseñó la ley; y mientras dedicaba su atención personal a examinar cada caso, procuraba hacer comprender al pueblo la santidad de la ley, así como las bendiciones que podían obtenerse por la obediencia (Profetas y Reyes, {PR}, p. 458).

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Lección 11 | Martes 11 de junio________________________________________________

CÓMO SOSTENER A LAS FAMILIAS EN TIEMPOS DE CAMBIOS

El cambio es algo ineludible e inquietante en las familias, independientemente de la cultura en la que vivan. Algunos cambios están relacionados con el paso predecible a través del ciclo de la vida. A menudo, el cambio es impredecible, como las muertes, los desastres, las guerras, las enfermedades, las mudanzas familiares o los fracasos profesionales. Muchas familias enfrentan cambios económicos y sociales en sus comunidades y países. Otros cambios están directamente relacionados con la cultura.

A continuación presentamos algunos ejemplos de cambios importantes, y hasta traumáticos, que enfrenta la gente. Usa la imaginación para ponerte en su lugar. ¿Cómo afectaron estos cambios su vida familiar? ¿Qué mecanismo utilizarías para ayudarlos a superarlos? ¿En qué sentido quizás hubieses reaccionado de manera diferente?

  • Abraham, Sara y Lot (Gén. 12:1-5)

1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

  • Hadasa (Est. 2:7-9)

Y había criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque era huérfana; y la joven era de hermosa figura y de buen parecer. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la adoptó como hija suya. Sucedió, pues, que cuando se divulgó el mandamiento y decreto del rey, y habían reunido a muchas doncellas en Susa residencia real, a cargo de Hegai, Ester también fue llevada a la casa del rey, al cuidado de Hegai guarda de las mujeres. Y la doncella agradó a sus ojos, y halló gracia delante de él, por lo que hizo darle prontamente atavíos y alimentos, y le dio también siete doncellas especiales de la casa del rey; y la llevó con sus doncellas a lo mejor de la casa de las mujeres.

  • Daniel, Ananías, Misael y Azarías (Dan. 1)

1 En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios. Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos. Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey. Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá. A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego. Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse. Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos; 10 y dijo el jefe de los eunucos a Daniel: Temo a mi señor el rey, que señaló vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que él vea vuestros rostros más pálidos que los de los muchachos que son semejantes a vosotros, condenaréis para con el rey mi cabeza. 11 Entonces dijo Daniel a Melsar, que estaba puesto por el jefe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías: 12 Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a beber. 13 Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos según veas. 14 Consintió, pues, con ellos en esto, y probó con ellos diez días. 15 Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey. 16 Así, pues, Melsar se llevaba la porción de la comida de ellos y el vino que habían de beber, y les daba legumbres. 17 A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños. 18 Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el jefe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor. 19 Y el rey habló con ellos, y no fueron hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. 20 En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino. 21 Y continuó Daniel hasta el año primero del rey Ciro.

El cambio conlleva la experiencia de la pérdida y la ansiedad de la incertidumbre en cuanto a nuestro futuro inmediato. En función de la capacidad de una familia para adaptarse a los cambios, estas experiencias pueden impulsar a las personas a nuevos niveles de crecimiento y apreciación de las cosas espirituales o pueden generar estrés y ansiedad. Satanás explota el trastorno que conllevan los cambios, con la esperanza de introducir dudas y desconfianza en Dios. Las promesas de la Palabra de Dios, los recursos de la familia y de los amigos, y la seguridad de que su vida estaba en manos de Dios, ayudaron a muchos héroes y heroínas de la fe a sobrellevar con éxito un cambio trascendental en su vida.

Si conoces a alguien (o incluso a toda una familia) que afronte un cambio traumático, realiza algo práctico para ofrecerles ayuda y ánimo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[L]as maquinaciones del enemigo fueron derrotadas por un Poder que reina sobre los hijos de los hombres. En la providencia de Dios, la joven judía Ester, quien temía al Altísimo, había sido hecha reina de los dominios medo-persas. Mardoqueo era pariente cercano de ella. En su necesidad extrema, decidió apelar a Jerjes en favor de su pueblo. Ester iba a presentarse a él como intercesora. Dijo Mardoqueo: “¿Y quién sabe si para esta hora te han hecho llegar al reino?” Vers. 14.

La crisis que arrostró Ester exigía presta y fervorosa acción; pero tanto ella como Mardoqueo se daban cuenta de que a menos que Dios obrase poderosamente en su favor, de nada valdrían sus propios esfuerzos. De manera que Ester tomó tiempo para comulgar con Dios, fuente de su fuerza. Indicó a Mardoqueo: “Ve, y junta a todos los Judíos que se hallan en Susán, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche ni día: yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y así entraré al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.” Vers. 16 (Profetas y reyes, {PR}, p. 442).

Entre los que mantenían su fidelidad a Dios, se contaban Daniel y sus tres compañeros, ilustres ejemplos de lo que pueden llegar a ser los hombres que se unen con el Dios de sabiduría y poder. Desde la comparativa sencillez de su hogar judío, estos jóvenes del linaje real fueron llevados a la más magnífica de las ciudades, y a la corte del mayor monarca del mundo.

Nabucodonosor ordenó “a Aspenaz, príncipe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, y de buen parecer, y enseñados en toda sabiduría, y sabios en ciencia, y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey (Profetas y reyes, {PR}, pp. 351, 352).

Los padres de Daniel y sus compañeros les habían inculcado hábitos de estricta templanza. Se les había enseñado que Dios los tendría por responsables de sus facultades, y que no debían atrofiarlas ni debilitarlas. Esta educación fue para Daniel y sus compañeros un medio de preservación entre las influencias desmoralizadoras de la corte babilónica. Intensas eran las tentaciones que los rodeaban en aquella corte corrompida y lujuriosa, pero no se contaminaron. Ningún poder ni influencia podía apartarlos de los principios que habían aprendido temprano en la vida por un estudio de la palabra y de las obras de Dios…

Apreciaba [Daniel] más la aprobación de Dios que el favor del mayor potentado de la tierra, aun más que la vida misma. Resolvió permanecer firme en su integridad, cualesquiera fuesen los resultados. “Propuso en su corazón de no contaminarse en la ración de la comida del rey, ni en el vino de su beber.” Esta resolución fue apoyada por sus tres compañeros (Profetas y reyes, {PR}, pp. 353, 354)

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Miércoles 12 de junio | Lección 11_____________________________________________

HACIA UNA FE DE PRIMERA GENERACIÓN

¿Qué crisis de fe surgió en Israel después de la muerte de Josué y sus contemporáneos? Jueces 2:7-13.

Jueces 2:7-13

Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel. Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su heredad en Timnat-sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. 10 Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. 11 Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales. 12 Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. 13 Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot.

Los estudios sobre cómo se transmiten a las generaciones posteriores los valores y las creencias en organizaciones como las iglesias muestran que los fundadores tienen un nivel muy elevado de compromiso con las creencias. Fueron los primeros que las defendieron. En una o dos generaciones, muchos pierden de vista los principios detrás de los valores. Quizás estén de acuerdo con la organización, pero a menudo por costumbre. En las generaciones posteriores, los hábitos tienden a cristalizarse en tradiciones. La pasión de los fundadores ya no está presente.

Se ha dicho que Dios no tiene nietos, solo hijos. ¿Qué crees que significa eso? Ver además Juan 1:12 y 13; 3:7; y 1 Juan 5:1.

Juan 1:12-13

12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Juan 3:7

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

1 Juan 5:1

1 Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. 

Un método común para transmitir valores a través de largas generaciones de cristianismo ha sido que los mayores cuenten a los jóvenes lo que creen. No obstante, saber lo que creen los padres o la iglesia no significa una fe personal. Ser cristiano es más que pertenecer a una organización con una historia y un dogma. La verdadera fe no es algo genético, no es algo que se transmita naturalmente de una generación a otra; cada uno necesita conocer a Cristo personalmente. Los padres pueden actuar hasta cierto punto. La iglesia en general, y los padres en particular, necesitan hacer todo lo posible para crear un entorno que haga que los jóvenes deseen tomar esa decisión correcta; pero, en última instancia, una generación se salva o se pierde para el evangelio de a uno a la vez.

José dejó el ateísmo y se unió a la Iglesia Adventista del Séptimo Día siendo adulto, después de una poderosa experiencia de conversión. Se casó con una mujer adventista y tuvieron varios hijos, a quienes, por supuesto, educaron en la fe. Un día, al pensar en la condición espiritual de sus hijos, dijo: “¡Ah, si mis hijos tuvieran la experiencia que yo tuve!” Si hubieras estado allí, ¿qué le habrías dicho?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Mientras no se extinguió la generación que había recibido instrucción de Josué, la idolatría hizo poco progreso; pero los padres habían preparado el terreno para la apostasía de sus hijos. La desobediencia y el menosprecio que tuvieron por las restricciones del Señor los que habían entrado en posesión de Canaán sembraron malas semillas que continuaron produciendo su amargo fruto durante muchas generaciones. Los hábitos sencillos de los hebreos los habían dotado de buena salud física; pero sus relaciones con los paganos los indujeron a dar rienda suelta al apetito y las pasiones, lo cual redujo gradualmente su fuerza física y debilitó sus facultades mentales y morales. Por sus pecados fueron los israelitas separados de Dios; su fuerza les fue quitada y no pudieron ya prevalecer contra sus enemigos. Así fueron sometidos a las mismas naciones que ellos pudieron haber subyugado con la ayuda de Dio (Patriarcas y profetas, {PP}, p. 587).

El corazón que recibe la palabra de Dios no es un estanque que se evapora ni es una cisterna rota que pierda su tesoro. Es como el arroyo de las montañas, alimentado por manantiales inagotables, cuyas aguas frescas y chispeantes saltan de roca en roca, refrigerando a los cansados, sedientos y cargados. Es como un río que fluye constantemente, y a medida que avanza se va haciendo más hondo y más ancho, hasta que sus aguas vivificantes se extienden por toda la tierra. El arroyo que prosigue su curso cantando, deja detrás de sí sus dones de verdor y copiosos frutos. La hierba de sus orillas es de un verde más fresco; los árboles son más frondosos y las flores más abundantes. Mientras la tierra se desnuda y se obscurece bajo el calor que la afecta durante el verano, el curso del río es una raya de verdor en el panorama.

Así también sucede con el verdadero hijo de Dios. La religión de Cristo se revela como principio vivificante, como una energía espiritual viva y activa que lo compenetra todo. Cuando el corazón se abre a la influencia celestial de la verdad y del amor, estos principios vuelven a fluir como arroyos en el desierto, y hacen fructificar lo que antes parecía árido y sin vida (Profetas y reyes, {PR}, pp. 175, 176).

Si sois hijos de Dios, sois participantes de su naturaleza y no podéis menos que asemejaros a él. Todo hijo vive gracias a la vida de su padre. Si sois hijos de Dios, engendrados por su Espíritu, vivís por la vida de Dios. En Cristo “habita corporalmente toda la plenitud de la Divinidad”; y la vida de Jesús se manifiesta “en nuestra carne mortal”. Esa vida producirá en nosotros el mismo carácter y manifestará las mismas obras que manifestó en él. Así estaremos en armonía con cada precepto de su ley, porque “la ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma”. Mediante el amor, “la justicia de la ley” se cumplirá “en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” [Colosenses 2:9; 2 Corintios 4:11; Salmo 19:7; Romanos 8:4] (El discurso maestro de Jesucristo, {DMJ}, p. 67).

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Lección 11 | Jueves 13 de junio_________________________________________________

MENSAJEROS DEL SIGLO XXI

En su popular paráfrasis de la Biblia The Message, Eugene Peterson utiliza “mensaje” cada vez que aparece la palabra bíblica para “evangelio”. Las buenas nuevas sobre Jesús son verdaderamente el mensaje que aún necesita el mundo de hoy. Las familias cristianas son llamadas a experimentarlo juntas y a compartirlo en cualquier cultura en la que vivan.

¿Cómo resumirías “el mensaje” utilizando los siguientes textos? Mateo 28:5-7; Juan 3:16; Romanos 1:16, 17; 1 Corintios 2:2; 2 Corintios 5:18-21.

Mateo 28:5-7

Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.

Juan 3:16

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Romanos 1:16-17

16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

1 Corintios 2:2

Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

2 Corintios 5:18-21

18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

La primera noticia que los discípulos hicieron circular por todas partes fue la resurrección de Jesús. Las familias cristianas de hoy se unen a una larga fila de mensajeros que proclaman: “Ha resucitado, como dijo” (Mat. 28:6). La realidad de su resurrección hace que sea creíble todo lo demás que Jesús anunció sobre sí mismo, sobre Dios y su amor por los pecadores, sobre el perdón y sobre la seguridad de la vida eterna por la fe en él.

Apasionados por el evangelio. La Biblia da una idea del efecto radical del evangelio en la vida de los primeros seguidores de Jesús. Abrían sus casas para el estudio de la Biblia; oraban y comían juntos; compartían dinero y recursos; y se cuidaban entre sí. Hogares enteros abrazaron el mensaje. ¿Fueron perfectos de repente? No. ¿Hubo algunos conflictos y discordias entre ellos? Sí. Pero de alguna manera, estos seguidores de Cristo eran diferentes. Reconocían que necesitaban de Dios, y de los demás. Priorizaban la unidad y la armonía en el hogar y en la iglesia, y se esforzaban por cumplir la oración intercesora de Jesús (Juan 17:20-23). Daban audaces testimonios entre ellos y entre los no creyentes, e incluso arriesgaban la vida por sus creencias.

Así debería ser con nosotros. Incluso en la era actual, de tanto resentimiento hacia las cosas de Dios, los que están entusiasmados con algo aún pueden hacerse oír. El Espíritu anhela llenar el corazón humano de entusiasmo por el evangelio. Cuando las buenas nuevas realmente sean tan buenas en nuestro corazón como en la Palabra, la propagación será espontánea e imparable.

¿Qué cambios podría necesitar tu familia que la ayudarían a ser una mejor precursora del “mensaje” que hemos sido llamados a compartir?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El mundo entero es un vasto campo misionero, y los que conocemos el mensaje evangélico desde hace mucho debemos sentirnos alentados por el pensamiento de que ahora se puede entrar fácilmente en campos que antes eran de difícil acceso. Países largo tiempo cerrados a la predicación del Evangelio están abriendo sus puertas, y ruegan que se les explique la Palabra de Dios. Reyes y príncipes abren sus puertas por mucho tiempo cerradas, e invitan a los heraldos de la cruz a entrar. La mies es por cierto mucha. Sólo la eternidad revelará los resultados de esfuerzos bien dirigidos hechos ahora. La Providencia va delante de nosotros, y la Potencia Infinita está obrando en conexión con los esfuerzos humanos. Ciegos de veras deben ser los ojos que no ven la obra del Señor, y sordos los oídos que no oyen el llamado del verdadero Pastor a sus ovejas.

Cristo anhela extender su dominio sobre toda mente humana. El anhela imprimir su imagen y carácter en cada alma. Cuando estuvo en la tierra, sintió hambre de simpatía y cooperación, a fin de que su reino se extendiese y abarcase al mundo entero. Esta tierra es su heredad comprada, y él quiere que los hombres sean libres, puros y santos. “Habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza.” Su peregrinaje terrenal fue alegrado por el pensamiento de que su trabajo no sería en vano, sino que haría volver al hombre a la lealtad a Dios. Y hay todavía triunfos que alcanzar por la sangre derramada para el mundo, triunfos que reportarán gloria eterna a Dios y al Cordero. Los gentiles le serán dados por heredad, y los cabos de la tierra por posesión. Cristo verá el trabajo de su alma, y será satisfecho [véase Isaías 53:11] (Obreros evangélicos, {OE}, p. 27, 28).

Cuando el apóstol Pablo empezó su ministerio en Corinto, ciudad populosa, rica y perversa, contaminada por los infames vicios del paganismo, dijo: “Porque no me propuse saber algo entre vosotros, sino a Jesucristo, y a éste crucificado” [1 Corintios 2:2].

Ahora, como en los días de Cristo, la obra del reino de Dios no incumbe a los que están reclamando el reconocimiento y apoyo de los gobernantes terrenales y de las leyes humanas, sino a aquellos que están declarando al pueblo en su nombre aquellas verdades espirituales que obrarán, en quienes las reciban, la experiencia de Pablo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí.” Entonces trabajarán como Pablo para beneficio de los hombres. El dijo: “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio nuestro; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” [2 Corintios 5:20] (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 471).

Si pensáramos más en Jesús y habláramos más de él y menos de nosotros mismos, tendríamos mucho más de su presencia. Si moráramos en él, estaríamos tan llenos de paz, fe y valor, y tendríamos una experiencia tan victoriosa que relatar cuando asistiéramos a la reunión, que otros se sentirían animados con nuestro testimonio claro y robusto con Dios. Cuando estos preciosos agradecimientos, dados en alabanza de la gloria de su gracia, van respaldados por una vida semejante a la de Cristo, tienen un poder irresistible, que redunda en la salvación de las almas (Exaltad a Jesús, {EJ}, p. 243).

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Viernes 14 de junio | Lección 11_______________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, Profetas y reyes, “En la corte de Babilonia”, pp. 351-360; Obreros evangélicos, “Palabras de prevención”, pp. 339, 344, y “Dios no hace acepción de personas”, pp. 345, 346; El camino a Cristo, “La fuente de regocijo y felicidad”, pp. 115-126.

“La religión de Cristo eleva al que la recibe a un nivel superior de pensamiento y acción, al mismo tiempo que presenta a toda la especie humana como igual objeto del amor de Dios, habiendo sido comprada por el sacrificio de su Hijo. A los pies de Jesús, los ricos y los pobres, los sabios y los ignorantes se encuentran, sin diferencia de casta o de preeminencia mundanal. Todas las distinciones terrenas son olvidadas cuando consideramos al Ser que traspasaron nuestros pecados. La abnegación, la condescendencia, la compasión infinita del Ser que está muy ensalzado en el cielo avergüenzan el orgullo de los hombres, su estima propia y sus castas sociales. La religión pura y sin mácula manifiesta sus principios celestiales al unir a todos los que son santificados por la verdad. Todos se reúnen como almas compradas por sangre, igualmente dependientes del Ser que las redimió para Dios” (OE 345).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Como clase, analicen las respuestas al estudio del domingo.
  2. ¿Qué principios podemos encontrar en la cita anterior de Elena de White que, de aplicarse, revolucionaría nuestra vida familiar?
  3. ¿En qué medida tu iglesia local ha estimulado a la generación más joven de creyentes? ¿Qué pueden hacer como clase para ayudar a la iglesia en esta importante tarea?
  4. ¿Cuáles son los desafíos de tratar de transmitir la fe a otra generación?
  5. ¿De qué manera la cultura en la que vives ejerce influencia sobre tu vida familiar para bien o para mal?

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