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LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA
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| 2024 | Salmos | El Gran Conflicto | Marcos | Juan |
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| 2026 | Colosenses – Filipenses | Religión en el Mercado* | Josué | El Espíritu de Profecía |
| 2027 | 1 & 2 de Corintios | Mayordomía | Eclesiología | Ezequiel |
| 2028 |
* Religion in the Market Place
Lección 1: Para el 6 de enero de 2024
CÓMO LEER SALMOS
Sábado 30 de diciembre_______________________________________________
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Crónicas 16:7; Nehemías 12:8; Salmos 25:1–5; 33:1–3; Romanos 8:26, 27; Salmos 82:8; 121:7.
PARA MEMORIZAR:
“Después les dijo: ‘Estas son las palabras que les hablé cuando estaba aún con ustedes; que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos’. Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras” (Luc. 24:44, 45).
Salmos ha sido un devocionario y un himnario para judíos y cristianos de todas las épocas. Y, aunque estas poesías son predominantemente las palabras que los salmistas le dedicaron a Dios, no se originaron con los mortales, sino con Dios, que inspiró sus pensamientos.
De hecho, el Señor los inspiró para que escribieran. Por eso, como en toda la Escritura (2 Ped. 1:21), Dios, en Salmos, nos habla mediante sus siervos y el Espíritu. Jesús, los apóstoles y los autores del Nuevo Testamento citaron Salmos y lo identificaron como Escritura (Mar. 12:10; Juan 10:34, 35; 13:18). Es la Palabra de Dios al igual que los libros de Génesis y Romanos.
Distintos autores del antiguo Israel escribieron Salmos en poesía hebrea, por lo que estos salmos reflejan su mundo específico, si bien los mensajes son universales. Es fundamental aceptar Salmos como Palabra de Dios y prestar mucha atención a sus rasgos poéticos, así como a sus contextos históricos, teológicos y litúrgicos, para comprender sus mensajes, que llegan hasta nuestros días tras miles de años.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Después de la crucifixión y resurrección de Cristo, sus discípulos escucharon sus lecciones de verdad con admiración y asombro, pues les parecían como nuevas ideas para ellos. Pero él les dijo: “Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros… Entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras”. Lucas 24:44, 45. La verdad se está desplegando constantemente, y presenta nuevos aspectos a las diferentes mentes. Todos los que cavan en las minas de la verdad descubrirán constantemente ricas y preciosas gemas. Estamos ansiosos de que todos los que pretenden creer la verdad que ahora se presenta ante nosotros, y especialmente los que tienen la responsabilidad de enseñar la verdad a otros, posean un concepto más claro ellos mismos del importantísimo significado de los temas de la Biblia (Mensajes selectos, t. 1, pp. 472, 473).
La comunión con la naturaleza y con Dios, el cuidado diligente de sus rebaños, los peligros y libramientos, los dolores y regocijos de su humilde suerte, no sólo habían de moldear el carácter de David e influir en su vida futura, sino que también por medio de los salmos del dulce cantor de Israel, en todas las edades venideras, habrían de comunicar amor y fe al corazón de los hijos de Dios, acercándolos al corazón siempre amoroso de Aquel en quien viven todas sus criaturas (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 694, 695).
La Biblia nos muestra a Dios autor de ella; y sin embargo fue escrita por manos humanas, y la diversidad de estilo de sus diferentes libros muestra la individualidad de cada uno de sus escritores. Las verdades reveladas son todas inspiradas en palabras humanas. Y es que el Ser supremo e infinito ha iluminado con su Espíritu la inteligencia y el corazón de sus siervos. Les ha dado sueños y visiones, les ha mostrado símbolos y figuras; y aquellos a quienes la verdad fuera así revelada, han revestido el pensamiento divino con palabras humanas…
Dios se había propuesto hacer de la Biblia un libro de instrucción para toda la humanidad, en la niñez, en la juventud y en la edad adulta y que fuese estudiada en todo tiempo. El dio su palabra a los hombres como una revelación de él mismo… Es el medio de comunicación entre Dios y el hombre (La fe por la cual vivo, p. 12).
Cuando se lee la Biblia con disposición humilde y deseos de aprender, se está en trato con Dios mismo. Los pensamientos expresados, los preceptos especificados, las doctrinas reveladas son una voz del Dios del cielo…
El salmista oró: “Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley”. Salmos 119:18. El Señor lo escuchó, porque David dijo: “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! ¡Más que la miel a mi boca!”. Salmos 119:103. “Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que la miel, y que la que destila del panal”. Salmos 19:10. Y así como Dios escuchó a David y le contestó, así también nos escuchará y nos contestará, llenando nuestro corazón de gozo y felicidad (A fin de conocerle, p. 198).
Domingo 31 de diciembre______________________________________________
LOS SALMOS EN EL CULTO DEL ANTIGUO ISRAEL
Lee 1 Crónicas 16:7; Nehemías 12:8; Salmos 18:1; 30:1; 92:1; 95:2; 105:2; Colosenses 3:16; y Santiago 5:13. ¿En qué ocasiones se escribieron algunos salmos? ¿Cuándo utilizó los salmos el pueblo de Dios?
1 Crónicas 16:7
7 Entonces, en aquel día, David comenzó a aclamar a Jehová por mano de Asaf y de sus hermanos:
Nehemías 12:8
8 Y los levitas: Jesúa, Binúi, Cadmiel, Serebías, Judá y Matanías, que con sus hermanos oficiaba en los cantos de alabanza.
Salmos 18:1
1 Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.
Salmos 30:1
1 Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado, Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí.
Salmos 92:1
1 Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;
Salmos 95:2
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; Aclamémosle con cánticos.
Salmos 105:2
2 Cantadle, cantadle salmos; Hablad de todas sus maravillas.
Colosenses 3:16
16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.
Santiago 5:13
13 ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.
Los salmos fueron compuestos para su uso en el culto individual y comunitario. Se cantaban como himnos en el culto del Templo, como sugieren las anotaciones musicales que mencionan instrumentos, melodías y directores musicales (ver los títulos de los Salmos 61, 9 y 8, NVI).
En la Biblia hebrea, el título del Libro de los salmos, Tehilim (‘alabanzas’), refleja su propósito principal, es decir, la alabanza a Dios. El título en español, Salmos, procede del griego Psalmói, que se encuentra en la Septuaginta una traducción temprana (siglos II y III a.C.) de la Biblia hebrea al griego.
Salmos era una parte indispensable del culto israelita. Por ejemplo, se utilizaba en las dedicaciones del Templo, en las fiestas religiosas, las procesiones y durante el emplazamiento del Arca del Pacto en Jerusalén.
Los “cánticos para los peregrinos que suben” (Sal. 120-134, NTV), también conocidos como cantos de peregrinación, se entonaban tradicionalmente durante la peregrinación a Jerusalén en las tres principales fiestas anuales (Éxo. 23:14-17). El “halel egipcio” (Sal. 113-118) y el “gran halel” (Sal. 136) se entonaban en las tres fiestas anuales principales, incluyendo las fiestas de la luna nueva y la dedicación del Templo. El Halel egipcio ocupaba un lugar importante en la ceremonia de la Pascua. Salmos 113 y 114 se entonaban al principio de la cena pascual; y Salmos 115 al 118, al final (Mat. 26:30). El “Halel diario” (Sal. 145-150) se incorporaba a las oraciones diarias en los cultos matutinos de la sinagoga.
Los salmos no solo acompañaban el culto del pueblo, sino también lo instruía sobre cómo debían adorar a Dios en el Santuario. Jesús oró con las palabras de Salmo 22 (Mat. 27:46). Los salmos también ocuparon un lugar importante en la vida de la iglesia primitiva (Col. 3:16; Efe. 5:19).
Aunque nosotros, por supuesto, no adoramos a Dios en un santuario terrenal como el templo antiguo, ¿cómo podemos utilizar los salmos en nuestro culto, ya sea en forma individual o grupal?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
El servicio de canto fue hecho parte regular del culto religioso, y David compuso salmos, no sólo para el uso de los sacerdotes en el servicio del santuario, sino también para que los cantara el pueblo mientras iba al altar nacional para las fiestas anuales. La influencia así ejercida fue muy abarcante, y contribuyó a liberar la nación de las garras de la idolatría. Muchos de los pueblos vecinos, al ver la prosperidad de Israel, fueron inducidos a pensar favorablemente en el Dios de Israel, que había hecho tan grandes cosas para su pueblo (Historia de los patriarcas y profetas, p. 768).
Cuando el arca del pacto fue traída a la ciudad de David, y se cantó un salmo de gozo y triunfo, «dijo todo el pueblo. Amen: y alabo a Jehová» Salmo 106:48; 1 crónicas 16:36. Esta ferviente respuesta era evidencia de que comprendían la palabra hablada, y participaban en el culto de Dios.
Hay demasiado formalismo en nuestros servicios religiosos. El Señor quiere que sus ministros prediquen la palabra vivificada por su Espíritu Santo; y los hermanos que oyen no deben permanecer sentados en indiferencia soñolienta, o mirar vagamente en el vacío, sin responder a lo dicho… Debiera haber iglesias despiertas y activas para animar y sostener a los ministros de Cristo, y para ayudarles en la obra de salvar almas. Donde la iglesia ande en la luz, habrá siempre alegres y cordiales respuestas, y palabras de alabanza gozosa…
Aprendamos el canto de los ángeles ahora, para que podamos cantarlo cuando nos unamos a sus resplandecientes filas. Digamos con el salmista: «Alabaré a Jehová en mi vida: Cantaré salmos a mi Dios mientras viviere». «Alábente los pueblos, oh Dios; alábente los pueblos todos». Salmo 146:2; 67:3 (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 298).
Así como los israelitas cuando andaban por el desierto alegraron su camino con la música del canto sagrado, Dios invita a sus hijos a alegrar por el mismo medio su vida de peregrinaje. Hay pocos medios más eficaces para grabar sus palabras en la memoria que el de repetir las mediante el canto. Y esa clase de canto tiene un poder maravilloso. Tiene poder para subyugar naturalezas rudas e incultas, para avivar el pensamiento y despertar simpatía, para promover la armonía en la acción, y desvanecer la melancolía y los presentimientos que destruyen el valor y debilitan el esfuerzo…
Como parte del servicio religioso, el canto no es menos importante que la oración. En realidad, más de un canto es una oración…
Al conducirnos nuestro Redentor al umbral de lo infinito, inundado con la gloria de Dios, podremos comprender los temas de alabanza y acción de gracias del coro celestial que rodea el trono, y al despertarse el eco del canto de los ángeles en nuestros hogares terrenales, los corazones estarán más cerca del coro celestial. La comunión con el cielo inicia en la tierra. Aquí aprendemos la clave de su alabanza (La educación, pp. 151, 152).
Lunes 1 de enero____________________________________________________
CONOZCAMOS A LOS SALMISTAS
El rey David, cuyo nombre aparece en los títulos de la mayoría de los salmos, participó activamente en la organización de la liturgia del culto de Israel. Se lo llama “el dulce cantor de Israel” (2 Sam. 23:1). El Nuevo Testamento atestigua la autoría davídica de varios salmos (Mat. 22:43-45; Hech. 2:25-29, 34, 35; 4:25; Rom. 4:6-8). Muchos salmos fueron compuestos por los músicos del Templo, que también eran levitas: por ejemplo, Salmo 50 y Salmos 73 a 83, por Asaf; Salmo 42, Salmos 44 a 47, Salmo 49, Salmo 84, Salmo 85 y Salmo 88, por los hijos de Coré; Salmo 88, por Hemán el ezraíta; y Salmo 89, por Etán el ezraíta. Además de ellos, Salomón (Sal 72; 127) y Moisés (Sal. 90) fueron autores de algunos salmos.
Lee Salmos 25:1 al 5; 42:1; 75:1; 77:1; 84:1 y 2; 88:1 al 3; y 89:1. ¿Qué revelan estos salmos sobre las experiencias que vivieron sus autores?
Salmos 25:1-5
1 A ti, oh Jehová, levantaré mi alma. 2 Dios mío, en ti confío; No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos. 3 Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; Serán avergonzados los que se rebelan sin causa. 4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. 5 Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día.
Salmos 42:1
1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
Salmos 75:1
1 Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, Pues cercano está tu nombre; Los hombres cuentan tus maravillas.
Salmos 77:1
1 Con mi voz clamé a Dios, A Dios clamé, y él me escuchará.
Salmos 84:1-2
1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! 2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
Salmos 88:1-3
1 Oh Jehová, Dios de mi salvación, Día y noche clamo delante de ti. 2 Llegue mi oración a tu presencia; Inclina tu oído a mi clamor. 3 Porque mi alma está hastiada de males, Y mi vida cercana al Seol.
Salmos 89:1
1 Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; De generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca.
El Espíritu Santo inspiró a los salmistas y utilizó sus talentos al servicio de Dios y de su comunidad de fe. Los salmistas eran personas de genuina devoción y profunda fe y, sin embargo, propensas a desalientos y tentaciones, como el resto de nosotros. Aunque escritos hace mucho tiempo, los salmos reflejan seguramente algo de lo que experimentamos hoy.
“Llegue mi oración a tu presencia, inclina tu oído a mi clamor. Porque saturado estoy de males, y mi vida está al borde del sepulcro” (Sal. 88:2, 3). Este es el clamor del alma del siglo XXI tanto como el de alguien de hace tres mil años.
Algunos salmos mencionan las dificultades; otros se centran en las alegrías. Los salmistas clamaron a Dios para que los salvara, y experimentaron su inmerecido favor. Glorificaron a Dios por su fidelidad y amor, y le prometieron su incansable devoción. Los salmos son, pues, testimonios de la redención divina y signos de la gracia y la esperanza de Dios. Los salmos transmiten una promesa divina a todos los que abrazan, por la fe, los dones divinos del perdón y de una vida nueva. Pero, al mismo tiempo, no tratan de encubrir, ocultar ni restarles importancia a las dificultades y el sufrimiento que prevalecen en un mundo caído.
¿Cómo podemos encontrar esperanza y consuelo sabiendo que incluso personas fieles, como los salmistas, lucharon con algunas de las mismas cosas que nosotros?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
David, en la belleza y el vigor de su juventud, se preparaba para ocupar una elevada posición entre los más nobles de la tierra. Empleaba sus talentos, como dones preciosos de Dios, para alabar la gloria del divino Dador. Las oportunidades que tenía de entregarse a la contemplación y la meditación sirvieron para enriquecerle con aquella sabiduría y piedad que hicieron de él el amado de Dios y de los ángeles. Mientras contemplaba las perfecciones de su Creador, se revelaban a su alma concepciones más claras de Dios. Temas que antes le eran obscuros, se aclaraban para él con luz meridiana, se allanaban las dificultades, se armonizaban las perplejidades, y cada nuevo rayo de luz le arrancaba nuevos arrobamientos e himnos más dulces de devoción, para gloria de Dios y del Redentor. El amor que le inspiraba, los dolores que le oprimían, los triunfos que le acompañaban, eran temas para su pensamiento activo; y cuando contemplaba el amor de Dios en todas las providencias de su vida, el corazón le latía con adoración y gratitud más fervientes, su voz resonaba en una melodía más rica y más dulce; su arpa era arrebatada con un gozo más exaltado; y el pastorcillo procedía de fuerza en fuerza, de sabiduría en sabiduría; pues el Espíritu del Señor le acompañaba (Historia de los patriarcas y profetas, p. 695).
Encuentro continuamente mi fortaleza en Dios. Mi dependencia no debe vacilar. Ningún instrumento humano debe interponerse entre mi alma y mi Dios. El Señor es nuestra única esperanza. Confío en él, y él nunca, no nunca, me chasqueara. Hasta aquí me ha ayudado cuando estaba muy desanimada.
Agradeceré al Señor y alabare su santo nombre. Alabare al Señor porque puedo confiar en el en todo tiempo. Él es mi salvación, y mi torre de fortaleza a la que puedo correr en busca de seguridad. El comprende mis necesidades y me iluminara para que yo pueda reflejar luz sobre otros. No fracasare ni me desanimare. Espero que tú, mi Padre celestial, me concedas fortaleza y gracia. Alabaré al Señor continuamente, y no esperare hasta tener un sentimiento feliz. Entonces alabaré al Señor, porque él es bueno, y sus misericordias me acompañaran mañana, tarde y noche. Una sensación de felicidad no es evidencia. Su Palabra es mi seguridad (That I May Know Him, p. 266; parcialmente en A fin de conocerle, p. 268).
El Señor dio su Palabra justamente en la forma en que quería que viniera. La dio mediante diferentes autores, cada uno con su propia individualidad, aunque trataron el mismo relato. Sus testimonios se reúnen en un Libro y son como los testimonios en una reunión social. No representan las cosas justamente en el mismo estilo. Cada uno tiene su propia experiencia, y esta diversidad amplía y profundiza el conocimiento que es presentado para suplir las necesidades de diversas mentes. Los pensamientos expresados no tienen una uniformidad establecida, como si hubieran sido vertidos en un molde de hierro, haciendo monótono el oírlos. En una uniformidad tal, habría una pérdida de gracia y de belleza peculiar (Mensajes selectos, t 1, p. 25).
Martes 2 de enero___________________________________________________
UN CÁNTICO PARA CADA ETAPA
Lee Salmos 3; 33:1 al 3; y 109:6 al 15. ¿Qué diferentes facetas de la experiencia humana transmiten estos salmos?
Salmos 3
1 ¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. 2 Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Selah 3 Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. 4 Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Selah 5 Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba. 6 No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí. 7 Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste. 8 La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah
Salmos 33:1-3
1 Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza. 2 Aclamad a Jehová con arpa; Cantadle con salterio y decacordio. 3 Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo.
Salmos 109:6-15
6 Pon sobre él al impío, Y Satanás esté a su diestra. 7 Cuando fuere juzgado, salga culpable; Y su oración sea para pecado. 8 Sean sus días pocos; Tome otro su oficio. 9 Sean sus hijos huérfanos, Y su mujer viuda. 10 Anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; Y procuren su pan lejos de sus desolados hogares. 11 Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene, Y extraños saqueen su trabajo. 12 No tenga quien le haga misericordia, Ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos. 13 Su posteridad sea destruida; En la segunda generación sea borrado su nombre. 14 Venga en memoria ante Jehová la maldad de sus padres, Y el pecado de su madre no sea borrado. 15 Estén siempre delante de Jehová, Y él corte de la tierra su memoria,
Los salmos hacen que la comunidad creyente sea consciente de toda la gama de la experiencia humana y demuestran que los creyentes pueden adorar a Dios en todas las etapas de la vida. En ellos, vemos lo siguiente:
(1) Himnos que engrandecen a Dios por su majestad y poder en la Creación, por su gobierno soberano, su juicio y su fidelidad. (2) Salmos de acción de gracias que expresan profunda gratitud por las abundantes bendiciones de Dios. (3) Lamentaciones, que son clamores sinceros a Dios para que nos libre de los problemas. (4) Salmos sapienciales, que brindan orientaciones prácticas para una vida recta. (5) Salmos regios, que señalan a Cristo, que es el Rey soberano y Libertador del pueblo de Dios. (6) Salmos históricos, que recuerdan el pasado de Israel y destacan la fidelidad de Dios y la infidelidad de Israel, para enseñar a las generaciones venideras a no repetir los errores de sus antepasados, sino a confiar en Dios y permanecer fieles a su Pacto.
La poesía de los salmos evidencia un poder singular para captar la atención de los lectores. Aunque algunos de estos recursos poéticos se pierden en la traducción, en nuestra lengua materna todavía podemos apreciar muchos de ellos.
- Paralelismo: consiste en combinar palabras, frases o pensamientos construidos en forma simétrica. El paralelismo nos ayuda a comprender el significado de las partes correspondientes. Por ejemplo: “¡Alaba, alma mía, al Señor, y alabe todo mi ser su santo nombre!” (Sal. 103:1). En este paralelismo, “alma mía” es “todo mi ser”.
- Imágenes: utilizan el lenguaje figurado para apelar con fuerza a los sentidos físicos de los lectores (por ejemplo, el refugio de Dios se describe como la sombra de [sus] alas” (Sal. 17:8).
- Merismo: expresa la totalidad mediante un par de partes contrastantes. “Día y noche clamo a ti” denota clamar sin cesar (Sal. 88:1; énfasis añadido).
- Juegos de palabras: emplean el sonido de los términos para elaborar un ingenio verbal y resaltar un mensaje espiritual. En el Salmo 96:4 y 5, las palabras hebreas elohim (‘dioses’) y elilim (‘ídolos’) crean un juego de palabras para transmitir el mensaje de que los dioses de las naciones solo aparentan ser elohim (‘dioses’), pero no son más que elilim (‘ídolos’).
Por último, la palabra selah denota un breve interludio, ya sea para hacer una pausa y reflexionar sobre el mensaje de una sección concreta del salmo o para cambiar el acompañamiento musical (Sal. 61:4).
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Los salmos de David pasan por toda la gama de la experiencia humana, desde las profundidades del sentimiento de culpabilidad y condenación de sí hasta la fe más sublime y la más exaltada comunión con Dios. La historia de su vida muestra que el pecado no puede traer sino vergüenza y aflicción, pero que el amor de Dios y su misericordia pueden alcanzar hasta las más hondas profundidades, que la fe elevará el alma arrepentida hasta hacerle compartir la adopción de los hijos de Dios. De todas las promesas que contiene su Palabra, es uno de los testimonios más poderosos en favor de la fidelidad, la justicia y la misericordia del pacto de Dios…
Grandes y gloriosas fueron las promesas hechas a David y a su casa. Eran promesas que señalaban hacia el futuro, hacia las edades eternas, y encontraron la plenitud de su cumplimiento en Cristo (Historia de los patriarcas y profetas, p. 818).
Dios nos habla también en su Palabra. En ella tenemos, en líneas más claras, la revelación de su carácter, de su trato con los hombres y de la gran obra de la redención. En ella se nos presenta la historia de los patriarcas, profetas y otros hombres santos de la antigüedad. Ellos estaban sujetos “a las mismas debilidades que nosotros.” Santiago 5:17. Vemos cómo lucharon entre descorazonamientos como los nuestros, cómo cayeron bajo tentaciones como hemos caído nosotros y sin embargo cobraron nuevo valor y vencieron por la gracia de Dios, y recordándolos, nos animamos en nuestra lucha por la justicia. Al leer el relato de los preciosos sucesos que se les permitió experimentar, la luz, el amor y la bendición que les tocó gozar y la obra que hicieron por la gracia a ellos dada, el espíritu que los inspiró enciende en nosotros un fuego de santo celo, un deseo de ser como ellos en carácter y de andar con Dios como ellos (El camino a Cristo, pp. 87, 88).
Los que han tenido comunión con los poetas y sabios de la Biblia, y cuyo corazón ha sido conmovido por los hechos gloriosos de los héroes de la fe, saldrán de los ricos campos del pensamiento mucho más puros de corazón y elevados de mente que si se hubieran ocupado en estudiar a los más célebres autores seculares o en contemplar y glorificar las hazañas de los Faraones y Herodes y Césares del mundo…
¡Qué temas de meditación presentan las Sagradas Escrituras a la mente! ¿Dónde pueden hallarse temas de contemplación más elevados? ¿Dónde hay temas tan intensamente interesantes? ¿En qué sentido son todas las investigaciones de la ciencia humana comparables en sublimidad y misterio con la ciencia de la Biblia? ¿Dónde hay algo que así mueva la fuerza del intelecto a un pensamiento profundo y serio?…
“La explicación de tus Palabras ilumina, da inteligencia a los sencillos”. Salmos 119:130. Los ángeles están junto al que escudriña las Escrituras para impresionar e iluminar la mente. El mandato de Cristo dirigido a los discípulos hace mil ochocientos años: “Escudriñad las Escrituras, porque pensáis que en ellas tenéis la vida eterna. Ellas son las que testifican de mí”, Juan 5:39 tiene para nosotros igual fuerza que entonces (Mensajes para los jóvenes, pp. 180-182).
Miércoles 3 de enero_________________________________________________
ORACIONES INSPIRADAS
Lee 2 Samuel 23:1 y 2; y Romanos 8:26 y 27. ¿Qué nos enseñan estos textos sobre la oración?
2 Samuel 23:1-2
1 Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del Dios de Jacob, El dulce cantor de Israel: 2 El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua.
Romanos 8:26-27
26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
Los salmos son oraciones y alabanzas inspiradas de Israel, por lo que en ellos la voz es la de Dios entremezclada con la de su pueblo. Los salmos asumen la dinámica de interacciones vívidas con Dios.
Los salmistas se dirigen a Dios personalmente como “Dios mío”, “Señor” y “Rey mío” (Sal. 5:2; 84:3). Los salmistas a menudo imploran a Dios: “escucha” (Sal. 5:1); “oye mi oración” (Sal. 39:12); “mira” (Sal. 25:18); “respóndeme” (Sal. 102:2, RVC); y “líbrame” (Sal. 6:4). Estas son claramente las expresiones de alguien que ora a Dios.
La notable belleza y atractivo de los salmos como oraciones y alabanzas reside en el hecho de que Salmos es la Palabra de Dios en forma de oraciones y alabanzas piadosas de los creyentes. Por ende, los salmos aportan momentos de intimidad a los hijos de Dios, como los descritos en Romanos 8:26 y 27: “Además, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Porque no sabemos pedir lo que conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. El que sondea los corazones conoce la intención del Espíritu, e intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios”.
Jesús también citó de Salmos, como en Lucas 20:42 y 43, cuando señaló directamente a Salmo 110:1: “Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies’ ”.
Aunque algunos salmos han surgido de acontecimientos históricos específicos y de las experiencias de los propios salmistas, así como de las experiencias de Israel como nación, la profundidad espiritual de Salmos aborda una variedad de situaciones de la vida y cruza todas las fronteras culturales, religiosas, étnicas y de género. En otras palabras, cuando leas los salmos, verás que expresan esperanza, alabanza, miedo, ira, tristeza y dolor, cosas que afronta la gente en todas partes, en todas las épocas, más allá de las circunstancias. Nos hablan a todos, en el lenguaje de nuestras propias experiencias.
¿Qué nos dice el uso que Jesús hace de los salmos sobre la importancia que pueden tener en nuestra experiencia de fe?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Hay en la fe genuina un bienestar, una firmeza de principios y una invariabilidad de propósito que ni el tiempo ni las pruebas pueden debilitar. “Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen: más los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. Isaías 40: 30, 31…
Presenten… sus peticiones ante el trono de la gracia. Rogad por el Espíritu Santo. Dios respalda cada promesa que ha hecho. Con vuestra Biblia en la mano, decid: Yo he hecho como tú has dicho. Presento tu promesa: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto”.
No solamente debemos orar en el nombre de Cristo, sino por la inspiración del Espíritu Santo. Esto explica lo que significa el pasaje que dice que “el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles”. Romanos 8:26. Dios se deleita en contestar tal oración. Cuando con fervor e intensidad expresamos una oración en el nombre de Cristo, hay en esa misma intensidad una prenda de Dios que nos asegura que él está por contestar nuestra oración “mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”. Efesios 3:20 (Palabras de vida del gran Maestro, p. 113).
A Jesús se le encontraba a menudo en oración. Se retiraba a los huertos solitarios o a las montañas para dar a conocer sus peticiones a su Padre. Cuando había terminado los quehaceres y los cuidados del día, y los cansados buscaban reposo, Jesús dedicaba el tiempo a la oración. No quisiéramos desalentar el espíritu de oración; porque no se ora ni se vela bastante. Y menos aún se ora con el Espíritu y también con comprensión. La oración ferviente y eficaz es siempre oportuna, y nunca cansará. Una oración tal interesa y refrigera a todos los que tienen amor por la devoción.
Se descuida la oración secreta, y ésta es la razón por la cual muchos hacen oraciones tan largas, tediosas y sin valor cuando se reúnen para adorar a Dios. Repasan en sus oraciones una semana de deberes descuidados y oran en círculo, esperando compensar su negligencia y apaciguar su conciencia. Esperan ganar por su oración el favor de Dios. Pero con frecuencia estas oraciones logran solamente hacer bajar a otros al nivel de las tinieblas espirituales en que está la persona que las hace. Si los cristianos quisieran apropiarse las enseñanzas de Cristo acerca de velar y orar, rendirían un culto más inteligente a Dios (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 515).
Cuando nos encontramos en situaciones difíciles, Dios manifiesta su poder y sabiduría en respuesta a la humilde oración. Confiad en él, porque oye y atiende las oraciones. Se manifestará a vosotros como Aquel que puede asistir en cualquier emergencia. El que creó al hombre y le dio sus maravillosas facultades físicas, mentales y espirituales, no le negará lo necesario para sostener la vida que le dio. El que nos dio su Palabra, hojas del árbol de la vida, no nos negará el conocimiento que necesitamos para alimentar a sus hijos menesterosos (El ministerio de la curación, pp. 151, 152).
Jueves 4 de enero___________________________________________________
EL MUNDO DE LOS SALMOS
Lee Salmos 16:8; 44:8; 46:1; 47:1 y 7; 57:2; 62:8; 82:8; y 121:7. ¿Qué lugar ocupa Dios en la vida del salmista?
Salmos 16:8
8 A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
Salmos 44:8
8 En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, Y para siempre alabaremos tu nombre. Selah
Salmos 46:1
1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Salmos 47:1 y 7
1 Pueblos todos, batid las manos; Aclamad a Dios con voz de júbilo.
7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia.
Salmos 57:2
2 Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece.
Salmos 62:8
8 Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Selah
Salmos 82:8
8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones.
Salmos 121:7
7 Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma.
El mundo de Salmos se enfoca totalmente en Dios; trata de presentar delante de Dios, en oración y alabanza, todas las experiencias de la vida. Dios es el Creador soberano, el Rey y Juez de toda la Tierra. Él provee todas las cosas para sus hijos. Por lo tanto, debemos confiar en él en todo momento. Incluso los enemigos del pueblo de Dios preguntan: “¿Dónde está tu Dios?” cuando el pueblo de Dios parece fracasar (Sal. 42:10). Así como el Señor es el Dios de su pueblo, omnipresente e infalible, así también el pueblo de Dios tiene a Dios siempre delante de sí. En definitiva, los salmos vislumbran el momento en que todos los pueblos y toda la creación adorarán a Dios (Sal. 47:1; 64:9).
La centralidad de Dios en la vida produce la centralidad de la adoración. El culto en el que existían los salmos era fundamentalmente distinto del culto como lo entienden muchos en la actualidad, porque el culto en la cultura bíblica era el centro natural e indiscutible de la vida de toda la comunidad. Por lo tanto, todo lo que sucedía en la vida del pueblo de Dios, tanto lo bueno como lo malo, se expresaba inevitablemente en el culto. Dios escucha al salmista, estuviera donde estuviera, y le responde en el momento perfecto (Sal. 3:4; 18:6; 20:6).
El salmista es consciente de que la morada de Dios está en el Cielo, pero al mismo tiempo Dios habita en Sion, en el Santuario, en medio de su pueblo. Dios está al mismo tiempo lejos y cerca, en todas partes y en su Templo (Sal. 11:4); está oculto (Sal. 10:1) y se revela (Sal. 41:12). En Salmos se unen estas características de Dios, mutuamente excluyentes en apariencia. Los salmistas comprendieron que la proximidad y la lejanía eran inseparables dentro del verdadero ser de Dios (Sal. 24:7-10). Los salmistas comprendían la dinámica de esta tensión espiritual. Su conciencia de la bondad y la presencia de Dios en medio de lo que estaban experimentando es lo que fortalece su esperanza mientras esperan que Dios intervenga, como y cuando él decida hacerlo.
¿Cómo pueden ayudarnos los salmos a comprender que no podemos limitar a Dios únicamente a ciertos aspectos de nuestra existencia? ¿Cuáles pueden ser los aspectos de tu vida en las que intentas mantener al Señor a distancia?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Tan humilde y modesto como antes de su ungimiento, el pastorcillo regresó a las colinas, para vigilar y cuidar sus rebaños tan cariñosamente como antes. Pero con nueva inspiración componía sus melodías, y tocaba el arpa. Ante él se extendía un panorama de belleza rica y variada. Las vides, con sus racimos, brillaban al sol. Los árboles del bosque, con su verde follaje, se mecían con la brisa. Veía al sol, que inundaba los cielos de luz, saliendo como un novio de su aposento, y regocijándose como hombre fuerte que va a correr una carrera. Allí estaban las atrevidas cumbres de los cerros que se elevaban hacia el firmamento; en la lejanía se destacaban las peñas estériles de la montaña amurallada de Moab; y sobre todo se extendía el azul suave de la bóveda celestial.
Y más allá estaba Dios. Él no podía verle, pero sus obras rebosaban alabanzas. La luz del día, al dorar el bosque y la montaña, el prado y el arroyo, elevaba a la mente y la inducía a contemplar al Padre de las luces, Autor de todo don bueno y perfecto. Las revelaciones diarias del carácter y la majestad de su Creador henchían el corazón del joven poeta de adoración y regocijo.
En la contemplación de Dios y de sus obras, las facultades de la mente y del corazón de David se desarrollaban y fortalecían para la obra de su vida ulterior. Diariamente iba participando en una comunión más íntima con Dios. Su mente penetraba constantemente en nuevas profundidades en busca de temas que le inspirasen cantos y arrancasen música a su arpa. La rica melodía de su voz difundida a los cuatro vientos repercutía en las colinas como si fuera en respuesta a los cantos de regocijo de los ángeles en el cielo (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 693, 694).
Si nos asociamos diariamente con Cristo, sentiremos en nuestro derredor los poderes de un mundo invisible; y mirando a Cristo, nos asemejaremos a él. Contemplándolo, seremos transformados. Nuestro carácter se suavizará, se refinará y ennoblecerá para el reino celestial. El resultado seguro de nuestra comunión con Dios será un aumento de piedad, pureza y celo. Oraremos con inteligencia cada vez mayor. Estamos recibiendo una educación divina, la cual se revela en una vida diligente y fervorosa.
El alma que se vuelve a Dios en ferviente oración diaria para pedir ayuda, apoyo y poder, tendrá aspiraciones nobles, conceptos claros de la verdad y del deber, propósitos elevados, así como sed y hambre insaciable de justicia. Al mantenernos en relación con Dios, podremos derramar sobre las personas que nos rodean la luz, la paz y la serenidad que imperan en nuestro corazón. La fuerza obtenida al orar a Dios, sumada a los esfuerzos infatigables para acostumbrar la mente a ser más considerada y atenta, nos prepara para los deberes diarios, y preserva la paz del espíritu bajo todas las circunstancias (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 73, 74).
Viernes 5 de enero___________________________________________________
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee Elena de White, Profetas y reyes, “El Templo y su dedicación”, pp. 25-35; Mensajes para los jóvenes, “Los beneficios de la música”, pp. 287, 288.
El libro de Salmos consta de 150 salmos, agrupados en cinco libros: Libro I (Salmos 1-41), Libro II (Salmos 42-72), Libro III (Salmos 73-89), Libro IV (Salmos 90-106) y Libro V (Salmos 107-150). La división en cinco libros del salterio es una antigua tradición judía paralela a la división en cinco libros del Pentateuco.
El libro de Salmos aporta pruebas de algunas colecciones de salmos ya existentes: las colecciones de Coré (Sal. 42-49, 84, 85, 87, 88), la colección de Asaf (Sal. 73-83), los cantos de los ascensos (Sal. 120-134) y los salmos del aleluya (Sal. 111-118; 146-150). Salmo 72:20 da testimonio de una colección más pequeña de los salmos de David.
Aunque la mayoría de los salmos se asocian con la época del rey David y la monarquía primitiva (siglo X a.C.), la colección de salmos siguió creciendo en los siglos ulteriores: la monarquía dividida, el Exilio y el período posexílico. Es concebible que los escribas hebreos bajo el liderazgo de Esdras combinaran las pequeñas colecciones de salmos existentes en un solo libro cuando trabajaban en el establecimiento de los servicios del nuevo Templo.
El hecho de que los escribas consolidaran el libro de Salmos no le quita, a este, su inspiración divina. Los escribas, al igual que los salmistas, eran siervos devotos de Dios, y su trabajo estaba dirigido por Dios (Esd. 7:6, 10). La naturaleza divino-humana de Salmos es comparable a la unión de lo divino y lo humano en el Señor Jesús encarnado. “Pero la Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el lenguaje de los hombres, muestra una unión de lo divino y lo humano. Tal unión existía en la naturaleza de Cristo, quien era Hijo de Dios e Hijo del hombre. Así, se puede decir de la Biblia lo que se dijo de Cristo: ‘Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros’ ” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 6).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
- ¿Qué significa que los salmos sean oraciones e himnos divino-humanos? ¿De qué manera esta idea, aunque difícil de comprender, nos ayuda a ver la cercanía que Dios desea con su pueblo? ¿Cómo revela, a su manera, la cercanía de Dios con la humanidad y con cada uno de nosotros?
- En clase, comenten alguna ocasión en la que hayan encontrado en Salmos algo que hablaba directamente de la situación por la que estaban pasando. ¿Qué consuelo y esperanza encontraron?