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LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA
| Año | 1er Trimestre | 2º Trimestre | 3er Trimestre | 4º Trimestre |
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| 2026 | Colosenses – Filipenses | Religión en el Mercado* | Josué | El Espíritu de Profecía |
| 2027 | 1 & 2 de Corintios | Mayordomía | Eclesiología | Ezequiel |
| 2028 |
* Religion in the Market Place
Lección 7: Para el 17 de agosto de 2024
INSTRUYENDO A LOS DISCÍPULOS: PARTE 1
Sábado 10 de agosto_____________________________________________________
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Marcos 8:22-38; Mateo 20:29-34; Juan 12:25; Marcos 9; Malaquías 4:5, 6; Lucas 9:30, 31.
PARA MEMORIZAR:
“Luego Jesús llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame’ ” (Mar. 8:34).
La primera mitad de Marcos dirige la atención hacia quién es Jesús. Sus poderosos milagros y enseñanzas apuntan en la misma dirección: él es el Mesías. Ahora, en este punto crucial de la narración, Jesús preguntará a sus discípulos quién creen ellos que es.
Pedro dará una respuesta estentórea a esa pregunta, y Jesús comenzará inmediatamente a explicar adónde lo conducirán sus pasos como Mesías; como sabemos, a la Cruz.
En la última parte de Marcos 8, y hasta el final de Marcos 10, Jesús se enfoca en instruir a sus discípulos acerca de su derrotero. En estos capítulos, él hará predicciones acerca de la Cruz, que serán seguidas por una instrucción especial acerca del discipulado. Estas poderosas lecciones siguen siendo relevantes hoy.
Esta sección del segundo Evangelio se destaca por la curación de dos hombres ciegos, uno en la mitad de Marcos 8 y el otro al final de Marcos 10. Estos dos milagros funcionan como paréntesis al comienzo y al final del contenido que se encuentra entre ellos e ilustran dramáticamente que el discipulado incluye la percepción espiritual acerca de quién es Jesús y dónde está yendo. Así como sus enseñanzas desafiaron a sus discípulos hace dos mil años, siguen confrontando hoy a sus discípulos modernos con el elevado costo y la recompensa de seguirlo.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Debemos elevar la cruz y seguir las pisadas de Cristo. Los que ensalzan la cruz de Cristo encontrarán que cuando hacen eso, la cruz los eleva dándoles fortaleza y valor y les señala al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.
La cruz os eleva de las partes bajas de la tierra y os hace participar de una dulcísima comunión con Dios. Al llevar la cruz, vuestra experiencia podrá ser tal que podréis decir: » ‘ Yo sé que mi Redentor vive, y porque él vive, viviré yo también». ¡Qué magnífica seguridad! (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, p. 1071.
Me duele el corazón cuando se me muestra que hay muchas que han hecho del yo su ídolo. Cristo ha pagado el precio de la redención por ellas. A él pertenece el servicio de todas las facultades de ellas. Pero su corazón está lleno de egoísmo y del deseo de ataviarse. No prestan atención a las palabras: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame». Mateo 8:34. La complacencia propia oculta a Cristo de la vista de ellas. No sienten el deseo de caminar delante de Dios con mansedumbre y humildad. No acuden a Jesús. No oran para que puedan ser transformadas a la semejanza de él.
Muchos que profesan ser cristianos lo son solo de nombre. No están convertidos. Hacen resaltar el yo. No se sientan a los pies de Jesús como lo hizo María, para aprender de él. No están preparados para la venida de Cristo (Mensajes selectos, t. 1, pp. 92, 93).
Es difícil que nos comprendamos a nosotros mismos, que tengamos un conocimiento correcto de nuestros propios caracteres. La Palabra de Dios es clara, pero a menudo se cometen errores en la aplicación personal de la misma. Existe una inclinación a engañarnos a nosotros mismos y a pensar que sus amonestaciones y reprensiones no se aplican a nosotros. «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién podrá conocerlo?» Jeremías 17:9…
La Biblia es completa, clara y precisa. Define con exactitud cuál debiera ser el carácter del verdadero discípulo de Cristo. Para que de ninguna manera nos engañemos con respecto a nuestro verdadero carácter, es preciso que escudriñemos las Escrituras con corazones contritos, temblando ante la palabra del Señor. Hemos de esforzarnos con perseverancia para vencer el egoísmo y la confianza propia. El examen de conciencia ha de ser completo para que no exista ningún peligro de autoengaño… Examine sinceramente su corazón, porque en lo que a esto se refiere no puede permitirse correr ningún riesgo. Determine lo que significa ser cristiano de corazón y luego vístase con la armadura de Dios. Estudie el Modelo; mire a Jesús, e imítelo (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 311, 312).
Domingo 11 de agosto____________________________________________________
VIENDO CLARAMENTE
Lee Marcos 8:22 al 30. ¿Por qué necesitó Jesús dos toques para sanar al hombre ciego? ¿Qué lecciones surgen de este relato?
Marcos 8:22-30
22 Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. 23 Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. 24 Él, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. 25 Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos. 26 Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea. 27 Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? 28 Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas. 29 Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo. 30 Pero él les mandó que no dijesen esto de él a ninguno.
Los evangelios reportan el caso de varias personas ciegas curadas por Jesús. Además de este pasaje de Marcos 8, la sanación del ciego Bartimeo se reporta en Marcos 10:46 al 52 (Mateo se refiere a dos ciegos [Mat. 20:29-34]) y Juan 9 narra la historia de la curación efectuada por Jesús en favor de un ciego de nacimiento enviado a lavarse en el estanque de Siloé.
Pero esta historia de Marcos 8 es singular, ya que solo aparece allí y es el único milagro de Jesús que requiere dos acciones para producir salud perfecta. Como parte de la historia, un detalle conmovedor es que Jesús toma al hombre de la mano y lo conduce fuera del poblado. Uno puede percibir su simpatía por la limitación del hombre.
Pero ¿por qué dos toques? Aunque este es el único de sus milagros que incluye dos acciones, eso no implica una falta de poder de parte de Jesús. En lugar de ello, se trata probablemente de una parábola actuada; es decir, de una acción destinada a ilustrar el hecho de que la percepción espiritual a veces requiere cierto tiempo para desarrollarse. Esta interpretación se ve corroborada por el patrón literario de esta sección de Marcos, donde la instrucción dada a los discípulos acerca de sus futuras muerte y resurrección tiene la curación de un hombre ciego al comienzo y al final. La restauración de la visión llega a ser así una metáfora acerca del discipulado perspicaz.
Los docentes aman las preguntas. Estas son a menudo la llave para abrir o desbloquear el entendimiento de un estudiante. En este pasaje de Marcos 8 se encuentra el punto de inflexión del libro. Tres características confirman esta aseveración. Primero, Jesús interroga a sus discípulos acerca de su identidad, algo que no había hecho hasta este punto. Segundo, Pedro es la única persona no endemoniada que declara que Jesús es el Mesías. Tercero, inmediatamente después de esta revelación acerca de quién es Jesús, él comienza a explicar adónde se encamina: a la Cruz.
¿Por qué pide Jesús a sus discípulos que no digan a nadie que él es el Mesías? Parece algo ilógico para el establecimiento del Reino de Dios. Sin embargo, la palabra “mesías” tenía en los días de Jesús una connotación de derrocamiento del Gobierno romano. Jesús no había venido para ser esa clase de mesías; de allí su llamado al silencio acerca de su identidad.
¿Qué nos enseña esta historia acerca de algunos momentos en los que es importante no decir ciertas cosas, sin importar cuán ciertas puedan ser?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Jesús y sus discípulos… estaban [ahora] fuera de los límites de Galilea, en una región donde prevalecía la idolatría. Allí se encontraban los discípulos apartados de la influencia predominante del judaísmo y relacionados más íntimamente con el culto pagano. En derredor de sí, veían representadas las formas de la superstición que existían en todas partes del mundo. Jesús deseaba que la contemplación de estas cosas los indujese a sentir su responsabilidad hacía los paganos. Durante su estada en dicha región, trató de substraerse a la tarea de enseñar a la gente, a fin de dedicarse más plenamente a sus discípulos.
Iba a hablarles de los sufrimientos que le aguardaban. Pero primero se apartó solo y rogó a Dios que sus corazones fuesen preparados para recibir sus palabras. Al reunírseles, no les comunicó en seguida lo que deseaba impartirles. Antes de hacerlo, les dio una oportunidad de confesar su fe en él para que pudiesen ser fortalecidos para la prueba venidera (El Deseado de todas las gentes, p. 379).
Jesús [preguntó a los discípulos]: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?» Pedro respondió: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente»…
Pedro había expresado la fe de los doce. Sin embargo, los discípulos distaban mucho de comprender la misión de Cristo. La oposición y las mentiras de los sacerdotes y gobernantes, aun cuando no podían apartarlos de Cristo, les causaban gran perplejidad. Ellos no veían claramente el camino. La influencia de su primera educación, la enseñanza de los rabinos, el poder de la tradición, seguían interceptando su visión de la verdad. De vez en cuando resplandecían sobre ellos los preciosos rayos de luz de Jesús; mas con frecuencia eran como hombres que andaban a tientas en medio de las sombras. Pero en ese día, antes que fuesen puestos frente a frente con la gran prueba de su fe, el Espíritu Santo descansó sobre ellos con poder. Por un corto tiempo sus ojos fueron apartados de «las cosas que se ven», para contemplar «las que no se ven». 2 Corintios 4:18. Bajo el disfraz de la humanidad, discernieron la gloria del Hijo de Dios (El Deseado de todas las gentes, pp. 379, 380).
La verdad que Pedro había confesado es el fundamento de la fe del creyente. Es lo que Cristo mismo ha declarado ser vida eterna. Pero la posesión de este conocimiento no era motivo de engreimiento. No era por ninguna sabiduría o bondad propia de Pedro por lo que le había sido revelada esa verdad. Nunca puede la humanidad de por sí alcanzar un conocimiento de lo divino. «Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás?» Job 11:8. Únicamente el espíritu de adopción puede revelarnos las cosas profundas de Dios, que… «nos las ha revelado Dios por medio de su Espíritu; porque el Espíritu escudriña todas las cosas, y aun las cosas profundas de _Dios». 1 Corintios 2:10. «El secreto de Jehová es para los que le temen»; y el hecho de que Pedro discernía la gloria de Dios era evidencia de que se contaba entre los que habían sido «enseñados de Dios». Salmo 25: 14; Juan 6:45 (El Deseado de todas las gentes, pp. 380, 381).
Lunes 12 de agosto______________________________________________________
EL COSTO DEL DISCIPULADO
Lee Marcos 8:31 al 38. ¿Qué dice aquí Jesús acerca del costo de seguirlo?
Marcos 8:31-38
31 Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. 32 Esto les decía claramente. Entonces Pedro le tomó aparte y comenzó a reconvenirle. 33 Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. 34 Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 35 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. 36 Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? 37 ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? 38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.
Los discípulos habían llegado a un punto decisivo en su relación con Jesús. Ahora saben que él es el Mesías. El lector de Marcos lo sabe desde el comienzo del libro (Mar. 1:1) y, por lo tanto, ha tenido una ventaja con respecto a los discípulos, a veces torpes.
En un principio, cuando Jesús los llamó, dijo que los convertiría en pescadores de hombres (Mar. 1:17). No hubo problemas entonces. Pero ahora que realmente saben quién es, él les revela el objetivo de su misión: que le es necesario padecer muchas cosas, ser rechazado, morir y resucitar después de tres días.
Son noticias impactantes. Pedro, quien acaba de confesar que Jesús es el Mesías, lo lleva aparte y comienza a reprenderlo por decir eso. El evangelista presenta todo esto en forma de discurso indirecto, pero ahora reporta las palabras de Jesús, palabras que sin duda dejaron pasmado a Pedro mientras las escuchaba. El Maestro lo llama Satanás y le dice que se aparte de su camino, puesto que tales pensamientos no están en armonía con la voluntad de Dios.
“Las palabras de Pedro no eran de naturaleza que fuesen de ayuda y solaz para Jesús en la gran prueba que lo esperaba. No estaban en armonía con el misericordioso propósito de Dios hacia un mundo perdido, ni con la lección de abnegación que Jesús había venido a enseñar por medio de su propio ejemplo” (DTG 384).
Los seguidores de Jesús están llamados a tener el mismo objetivo que él tiene, a tomar su cruz y seguirlo. La crucifixión era el método romano de ejecución más cruel, humillante e intimidatorio. Todos querían evitar la cruz. Por lo tanto, ¿cómo querría alguien adoptar la cruz como símbolo de su devoción a Jesús?
Jesús no solo explica el costo del discipulado, sino también su gran recompensa. En la paradoja de la fe cristiana, perder la vida llega a ser la manera de encontrarla. En contraste, ganar el mundo entero pero renunciar a la vida eterna carece de sentido, así como el misionero Jim Elliot lo expresó en su diario personal el 28 de octubre de 1949: “No es tonto quien da lo que no puede conservar para ganar lo que no puede perder”.
“El que ama su vida la perderá; y el que desprecia su vida en este mundo, para vida eterna la guardará” (Juan 12:25). ¿Cómo has experimentado la realidad de estas palabras?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Antes de la crucifixión, el Salvador había predicho a sus discípulos que iba a ser muerto y que resucitaría del sepulcro, y hubo ángeles presentes para grabar esas palabras en las mentes y en los corazones. Pero los discípulos esperaban la liberación política del yugo romano y no podían tolerar la idea de que Aquel en quien todas sus esperanzas estaban concentradas, fuese a sufrir una muerte ignominiosa. Desterraron de su mente las palabras que necesitaban recordar, y cuando llegó el momento de prueba, los encontró sin la debida preparación. La muerte de Jesús destruyó sus esperanzas igual que si no se la hubiese predicho. Así también las profecías nos anuncian el porvenir con la misma claridad con que Cristo predijo su propia muerte a los discípulos. Los acontecimientos relacionados con el fin del tiempo de gracia y la preparación para el tiempo de angustia han sido presentados con claridad. Pero hay miles de personas que comprenden estas importantes verdades de modo tan incompleto como si nunca hubiesen sido reveladas. Satanás procura arrebatar toda impresión que podría llevar a los hombres por el camino de la salvación, y el tiempo de angustia no los encontrará listos (El conflicto de los siglos, p. 580).
Cuando Cristo le reveló a Pedro que el Salvador pronto pasaría por una prueba y sufrimiento, y Pedro replicó: «En ninguna manera esto te acontezca», el Salvador ordenó: «¡Quítate de delante de mí, Satanás!» Satanás estaba hablando mediante Pedro, haciendo que él representara la parte del tentador. Pedro no se daba cuenta de la presencia de Satanás, pero Cristo podía descubrir la presencia del engañador, y al reprochar a Pedro se dirigió al verdadero enemigo.
La obra de Satanás era desanimar a Jesús mientras se esforzaba por salvar a la raza depravada, y las palabras de Pedro eran precisamente lo que Satanás deseaba oír. Se oponían al plan divino, y cualquier cosa que llevara ese sello distintivo era una ofensa para Dios. Fueron pronunciadas por instigación de Satanás, pues se oponían a la única medida que Dios podía tomar para mantener su ley y regir a sus súbditos, y al mismo tiempo salvar al hombre caído. Satanás esperaba que esas palabras desanimaran y descorazonaran a Cristo, pero Cristo se dirigió al autor de ese pensamiento diciéndole: «¡Quítate de delante de mí, Satanás!» (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, pp. 1070, 1071).
El que ama a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a sí mismo, trabajará comprendiendo constantemente que es un espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres. Haciendo suya la voluntad de Dios, revelará en su vida el poder transformador de la gracia de Cristo. En todas las circunstancias de la vida, tomará el ejemplo de Cristo como guía.
Todo leal y abnegado obrero de Dios tiene la disposición de gastar y ser gastado por causa de otros. Cristo dice: «El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará». Juan 12:25. Mediante esfuerzos fervientes y reflexivos para ayudar donde sea necesario, el verdadero cristiano muestra su amor a Dios y a sus prójimos. Quizá pierda su vida en el servicio. Pero cuando venga Cristo para reunir sus joyas, la encontrará otra vez (Mensajes selectos, t. 1, p. 100).
Martes 13 de agosto_____________________________________________________
LA MONTAÑA Y LA MULTITUD
Lee Marcos 9:1 al 13. ¿Qué vieron Pedro, Santiago y Juan una noche con Jesús?
Marcos 9:1-13
1 También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder. 2 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos. 3 Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos. 4 Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús. 5 Entonces Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. 6 Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados. 7 Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. 8 Y luego, cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo. 9 Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos. 10 Y guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos. 11 Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? 12 Respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y restaurará todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada? 13 Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.
La predicción de Jesús en Marcos 9:1 de que algunos que estaban con él no gustarían la muerte antes de ver el Reino de Dios venir en gloria se cumplió pocos días después, cuando llevó consigo a Pedro, Santiago y Juan a un alto monte. Allí se transfigura ante ellos con la gloria del Reino celestial.
Elías y Moisés descienden entonces del ámbito celestial y conversan con Jesús. Lucas destaca que hablaban de la partida (griego exodos) de Jesús, que habría de ocurrir en Jerusalén (Luc. 9:30, 31). De esta manera, la escena de gloria está ligada a la muerte de Jesús en la cruz (ver Mar. 9:9) y sería una fuente de esperanza cuando los discípulos lo vieran crucificado.
La mañana siguiente, tras la experiencia en el monte, los tres discípulos preguntaron a Jesús acerca de la venida previa de Elías. Esta idea está probablemente ligada a la expectación de que Elías reaparecería antes que el Mesías (compara con Mal. 4:5, 6). Jesús contesta que Elías ya ha venido, refiriéndose a Juan el Bautista. Así como mataron a Juan el Bautista, Jesús también moriría, pero habría de resucitar tres días después.
Tras la noche de gloria, la escena al pie del monte era un triste caos (ver Mar. 9:14-29). Los nueve discípulos habían encontrado a un muchacho endemoniado al que no pudieron sanar. Cuando Jesús aparece en la escena, todos corren a su encuentro. La historia sigue con un desarrollo acerca del poder del demonio sobre el joven. Jesús dedica lo que parece un considerable tiempo a inquirir acerca de los detalles de la posesión demoníaca. Resulta demasiado para el padre, quien exclama: “Si puedes algo, ayúdanos. Compadécete de nosotros” (Mar. 9:22).
Jesús capta inmediatamente la expresión de duda. La respuesta del Señor podría ser parafraseada de la siguiente manera: “¿Cómo que ‘si puedes’?” (Mar. 9:23). Súbitamente, como si fuera un relámpago, el padre percibe que no solo su hijo tiene un problema. Él mismo tiene un problema de incredulidad, y esta puede impedir que su hijo sea sanado. El desesperado padre se abandona a la misericordia de Jesús con la memorable frase: “Creo, ayuda mi incredulidad” (Mar. 9:24, RVR 1960). Y Jesús sana al muchacho.
¿En qué situaciones, si las hubo, has tenido que clamar: “Creo, ayuda mi incredulidad”? ¿Qué aprendiste de esas experiencias?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Jesús había dicho a sus discípulos que algunos de los que con él estaban no gustarían la muerte antes de ver llegar el reino de Dios con poder. En ocasión de la transfiguración, esta promesa se cumplió. El semblante de Jesús mudóse allí de modo que brillaba como el sol. Sus vestiduras eran blancas y relucientes. Moisés representaba a los que resucitarán de entre los muertos al producirse el segundo advenimiento de Jesús. Y Elías, que fue trasladado sin conocer la muerte, representaba a los que, cuando vuelva Cristo, serán transformados en inmortales y trasladados al cielo sin ver la muerte. Los discípulos contemplaban con temeroso asombro la excelsa majestad de Jesús y la nube que los cobijaba, y oían la voz de Dios diciendo con terrible majestad: «Este es mi Hijo amado… a él oíd» (Primeros escritos, p. 164).
«Si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros». ¡Cuántas almas cargadas por el pecado han repetido esta oración! Y para todas, la respuesta del Salvador compasivo es: «Si puedes creer, al que cree todo es posible». Es la fe la que nos une con el Cielo y nos imparte fuerza para luchar con las potestades de las tinieblas. En Cristo, Dios ha provisto medios para subyugar todo rasgo pecaminoso y resistir toda tentación, por fuerte que sea. Pero muchos sienten que les falta la fe, y por lo tanto permanecen lejos de Cristo. Confíen estas almas desamparadas e indignas en la misericordia de su Salvador compasivo. No se miren a sí mismas, sino a Cristo. El que sanó al enfermo y echó a los demonios cuando estaba entre los hombres es hoy el mismo Redentor poderoso. La fe viene por la palabra de Dios. Entonces aceptemos la promesa: «Al que a mí viene, no le echo fuera». Juan 6:37. Arrojémonos a sus pies clamando: «Creo, ayuda mi incredulidad». Nunca pereceremos mientras hagamos esto, nunca (El Deseado de todas las gentes, p. 396).
El poder y la malignidad de Satanás y de su hueste podrían alarmarnos con razón, si no fuera por el apoyo y salvación que podemos encontrar en el poder superior de nuestro Redentor. Proveemos cuidadosamente nuestras casas con cerrojos y candados para proteger nuestros bienes y nuestras vidas contra los malvados; pero rara vez pensamos en los ángeles malos que tratan continuamente de llegar hasta nosotros, y contra cuyos ataques no contamos en nuestras propias fuerzas con ningún medio eficaz de defensa. Si se les dejara, nos trastornarían la razón, nos desquiciarían y torturarían el cuerpo, destruirán nuestras propiedades y nuestras vidas. Solo se deleitan en el mal y en la destrucción… Pero los que siguen a Cristo están siempre seguros bajo su protección. Ángeles de gran poder son enviados del cielo para ampararlos. El maligno no puede forzar la guardia con que Dios tiene rodeado a su pueblo (El conflicto de los siglos, pp. 506, 507).
Miércoles 14 de agosto___________________________________________________
¿QUIÉN ES EL MÁS GRANDE?
Lee Marcos 9:30 al 41. ¿Qué tiene de diferente esta segunda predicción de Jesús acerca de su muerte y su resurrección (compara con Mar. 8:31)? Por otra parte, ¿acerca de qué discuten los discípulos y qué instrucción les da Jesús?
Marcos 9:30-41
30 Habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese. 31 Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día. 32 Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle. 33 Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? 34 Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. 35 Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. 36 Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: 37 El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió. 38 Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía. 39 Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. 40 Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. 41 Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.
Marcos 8:31
31 Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.
En la primera predicción, Jesús se refiere a quienes lo rechazarán y matarán. En la segunda, dice que será traicionado. El traidor no es señalado en esta ocasión, pero el lector ya sabe quién es en virtud de la identificación de Judas (ver Mar. 3:19). El Señor menciona nuevamente que se le dará muerte y que resucitará tres días después. Pero los discípulos parecen aún menos interesados en los detalles de esta predicción que en la primera. Las noticias indeseadas no despiertan el interés.
En Marcos 8:27, Jesús estaba al norte del Mar de Galilea, cerca de Cesarea de Filipo. En Marcos 9:30 estaba atravesando Galilea, y en Marcos 9:33 entra en Capernaum. Por lo tanto, no es difícil visualizar su derrotero de norte a sur. No obstante, entra en Capernaum solo mientras los doce discípulos lo siguen a la distancia. En la casa les pregunta acerca de la discusión que tuvieron en el camino. Nadie se expresa, lo que es señal segura de que no se sienten cómodos con la pregunta, casi como niños sorprendidos mientras hacen algo que saben que está mal. Su conversación había sido acerca de quién de ellos era el más importante. Aunque la mayoría de la gente no lo admitiría, esta pregunta acerca de quién es el más importante es algo en lo que todos piensan. Pero, en el Reino de Dios, esta idea resulta invertida.
Jesús responde al problema en dos pasos. En primer lugar, afirma claramente que para ser el primero, el más importante, es necesario llegar a ser un servidor. Luego, ilustra el significado de lo que ha dicho mediante una acción. Evidentemente había un niño cerca escuchando. Jesús toma al niño y lo coloca en medio del grupo, algo sin duda intimidatorio para el pequeño. Pero entonces Jesús lo toma en sus brazos, descomprimiendo así la escena, y enseña que si reciben al niño, lo reciben a él. Y si lo reciben a él, reciben a su Padre. De esa manera, el niño más humilde queda vinculado con Dios mismo.
Juan hace una pregunta acerca de quienes no forman parte del círculo de los seguidores de Jesús, y él enseña la importante lección de que quienes no están contra nosotros están a nuestro favor. El Señor afirma que ayudar a otros mediante el servicio cristiano, aun de maneras modestas, no pasa inadvertido en el Cielo.
¿Cuál es la idea bíblica de la grandeza en contraste con la del mundo? ¿Cuál de ellas estás buscando lograr?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
En una oportunidad [los discípulos disputaban] sobre cuál de ellos sería considerado el mayor. No tenían la intención de que sus palabras llegaran a oídos del Maestro; pero Jesús leyó su corazones, y aprovechó la oportunidad para dar a sus discípulos una lección de humildad. Esta no era solo para el pequeño grupo que escuchaba sus palabras, sino que había de ser registrada para beneficio de todos sus seguidores, hasta la terminación del tiempo. «Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos». Marcos 9:35.
Los que poseen el espíritu de Cristo no tendrán ambición de ocupar una posición por encima de sus hermanos. Aquellos que son pequeños a sus propios ojos son los que serán considerados grandes a la vista de Dios. «Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió». Marcos 9:36, 37.
¡Qué preciosa lección es esta para todos los seguidores de Cristo! Los que descuidan los deberes de la vida que les incumben directamente, los que no usan de misericordia y bondad, cortesía y amor, aun hacia un niñito, están descuidando a Cristo (La edificación del carácter, pp. 53, 54).
Se está manifestando entre vosotros un espíritu que Dios no va a tolerar. Jamás los cristianos deben creer que son señores sobre la herencia del Señor…
Quien ceda al espíritu de exaltación propia se pone bajo el dominio del enemigo. Si los ministros del evangelio no pueden concordar con todas sus ideas y conceptos, se aparta de ellos y habla en contra de ellos, para derramar el sarcasmo y la amargura de su corazón sobre los ministros y el ministerio…
Jesús nos ha dado ejemplo mediante su vida de pureza y perfecta santidad. El ser más exaltado del cielo fue el más dispuesto a servir. El más honrado se humilló para servir a los que un momento antes habían estado discutiendo acerca de quién iba a ser el mayor en su reino (Cada día con Dios, p. 190).
Dios obra por medio de los que él elige. A veces elige al más humilde instrumento para que efectúe la mayor obra; porque su poder se revela en la debilidad del hombre. Los humanos tenemos nuestra norma, y en virtud de ella clasificamos una cosa como grande y otra como pequeña; pero Dios no valora las cosas de acuerdo con nuestra regla. No hemos de suponer que lo que es grande para nosotros tiene que ser grande para Dios, o lo que es pequeño para nosotros tiene que ser pequeño para Dios. No nos toca a nosotros juzgar nuestros propios talentos o elegir nuestra obra. Hemos de llevar las cargas que Dios nos señala, llevándolas por su causa, y siempre recurriendo a él en busca de descanso (Palabras de vida del gran Maestro, p. 298).
Jueves 15 de agosto______________________________________________________
LA PERSONA SANA EN EL INFIERNO
Lee Marcos 9:42 al 50. ¿Qué tienen en común las enseñanzas de Jesús de este texto?
Marcos 9:42-50
42 Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. 43 Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, 44 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 45 Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, 46 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 47 Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, 48 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 49 Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal. 50 Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros.
A primera vista, este pasaje parece un conjunto de enseñanzas dispares de Jesús agrupadas sin una razón en particular. Sin embargo, una mirada más cuidadosa revela que cada enseñanza sucesiva contiene una palabra clave que la vincula con la anterior. El pasaje gira en torno a tres términos o expresiones principales que hacen avanzar la instrucción paso a paso: “ocasión de caer”, “fuego” y “sal”. La primera enseñanza es acerca de los “pequeños”, en referencia a los nuevos creyentes. En el Reino de Dios, se encomienda a los maestros y los líderes la responsabilidad de velar por estos nuevos conversos con especial cuidado, a semejanza de los requerimientos éticos del Antiguo Testamento para el cuidado de los más vulnerables en la sociedad de antaño: las viudas, los huérfanos y los extranjeros. Jesús habla hiperbólicamente de que sería preferible ser ahogado en el mar antes que hacer pecar a uno de estos “pequeños”.
La expresión clave “ocasión de caer” conduce hacia la enseñanza más prolongada dentro de este pasaje. Dos dilemas confrontan al lector. En primer lugar, ¿está Jesús realmente enseñando a la gente a amputarse un brazo, una pierna, o sacarse un ojo? Segundo, ¿está enseñando la existencia de un infierno eternamente ardiente? La respuesta al primer interrogante es no. Jesús no está hablando en favor de la mutilación, algo que el judaísmo rechazaba (ver Deut. 14:1; 1 Rey. 18:27, 28). El Señor está empleando una hipérbole, o exageración, para establecer su punto. La pérdida de una mano, un pie o un ojo es algo terrible. ¡Cuánto más desastroso debería ser para un cristiano el hecho de pecar!
La segunda pregunta también recibe una respuesta negativa. Jesús no está enseñando la existencia de un infierno eternamente candente. ¿Cómo lo sabemos? Primero, porque el pasaje contiene un cierto tono humorístico. Imagina a personas entrando en la Jerusalén celestial con un solo ojo, pie o mano. Considera luego la idea de que ciertas personas anatómicamente completas fueran arrojadas al infierno. ¿No debería ser a la inversa? ¿La persona saludable en el infierno? De eso se trata el género comedia. Una comedia tal acerca de un asunto tan serio lo conduce a uno a considerar que Jesús está ilustrando un punto mediante una hipérbole, o exageración. El pecado es algo que debería ser tomado tan en serio que sería preferible perder una mano, un pie o un ojo en lugar de pecar.
En cuanto al infierno, lo eterno de él son sus consecuencias, no su fuego. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Juan 3: 16, énfasis añadido). Quienes se pierden no se queman para siempre; en su lugar, ellos mueren para siempre, ¡una gran diferencia!
ESPÍRITU DE PROFECÍA
En la Epístola a los Hebreos se señala el propósito absorbente que debería caracterizar la carrera cristiana por la vida eterna: «Dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta, puestos los ojos en el Autor y consumador de la fe, en Jesús». Hebreos 12:1, 2. La envidia, la malicia, los malos pensamientos, las malas palabras, la codicia: estos son pesos que el cristiano debe deponer para correr con éxito la carrera de la inmortalidad. Todo hábito o práctica que conduce al pecado o deshonra a Cristo, debe abandonarse, cualquiera que sea el sacrificio…
«Y si tu mano te escandalizare —dijo el Salvador—, córtala: mejor te es entrar a la vida manco, que teniendo dos manos ir a la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado… Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo: mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en la Gehenna». Marcos 9:43-45. Si para salvar el cuerpo de la muerte debería cortarse el pie o la mano, o hasta sacarse el ojo, ¡cuánto más fervientemente debiera el cristiano quitar el pecado, que produce muerte al alma! (Los hechos de los apóstoles, pp. 251, 252).
Dios no considera todos los pecados de igual magnitud. Ante su vista hay grados de culpabilidad como los hay también en el concepto del hombre finito. Pero no importa cuán insignificante parezca algún rasgo equivocado de conducta ante los ojos humanos, ningún pecado es pequeño ante la vista de Dios. Los pecados que el hombre tiende a ver como pequeños pueden ser los mismos que Dios cuente como grandes delitos. Al borracho se le desprecia y se le dice que su pecado lo excluirá del cielo, mientras que el orgullo, el egoísmo y la avaricia no son reprochados. Pero estos pecados son especialmente ofensivos para Dios (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 316).
Es incalculable para el espíritu humano el daño que ha producido la herejía de los tormentos eternos. La religión de la Biblia, llena de amor y de bondad, y que abunda en compasión, resulta empañada por la superstición y revestida de terror. Cuando consideramos con cuán falsos colores Satanás pintó el carácter de Dios, ¿podemos admirarnos de que se tema, y hasta se aborrezca a nuestro Creador misericordioso? Las ideas espantosas que respecto de Dios han sido propagadas por el mundo desde el púlpito, han hecho miles y hasta millones de escépticos e incrédulos.
La teoría de las penas eternas es una de las falsas doctrinas que constituyen el vino de las abominaciones de Babilonia, del cual ella da de beber a todas las naciones. Apocalipsis 14:8; 17:2. Es verdaderamente inexplicable que los ministros de Cristo hayan aceptado esta herejía y la hayan proclamado desde el púlpito… Si nos alejamos del testimonio de la Palabra de Dios y aceptamos falsas doctrinas porque nuestros padres las enseñaron, caemos bajo la condenación pronunciada contra Babilonia; estamos bebiendo del vino de sus abominaciones (El conflicto de los siglos, p. 526).
Viernes 16 de agosto_____________________________________________________
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee los capítulos titulados “Nada será imposible” y “¿Quién es el mayor?”, en el libro El Deseado de todas las gentes, de Elena de White, pp. 393-410.
“Antes del honor está la humildad. Para ocupar un lugar elevado ante los hombres, el Cielo elige al obrero que, como Juan el Bautista, asume un lugar humilde delante de Dios. El discípulo que más se asemeja a un niño es el más eficiente en la labor para Dios. Los seres celestiales pueden cooperar con aquel que no trata de ensalzarse a sí mismo sino de salvar almas” (DTG 403).
“Todo lo que nos da ventaja sobre otro –sea la educación o el refinamiento, la nobleza de carácter, el entrenamiento cristiano o la experiencia religiosa– nos impone una deuda para con los menos favorecidos; y debemos servirlos en cuanto esté en nuestro poder. Si somos fuertes, debemos sostener las manos de los débiles. Los ángeles de gloria, que contemplan el rostro del Padre en el Cielo, se gozan en servir a sus pequeñuelos. Las almas temblorosas, que tal vez tienen muchos rasgos de carácter censurables, les son especialmente encargadas. Hay siempre ángeles presentes donde más se los necesita, con quienes tienen que pelear la batalla más dura contra el yo y cuyo ambiente es más desalentador. Y los verdaderos seguidores de Cristo cooperarán en ese ministerio” (DTG 407, 408).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
Lee nuevamente Marcos 8:27 al 29. ¿Cuán a menudo confiesas a otros tu creencia en Jesús como el Cristo?
- ¿Cuál es el equilibrio adecuado entre la experiencia de la comunión con Cristo en la cumbre del monte y la experiencia del servicio en favor de las necesidades de otros en la llanura?
- Analicen como clase la respuesta acerca de la grandeza, al final de la sección del miércoles. ¿Qué concluyeron acerca de la diferencia entre lo que el mundo considera grandeza y la opinión de Dios al respecto? ¿A quiénes considera grandes el mundo, contrariamente a como los ve Dios? En contraste, ¿a quiénes podría Dios considerar como grandes mientras que el mundo los ignora o aun desprecia? ¿Qué nos dice esta diferencia acerca de cuán deformados y distorsionados son los ideales del mundo?
- ¿Cómo podemos aprender a considerar tan seriamente el pecado que, como Jesús dijo, veamos el hecho de pecar como algo peor que perder figuradamente una parte de nuestro cuerpo?