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Escuela Sabática Para Maestros

Material Auxiliar Para Maestros de Escuela Sabatica

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Uniendo el cielo y la tierra. Cristo en Filipenses y Colosenses

1er Trimestre de 2026


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https://citasselectasdelespiritudeprofecia.com/


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LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA

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2025 El Amor de Dios y su Justicia Alusiones, Imágenes y Símbolos: Cómo Estudiar la Profecía Bíblica Éxodo Josué
2026 Colosenses – Filipenses Cómo estar en una Relación con Dios 1 y 2 Corintios El Don de Profecía
2027 Mayordomía Vida y Enseñansas de Jesús Profecías Apocalípticas Hermenéuticas
2028
2029

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Lección 4: Para el 26 de abril de 2025

LAS NACIONES – PRIMERA PARTE

Sábado 19 de abril_________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 10:1-12; Génesis 12:1–9; 1 Samuel 8:4–18; Mateo 20:25–28; Apocalipsis 18:1–4.

PARA MEMORIZAR:

“Y le fue dado dominio, y gloria y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su dominio es eterno, que nunca pasará, y su reino nunca será destruido” (Dan. 7:14).

El Apocalipsis presenta las soluciones de Dios para nuestro mundo caído. En los últimos capítulos se restablece el acceso al Árbol de la Vida, se levanta la maldición y somos readmitidos en la presencia de Dios. En cierto modo, el Apocalipsis es el libro de Génesis al revés, por lo que este sigue siendo una clave importante para entender cómo se originaron los problemas del mundo.

Uno de los temas clave tanto en Daniel como en Apocalipsis es el gobierno del mundo, una sucesión de intentos humanos de controlar un planeta que pertenece legítimamente a Dios y al que, cuando este horrible episodio de pecado y rebelión termine para siempre, él volverá a gobernar con justicia.

El largo proceso que conduce a ese momento abarca miles de años de experimentos humanos en materia de autonomía que nunca han funcionado, ni siquiera aquellos que proclaman los ideales más elevados, pero nunca alcanzados. Gran parte de la triste historia de la humanidad a lo largo de los siglos no es más que el relato de la tragedia que estos sistemas fallidos han traído sobre la humanidad. Más aún, todo empeorará hasta que se establezca finalmente el “reino eterno” de Dios (Dan. 7:27).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando la iglesia primitiva se corrompió al apartarse de la sencillez del evangelio y al aceptar costumbres y ritos paganos, perdió el Espíritu y el poder de Dios; y para dominar las conciencias buscó el apoyo del poder civil. El resultado fue el papado, es decir, una iglesia que dominaba el poder del estado y se servía de él para promover sus propios fines y especialmente para extirpar la «herejía». Para que los Estados Unidos formen una imagen de la bestia, el poder religioso debe dominar de tal manera al gobierno civil que la autoridad del estado sea empleada también por la iglesia para cumplir sus fines.

Siempre que la iglesia alcanzó el poder civil, lo empleó para castigar a los que no admitían todas sus doctrinas. Las iglesias protestantes que siguieron las huellas de Roma al aliarse con los poderes mundanos, manifestaron el mismo deseo de restringir la libertad de conciencia…

Fue la apostasía lo que indujo a la iglesia primitiva a buscar la ayuda del gobierno civil, y esto preparó el camino para el desarrollo del papado, sipibolizado por la bestia. San Pablo lo predijo al anunciar que vendría «la apostasía», y sería «revelado el hombre de pecado». 2 Tesalonicenses 2:3 (VM). De modo que la apostasía en la iglesia preparará el camino para la imagen de la bestia (El conflicto de los siglos, pp. 496, 497).

En el capítulo 12 del Apocalipsis tenemos como símbolo un gran dragón rojo. En el versículo 9 de ese capítulo este símbolo se explica de la siguiente manera: «Y fue lanzado filera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él». Apocalipsis 12:9. Indudablemente, el dragón representa principalmente a Satanás. Pero Satanás no aparece sobre la tierra en persona; obra por medio de agentes. Fue en la persona de hombres malvados que procuró destruir a Jesús tan pronto como nació. Dondequiera que Satanás ha podido controlar un gobierno tan plenamente que llevara a cabo sus designios, esa nación se convirtió, durante ese tiempo, en representante de Satanás. Este fue el caso de todas las grandes naciones paganas. Por ejemplo, lea Ezequiel 28, donde Satanás es representado como el rey de Tiro. Esto se debía a que él controlaba totalmente ese gobierno. Durante los primeros siglos de la era cristiana, Roma, de entre todas las naciones paganas, era el principal agente de Satanás en su oposición al evangelio, y por lo tanto estaba representada por el dragón (The Great Controversy, edición de 1888, pp. 679, 680).


Domingo 20 de abril________________________________________________________

NIMROD Y NÍNIVE

El Edén fue creado como el hogar ideal para los seres humanos. Cuando entró el pecado, Dios no tuvo más remedio que retirar a la humanidad del Jardín e impedirle el acceso al Árbol de la Vida, al menos temporalmente.

Fuera del Jardín, los humanos debían trabajar arduamente para subsistir. La vida se hizo más difícil, ya que tuvimos que convivir con el dolor y conseguir el sustento con el sudor de nuestra frente (Gén. 3:16-19). Nuestros primeros padres confiaron en que el Rey legítimo les proveería un camino de regreso al Jardín, y llevaron sacrificios a la entrada del Edén en fiel anticipación de la redención que Dios ofreció desde el principio al mundo caído.

“El Jardín del Edén permaneció sobre la Tierra mucho tiempo después de que el hombre fuera expulsado de sus agradables senderos […]. Aquí venían Adán y sus hijos a adorar a Dios. Allí renovaban sus votos de obediencia a esa Ley cuya transgresión los había arrojado del Edén. Cuando la ola de iniquidad cubrió el mundo, y la maldad de los hombres trajo su destrucción por medio de las aguas de un diluvio, la mano que había plantado el Edén lo quitó de la Tierra. Pero, en la restitución final, cuando haya ‘un cielo nuevo y una tierra nueva’ [Apoc. 21:1], se lo ha de restaurar más gloriosamente embellecido que al principio” (Elena de White, Patriarcas y profetas, pp. 46, 47).

 Otros, sin embargo, buscaron “soluciones” humanas para los nuevos problemas, y así nacieron las ciudades-estado con la intención de disfrutar de una vida más fácil y, tal vez, de recuperar lo que se perdió en el Edén.

Lee Génesis 10:1 al 12. La Biblia presenta aquí a una serie de actores políticos clave que aparecen luego en el resto de la Biblia, incluidos Nínive y Babilonia. En vista de lo que sabemos acerca del papel de esas ciudades gracias al registro bíblico posterior, ¿qué podemos deducir del texto leído?

Génesis 10:1-12

1 Estas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a quienes nacieron hijos después del diluvio. Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras. Los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma. Los hijos de Javán: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim. De estos se poblaron las costas, cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones. Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán. Y los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedán. Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová. 10 Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar. 11 De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala, 12 y Resén entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande.

Algunos han llegado a la conclusión de que Nimrod fue un héroe noble, muy parecido a los personajes de la mitología pagana. Sin embargo, cuando la Biblia lo describe como “poderoso en la tierra” y “vigoroso cazador ante el Señor”, no se trata de un cumplido. Nimrod es grande en su propia opinión y está “ante” el Señor en el sentido de que desafía a Dios. Lo que vemos en estos textos es la propagación de la rebelión contra Dios, una rebelión que existirá hasta que sea erradicada para siempre.

¿Por qué el pecado de la rebelión contra Dios es más sutil de lo que percibimos? ¿Cómo podemos resguardarnos de este rasgo tan humano?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Esto constituye una lección para los mensajeros que Dios envía hoy, cuando las ciudades de las naciones necesitan tan ciertamente conocer los atributos y propósitos del verdadero Dios, como los ninivitas de antaño. Los embajadores de Cristo han de señalar a los hombres el mundo más noble, que se ha perdido mayormente de vista. Según la enseñanza de las Sagradas Escrituras, la única ciudad que subsistirá es aquella cuyo artífice y constructor es Dios. Con el ojo de la fe, el hombre puede contemplar el umbral del cielo, inundado por la gloria del Dios viviente. Mediante sus siervos el Señor Jesús invita a los hombres a luchar con ambición santificada para obtener la herencia inmortal. Les insta a hacerse tesoros junto al trono de Dios…

La tolerancia de Dios ha sido muy grande, tan grande que cuando consideramos el continuo desprecio manifestado hacia sus santos mandamientos, nos asombramos. El Omnipotente ha ejercido un poder restrictivo sobre sus propios atributos. Pero se levantará ciertamente para castigar a los impíos, que con tanta audacia desalian las justas exigencias del Decálogo.

Dios concede a los hombres un tiempo de gracia; pero existe un punto más allá del cual se agota la paciencia divina y se han de manifestar con seguridad los juicios de Dios. El Señor soporta durante mucho tiempo a los hombres y las ciudades, enviando misericordiosamente amonestaciones para salvarlos de la Ira divina; pero llegará el momento en que ya no se oirán las súplicas de misericordia, y el elemento rebelde que continúe rechazando la luz de la verdad quedará raído, por efecto de la misericordia hacia él mismo y hacia aquellos que podrían, si no fuese así, sentir la influencia de su ejemplo (Profetas y reyes, pp. 204-207).

La rebelión tuvo su origen en Satanás, y toda rebelión contra DIOS se debe directamente a las influencias satánicas. Los que se oponen al gobierno de Dios se han aliado con el caudillo de los apóstatas, y este ejercerá su poder y astucia para cautivar los sentidos de ellos y descarriar su entendimiento. Hará que todo aparezca bajo una luz falsa. Como nuestros primeros padres, los que están bajo el dominio de su hechizo ven solo los grandes beneficios que han de recibir por su transgresión (Historia de los patriarcas y profetas, p. 688).

A pesar de lo impía que Nínive había llegado a ser, no estaba completamente entregada al mal. El que «vio a todos los hijos de los hombres» (Salmo 33: 13) y cuyos «ojos vieron todo lo preciado» (Job 28: 10) percibió que en aquella ciudad muchos procuraban algo mejor y superior, y que si se les concedía oportunidad de conocer al Dios viviente,  renunciarían a sus malas acciones y le adorarían. De manera que en su sabiduría Dios se les reveló en forma inequívoca, para inducirlos, si era posible, a arrepentirse (Profetas y reyes, p. 198).


Lunes 21 de abril__________________________________________________________

EL LLAMADO DE ABRAHAM

Génesis 10 dice que la humanidad se dividió en tierras, lenguas, familias y “naciones” (Gén. 10:5; ver también Apoc. 14:6). La palabra que se tradujo allí como “naciones” es goyim, que también designa a los gentiles, o paganos.

Casi inmediatamente después de la introducción de este concepto, Dios llamó a Abraham a salir de una de esas naciones para diferenciarse de ellas y de lo que representaban.

Lee Génesis 12:1 al 9. ¿Por qué llamó Dios a Abram (más tarde Abraham) a abandonar su nación de origen?

Génesis 12:1-9

1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron. Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encino de More; y el cananeo estaba entonces en la tierra. Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido. Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová. Y Abram partió de allí, caminando y yendo hacia el Neguev.

La intención de Dios era utilizar a Abraham para establecer una nación que contrastara con los reinos humanos. No debían tener otro rey que Dios mismo. El pueblo debía ejemplificar lo que sucedería si la raza humana regresaba a su Creador. Israel fue establecido con el propósito de que fuera una bendición para “todas las familias de la tierra” (Gén. 12:3). Dios había derramado sobre ellos luz y privilegios que no se habían visto en el mundo desde, quizás, antes del Diluvio.

Lee Deuteronomio 4:5 al 9. ¿Qué estaba diciendo el Señor a los hijos de Abraham, a la nación que se había convertido en el cumplimiento de la promesa hecha por Dios al patriarca?

Deuteronomio 4:5-9

Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros? Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.

El plan de Dios no era que solo un individuo diera testimonio en su entorno, sino que toda una nación obrara unida y, en cooperación con Dios, exhibiera la gloria de su carácter ante el mundo. Nota, además, que las “normas y preceptos” que Dios les había comunicado no eran lo que los hacía tan especiales, sino su adhesión a esas normas y preceptos, como resultado de lo cual las demás naciones exclamarían: “¡Qué pueblo sabio y entendido, qué nación grande es esta!” (Deut. 4:6). Por maravillosas que fueran las verdades dadas al pueblo, el hecho de que no vivieran de acuerdo con ellas y las desobedecieran acarrearía maldiciones en lugar de bendiciones, y muerte en lugar de vida.

¿Cómo se aplica hoy a nosotros, los adventistas, el mismo principio, a saber, que es necesario obedecer la verdad además de conocerla?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Esta esperanza de redención por el advenimiento del Hijo de Dios como Salvador y Rey, no se extinguió nunca en los corazones de los hombres. Desde el principio hubo algunos cuya fe se extendió más allá de las sombras del presente hasta las realidades futuras. Mediante Adán, Set, Enoc, Matusalén, Noé, Sem, Abraham, Isaac, Jacob y otros notables, el Señor conservó las preciosas revelaciones de su voluntad. Y fue así como a los hijos de Israel, al pueblo escogido por medio del cual iba a darse al mundo el Mesías prometido, Dios hizo conocer los requerimientos de su ley y la salvación que se obtendría mediante el sacrificio expiatorio de su amado Hijo.

La esperanza de Israel se incorporó en la promesa hecha en el momento de llamarse a Abraham y fue repetida después vez tras vez a su posteridad: «Serán benditas en ti todas las familias de la tierra»  Génesis 12:3. Al ser revelado a Abraham el propósito de Dios para la redención de la familia humana, el Sol de Justicia brilló en su corazón, y disipó sus tinieblas. Y cuando, al fin, el Salvador mismo anduvo entre los hijos de los hombres y habló con ellos, dio testimonio a los judíos acerca de la brillante esperanza de liberación que el patriarca tenía por la venida de un Redentor. Cristo declaró: «Abraham vuestro padre se gozó por ver mi día; y lo vio, y se gozó». Juan 8:56 (Prefetas y reyes, p. 503).

El mensaje de Dios a Abraham era: «Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré». Vers. l . A fin de que Dios pudiese capacitarlo para su gran obra como depositario de los sagrados oráculos, Abraham debía separarse de los compañeros de su niñez. La influencia de sus parientes y amigos impediría la educación que el Señor intentaba dar a su siervo. Ahora que Abraham estaba, en forma especial, unido con el cielo, debía morar entre extraños. Su carácter debía ser peculiar, diferente del de todo el mundo. Ni siquiera podía explicar su manera de obrar para que la entendiesen sus amigos. Las cosas espirituales se disciernen espiritualmente, y sus motivos y acciones no eran comprendidos por sus parientes idólatras…

No fue una prueba ligera la que soportó Abraham, ni tampoco era pequeño el sacrificio que se requirió de él. Había fuertes vínculos que le ataban a su tierra, a sus parientes y a su hogar. Pero no vaciló en obedecer al llamamiento. Nada preguntó en cuanto a la tierra prometida. No averiguó si era feraz y de clima saludable, si los campos ofrecían paisajes agradables, o si habría oportunidad para acumular riquezas. Dios había hablado, y su siervo debía obedecer; el lugar más feliz de la tierra para él era dónde Dios quería que estuviese (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 118, 1 19).


Martes 22 de abril_________________________________________________________

RECIBIÓ LO QUE PIDIÓ

Según lo establecido originalmente por Dios, Israel no habría de tener un monarca humano como las otras naciones. Con el tiempo, sin embargo, la fe de Israel flaqueó y anhelaron ser como “las naciones” paganas.

Lee 1 Samuel 8:4 al 18. ¿Por qué los ancianos o líderes querían un rey? ¿De qué manera caemos nosotros en tentaciones similares?

1 Samuel 8:4-18

Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos. 10 Y refirió Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey. 11 Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; 12 y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. 13 Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras. 14 Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. 15 Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos. 16 Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. 17 Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos. 18 Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día.

Es importante notar que el hecho de que pidieran un rey implicaba rechazar a Dios como su gobernante. Según lo establecido, la nación debía responder directamente al Creador, y su relación con él se ponía de manifiesto, entre otras cosas, por medio del Santuario y sus servicios. Al solicitar un rey, traerían sobre sí los mismos padecimientos que experimentaban los reinos paganos: reclutamiento militar para las guerras del rey, confiscación de bienes, impuestos y otros males. Descubrirían que los poderosos tienden a gobernar para su propio beneficio, no benévolamente, como Dios.

Además, el nuevo arreglo sería permanente. Se daría a Israel lo que pidiera, pero cuando se diera cuenta de que se había equivocado, el nuevo sistema de gobierno seguiría en pie. “En ese día clamarán a mí a causa del rey que habrán elegido, pero el Señor no los oirá” (1 Sam. 8:18).

Dios conoce la debilidad de su pueblo y predijo desde el principio que Israel pediría un rey humano. Así lo hicieron, y gran parte de la historia sagrada es el relato de las consecuencias de esa decisión.

Lee Deuteronomio 17:14 al 20. Nota que Dios no dice: “Les daré un rey”, sino que es su pueblo quien quiere uno. Dios puso salvaguardas para proteger a su pueblo de algunos de los males del gobierno humano, aunque, como lo demostró la historia de la nación y sus reyes, esas salvaguardas fueron a menudo ignoradas.

Basta con mirar la historia de Israel después de que decidió tener un monarca para ver cuán penosas fueron las cosas para ellos bajo sus reyes. Aunque algunos de estos fueron mejores que otros, incluso los “buenos” hicieron lo malo (piensa en David y Betsabé). En muchos casos, la nación vivió bajo el gobierno de un rey tras otro que hizo “lo malo a los ojos del Señor” (ver 1 Rey. 11:6; 15:26; 16:30; 2 Rey. 3:2, etc.).

Hoy como ayer, todos los gobiernos humanos tienen algo en común: pecadores gobiernan a pecadores. En vista de ello, no debería sorprendernos que las cosas no resulten bien.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Señor había predicho por medio de sus profetas que Israel sería gobernado por un rey; pero de ello no se desprende que esta forma de gobierno fuera la mejor para ellos, o según su voluntad. Él permitió al pueblo que siguiera su propia elección, porque rehusó guiarse por sus consejos. Oseas declara que Dios les dio un rey en su «furor». Oseas 13: 11. Cuando los hombres deciden seguir su propio sendero sin buscar el consejo de Dios, o en oposición a su voluntad revelada, les otorga con frecuencia lo que desean, para que por medio de la amarga experiencia subsiguiente sean llevados a darse cuenta de su insensatez y a arrepentirse de su pecado. El orgullo y la sabiduría de los hombres constituyen una guía peligrosa. Lo que el corazón ansía en contradicción a la voluntad de Dios resultará al fin en una maldición más bien que en una bendición (Historia de los patriarcas y profetas, p. 656).

Cuando Saúl fue proclamado rey, Samuel había asegurado al pueblo que el peligro futuro sería olvidar el pacto del Señor y no reconocer a Dios como el Gobernante supremo de su nación. Israel había buscado y obtenido una monarquía según su propio corazón, pero Samuel les había dicho que el Señor, en su infinita misericordia, estaba dispuesto a perdonarlos y ayudarlos, si tan solo le temían y le servían de verdad. La cuestión de la conversión de Israel en la casa real del reino de Dios estaba por decidirse. ¿Obedecería explícitamente a Dios el Israel de Dios, con un rey a la cabeza, o no lo haría? O Israel dejaba de ser el pueblo de Dios, o los principios sobre los que se fundaba la monarquía se volvían espirituales y la nación era gobernada por un poder divino. Si Israel fuera enteramente del Señor, entonces el Señor constituiría un reino en el que la voluntad de lo humano y terrenal estaría sometida a la. voluntad de Dios, y, por este medio, se preservaría la relación de alianza que instituía a Dios como Gobernante de Israel. La cuestión puede parecer de poca importancia para nuestras mentes finitas; pero distaba mucho de serlo. ¿Escucharía el rey que Israel había elegido al Gobernante de todos los reyes? ¿Rendiría su voluntad y haría la del Padre que está en los cielos? Ninguna monarquía en Israel que no reconociera en todos sus caminos la suprema autoridad de Dios podría prosperar. Mientras el pueblo de Israel se condujera de manera subordinada a Dios, él sería su protección y defensa (The Signs of the Times, 10 de junio, 1888, «The Rejection of Saul», párr. 2).

Dios había elegido a Israel. Lo había llamado para conservar entre los hombres el conocimiento de su ley, así como los símbolos y las profecías que señalaban al Salvador. Deseaba que fuese como fuente de salvación para el mundo. Como Abraham en la tierra donde peregrinó, José en Egipto y Daniel en la corte de Babilonia, había de ser el pueblo hebreo entre las naciones. Debía revelar a Dios ante los hombres…

Pero los israelitas cifraron sus esperanzas en la grandeza mundanal. Desde el tiempo en que entraron en la tierra de Canaán, se apartaron de los mandamientos de Dios y siguieron los caminos de los paganos. En vano Dios les mandaba advertencias por sus profetas. En vano sufrieron el castigo de la opresión pagana. A cada reforma seguía una apostasía mayor (El Deseado de todas las gentes, p. 20).


Miércoles 23 de abril_______________________________________________________

LOS GOBERNANTES DE LOS GENTILES

La manera en que Dios se relacionó con Israel ilustra cómo se relacionó con la iglesia cristiana. De hecho, los errores de Israel sirvieron en muchos aspectos para prefigurar los errores de la iglesia. Lejos de poder afirmar que somos espiritualmente superiores al antiguo Israel, los cristianos hemos sido hasta hoy muy susceptibles a ceder a las mismas tentaciones.

Lee Mateo 20:25 al 28. ¿Contra qué error advirtió Jesús a sus discípulos al establecer la obra de la iglesia cristiana?

Mateo 20:25-28

25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Israel pidió un rey humano, petición que condujo a la caída moral de la nación. Los reyes se volvieron progresivamente más malvados hasta que Dios permitió que los babilonios llevaran cautivo a su pueblo como una forma de corregir el rumbo.

Algo similar ocurrió en la historia de la iglesia cristiana. Aunque no debían estructurarse como una nación pagana, cuando Constantino llegó al poder y profesó ser cristiano, los creyentes se sintieron aliviados, pues la persecución había terminado. Eso fue una bendición, pero la iglesia luego pensó que podría aprovechar el poder del emperador para su propio beneficio. Algunas importantes discusiones irrumpieron entre los cristianos del cuarto siglo. Cuando la iglesia vio que no podría resolverlas, le permitió al emperador que interviniera. Gradualmente, el obispo de la ciudad de Roma adquirió mayor protagonismo, aunque antes era un obispo superior entre iguales. La iglesia le permitió al Estado intervenir en asuntos religiosos, y una vez que el Estado tuvo un pie puesto dentro de la Iglesia, las cosas fueron de mal en peor.

Al igual que el antiguo Israel, muchos de los capítulos más oscuros de la historia cristiana son el resultado directo del compromiso de la iglesia con el mundo. Así como Israel se volvió hacia la adoración de ídolos y sus reyes se corrompieron por su apetito de poder hasta el punto de sacrificar niños a los ídolos, la iglesia adoptó gradualmente muchos de los medios y métodos de un imperio pagano hasta el punto de que muchos creyentes fieles fueron martirizados porque eran percibidos como amenazas para la Iglesia-Estado.

Dentro de tu cultura y en tu sociedad, ¿cómo pueden estas mismas tentaciones poner en peligro la integridad de tu fe?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Otra vez pareció renovarse la contienda en cuanto a cuál sería el mayor, cuando Jesús, llamándolos a sí, dijo a los indignados discípulos: «Sabéis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas, y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad. Mas no será así entre vosotros»…

Cristo estaba estableciendo un reino sobre principios diferentes. El llamaba a los hombres, no a asumir autoridad, sino a servir, a sobrellevar los fuertes las flaquezas de los débiles. El poder, la posición, el talento y la educación, colocaban a su poseedor bajo una obligación mayor de servir a sus semejantes. Aun al menor de los discípulos de Cristo se dice: «Porque todas las cosas son por vuestra causa». 2 Corintios 4: 15 (El Deseado de todas las gentes, p. 504).

El advenimiento de la iglesia romana al poder marcó el principio de la Edad Media. A medida que crecía su poder, las tinieblas se hacían más densas. La fe pasó de Cristo, el verdadero fundamento, al papa de Roma. En vez de confiar en el Hijo de Dios para obtener el perdón de sus pecados y la salvación eterna, el pueblo recurría al papa y a los sacerdotes y prelados a quienes él invistiera de autoridad. Se le enseñó que el papa era su mediador terrenal y que nadie podía acercarse a Dios sino por medio de él, y andando el tiempo se le enseñó también que para los fieles el papa ocupaba el lugar de Dios y que por lo tanto debían obedecerle implícitamente… El pecado se disfrazaba como manto de santidad. Cuando las Santas Escrituras se suprimen y el hombre llega a considerarse como ente supremo, ¿qué otra cosa puede esperarse sino fraude, engaño y degradante iniquidad? Al ensalzarse las leyes y las tradiciones humanas, se puso de manifiesto la corrupción que resulta siempre del menosprecio de la ley de Dios (El conflicto de los siglos, p. 55).

Las lecciones dadas a los discípulos de Cristo están llenas de significado y presentan la instrucción más provechosa para nosotros los creyentes. No debemos actuar a la manera, precepto o ejemplo de los hombres que tienen autoridad en posiciones terrenales, sino ministrar a los demás, ser siervos de todos, «como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos».

El reino de Dios está establecido sobre principios diferentes a los de los reinos de este mundo. No ha de haber rango entre los siervos de Cristo… Los ricos, los pobres, los sabios, los ignorantes, los esclavos y los libres son igualmente herencia de Dios, y el que es más exaltado a los ojos de Dios es el que tiene la humildad más genuina, el sentido más profundo de su indignidad, la mayor comprensión de su dependencia de Dios. Quien ama de verdad a Dios, ama de verdad a sus semejantes. Buscan constantemente hacer el bien a todos los que se relacionan con ellos. Son colaboradores de Dios (The Signs of the Times, July 16, 1896, «Before Honor is Humility», párr. 6, 7).


Jueves 24 de abril_________________________________________________________

UNA LUZ PARA LOS GENTILES

Dios estableció la nación de Israel para salvar al mundo, no para condenarlo. La mayoría de nosotros nos sentimos condenados cuando somos confrontados por el comportamiento justo de alguien; así que la existencia de Israel también sirvió para resaltar el pecado y el egoísmo de las naciones vecinas. Los creyentes que viven en armonía con Dios resaltan el carácter justo de él y motivan así a otros a reflexionar. Idealmente, la vida de quienes “guardan los mandamientos de Dios” (Apoc. 14:12) debería ilustrar el carácter divino.

Si los israelitas hubieran actuado como debían y hubieran hecho lo que se les había indicado, las naciones paganas se habrían acercado a ellos de manera pacífica y deseosas de saber más acerca de ellos y de su Dios. Trágicamente, como demostró el cautiverio en Babilonia, estas naciones vinieron a ellos en son de guerra.

El máximo exponente del carácter de Dios fue Jesús, el único ser humano que ha revelado a la perfección cómo es Dios. Pero su ejemplo perfecto, que ciertamente produjo convicción en los corazones, tenía la intención de ser una invitación (ver Juan 3:16-21).

El propósito divino para el establecimiento de la nación de Israel fue el mismo que para la iglesia: él anhela que su pueblo atraiga a los pecadores a Cristo. El llamado contenido en los mensajes de los tres ángeles y transmitido por medio de su iglesia no se dirige a unos pocos elegidos, sino a “toda nación y tribu, lengua y pueblo” (Apoc. 14:6). Apocalipsis 18:1 predice que toda la Tierra será iluminada con la gloria de Dios antes del regreso de Cristo.

¿Qué nos enseñan los siguientes pasajes acerca del papel que Dios quiere que su pueblo cumpla en el mundo? ¿Cómo podemos aplicar estos principios a nosotros mismos?

  • Números 14:17-21

17 Ahora, pues, yo te ruego que sea magnificado el poder del Señor, como lo hablaste, diciendo: 18 Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos. 19 Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí. 20 Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. 21 Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra,

  • Isaías 42:6; 49:6; 60:3

Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, (Isaías 42:6)

dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra. (Isaías 49:6)

Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento. (Isaías 60:3)

  • Apocalipsis 18:1-4

1 Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible. Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas;

Lee nuevamente en Apocalipsis 18:1 al 4 el llamado de Dios a su pueblo para que salga de Babilonia. ¿Cómo sucederá eso? En otras palabras, ¿cómo podemos nosotros, como iglesia que no está en Babilonia, ser utilizados por Dios para llamar a su pueblo que todavía está en ella?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Oh, qué poder para el bien puede ejercer un hombre convertido, transformado diariamente, para traer bendición y alegría al mundo. Cuando la iglesia está imbuida del espíritu de obediencia y amor, los miembros ejercerán en el mundo una influencia salvadora, y Dios no les negará nada que corone esa influencia con éxito y victoria. Los hombres y las mujeres son sus agentes para la salvación de las almas. Aquellos que están llenos de un ferviente deseo de atraer a los pecadores a Cristo cuentan con la simpatía y la cooperación del universo celestial (Carta 108, 1902, párr. 23).

Sin una fe viviente en Cristo como Salvador personal, es imposible hacer sentir vuestra fe a un mundo escéptico. Si queréis sacar pecadores de la rápida corriente, vuestros propios pies no deben asentarse en lugares resbaladizos.

Necesitamos constantemente una nueva revelación de Cristo, una experiencia diaria que armonice con sus enseñanzas. Hay elevados y santos progresos a nuestro alcance. Es propósito de Dios que progresemos constantemente en conocimiento y virtud. Su ley es el eco de su propia voz, que hace a todos la invitación: «Subid más arriba, sed santos, sed aún más santos». Cada día podemos adelantar en cuanto a la perfección del carácter cristiano.

Los que están dedicados al servicio del Maestro necesitan una experiencia mucho más elevada, profunda, amplia de lo que muchos han pensado obtener. Muchos de los que son ya miembros de la gran familia de Dios saben muy poco de lo que significa contemplar su gloria, y ser transformados de gloria en gloria. Muchos tienen una vaga percepción de la excelencia de Cristo, y sus corazones vibran de gozo. Anhelan tener un sentimiento más pleno y profundo del amor del Salvador. Encaminen los tales todo anhelo del alma en pos de Dios.

El Espíritu Santo obra en aquellos que quieren ser labrados, amolda a aquellos que quieren ser amoldados. Dad a vuestra propia mente la cultura de pensamientos espirituales y de santas comuniones. Apenas si habéis visto los primeros rayos del alba de su gloria. A medida que prosigáis conociendo al Señor, sabréis que «la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto» (Obreros evangélicos, p. 290).

Millares de personas pueden ser alcanzadas en la forma más sencilla y humilde. Los más intelectuales, aquellos que son considerados como los hombres y las mujeres mejor dotados del mundo, son frecuentemente refrigerados por las palabras sencillas de alguien que ama a Dios, y que puede hablar de ese amor tan naturalmente como los mundanos hablan de las cosas que más profundamente les interesan.

A menudo las palabras bien preparadas y estudiadas no tienen sino poca influencia. Pero las palabras llenas de verdad y sinceridad con que se expresa un hijo o una hija de Dios, habladas con sencillez natural, tienen poder para desatrancar la puerta de los corazones que por largo tiempo ha estado cerrada contra Cristo y su amor (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 183, 184).


Viernes 25 de abril_________________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR

Lee Isaías 44:24 a 45:13.

“Poco a poco, primero subrepticiamente y en silencio, y después con más desembozo, conforme iba cobrando fuerza y dominio sobre la mente de los hombres, ‘el misterio de iniquidad’ hizo progresar su obra engañosa y blasfema. De un modo casi imperceptible, las costumbres del paganismo penetraron en la iglesia cristiana. El espíritu de avenencia y conformidad fue refrenado por algún tiempo por causa de las terribles persecuciones que sufriera la iglesia bajo el régimen del paganismo. Pero, habiendo cesado la persecución, y habiendo penetrado el cristianismo en las cortes y los palacios de los reyes, la iglesia dejó a un lado la humilde sencillez de Cristo y de sus apóstoles por la pompa y el orgullo de los sacerdotes y los gobernantes paganos; y sustituyó los requerimientos de Dios por las teorías y las tradiciones de los hombres.

“La conversión nominal de Constantino, a principios del siglo IV, causó gran regocijo; y el mundo, disfrazado con una forma de rectitud, se introdujo en la iglesia. Desde entonces, la obra de corrupción progresó rápidamente. El paganismo, que parecía haber sido vencido, vino a ser el vencedor. Su espíritu dominó a la iglesia. Sus doctrinas, ceremonias y supersticiones se incorporaron a la fe y al culto de los que profesaban ser seguidores de Cristo” (Elena de White, El conflicto de los siglos, pp. 53, 54).

En línea con la pregunta que aparece al final del miércoles, ¿no corremos todos el peligro, sobre todo cuanto más tiempo estemos aquí, de cambiar “la humilde sencillez de Cristo y de sus apóstoles” por la pompa, el poder, los elogios y las tentaciones del mundo? Si pensamos que no es así, nos engañamos a nosotros mismos.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Cuando Dios envió a su pueblo al exilio en Babilonia, fue para ellos un momento especialmente doloroso. Abraham había sido llamado a salir de Caldea para establecer el pueblo del pacto como luz para el planeta, y ahora este pueblo era llevado allí en cadenas. Durante su cautiverio, Dios mostró a Israel lo que podría haber ocurrido si hubieran sido fieles. Nabucodonosor, el gobernante de un sistema totalmente opuesto a Dios, terminó acercándose a Cristo (Dan. 4). Al final del cautiverio en Babilonia, Dios levantó a un rey persa para que sirviera como tipo o representación de Cristo, libertara a su pueblo de Babilonia y lo devolviera a la Tierra Prometida. Aunque Ciro no era israelita, Dios lo eligió para mostrar al mundo el plan de salvación al permitir que el pueblo del pacto regresara a Jerusalén. ¿Qué lecciones podemos aprender acerca de cómo ve Dios a la humanidad a partir del hecho de que usó a personas que no formaban parte de su pueblo para lograr sus objetivos?
  2. Puede que no estemos en Babilonia, pero ¿cuánto de ella puede haber en nosotros? ¿Cómo podemos detectar este problema y corregirlo?