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Lección 8 – «CONSOLAOS, PUEBLO MÍO» – Para el 20 de febrero de 2021


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Lección 8: Para el 20 de febrero de 2021

«CONSOLAOS, PUEBLO MÍO»

Sábado 13 de febrero_____________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Isaías 40:1, 2; 40:3–8; 40:9–11; 40:12–31.

PARA MEMORIZAR:
“Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!” (Isa. 40:9).

La Segunda Guerra Mundial terminó en 1945, mientras un soldado japonés llamado Shoichi Yokoi se escondía en la jungla de la isla de Guam. Los folletos lanzados desde los aviones estadounidenses proclamaban la paz, pero Yokoi pensó que era un truco. Al ser un soldado leal y patriótico del emperador, había prometido no rendirse nunca. Como no tenía contacto con la civilización, vivía de lo que podía encontrar en la jungla, y pasaba miseria y dificultades.

En 1972, 27 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, unos cazadores se encontraron con Yokoi mientras estaba pescando, y recién allí se enteró de que el mensaje de paz había sido cierto. Mientras que el resto de su pueblo disfrutó de la paz durante décadas, Yokoi soportó décadas de privación y estrés (R. Gane, Altar Call, p. 304, adaptado).

Muchos siglos antes, a través del profeta Isaías, Dios anunció que el tiempo de ansiedad y sufrimiento de su pueblo realmente había terminado: “Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados” (Isa. 40:1, 2).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En los días más sombríos de su largo conflicto con el mal, le fueron dadas a la iglesia de Dios revelaciones del propósito eterno de Jehová. Se permitió a sus hijos que mirasen más allá de las pruebas presentes hacia los triunfos futuros, al tiempo cuando, habiendo terminado la lucha, los redimidos entrarán en posesión de la tierra prometida. Estas visiones de gloria futura, cuyas escenas fueron descriptas por la mano de Dios, deben ser apreciadas por su iglesia hoy, cuando se está acercando rápidamente el fin de la controversia secular y se han de cumplir en toda su plenitud las bendiciones prometidas…

Pronto veremos a Aquel en quien se cifran nuestras esperanzas de vida eterna. En su presencia las pruebas y los sufrimientos de esta vida resultarán insignificantes. De lo que existió antes “no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento”. Isaías 65:17. “No perdáis pues vuestra confianza, que tiene grande remuneración de galardón: porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará”. Hebreos 10:35-37…

Alzad los ojos, sí, alzad los ojos, y permitid que vuestra fe aumente de continuo. Dejad que esta fe os guíe a lo largo de la senda estrecha que, pasando por las puertas de la ciudad de Dios, nos lleva al gran más allá, al amplio e ilimitado futuro de gloria destinado a los redimidos (God’s Amazing Grace, p. 372; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, p. 372).

Muchos fueron los mensajes de consuelo dados a la iglesia por los profetas antiguos. “Consolaos, consolaos, pueblo mío” (Isaías 40:1), fue la recomendación de Dios transmitida por Isaías, acompañada por visiones admirables que han inspirado esperanza y gozo a los creyentes a través de los siglos que siguieron. Despreciados, perseguidos y abandonados por los hombres, los hijos de Dios en toda época han sido, sin embargo, sostenidos por sus seguras promesas. Por la fe han mirado hacia adelante, al tiempo en que él cumplirá en favor de su iglesia esta promesa: “Ponerte he en gloria perpetua, gozo de generación y generación”. Isaías 60:15 (Profetas y reyes, p. 533)

La presencia del Padre rodeaba a Cristo, y nada le sucedía que Dios en su infinito amor no permitiera para bendición del mundo. Esto era fuente de consuelo para Cristo, y lo es también para nosotros. El que está lleno del espíritu de Cristo vive en Cristo. Lo que le suceda viene del Salvador, que le rodea con su presencia. Nada podrá tocarle sin permiso del Señor. Todos nuestros padecimientos y tristezas, todas nuestras tentaciones y pruebas, todas nuestras pesadumbres y congojas, todas nuestras privaciones y persecuciones, todo, en una palabra, contribuye a nuestro bien. Todos los acontecimientos y circunstancias obran con Dios para nuestro bien (El ministerio de curación, p. 389).

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Domingo 14 de febrero____________________________________________________

CONSUELO PARA EL FUTURO (ISA. 40:1, 2)

En Isaías 40:1 y 2, Dios consuela a su pueblo. El tiempo de su castigo finalmente ha terminado. ¿Qué castigo es ese?

Isaías 40:1-2

1 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.

Hay muchas respuestas para esta pregunta. Estuvo el castigo administrado por Asiria, la vara de la ira de Dios (Isa. 10), de la que Dios libró a Judá destruyendo al ejército de Senaquerib en 701 a.C. (Isa. 37). Estuvo el castigo administrado por Babilonia, que se llevó posesiones y gente de Judá porque Ezequías había mostrado su riqueza a los mensajeros de Merodacbaladán (Isa. 39). Y estuvo el castigo administrado por una de las otras naciones contra las que Isaías escribió mensajes (Isa. 14–23).

Mientras tanto, aunque las palabras “Asiria” y “asirio/s” se mencionan 43 veces de Isaías 7:17 a 38:6, esta nación aparece solo una vez en el resto de Isaías, donde Isaías 52:4 se refiere a la opresión “en tiempo pasado” por parte de Egipto y luego “el asirio”. En la última parte de Isaías, se menciona la liberación del exilio de Babilonia (Isa. 43:14; 47:1; 48:14, 20), y es Ciro, el persa, que conquistó Babilonia en 539 a.C., quien liberaría a los exiliados de Judá (Isa. 44:28; 45:1, 13).

Isaías 1 al 39 enfatiza los acontecimientos que condujeron a la liberación de los asirios en 701 a.C., pero al comienzo del capítulo 40 el libro avanza un siglo y medio hasta el fin de Babilonia, en 539 a.C., y el regreso de los judíos poco después.

El tema del regreso de Babilonia, ¿tiene relación con algo anterior en Isaías? ¿Qué es?

Isaías 39 sirve como transición para los siguientes capítulos al predecir un cautiverio babilónico, al menos para algunos de los descendientes de Ezequías (Isa. 39:6, 7). Además, los oráculos de Isaías 13, 14 y 21 predicen la caída de Babilonia y la libertad que esto traería al pueblo de Dios: “Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra […]. Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir, pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia” (Isa. 14:1-4). Observa la estrecha conexión con Isaías 40:1 y 2, donde Dios promete a su pueblo que pondrá fin a su sufrimiento.

¿Qué significan para ti las promesas bíblicas sobre el fin del sufrimiento ahora, en medio de tu sufrimiento actual? ¿De qué serviría nuestra fe sin esas promesas? ¿Por qué, entonces, es tan importante aferrarse a ellas, pase lo que pase?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El orgullo de Asiria y su caída habían de servir como lección objetiva hasta el fin del tiempo. Acerca de las naciones de la tierra que hoy se levantan con arrogancia y orgullo contra él, Dios pregunta: “¿A quién te has comparado así en gloria y en grandeza entre los árboles de Edén? Pues derribado serás con los árboles de Edén en la tierra baja”. Ezequiel 31:18.

“Bueno es Jehová para fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían. Mas con inundación impetuosa hará consumación” de todos aquellos que procuran exaltarse a mayor altura que el Altísimo. Nahúm 1:7, 8 (Profetas y reyes, p. 270).

El corazón más feliz es aquel en que Cristo mora como huésped. El hogar más bendecido es aquel donde la piedad es un principio dominante… En el taller donde mora la paz y la presencia celestial de Cristo, los obreros serán los más dignos de confianza, los más fieles y eficientes. Se evidenciará allí el amor y el temor de Dios.

En este mundo no hay consuelo ni felicidad sin Jesús. Reconozcámoslo como nuestro Amigo y Salvador… Él posee encantos incomparables. ¡Dios quiera que vivamos durante este breve período de prueba de tal modo que reinemos con él a través de los infinitos siglos de la eternidad! (Mi vida hoy, p. 162).

Usted tiene el privilegio de confiar en el amor de Jesús para su salvación, en la forma más plena, segura y noble; usted tiene el privilegio de decir: “Me ama, me recibe; confiaré en él porque dio su vida por mí”. Nada disipa tanto la duda como el ponerse en contacto con el carácter de Cristo. Él declara: “Y al que a mí viene no le echo fuera”, es decir, no hay ninguna posibilidad de que lo eche fuera, porque he empeñado mi palabra de que lo recibiré. Acepte la palabra de Cristo y afirme con sus labios que ya ha ganado la victoria.

¿Es fiel Jesús? ¿Quiere decir realmente lo que dice? Conteste decididamente: Sí, efectivamente. Luego, si esto ya está definido, reclame por fe toda promesa que él haya hecho, y reciba la bendición; porque el aceptar por fe sus promesas da vida al alma. Puede creer que Jesús le es fiel aunque se sienta el más débil y el más indigno de sus hijos. Y cuando usted crea, todas esas dudas tenebrosas que han surgido serán arrojadas sobre el archiengañador, que las originó. Usted puede ser una gran bendición si se atiene a lo que Dios ha dicho. Tiene que confiar en él mediante una fe viva, aunque sienta el fuerte impulso de pronunciar palabras de desconfianza (Testimonios para los ministros, p. 517).

Los tiempos de apuro y angustia que nos esperan requieren una fe capaz de soportar el cansancio, la demora y el hambre, una fe que no desmaye a pesar de las pruebas más duras. El tiempo de gracia les es concedido a todos a fin de que se preparen para aquel momento. Jacob prevaleció porque fue perseverante y resuelto. Su victoria es prueba evidente del poder de la oración importuna. Todos los que se aferren a las promesas de Dios como lo hizo él, y que sean tan sinceros como él lo fue, tendrán tan buen éxito como él… Cuando olas de indecible desesperación envuelven al suplicante, ¡cuán raro es verle atenerse con fe inquebrantable a las promesas de Dios! (El conflicto de los siglos, p. 606).

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Lunes 15 de febrero_______________________________________________________

PRESENCIA, PALABRA Y OBRAS VIALES (ISA. 40:3-8)

¿Cómo recibe consuelo el pueblo de Dios? Isaías 40:1–8.

Isaías 40:1–8

1 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados. Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado. Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Un heraldo anónimo anuncia que Dios vendrá a revelar su gloria (Isa. 40:3–5). Otra voz proclama que, aunque los seres humanos son pasajeros como el follaje, “la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isa. 40:8).

Después del exilio, el pueblo de Dios recuperó lo que había recibido en el monte Sinaí y que luego rechazó íntegramente mediante su apostasía, por lo que fue castigado: la presencia de Dios y su Palabra. Estos son los ingredientes básicos del pacto de Dios con Israel, que fueron consagrados en su Santuario en medio de ellos (Éxo. 25:8, 16). Debido a que ellos habían infringido su Palabra, Dios había abandonado su Templo (Eze. 9-11). Pero regresará. Su presencia y su Palabra eternamente confiable traen consuelo, liberación y esperanza.

¿Qué preparación se necesita para la venida del Señor? Isaías 40:3–5.

No es admisible que un rey se bambolee en un camino accidentado. Por lo tanto, su llegada es precedida por obras viales. ¡Especialmente si se trata del Rey de reyes! Su venida, aparentemente desde el este, donde ha estado en el exilio con su pueblo como un Santuario para ellos (Eze. 11:16), requería una reorganización importante del terreno. La construcción de una supercarretera literal y nivelada a través de las escarpadas colinas al este de Jerusalén hubiese sido titánica, incluso con dinamita y excavadoras. Dios es el único que puede hacer la obra; es él quien convierte “lo escabroso en llanura” (Isa. 42:16).

El Nuevo Testamento aplica explícitamente la profecía de Isaías a la obra vial espiritual realizada mediante la predicación de Juan el Bautista (Mat. 3:3). Su mensaje era: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (3:2) y el bautismo que practicaba era “de arrepentimiento para perdón de pecados” (1:4). Por lo tanto, la obra vial era el arrepentimiento, la disposición a alejarse del pecado, para recibir el consuelo del perdón y la presencia de Dios.

Lee atentamente Isaías 40:6 al 8. Tú, que eres efímero como la hierba, ¿qué esperanza puedes obtener de lo que dicen estos versículos? ¿Contra qué deberían advertirnos? ¿Dónde no deberíamos poner nuestra confianza?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Antiguamente, cuando un rey viajaba por las comarcas menos frecuentadas de sus dominios, se enviaba delante del carro real a un grupo de hombres para que aplanase los lugares escabrosos y llenase los baches, a fin de que el rey pudiese viajar con seguridad y sin molestia. Esta costumbre es la que menciona el profeta para ilustrar la obra del evangelio. “Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado”. Cuando el Espíritu de Dios conmueve el alma con su maravilloso poder de despertarla, humilla el orgullo humano. El placer mundanal, la jerarquía y el poder son tenidos por inútiles. Son destruidos los “consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios”, y se sujeta “todo intento a la obediencia de Cristo”. 2 Corintios 10:5. Entonces la humildad y el amor abnegado, tan poco apreciados entre los hombres, son ensalzados como las únicas cosas de valor. Tal es la obra del evangelio, de la cual el mensaje de Juan era una parte (El Deseado de todas las gentes, p. 108).

Es la misma que fue dada a Juan el Bautista, acerca del cual leemos: “En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues este es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz que clama en el desierto: preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas”. Mateo 3:1-3…

La palabra del Señor para nosotros es: “Arrepentíos; preparad el camino para un avivamiento de mi obra”…

Surgirán obstáculos en el avance de la obra de Dios, pero no temáis. A la omnipotencia del Rey de reyes, nuestro Dios, que cumple su pacto, une la delicadeza y el cuidado de un tierno pastor. Nada puede impedirle el camino. Su poder es absoluto y es la prenda para el seguro cumplimiento de sus promesas a su pueblo… Su bondad y su amor son infinitos y su pacto es inalterable (Testimonios para la iglesia, t. 8, pp. 16, 17).

El incrédulo Voltaire dijo con arrogancia en cierta ocasión: “Estoy cansado de oír de continuo que doce hombres establecieron la religión cristiana. Yo he de probar que un solo hombre basta para destruirla”. Han transcurrido varias generaciones desde que Voltaire murió y millones de hombres han secundado su obra de propaganda contra la Biblia. Pero lejos de agotarse la circulación del precioso libro, allí donde había cien ejemplares en tiempo de Voltaire hay diez mil hoy día, por no decir cien mil. Como dijo uno de los primitivos reformadores hablando de la iglesia cristiana: “La Biblia es un yunque sobre el cual se han gastado muchos martillos”. Ya había dicho el Señor: “Ninguna arma forjada contra ti tendrá éxito; y a toda lengua que en juicio se levantare contra ti, condenarás”. Isaías 54:17.

“La Palabra de nuestro Dios permanece para siempre”. “Seguros son todos sus preceptos; establecidos para siempre jamás, hechos en verdad y en rectitud”. Isaías 40:8; Salmo 111:7, 8. Lo que se edifique sobre la autoridad de los hombres será derribado; mas lo que se edifique sobre la roca inamovible de la Palabra de Dios, permanecerá para siempre (El conflicto de los siglos, p. 289).

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Martes 16 de febrero______________________________________________________

EL NACIMIENTO DE LA EVANGELIZACIÓN (ISA. 40:9-11)

¿Qué clase de evento se describe en Isaías 40:9 al 11?

Isaías 40:9-11

Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: !!Ved aquí al Dios vuestro! 10 He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro. 11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.

Más adelante en Isaías aparece un mensajero de buenas noticias para Jerusalén (Isa. 41:27; 52:7). Pero, en Isaías 40:9 quien proclama desde un monte “¡Ved aquí al Dios vuestro!” es una anunciadora, un hecho que se evidencia en hebreo.

En el Salmo 68, David alaba a Dios porque él “hace habitar en familia a los desamparados; saca a los cautivos a prosperidad” (Sal. 68:6). Aunque estas palabras se aplican al Éxodo de la esclavitud en Egipto, Isaías usa las mismas ideas con referencia a la proclamación de un segundo “Éxodo”: el regreso del cautiverio babilónico.

En tanto, el Nuevo Testamento aplica Isaías 40:3 al 5 a Juan el Bautista, quien preparó el camino para Cristo, el Verbo eterno que llegó a ser la presencia del Señor encarnada entre su pueblo (Juan 1:14).

Aun antes que Juan, otros hablaron sobre las buenas nuevas de su Venida. Entre los primeros, estuvieron los ancianos Simeón y Ana, quienes conocieron al Niño Jesús cuando fue dedicado en el Templo (Luc. 2:25–38). Al igual que los mensajeros de Isaías, eran hombre y mujer. Simeón anhelaba la consolación de Israel en la forma del Mesías (Luc. 2:25, 26).

A la luz de la profecía de Isaías, no parece una coincidencia que Ana, una profetisa, fuera la primera en anunciar públicamente al pueblo de Jerusalén, en el monte del Templo, que el Señor había venido: “Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén” (Luc. 2:38). Este fue el nacimiento de la evangelización cristiana tal como la conocemos: la proclamación del evangelio, las buenas nuevas, de que Jesucristo vino a traer salvación. Posteriormente, Cristo confió a otra mujer, María Magdalena, la primicia de su triunfante resurrección (Juan 20:17, 18); lo que garantizaba que su misión evangélica en el planeta Tierra se había cumplido. ¡La carne es como la hierba, pero el Verbo divino que se hizo carne es eterno (ver Isa. 40:6-8)!

Examina Isaías 40:11. ¿Qué tipo de imágenes se presentan aquí? Escribe un párrafo sobre tu experiencia personal con Jesús como tu Pastor. ¿Por qué es bueno refrescar en tu mente la forma en que el Señor te ha guiado?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El mundo está envuelto por las tinieblas de la falsa concepción de Dios. Los hombres están perdiendo el conocimiento de su carácter, el cual ha sido mal entendido y mal interpretado. En este tiempo, ha de proclamarse un mensaje de Dios, un mensaje que ilumine con su influencia y salve con su poder. Su carácter ha de ser dado a conocer. Sobre las tinieblas del mundo ha de resplandecer la luz de su gloria, de su bondad, su misericordia y su verdad.

Esta es la obra bosquejada por el profeta Isaías en las palabras: “Levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Veis aquí el Dios vuestro! He aquí que el Señor Jehová vendrá con fortaleza, y su brazo se enseñoreará: he aquí que su salario viene con él, y su obra delante de su rostro”. Isaías 40:9, 10 (Palabras de vida del gran Maestro, p. 342).

La abnegada labor de los cristianos del pasado debería ser para nosotros una lección objetiva y una inspiración. Los miembros de la iglesia de Dios deben ser celosos de buenas obras, renunciar a las ambiciones mundanales, y caminar en los pasos de Aquel que anduvo haciendo bienes. Con corazones llenos de simpatía y compasión, han de ministrar a los que necesitan ayuda, y comunicar a los pecadores el conocimiento del amor del Salvador. Semejante trabajo requiere empeñoso esfuerzo, pero produce una rica recompensa. Los que se dedican a él con sinceridad de propósito verán almas ganadas al Salvador; porque la influencia que acompaña al cumplimiento práctico de la comisión divina es irresistible.

Tampoco recae únicamente sobre el pastor ordenado la responsabilidad de salir a realizar la comisión evangélica. Todo el que ha recibido a Cristo está llamado a trabajar por la salvación de sus prójimos. “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven”. Apocalipsis 22:17. A toda la iglesia incumbe el deber de dar esta invitación. Todo el que la ha oído ha de hacer repercutir este mensaje por valles y montes: “Ven” (Los hechos de los apóstoles, p. 90).

“A sus ovejas llama por nombre, y las saca… y las ovejas le siguen, porque conocen su voz”. Los pastores orientales no arrean sus ovejas. No se valen de la fuerza o del miedo, sino que van delante y las llaman. Ellas conocen su voz, y obedecen el llamado. Así hace con sus ovejas el Salvador y Pastor…

Como el pastor va delante de sus ovejas y es el primero que hace frente a los peligros del camino, así hace Jesús con su pueblo. “Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas”. El camino al cielo está consagrado por las huellas del Salvador. La senda puede ser empinada y escabrosa, pero Jesús ha recorrido ese camino; sus pies han pisado las crueles espinas, para hacernos más fácil el camino. Él mismo ha soportado todas las cargas que nosotros estamos llamados a soportar (El Deseado de todas las gentes, p. 446).

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Miércoles 17 de febrero___________________________________________________

CREADOR MISERICORDIOSO (ISA. 40:12–31)

¿Cómo desarrolla Isaías 40 los temas de la misericordia y el poder de Dios?

Isaías 40

1 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados. Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado. Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre. Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: !!Ved aquí al Dios vuestro! 10 He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro. 11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas. 12 ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados? 13 ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? 14 ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia? 15 He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo. 16 Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio. 17 Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es. 18 ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis? 19 El artífice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde cadenas de plata. 20 El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva. 21 ¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó? 22 El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. 23 El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. 24 Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca. 25 ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo. 26 Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio. 27 ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? 28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. 29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; 31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

En este capítulo, la misericordia y el poder de Dios están entretejidos (ver abajo) e incluso se combinan, porque ambos son necesarios para que Dios salve a su pueblo. Él quiere salvarlo, porque es misericordioso; él puede salvarlo, porque es poderoso.

Misericordia (Isa. 40:1–5): consuelo; venida del Señor para librar.

Poder (Isa. 40:3–8): gloria; permanencia versus debilidad humana.

Misericordia (Isa. 40:9-11): buenas nuevas de liberación; Pastor de su pueblo.

Poder (Isa. 40:12–26): Creador incomparable.

Misericordia (Isa. 40:27–31): como Creador, él da poder a los débiles.

Luego de presentar el poder de Dios en términos de su gloria y permanencia (Isa. 40:3–8), Isaías se explaya sobre el poder y la sabiduría superiores de Dios, que hacen que la Tierra y sus habitantes parezcan insignificantes (Isa. 40:12–17). Este estilo de Isaías, con preguntas retóricas y analogías vívidas que aluden a la Tierra y sus partes, se asemeja a la respuesta de Dios a Job (Job 38–41).

¿Cuál es la respuesta a la pregunta retórica de Isaías: “¿A qué, pues, haréis semejante a Dios […]?” (Isa. 40:18)?

Para Isaías, como para Job, la respuesta es evidente: a nadie. Dios es incomparable. Pero Isaías retoma la pregunta y hace referencia a la respuesta que muchos pueblos antiguos insinuaban con sus acciones, que Dios sería semejante a un ídolo (Isa. 40:19, 20).

A esta noción responde Isaías. De por sí, ya parece una tontería usar la figura de un ídolo que se asemeje Dios, pero solo para asegurarse de que el pueblo entendiera el concepto, explica la singularidad de Dios y presenta el argumento irrebatible de que él es el santo Creador (Isa. 40:21–26).

¿Cómo revela el versículo 27 la actitud de las personas a las que Isaías dirige el mensaje? ¿En qué medida nosotros somos culpables de tener esa misma actitud?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los hombres de más alta inteligencia no pueden entender los misterios de Jehová revelados en la naturaleza. La inspiración divina hace muchas preguntas a las cuales los sabios más profundos no pueden responder. Estas preguntas no fueron hechas para que las contestáramos, sino para que llamaran nuestra atención a los profundos misterios de Dios y nos enseñaran que nuestra sabiduría es limitada; que en la esfera en que nos movemos en la vida cotidiana hay muchas cosas que superan a la inteligencia de los seres finitos.

Los escépticos se niegan a creer en Dios porque no pueden abarcar el infinito poder por medio del cual se revela. Pero hay que reconocer a Dios tanto por lo que él no nos revela acerca de sí mismo como por lo que está al alcance de nuestra limitada comprensión. En la revelación divina y en la naturaleza, Dios ha escondido misterios que nos imponen la fe. Y así debe ser. Bien podemos estar siempre escudriñando, investigando y aprendiendo, y seguir encontrándonos, sin embargo, frente a lo infinito (El ministerio de curación, p. 338).

El que ha escogido a Cristo se ha unido a un poder que ninguna sabiduría ni fuerza humana alguna puede quebrantar…

“¿A qué, pues me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo. Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio. ¿Por qué me dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. Isaías 40:25-31 (Testimonios para la iglesia, t. 8, pp. 46, 47).

Dios invita a los hombres para que contemplen los cielos. Vedlo en las maravillas de los cielos estrellados. [Se cita Isaías 40:26.] No solo debemos contemplar los cielos; debemos considerar las obras de Dios. Él quiere que estudiemos las obras de lo infinito y que por ese estudio aprendamos a amarlo, reverenciarlo y obedecerlo. Los cielos y la tierra, con sus tesoros, deben enseñar las lecciones del amor, el cuidado y el poder de Dios…

Dios exhorta a sus criaturas para que aparten su atención de la confusión y perplejidad que las rodean, y admiren su obra. Los cuerpos celestes merecen ser contemplados. Dios los ha hecho para el beneficio del hombre, y mientras estudiamos sus obras, ángeles de Dios estarán a nuestro lado para iluminar nuestra mente y guardarla del engaño satánico. Cuando contempléis las maravillosas cosas que ha hecho la mano de Dios, que vuestro orgulloso y necio corazón sienta su dependencia e inferioridad. Cuando consideréis estas cosas, comprenderéis la condescendencia de Dios (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 4, p. 1167).

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Jueves 18 de febrero______________________________________________________

EL PROBLEMA CON LA IDOLATRÍA (ISA. 40:19, 20)

La idolatría destruye una relación única e íntima con Dios al reemplazarlo por otra cosa (Éxo. 20:4, 5; Isa. 42:8). Por ende, los profetas se refieren a la idolatría como “adulterio” espiritual (Jer. 3:6–9; Eze. 16:15–19).

Lee Isaías 41:29. ¿Cómo describe Isaías a los ídolos? ¿Cómo interpretas lo que dice de ellos? ¿Por qué es una descripción precisa de cualquier ídolo, sin importar cuál sea?

Isaías 41:29

29 He aquí, todos son vanidad, y las obras de ellos nada; viento y vanidad son sus imágenes fundidas.

Los idólatras de la antigüedad creían que adoraban a los poderosos seres divinos a través de imágenes o símbolos de ellos. La adoración de un ídolo que representa a algún dios quebranta el primer Mandamiento: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxo. 20:3). Pero, si un ídolo está destinado a representar al Dios verdadero, como lo era el becerro de oro (32:4, 5), el Señor lo rechaza como una imagen de sí mismo, ya que nadie sabe cómo representarlo (Deut. 4:15–19), y nada puede representar su incomparable gloria y grandeza. Por lo tanto, en sí mismo un ídolo funciona como otro dios, y adorarlo quebranta el primer Mandamiento y el segundo.

El pueblo de Dios no necesita ídolos, porque tiene su verdadera presencia, la Shekiná, con ellos en su Santuario. Adorar a un ídolo es reemplazar su presencia real y, por lo tanto, negarla.

¿Qué tipos de idolatría enfrentamos hoy como iglesia? La idolatría ¿aparece en formas más sutiles en la iglesia de hoy? Si es así, ¿cómo?

“Muchos que llevan el nombre de cristianos sirven a otros dioses además del Señor. Nuestro Creador demanda nuestra dedicación suprema, nuestra primera lealtad. Cualquier cosa que tienda a disminuir nuestro amor por Dios o que interfiera con el servicio que le debemos, se convierte en un ídolo” (“Comentarios de Elena G. de White”, CBA 2: 1.005).

Sabemos, por escritos antiguos, que la idolatría era atractiva, porque tenía que ver con el materialismo. Al utilizar modos de adoración con los que la gente podía verse reflejada, los idólatras honraban a las fuerzas que creían que podrían proporcionarles fertilidad y prosperidad. Era una religión de autoayuda. ¿Te suena conocido?

Justo antes de que el Señor venga nuevamente, con el camino preparado por la obra vial de un último mensaje de reconciliación de Elías (Mal. 4), la decisión será la misma que en los días de Isaías: ¿adorarás al Creador o adorarás alguna otra cosa? (Apoc. 13; 14). Porque, al final, siempre adoramos algo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Al rechazar la verdad, los hombres rechazan al Autor de ella. Al pisotear la ley de Dios, se niega la autoridad del Legislador. Es tan fácil hacer un ídolo de las falsas doctrinas y teorías como tallar un ídolo de madera o piedra. Al representar falsamente los atributos de Dios, Satanás induce a los hombres a que se formen un falso concepto con respecto a él. Muchos han entronizado un ídolo filosófico en lugar de Jehová, mientras que el Dios viviente, tal cual está revelado en su Palabra, en Cristo y en las obras de la creación, no es adorado más que por un número relativamente pequeño. Miles y miles deifican la naturaleza al paso que niegan al Dios de ella. Aunque en forma diferente, la idolatría existe en el mundo cristiano de hoy tan ciertamente como existió entre el antiguo Israel en tiempos de Elías. El Dios de muchos así llamados sabios, o filósofos, poetas, políticos, periodistas —el Dios de los círculos selectos y a la moda… no es mucho mejor que Baal, el dios Sol de los fenicios (El conflicto de los siglos, p. 570).

Todo culto falso es adulterio espiritual. El segundo precepto, que prohíbe el culto falso, es también una orden de adorar a Dios y servirle solo a él. El Señor es un Dios celoso. Nadie lo tratará con ligereza impunemente. Ha hablado acerca de la manera en que debiera rendírsele culto. Detesta la idolatría, pues su influencia es corruptora: envilece la mente y conduce a la sensualidad y a toda clase de pecados (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, p. 1120).

Aquel que escudriña los corazones desea rescatar a su pueblo de toda clase de idolatría. Que la Palabra de Dios, el Libro bendito de vida, ocupe las mesas que ahora están llenas de adornos inútiles. Gastad vuestro dinero en adquirir libros que sirvan para esclarecer la mente en lo que atañe a la verdad presente. El tiempo que malgastáis en mover y desempolvar los innumerables adornos que hay en vuestras casas debéis emplearlo en escribir algunas líneas a vuestros amigos, en enviar revistas, folletos o libritos a personas que no conocen la verdad. Apoderaos de la Palabra de Dios como el tesoro de amor y sabiduría infinita; este es el Libro guía que muestra el camino hacia el cielo. Nos señala al Salvador que perdona el pecado, y nos dice: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Juan 1:29.

¡Cómo quisiera que investigaseis las Escrituras con una actitud de oración en vuestros corazones, y con un espíritu de entrega a Dios! ¡Ojalá escudriñaseis vuestros corazones como si contaseis con la ayuda de una vela encendida, para descubrir y romper hasta los hilos más finos que os unen a los hábitos mundanales que apartan de Dios la mente! Rogad a Dios que os muestre cada práctica que aleje de él vuestros pensamientos y afectos. Dios ha dado su ley al ser humano para que constituya la medida del carácter. Mediante esta ley podéis descubrir y vencer cada defecto de vuestro carácter. Podéis separaros de cada ídolo, y uniros al trono de Dios mediante la cadena de oro de la gracia y la verdad (Mensajes selectos, t. 2, p. 367).

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Viernes 19 de febrero_____________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena G. de White, Profetas y reyes, “He ahí a vuestro Dios”,  pp. 209-215.

“En los tiempos de Isaías, la comprensión espiritual de la humanidad se hallaba oscurecida por un concepto erróneo acerca de Dios. Durante mucho tiempo Satanás había procurado inducir a los hombres a considerar a su Creador como autor del pecado, el sufrimiento y la muerte. Los que habían sido así engañados se imaginaban que Dios era duro y exigente. Lo veían como al acecho para denunciar y condenar, nunca dispuesto a recibir al pecador mientras hubiese una excusa legal para no ayudarlo. La ley de amor que rige el cielo había sido calumniada por el gran engañador y presentada como una restricción de la felicidad humana, un yugo gravoso del cual debían escapar gustosos. Declaraba que era imposible obedecer sus preceptos, y que los castigos por la transgresión se imponían arbitra-riamente” (PR 209).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Resume con tus palabras el mensaje de Isaías 40:12 al 31. Escríbelo usando imágenes modernas, como los descubrimientos científicos actuales que muestran aún más gráficamente el asombroso poder de nuestro Dios. Comparte tu resumen con la clase.
  2. La descripción que hace Isaías de la permanencia de la Palabra de Dios versus la frágil transitoriedad de la vida humana (Isa. 40:6–8) ¿en qué medida habla a tu miedo a la muerte? ¿Cómo se relaciona con tu esperanza de la resurrección (Job 19:25–27; Dan. 12:2; 1 Cor. 15:51–57; 1 Tes. 4:13–18)?
  3. Si nos tomamos en serio Isaías 40:12 al 31, ¿cómo podemos curarnos del orgullo y la arrogancia?

Resumen: Mediante Isaías, Dios llevó consuelo a los que habían estado sufriendo. Su tiempo de angustia había terminado y Dios estaba volviendo a ellos. En vez de desanimarse y confundirse, podían confiar en que Dios usaría su poder creador en su favor.

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