Lección 3 en PDF, haga «CLICK» aquí
Enlace para el libro:
https://citasselectasdelespiritudeprofecia.com/
Por favor visite esta página mas tarde para encontrar el enlace, o visite escuela sabática maestros Tony Garcia en YouTube.
Usualmente el video es subido al internet, el sábado por la noche o el domingo.
LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA
| Año | 1er Trimestre | 2º Trimestre | 3er Trimestre | 4º Trimestre |
| 2025 | El Amor de Dios y su Justicia | Alusiones, Imágenes y Símbolos: Cómo Estudiar la Profecía Bíblica | Éxodo | Josué |
| 2026 | Colosenses – Filipenses | Cómo estar en una Relación con Dios | 1 y 2 Corintios | El Don de Profecía |
| 2027 | Mayordomía | Vida y Enseñansas de Jesús | Profecías Apocalípticas | Hermenéuticas |
| 2028 | ||||
| 2029 |
Si desea ver esta lección en YouTube, por favor haga «CLICK» en los siguiente enlace.
Lección 3: Para el 19 de abril de 2025
IMÁGENES TOMADAS DEL MATRIMONIO
Sábado 12 de abril_________________________________________________________
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 2:23–25; Efesios 5:29–32; Ezequiel 16:4–14; Apocalipsis 18:1–4; Génesis 24:1–4; Apocalipsis 19:1–9.
PARA MEMORIZAR:
“Y él me dijo: ‘Escribe: “¡Bienaventurados los llamados a la cena de bodas del Cordero!” ’ Además me dijo: ‘Estas son palabras verdaderas de Dios’ ” (Apoc. 19:9).
La Biblia contiene muchas historias de amor que revelan poderosamente diversos aspectos de la salvación y del amor de Dios hacia su pueblo. El matrimonio, la más íntima de las relaciones, es una escuela en la que, si
participamos de ella de acuerdo con el modelo original de Dios, podemos descubrir profundas lecciones acerca de su amor por nosotros, de nuestra relación con él y de lo que ha hecho para redimirnos.
Las ideas modernas acerca del amor y del matrimonio han distorsionado nuestra capacidad de apreciar lo que Dios intenta enseñarnos por medio de la unión matrimonial. Aunque la pecaminosidad humana ha pervertido enormemente el matrimonio, aún es un poderoso vehículo para comunicar la verdad, incluso la verdad profética. Además de promover la dicha humana, el matrimonio debería ser una escuela en la que aprendamos profundas lecciones acerca de nosotros mismos y de nuestra relación con Dios.
Esta semana veremos lo que la Palabra de Dios dice acerca del matrimonio y analizaremos ejemplos de matrimonios bíblicos adecuados e inadecuados. Esto nos ayudará a comprender cómo se relaciona Dios con su pueblo, incluso cuando este lo decepciona. Además, aprenderemos algunas lecciones acerca de su amor que nos servirán para entender mejor los eventos de los últimos días.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
El amor verdadero es un principio santo y elevado, por completo diferente en su carácter del amor despertado por el impulso, que muere de repente cuando es severamente probado. Mediante la fidelidad al deber en la casa paterna, los jóvenes deben prepararse para formar su propio hogar. Practiquen allí la abnegación propia, la amabilidad, la cortesía y la compasión del cristianismo. El amor se conservará vivo en el corazón, y los que salgan de tal hogar para ponerse al frente de su propia familia, sabrán aumentar la felicidad de la persona a quien hayan escogido por compañero o compañera de su vida. Entonces el matrimonio, en vez de ser el fin del amor, será su verdadero principio (Historia de los patriarcas y profetas, p. 174).
El amor es un precioso don que recibimos de Jesús. El afecto puro y santo no es un sentimiento, sino un principio. Los que son movidos por el amor verdadero no carecen de juicio ni son ciegos. Enseñados por el Espíritu Santo, aman supremamente a Dios y a su prójimo como a sí mismos.
Los que piensan en casarse deben pesar cada sentimiento y cada manifestación del carácter de la persona con quien se proponen unir su suerte. Cada paso dado hacia el matrimonio debe ser acompañado de modestia, sencillez y sinceridad, así como del serio propósito de agradar y honrar a Dios. El matrimonio afecta la vida ulterior en este mundo y en el venidero. El cristiano sincero no hará planes que Dios no pueda aprobar.
Si gozáis de la bendición de tener padres temerosos de Dios, consultadlos. Comunicadles vuestras esperanzas e intenciones, aprended las lecciones que la vida les enseñó y os ahorraréis no pocas penas. Sobre todo, haced de Cristo vuestro consejero. Estudiad su Palabra con oración (El ministerio de curación, pp. 276, 277).
Cristo vino a nuestro mundo para hacer brillar la luz del cielo en medio de las tinieblas morales. Vino a hacer comprender a hombres y mujeres que la institución del matrimonio es sagrada. Su presencia en Caná dio un alto respaldo a esta ordenanza. La mujer debe respetar a su marido. El esposo debe amar y cuidar a su esposa; y así como su voto matrimonial los une como uno solo, así su creencia en Cristo debe hacerlos uno en él. ¿Qué puede agradar más a Dios que ver a los que entran en la relación matrimonial procurar aprender juntos de Jesús e imbuirse cada vez más de su Espíritu? (Manuscript Releases, t. 14, «The Marriage at Cana», párr. 6).
Domingo 13 de abril________________________________________________________
UNA CARNE
Pocas metáforas bíblicas subrayan tanto la intimidad de la relación que Dios anhela tener con la humanidad como la del matrimonio. Esta metáfora se utiliza con tanta frecuencia en la narración bíblica, y aparece de forma tan señalada en el Apocalipsis, que es imperativo que los estudiantes de la Biblia comprendan lo que Dios quiere decir cuando la utiliza en la Palabra.
Lee Génesis 2:23 al 25 y Efesios 5:29 al 32. ¿Cómo refleja el matrimonio humano el vínculo de Cristo con la humanidad?
Génesis 2:23-25
23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. 24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
Efesios 5:29-32
29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. 32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
En una ocasión en que Jesús se dirigía a los fariseos, citó el relato de Génesis acerca del matrimonio de Adán y Eva, ante lo cual los fariseos preguntaron lo siguiente: “ ‘Entonces, ¿por qué Moisés mandó dar carta de divorcio y despedirla [a la esposa repudiada por su marido]?’ ” (Mat. 19:7).
Moisés era considerado como un profeta fundador de la nación. Imagina lo que significaba cuestionar al Autor de la institución matrimonial enfrentándolo con su propio profeta. Como de costumbre, los fariseos intentaban así demostrar que las enseñanzas de Jesús contradecían las Escrituras.
El matrimonio fiel y para toda la vida fue el ideal establecido por Dios al crear al ser humano. Por desgracia, la humanidad caída arruinó este don fundacional de Dios.
Tal vez no sea una coincidencia que, dada la importancia que las Escrituras asignan al matrimonio, este haya sido siempre objeto de ataques implacables. Junto con el sábado, el matrimonio es uno de los dos dones que se nos concedieron en el Edén, y ambos pretendían demostrar el deseo de Dios de mantener una relación íntima con sus criaturas humanas.
El matrimonio, la unión íntima de dos personas imperfectas, siempre será motivo de tensión. A su vez, el matrimonio entre la iglesia y Cristo es la unión entre un Salvador perfecto y una esposa muy imperfecta. Sin embargo, es posible aprender acerca del amor de Dios a partir de lo que representa un buen matrimonio.
He aquí tres principios para el matrimonio. En primer lugar, perdona a tu cónyuge aunque no lo merezca, así como Cristo nos perdona aunque no lo merezcamos. Segundo, acepta a tu cónyuge a pesar de sus defectos, así como Cristo nos acepta a pesar de los nuestros. Tercero, valora a tu cónyuge más que a ti mismo, así como Cristo nos valoró más que a sí mismo. ¿De qué manera podrían estos tres principios basados en el evangelio ayudarnos no solo a entender cómo se relaciona Dios con nosotros, sino también a apoyar a cualquier matrimonio?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Los dos serán una sola carne, y si Cristo mora en el corazón, son una sola mente. El Señor [creó] al hombre, y luego a la mujer, para que se unieran en el amor y el temor de Dios como uno solo para glorificar a Dios en su mente, corazón, alma y fuerza: consultando juntos, orando juntos, escudriñando las Escrituras juntos. El Señor sabía cómo llevar adelante su obra en nuestro mundo.
El hombre debía anhelar el amor de la mujer y la mujer debía sentir que, en el plan del Señor, ella debía tener el afecto del hombre que había elegido y así traer a la vida la belleza de un afecto mutuo, íntegro y consciente (Manuscript Releases, t. 18, «Marriage a Sacred Ordinance, párr. 2, 3).
Dios mismo dio a Adán una compañera. Le proveyó de una «ayuda idónea para él», alguien que realmente le correspondía, una persona digna y apropiada para ser su compañera y que podría ser una sola cosa con él en amor y simpatía. Eva fue creada de una costilla tomada del costado de Adán; este hecho significa que ella no debía dominarle como cabeza, ni tampoco debía ser humillada y hollada bajo sus plantas como un ser inferior, sino que más bien debía estar a su lado como su igual, para ser amada y protegida por él. Siendo parte del hombre, hueso de sus huesos y carne de su carne, era ella su segundo yo; y quedaba en evidencia la unión íntima y que debía existir en esta relación. «Porque ninguno aborreció jamás a su propia carne, antes la sustenta y regala». «Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y allegarse ha a su mujer, y serán una sola carne». Efesios 5:29; Génesis 2:24.
Dios celebró la primera boda. De manera que la institución del matrimonio tiene como su autor al Creador del universo. «Honroso es en todos el matrimonio». Hebreos 13:4. Fue una de las primeras dádivas de Dios al hombre, y es una de las dos instituciones que, después de la caída, llevó Adán consigo al salir del paraíso. Cuando se reconocen y obedecen los principios divinos en esta materia, el matrimonio es una bendición: salvaguarda la felicidad y la pureza de la raza, satisface las necesidades sociales del hombre y eleva su naturaleza física, intelectual y moral (Historia de los patriarcas y profetas, p. 46).
Con una parte del hombre Dios hizo a una mujer, a fin de que fuese ayuda idónea para él, alguien que fuese una con él, que le alegrase, le alentase y bendijese, mientras que él a su vez fuese su fuerte auxiliador. Todos los que contraen relaciones matrimoniales con un propósito santo —el esposo para obtener los afectos puros del corazón de una mujer, y ella para suavizar, mejorar y completar el carácter de su esposo— cumplen el propósito de Dios para con ellos.
Cristo no vino para destruir esa institución, sino para devolverle su santidad y elevación originales. Vino para restaurar la imagen moral de Dios en el hombre, y comenzó su obra sancionando la relación matrimonial. El que hizo la primera pareja santa y creó para ellos un paraíso, ha puesto su sello en la institución matrimonial, celebrada por primera vez en el Edén, cuando las estrellas de la mañana cantaban juntas y todos los hijos de Dios gritaban de alegría (Manuscript Releases, t. 14, párr. 32, 33; parcialmente en El hogar cristiano, p. 84).
Lunes 14 de abril__________________________________________________________
LA NOVIA HERMOSA
Ezequiel 16 presenta una imagen asombrosa de la consideración de Dios hacia su pueblo. La nación de Israel es descrita allí como una bebé abandonada en un campo para que muriera. Dios, representado como un caminante, la recoge, la lleva a su casa, la higieniza, la protege y la sustenta durante años y, cuando se ha vuelto una mujer, se casa con ella. Es una poderosa imagen de una unión matrimonial insólita.
Lee Ezequiel 16:4 al 14. ¿Qué nos enseñan los detalles de la exaltación de esta novia acerca de las intenciones de Dios hacia nosotros?
Ezequiel 16:4-14
4 Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas. 5 No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste. 6 Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres: ¡Vive! 7 Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se habían formado, y tu pelo había crecido; pero estabas desnuda y descubierta. 8 Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice Jehová el Señor, y fuiste mía. 9 Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite; 10 y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda. 11 Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello. 12 Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza. 13 Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar. 14 Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el Señor.
Dios dijo a Israel, su esposa figurada, que bajo su cuidado llegó a ser “hermoseada en extremo” (Eze. 16:13). Cuando Dios la encontró por primera vez, nadie la consideró hermosa; era una niña desechada y abandonada para que muriera. Pero, a medida que Dios se ocupaba de ella, se hacía cada vez más hermosa, hasta que se convirtió en el tema de conversación del mundo. Esto fue particularmente cierto en el tiempo de los primeros reyes hebreos, bajo David y Salomón. La reina de Sabá incluso hizo un viaje especial para ver por sí misma el esplendor de Israel.
Sin embargo, la belleza de Israel era un don de Dios. Era hermosa y atraía la atención de las naciones precisamente porque era su esposa. Dios dice que su belleza era “perfecta” así como también el esplendor que Dios le había otorgado (Eze. 16:14).
Este es un tema recurrente en la Biblia: La esposa de Dios es hermosa no por mérito propio, sino porque Dios la ha hecho objeto de su favor. De manera similar, los creyentes somos hermosos a los ojos del Cielo no por algo que hayamos hecho, sino por el favor de Dios, por la salvación de la que él nos ha hecho objeto. Somos hermosos porque estamos cubiertos de su justicia, la “justicia de Dios” mismo (2 Cor. 5:21).
Todo estaba bien hasta el siguiente versículo de Ezequiel 16: “ ‘Pero confiaste en tu hermosura, te prostituiste a causa de tu renombre y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron, para ser de ellos’ ” (Eze. 16:15).
Fuimos creados para reflejar la bondad y la gloria de Dios. Cuando las criaturas de Dios asumen que su hermosura es propia, esa belleza se rebaja y comienzan los problemas.
¿Cuáles son los peligros de confiar en nuestra propia “hermosura”? ¿Cómo podríamos pensar que hay algo en nosotros que nos convierte en meritorios ante Dios o nos hace merecedores de su amor? ¿Cómo podemos resguardarnos del orgullo espiritual?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la relación matrimonial se emplea para representar la unión tierna y sagrada que existe entre Cristo y su pueblo. En el pensar de Cristo, la alegría de las festividades de bodas simbolizaba el regocijo de aquel día en que él llevará la Esposa a la casa del Padre, y los redimidos juntamente con el Redentor se sentarán a la cena de las bodas del Cordero. El dice: «De la manera que el novio se regocija sobre la novia, así tu Dios se regocijará sobre ti». «Ya no serás llamada Dejada… sino que serás llamada mi Deleite… porque Jehová se deleita en ti Jehová… gozaráse sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cantar». Isaías 62:5, 4, Sofonías 3:17. Cuando la visión de las cosas celestiales fue concedida a Juan el apóstol, escribió: «Y oí como la voz de una grande compañía, y como el ruido de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: Aleluya: porque reinó el Señor nuestro Dios Todopoderoso. Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado». «Bienaventurados los que son llamados a la cena del Cordero». Apocalipsis 19:6, 7, 9 (El Deseado de todas las gentes, p. 125).
El que creó a Eva para que fuese compañera de Adán realizó su primer milagro en una boda. En la sala donde los amigos y parientes se regocijaban, Cristo principió su ministerio público. Con su presencia sancionó el matrimonio, reconociéndolo como institución que él mismo había fundado. Había dispuesto que hombres y mujeres se unieran en el santo lazo del matrimonio, para formar familias cuyos miembros, coronados de honor, fueran reconocidos como miembros de la familia celestial.
Cristo honró también las relaciones matrimoniales al hacerlas símbolo de su unión con los redimidos. El es el Esposo, y la esposa es la iglesia, de la cual, como escogida por él, dice: «Toda tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha». Cantares 4:7…
El vínculo de la familia es el más estrecho, el más tierno y sagrado de la tierra. Estaba destinado a ser una bendición para la humanidad. Y lo es siempre que el pacto matrimonial sea sellado con inteligencia, en el temor de Dios, y con la debida consideración de sus responsabilidades (El ministerio de curación, p. 275).
Implantando en el corazón los principios de su Palabra, el Espíritu Santo desarrolla en los hombres los atributos de Dios. La luz de su gloria —su carácter— ha de brillar en sus seguidores. Así ellos han de glorificar a Dios, han de iluminar el camino a la casa del Esposo, a la ciudad de Dios, a la cena de bodas del Cordero (Palabras de vida del gran Maestro, p. 341).
Martes 15 de abril_________________________________________________________
LA ESPOSA PROSTITUTA DE OSEAS
La petición que Dios hizo al profeta Oseas es tal vez una de las más extrañas que jamás se hayan hecho a uno de sus siervos: que se casara con una mujer promiscua. Dios estaba utilizando a Oseas para ayudarnos a comprender, desde la perspectiva divina, el dolor que le provoca el pecado y la rebelión de los seres humanos. Dios había elegido amorosamente a su esposa, Israel, que lo engañó una y otra vez. Pese a ello y sorprendentemente, él la aceptó nuevamente y la restauró.
Compara Oseas 1:2 y 3:1 con Apocalipsis 17:1 y 2 y 18:1 al 4. ¿Qué tipo de prostitución es mencionada aquí? ¿Qué lecciones puede aprender la iglesia cristiana de la historia de Oseas? ¿De qué manera ha repetido la iglesia los pecados del Israel del Antiguo Testamento?
Oseas 1:2
2 El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová.
Oseas 3:1
1 Me dijo otra vez Jehová: Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas.
Apocalipsis 17:1-2
1 Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; 2 con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.
Apocalipsis 18:1-4
1 Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. 2 Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible. 3 Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. 4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;
La Biblia revela que los errores del Israel del Antiguo Testamento serían repetidos en gran medida por la iglesia cristiana. El pueblo que había hecho pacto con Dios se descarrió antes del Exilio al adoptar las prácticas idólatras de las naciones paganas vecinas. “Preocupado por la creciente tensión den- tro de la iglesia sobre las ideas de Arrio, Constantino convocó e intervino en el Concilio de Nicea” (Christopher A. Hall, “How Arianism Almost Won”, Christian History Magazine 85 [2004]). El pueblo de Dios se alejó de su relación con él para encontrar en otros las presuntas soluciones a sus problemas.
A la luz de las palabras elegidas por Dios en el mensaje de Ezequiel, no solo estaba señalando lo que su pueblo había hecho mal, sino también cómo se sentía él a causa de ello. Quienes han sido traicionados por un cónyuge pueden comprender los sentimientos de devastación que nuestra infidelidad a Cristo produce en los atrios celestiales. Quizá lo más asombroso de la historia de Oseas sea cuán lejos llegó para redimir a su esposa descarriada.
Resulta notorio que el llamado final de Dios a salir de Babilonia está dirigido a su propio pueblo, no a extraños. Él lo conoce íntimamente y lo ama. Y, mientras el mundo se dirige presuroso hacia su peor hora, Dios sigue ofreciéndonos la redención, que le costó su propia sangre. Más que ninguna otra cosa, la cruz de Cristo debería ser para nosotros la mayor demostración de cuán fervientemente desea el Señor salvar a su pueblo descarriado.
¿De qué maneras puede hoy cualquier iglesia, incluso la nuestra, fornicar espiritualmente?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
En un lenguaje simbólico Oseas presentó a las diez tribus el plan que Dios tenía para volver a otorgar a toda alma penitente que se uniese con su iglesia en la tierra las bendiciones concedidas a Israel en los tiempos cuando este le era leal en la tierra prometida. Refiriéndose a Israel como a quien deseaba manifestar misericordia, el Señor declaró: «Empero he aquí, yo la induciré, y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. Y daréle sus viñas desde allí, y el valle de Achor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto. Y será que en aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Marido mío, y nunca más me llamarás Baali [Margen: Mi señor]. Porque quitaré de su boca los nombres de los Baales, y nunca más serán mentados por sus nombres». Oseas 2: 14-17.
En los últimos días de la historia de esta tierra, debe renovarse el pacto de Dios con su pueblo que guarda sus mandamientos. «En aquel día yo haré por ellos un pacto con las fieras del campo, y con las aves del cielo, y con los reptiles del suelo; y quebraré el arco y la espada, y quitaré la guerra de en medio de la tierra; y haré que duerman ellos seguros. Y te desposaré conmigo para siempre: sí, te desposaré conmigo en justicia, y en rectitud, y en misericordia y en compasiones; también te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a Jehová.
«Sucederá también que en aquel día yo responderé, dice Jehová; yo responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra: y la tierra responderá al trigo y al vino y al aceite; y ellos responderán a Jezreel. Y te sembraré para mí mismo en la tierra; y me compadeceré de la no compadecida, y al que dije que no era mi pueblo, le diré: ¡Pueblo mío eres! y él me dirá a mí: ¡Tú ere mi Dios!» Vers. 18-23 (Profetas y reyes, pp. 223, 224).
Esta es una prueba de que Dios se resiste a abandonar a su pueblo. Y para que Israel no descuidara tanto sus reprobaciones y sus advertencias, hasta el punto de olvidarse de ellas, demoró el juicio sobre su pueblo y le dio un registro completo de su desobediencia y graves pecados, así como de los juicios que había declarado como consecuencia de sus transgresiones, desde los días de Josías hasta aquel tiempo. De ese modo, los israelitas tendrían una nueva oportunidad para ver su maldad y arrepentirse. Esto nos demuestra que Dios no se complace en afligir a su pueblo; sino que, con un cuidado que sobrepasa el de un padre que se apiada de su hijo descarriado, ruega a su pueblo errante que regrese a la lealtad (Testimonios para la Iglesia, t. 4, p. 176).
Miércoles 16 de abril_______________________________________________________
ISAAC Y REBECA
Cuando Abraham ya era anciano y pensaba sin duda en las promesas que Dios le había hecho acerca de su posteridad (ver Gén. 15:5), encomendó a su criado de mayor edad y confianza una tarea solemne.
Lee Génesis 24:1 al 4. ¿Por qué era tan importante para Abraham que su hijo no se casara con una de “las hijas de los cananeos” (Gén. 24:3)?
Génesis 24:1-4
1 Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo. 2 Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, 3 y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; 4 sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.
Por muy exclusivista que pudiera parecer su admonición, la cuestión para Abraham era espiritual, no étnica; era teológica, no nacional. Abraham conocía muy bien la degeneración moral de las prácticas religiosas cananeas además de su culto a dioses falsos, y sabía lo fácil que sería para su hijo caer en esas prácticas si se casaba con una cananea.
De hecho, la historia de gran parte del antiguo Israel, e incluso de la iglesia cristiana a lo largo de los siglos, ha sido una en la que el pueblo de Dios, que debía dar testimonio acerca del Dios verdadero ante el mundo, quedó atrapado en este y se contaminó con sus falsas enseñanzas y creencias religiosas. Quizás el gran ejemplo de esta triste realidad haya sido la introducción del domin- go, el día pagano de culto dedicado al Sol, en lugar del día bíblico de adoración, el séptimo día semanal, o sábado, una realidad que jugará un papel prominente en los últimos tiempos.
Lee Génesis 24:57 al 67. ¿Qué lecciones podemos aprender acerca de Cristo y su iglesia a partir de algunos detalles de esta historia, como el hecho de que Rebeca era una pariente lejana de Isaac?
Génesis 24:57-67
57 Ellos respondieron entonces: Llamemos a la doncella y preguntémosle. 58 Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré. 59 Entonces dejaron ir a Rebeca su hermana, y a su nodriza, y al criado de Abraham y a sus hombres. 60 Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos. 61 Entonces se levantó Rebeca y sus doncellas, y montaron en los camellos, y siguieron al hombre; y el criado tomó a Rebeca, y se fue. 62 Y venía Isaac del pozo del Viviente-que-me-ve; porque él habitaba en el Neguev. 63 Y había salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían. 64 Rebeca también alzó sus ojos, y vio a Isaac, y descendió del camello; 65 porque había preguntado al criado: ¿Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el criado había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y se cubrió. 66 Entonces el criado contó a Isaac todo lo que había hecho. 67 Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer, y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre.
No cabe duda de que estamos emparentados con nuestro Creador, ya que fuimos hechos a su imagen y semejanza. Hemos sido separados de él por el pecado; sin embargo, todavía se nos considera la esposa adecuada para él, aunque nuestras decisiones equivocadas pueden hacer que el matrimonio sea innecesariamente turbulento.
Dios ama a su esposa; es decir, a nosotros, más que nosotros a él. ¿Qué decisiones podemos y debemos tomar cada día para fortalecer nuestro amor hacia Dios? Al mismo tiempo, ¿qué decisiones disminuirían nuestro amor hacia él?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Isaac, confiando en la sabiduría y el cariño de su padre, se conformaba con dejarle a él la solución del asunto creyendo que Dios le guiaría en la elección. Los pensamientos del patriarca se dirigieron hacia los parientes de su padre que estaban en Mesopotamia. Aunque no estaban libres de idolatría, apreciaban el conocimiento y el culto del verdadero Dios. Isaac no debía salir de Canaán para ir adonde estaban ellos; pero tal vez se podría hallar entre ellos a una mujer dispuesta a dejar a su país y a unirse con él para conservar puro el culto del Dios viviente.
Abraham confió este importante asunto al servidor más anciano de su casa, hombre piadoso y experimentado, de sano juicio, que le había dado fiel y largo servicio. Hizo prestar a este servidor el solemne juramento ante el Señor de que no tomaría para Isaac una mujer cananea, sino que elegiría a una doncella de la familia de Nacor, de Mesopotamia. Le ordenó que no llevara allá a Isaac. En caso de que no se encontrase una doncella que quisiese dejar a sus parientes, el mensajero quedaría absuelto de su juramento. El patriarca le animó en su difícil y delicada empresa, asegurándole que Dios coronaría su tarea con éxito. «Jehová, Dios de los cielos le dijo—, que me tomó de la casa de mi padre… enviará su ángel delante de ti». Véase Génesis 24 (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 1 68, 169).
Isaac fue sumamente honrado por Dios al ser hecho heredero de las promesas por las cuales sería bendecida la tierra; sin embargo, a la edad de cuarenta años se sometió al juicio de su padre cuando envió a un servidor experto y piadoso a buscarle esposa. Y el resultado de este casamiento, que nos es presentado en las Escrituras, es un tierno y hermoso cuadro de la felicidad doméstica: «E Isaac la llevó a la tienda de su madre Sara. Recibió a Rebeca por esposa, y la amó. Y se consoló Isaac después de la muerte de su madre». Génesis 24:67 (Mensajes para los jóvenes, p. 464).
Los cananeos eran idólatras, y el Señor había mandado a su pueblo que no se casaran con ellos, no fuera que cayesen en la idolatría. Abraham era ya viejo y pensaba que pronto habría de morir. Isaac estaba aún soltero, y Abraham estaba preocupado por las influencias corruptoras que rodeaban a su hijo. Deseaba seleccionar para él una esposa que no lo apartase de Dios. Esta tarea fue encomendada a su fiel y experimentado siervo, que era el mayordomo sobre todo lo que tenía. Abraham requirió que su siervo hiciera un pacto solemne ante Dios, de que no tomaría una esposa para Isaac entre las mujeres cananeas, sino que iría a los parientes de Abraham, quienes creían en el Dios verdadero, y elegiría una esposa para el joven. No quería que Isaac lo acompañase en ese viaje, debido a que prácticamente todos en esa tierra habían caído en la idolatría. Si no podía encontrar una esposa para Isaac que estuviera dispuesta a dejar su parentela y venir hacia donde el joven estaba, entonces quedaría libre del pacto que había hecho (Hijas de Dios, pp. 26, 27).
Jueves 17 de abril__________________________________________________________
LA PROSTITUTA ES JUZGADA
Lee Apocalipsis 19:1 al 9. En ese texto se celebran dos cosas simultáneamente: el fin de la ramera y las bodas de Cristo con su esposa. ¿Cómo es posible que ambos acontecimientos sean en realidad y al mismo tiempo demostraciones del carácter justo y amoroso de Dios?
Apocalipsis 19:1-9
1 Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro; 2 porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella. 3 Otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos. 4 Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya! 5 Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes. 6 Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! 7 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. 8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.
La infidelidad tiene un precio muy doloroso. Las consecuencias se extienden a la vida de los hijos y de otras personas. Incluso el más paciente de los cónyuges agraviados puede llegar a descubrir que hay un punto de no retorno más allá del cual la unión matrimonial ya no puede ser restaurada. Cuando nuestro mundo llegue a un punto en el que los corazones se hayan endurecido al punto de que ya no haya arrepentimiento, no tendrá sentido continuar la historia y prolongar el sufrimiento producido por el pecado desenfrenado. Aunque hay pesar por los perdidos, quienes han sufrido bajo la dispensación del pecado pueden celebrar que finalmente ha terminado y que la Tierra es restaurada de acuerdo con el designio original de Dios. Esta vez no habrá un alejamien- to de Dios, porque hemos aprendido dolorosamente que Dios tenía razón acerca de la devastación resultante de separarnos de él.
Lee Apocalipsis 21:1 al 4. ¿Qué significan aquí las imágenes del matrimonio y por qué están llenas de esperanza y promesas? ¿Cuál es nuestra seguridad acerca de la esperanza presentada en estos versículos?
Apocalipsis 21:1-4
1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. 2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
“El matrimonio, unión para toda la vida, es símbolo de la unión de Cristo con su iglesia. El espíritu que Cristo manifiesta hacia su iglesia es el mismo espíritu que debe reinar entre los esposos” (Elena de White, Joyas de los Testimonios, t. 3, p. 103).
Cristo sufrió un dolor inimaginable cuando el género humano lo rechazó y entregó a otros dioses el afecto que solo él merece. Aun así se entregó por nosotros y pagó en sí mismo por nuestras infidelidades y adulterios para que, si nos arrepentimos y nos apartamos de ellos, vivamos para siempre conforme a su promesa.
Lee 1 Pedro 1:18 y 19. ¿Qué seguridad nos dan estos versículos acerca del feliz desenlace descrito en Apocalipsis 21:1 al 4?
1 Pedro 1:18-19
18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,
Apocalipsis 21:1-4
1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. 2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Todos los que estiman en lo que valen sus intereses eternos deben mantenerse en guardia contra las incursiones del escepticismo. Hasta los fundamentos de la verdad serán socavados. Es imposible ponerse a cubierto de los sarcasmos y sofismas y de las enseñanzas insidiosas y pestilentes de la incredulidad moderna. Satanás adapta sus tentaciones a todas las clases. Asalta a los indoctos con una burla o una mirada de desprecio, mientras que se acerca a la gente instruida con objeciones científicas y razonamientos filosóficos propios para despertar desconfianza o desprecio hacia las Sagradas Escrituras. Hasta los jóvenes de poca experiencia se atreven a insinuar dudas respecto a los principios fundamentales del cristianismo. Y esta incredulidad juvenil, por superficial que sea, no deja de ejercer su influencia. Muchos se dejan arrastrar así al punto de mofarse de la piedad de sus padres y desafían al Espíritu de gracia. Hebreos 10:29. Muchos cuya vida daba promesa de honrar a Dios y de beneficiar al mundo, se han marchitado bajo el soplo contaminado de la incredulidad. Todos los que fían en los dictámenes jactanciosos de la razón humana y se imaginan poder explicar los misterios divinos y llegar al conocimiento de la verdad sin el auxilio de la sabiduría de Dios, están presos en las redes de Satanás…
Cuando llegue el tiempo de la prueba, los que hayan seguido la Palabra de Dios como regla de conducta, serán dados a conocer. En verano no hay diferencia notable entre los árboles de hojas perennes y los que las pierden; pero cuando vienen los vientos de invierno los primeros permanecen verdes en tanto que los otros pierden su follaje. Así puede también que no sea dado distinguir actualmente a los falsos creyentes de los verdaderos cristianos, pero pronto llegará el tiempo en que la diferencia saltará a la vista. Dejad que la oposición se levante, que el fanatismo y la intolerancia vuelvan a empuñar el cetro, que el espíritu de persecución se encienda, y entonces los tibios e hipócritas vacilarán y abandonarán la fe; pero el verdadero cristiano permanecerá firme como una roca, con más fe y esperanza que en días de prosperidad (El conflicto de los siglos, pp. 586, 587).
En el día del juicio final, cada alma perdida comprenderá la naturaleza de su propio rechazamiento de la verdad. Se presentará la cruz y toda mente que fue cegada por la transgresión verá su verdadero significado. Ante la visión del Calvario con su Víctima misteriosa, los pecadores quedarán condenados. Toda excusa mentirosa quedará anulada. La apostasía humana aparecerá en su odioso carácter. Los hombres verán lo que fue su elección. Toda cuestión de verdad y error en la larga controversia quedará entonces aclarada. A juicio del universo, Dios quedará libre de toda culpa por la existencia o continuación del mal. Se demostrará que los decretos divinos no son accesorios al pecado. No había defecto en el gobierno de Dios, ni causa de desafecto. Cuando los pensamientos de todos los corazones sean revelados, tanto los leales como los rebeldes se unirán para declarar: «Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y engrandecerá tu nombre?… Porque tus juicios son manifestados». Apocalipsis 15:3, 4 (El Deseado de todas las gentes, p. 40).
Viernes 18 de abril_________________________________________________________
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee Juan 2:1 al 11; Mateo 22:1 al 14; 2 Corintios 11:1 al 5; y Mateo 25:1 al 13.
Al notar cuánta información contiene la Biblia para ayudarnos a comprender la profecía, puede resultar tentador aplicarla en exceso. A lo largo de los siglos, algunos cristianos han enfatizado el simbolismo y las imágenes presentes en los relatos bíblicos hasta el punto de que prácticamente empiezan a tratar la narración histórica como si se tratara de un mito. Aunque existen diversos niveles o estratos de significado en casi todas las Escrituras, debemos recordar que Dios utiliza a menudo acontecimientos reales que implican a personas reales y los utiliza para instruirnos acerca de sus interacciones futuras con la iglesia.
Por ejemplo, aunque las bodas de Caná pueden aportar vislumbres útiles acerca de la metáfora del matrimonio utilizada en la profecía, las bodas fueron un acontecimiento literal.
“La palabra de Cristo proporcionó una amplia provisión para la fiesta. Así de abundante es la provisión de su gracia para borrar las iniquidades de los hombres, y para renovar y sostener el alma” (Elena de White, El Deseado de todas las gentes, pp. 122, 123).
Elena de White añade al respecto: “ ‘No hará nada el Señor Jehová, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas’. Aunque ‘las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios, […] las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre’ (Amós 3:7; Deut. 29:29). Dios nos ha dado estas cosas, y su bendición acompañará al estudio reverente, con oración, de las escrituras proféticas” (El Deseado de todas las gentes, p. 201).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
- Lee Juan 2:1 al 11. Hay muchos elementos en el Evangelio de Juan que prefiguran la futura obra de Cristo, y los comentaristas han notado la forma deliberada en que Juan hace avanzar a sus lectores hasta la Cruz. ¿Qué aspectos del carácter de Cristo y de su futuro reino se muestran en este relato? ¿Qué nos enseña acerca del Plan de Salvación o sobre la fiesta de bodas que se ha prometido al Hijo de Dios?
- ¿Qué nos enseña la parábola de las diez vírgenes acerca de los eventos de los últimos días? ¿Es significativo que el novio se retrase? ¿Qué lecciones podría enseñar esta parábola acerca de nuestra relación individual con Cristo a diferencia de cómo nos relacionamos corporativamente como iglesia con él?
- Piensa en las falsas prácticas que se han introducido en el cristianismo. Además de la obvia, el domingo en oposición al sábado bíblico, ¿qué otras falsas creencias han ingresado? ¿Cómo han penetrado y qué podemos hacer no solo para protegernos de ellas, sino también para ayudar a otros a ver lo que ellas realmente son? ¿De qué manera son los mensajes de los tres ángeles un intento de hacer precisamente eso, de ayudar a las personas a percibir las falsas creencias que han contaminado la fe bíblica?