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LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA
| Año | 1er Trimestre | 2º Trimestre | 3er Trimestre | 4º Trimestre |
| 2024 | Salmos | El Gran Conflicto | Marcos | Juan |
| 2025 | Amor y Justicia en la Biblia | Como Estudiar la Profecía y la Inspiración | Éxodo | Josué |
| 2026 | Colosenses – Filipenses | Religión en el Mercado* | Josué | El Espíritu de Profecía |
| 2027 | 1 & 2 de Corintios | Mayordomía | Eclesiología | Ezequiel |
| 2028 |
* Religion in the Market Place
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Lección 3: Para el 20 de enero de 2024
EL SEÑOR REINA
Sábado 13 de enero_____________________________________________________
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Salmos 8; 100; 97; 75; 105:7-10; Gálatas 3:26-29; Salmo 25:10.
PARA MEMORIZAR:
“El Señor reina, se vistió de majestad. El Señor se vistió, se ciñó de fortaleza. Afirmó el mundo, y no se moverá” (Sal. 93:1).
Salmos sostiene inquebrantablemente la creencia fundamental en el reinado soberano de Dios. El Señor creó y sostiene todo lo que ha creado. Él es el Rey soberano sobre todo el mundo, y lo gobierna con justicia y rectitud. Sus leyes y sus estatutos son buenos y dan vida a quienes los cumplen. El Señor es un Juez justo que se asegura de que el mundo permanezca bien ordenado, y lo hace recompensando a los justos y castigando a los impíos; pero según sus tiempos, no los nuestros.
El pacto de Dios con Israel desempeña un papel especial en la redención del mundo, porque anuncia la salvación del Señor. Él adoptó a Israel como su preciada posesión; de entre todas las naciones, hizo de Israel su pueblo. El Señor es fiel a su alianza y sigue cuidando de su rebaño a pesar de su infidelidad y, a veces, de su abierta rebelión.
Así, el gobierno soberano del Señor hace que el mundo esté firmemente establecido y seguro. Los salmistas quieren que el lector comprenda esta verdad fundamental. Con esta visión del mundo como faro, los salmistas buscan prosperar y servir a Dios con devoción absoluta.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Dios invita a los hombres a verle en las maravillas de los cielos. «Levantad en alto vuestros ojos —dice— y mirad quién creó estas cosas; él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio» Isaías 40:26. Dios quiere que estudiemos las obras del infinito, y aprendamos de ese estudio a amarle, reverenciarle y obedecerle. Los cielos y la tierra, con sus tesoros, enseñan las lecciones del amor de Dios, de su cuidado y poder.
Dios invita a sus criaturas a apartar su atención de la perplejidad que los rodea, y a admirar las obras de sus manos. Mientras las estudiamos, los ángeles del cielo estarán a nuestro lado para iluminar nuestra mente, y protegerla contra los engaños de Satanás…
El salmista declara: «Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová». Salmo 27:8… El Salmo 81 explica por qué fue dispersado Israel, por olvidarse de Dios, como las iglesias de nuestra tierra están olvidándole hoy. Considérense también los. Salmos 89, 90, 91, 92 y 93.
Estas cosas fueros escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado; ¿y no debieran ser estudiadas en nuestras escuelas? La Palabra de Dios contiene lecciones instructivas, dadas en reprensión, amonestación, estímulo y ricas promesas (Consejos para los maestros, pp. 441, 442).
Nuestro Dios tiene a su disposición el cielo y la tierra y sabe exactamente lo que necesitamos. Solo podemos ver hasta corta distancia delante de nosotros; mas «todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta». Hebreos 4:13. Por sobre las perturbaciones de la tierra está él entronizado; y todas las cosas están abiertas a su visión divina; y desde su grande y serena eternidad ordena aquello que su providencia ve que es lo mejor.
Ni siquiera un pajarillo cae al suelo sin que lo note el Padre. El odio de Satanás contra Dios le induce a deleitarse en destruir hasta los animales. Y solo por el cuidado protector de Dios son preservadas las aves para alegrarnos con sus cantos de gozo. Pero él no se olvida siquiera de los pajarillos. «Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos». Mateo 10:31 (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 285).
Cuando se fija la atención sobre la cruz de Cristo, todo el ser se ennoblece. El conocimiento del amor del Salvador subyuga el alma, y eleva la mente por encima de las cosas del tiempo y los sentidos. Aprendamos a valorar todas las cosas temporales a la luz que brilla de la cruz. Esforcémonos por sondear las profundidades de humillación a las cuales descendió nuestro Salvador con el fin de hacer que el hombre poseyera las riquezas eternas. A medida que estudiamos el plan de redención, el corazón sentirá los latidos del amor del Salvador, y quedará cautivado por el encanto de su carácter (Exaltad a Jesús, p. 242).
Domingo 14 de enero____________________________________________________
EL SEÑOR NOS HIZO
Lee Salmos 8 y 100. ¿Cómo se describe a Dios y a las personas en estos salmos? ¿Qué revelan acerca del carácter de Dios?
Salmos 8
1 ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; 2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo. 3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, 4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? 5 Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. 6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: 7 Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, 8 Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar. 9 ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
Salmos 100
1 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. 2 Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. 3 Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. 4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. 5 Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.
La Creación desempeña un papel crucial en Salmos, al defender la soberanía de Dios. Los cielos, que son “obra de sus manos”, proclaman su gloria y su poder (Sal. 19:1-4; 97:6). El nombre de Dios es majestuoso en toda la Tierra (Sal. 8:1, 9). El Señor lo ha creado todo; no tiene principio (Sal. 93:2) ni fin (Sal. 102:25-27). Él es eterno y superior a los dioses de las naciones, que son solo “obra de manos de hombres” (Sal. 115:4), nada más. Los ídolos “manos tienen, pero no palpan” (Sal. 115:7); mientras que, “en su mano [del Señor] están las profundidades de la tierra […] y sus manos formaron la tierra firme” (Sal. 95:4, 5).
Varios salmos describen el poder de Dios sobre las fuerzas de la naturaleza, que otras naciones consideraban divinas (por ejemplo, Sal. 29; 93; 104). Estos salmos reafirman la aseveración de que el Señor reina sobre toda la Creación y es supremo en poder y dignidad. Salmo 100:3 ataca una forma sutil de idolatría: la autosuficiencia, subrayando que Dios nos hizo, “y no nosotros a nosotros mismos” (RVR 1960).
La Creación también da testimonio del amor de Dios. Todo lo que existe debe su existencia a Dios, quien también sustenta la vida (Sal. 95:7; 147:4-9). Notemos que Dios no solamente otorgó la existencia a la humanidad, sino además hizo del antiguo Israel “pueblo suyo […], ovejas de su prado” (Sal. 100:3). La noción de que son “pueblo suyo” y “ovejas de su prado” revela el deseo de Dios de mantener una estrecha relación con su pueblo.
Únicamente el Creador tiene el poder de bendecir y hacer crecer a su pueblo y, por lo tanto, él es el único digno de su adoración y confianza. Numerosos salmos llaman a todo lo que respira, a toda la tierra, al mar y a todo lo que hay en ella, a gritar de alegría ante el Señor.
La gloria de Dios se ve en la Creación, incluso en la Creación terrenal caída, y Salmos nos señala que únicamente Dios es digno de adoración.
“¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, y el hijo del hombre para que lo tomes en cuenta?” (Sal. 8:4). ¿Cuál es tu respuesta a Dios como tu Creador? Cuando Dios llama a las estrellas por su nombre (Sal. 147:4), ¿cuánto más crees que Dios se preocupa por ti?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Las bellezas de la naturaleza son un tema para la contemplación. Al estudiar la hermosura natural que nos rodea, la mente es transportada mediante la naturaleza al Autor de todo lo bello. Todas las obras de Dios hablan a nuestros sentidos, magnificando su poder, exaltando su sabiduría. Cada cosa creada tiene en ella encantos que interesan al hijo de Dios y moldean su gusto para considerar estas evidencias preciosas del amor de Dios por encima de las obras de la habilidad humana.
El profeta, en palabras de resplandeciente fervor, magnifica a Dios en sus obras creadas: «Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?» Salmo 8:3, 4. «¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra! Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas». Salmo 8:9; 9:1 (Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 416).
Continuamente Dios sostiene y emplea como ministros suyos las cosas que hizo. Obra por medio de las leyes de la naturaleza, que le sirven de instrumento, pero no actúan automáticamente. La naturaleza atestigua la presencia inteligente y la intervención activa de un Ser que obra en todo según su voluntad.
No es por medio de una fuerza inherente como año tras año la tierra suministra sus dones y sigue su marcha alrededor del sol. La mano del Infinito obra perpetuamente para guiar el planeta. El poder de Dios, en constante ejercicio, hace que la tierra conserve su posición en su rotación. Es Dios quien dispone que el sol salga y se levante en los cielos. Es Dios quien abre las ventanas de los cielos y da la lluvia (El ministerio de curación, pp. 323, 324).
Por medio de los agentes naturales, Dios trabaja, día tras día, hora tras hora y a cada momento, para conservarnos vivos, para levantarnos y restaurarnos. En cuanto alguna parte del cuerpo sufre perjuicio, empieza el proceso de curación; los agentes naturales son puestos a trabajar para restablecer la salud. Pero el poder que obra por medio de estos agentes es el poder de Dios. Todo poder capaz de dar vida procede de él. Cuando alguien se repone de su enfermedad, es Dios quien lo sana.
«La enfermedad, el padecimiento, y la muerte son obra de un poder enemigo. Satanás destruye; Dios restaura»
Se aprende una gran lección cuando entendemos nuestra relación con Dios, y su relación con nosotros…
[S]omos responsables ante Dios porque derivamos nuestra vida de él. No la obtenemos de la humanidad, sino solo de Dios. Somos suyos por la creación y por la redención. Nuestros cuerpos no nos pertenecen y no tenemos por lo tanto el derecho de tratarlos como nos plazca, estropeándolos por la práctica de hábitos que conducen a la decadencia e impiden rendir a Dios un servicio perfecto. Nuestras vidas y todas nuestras facultades le pertenecen. El cuida de nosotros cada momento; él mantiene en acción toda la maquinaria viviente; si nos abandonara a nuestra suerte tan solo por un momento, moriríamos. Dependemos enteramente de Dios» (The Faith I Live By, p. 165; parcialmente en La fe por la cual vivo, p. 167).
Lunes 15 de enero______________________________________________________
EL SEÑOR REINA
Estrechamente ligado (mejor dicho, inseparablemente ligado) al concepto del Señor como Creador está el concepto del Señor como Soberano, como Gobernante. La declaración “El Señor reina” se proclama solemnemente en Salmos 93:1, 96:10, 97:1 y 99:1, pero sus ecos se escuchan en todo el libro de Salmos.
El Señor está revestido de honor, majestad y fuerza (Sal. 93:1; 104:1). Está rodeado de nubes y tinieblas (Sal. 97:2), pero también se cubre “de luz como de un vestido” (Sal. 104:2). Estas metáforas exaltan el poder y el esplendor del Rey, y fueron cuidadosamente escogidas para expresar la grandeza única de Dios, que está más allá de la comprensión humana.
Lee Salmo 97. ¿Qué caracteriza el reinado del Señor? (Sal. 97:2, 10). ¿Cuál es el dominio de su reinado? (Sal. 97:1, 5, 9).
Salmos 97
1 Jehová reina; regocíjese la tierra, Alégrense las muchas costas. 2 Nubes y oscuridad alrededor de él; Justicia y juicio son el cimiento de su trono. 3 Fuego irá delante de él, Y abrasará a sus enemigos alrededor. 4 Sus relámpagos alumbraron el mundo; La tierra vio y se estremeció. 5 Los montes se derritieron como cera delante de Jehová, Delante del Señor de toda la tierra. 6 Los cielos anunciaron su justicia, Y todos los pueblos vieron su gloria. 7 Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de talla, Los que se glorían en los ídolos. Póstrense a él todos los dioses. 8 Oyó Sion, y se alegró; Y las hijas de Judá, Oh Jehová, se gozaron por tus juicios. 9 Porque tú, Jehová, eres excelso sobre toda la tierra; Eres muy exaltado sobre todos los dioses. 10 Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; Él guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra. 11 Luz está sembrada para el justo, Y alegría para los rectos de corazón. 12 Alegraos, justos, en Jehová, Y alabad la memoria de su santidad.
El reinado del Señor se demuestra en sus obras de creación (Sal. 96:5), salvación (Sal. 98:2) y juicio (Sal. 96:10). El Señor establece su reinado sobre todo el mundo (Sal. 47:6-9). El Reino de Dios es un reino eterno, sin parangón en poder y majestad (Sal. 45:6; 93:1, 2; 103:19). El Reino del Señor se basa en la misericordia, la justicia y la rectitud, y aporta orden y estabilidad al mundo creado (Sal. 98:3; 99:4). El Reino de Dios une a los adoradores celestiales y terrenales en la alabanza a Dios (Sal. 103:20-22; 148). Muchos salmos visualizan que toda la humanidad reconoce el gobierno soberano de Dios (Sal. 96:10; 97:1; 99:1; 145:11-13).
Pero, no todos lo hacen, ni siquiera los gobernantes terrenales; al menos, por ahora. El reinado del Señor es desafiado constantemente por los impíos, que niegan al Señor, se burlan de él y oprimen a su pueblo (Sal. 14:1; 74:3-22). Aunque se ve desafiado por la prosperidad de algunos impíos y turbado por la “indulgencia” de Dios, el salmista confía en el gobierno soberano de Dios y continúa deleitándose en la seguridad de los justos juicios de Dios (Sal. 68:21; 73:17-20). Por la fe, el pueblo de Dios se regocija en el establecimiento del Reino de Dios mediante el ministerio redentor de Cristo y espera la consumación del Reino en la segunda venida de Cristo (Mat. 12:26-28; 1 Cor. 15:20-28).
“Los que aman al Señor, aborrezcan el mal” (Sal. 97:10). ¿Por qué nuestro amor a Dios debe hacernos odiar el mal? ¿Cómo se relacionan estos dos conceptos?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Los misterios del pasado y el futuro están abiertos para el que gobierna los cielos, y Dios ve más allá de la calamidad, las tinieblas y la ruina que ha traído el pecado. Aunque lo rodeen las nubes y las tinieblas, sin embargo la justicia y el juicio constituyen el fundamento de su trono…
Mediante el plan de salvación ha de cumplirse un propósito más amplio aunque la salvación del hombre y la redención del mundo. Por medio de la revelación del carácter de Dios en Cristo, se manifestaría ante el universo la benevolencia del gobierno de Dios, se refutaría la acusación de Satanás, se manifestaría la naturaleza del pecado y se demostraría plenamente la perpetuidad de la ley de Dios.
Entonces el exterminio del pecado vindicará el amor de Dios y rehabilitará su honor delante de un universo compuesto de seres que se deleitarán en hacer su voluntad y en cuyo corazón estará su ley (That I May Know Him, p. 366; parcialmente en A fin de conocerle, p. 365).
«¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?» 0 «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos». «Yo soy Dios, y no hay más Dios, y nada hay a mí semejante; que anunció lo por venir desde el principio, y desde antiguo lo que aun no era hecho» Job 1 1:7; Isaías 55:8, 9; 46:9, 10. Es imposible para las mentes finitas de los hombres comprender plenamente el carácter o las obras del Infinito. Aun para el intelecto más aguzado, para la mente más poderosa y altamente educada, este Ser santo debe permanecer siempre vestido de misterio.
El apóstol Pablo exclama: «¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos!» Pero aunque «nubes y tinieblas están alrededor de él»; «justicia y juicio son el asiento de su trono» Romanos 11:33; Salmo 97:2; 89:14 (VM). Podemos comprender su trato con nosotros, y los motivos que le impulsan, hasta el punto de discernir el amor ilimitado y la misericordia unidos al poder infinito. Podemos comprender sus propósitos en la medida en que nos resulta benéfico conocerlos; y fuera de esto debemos seguir confiando en el poder del Omnipotente, el amor y la sabiduría del Padre y Soberano de todos (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 654).
«Los que amáis a Jehová, aborreced el mal —exhorta el salmista… Salmo 97:10… Estas palabras del salmista revelan que es sirviendo a Dios como se alcanzará ese nivel. Debiéramos ahora poner a un lado la maledicencia, los planes egoístas, todo aquello que perjudicaría la influencia o confundiría el juicio. Debe despojarse el corazón de toda búsqueda del yo; y debe uno conducirse de tal manera que no induzca a ningún alma a andar por sendas falsas (Consejos para los maestros, pp. 383, 384).
Martes 16 de enero_____________________________________________________
DIOS ES EL JUEZ
Lee Salmo 75. ¿Por qué es vana la jactancia de los impíos?
Salmos 75
1 Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, Pues cercano está tu nombre; Los hombres cuentan tus maravillas. 2 Al tiempo que señalaré Yo juzgaré rectamente. 3 Se arruinaban la tierra y sus moradores; Yo sostengo sus columnas. Selah 4 Dije a los insensatos: No os infatuéis; Y a los impíos: No os enorgullezcáis; 5 No hagáis alarde de vuestro poder; No habléis con cerviz erguida. 6 Porque ni de oriente ni de occidente, Ni del desierto viene el enaltecimiento. 7 Mas Dios es el juez; A este humilla, y a aquel enaltece. 8 Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado, Lleno de mistura; y él derrama del mismo; Hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra. 9 Pero yo siempre anunciaré Y cantaré alabanzas al Dios de Jacob. 10 Quebrantaré todo el poderío de los pecadores, Pero el poder del justo será exaltado.
Como Rey soberano, el Señor es también Legislador (Sal. 99:7) y Juez (Sal. 98:9; 97:2). Los impíos amenazan constantemente el orden justo que Dios estableció en el mundo, pero el Señor juzgará al mundo y pondrá fin al dominio del mal (Sal. 75:8-10; Sal. 96:13).
En Salmo 75, varias imágenes describen la destrucción irrevocable de los impíos. La imagen de una copa con vino tinto (Sal. 75:8) transmite la intensidad de la furia de Dios (Jer. 25:15; Apoc. 14:10). El corte de los cuernos de los impíos representa el fin de su poder y dominio, mientras que el poder de los justos será exaltado (Sal. 75:10). Dios tiene un “tiempo designado” (Sal. 75:2) para su juicio. Este juicio ejecutivo claramente tendrá lugar al final de los tiempos (Sal. 96:13; 1 Cor. 15:23-26).
El Señor sondea el corazón de las personas como parte de su juicio. Lee Salmo 14:2. Es una reminiscencia de Génesis 6:5 y 8. Ambos textos muestran que el examen que Dios hace de la vida de las personas y la búsqueda que realiza para ver a quiénes puede salvar preceden a la ejecución del juicio de Dios sobre el mundo. Este juicio a veces se denomina “Juicio Investigador”, cuando Dios defiende a los justos y decide el destino de los impíos.
¿Cómo funciona?
En primer lugar, Dios libera a su pueblo de los impíos (Sal. 97:10; 146:9) y corona a los humildes con la salvación (Sal. 149:4). En segundo lugar, los impíos que no se arrepienten son destruidos para siempre (Sal. 97:3). Algunos salmos describen poéticamente la inutilidad de las armas humanas contra el Juez divino (Sal. 76:3-6). El Señor es también un Dios que perdona, aunque castiga las maldades de la gente (Sal. 99:8). El pueblo de Dios, no solo los impíos, dará cuenta a Dios (Sal. 50:4; 135:14).
Salmos transmite la misma noción que se expresa en otros textos bíblicos, de que el juicio de Dios comienza con el pueblo de Dios y se extiende a toda la Tierra (Deut. 32:36; 1 Ped. 4:17). El salmista clama a Dios para que lo juzgue, pero confía en la justicia de Dios para que lo defienda (Sal. 7:8-11; 139:23, 24).
Salmos nos llama a alegrarnos a la espera de los juicios de Dios (Sal. 67:4; 96:10-13; 98:4-9). ¿En qué medida el juicio de Dios es una buena noticia para quienes están cubiertos por la sangre de Cristo?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Cuando venga Cristo, la tierra temblará delante de él, y los cielos se enrollarán como un pergamino, y todo monte y toda isla se removerá de su lugar. «Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá delante de él, y tempestad poderosa le rodeará. Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo. Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. Y los cielos declararán su justicia, porque Dios es el juez». Salmo 50:3-6. En vista del gran día de Dios, podemos ver que nuestra única seguridad se hallará en apartarse de todo pecado e iniquidad. Los que continúan en el pecado se encontrarán entre los que son condenados y perecen (Fe y obras, p. 120).
Dios lleva a los hombres a los lugares de prueba para ver si confiarán en un poder más allá y por encima de ellos mismos. El no mira como el hombre mira. A menudo tiene que desmenuzar las relaciones humanas y cambiar el orden que el hombre ha planeado, el cual es perfecto en la opinión del hombre. Lo que el hombre piensa que es para su provecho espiritual y temporal puede estar enteramente en desacuerdo con la experiencia que él debe tener a fin de ser un seguidor de Cristo. Su idea de su propio valor puede estar muy descaminada…
El carácter tiene que ser probado, de lo contrario habría muchos cristianos espurios que mantendrían una limpia apariencia de religión hasta que sus inclinaciones, sus deseos para hacer su propia voluntad, su orgullo y ambición, fueran contrariados. Cuando, por la autorización del Señor, les vienen pruebas agudas, su falta de religión genuina, de la mansedumbre y humildad de Cristo, los muestra necesitados de la obra del Espíritu Santo…
El cristiano verdadero mantiene su vista fija en aquel que escudriña el corazón y examina la voluntad, que requiere integridad completa. Su oración constante es: «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno». Salmo 139:23, 24 (In Heavenly Places, p. 266; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 268).
En la descripción de la escena del juicio, cuando los justos reciben su recompensa, y se pasa sentencia sobre los malvados, se representa a los justos preguntándose qué han hecho para merecer tal recompensa. Pero abrigaron una constante fe en Cristo. En ellos moraba su Espíritu, y realizaron espontáneamente para Cristo, en la persona de sus santos, aquellos servicios que producen una recompensa segura. Pero nunca tuvieron el propósito de trabajar con el fin de recibir una compensación. Consideraron que su más alto honor consistía en trabajar como Cristo lo había hecho. Lo que hicieron fue llevado a cabo por amor a Cristo y a sus semejantes, y Aquel que se había identificado con la humanidad sufriente consideró estos actos de amor y compasión como si hubieran sido hechos para él (Exaltad a Jesús, p. 337).
Miércoles 17 de enero___________________________________________________
SE ACUERDA SIEMPRE DE SU PACTO
El tema del Juicio de Dios suscita una pregunta importante: ¿Cómo pueden los creyentes tener paz con Dios y la seguridad de la salvación en el momento del Juicio? Lee Salmos 94:14; 105:7-10; y Daniel 7:22.
Salmos 94:14
14 Porque no abandonará Jehová a su pueblo, Ni desamparará su heredad,
Salmos 105:7-10
7 Él es Jehová nuestro Dios; En toda la tierra están sus juicios. 8 Se acordó para siempre de su pacto; De la palabra que mandó para mil generaciones, 9 La cual concertó con Abraham, Y de su juramento a Isaac. 10 La estableció a Jacob por decreto, A Israel por pacto sempiterno,
Daniel 7:22
22 hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino.
El pueblo de Dios está seguro, porque el Señor puso su morada en Sion (Sal. 76:1, 2) y estableció su Pacto eterno con él como su posesión preciada (Sal. 94:14; 105:8-10). Dios no se limita a prometer que no rechazará a su pueblo del Pacto, sino que obra activamente para mantenerlo seguro en él. Perdona sus pecados (Sal. 103:3); instruye, bendice y fortalece a su pueblo (Sal. 25:8-11; 29:11; 105:24). Los juicios de Dios se realizan para hacer volver al pueblo a la justicia y demostrar que Dios cuida de él (Sal. 94:8-15).
Salmo 105 en su conjunto muestra la fidelidad del Señor a su Pacto en la historia de Israel. En todo lo que sucedió, lo bueno y lo malo, Dios estuvo allí. Condujo providencialmente a José a Egipto, y por medio de él salvó a su pueblo y a las naciones de aquella región durante la grave hambruna (Sal. 105:16-24). El Señor levantó a Moisés para que sacara a su pueblo de la esclavitud en Egipto, con señales y prodigios en su favor (Sal. 105:25-38).
El Señor concedió a su pueblo la Tierra Prometida (Sal. 105:11, 44) y su protección continua (Sal. 105:12-15). Lo multiplicó (Sal. 105:24), lo libró de sus opresores (Sal. 105:37, 38) y proveyó para sus necesidades diarias (Sal. 105:39-41). No cabe duda de que el Señor controla soberanamente todo lo que concierne a su pueblo; una verdad que los salmistas querían que su pueblo nunca olvidara.
Cuando Dios se acuerda de su Pacto, implica algo más que conocimiento o memoria, porque siempre conduce a la acción (Gén. 8:1; 1 Sam. 1:19; Sal. 98:3; 105:42-44). Del mismo modo, cuando se llama al pueblo a recordar las maravillas y los juicios de Dios, significa que el pueblo debe vivir de manera que honre a Dios.
En este pacto, la principal vocación de Israel es permanecer fiel al Pacto, observando las leyes de Dios (Sal. 78:5-7; 105:45). El pueblo de Dios también está llamado a dar testimonio de Dios a otras naciones, porque el Señor desea que todas las naciones se unan a su pueblo, Israel (Sal. 105:1, 2). El mundo está así seguro en la alianza protectora del Dios todopoderoso y misericordioso (Sal. 89:28-34).
¿Qué tenemos en Jesús, que demuestra por qué estas promesas hechas al antiguo Israel pueden aplicarse ahora a nosotros? (ver Gál. 3:26-29).
ESPÍRITU DE PROFECÍA
La ley de Dios constituye el fundamento de su gobierno, y el servicio de amor el único servicio aceptable para el cielo. Dios ha concedido libertad de acción a todos, ha dotado a los hombres de capacidad para apreciar su carácter, y por lo tanto de habilidad para amarlo y elegir su servicio. Mientras los seres creados adoraron a Dios, estuvieron en armonía en todo el universo. Mientras el amor a Dios reinó supremo, abundó el amor por los demás. Como no había transgresión de la ley, que es un trasunto del carácter de Dios, ninguna nota de discordia perturbaba las armonías celestiales.
Pero todas sus obras son conocidas para Dios, y el pacto de la gracia (favor inmerecido) existía en la mente de Dios desde los siglos eternos. Se lo llama el pacto eterno, porque el plan de salvación no fue concebido después de la caída del hombre, sino que «se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y… se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe». Romanos 16:25, 26 (A fin de conocerle, p. 368).
Al Señor del cielo se lo representa como levantando al caído. Es el Amigo de todo el que lo ama y honra, y castigará a cuantos se atrevan a apartarlos de los senderos seguros, colocándolos en situaciones angustiosas cuando ellos tratan conscientemente de guardar el camino del Señor y de alcanzar las moradas de los justos. Ni un gorrión cae al suelo sin que lo advierta nuestro Padre celestial. Por lo tanto, los hombres deben ser cuidadosos de no causar tristeza o pena a uno de los pequeños de Dios por medio de sus palabras o acciones. Si el pequeño gorrión… no cae al suelo sin que lo advierta nuestro Padre celestial, seguramente son preciosas las almas de aquellos por quienes Cristo murió. ¿Y no juzgará él a quienes causan dolor o chascos a aquellos por quienes Cristo dio su vida?
¿Quién puede medir o anticipar el don de Dios? Por las edades, el pecado… interrumpió el flujo divino de la benevolencia hacia el hombre, pero la misericordia y el gran amor manifestados a la raza caída no han cesado de acumularse; no han perdido su dirección hacia la tierra… Dios vive y reina, y en Cristo ha derramado sobre el mundo un diluvio sanador. Nuestro Salvador hizo plena provisión para los hombres (Alza tus ojos, p. 362).
Jueves 18 de enero______________________________________________________
SUS TESTIMONIOS SON MUY FIRMES
Lee Salmos 19:7; 93:5; 119:165; 1:2 y 6; 18:30; y 25:10. ¿Qué hilo conductor tienen todos ellos?
Salmos 19:7
7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.
Salmos 93:5
5 Tus testimonios son muy firmes; La santidad conviene a tu casa, Oh Jehová, por los siglos y para siempre.
Salmos 119:165
165 Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo.
Salmos 1:2 y 6
2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
6 Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.
Salmos 18:30
30 En cuanto a Dios, perfecto es su camino, Y acrisolada la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan.
Salmos 25:10
10 Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.
La supremacía del Señor en el mundo como Creador, Rey y Juez soberano tiene implicaciones teológicas para la fiabilidad de sus testimonios. Los testimonios (en hebreo edut, ‘decreto’, ‘ley’) se refieren al conjunto de leyes y ordenanzas con las que el Señor gobierna la vida religiosa y social de su pueblo (Éxo. 32:15). Son “muy firmes” (Sal. 93:5) y reflejan la estabilidad y permanencia del Trono de Dios y del mundo que el Soberano creó y sostiene (Sal. 93:1, 2). La palabra hebrea traducida como “firme” (de la que deriva la palabra española amén) transmite la noción de fiabilidad, fidelidad y firmeza (2 Sam. 7:16; 1 Crón. 17:23). Las leyes de Dios son inmutables e indestructibles.
Dios garantiza la integridad de sus promesas y sus mandatos. La fidelidad de Dios es a la vez totalmente tranquilizadora, al garantizar el carácter inmutable de su gobierno, y totalmente exigente, al pedir al pueblo respuestas de confianza y obediencia a Dios.
Al mismo tiempo, la falta de justicia en el mundo se describe poéticamente como un temblor de los cimientos de la Tierra (Sal. 18:7; Isa. 24:18-21). La Ley de Dios instruye al pueblo en el camino de la vida recta que puede resistir el juicio de Dios. Así, pues, los justos no serán sacudidos, porque están firmemente arraigados en la Ley de Dios, que les proporciona estabilidad y seguridad, y su corazón está firme (en hebreo, najón también significa ‘estar firme’, ‘estar seguro’) en el Señor (Sal. 112:1, 6, 7). Nada hace tropezar a los que guardan la Ley de Dios (Sal. 119:165), lo que implica la protección y la conducción de Dios en la vida (Sal. 1:2, 3, 6).
La Palabra de Dios se representa como la lámpara para guiar los pies del salmista, y así lo protege de las trampas ocultas de los enemigos (Sal. 119:105, 110). La gran paz, de la que gozan los que aman la Ley de Dios (Sal 119:165), obviamente no es el resultado de una ausencia total de pruebas (Sal 119:161); más bien, deriva de permanecer en la presencia de Dios y de tener una relación sana con él.
¿De qué manera práctica te ha ayudado en tu vida guardar las leyes, los estatutos y los testimonios de Dios? Por otro lado, ¿qué sufriste por violarlos?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Los diez santos preceptos enunciados por Cristo en el monte Sinaí fueron la revelación del carácter de Dios e hicieron conocer al mundo el hecho de que él tenía potestad sobre toda la heredad humana. Esa ley de los diez preceptos del amor más grande que pueda ser presentado al hombre es la voz del Dios del cielo que habla al alma la promesa: «Haz esto, y no quedarás bajo el control y dominio de Satanás». No hay nada negativo en aquella ley aunque parezca así.
La antigua iglesia judía constituyó el pueblo de Dios grandemente favorecido, sacado de Egipto y reconocido como tesoro peculiar divino. Las muchas preciosas y grandísimas promesas dadas para ellos como pueblo, fueron la esperanza y confianza de la iglesia judía. Aquí confiaron y creyeron que su salvación estaba asegurada. Ningún otro pueblo profesaba ser gobernado por los mandamientos de Dios (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, t. 1, p. 1119).
[El] salmista declara: «Mucha paz tienen los que aman tu ley; y no hay para ellos tropiezo». Salmo 119:165. Los hombres no pueden fabricar la paz. Los planes humanos, para la purificación y elevación de los individuos o de la sociedad, no lograrán la paz, porque no alcanzan al corazón. El único poder que puede crear o perpetuar la paz verdadera es la gracia de Cristo. Cuando esta esté implantada en el corazón, desalojará las malas pasiones que causan luchas y disensiones. «En lugar de la zarza crecerá haya, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán»; y el desierto de la vida «se gozará, y florecerá como la rosa». Isaías 55:13; 35:1 (El Deseado de todas las gentes, p. 270).
Tome el estudiante la Biblia por su guía, permanezca firme en los principios, y entonces podrá aspirar a alcanzar cualquier altura. Todas las filosofías de la naturaleza humana han venido a parar en confusión y vergüenza, siempre que no han reconocido a Dios como el todo en todo. Pero la preciosa fe inspirada por Dios comunica fuerza y nobleza de carácter. Al espaciarse en su bondad, su misericordia y su amor, la percepción de la verdad será cada vez más clara; el deseo de la pureza de corazón y de la claridad de pensamiento será también más elevado y santo. Al morar el alma en la atmósfera pura del pensamiento santo, se transforma por su comunión con Dios mediante el estudio de su Palabra. La verdad es tan amplia, de tanto alcance, tan profunda y tan ancha, que el hombre se anonada. El corazón se enternece y se rinde a la humildad, la bondad y el amor.
Las facultades naturales también se amplían como resultado de la santa obediencia. Por el estudio de la Palabra de vida los que a él se dedican verán sus mentes dilatarse, elevarse y ennoblecerse. Si, a semejanza de Daniel, son oidores y hacedores de la Palabra de Dios, adelantarán como él adelantó en todos los ramos del saber. Siendo de limpio entendimiento, llegarán a ser hombres de vigorosa inteligencia. Todas las facultades intelectuales se avivarán. Podrán educarse y disciplinarse de tal manera, que cuantos entren en la esfera de su influencia verán lo que puede ser y hacer el hombre cuando se relaciona con el Dios de sabiduría y poder (El ministerio de curación, pp. 370, 371).
Viernes 19 de enero_____________________________________________________
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee Salmo 86:5 y 15; y Elena de White, El camino a Cristo, “El amor de Dios por el hombre”, pp. 7-14. ¿De qué manera la verdad de que Dios es amor nos ayuda a comprender mejor las diversas descripciones de Dios y sus obras en Salmos?
El estudio de esta semana se centra en algunas descripciones clave de Dios y sus actividades, que establecen el mundo y lo hacen firme y seguro.
Los salmistas apelan a Dios, quien es Creador, Rey, Juez, Salvador del Pacto y Legislador. Las funciones que Dios desempeña en el mundo se reflejan también en otros nombres y títulos de Dios, como Pastor (Sal. 23:1; 80:1), Roca de la salvación (Sal. 95:1) y Padre (Sal. 68:5; 89:26). En el mundo podemos estar seguros y a salvo, incluso en medio de la agitación del Gran Conflicto, porque Dios es soberano y fiel en todo lo que hace y dice. Aunque estos temas teológicos no son para nada exhaustivos, son indicativos de las diversas formas en que Dios se revela en Salmos.
Mientras seguimos estudiando Salmos, es importante recordar que debemos leerlos a la luz del carácter de amor y gracia de Dios, y de su plan para salvar y restaurar el mundo. “Cuanto más estudiamos el carácter divino a la luz de la Cruz, más vemos la misericordia, la ternura y el perdón unidos a la equidad y la justicia, y más claramente discernimos las innumerables pruebas de un amor que es infinito y de una tierna piedad mucho mayor que la anhelante compasión de una madre por su hijo descarriado” (Elena de White, El camino a Cristo, p. 14). En Salmos, incluso cuando el pueblo se enfrenta al juicio de Dios por su rebelión sigue invocando a Dios, porque sabe que la ira de Dios es solo por un tiempo, pero su misericordia es eterna (Sal. 103:8).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
- ¿Por qué es crucial comprender la realidad y la prevalencia del Gran Conflicto para entender mejor que, a pesar del gobierno y la soberanía definitivos de Dios, sigue habiendo mucha confusión y sufrimiento en nuestro mundo? ¿Por qué la temática del Gran Conflicto nos es tan útil?
- La creencia en Dios como Creador, ¿cómo debería conformar nuestro autoconocimiento y nuestra relación con el resto de la Creación? ¿Qué ocurre cuando el pueblo se aparta de esa verdad (Sal. 106:35-42)?
- ¿Qué tenían de malo los ídolos de las naciones de tiempos bíblicos (Sal. 115:4-8)? ¿Y los ídolos modernos? ¿Por qué son igual de peligrosos para nuestro caminar con el Señor?
- ¿Cómo debe vivir el pueblo de Dios, sabiendo que el Juicio de Dios comienza con su pueblo? ¿Cómo juzga Dios a su pueblo y con qué fin?