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LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA
| Año | 1er Trimestre | 2º Trimestre | 3er Trimestre | 4º Trimestre |
| 2024 | Salmos | El Gran Conflicto | Marcos | Juan |
| 2025 | Amor y Justicia en la Biblia | Como Estudiar la Profecía y la Inspiración | Éxodo | Josué |
| 2026 | Colosenses – Filipenses | Religión en el Mercado* | Josué | El Espíritu de Profecía |
| 2027 | 1 & 2 de Corintios | Mayordomía | Eclesiología | Ezequiel |
| 2028 |
* Religion in the Market Place
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Lección 9: Para el 1 de junio de 2024
EL FUNDAMENTO DEL GOBIERNO DE DIOS
Sábado 25 de mayo_____________________________________________________
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Apocalipsis 14:6–12; Eclesiastés 12:13, 14; Proverbios 28:9; Daniel 7:25.
PARA MEMORIZAR:
“Entonces el dragón se airó contra la mujer, y fue a combatir al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús” (Apoc. 12:17).
Mediante el estudio intensivo de la Biblia, los adventistas llegaron a comprender el significado de la Ley en el Lugar Santísimo del Santuario celestial. Al analizar la esencia de la Ley de Dios, descubrieron también el significado del sábado, el cuarto Mandamiento. De hecho, este Mandamiento, más que ningún otro, identifica claramente a Dios como nuestro Creador, el fundamento de toda verdadera adoración; un tema que será especialmente relevante en los últimos días de la historia de la Tierra (ver Apoc. 14:6-12).
Desde el principio, el objetivo de Satanás ha sido frustrar la adoración a Dios y socavar la Ley divina. Sabe que ofender “en un solo punto” significa ser “culpable de todos” (Sant. 2:10); por eso, incita a la gente a transgredir la Ley de Dios. Satanás odia el sábado porque nos recuerda quién es nuestro Creador y có- mo debemos adorarlo. Pero este día también está inscrito en la Ley de Dios. Como la Ley es lo que define el pecado, en la medida que la gente busque ser fiel a Dios su Ley debe continuar siendo válida, incluyendo el mandamiento del sábado.
El objetivo de esta lección es mostrar el vínculo entre el Santuario, la Ley de Dios, el sábado y la crisis que se avecina en torno a la marca de la bestia. También exploraremos la relevancia del sábado para la generación del tiempo del fin.
Esta lección se basa en El conflicto de los siglos, capítulos 25 al 27.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
El germen que se halla en la semilla crece en virtud del desarrollo del principio de vida que Dios ha implantado en él. Su desarrollo no depende del poder humano. Tal ocurre con el reino de Cristo. Es una nueva creación. Sus principios de desarrollo son opuestos a los que rigen los reinos de este mundo. Los gobiernos terrenales prevalecen por la fuerza física; mantienen su dominio por la guerra; pero el Fundador del nuevo reino es el Príncipe de Paz. El Espíritu Santo representa a los reinos del mundo bajo el símbolo de bestias fieras de rapiña; pero Cristo es el «Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». En su plan de gobierno no hay empleo de fuerza bruta para forzar la conciencia. Los judíos esperaban que el reino de Dios se estableciese en la misma forma que los reinos del mundo. Para promover la justicia ellos recurrieron a las medidas externas. Trazaron métodos y planes. Pero Cristo implanta un principio. inculcando la verdad y la justicia, contrarresta el error y el pecado (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 54, 55).
[N]o fue tan solo para realizar la redención del hombre para lo que Cristo vino a la tierra a sufrir y morir. Vino para engrandecer la ley y hacerla honorable. Ni fue tan solo para que los habitantes de este mundo respetasen la ley cual debía ser respetada, sino también para demostrar a todos los mundos del universo que la ley de Dios es inmutable. Si las exigencias de ella hubiesen podido descartarse, el Hijo de Dios no habría necesitado dar su vida para expiar la transgresión de ella. La muerte de Cristo prueba que la ley es inmutable. Y el sacrificio al cual el amor infinito impelió al Padre y al Hijo a fin de que los pecadores pudiesen ser redimidos, demuestra a todo el universo y nada que fuese inferior a este plan habría bastado para demostrarlo— que la justicia y la misericordia son el fundamento de la ley y del gobierno de Dios (El conflicto de los siglos, p. 493).
Satanás obra constantemente, con intensa energía y bajo miles de disfraces, para desfigurar el carácter y el gobierno de Dios. Con planes abarcantes y bien organizados y con maravilloso poder, trabaja por mantener engañados a los habitantes del mundo. Dios, el Ser infinito y omnisciente, ve el fin desde el principio, y al hacer frente al mal trazó planes extensos y de gran alcance. Se propuso no solo aplastar la rebelión, sino también demostrar a todo el universo la naturaleza de esta. El plan de Dios se iba desarrollando y a la vez que revelaba su justicia y su misericordia, vindicaba plenamente su sabiduría y equidad en su trato con el mal…
Mediante el desarrollo del gran conflicto, Dios demostrará los principios de su gobierno, los cuales han sido falseados por Satanás y por todos los que él ha engañado. La justicia de Dios será finalmente reconocida por todo el mundo (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 64, 65).
Domingo 26 de mayo____________________________________________________
EL SANTUARIO Y LA LEY
Lee Apocalipsis 11:19; Éxodo 25:16; 31:18; y Apocalipsis 12:17. ¿Qué indican estos versículos que había en el Arca del Pacto en el Lugar Santísimo del Santuario?
Apocalipsis 11:19
19 Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.
Éxodo 25:16
16 Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré.
Éxodo 31:18
18 Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.
Apocalipsis 12:17
17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.
El Día de la Expiación era un día de juicio. A todo Israel se le ordenaba participar de este acontecimiento mediante el arrepentimiento, el examen de conciencia y la abstención de todo trabajo (ver Lev. 23:29-31). Solo ese día el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para hacer expiación por el pecado. Allí, en el compartimento más íntimo del Santuario, estaba el Arca del Pacto. Dentro del Arca estaba la ley de los Diez Mandamientos de Dios, escrita en tablas de piedra. La cubierta de oro del Arca se denominaba Propiciatorio, donde se rociaba la sangre para purificar el Santuario del pecado. La presencia de Dios se manifestaba en la gloria de la Shekiná sobre el Propiciatorio. Cada sacrificio ofrecido revelaba la misericordia de Dios hacia los seres humanos pecadores, pero el Día de la Expiación muestra que el pecado se recuerda hasta el día del Juicio (Heb. 10:3) y que realmente solo podía ser eliminado mediante la fe en la sangre de Cristo para limpiar el pecado (1 Ped. 1:18, 19). Allí, en la presencia de Dios, la misericordia y la justicia se combinan maravillosamente.
Al mirar hacia el Santuario celestial, el apóstol Juan vio “el templo de Dios […] abierto” y el “arca de su pacto” revelada (Apoc. 11:19, RVR). El conflicto de los siglos añade este comentario: “En el Lugar Santísimo, en el Santuario celestial, la Ley divina se encuentra sagradamente guardada; es la Ley que fue promulgada por Dios mismo entre los truenos del Sinaí y escrita con su propio dedo sobre las tablas de piedra. La Ley de Dios en el Santuario celestial es el gran original, del que los preceptos grabados en las tablas de piedra y registrados por Moisés en el Pentateuco eran una copia exacta. Los que llegaron a entender este punto importante fueron inducidos a ver el carácter sagrado e invariable de la Ley divina” (pp. 486, 487).
Cuando los primeros creyentes adventistas estudiaron las enseñanzas bíblicas sobre el Santuario, comprendieron la importancia de la Ley de Dios y del sábado en su centro. Razonaron que, si la Ley de Dios estaba representada en el Arca del Pacto en el Santuario celestial, indudablemente no podría haber sido eliminada en la Cruz.
Piensa en el sábado, que velozmente llega a nosotros cada semana, y sin excepción. ¿Qué debería decirnos eso sobre la importancia de la doctrina de la Creación? ¿Qué otra doctrina tiene un recordatorio tan poderoso y recurrente?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Juan dice en el Apocalipsis: «El templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo» (Apocalipsis 11:19). Juan vio en visión al pueblo del Señor que esperaba su venida y que buscaba la verdad. Cuando el templo de Dios fue abierto para su pueblo, brilló la luz de la ley de Dios que estaba en el arca. En la proclamación del mensaje del tercer ángel aparecen en escena los que reciben esta luz (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 4, p. 1173).
[M]ientras orábamos el Espíritu Santo descendió sobre nosotros… Pronto perdí el conocimiento de las cosas terrenas y quedé arrobada en una visión de la gloria de Dios. Vi un ángel que con presteza volaba hacia mí. Me llevó rápidamente desde la tierra a la santa ciudad, donde vi un templo en el que entré. Antes de llegar al primer velo, pasé por una puerta. Levantóse ese velo, y entré en el Lugar Santo…
En él vi un arca, cuya cubierta y lados estaban recubiertos de oro purísimo. En cada extremo del arca había un hermoso querubín con las alas extendidas sobre el arca . . . Dentro del arca estaba el vaso de oro con el maná, la florida vara de Aarón y las tablas de piedra, que se plegaban la una sobre la otra como las hojas de un libro. Abriólas Jesús, y vi en ellas los diez mandamientos escritos por el dedo de Dios. En una tabla había cuatro, y en la otra seis. Los cuatro de la primera brillaban más que los otros seis. Pero el cuarto, el mandamiento del sábado, brillaba más que todos, porque el sábado fue puesto aparte para que se lo guardase en honor del santo nombre de Dios. El santo sábado resplandecía, rodeado de un nimbo de gloria. Vi que el mandamiento del sábado no estaba clavado en la cruz, pues de haberlo estado, también lo hubieran estado los otros nueve, y tendríamos libertad para violarlos todos, así como el cuarto. Vi que, por ser Dios inmutable, no había cambiado el día de descanso; pero el papa lo había transferido del séptimo al primer día de la semana, pues iba a cambiar los tiempos y la ley (Primeros escritos, pp. 32, 33).
El sábado, como séptimo día, no se halla en ninguna incertidumbre. Es el monumento conmemorativo de la obra de creación. Es un monumento conmemorativo establecido por el cielo, que debe observarse como una señal de obediencia. Dios escribió toda la ley con su dedo en dos tablas de piedra…
[N]o permita que su fe falte. Debemos sostener en alto nuestros distintivos: los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Todos los que mantienen firmemente el principio de su confianza hasta el fin, observarán el sábado como séptimo día, que llega hasta nosotros determinado por el sol (Mensajes selectos, t. 3, pp. 364, 365).
Lunes 27 de mayo______________________________________________________
LA INMUTABILIDAD DE LA LEY DE DIOS
Lee Mateo 5:17 y 18; Salmo 111:7 y 8; Eclesiastés 12:13 y 14; 1 Juan 5:3; y Proverbios 28:9. ¿Qué enseñan estos pasajes bíblicos sobre la relación del cristiano con la Ley?
Mateo 5:17-18
17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
Salmo 111:7-8
7 Las obras de sus manos son verdad y juicio; Fieles son todos sus mandamientos, 8 Afirmados eternamente y para siempre, Hechos en verdad y en rectitud.
Eclesiastés 12:13-14
13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. 14 Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.
1 Juan 5:3
3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.
Proverbios 28:9
9 El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable.
Los adventistas del séptimo día siguen los pasos de los reformadores protestantes que defendieron la santidad de la Ley de Dios. Observa esta poderosa afirmación de John Wesley: “La ley ritual, o ceremonial, entregada por Moisés a los hijos de Israel, que contenía todos los mandatos y las ordenanzas relacionados con los antiguos sacrificios y el servicio del Templo, nuestro Señor verdaderamente vino a destruirla, disolverla y abolirla por completo. […] Pero la Ley Moral, contenida en los Diez Mandamientos e impuesta por los profetas, no la eliminó. No fue el designio de su venida revocar ninguna parte de ella. Esta es una ley que nunca puede ser quebrantada, que ‘permanece firme como fiel testigo en los Cielos’. […] Cada parte de esta Ley debe permanecer vigente, sobre toda la humanidad, y en todas las épocas; ya que no depende ni del tiempo ni del lugar, ni de ninguna otra circunstancia susceptible de cambio, sino de la naturaleza de Dios y de la naturaleza del hombre, y de su relación inmutable entre sí” (Upon Our Lord’s Sermon on the Mount, Discourse V, John Wesley’s Sermons: An Anthology [Nashville, TN: Abington Press, 1991], pp. 208, 209).
Compara Éxodo 34:5 al 7 con Romanos 7:11 y 12; Salmos 19:7 al 11; 89:14; y 119:142 y 172. ¿Qué nos dicen estos versículos sobre la relación entre la Ley de Dios y el carácter de Dios?
Éxodo 34:5-7
5 Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová. 6 Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; 7 que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.
Romanos 7:11-12
11 porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató. 12 De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.
Salmos 19:7-11
7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. 8 Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. 9 El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. 10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. 11 Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón.
Salmos 89:14
14 Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; Misericordia y verdad van delante de tu rostro.
Salmos 119:142 y 172
142 Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.
172 Hablará mi lengua tus dichos, Porque todos tus mandamientos son justicia.
Puesto que la Ley de Dios es un trasunto de su carácter, el fundamento de su Trono y la base moral de la humanidad, Satanás la odia. “Nadie podía dejar de ver que si el Santuario terrenal era una figura o copia del celestial, la ley depositada en el arca en la Tierra era una transcripción exacta de la ley guardada en el Arca del Cielo; y que aceptar la verdad relativa al Santuario celestial involucraba reconocer las exigencias de la Ley de Dios y la obligación de guardar el sábado del cuarto Mandamiento. En esto estribaba el secreto de la oposición violenta y resuelta que se le hizo a la exposición armoniosa de las Escrituras que revelaba el ministerio de Cristo en el Santuario celestial” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 488).
¿Cuáles son las razones que la gente presenta a menudo para alegar que ya no estamos obligados a guardar los Diez Mandamientos? ¿Qué crees que hay realmente detrás de ello?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Cuando los hombres violaban la ley de Dios y desafiaban su voluntad, Satanás se regocijaba. Declaraba que ello demostraba que la ley de Dios no podía ser obedecida; el hombre no podía ser perdonado. Por cuanto él mismo, después de su rebelión, había sido desterrado del cielo, Satanás sostenía que la familia humana debía quedar privada para siempre del favor de Dios. Insistía en que Dios no podía ser justo y, al mismo tiempo, mostrar misericordia al pecador.
Pero, aunque pecador, el hombre estaba en una situación diferente de la de Satanás. Lucifer había pecado en el cielo en la luz de la gloria de Dios. A él como a ningún otro ser creado había sido dada una revelación del amor de Dios. Comprendiendo el carácter de Dios y conociendo su bondad, Satanás decidió seguir su propia voluntad egoísta e independiente. Su elección fue final. No había ya nada que Dios pudiese hacer para salvarle. Pero el hombre fue engañado; su mente fue entenebrecida por el sofisma de Satanás. No conocía la altura y la profundidad del amor de Dios. Para él había esperanza en el conocimiento del amor de Dios. Contemplando su carácter, podía ser atraído de vuelta a Dios.
Mediante Jesús, la misericordia de Dios fue manifestada a los hombres; pero la misericordia no pone a un lado la justicia. La ley revela los atributos del carácter de Dios, y no podía cambiarse una jota o una tilde de ella para ponerla al nivel del hombre en su condición caída. Dios no cambió su ley, pero se sacrificó, en Cristo, por la redención del hombre (El Deseado de todas las gentes, p. 710).
Cuando se siente el Juez, se abran los libros y cada hombre sea juzgado de acuerdo con las cosas escritas en los libros, entonces las tablas de piedra, ocultas por Dios hasta aquel día, serán presentadas delante del mundo como la norma de justicia. Entonces hombres y mujeres verán que el prerrequisito de su salvación es obediencia a la perfecta ley de Dios. Nadie hallará excusa para el pecado. Mediante los justos principios de aquella ley, los hombres recibirán su sentencia de vida o muerte (Mensajes selectos, t. 1, p. 264).
La ley de Dios que se encuentra en el Santuario celestial es el gran original del que los preceptos grabados en las tablas de piedra y consignados por Moisés en el Pentateuco eran copia exacta. Los que llegaron a comprender este punto importante fueron inducidos a reconocer el carácter sagrado e invariable de la ley divina. Comprendieron mejor que nunca la fuerza de las palabras del Salvador: «Hasta que pasen el cielo y la tierra, ni siquiera una jota ni una tilde pasará de la ley». Mateo 5:18. Como la ley de Dios es una revelación de su voluntad, un trasunto de su carácter, debe permanecer para siempre «como testigo fiel en el cielo». Ni un mandamiento ha sido anulado; ni un punto ni una tilde han sido cambiados. Dice el salmista: «¡Hasta la eternidad, oh Jehová, tu palabra permanece en el cielo!» «Seguros son todos sus preceptos; establecidos para siempre jamás». Salmos 119:89; 111:7, 8 (El conflicto de los siglos, p. 430).
Martes 28 de mayo_____________________________________________________
EL SÁBADO Y LA LEY
Lee Apocalipsis 14:6 y 7; 4:11; Génesis 2:1 al 3; y Éxodo 20:8 al 11. ¿Cuál es la relación entre la Creación, el sábado y la Ley de Dios?
Apocalipsis 14:6-7
6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, 7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
Apocalipsis 4:11
11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.
Génesis 2:1-3
2 1Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. 3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.
Éxodo 20:8-11
8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo[c] y lo santificó.
La Creación habla de nuestro valor a la vista de Dios. No estamos solos en el universo, no somos una partícula de polvo cósmico ni un accidente genético. En otras palabras, la hipótesis científica común de los orígenes de la vida, que ha sido acogida por los medios de comunicación y la cultura popular, presenta una visión de nuestros orígenes que es en todos los sentidos incompatible con el relato bíblico.
Estamos aquí porque Jesús nos creó. Y él es digno de nuestra adoración no solo porque nos creó, sino también porque nos redimió. La Creación y la Redención son la esencia de toda verdadera adoración. Por lo tanto, el sábado es vital para entender el Plan de Salvación. El sábado habla del cuidado del Creador y del amor del Redentor.
Al concluir la semana de la Creación, Dios descansó en la belleza y la majestuosidad del mundo que había creado. También descansó como ejemplo para nosotros. El sábado es una pausa semanal para alabar a aquel que nos hizo. Cuando adoramos en sábado, abrimos nuestro corazón para recibir la bendición especial que él puso en ese día, no en cualquier otro día.
El sábado nos señala a un Creador que nos amó demasiado como para abandonarnos cuando nos desviamos de su propósito para nosotros. El sábado es un símbolo eterno de nuestro descanso en él. Es una señal especial de lealtad al Creador (Eze. 20:12, 20). Es un símbolo de descanso, no de obras; de gracia, no de legalismo; de seguridad, no de condenación; de dependencia de Dios para la salvación, no de nosotros mismos. El verdadero descanso sabático es el descanso de la gracia en los brazos amorosos de aquel que nos creó, de aquel que nos redimió, de aquel que volverá a buscarnos.
El mensaje de Apocalipsis 14, el mensaje divino del tiempo del fin para el mundo, llama a la gente a descansar en su amor y cuidado cada sábado. Nos llama a recordar a aquel que nos creó y a darle gloria. La observancia del sábado es también un nexo entre la perfección del Edén y la gloria de los cielos nuevos y la Tierra Nueva. Nos recuerda que un día se restaurará el esplendor del Edén.
La mayoría de los adventistas del séptimo día han sido acusados de ser legalistas, y esa acusación suele estar relacionada con nuestra observancia del sábado. Analiza el sábado como símbolo de la Redención y la justificación por la fe. ¿Por qué obedecer el mandamiento de Dios de descansar haría que la gente piense que estamos tratando de abrirnos camino al Cielo?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Os amonesto: no coloquéis vuestra influencia contra los mandamientos de Dios. Esa ley es tal como Jehová la escribió en el templo del cielo. El hombre puede hollar su copia terrenal, pero el original se conserva en el arca de Dios en el cielo; y sobre la cubierta de esa arca, precisamente encima de esa ley está el propiciatorio. Jesús está allí mismo, delante de esa arca, para mediar por el hombre…
Nada escrito sobre esas tablas podía ser raído. El precioso registro de la ley fue colocado en el arca del testamento y está todavía allí, oculto y a salvo, de la familia humana. Pero en el tiempo señalado por Dios, él sacará esas tablas de piedra para que sean un testimonio ante todo el mundo contra la desobediencia de sus mandamientos y contra el culto idolátrico de un día de reposo falsificado (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, p. 1123).
«La importancia del sábado, como institución conmemorativa de la creación, consiste en que recuerda siempre la verdadera razón por la cual se debe adorar a Dios», porque él es el Creador, y nosotros somos sus criaturas. «Por consiguiente, el sábado forma parte del fundamento mismo del culto divino, pues enseña esta gran verdad del modo más contundente, como no lo hace ninguna otra institución. El verdadero motivo del culto divino, no tan solo del que se tributa en el séptimo día, sino de toda adoración, reside en la distinción existente entre el Creador y sus criaturas. Este hecho capital no perderá nunca su importancia ni debe caer nunca en el olvido» (J. N. Andrews, History of the Sabbath, cap. 27). Por eso, es decir, para que esta verdad no se borrara nunca de la mente de los hombres, instituyó Dios el sábado en el Edén y mientras el ser él nuestro Creador siga siendo motivo para que le adoremos, el sábado seguirá siendo señal conmemorativa de ello (El conflicto de los siglos, p. 433).
[El sábado] nos presenta a Cristo como Santificador tanto como Creador. Declara que el que creó todas las cosas en el cielo y en la tierra, y mediante quien todas las cosas existen, es cabeza de la iglesia, y que por su poder somos reconciliados con Dios. Porque, hablando de Israel, dijo: «Diles también mis sábados, que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico» (Ezequiel 20:12), es decir, que los hace santos. Entonces el sábado es una señal del poder de Cristo para santificarnos. Es dado a todos aquellos a quienes Cristo hace santos. Como señal de su poder santificador, el sábado es dado a todos los que por medio de Cristo llegan a formar parte del Israel de Dios…
A todos los que reciban el sábado como señal del poder creador y redentor de Cristo, les resultará una delicia. Viendo a Cristo en él, se deleitan en él. El sábado les indica las obras de la creación como evidencia de su gran poder redentor. Al par que recuerda la perdida paz del Edén, habla de la paz restaurada por el Salvador (El Deseado de todas las gentes, pp. 255, 256).
Miércoles 29 de mayo___________________________________________________
LA MARCA DE LA BESTIA
Lee Apocalipsis 12:12 y 17; y 13:7. ¿Cómo revelan estos textos la ira de Satanás? ¿Por qué el diablo está tan enojado con el pueblo de Dios del tiempo del fin?
Apocalipsis 12:12 y 17
12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.
17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.
Apocalipsis 13:7
7 Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.
Apocalipsis 12 describe el conflicto cósmico entre Cristo y Satanás a lo largo de los siglos. Llega a su punto culminante con el ataque final de Satanás contra el pueblo de Dios. Apocalipsis 13 presenta a los dos aliados del dragón: la bestia que sube del mar y la bestia que sube de la tierra. Estos dos poderes se unen a él para hacer guerra contra el pueblo de Dios.
Lee Apocalipsis 13:4, 8, 12, 15; y 14:7, 9 al 11. (Ver también Apoc. 15:4; 16:2; 19:20; 20:4; 22:9). ¿Qué temática clave está presente en todos estos versículos?
Apocalipsis 13:4, 8, 12, 15
4 y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?
8 Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.
12 Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada.
15 Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.
Apocalipsis 14:7, 9-11
7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, 10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
Apocalipsis 15:4
4 ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues solo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.
Apocalipsis 16:2
2 Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen.
Apocalipsis 19:20
20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.
Apocalipsis 20:4
4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
Apocalipsis 22:9
9 Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.
Observa el contraste. La gente adora al Creador o adora cualquier otra cosa. El Creador es digno de adoración (Apoc. 5:9). El conflicto entre Cristo y Satanás comenzó en el Cielo con motivo de la adoración: “ ‘Subiré sobre las alturas de las nubes, seré semejante al Altísimo’ ” (Isa. 14:14). Satanás deseaba la adoración que pertenece exclusivamente al Creador. Según Apocalipsis 13, lo consigue mediante la actividad de la bestia que sube de la tierra (Apoc. 13:4).
Una comparación con Daniel 7 muestra que esta bestia que sube de la tierra es la misma que el cuerno pequeño que trata “de cambiar los tiempos y la ley” y ejerce autoridad durante 1.260 “días” proféticos; es decir, durante 1.260 años (Dan. 7:25; comparar con Apoc. 13:5; ver la lección 6). La única parte de la Ley de Dios en los Diez Mandamientos que se ocupa del tiempo es el cuarto Mandamiento. Este poder ha intentado cambiar el día de adoración del sábado, el séptimo día, al domingo, el primer día de la semana.
Que un poder terrenal intente cambiar el día de adoración, el sábado, que Dios mismo dio como señal de su autoridad (Éxo. 31:13; Eze. 20:12, 20), es un intento de usurpar la autoridad divina en el nivel más básico posible. En este punto, pues, se centra el conflicto final sobre la adoración verdadera y la falsa.
Por esta razón, el Apocalipsis identifica al pueblo fiel a Dios como aquellos “que guardan los mandamientos de Dios” (Apoc. 12:17; 14:12). Esto incluye el sábado, no el domingo. Aquellos que rechazan el llamado final de los tres ángeles a adorar a Dios en su día santo (Isa. 58:13) y que adoran a la bestia en su falso día de reposo, el domingo, recibirán la marca de la bestia (ver lección 11).
ESPÍRITU DE PROFECÍA
El gran conflicto entre el bien y el mal aumentará en intensidad hasta la consumación de los tiempos. En todas las edades la ira de Satanás se ha manifestado contra la iglesia de Cristo; y Dios ha derramado su gracia y su Espíritu sobre su pueblo para robustecerlo contra el poder del maligno. Cuando los apóstoles de Cristo estaban por llevar el evangelio por el mundo entero y consignarlo por escrito para provecho de todos los siglos venideros, fueron dotados especialmente con la luz del Espíritu. Pero a medida que la iglesia se va acercando a su liberación final, Satanás obrará con mayor poder. Descenderá «teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo». Apocalipsis 12:12. Obrará «con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos». 2 Tesalonicenses 2:9.
Por espacio de seis mil años esa inteligencia maestra, después de haber sido la más alta entre los ángeles de Dios, no ha servido más que para el engaño y la ruina. Y en el conflicto final se emplearán contra el pueblo de Dios todos los recursos de la habilidad y sutileza satánicas, y toda la crueldad desarrollada en esas luchas seculares. Durante este tiempo de peligro los discípulos de Cristo tienen que dar al mundo la amonestación del segundo advenimiento del Señor; y un pueblo ha de ser preparado «sin mácula, y sin reprensión» para comparecer ante él a su venida. 2 Pedro 3:14. Entonces el derramamiento especial de la gracia y el poder divinos no será menos necesario a la iglesia que en los días apostólicos (El conflicto de los siglos, p. 13).
El deber de adorar a Dios estriba en la circunstancia de que él es el Creador, y que a él es a quien todos los demás seres deben su existencia. Y cada vez que la Biblia presenta el derecho de Jehová a nuestra reverencia y adoración con preferencia a los dioses de los paganos, menciona las pruebas de su poder creador. «Todos los dioses de los pueblos son ídolos; mas Jehová hizo los cielos». Salmo 96:5. «¿A quién pues me compararéis, para que yo sea como él? dice el Santo. ¡Levantad hacia arriba vuestros ojos, y ved! ¿Quién creó aquellos cuerpos celestes?»… Dice el salmista: «Reconoced que Jehová él es Dios: él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos». «¡Venid, postrémonos, y encorvémonos; arrodillémonos ante Jehová nuestro Hacedor!» Salmo 100:3; 95:6. Y los santos que adoran a Dios en el cielo dan como razón del homenaje que le deben: «¡Digno eres tú, Señor nuestro y Dios nuestro, de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas!» Apocalipsis 4:11 (El conflicto de los siglos, pp. 432, 433).
Si el sábado se hubiese observado universalmente, los pensamientos e inclinaciones de los hombres se habrían dirigido hacia el Creador como objeto de reverencia y adoración, y nunca habría habido un idólatra, un ateo, o un incrédulo. La observancia del sábado es señal de lealtad al verdadero Dios, «que hizo el cielo y la tierra, y el mar y las fuentes de agua». Resulta pues que el mensaje que manda a los hombres adorar a Dios y guardar sus mandamientos, los ha de invitar especialmente a observar el cuarto mandamiento (El conflicto de los siglos, p. 433).
Jueves 30 de mayo______________________________________________________
EL MENSAJE DE LOS TRES ÁNGELES
En Apocalipsis 14:7, el primer ángel clama a gran voz: “ ‘¡Teman a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio! Y adoren al que hizo el Cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas’ ”. El llamado celestial es que rindamos nuestra suprema lealtad y sincera adoración al Creador a la luz del juicio inminente.
El segundo ángel declara: “ ‘¡Ha caído, ha caído la gran Babilonia!, la que ha dado a beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación’ ” (Apoc. 14:8). Babilonia representa un sistema religioso apóstata caído que ha rechazado el mensaje del primer ángel en favor de un falso sistema de adoración. Por eso Apocalipsis 14:9 al 11 advierte acerca de la adoración de “la bestia y […] su imagen”. Aquí se presentan dos alternativas opuestas: adorar al Creador o adorar a la bestia. Cada persona del planeta Tierra tomará su decisión final e irrevocable sobre quién tiene su lealtad total: Jesús o Satanás.
Lee Apocalipsis 14:12. ¿Cuáles son las dos características que identifican a los que se niegan a adorar a la bestia? ¿Por qué ambas son de vital importancia?
Apocalipsis 14:12
12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
Dios tendrá un pueblo en el tiempo del fin que le será leal frente a la mayor oposición y la más feroz persecución en la historia del mundo. Mediante el don de la justicia de Cristo, llevará una vida llena de gracia y obediencia. La adoración al Creador está en abierta oposición a la adoración a la bestia y se expresa en el cumplimiento de los mandamientos de Dios. Este conflicto final sobre la lealtad a Cristo o la lealtad al poder de la bestia se centra en la adoración, y en el centro de este gran conflicto entre el bien y el mal está el sábado.
Estos consagrados seguidores del Salvador no solo tendrán fe “en” Jesús, sino también tendrán la fe “de” Jesús. La fe de Jesús es una fe tan profunda, tan confiada, tan comprometida, que todos los demonios del infierno y todas las pruebas de la Tierra no pueden sacudirla. Es una fe que confía cuando no puede ver, que cree cuando no puede razonar por qué y que espera cuando no puede entender. Esta “fe de Jesús” es, en sí misma, un don que recibimos por la fe y nos ayudará a atravesar la crisis que se avecina. Cuando estalle la crisis final y nos enfrentemos a un boicot económico, a la persecución, a la prisión y a la propia muerte, la fe de Jesús nos ayudará a atravesar las últimas horas de la Tierra hasta que Jesús regrese.
¿Cómo está preparando Dios tu fe hoy para lo que vendrá en el futuro?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Se ve a ese [tercer] ángel que vuela por en medio del cielo «diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero… Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús».
Este es el pueblo que está reparando la brecha de la ley de Dios. Ven que el sábado del cuarto mandamiento ha sido suplantado por un falso día de reposo, un día que la Palabra de Dios no autoriza. Son leales a su Dios en medio de gran oposición, y se alistan bajo el estandarte del tercer ángel (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 4, p. 1174).
Si tenemos el espíritu y el poder del mensaje del tercer ángel, debemos presentar juntos la ley y el evangelio, porque van juntos. Así como un poder terreno está incitando a los hijos a la desobediencia a anular la ley de Dios, y a pisotear la verdad de que Cristo es nuestra justicia, un poder de lo alto está obrando en los corazones de los que son leales, para que ensalcen la ley, y a Jesús como Salvador completo. A menos que el poder divino penetre en la experiencia del pueblo de Dios, las teorías e ideas erróneas aherrojarán las mentes; Cristo y su justicia se perderán de la experiencia de muchos, y su fe quedará sin poder ni vida.
Los predicadores han de presentar plenamente a Cristo tanto en las iglesias como en los campos nuevos, a fin de que los oyentes obtengan una fe inteligente. Debe enseñarse a la gente que Cristo es su salvación y su justicia…
El centro de nuestro mensaje no es solo los mandamientos de Dios, sino también la fe de Jesús. Una brillante luz resplandece sobre nuestra senda hoy día, y nos induce a aumentar nuestra fe en Jesús. Debemos recibir todo rayo de luz, y andar en él (Obreros evangélicos, pp. 169, 170).
[Cluando el mundo invalide la ley de Dios, ¿cuál será el efecto sobre los que son genuinamente obedientes y rectos? ¿Serán arrastrados por la fuerte corriente del mal? Debido a que tantos se alistan bajo el estandarte del príncipe de las tinieblas, ¿se desviará de su fidelidad el pueblo que guarda los mandamientos de Dios? ¡Nunca! Ninguno que permanezca en Cristo fallará o caerá. Sus seguidores obedecerán a una autoridad más elevada que la de cualquier potentado terrenal. Mientras el desprecio que se coloca sobre los mandamientos de Dios induce a muchos a suprimir la verdad y a mostrar menos reverencia por ella, los que son fieles mantendrán en alto con todo fervor las verdades distintivas (Maranata: el Señor viene, 20 de enero, p. 29).
Viernes 31 de mayo_____________________________________________________
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“A falta de testimonio bíblico favorable, muchos, al olvidar que el mismo razonamiento había sido empleado contra Cristo y sus apóstoles, argüían con persistencia incansable: ‘¿Por qué nuestros prohombres no entienden esta cuestión del sábado? Pocos creen como ustedes. Es imposible que ustedes tengan razón y que todos los sabios del mundo estén equivocados’.
“Para refutar semejantes argumentos bastaba con citar las enseñanzas de las Escrituras y la historia de los tratos del Señor con su pueblo en todas las edades” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 508).
“Los cristianos de las generaciones pasadas observaron el domingo creyendo guardar así el día de descanso bíblico; y ahora hay verdaderos cristianos en todas las iglesias, sin exceptuar la Católica Romana, quienes honestamente creen que el domingo es el día de reposo divinamente instituido. Dios acepta su sinceridad de propósito y su integridad ante él. Pero, cuando la observancia del domingo sea impuesta por ley, y el mundo sea iluminado con respecto a la obligación del verdadero día de descanso, entonces el que transgrediere el Mandamiento de Dios para obedecer un precepto que no tiene mayor autoridad que la de Roma, honrará con ello al papado por encima de Dios. Rendirá homenaje a Roma y al poder que impone la institución establecida por Roma. Adorará a la bestia y su imagen. Cuando los hombres entonces rechacen la institución que Dios declaró ser el signo de su autoridad, y honren en su lugar lo que Roma escogió como signo de su supremacía, ellos aceptarán de hecho el signo de la sumisión a Roma: ‘la marca de la bestia’. Y, solo cuando la cuestión haya sido expuesta así a las claras ante la gente, y ellos hayan sido llamados a elegir entre los mandamientos de Dios y los mandamientos de los hombres, será cuando los que perseveren en la transgresión recibirán ‘la marca de la bestia’ ” (ibíd., p. 502).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
- El mundo está cambiando con mucha rapidez y dramatismo. ¿Por qué debemos estar siempre alerta de modo que los acontecimientos de los últimos días no nos tomen desprevenidos?
- Comprender el Juicio y la Ley de Dios ¿cómo armoniza con el hecho de que somos salvos solo por gracia?
- ¿Cuáles son las maneras en que puedes testificar a quienes no entienden el significado del verdadero día de reposo y sinceramente guardan el domingo, el primer día de la semana?
- ¿Qué peligros encierra la unión de los poderes de la Iglesia y del Estado? Como cristianos, ¿cómo debemos relacionarnos con el Gobierno?