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Lección 1 – LA SINGULARIDAD DE LA BIBLIA – Para el 4 de abril de 2020


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Lección 1: Para el 4 de abril de 2020

LA SINGULARIDAD DE LA BIBLIA

Sábado 28 de marzo____________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Deuteronomio 32:45-47; Génesis 49:8-12; Isaías 53:3-7; 1 Corintios 15:3-5, 51-55; Romanos 12:2.

PARA MEMORIZAR:

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Sal. 119:105).

Compuesta por 66 libros y escrita durante más de 1.500 años en tres continentes (Asia, África y Europa), por más de 40 autores, la Biblia es única. No hay otro libro, sagrado ni religioso, como este. Y no es de extrañar. Al fin y al cabo, es la Palabra de Dios.

Hay más de 24.600 manuscritos del Nuevo Testamento que se conservan de los primeros cuatro siglos después de Cristo. De los manuscritos originales de Platón, hay 7; de Herodoto, 8; y de La Ilíada, de Homero, un poco más: son 263 copias las que perduraron. Por lo tanto, tenemos una poderosa evidencia que confirma la integridad del texto del Nuevo Testamento.

La Biblia fue el primer libro en traducirse, el primer libro impreso en Occidente, y el primer libro cuya distribución fue tan amplia y en tantos idiomas que, en la actualidad, el 95 por ciento de la población puede leerlo.

La Biblia también es única por su contenido y su mensaje, los cuales se centran en los actos redentores de Dios a través de la historia. Es la Palabra viva de Dios, porque los creyentes de hoy cuentan con la promesa de que el mismo Espíritu de Dios que inspiró la Escritura (2 Tim. 3:16, 17) los guiará a toda verdad a medida que estudien la Palabra (Juan 14:16, 17; 15:26; 16:13).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La Palabra de Dios debería ser estudiada cabalmente. Toda otra lectura es inferior a ésta. Un estudio cuidadoso de la Biblia no debería excluir toda otra lectura de naturaleza religiosa; pero si la Palabra de Dios se estudia con oración, toda lectura que tienda a apartar la mente de ella será excluida. Si estudiamos la Palabra de Dios con interés, y oramos para comprenderla, descubriremos nuevas bellezas en cada línea. Dios revelará preciosas verdades con tanta claridad, que la mente obtendrá de ella verdadero placer, y gozará de una fiesta permanente a medida que se van desarrollando sus sublimes verdades (Testimonios para la iglesia, {2TI}, t. 2, p. 303).

Los males que han ido penetrando gradualmente entre nosotros han apartado imperceptiblemente a las personas y las iglesias de la reverencia a Dios, y las han privado del poder que él desea darles.

Hermanos míos, dejemos que la Palabra de Dios se destaque tal cual es. No se atreva la sabiduría humana a disminuir la fuerza de una sola declaración de las Escrituras. La solemne denuncia que hay en el Apocalipsis debe ser una advertencia contra una actitud tal. En nombre de mi Maestro, os ruego: “Quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es”. Éxodo 35 (Testimonios para la iglesia, {5TI}, t. 5, p. 665).

La Biblia entera es una revelación de la gloria de Dios en Cristo. Aceptada, creída y obedecida, constituye el gran instrumento para la transformación del carácter. Es el gran estímulo, la fuerza que constriñe, que vivifica las facultades físicas, mentales y espirituales y encauza debidamente la vida.

La razón por la cual los jóvenes, y aun los de edad madura, se ven tan fácilmente inducidos a la tentación y al pecado es porque no estudian la Palabra de Dios ni la meditan como debieran. La falta de fuerza de voluntad firme y resuelta, que se manifiesta en su vida y carácter resulta del descuido de la sagrada instrucción que da la Palabra de Dios. No hacen esfuerzos verdaderos por dirigir la mente hacia lo que le inspiraría pensamientos puros y santos y la apartaría de lo impuro y falso. Son muy pocos los que escogen la mejor parte, los que se sientan a los pies de Jesús, como lo hizo María, para aprender del divino Maestro. Pocos son los que atesoran las palabras de Cristo en su corazón, y que las ponen en práctica en la vida.

Al ser recibidas, las verdades de la Biblia enaltecerán la mente y el alma. Si se apreciara debidamente la Palabra de Dios, jóvenes y ancianos poseerían una rectitud interior y una fuerza de principios que los capacitarían para resistir la tentación…

Dediquen el pensamiento, la aptitud y el ejercicio de un cerebro perspicaz al estudio de los pensamientos de Dios. Estudien, no la filosofía de las conjeturas humanas, sino la filosofía de Aquel que es la verdad. Ninguna otra literatura puede compararse con ésta en valor (El ministerio de curación, {MC}, pp. 364, 365).

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Lección 1 | Domingo 29 de marzo______________________________________________

LA PALABRA VIVA DE DIOS

Las palabras más importantes que se dicen, a menudo, son las últimas palabras que una persona pronuncia. Moisés, autor de los primeros cinco libros –y fundacionales– de la Biblia, entona un cántico al pueblo justo antes de su muerte (Deut. 31:30-32:43).

Lee Deuteronomio 32:45 al 47. ¿Cómo describe Moisés la Palabra de Dios y su poder en la vida de los hebreos que están a punto de entrar en la Tierra Prometida?

Deuteronomio 32:45-47

45 Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel; 46 y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. 47 Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.

Entre las últimas palabras de Moisés, se encuentra una fuerte exhortación. Al fijar las palabras que Dios había hablado a través de él en el corazón del pueblo, Moisés quería enfatizarles que debían seguir dándole prioridad a Dios en su vida, y a su voluntad. Al comunicarles estas palabras a sus hijos, cada generación transmitiría el plan de salvación del Pacto de Dios. Fíjate que no debían elegir las palabras, sino que debían observar u obedecer “todas las palabras de esta ley” (Deut. 32:46).

Al final de la historia de la Tierra, Dios tendrá un pueblo que se mantendrá fiel a todas las Escrituras, lo que implica guardar los mandamientos de Dios y tener la fe de Jesús (Apoc. 14:12). Este pueblo permanecerá fiel a la enseñanza de la Biblia, porque esta no solo garantiza una vida más abundante en la Tierra, sino un destino eterno en el hogar que Jesús está preparando para nosotros (Juan 14:1-3).

Lee Juan 1:1 al 5 y 14; y 14:6. ¿Qué nos enseñan estos versículos sobre Jesús y la vida eterna? ¿Qué relación hay entre el Verbo hecho carne y la revelación y la inspiración de las Escrituras?

Juan 1:1-5 y 14

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Juan 14:6

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Jesús es el centro y el objetivo de todas las Escrituras. Su encarnación como el Mesías fue el cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento. Debido a que él vivió, murió y resucitó, tenemos la confirmación de las Escrituras y aún más: la gran promesa de la vida eterna en una existencia completamente nueva.

Vuelve a leer Deuteronomio 32:47. En tu experiencia, ¿cuán cierto es que la obediencia a la Palabra de Dios “no [te] es cosa vana”? ¿Por qué la fe en Dios y la obediencia a su Palabra nunca son en vano?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La doctrina de la encarnación de Cristo es un misterio: “El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades”. Colosenses 1:26. Es el misterio grande y profundo de la piedad. “Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”. Cristo tomó sobre sí la naturaleza humana, una naturaleza inferior a la suya que era celestial. Nada demuestra como esto la incomprensible condescendencia de Dios. “De tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito”. Juan trata este admirable tema con tal sencillez que todos pueden comprender las ideas que presenta y ser iluminados…

Pero aunque la Palabra de Dios se refiere a la humanidad de Cristo mientras estuvo en la tierra, también habla decididamente acerca de su preexistencia. La Palabra (Verbo) existía como un ser divino, como el mismo eterno Hijo de Dios, en unión con su Padre y siendo uno con él. Desde la eternidad se constituyó en el Mediador del pacto, la Persona en quien serían benditas todas las naciones de la tierra, tanto judíos como gentiles, si tan sólo lo aceptaban. “El Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Desde antes que fueran creados los hombres o los ángeles, el Verbo (Palabra) era con Dios, y era Dios (Exaltad a Jesús, {EJ}, p. 68).

Al venir a morar con nosotros, Jesús iba a revelar a Dios tanto a los hombres como a los ángeles. El era la Palabra de Dios: el pensamiento de Dios hecho audible. En su oración por sus discípulos, dice: “Yo les he manifestado tu nombre”“misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad,”“para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.” Pero no sólo para sus hijos nacidos en la tierra fue dada esta revelación. Nuestro pequeño mundo es un libro de texto para el universo. El maravilloso y misericordioso propósito de Dios, el misterio del amor redentor, es el tema en el cual “desean mirar los ángeles,” y será su estudio a través de los siglos sin fin. Tanto los redimidos como los seres que nunca cayeron hallarán en la cruz de Cristo su ciencia y su canción. Se verá que la gloria que resplandece en el rostro de Jesús es la gloria del amor abnegado. A la luz del Calvario, se verá que la ley del renunciamiento por amor es la ley de la vida para la tierra y el cielo; que el amor que “no busca lo suyo” tiene su fuente en el corazón de Dios; y que en el Manso y Humilde se manifiesta el carácter de Aquel que mora en la luz inaccesible al hombre (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 11).

En esta época, cuando se nos pide que llamemos la atención a los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, vemos la misma enemistad que se manifestó en los días de Cristo. Acerca del último pueblo de Dios, está escrito: “El dragón fue airado contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo”. Apocalipsis 12:17 (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, pp. 363, 364).

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Lunes 30 de marzo | Lección 1_________________________________________________

¿QUIÉN ESCRIBIÓ LA BIBLIA, Y DÓNDE?

La diversidad de autores, así como sus ubicaciones y antecedentes, brindan un testimonio único de que Dios obra para comunicar la historia y su mensaje a personas culturalmente tan diversas como la audiencia a la que están dirigidos.

¿Qué nos dicen los siguientes versículos sobre los escritores bíblicos y su contexto? (Éxo. 2:10; Amós 7:14; Jer. 1:1-6; Dan. 6:1-5; Mat. 9:9; Fil. 3:3-6; Apoc. 1:9).

Éxodo 2:10

10 Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.

Amós 7:14

14 Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres.

Jeremías 1:1-6

1 Las palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín. Palabra de Jehová que le vino en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su reinado. Le vino también en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalén en el mes quinto. Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: !!Ah! !!ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.

Daniel 6:1-5

1 Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado. Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él. Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios.

Mateo 9:9

Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.

Filipenses 3:3-6

Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.

Apocalipsis 1:9

Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

La Biblia fue escrita por gente de diferentes orígenes y en diversas circunstancias. Algunos escribieron desde palacios; otros, desde cárceles; otros, en el exilio; y otros, en sus viajes misioneros para compartir el evangelio. Estas personas tenían diferentes formaciones y ocupaciones. Algunos, como Moisés, estaban destinados a ser reyes o, como Daniel, a ocupar altos cargos. Otros eran pastores sencillos. Algunos eran muy jóvenes; y otros, bastante ancianos. A pesar de estas diferencias, todos tenían algo en común: fueron llamados por Dios e inspirados por el Espíritu Santo con el fin de escribir mensajes para su pueblo, sin importar cuándo o dónde vivieran.

Además, algunos de los autores fueron testigos presenciales de los acontecimientos relatados. Otros hicieron una investigación personal cuidadosa de los hechos o utilizaron cuidadosamente los documentos existentes (Jos. 10:13; Luc. 1:1-3). Pero, todas las partes de la Biblia son inspiradas (2 Tim. 3:16). Esta es la razón por la que Pablo declara que “las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por […] la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Rom. 15:4). El Dios que creó el lenguaje humano capacita a los escogidos para comunicar pensamientos inspirados de manera confiable en palabras humanas.

“Dios se ha dignado comunicar su verdad al mundo por medio de instrumentos humanos, y él mismo, mediante su Santo Espíritu, hizo idóneos a los hombres y los habilitó para realizar esa obra. Guio la mente de ellos en la elección de lo que debían decir y escribir. El tesoro fue confiado a vasos de barro; sin embargo, a pesar de todo, es del Cielo” (MS 1:29).

Tantos escritores diferentes, en contextos tan diversos y, sin embargo, el mismo Dios se revela a través de todos ellos. ¿Cómo nos ayuda esta asombrosa verdad a confirmar la veracidad de la Palabra de Dios?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La Biblia presenta una norma perfecta de carácter. Este libro sagrado, inspirado por Dios y escrito por hombres santos, es un guía perfecto en todas las circunstancias de la vida. Presenta claramente los deberes de jóvenes y viejos. Si se hace de ella el guía de la vida, sus enseñanzas conducirán al ser hacia arriba. Elevarán la mente, mejorarán el carácter y darán gozo y paz al corazón (Mensajes para los jóvenes, {MJ}, p. 313).

Dios entregó a hombres finitos la preparación de su Palabra divinamente inspirada. Esta Palabra, distribuida en dos libros, el Antiguo y el Nuevo Testamentos, es el libro guía para los habitantes de un mundo caído, libro legado a ellos para que, mediante su estudio y la obediencia a sus instrucciones, ninguna alma pierda su camino al cielo.

Los que piensan que pueden simplificar las pretendidas dificultades de las sencillas Escrituras, calibrando con su regla finita lo que es inspirado y lo que no es inspirado, mejor sería que se cubrieran el rostro, como Elías cuando le habló la tenue vocecilla, pues están en la presencia de Dios y de los santos ángeles, que durante siglos han comunicado a los hombres luz y conocimiento, diciéndoles qué hacer y qué no hacer, desplegando delante de ellos escenas de emocionante interés, hito tras hito, en símbolos, representaciones e ilustraciones (Mensajes selectos, {1MS}, t. 1, pp. 18, 19).

Lucas, el autor del libro de los Hechos, y Teófilo, a quien está dirigido, habían disfrutado de un grato compañerismo. Teófilo había recibido muchas instrucciones y gran discernimiento espiritual de Lucas. Este había sido el maestro de Teófilo, y aún sentía la responsabilidad de dirigirlo e instruirlo, de sostenerlo y protegerlo en su obra.

La costumbre de ese tiempo era que el autor enviara su manuscrito a alguien para que lo examinara y criticara. Lucas eligió a Teófilo, como a un hombre en quien tenía confianza, para que hiciera esa importante obra. Primero dirige la atención de Teófilo al registro de la vida de Cristo tal como se presenta en el Evangelio de Lucas, que el mismo autor también había dirigido a Teófilo [se cita Hech. 1: 1-5]… Las enseñanzas de Cristo debían ser preservadas en manuscritos y libros (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 1051).

Si nuestra buena Biblia hubiese sido escrita por personas no inspiradas, habría presentado un aspecto muy diferente, y su estudio sería desalentador para los mortales que yerran, que contienden con flaquezas naturales y las tentaciones de un enemigo astuto. Pero tal cual es, tenemos un relato correcto de la experiencia religiosa que tuvieron los personajes notables de la historia bíblica. Los hombres a quienes Dios había favorecido, y a quienes había confiado grandes responsabilidades, fueron a veces vencidos por la tentación y cometieron pecados, así como nosotros actualmente luchamos, vacilamos y con frecuencia caemos en el error. Pero es alentador para nuestro corazón abatido saber que por la gracia de Dios ellos pudieron obtener nuevo vigor para levantarse por encima de su naturaleza mala; y al recordar esto, estamos listos para reanudar la lucha nosotros mismos (Testimonios para la iglesia, {4TI}, t. 4, p. 14).

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Lección 1 | Martes 31 de marzo________________________________________________

LA BIBLIA COMO PROFECÍA

La Biblia es única, entre otras obras religiosas famosas, porque hasta el treinta por ciento de su contenido se compone de profecías y literatura profética. La integración de la profecía y su cumplimiento oportuno es fundamental para la cosmovisión bíblica, porque el Dios que actúa en la historia también conoce el futuro y lo ha revelado a sus profetas (Amós 3:7). La Biblia no es solo la Palabra viva o la Palabra histórica, es la Palabra profética.

¿Cómo revelan los siguientes pasajes los detalles del Mesías venidero?

Génesis 49:8-12

Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti. 9 Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, Así como león viejo: ¿quién lo despertará? 10 No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. 11 Atando a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto. 12 Sus ojos, rojos del vino, Y sus dientes blancos de la leche.

Salmo 22:12-18

12 Me han rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado. 13 Abrieron sobre mí su boca Como león rapaz y rugiente. 14 He sido derramado como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron; Mi corazón fue como cera, Derritiéndose en medio de mis entrañas. 15 Como un tiesto se secó mi vigor, Y mi lengua se pegó a mi paladar, Y me has puesto en el polvo de la muerte. 16 Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies. 17 Contar puedo todos mis huesos; Entre tanto, ellos me miran y me observan. 18 Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.

Isaías 53:3-7

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

Daniel 9:24-27

24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. 25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. 26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. 27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Miqueas 5:2

Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

Malaquías 3:1

1 He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Zacarías 9:9

Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.

Hay al menos 75 predicciones mesiánicas directas en el Antiguo Testamento, y muchas más si también agregamos la tipología (la tipología es el estudio de los rituales del Antiguo Testamento, como los sacrificios, que se consideran miniprofecías de Jesús). Estas profecías se relacionan con detalles específicos como: “No será quitado el cetro de Judá” (Gén. 49:10); que nacería en Belén de Judá (Miq. 5:2); que sería “despreciado y desechado entre los hombres”; azotado, acusado falsamente, pero sin abrir la boca para defenderse (Isa. 53:3-7); que sus manos y pies serían traspasados; y que se dividirían sus vestiduras entre sus verdugos (Sal. 22:12-18).

El hecho de que estas profecías del Antiguo Testamento se hayan cumplido con tanta precisión en la vida, la muerte y la resurrección de Jesús es un testimonio de su inspiración y revelación divinas. También indica que Jesús era quien él y otros afirmaban que era. Jesús siguió a los profetas de la antigüedad al predecir su muerte y su resurrección (Luc. 9:21, 22; Mat. 17:22, 23), la caída de Jerusalén (Mat. 24:1, 2) y su segunda venida (Juan 14:1-3). Por lo tanto, la Biblia predice su encarnación, su muerte y su resurrección, y su cumplimiento garantiza su confiabilidad.

¿Cuántas razones puedes enumerar por las que crees en Jesús y en su muerte en nuestro favor? Compártelas en clase el sábado y hazte esta pregunta: ¿Por qué las evidencias son tan convincentes?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El tiempo de la venida de Cristo, su ungimiento por el Espíritu Santo, su muerte y la proclamación del Evangelio a los gentiles, habían sido indicados en forma definida. Era privilegio del pueblo judío comprender estas profecías, y reconocer su cumplimiento en la misión de Jesús. Cristo instó a sus discípulos a reconocer la importancia del estudio de la profecía. Refiriéndose a la que fue dada a Daniel con respecto a su tiempo, dijo: “El que lee, entienda.” Después de su resurrección, explicó a los discípulos en “todos los profetas” “lo que de él decían.” El Salvador había hablado por medio de todos los profetas. “El espíritu de Cristo que estaba en ellos” “prenunciaba las aflicciones que habían de venir a Cristo, y las glorias después de ellas”. 1 Pedro 1:11 (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 201).

Pablo mostró cuán estrechamente había ligado Dios el servicio de los sacrificios con las profecías relativas a Aquel que iba a ser llevado como cordero al matadero. El Mesías iba a dar su vida como “expiación por el pecado.” Mirando hacia adelante a través de los siglos las escenas de la expiación del Salvador, el profeta Isaías había testificado que el Cordero de Dios “derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los perversos, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.” Isaías 53:7, 10, 12.

El Salvador profetizado había de venir, no como un rey temporal, para librar a la nación judía de opresores terrenales, sino como hombre entre los hombres, para vivir una vida de pobreza y humildad, y para ser al fin despreciado, rechazado y muerto. El Salvador predicho en las Escrituras del Antiguo Testamento había de ofrecerse a sí mismo como sacrificio en favor de la especie caída, cumpliendo así todos los requerimientos de la ley quebrantada. En él los sacrificios típicos iban a encontrar la realidad prefigurada, y su muerte de cruz iba a darle significado a toda la economía judía (Los Hechos de los apóstoles, {HAp}, pp. 184, 185).

En la historia de las naciones el que estudia la Palabra de Dios puede contemplar el cumplimiento literal de la profecía divina. Babilonia, al fin quebrantada, desapareció porque, en tiempos de prosperidad, sus gobernantes se habían considerado independientes de Dios y habían atribuido la gloria de su reino a las hazañas humanas. El reino medo-persa fue objeto de la ira del Cielo porque en él se pisoteaba la ley de Dios. El temor de Jehová no tenía cabida en los corazones de la vasta mayoría del pueblo. Prevalecían la impiedad, la blasfemia y la corrupción. Los reinos que siguieron fueron aun más viles y corruptos; y se fueron hundiendo cada vez más en su falta de valor moral…

Esto se presenta claramente tan sólo en la Palabra de Dios. En ella se revela que la fuerza tanto de las naciones como de los individuos no se halla en las oportunidades o los recursos que parecen hacerlos invencibles; no se halla en su jactanciosa grandeza. Se mide por la fidelidad con que cumplen el propósito de Dios (Profetas y reyes, {PR}, pp. 367, 368).

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Miércoles 1º de abril | Lección 1_______________________________________________

LA BIBLIA COMO HISTORIA

La Biblia es única en comparación con otros libros “santos” porque está constituida en la historia. Esto significa que la Biblia no es simplemente el pensamiento filosófico de un ser humano (como Confucio o Buda), ya que registra los actos de Dios en la historia al avanzar hacia un objetivo específico. En el caso de la Biblia, esos objetivos son: (1) la promesa de un Mesías y (2) la segunda venida de Jesús. Esta progresión es exclusiva de la fe judeocristiana, en contraste con la visión cíclica de muchas otras religiones del mundo desde el antiguo Egipto hasta las religiones orientales modernas.

Lee 1 Corintios 15:3 al 5 y 51 al 55; Romanos 8:11; y 1 Tesalonicenses 4:14. ¿Qué nos enseñan estos pasajes no solo sobre la verdad histórica de la resurrección de Cristo, sino también acerca de lo que significa para nosotros?

1 Corintios 15:3-5 y 51-55

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;  y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;  y que apareció a Cefas, y después a los doce.

51 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

Romanos 8:11

11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

1 Tesalonicenses 4:14

14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

El testimonio de los cuatro evangelios y de Pablo es que Jesús murió, fue sepultado y resucitó de entre los muertos, y se les manifestó a varias personas. Esto lo corroboraron testigos oculares que lo colocaron en la tumba y luego la vieron vacía. Hubo testigos que tocaron a Jesús, y él comió con ellos. María Magdalena, María (la madre de Jesús) y otras mujeres lo vieron como el Cristo resucitado. Los discípulos hablaron con él camino a Emaús. Jesús se les apareció para la gran comisión evangélica. Pablo escribe que, si el testimonio de las Escrituras es rechazado, entonces nuestra predicación y nuestra fe son “vana[s]” (1 Cor. 15:14). Otras traducciones dicen “es inútil” (NTV), “carecen de sentido” (BLP) o “no sirve para nada” (NVI). Los discípulos afirman: “¡Es cierto! […] El Señor ha resucitado” (Luc. 24:34, NVI). El término griego ontos se refiere a algo que realmente ocurrió. Se traduce como “realmente”, “de veras” o “verdaderamente”. Los discípulos declaran que “ha resucitado el Señor verdaderamente”.

A Cristo también se lo describe como las “primicias” (1 Cor. 15:20) de todos los que murieron. El hecho histórico de que Cristo haya resucitado corporalmente de entre los muertos y esté vivo hoy es la garantía de que ellos también resucitarán así como él resucitó. Todos los justos “en Cristo […] serán vivificados” (1 Cor. 15:22; énfasis añadido). Este término implica un acto futuro de creación, cuando aquellos “que son de Cristo” o que permanecen leales a él serán resucitados “en su venida” (1 Cor. 15:23) “a la final trompeta” (1 Cor. 15:52).

¿Por qué es tan importante para nuestra fe la promesa de la resurrección, especialmente por el hecho de que entendemos que los muertos duermen? Sin ella, ¿por qué nuestra fe realmente es “vana”?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Muchos, muchísimos, ponen en duda la veracidad y verdad de las Escrituras. El razonamiento humano y las imaginaciones del corazón humano están socavando la inspiración de la Palabra de Dios, y lo que debiera darse por sentado está rodeado con una nube de misticismo. Nada es claro, nítido e inamovible. Esta es una de las señales distintivas de los últimos días.

Este Libro Santo ha resistido los ataques de Satanás, quien se ha unido con los impíos para envolver todo lo que es de carácter divino con nubes y oscuridad. Pero el Señor ha preservado este Libro Santo en su forma actual mediante su propio poder milagroso, como un mapa o derrotero para la familia humana a fin de señalarnos el camino al cielo (Mensajes selectos, {1MS}, t. 1, pp. 367, 368).

Los hombres debieran dejar que Dios cuide de su propio Libro, de sus oráculos vivientes, como lo ha hecho durante siglos. Comienzan a poner en duda algunas partes de la revelación, y buscan defectos en las aparentes inconsecuencias de esta declaración y aquella otra. Comenzando con el Génesis, rechazan lo que les parece cuestionable, y su mente prosigue, pues Satanás los inducirá hasta cualquier extremo a que puedan llegar en su crítica, y ven algo de que dudar en toda la Escritura. Su facultad de criticar se aguza con el ejercicio y no pueden descansar en nada con seguridad. Ud. trata de razonar con esos hombres, pero pierde el tiempo. Ejercitan su facultad de ridiculizar aun en la Biblia. Llegan al punto de convertirse en burladores, y quedarían asombrados si Ud. les expusiera esto desde ese punto de vista.

Hermanos, aferraos a vuestra Biblia, a lo que dice, y terminad con vuestra crítica en cuanto a su validez, y obedeced la Palabra, y ninguno de vosotros se perderá. El ingenio de los hombres se ha ejercitado durante siglos para medir la Palabra de Dios por su mente finita y comprensión limitada. Si el Señor, el Autor de los oráculos vivientes, descorriera la cortina y revelara su sabiduría y su gloria delante de ellos, quedarían reducidos a la nada y exclamarían como Isaías: “Siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey”. Isaías 6:5 (Mensajes selectos, {1MS}, t. 1, p. 20).

Las murmuraciones del antiguo Israel y su descontento rebelde, como también los grandes milagros realizados en su favor, y el castigo de su idolatría e ingratitud, fueron registrados para nuestro beneficio. El ejemplo del antiguo Israel es dado como advertencia para el pueblo de Dios, a fin de que evite la incredulidad y escape a su ira. Si las iniquidades de los hebreos hubiesen sido omitidas del relato sagrado, y se hubiesen relatado solamente sus virtudes, su historia no nos habría enseñado la lección que nos enseña (Testimonios para la iglesia, {4TI}, t. 4, pp. 14, 15).

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Lección 1 | Jueves 2 de abril___________________________________________________

EL PODER TRANSFORMADOR DE LA PALABRA

Lee 2 Reyes 22:3 al 20. ¿Qué hace que el rey Josías rasgue su ropa? ¿Cómo cambia su descubrimiento no solo a él, sino a toda la nación de Judá?

2 Reyes 22:3-20

En 621 a.C., cuando Josías tenía aproximadamente 25 años, Hilcías, el sumo sacerdote, descubrió “el libro de la ley”, que pudieron haber sido los primeros cinco libros de Moisés o, específicamente, el libro de Deuteronomio. Durante el reinado de su padre Amón y su malvado abuelo Manasés, este rollo se había perdido en medio de la adoración a Baal, Asera y “todo el ejército de los cielos” (2 Rey. 21:3-9). Cuando Josías oyó las condiciones del Pacto, se rasgó la ropa totalmente angustiado, ya que se dio cuenta de cuán lejos se habían apartado él y su pueblo de la adoración al Dios verdadero. Inmediatamente comenzó una reforma en toda la tierra, derribando los lugares altos y destruyendo imágenes a los dioses extranjeros. Al terminar, solo quedaba un lugar para adorar en Judá: el templo de Dios en Jerusalén. El descubrimiento de la Palabra de Dios lleva a la convicción, al arrepentimiento y al poder para cambiar. Este cambio comienza con Josías y, finalmente, se extiende al resto de Judá.

¿Cómo nos garantiza la Biblia que tiene el poder de cambiar nuestra vida y mostrarnos el camino de la salvación? Lee Juan 16:13; 17:17; Hebreos 4:12; y Romanos 12:2.

Juan 16:13

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Juan 17:17

17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Hebreos 4:12

12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Romanos 12:2

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Uno de los testimonios más poderosos del poder de la Biblia es la vida transformada de una persona. Es la Palabra la que traspone el pecado humano y la depravación, y revela nuestra verdadera naturaleza humana y nuestra necesidad de un Salvador.

Un libro único como la Biblia, instaurado en la historia, imbuido de profecía y con el poder de transformar vidas, también debe interpretarse de una manera única. No puede interpretarse como cualquier otro libro, ya que la Palabra viva de Dios debe entenderse a la luz de un Cristo vivo que prometió enviar a su Espíritu para guiarnos “a toda la verdad” (Juan 16:13). Por lo tanto, la Biblia como una revelación de la verdad de Dios, debe contener sus propios principios internos de interpretación. Estos principios se pueden encontrar al estudiar de qué manera los escritores bíblicos utilizaron las Escrituras y se guiaron por ellas mientras permitían que las Escrituras se interpretaran a sí mismas.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Josías se conmovió hondamente al oír por primera vez leer las exhortaciones y amonestaciones registradas en ese antiguo manuscrito. Nunca antes había comprendido tan claramente la sencillez con que Dios había presentado a Israel “la vida y la muerte, la bendición y la maldición” (Deuteronomio 30:19); y cuán a menudo se le había instado a escoger el camino de la vida a fin de llegar a ser una alabanza en la tierra, una bendición para todas las naciones. Por medio de Moisés se había exhortado así a Israel: “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos: que Jehová tu Dios es el que va contigo: no te dejará, ni te desamparará.” Deuteronomio 31:6…

Estos pasajes y otros similares revelaron a Josías el amor de Dios hacia su pueblo, y su aborrecimiento por el pecado. Al leer el rey las profecías de los juicios que habrían de caer prestamente sobre los que persistiesen en la rebelión, tembló acerca del futuro. La perversidad de Judá había sido grande (Profetas y reyes, {PR}, pp. 289, 292).

El rey Josías… rasgó sus vestiduras, y requirió de los hombres en el sagrado oficio que preguntaran por él y por su pueblo; porque se habían apartado de los estatutos del Señor. Reunió a todos los hombres de Israel, e hizo leer las palabras del libro a oídos de la congregación. Se señaló el pecado de los gobernantes y del pueblo, y el rey se levantó ante ellos y confesó su transgresión. Manifestó su arrepentimiento e hizo un pacto para guardar los estatutos del Señor con todo su corazón. Josías no descansó hasta que el pueblo hizo todo lo que podía para retornar de su apostasía y servir al Dios viviente (Reflejemos a Jesús, {RJ}, p. 49).

Las verdades de la Palabra de Dios son la expresión del Altísimo. El que convierte esas verdades en parte de su vida llega a ser en todo sentido una nueva criatura. No recibe nuevas facultades mentales; en cambio, desaparecen las tinieblas que debido a la ignorancia y el pecado entenebrecían su entendimiento. “Te daré un corazón nuevo” quiere decir: “Te daré una mente nueva”. Al cambio de corazón lo acompaña siempre una clara convicción del deber cristiano, y la comprensión de la verdad. El que con oración da atención estricta a las Escrituras tendrá conceptos claros y juicios sanos, como si al volverse hacia Dios hubiera alcanzado un plano superior de inteligencia (Mente, carácter y personalidad, {2MCP}, t. 2, p. 464).

El conocimiento de Dios es tan elevado como el cielo, y tan ancho como la tierra… Solamente los que leen las Escrituras como si fuera la voz de Dios hablándoles, son verdaderos discípulos. Tiemblan ante la Palabra de Dios, que para ellos es una realidad viviente. Estudian, buscan un tesoro escondido. Abren el entendimiento y el corazón para recibir, y oran suplicando gracia celestial, a fin de poder obtener una preparación para la vida futura e inmortal. Cuando se pone en sus manos la antorcha celestial, el hombre ve su propia fragilidad, su debilidad, su desesperanza, y busca justicia para sí mismo. Ve que en sí mismo no hay nada que lo recomiende a Dios. Ora en súplica por el Espíritu Santo, el representante de Cristo, para que sea su guía constante, que lo dirija a toda verdad. Todo el conocimiento obtenido en esta vida de prueba, el cual nos ayudará a formar caracteres que nos capacitarán para ser compañeros con los santos en luz, es una verdadera educación. Nos proporcionará bendiciones a nosotros y a otros en esta vida, y nos asegurará bendiciones a nosotros y a otros en esta vida, y nos asegurará la vida futura e inmortal, con sus riquezas imperecederas (Sons and Daughters of God, p. 125, parcialmente en Hijos e hijas de Dios, {HHD}, P. 127).

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Viernes 3 de abril | Lección 1__________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, El Deseado de todas las gentes, “No se turbe vuestro corazón”, pp. 617-635.

Muchos han muerto por defender la Palabra de Dios y permanecer fieles a ella. Uno de ellos fue el Dr. Rowland Taylor, un pastor parroquial inglés que se resistió a la imposición de la misa católica durante el reinado de María la Sanguinaria en su parroquia de Hadley, Inglaterra. Después de ser expulsado de la iglesia y ridiculizado por su adhesión a las Escrituras, apeló personalmente al obispo de Wínchester, al Señor Canciller de Inglaterra, pero este lo mandó a la cárcel y finalmente a la hoguera. Justo antes de su muerte, en 1555, pronunció estas palabras:

“¡Buena gente! No les he enseñado nada más que la santa Palabra de Dios, y esas lecciones que he extraído del bendito libro de Dios, la Santa Biblia. He venido aquí este día para sellarlo con mi sangre” (J. Foxe, The New Foxe’s Book of Martyrs, p. 193). Justo antes de que se encendiera el fuego se escuchó al Dr. Taylor repetir el Salmo 51 y entregó su vida.

La pregunta que debemos hacernos ahora es: ¿Seremos tan fieles para defender las verdades de la Palabra de Dios? Tarde o temprano, en el conflicto final, esa prueba vendrá. El momento de prepararse para ello, por supuesto, es ahora.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿De qué manera la profecía confirma el origen divino de la Biblia? ¿Cómo pueden afirmarnos en nuestra fe estas profecías cumplidas?
  2. En cuanto a la pregunta final del estudio del martes, ¿por qué son tan poderosas las evidencias de Jesús como Mesías?
  3. Jesús y los apóstoles demostraron una fe inquebrantable en la veracidad y la autoridad divina de las Sagradas Escrituras. Por ejemplo, ¿cuántas veces se refirió Jesús a las Escrituras y a que (a menudo en referencia a él mismo) las Escrituras deben cumplirse? (ver, p. ej., Mat. 26:54, 56; Mar. 14:49; Luc. 4:21; Juan 13:18; 17:12). Por lo tanto, si Jesús mismo consideraba las Escrituras (en su caso, el Antiguo Testamento) con tanta seriedad, especialmente en términos de la profecía que se estaba cumpliendo, ¿cuál debería ser nuestra actitud hacia la Biblia también?

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