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LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA
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Lección 5: Para el 3 de mayo de 2025
LAS NACIONES – SEGUNDA PARTE
Sábado 26 de abril_________________________________________________________
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 2:9-17; Daniel 2:31-35; Isaías 17:12, 13; Daniel 7:1-3; Romanos 3:10-19; Apocalipsis 12:15, 16; Apocalipsis 10:1-11.
PARA MEMORIZAR:
“Estén quietos, y conozcan que Yo Soy Dios. Exaltado seré entre las naciones, enaltecido seré en la tierra” (Sal. 46:10).
A la humanidad cayera en pecado y muriera, y que por eso la llevó a la Cruz lo largo de los siglos, algunas personas han sostenido que Dios quería que en la persona de Jesús para mostrar así de una manera insuperablemente gráfica y poderosa su amor por ella. En resumen, Dios necesitaba, según esa idea, que la humanidad cayera.
Esa es una postura horrible y miserable. Nunca fue la intención de Dios que Satanás o la humanidad cayeran. La rebelión de Satanás, y luego de la humanidad, fue una tragedia de inmensas consecuencias. Nuestra dicha en compañía de Dios habría seguido siendo completa en caso de que nuestros primeros padres no hubieran caído.
Esta semana seguiremos examinando los problemas causados por la Caída y por el deseo de tener un gobierno humano en lugar del divino. Estos temas son poderosamente presentados en el libro de Daniel, donde se muestra que Dios estaba en lo cierto cuando advirtió a su pueblo acerca de lo que sucedería cuando se apartaran de él y eligieran monarcas terrenales en su lugar. Eso fue exactamente lo que obtuvieron: monarcas terrenales en lugar de Dios y pecadores enseñoreándose de pecadores, algo que nunca fue una buena combinación.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Es imposible explicar el origen del pecado y dar razón de su existencia. Sin embargo, se puede comprender suficientemente lo que atañe al origen y a la disposición final del pecado, para hacer enteramente manifiesta la justicia y benevolencia de Dios en su modo de proceder contra todo mal. Nada se enseña con mayor claridad en las Sagradas Escrituras que el hecho de que Dios no fue en nada responsable de la introducción del pecado en el mundo, y de que no hubo retención arbitraria de la gracia de Dios, ni error alguno en el gobierno divino que dieran lugar a la rebelión. El pecado es un intruso, y no hay razón que pueda explicar su presencia. Es algo misterioso e inexplicable; excusarlo equivaldría a defenderlo. Si se pudiera encontrar alguna excusa en su favor o señalar la causa de su existencia, dejaría de ser pecado. La única definición del pecado es la que da la Palabra de Dios: «El pecado es transgresión de la ley»; es la manifestación exterior de un principio en pugna con la gran ley de amor que es el fundamento del gobierno divino (El conflicto de los siglos, p. 484).
Poco a poco Lucifer llegó a albergar el deseo de ensalzarse. Las Escrituras dicen: «Enaltecióse tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor». Vers. 17. «Tú que decías en tu corazón:… Junto a las estrellas de Dios ensalzaré mi solio… y seré semejante al Altísimo». Isaías 14: 13, 14. Aunque toda su gloria procedía de Dios, este poderoso ángel llegó a considerarla como perteneciente a sí mismo. Descontento con el puesto que ocupaba, a pesar de ser el ángel que recibía más honores entre las huestes celestiales, se aventuró a codiciar el homenaje que solo debe darse al Creador. En vez de procurar el ensalzamiento de Dios como supremo en el afecto y la lealtad de todos los seres creados, trató de obtener para sí mismo el servicio y la lealtad de ellos. Y codiciando la gloria con que el Padre infinito había investido a su Hijo, este príncipe de los ángeles aspiraba al poder que solo pertenecía a Cristo.
Ahora la perfecta armonía del cielo estaba quebrantada. _La disposición de Lucifer de servirse a sí mismo en vez de servir a su Creador, despertó un sentimiento de honda aprensión cuando fue observada por quienes consideraban que la gloria de Dios debía ser suprema. Reunidos en concilio celestial, los ángeles rogaron a Lucifer que desistiese de su intento. El Hijo de Dios presentó ante él la grandeza, la bondad y la justicia del Creador, y también la naturaleza sagrada e inmutable de su ley. Dios mismo había establecido el orden del cielo, y, al separarse de él, Lucifer deshonraría a su Creador y acarrearía la ruina sobre sí mismo. Pero la amonestación, hecha con misericordia y amor infinitos, solamente despertó un espíritu de resistencia. Lucifer permitió que su envidia hacia Cristo prevaleciese, y se afirmó más en su rebelión (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 13, 14).
Como la ley de amor era el fundamento del gobierno de Dios, la dicha de todos los seres creados dependía de su perfecta armonía con los grandes principios de justicia. Dios quiere que todas sus criaturas le rindan un servicio de amor y un homenaje que provenga de la apreciación inteligente de su carácter. No le agrada la sumisión forzosa, y da a todos libertad para que le sirvan voluntariamente (El conflicto de los siglos, p. 484).
Domingo 27 de abril________________________________________________________
EL PRIMER MANDAMIENTO
El Jardín del Edén era un aula para el primer pueblo de Dios, un lugar donde su interacción con la Creación les enseñaría sin cesar a ellos y a su descendencia más acerca del Creador. “La santa pareja eran no solo hijos bajo el cuidado paternal de Dios, sino también estudiantes que recibían instrucción de parte del Creador omnisciente. […] Los misterios del universo visible –‘las maravillas del Perfecto en sabiduría’ (Job 37:16)– les suministraban una fuente inagotable de instrucción y placer”, señaló Elena de White (Patriarcas y profetas, p. 32).
Lee Génesis 2:9 al 17. ¿Cuál fue el primer mandato que Dios dio a la humanidad y por qué era tan importante?
Génesis 2:9-17
9 Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. 10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. 11 El nombre del uno era Pisón; este es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; 12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. 13 El nombre del segundo río es Gihón; este es el que rodea toda la tierra de Cus. 14 Y el nombre del tercer río es Hidekel; este es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates. 15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
El verbo hebreo tsavah (“mandar”) aparece por primera vez en la Biblia como parte de la orden dada por Dios a los seres humanos de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal (Gén. 2:16-17). ¿Cómo es posible que el conocimiento esté prohibido? ¿No es siempre útil experimentar y saber más?
Según las Escrituras, no: Dios pretendía educar a su pueblo cabalmente y evitarle el sufrimiento que algunos conocimientos le causarían a largo plazo, como lo que sucedería más tarde cuando el pueblo eligió gobernarse a sí mismo en lugar de ser gobernado por el propio Señor.
Milenios después, cuando Israel pidió un rey, el Señor expuso las consecuencias de ello (como descubrimos la semana pasada) e informó a su pueblo que la decisión de alejarse de su gobierno directo duraría hasta el fin de los tiempos.
A medida que los reyes de Israel se volvieron cada vez más malvados, el pueblo del Pacto se volvió tan mundano y alejado del propósito Dios que él les dio aún más de lo que querían: un gobierno pagano.
Acercarse al libro de Daniel con este trasfondo en mente puede ser esclarecedor. La sucesión de los imperios descrita en las visiones del libro es más que un reproche dirigido a “las naciones” paganas. Es también una amonestación dirigida a Israel por su negativa a obedecer sus mandamientos (mitswot, en hebreo, derivado de tsavah; ver Gén. 2:16). Los siglos de sometimiento en lugar de la libertad de la que el pueblo de Dios disfrutó originalmente en Edén se convertirían en una nueva aula donde los corazones dispuestos podrían observar el sorprendente contraste existente entre los reinos de este mundo y el Reino de Dios.
Piensa en los tipos de conocimiento, incluso actuales, sin los cuales estaríamos mucho mejor. ¿Cómo nos ayuda esto a entender el mandato divino dado a Adán y a Eva en el Edén en relación con el árbol del conocimiento del bien y del mal?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
El sistema de educación instituido al principio del mundo, debía ser un modelo para el hombre en todos los tiempos. Como una ilustración de sus principios se estableció una escuela modelo en el Edén, el hogar de nuestros primeros padres. El jardín del Edén era el aula, la naturaleza el libro de texto, el Creador mismo era el Maestro, y los padres de la familia humana los alumnos…
El libro de la naturaleza, al desplegar ante ellos sus lecciones vivas, les proporcionaba una fuente inagotable de instrucción y deleite. El nombre de Dios estaba escrito en cada hoja del bosque y en cada piedra de las montañas, en toda estrella brillante, en el mar, el cielo y la tierra. Los moradores del Edén trataban con la creación animada e inanimada; con las hojas, las flores y los árboles, con toda criatura viviente, desde el leviatán de las aguas, hasta el átomo en el rayo del sol, y aprendían de ellos los secretos de su vida. La gloria de Dios en los cielos, los mundos innumerables con sus movimientos prefijados, «las diferencias de las nubes» (Job 37: 1 6), los misterios de la luz y el sonido, del día y de la noche, todos eran temas de estudio para los alumnos de la primera escuela de la tierra (La educación, pp. 20, 21).
Dios proporcionó ocupación a Adán y Eva. El Edén fue la escuela de nuestros primeros padres y Dios su instructor. Aprendieron a labrar la tierra y a cuidar de las cosas que el Señor había plantado. No consideraban el trabajo como cosa degradante, sino como una gran bendición. El trabajo era un placer para ellos. La caída de Adán cambió el orden de las cosas; la tierra fue maldita; empero el mandato de que el hombre se ganara el pan con el sudor de su frente no fue dado como una maldición. Por medio de la fe y la esperanza, el trabajo tenía que ser una bendición para los descendientes de Adán y Eva. Dios no tuvo Jamás el propósito de que el hombre no tuviera nada que hacer. Pero cuanto mayor y más profunda es la maldición del pecado, tanto más se altera el orden establecido por Dios (La educación Cristiana, p. 335).
El cielo es una escuela; su campo de estudio, el universo; su maestro, el Ser infinito. En el Edén fue establecida una dependencia de esta escuela y, una vez consumado el plan de redención, se reanudará la educación en la escuela del Edén.
Entre la escuela establecida al principio en el Edén y la escuela futura, se extiende todo el período de la historia de este mundo, historia de la transgresión y del sufrimiento humano, del sacrificio divino, y de la victoria sobre la muerte y el pecado… Restaurado a la presencia de Dios, el hombre volverá a ser enseñado por él, como en el principio: «Conocerá mi pueblo la virtud de mi nombre:… en aquel día conocerán que yo soy aquel que dice: iHeme aquí!» ¡Qué campo se abrirá allí a nuestro estudio cuando se quite el velo que obscurece nuestra vista y nuestros ojos contemplen ese mundo de belleza del cual ahora tenemos vislumbres por medio del microscopio; cuando contemplemos las glorias de los cielos estudiados ahora por medio del telescopio; cuando, borrada la mancha del pecado, toda la tierra aparezca en «la hermosura de Jehová nuestro Dios! (El hogar cristiano, pp. 496, 497).
Lunes 28 de abril__________________________________________________________
DANIEL 2
Dios presentó las descripciones más convincentes acerca de la relación entre su pueblo y los reinos de este mundo durante el cautiverio en Babilonia y por medio del profeta Daniel. Su pueblo ya no era autónomo y ahora cosecharía las consecuencias de sus elecciones. ¿Aprenderían, al menos, de ellas?
Lee Daniel 2:31 al 35, donde se ofrece una visión panorámica de la historia del mundo hasta el fin de los tiempos. ¿Qué importantes verdades podemos aprender de esta asombrosa profecía?
Daniel 2:31-35
31 Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. 32 La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; 33 sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. 34 Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. 35 Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.
A finales del siglo XIX, muchas personas mostraban una renovada confianza en el progreso humano. La Exposición Universal de París (1900), por ejemplo, fue una notable exhibición de optimismo acerca del futuro. Seguramente, con todos esos avances tecnológicos y científicos, muchos de los peores problemas de la humanidad llegarían a su fin. A medida que la humanidad se adentraba en el siglo XX, cundía entre muchos pensadores el optimismo de que los ideales de la Ilustración (como la perfectibilidad humana y el poder de la razón) marcarían el comienzo de una nueva y maravillosa era para la humanidad.
Sin embargo, la Primera Guerra Mundial acabó rápidamente con esos sueños, mientras que a finales del siglo XX habíamos perdido más de 200 millones de personas a causa de la guerra. Puede que hayamos avanzado tecnológicamente, pero no moralmente. Parafraseando al Dr. Martin Luther King Jr., tenemos misiles teledirigidos por Inteligencia Artificial, pero hombres fatalmente equivocados. Una combinación sin duda aterradora.
Muchos estudiosos de la profecía han notado que los metales de la imagen de Daniel 2 siguen un patrón de devaluación progresiva, que va de lo más valioso a lo de menos valor: el oro deja su lugar a la plata, esta al bronce y este al hierro, hasta terminar en una mezcla de hierro y arcilla.
Charles Darwin, Karl Marx y otros pensadores del siglo XIX intentaron convencernos de que la humanidad progresa constantemente, que estamos evolucionando biológica y socialmente. Y, aunque en algunos aspectos la existencia humana ha mejorado (al menos en el ámbito físico), ¿quién puede vislumbrar un futuro de paz, seguridad y prosperidad en vista de cómo está siendo gobernado el mundo en la actualidad?
Jesús advirtió: “Oirán guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No se alarmen. Esto tiene que suceder, pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino. Y habrá pestes, hambres y terremotos en diversos lugares” (Mat. 24:6, 7). A pesar de esta advertencia, ¿cómo debería confortarnos el hecho de haber sido advertidos de antemano acerca de estos eventos?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
En la historia de las naciones el que estudia la Palabra de Dios puede contemplar el cumplimiento literal de la profecía divina. Babilonia, al fin quebrantada, desapareció porque, en tiempos de prosperidad, sus gobernantes se habían considerado independientes de Dios y habían atribuido la gloria de su reino a las hazañas humanas. El reino medo-persa fue objeto de la ira del Cielo porque en él se pisoteaba la ley de Dios. El temor de Jehová no tenía cabida en los corazones de la vasta mayoría del pueblo. Prevalecían la impiedad, la blasfemia y la corrupción. Los reinos que siguieron fueron aun más viles y corruptos; y se fueron hundiendo cada vez más en su falta de valor moral.
El poder ejercido por todo gobernante de la tierra es impartido del Cielo; y del uso que hace de este poder el tal gobernante, depende su éxito. A cada uno de ellos se dirigen estas palabras del Vigía divino: «Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste». Isaías 45:5. Y para cada uno constituyen la lección de la vida las palabras dirigidas a Nabucodonosor: «Redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades con misericordias para con los pobres; que tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad». Daniel 4:27.
Comprender estas cosas, comprender que «la justicia engrandece la nación»; que «con justicia será afirmado el trono» y que este se sustenta «con clemencia», reconocer el desarrollo de estos principios en la manifestación del poder de aquel que «quita reyes, y pone reyes», es comprender la filosofía de la historia. Proverbios 14:34; 16:12; 20:28; Daniel 2:21.
Esto se presenta claramente tan solo en la Palabra de Dios. En ella se revela que la fuerza tanto de las naciones como de los individuos no se halla en las oportunidades o los recursos que parecen hacerlos invencibles; no se halla en su jactanciosa grandeza. Se mide por la fidelidad con que cumplen el propósito de Dios (Profetas y reyes, pp. 367, 368).
La imagen mostrada a Nabucodonosor simboliza el deterioro del poder y la gloria de los reinos de la tierra, y, al mismo tiempo representa adecuadamente el deterioro de la religión y de la moral entre los habitantes de esos reinos. Cuando las naciones se olvidan de Dios se debilitan moralmente en igual proporción. Babilonia desapareció porque en su prosperidad se olvidó de Dios y atribuyó la gloria de su prosperidad a las hazañas humanas.
El reino Medo-Persa fue visitado por la ira del cielo debido a que en ese reino fue pisoteada la ley de Dios. El temor de Jehová no tenía cabida en el corazón de la gente. Las influencias que prevalecían en Medo-Persia eran la impiedad, la blasfemia y la corrupción.
Los reinos subsiguientes fueron aun más viles y corruptos. Se deterioraron porque menospreciaron su fidelidad a Dios. Al olvidarse de Dios se hundieron más y más en la escala de valores morales (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 4, p. 1190).
Martes 29 de abril_________________________________________________________
DANIEL 7
El sueño de Daniel 2 fue presentado a un rey babilonio. La visión de Daniel 7, en cambio, fue mostrada a un profeta hebreo, miembro del pueblo que hizo pacto con Dios.
A Daniel se le muestra el mismo tema que a Nabucodonosor, pero desde una perspectiva diferente. En lugar de una estatua, ve una serie de naciones que surgen del mar como resultado del viento que agita las aguas. Estas naciones estaban en un permanente estado de lucha que provocaba un constante cambio de poder entre ellas. Textos como Salmos 65:5 al 8, Isaías 17:12 y 13, y Jeremías 46:7 y 8 utilizan la analogía de las inundaciones y las olas para describir la agitación existente entre las naciones.
Por el contrario, la Tierra Prometida permaneció, al menos durante un tiempo, como una isla de paz y seguridad en medio de un mar de reinos paganos, como una nación santa establecida sobre los sólidos cimientos del gobierno de Dios en contraste con las convulsionadas naciones que la rodeaban.
Lee Daniel 7:1 al 3. Hay mucho movimiento en esta escena. ¿Qué lecciones podemos extraer de estas imágenes, como la de la primera bestia que emerge del mar?
Daniel 7:1-3
1 En el primer año de Belsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueño, y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto. 2 Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. 3 Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar.
Daniel observa el caos de las luchas paganas desde la orilla, cuando de repente las bestias empiezan a aparecer en la tierra, ¡en el territorio del pueblo de Dios! Los problemas de los gentiles se habían convertido en los problemas de su pueblo. Este había elegido vivir como los paganos, así que ahora viviría entre ellos y sometido por ellos. A partir de la dominación babilónica, el pueblo del pacto nunca volvió a disfrutar de una autonomía completa o duradera.
En el caso del Israel espiritual, esta pérdida de autonomía persistirá hasta el fin de los tiempos, cuando Cristo vuelva a ocupar su legítimo lugar como nuestro Rey. En la época del Nuevo Testamento y en los siglos siguientes, el pueblo de Dios continuó sufriendo bajo el dominio del Imperio Romano y, luego, por las persecuciones del cuerno pequeño, sucesor de la Roma pagana.
Aunque algunas naciones fueron mejores que otras, y algunas épocas han sido más pacíficas que otras, la historia general de las naciones, los pueblos y los imperios ha consistido simplemente en ir de una tragedia a otra, de un opresor a otro, todo generalmente en nombre de las mejores intenciones para los habitantes de cada nación. Qué contraste con el gobierno que Dios tenía pensado para su pueblo en caso de que este lo aceptara.
¿Cómo ayuda Romanos 3:10 al 19 a explicar gran parte de lo que ocurre en el mundo? ¿Cómo muestra el versículo 19 por qué necesitamos tan desesperadamente el evangelio en nuestra vida?
Romanos 3:10-19
10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 13 Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; 14 Su boca está llena de maldición y de amargura. 15 Sus pies se apresuran para derramar sangre; 16 Quebranto y desventura hay en sus caminos; 17 Y no conocieron camino de paz. 18 No hay temor de Dios delante de sus ojos. 19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Se ha permitido a toda nación que ha ascendido al escenario de la historia que ocupe su lugar en la tierra para ver si va a cumplir o no el propósito del «Vigilante y Santo». La profecía ha anunciado el levantamiento y la caída de los grandes imperios del mundo: Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma. La historia se repitió con cada una de ellas, lo mismo que con naciones menos poderosas. Cada una tuvo su período de prueba, fracasó, su gloria se marchitó, perdió su poder, y su lugar fue ocupado por otra.
Aunque las naciones rechazaron los principios de Dios y provocaron con ese rechazamiento su propia ruina, es evidente que el propósito divino predominó y se manifestó en todos sus movimientos (La educación, pp. 176, 177).
La corona que se le quitó a Israel pasó sucesivamente a los reinos de Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma. Dios dice: «Esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré».
Ese tiempo está cerca. Las señales de los tiempos declaran hoy que estamos en el umbral de sucesos grandes y solemnes. Todo está en agitación en el mundo. Ante nuestra vista se cumple la profecía del Salvador referente a los sucesos que precederán a su venida: «Oiréis de guerras, y rumores de guerras… Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares». Mateo 24:6, 7.
La época actual es de sumo interés para todos los vivientes. Los gobernantes y estadistas, los hombres que ocupan puestos de confianza y autoridad, los hombres y mujeres que piensan, de toda clase social tienen la atención fija en los sucesos que ocurren alrededor de nosotros. Observan las relaciones tirantes que mantienen las naciones. Observan la tensión que se está apoderando de todo elemento terrenal, y reconocen que está por ocurrir algo grande y decisivo, que el mundo está al borde de una crisis estupenda.
En este mismo momento los ángeles están sosteniendo los vientos de contienda para que no soplen hasta que el mundo reciba la advertencia de su próxima condenación; pero se está preparando una tormenta; ya está lista para estallar sobre la tierra; y cuando Dios ordene a sus ángeles que suelten los vientos, habrá una escena tal de lucha, que ninguna pluma podría describirla.
Para nosotros, que estamos al borde mismo del cumplimiento de estas grandes escenas, qué momento tan profundo, qué interés tan vivo tienen estas descripciones de lo que está por venir, acontecimientos por los que, desde que nuestros primeros padres salieron del Edén, los hijos de Dios han velado y esperado, anhelado y orado (The Review and Herald, 23 de noviembre, 1905, párr. 5-8, 13; parcialmente en La educación, pp. 179, 180).
Miércoles 30 de abril_______________________________________________________
ENTRE LA TIERRA Y EL MAR
Las imágenes de la tierra y el mar que aparecen en la Biblia, especialmente en las profecías, pueden ser muy instructivas. Consideremos, por ejemplo, el uso simbólico de la tierra y el mar cuando aparecen juntos en la profecía bíblica.
“Simbólicamente, cuando se yuxtaponen la tierra y el mar, la tierra suele representar el mundo ordenado, o incluso la tierra de Israel, mientras que el mar se refiere a las naciones gentiles que la amenazan, igual que el mar amenaza la tierra” (Beatrice S. Neall, “Los santos sellados y la tribulación”, en Simposio sobre Apocalipsis, ed. por Frank B. Holbrook [APIA, 2010], t. 1, p. 308).
Según esta línea de pensamiento, la tierra es un lugar de estabilidad basado en el gobierno de Dios, mientras que el mar representa la agitación y la inestabilidad de las naciones establecidas sobre el fundamento del orgullo humano.
Lee Apocalipsis 12:15 y 16, y Apocalipsis 13:1 y 11, sobre la base de la idea anterior. Observa la vinculación existente entre el agua y la tierra. ¿Cómo se utilizan ambos símbolos y qué pueden enseñarnos acerca de cómo entender la profecía?
Apocalipsis 12:15-16
15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. 16 Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca.
Apocalipsis 13:1 y 11
1 Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo.
11 Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón.
Observa que el dragón utiliza el agua para perseguir a la mujer (la iglesia). Como hemos visto, el agua suele simbolizar en la profecía a los gobiernos mundanos, así como también la agitación y el caos que a menudo los acompañan. Esto significa que Satanás usó a las masas empujadas por sus líderes para perseguir al pueblo de Dios a lo largo de gran parte de la historia de la iglesia.
Además, los adventistas del séptimo día hemos entendido que Apocalipsis 12:16 se refiere a la migración de los creyentes perseguidos en Europa al Nuevo Mundo. Si nuestra interpretación de la tierra y el mar es correcta, ¿qué dice esto acerca de la fundación de los Estados Unidos de Norteamérica?
¿Podríamos considerar a “la tierra” de manera semejante a la “Tierra Prometida” de la época del Antiguo Testamento; es decir, como un lugar reservado para el pueblo de Dios? ¿Podría ser esta la razón por la que la bestia terrestre parece primero un cordero? Aunque Estados Unidos nunca ha sido “el nuevo Israel”, como algunos de sus fundadores lo veían, durante mucho tiempo ha sido una tierra de libertad religiosa para millones de creyentes oprimidos provenientes de otras partes del mundo. Por desgracia, esta bestia semejante a un cordero hablará un día “como un dragón” (Apoc. 13:11). Estados Unidos, durante tanto tiempo un faro de libertad religiosa para los perseguidos, ¡se convertirá en el perseguidor religioso dominante! Este es otro ejemplo de lo que sucede cuando la humanidad elige gobernarse a sí misma en lugar de ser gobernada por Dios.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Pero la bestia con cuernos semejantes a los de un cordero «subía de la tierra». En lugar de derribar a otras potencias para establecerse, la nación así representada debe subir en territorio hasta entonces desocupado, y crecer gradual y pacíficamente. No podía, pues, subir entre las naciones populosas y belicosas del viejo mundo, ese mar turbulento de «pueblos y muchedumbres y naciones y lenguas». Hay que buscarla en el continente occidental.
¿Cuál era en 1798 la nación del nuevo mundo cuyo poder estuviera entonces desarrollándose, de modo que se anunciara como nación fuerte y grande, capaz de llamar la atención del mundo? La aplicación del símbolo no admite duda alguna. Una nación, y solo una, responde a los datos y rasgos característicos de esta profecía; no hay duda de que se trata aquí de los Estados Unidos de Norteamérica. Una y otra vez el pensamiento y los términos del autor sagrado han sido empleados inconscientemente por los oradores e historiadores al describir el nacimiento y crecimiento de esta nación. El profeta vio que la bestia «subía de la tierra»; y, según los traductores, la palabra dada aquí por «subía» significa literalmente «crecía o brotaba como una planta». Y, como ya lo vimos, la nación debe nacer en territorio hasta entonces desocupado (El conflicto de los siglos, p. 435).
Los cuernos como de cordero y la voz de dragón del símbolo indican una extraña contradicción entre lo que profesa ser y lo que práctica la nación así representada. El «hablar» de la nación son los actos de sus autoridades legislativas y judiciales. Por esos actos la nación desmentirá los principios liberales y pacíficos que expresó como fundamento de su política. La predicción de que hablará «como dragón» y ejercerá «toda la autoridad de la primera bestia», anuncia claramente el desarrollo del espíritu de intolerancia y persecución de que tantas pruebas dieran las naciones representadas por el dragón y la bestia semejante al leopardo. Y la declaración de que la bestia con dos cuernos «hace que la tierra y los que en ella habitan, adoren a la bestia primera», indica que la autoridad de esta nación será empleada para imponer alguna observancia en homenaje al papado.
Semejante actitud sería abiertamente contraria a los principios de este gobierno, al genio de sus instituciones libres, a los claros y solemnes reconocimientos contenidos en la declaración de la independencia, y contrarios finalmente a la constitución. Los fundadores de la nación procuraron con acierto que la iglesia no pudiera hacer uso del poder civil, con los consabidos e inevitables resultados: la intolerancia y la persecución. La constitución garantiza que «el congreso no legislará con respecto al establecimiento de una religión ni prohibirá el libre ejercicio de ella», y que «ninguna manifestación religiosa será jamás requerida como condición de aptitud para ninguna función o cargo público en los Estados Unidos». Solo en flagrante violación de estas garantías de la libertad de la nación, es como se puede imponer por la autoridad civil la observancia de cualquier deber religioso. Pero la inconsecuencia de tal procedimiento no es mayor que lo representado por el símbolo. Es la bestia con cuernos semejantes a los de un cordero —que profesa ser pura, mansa, inofensiva y que habla como un dragón (El conflicto de los siglos, p. 437).
Jueves 1 de mayo__________________________________________________________
PROFETIZAR DE NUEVO
La iglesia remanente nació en el Nuevo Mundo, precisamente donde hallaron refugio quienes buscaban libertad religiosa durante los siglos XVII y XVIII. Dados los antiguos obstáculos religiosos y políticos que existían en otras latitudes, es dudoso que la puesta en marcha de este movimiento hubiera sido tan rápida o poderosa en otro lugar.
Lee Apocalipsis 10:1 al 11, donde se describe el nacimiento de este movimiento. Busca en ese texto algunos de los elementos que hemos estudiado, como “las naciones”, la tierra y el mar. Con la debida cautela para no introducir en el pasaje ideas que no se encuentran en él, ¿qué mensajes encuentras allí?
Apocalipsis 10:1-11
1 Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego. 2 Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra; 3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. 4 Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas. 5 Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, 6 y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, 7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas. 8 La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra. 9 Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. 10 Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre. 11 Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.
El ángel clama a gran voz, como lo hacen los tres ángeles de Apocalipsis 14 y el ángel de Apocalipsis 18. Se trata de un momento crucial de la historia, cuando el mundo está en peligro. Es entonces cuando se establece la obra de la iglesia remanente en beneficio de “muchos pueblos y naciones, lenguas y reyes” (Apoc. 10:11).
El ángel sostiene un “librito”, probablemente el libro de Daniel (ver Dan. 12:4), que se abre por primera vez después de muchas generaciones. El ángel tiene un pie sobre el mar y otro sobre la tierra. Esto podría hacer referencia al hecho de que el mensaje abarca todo el globo, tanto el Viejo Mundo como el Nuevo. También podría ser una referencia a la idea de que este mensaje es para todas las naciones, para quienes viven en la tierra y quienes viven en el “mar” gentil, o pagano.
El mundo será por fin iluminado con la gloria de Dios, y los mensajes finales de Apocalipsis 14 serán llevados a todos. Al igual que en el caso del Israel de antaño, nuestro mandato como iglesia es predicar el evangelio “en todo el mundo, por testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” (Mat. 24:14).
Dios está encaminando la historia humana hacia su gran conclusión: el fin de los imperios humanos y la entronización permanente de Cristo. Lee Daniel 2:34, 35, 44 y 45. La Biblia deja perfectamente claro, sin ninguna ambigüedad, que todos estos reinos mundanos serán erradicados sin que quede rastro alguno de ellos ni de sus horribles legados, y que serán reemplazados por el reino eterno de Dios, donde el pecado, el sufrimiento, la enfermedad, el mal y la muerte no volverán a surgir.
Observa la exactitud con que las profecías de Daniel 2 y 7 predijeron el surgimiento y la caída de todos estos imperios mundiales. ¿Por qué esa exactitud, asombrosa si pensamos en la época en que escribió Daniel, debería ayudarnos a confiar en la promesa del reino final y eterno de Dios?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
El Señor tiene un pueblo sobre la tierra que sigue al Cordero por donde quiera que va. Tiene a sus miles que no se han arrodillado delante de Baal. Los tales estarán con él sobre el monte de Sion. Pero deben estar en esta tierra ceñidos con toda la armadura, listos para emprender la obra de salvar a aquellos que están a punto de perecer. Angeles celestiales dirigen esta búsqueda, y a todos los que creen la verdad presente se les pide que sean activos espiritualmente para que puedan unirse con los ángeles en su obra.
Para seguir a Cristo no necesitamos esperar hasta que seamos trasladados. El pueblo de Dios puede hacer eso en esta tierra. Solo podremos seguir al Cordero de Dios en los atrios celestiales, si lo seguimos aquí. Que lo sigamos en el cielo depende de que guardemos ahora sus mandamientos. No debemos seguir a Cristo esporádica o caprichosamente, solo cuando nos conviene.
Nuestra elección debe ser la de seguir a Cristo. Debemos seguir su ejemplo en la vida diaria, así como un rebaño confiadamente sigue a su pastor. Debemos seguirlo sufriendo por su causa y diciendo a cada paso: «Aunque él me matare, en él esperaré». La forma en que él vivió debe ser el modelo de nuestra vida. Y al procurar así ser semejantes a él y al poner nuestra voluntad en conformidad con la suya, lo revelaremos a él (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico advenlista del séptimo día, t. 7, p. 989).
El ángel poderoso que instruyó a Juan era nada menos que Cristo. Cuando coloca su pie derecho en el mar y su pie izquierdo sobre la tierra seca, muestra la parte que desempeña en las escenas finales del gran conflicto con Satanás. Esta posición denota su supremo poder y autoridad sobre toda la tierra. El conflicto se ha intensificado y agudizado de una época a otra, y seguirá intensificándose hasta las escenas finales, cuando la obra magistral de los poderes de las tinieblas llegará al máximo. Satanás junto con los hombres impíos, engañará a todo el mundo y a las iglesias que no reciban el amor de la verdad. Pero el ángel poderoso exige atención. Clama en alta voz. Debe mostrar el poder y la autoridad de su voz a aquellos que se han unido con Satanás para oponerse a la verdad…
La posición del ángel un pie sobre el mar y el otro sobre la tierra— significa la extensión de la proclamación del mensaje. Cruzará los anchos océanos y será proclamado en otros países en todo el mundo. La comprensión de la verdad, la alegre recepción del mensaje, están representadas por el acto de devorar el librito. La verdad en cuanto al advenimiento de nuestro Señor era [es] un precioso mensaje para nuestras almas (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, pp. 982, 983).
Viernes 2 de mayo_________________________________________________________
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo titulado “La torre de Babel” en las páginas 110 a 116 del libro Patriarcas y profetas, de Elena de White.
“ ‘Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido’ (Apoc. 21:1). El fuego que consume a los impíos purifica la Tierra. Desaparece todo rastro de la maldición. Ningún infierno que arda eternamente recordará a los redimidos las terribles consecuencias del pecado.
“Solo queda un recuerdo: nuestro Redentor llevará siempre las marcas de su crucifixión. En su cabeza herida, en su costado, en sus manos y en sus pies se ven las únicas huellas de la obra cruel efectuada por el pecado. El profeta, al contemplar a Cristo en su gloria, dice: ‘Rayos brillantes salen de su mano, allí está escondido su poder’ (Hab. 3:4). En ese costado herido, de donde manó la corriente purpurina que reconcilió al hombre con Dios, está la gloria del Salvador, ‘allí está escondido su poder’. ‘Poderoso para salvar’ por causa del sacrificio de la Redención, fue por consiguiente fuerte para ejecutar la justicia hacia aquellos que despreciaron la misericordia de Dios. Y las marcas de su humillación son su mayor honor; a través de las edades eternas, las heridas del Calvario proclamarán su alabanza y declararán su poder” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 732).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
- Finalmente, todos los logros terrenales, no importa cuán grandiosos, asombrosos y gloriosos sean, se convertirán en polvo para siempre. Eso incluye cualquier cosa terrenal que hayas logrado. ¿Por qué es importante tener siempre presente esta perspectiva? ¿Cómo debería ella ayudarte a mantener claras tus prioridades?
- Examina detenidamente la bestia marina de Apocalipsis 13:1 al 10. ¿En qué sentido es ella una de las bestias del mar de Daniel 7? ¿De qué manera es esta bestia la consecuencia natural de la mentalidad de Babel? La primera bestia de Apocalipsis 13 es claramente la suma total de todas las “naciones” humanas, desde Babilonia hasta el poder del cuerno pequeño. ¿Qué características de cada imperio han persistido a lo largo del tiempo? Por ejemplo, ¿cómo refleja hoy el mundo los valores distintivos de Babilonia o de Roma?
- ¿Cómo podemos los adventistas lograr el equilibrio entre seguir al Señor y obedecer las leyes de la nación donde vivimos? ¿Qué sucede cuando lo primero está en conflicto con lo último?