Escuela Sabatica Para Maestros

Material Auxiliar Para Maestros de Escuela Sabatica

LECCIÓN 11 – ENTRISTECER Y RESISTIR AL ESPÍRITU – PARA EL 18 DE MARZO DE 2017

6 comentarios



** SI NECESITA ESTE DOCUMENTO EN FORMATO PDF, POR FAVOR HAGA UN CLICK AQUÍ MISMO SOBRE ESTE ANUNCIO Y LUEGO DESCARGUELO EN SU TELÉFONO, TABLETA, O COMPUTADORA. **


Si usted desea dejar su comentario, por favor vaya al final de ésta página, y allí encontrará el lugar para hacerlo. Si usted hace una pregunta, se le responderá por el mismo medio, en la misma lección donde usted deje su pregunta.


Image result for holy ghost angry bible

Autor Desconocido


Los pensamientos pertenecientes a “Escuela Sabática para Maestros” no representan la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día local, regional o mundial. Este es el trabajo,  esfuerzo y pensamiento de un hermano laico de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyo principal objetivo es proveer extra información a la Lección de Escuela Sabática, para que le sea de ayuda al maestro para poder entender y explicar de una manera mas clara y nutrida la lección de Escuela Sabática. Tratamos de no presentar temas controversia-les, ni polémicos y evitamos las ideas que promueven el fanatismo y el extremismo en nuestra iglesia. Si nuestro comentario no es de su ayuda o de su agrado, le pedimos por favor, que sencillamente lo descarte. Cualquier comentario, pregunta o sugerencia, por favor escriba a elhermanotony@gmail.com


Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 11: Para el 18 de marzo de 2017

ENTRISTECER Y RESISTIR AL ESPÍRITU

Sábado 11 de marzo_________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 7:51; Hebreos 10:24, 25; Efesios 4:25-5:2; 1 Tesalonicenses 5:19-21; Marcos 3:28, 29.

PARA MEMORIZAR:

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efe. 4:30).

EL ESPÍRITU SANTO TIENE LA HABILIDAD única de guiar a los pecadores a darse cuenta de su verdadero estado de pecaminosidad. También despierta en nosotros un deseo de aceptar a Jesús y su perdón de nuestros pecados. El Espíritu Santo posee un poder sin igual para hacernos victoriosos y para capacitarnos a fin de reflejar el hermoso carácter de Jesús.

Al mismo tiempo, este fuerte y poderoso Espíritu Santo puede ser resistido por los débiles pecadores. Él no nos fuerza a aceptarlo.

El pecado es muy atrayente, muy seductor. Sin embargo, es altamente engañoso y lleva a la muerte. Es diametralmente opuesto a Dios, y su santidad y bondad puras. Reflejando esta santidad divina, el Espíritu Santo se opone al pecado en todas sus formas, y es contristado cuando pecamos y no estamos dispuestos a abandonar el pecado. Aunque es todopoderoso, el impacto positivo del Espíritu Santo puede ser apagado, y podemos resistirlo cuando continuamos en nuestra vida pecaminosa. Los evangelios incluso nos dicen que hay un pecado que no puede ser perdonado: la blasfemia contra el Espíritu Santo (Mat. 12:31, 32).

Esta semana estudiaremos textos bíblicos que tratan sobre el modo en que las personas entristecen, apagan y resisten al Espíritu Santo, y acerca del pecado que no será perdonado.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Quisiera que todos mis hermanos y hermanas recordasen que es un asunto muy serio contristar al Espíritu Santo, y él es contristado cuando el instrumento humano procura trabajar por sí mismo y rehúsa ponerse al servicio del Señor, porque la cruz es demasiado pesada o la abnegación que debe manifestar es demasiado grande. El Espíritu Santo procura morar en cada alma. Si se le da la bienvenida como un huésped de honor, quienes lo reciban serán hechos completos en Cristo. La buena obra comenzada se terminará; los pensamientos santificados, los afectos celestiales y las acciones como las de Cristo, ocuparán el lugar de los sentimientos impuros, los pensamientos perversos y los actos rebeldes.

El Espíritu Santo es un Maestro divino. Si obedecemos sus lecciones, nos haremos sabios para salvación. Pero necesitamos proteger adecuadamente nuestros corazones, porque con demasiada frecuencia olvidamos las instrucciones celestiales que hemos recibido y procuramos seguir las inclinaciones naturales de nuestras mentes no consagradas. Cada uno debe pelear su propia batalla contra el yo. Aceptad las enseñanzas del Espíritu Santo. Si lo hacéis, esas enseñanzas serán repetidas vez tras vez hasta que las impresiones sean tan claras como si hubieran sido “grabadas en la roca para siempre” (Consejos sobre salud, p. 563).

Nunca ha habido un tiempo cuando el pueblo de Dios haya tenido mayor necesidad que ahora de reclamar sus promesas. Que la mano de la fe pase a través de la oscuridad y se aferre del brazo del poder infinito. Mientras nos referimos a la necesidad de separamos del pecado, recordemos que Cristo vino a nuestro mundo a salvar a los pecadores y que “puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios” (Hebreos 7:25). Es privilegio nuestro creer que su sangre puede limpiamos de toda mancha de pecado. No debemos limitar el poder del Santo de Israel. Él quiere que acudamos a él tal como somos, pecadores y contaminados. Su sangre es eficaz. Les ruego que no contristen al Espíritu Santo continuando en pecado. Si caen ante la tentación, no se desanimen. La siguiente promesa resuena a través del tiempo hasta llegar a nosotros: “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1). Yo siento que de nuestros labios mortales debería ascender un constante himno de acción de gracias por esta promesa. Coleccionemos estas preciosas joyas de promesas, y cuando Satanás nos acuse de nuestra gran pecaminosidad, y nos tiente a dudar del poder de Dios para salvar, repitamos las palabras de Cristo: “El que a mí viene, de ningún modo le echo fuera” (Exaltad a Jesús, p. 335).

¡Cuántas personas hay que contristan al Espíritu de Dios debido a sus quejas continuas! Lo hacen porque han perdido de vista a Cristo. Si contemplamos a Aquel que soportó nuestras tristezas y murió como sacrificio nuestro para que nosotros tuviéramos acceso al excelente peso de gloria, no podremos menos que considerar nuestros sufrimientos y pruebas más pesados como tribulaciones leves. Piensen en el Salvador en la cruz, herido, golpeado, vilipendiado; sin embargo no se quejó ni se resistió, sino que sufrió sin murmurar. Este es el Señor del cielo, cuyo trono existe desde la eternidad. Padeció todo este sufrimiento y vergüenza a cambio del gozo que le había sido ofrecido: el gozo de traer a los seres humanos el regalo de su vida eterna (Exaltad a Jesús, p. 242).

75


Lección 11 // Domingo 12 de marzo_____________________________

RESISTIR AL ESPÍRITU SANTO

Lee Hech. 7:51. ¿Qué advertencia fue dada aquí, y de qué manera se aplica a nosotros hoy también?

Hechos 7:51

51 !!Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.

Hay varios pecados mencionados específicamente en las Escrituras como pecados contra el Espíritu Santo. Muchos de esos pecados están en el ámbito individual. Sin embargo, también hay dimensiones corporativas involucradas, como podemos concluir de Hechos 7:51. Esteban señala que sus acusadores son obstinados, como lo fueron los israelitas rebeldes cuando adoraron el becerro de oro (Éxo. 33:3). Resistieron al Espíritu Santo porque rehusaron escuchar las impresiones del Espíritu Santo a sus corazones, realizadas por medio de los profetas de Dios. Este patrón de oposición contra Dios y su plan finalmente llevó a algunos a rechazar las aseveraciones del Señor Jesucristo. En vez de seguir a Jesús, hicieron del culto externo un sustituto para la obediencia a la Palabra viviente de Dios.

Es un pensamiento increíble que seres humanos frágiles, creados por Dios y dependientes de él, sean capaces de ofrecer resistencia a la obra del Espíritu Santo y, en última instancia, a la gracia de Dios. Por más poderoso que sea Dios, él no fuerza nuestra libertad de elección. Respeta nuestras decisiones.

Después de todo, si Dios deseara forzarnos a serle obedientes, ¿por qué no lo hizo en el Edén, con Adán y Eva, y así le evitaba al mundo entero la crisis del pecado? Dios nos ha hecho seres libres, con el poder de tomar decisiones morales, ya sea para vida o para muerte, para bien o para mal. ¡Qué don sagrado (y costoso) hemos recibido!

Aunque todos son responsables por sus propias decisiones, también tenemos una responsabilidad corporativa: deberíamos animarnos el uno al otro para ser fieles, para obedecer la Palabra de Dios y mantenernos cerca de Jesús (Heb. 10:24, 25). Hoy, también resistimos al Espíritu Santo cuando resistimos la Palabra de Dios y cuando hacemos caso omiso al mensaje de sus profetas.

Es tan fácil mirar hacia atrás al antiguo Israel, y juzgar y criticarlos por todos sus errores. Pero ¿qué sucede con nuestras propias malas decisiones? ¿Cómo te sentirías si fueran hechas públicas como lo fueron los errores del antiguo Israel?

¿De qué maneras podemos estimular a otros “al amor y a las buenas obras” (Heb. 10:24)? ¿Cuál es tu responsabilidad a fin de fomentar en los demás “amor y buenas obras”?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Hace muchos años atrás, las lecciones de la Escuela Sabática, venían cargadas de mucha información y mucha enseñanza.

 Eso ha venido cambiando con el tiempo, y en la actualidad, la lección de Escuela Sabática, es muy poca la enseñanza que trae, y solo vienen cargadas de preguntas que ellos mismos no se atreven a responder.

 Cuando se le pregunta a los encargados de la lección mundial, el porqué las lecciones ya no viene como antes, ellos dicen que es por el crecimiento de la membresía de nuestra iglesia mundial.

 Cuando hay mucha información en la lección, no toda la iglesia mundial toma de una manera positiva la enseñanza de la lección. Muchos no la entiende, otros quedan confundidos, y a otros se les hace difícil el aceptarla.

 Ellos dicen que millones y millones estudian las lecciones de Escuela Sabática, y cada quien tiene una idiosincrasia diferente y una manera diferente de ver, de interpretar, y de aceptar el evangelio.

 Posiblemente los que al mundo hispano le gusta, puede ofender al mundo europeo, o viceversa, posiblemente lo que al mundo asiático le gusta, no lo va a entender nuestros hermanos que viven en el África.

 Si usted visita una iglesia en Asia, se dará cuenta que la mayoría de iglesias no tienen bancas. Los hermanos se sientan en el suelo y doblan sus rodillas y así permanece en esa posición por horas. Es una gente extremadamente disciplinada, no se levantan de sus lugares, y tiene una manera de cantar extremadamente solemne que parece un murmurar. Si a usted le toca adorar en una de esas iglesias, pronto se dará cuenta, que no puede estar en esa posición por mucho tiempo, comenzará a extender sus rodillas, y si logra estar en esa posición por mucho tiempo, terminará pidiendo ayuda para volverse a levantar.

 Si usted va al África, se dará cuenta que allí es todo al revés. La gente alaba de pie, los cantos son bulliciosos, acompañados de gritos, de algarabía y muchas veces de baile. Usted creerá que eso es una irreverencia.

 Muchas iglesias en Europa, especialmente en Francia, el sermón solamente dura 15 minutos, la mayoría de tiempo se usa para dar anuncios sociales, de todos los miembros de la iglesia.

 Si traemos a un hermano Francés a una de nuestras iglesias hispanas, donde el hermanito que está predicando ya tiene una hora en su sermón y ni siquiera da una señal que quiere terminar, nuestro hermanito de Francia terminará desesperándose y posiblemente fugándose de la iglesia.

 Todos somos diferentes, pero al final creemos lo mismo, creemos en la ley de Dios y guardamos el sábado, nos abstenemos del alcohol y del cigarrillo y de las carnes inmundas, creemos que los muertos de verdad está muertos y no están vivos, creemos en el Padre, en el Hijo, en el Espíritu Santo, creemos en el juicio investigador, creemos que Jesús murió por nosotros, creemos que vendrá otra vez para llevarnos al cielo, y queremos ser salvos.

 Lo mismo sucede con la lección, si la escribe un hispano posiblemente un asiático no la va comprender, si la escribe un africano, posiblemente el europeo no la va a asimilar. Por lo tanto hay una comisión mundial encargada del estudio de Escuela Sabática, y ellos se aseguran que la lección de Escuela Sabática alcance a todo el mundo, sin molestar a nadie, ni tampoco sin levantar prejuicios.

 Esa es la razón por la cual Escuela Sabática Mundial, presenta un tema, que está mas llenos de preguntas que de información, para que cada quien estudie el tema con la Biblia en la mano, y mejor dejar que el Espíritu Santo guie a los diferentes hermanos alrededor del mundo a la verdad bíblica, y que éste aprendizaje de la Biblia, esté en armonía con la manera de pensar de su país, éste en armonía con las costumbres de su región y con la forma de comprender, aceptar y asimilar el evangelio. ¡Muy interesante posición!

 Pero las últimas lecciones han sido la excepción, y la lección de ésta semana también es la excepción. La lección de ésta semana viene tan bien explicada, que nuestro comentario es muy mínimo.

 Si usted lee detenidamente la lección, se dará cuenta, que en cada día, hay una pregunta y también hay una respuesta certera que nos deja una enseñanza clara y contundente. Posiblemente esto es por la misma intervención de Espíritu Santo, ya que la lección está hablando precisamente de él. El Espíritu Santo, es el mismo en todo lugar y hace el mismo trabajo, ya sea en la China, en la India, en Francia, en España, en México, en los Estados unidos, en El Salvador, en Perú, en Chile, como en la Argentina.

 Le invitamos a que estudie la lección con cuidado y con esmero, y que disfrutemos de ésta lección que es tan necesaria comprenderla y obedecerla, para el beneficio de nuestra salvación.

 51 ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.

 Estas fueron las últimas palabra que dijo Esteban en su sermón, unos cuantos minutos antes de morir como mártir.

 Esteban estaba predicando al pueblo y en el versículo 51, hay un cambio de tono en sus palabras, él deja la temática de su sermón y su mensaje se vuelve en un mensaje de reprensión y de condenación.

 Posiblemente en medio de su sermón, los miembros del sanedrín estaban interrumpiendo para que Esteban no continuara con su sermón. El sermón de Esteban, era probablemente el sermón que algunos judíos, y los miembros de Sanedrín, no deseaban escuchar.

 La gente común del pueblo, les gustaba escuchar los mensajes de los apóstoles, muchos de ellos también escucharon las predicaciones que daba Jesús, cuando él estuvo en la tierra. Muchos de ellos gritaron ¡Hosanna!, ¡Hosanna al Hijo de David!, pero eran los miembros del sanedrín los que se encargaban de estorbar las predicaciones de los apóstoles y eran también los que se encargaban de fomentar la hostilidad en contra del cristianismo. Ellos eran los mismos que alguna vez gritaron; “Deja libre a Barrabás y crucifica a Jesús”

 La expresión “duros de cerviz” es tomada figurativamente, del comportamiento de un buey, cuando no quiere hacer dócil su cuello, para llevar el yugo que se le impone. Esta expresión es aplicada a las personas que son rebeldes, contumaces, y necias, que resisten someterse a la voluntad de Dios.

 Esteban también les llama “incircuncisos de corazón y oídos” La circuncisión es un símbolo de pureza y de sometimiento voluntario a la ley de Dios. Los judíos padecían de una religión de fachada, por afuera se veía todo bueno y todo santo, pero por dentro el corazón seguía ardiendo en deseos pecaminosos.

 La oficina del Espíritu Santo, desempeña las siguientes funciones

-Convence

-Amonesta

-Guía

Los medios que usa la oficina del Espíritu Santo para efectuar su labor son:

-La Palabra

-Los ejemplos

-La consciencia

-Los trabajos de la providencia

La manera de resistir al Espíritu Santo es a través de la

-Falta de atención

-De la tardanza en nuestra decisión

-De la contradicción

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo afirmó que después de su ascensión enviaría a su iglesia su don mayor, el Consolador, que iba a ocupar su lugar. El Consolador es el Espíritu Santo. Es el alma de su vida, la eficiencia de su iglesia, la luz y la vida del mundo. Con su Espíritu Dios envía una influencia reconciliadora y el poder para quitar el pecado.

Dios me ha instruido que les diga, como asimismo a todo su pueblo, que tengan cuidado de no oponerse a la obra del Espíritu Santo, el Consolador enviado por Cristo, y que teman dar el primer paso presuntuoso en la senda de la rebelión. Cuando Cristo habló con los discípulos acerca del Espíritu Santo, trató de elevar sus pensamientos y ampliar sus expectativas para que lograran tener el más alto concepto de lo que es la excelencia. Tratemos de comprender sus palabras. Tratemos de apreciar el valor del maravilloso don que nos ha conferido. Tratemos de buscar la plenitud del Espíritu Santo (Cada día con Dios, p. 255).

Quien es atraído una vez y otra por su Redentor, y desatiende las advertencias dadas, no cede a su convicción de que debe arrepentirse y no escucha cuando es exhortado a buscar perdón y gracia, está en una posición peligrosa. Jesús lo está atrayendo, el Espíritu está ejerciendo su poder sobre él, instándolo a entregar su voluntad a la voluntad de Dios, y cuando esta invitación es desatendida, el Espíritu es contristado. El pecador elige permanecer en el pecado y la impenitencia, aunque tiene evidencias para estimular su fe, y una evidencia adicional no será de ninguna utilidad… Está respondiendo a otra atracción, y esa es la atracción que Satanás ejerce sobre él. Presta obediencia a los poderes de las tinieblas. Esta conducta es fatal y deja al alma en obstinada impenitencia. Esta es la blasfemia más generalizada entre los hombres, y obra en forma muy sutil, hasta que el pecador no siente remordimiento, no oye la voz de la conciencia, no experimenta el deseo de arrepentirse, y en consecuencia no tiene perdón…

Los que resisten al Espíritu de Dios piensan que en el futuro podrán arrepentirse, cuando estén listos para iniciar una reforma; pero entonces el arrepentimiento estará fuera de su alcance. Las tinieblas de los que rehúsan andar en la luz, teniendo la luz, serán proporcionales a la luz y los privilegios que se les dieron…

Nunca, nunca se sienta con la libertad de descuidar las oportunidades que se he han dado. Estudie la voluntad de Dios; no estudie cómo podrá evitar guardar los mandatos de Dios, sino estudie cómo los puede guardar con sinceridad y en verdad, y cómo servir verdaderamente a Aquel cuyo propiedad es (That I May Know Him, p. 244; parcialmente en A fin de conocerle, p. 246).

Aquellos que pertenecen a la familia de la fe nunca debieran dejar de reunirse, porque este es el medio que Dios ha designado para conducir a sus hijos a la unidad, a fin de que con amor y compañerismo cristiano se ayuden y fortalezcan y animen unos a otros…

Refresquemos nuestras mentes mediante la comunión de unos con otros y con Dios. Mientras vemos aproximarse el día de Dios, reunámonos a menudo para estudiar su Palabra y exhortamos unos a otros a ser fieles hasta el fin. Estas reuniones son el medio designado por Dios por el cual tenemos la oportunidad de hablamos unos a otros y de obtener toda la ayuda posible para preparamos en forma debida, a fin de recibir en las asambleas celestiales el cumplimiento de la promesa de nuestra heredad (Nuestra elevada vocación, p. 168).

76


Lunes 13 de marzo // Lección 11________________________________

CONTRISTAR AL ESPÍRITU SANTO – I

Lee Efesios 4:30. Aquí Pablo utiliza un imperativo y nos amonesta a no contristar al Espíritu Santo. ¿Qué significa contristar al Espíritu Santo?

Efesios 4:30

30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

El Espíritu Santo es un ser personal, no solamente una fuerza divina. Por eso puede ser contristado. Pero ¿de qué formas contristamos al Espíritu Santo? Quizá deberíamos recordar que una de las tareas del Espíritu Santo es abrir nuestros ojos al pecado (Juan 16:8). Él nos guía a Jesús, quien perdona nuestros pecados y nos santifica. Después de todo, el Espíritu de Dios es llamado “santo”. Esto significa que él odia el pecado. Pero se regocija cuando somos obedientes a Dios en todas las cosas, y pensamos y hablamos lo que es puro y santo. Por otro lado, esto también significa que es contristado cuando atesoramos cualquier cosa que no sea digna de su llamado divino. Cualquier determinación de nuestra parte para aferrarnos del pecado o restarle importancia a la seriedad del pecado lo entristece. Contristar al Espíritu Santo es algo muy serio.

El contexto de la declaración de Pablo en Efesios 4:30 acerca de contristar al Espíritu Santo trata sobre el estilo de vida que vivíamos antes de ser convertidos por Cristo, y lo que vino después de esa conversión. Como nuevas criaturas en Cristo, deberíamos ser pacientes y amables el uno con el otro, soportándonos en amor, y siendo diligentes para preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efe. 4:2, 3). Al haber sido renovados por el Espíritu (vers. 23), estamos ahora siguiendo a Cristo, nuestra nueva cabeza (vers. 15), y así no caminamos en la vanidad de nuestra mente, como lo hacen los gentiles (vers. 17). En vez de eso, vivimos una vida que es agradable a Dios (vers. 24-31).

Cuando permitimos que encuentren cabida en nuestro corazón cualquiera de las cosas negativas mencionadas en estos versículos del capítulo 4, y cuando se manifiestan en nuestras palabras y actos, entonces el Espíritu queda triste y contristado. Contristar al Espíritu Santo significa desdeñar su presencia santificadora y su poder transformador porque continuamos pecando voluntariamente.

El Espíritu Santo no es indiferente a nuestro modo de vivir. Lee Efesios 4:25 al 31, y haz una lista de comportamientos morales específicos que contristan al Espíritu Santo. ¿Por qué el Espíritu Santo es contristado por estas cosas?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

(Lunes y Martes)

Efesios 4:30

30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Este es un solemne y enfático consejo que se le da al hombre.

El nombre del Espíritu Santo se da, de una manera completa en éste texto, que es algo inusual en la Biblia.

El original griego dice así: “τὸ Πνεῦμα τὸ ἅγιον τοῦ Θεοῦ” Que si lo tradujéramos literalmente, dijera de la siguiente manera: “{Y no contristéis} “al Espíritu, al Santo Espíritu de Dios…”

La palabra contristar, es la misma palabra que nosotros usamos para tristeza. El versículo se pudiera traducir así: “No entristezcáis al Espíritu, al Santo Espíritu de Dios…”

Recordemos que la tristeza es una de las características distintivas de  una persona, si el Espíritu Santo es entristecido, está denotando que es una persona.  

Hay varias maneras que podemos entristecer al Espíritu Santo:

1-Entristecemos al Espíritu Santo cuando ignoramos su presencia, su guía y su advertencia

2-Entristecemos al Espíritu santo cuando limitamos su soberanía. El Espíritu Santo es un agente libre, el actúa como le place actuar, repartiendo regalos y dones a los hombres de acuerdo a su propio placer y decisión.

3-Entristecemos al Espíritu Santo cuando infringimos sus prerrogativas. Un ejemplo de esto es cuando defraudamos su honor y título de Supremo Interpretador de la Palabra de Dios; y en vez de buscarlo a él ardientemente y con humildad, mejor buscamos la sabiduría humana para la interpretación de las Escrituras.

4-Entristecemos al Espíritu Santo cuando resistimos su influencia santificadora.

5-Entristecemos al Espíritu Santo, cuando decidimos y consentimos pecar abiertamente

6-Entristecemos al Espíritu Santo con la cólera en todas sus formas. No hay cosa que aleje tan rápido al Espíritu Santo de una persona, que la persona deje la cólera actuar en todas las circunstancias de la vida.

7-Entristecemos al Espíritu Santo, cuando anidamos deseos y pensamientos pecaminosos; El Espíritu Santo no puede habitar en una imaginación que es corrupta.

8-Entristecemos al Espíritu Santo con la ingratitud

9-Entristecemos al Espíritu Santo con la negligencia. Muchas veces el Espíritu Santo nos impulsa a orar, a estudiar la Palabra, o a impartir la Palabra de Dios, nosotros decidimos no hacerlo, convirtiéndonos en persona negligentes e ingratas.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Vi que todo el cielo se interesaba en nuestra salvación; y ¿habremos de ser nosotros indiferentes? ¿Seremos negligentes como si fuese asunto de poca monta el que seamos salvos o perdidos? ¿Despreciaremos el sacrificio que fue hecho por nosotros? Algunos han obrado así. Han jugado con la misericordia que se les ofrecía y el desagrado de Dios pesa sobre ellos. No siempre habrá de quedar entristecido el Espíritu de Dios. Si se le contrista algo más, se apartará. Después que se haya hecho todo lo que Dios podía hacer para salvar a los hombres, y ellos por su vida hayan demostrado que desprecian la misericordia ofrecida por Jesús, la muerte será su parte y pagarán caro esa actitud. Será una muerte horrible, porque habrán de sufrir la agonía que Cristo soportó en la cruz para obtener la redención que ellos han rehusado. Y se darán cuenta de lo que han perdido: la vida eterna y la herencia inmortal. El gran sacrificio que fue hecho para salvar las almas, nos revela su valor. Cuando el alma preciosa se perdió, se perdió para siempre (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 119).

Aquellos que desean seguir un curso de conducta que complazca sus gustos están en peligro de que se les deje seguir sus propias inclinaciones, mientras suponen que son las impresiones del Espíritu de Dios. Mediante las circunstancias y los hechos se les indica a algunos en forma suficientemente clara cuál es su deber; pero debido a las instancias de amigos, en armonía con sus propias inclinaciones, se desvían de la senda del deber y no toman en cuenta las claras evidencias en el caso; luego, con aparente rectitud, oran extensa y fervientemente en busca de luz. Poseen un sentimiento ferviente sobre el asunto e interpretan que esto es el Espíritu de Dios. Pero están engañados. Esta conducta entristece al Espíritu de Dios. Tenían luz, y al comienzo de todo tendrían que haber comprendido su deber; pero unos pocos atractivos agradables encaminan sus mentes en la dirección errónea, y ellos se los presentan al Señor e insisten en su caso, y el Señor les permite que se salgan con la suya. Se inclinan tan fuertemente a seguir su propio curso de acción que Dios les permite que lo hagan y que sufran las consecuencias. Se imaginan que tienen una experiencia maravillosa (Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 84).

Cada uno de nosotros, individualmente, tiene un caso pendiente en el tribunal del cielo. El carácter está siendo pesado en las balanzas del santuario y debiera ser el sincero deseo de todos caminar con humildad y cuidado, no sea que, olvidando dejar brillar su luz ante el mundo no obtengan la gracia de Dios y pierdan todo lo que es de valor. Toda disensión, toda diferencia y crítica debe ser puesta a un lado, junto con toda maledicencia y amargura; deben atesorarse la bondad, el amor y la compasión mutuas, para que la oración de Cristo de que sus discípulos fuesen uno como lo son él y su Padre pueda ser contestada. La armonía y la unidad de la iglesia son las credenciales que ellos presentan ante el mundo demostrando que Jesús es el Hijo de Dios. La conversión genuina siempre conducirá hacia el amor genuino por Jesús y por todos aquellos por quienes él murió (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 259).

77


Lección 11 // Martes 14 de marzo_______________________________

CONTRISTAR AL ESPÍRITU SANTO – II

El hecho que el Espíritu Santo pueda ser contristado nos dice que Dios no es indiferente hacia nosotros, y hacia lo que decidimos y hacemos.

Lee Efesios 4:25 al 5:2. ¿Qué se nos indica aquí que hagamos, y cuán diferente sería nuestra vida si siguiéramos estos mandatos bíblicos?

Efesios 4:25 al 5:2

25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. (Efesios 4)

1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. (Efesios 5)

En términos positivos: deleitamos al Espíritu Santo cuando hablamos la verdad en amor; cuando nos enojamos contra el pecado, pero no pecamos en nuestro enojo; cuando trabajamos con nuestras manos y utilizamos el producto de nuestra labor para hacer el bien a los necesitados; cuando hablamos de un modo edificante e impartimos gracia a quienes nos oyen; y cuando somos amables, tiernos de corazón y perdonadores.

Si afirmamos ser cristianos, pero vivimos como si Cristo nunca hubiese venido, y nuestra vida no es afectada por su dirección y su amor, entonces contristamos al Espíritu Santo. Cuando confesamos que creemos en la Verdad, pero el modo en que actuamos y nos comportamos contradice esa confesión, contristamos al Espíritu. Nuestros esfuerzos misioneros no deben estar divorciados de nuestro comportamiento ético. Si vivimos de tal manera que los demás se dan cuenta de que verdaderamente somos hijos de Dios y reflejamos a Jesús, traemos gozo al corazón de Dios.

Lee Efesios 4:3, 4, 15, 16 y 32. ¿Qué revelan estos textos acerca de los aspectos de la vida en comunión con otros cuando vivimos en el Espíritu? ¿De qué manera una vida llena del Espíritu se ve reflejada en la comunión con otros creyentes?

Efesios 4:3, 4, 15, 16, y 32

solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;

15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,

16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Es interesante que en Efesios 4 también haya aspectos de comunidad distintivos. La idea de unidad es mencionada varias veces. Pablo está preocupado porque mantengamos la unidad del Espíritu debido a que vivimos la vida de Dios en el contexto de “unos con otros” (vers. 32). La manera en la que nos relacionamos los unos con los otros en la iglesia, “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (vers. 3), es una parte crucial de no contristar al Espíritu. El modo en que nos tratamos unos a otros en la iglesia, que es el templo del Espíritu Santo (1 Cor. 3:16, 17; 2 Cor. 6:16), es de importancia vital para el Espíritu de Dios.

Es bueno conocer la verdad y el mensaje de los tres ángeles (Apoc. 14:6-12); pero, pregúntate lo siguiente: ¿Cómo tratas a los demás, especialmente a aquellos que están bajo tu autoridad o aquellos que no pueden hacer nada por ti? Es decir, aquellos que no tienen nada para ofrecerte a cambio de tu buen trato.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Explicación se encuentra junto con el día lunes.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados” (Efesios 5:1). Los cristianos han de ser como Cristo. Deben tener el mismo espíritu, ejercer su misma influencia, y poseer la misma excelencia moral que él poseyó. Los idólatras y corrompidos de corazón tienen que arrepentirse y volver a Dios. Los que son orgullosos y que se justifican a sí mismos tienen que subyugar el yo y arrepentirse con corazón manso y humilde. Los que se inclinan hacia la mundanalidad tendrán que desprender los tentáculos de su corazón de la basura del mundo a la cual están prendidos y entrelazarse con Dios; han de convertirse en personas de pensamiento espiritual. Los deshonestos y prevaricadores tienen que hacerse justos y rectos. Los ambiciosos y codiciadores han de ocultarse en Jesús y procurar su gloria, y no la propia. Tienen que despreciar su propia santidad y acumular tesoro en el cielo. Los que no oran tendrán que sentir la necesidad tanto de la oración secreta como la de familia y elevar sus plegarias a Dios con gran fervor.

Como adoradores del Dios verdadero y viviente, debemos llevar fruto correspondiente a la luz y privilegios de que disfrutamos (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 230, 231).

Dios se dio a sí mismo en Cristo por nuestros pecados. Sufrió la muerte cruel de la cruz; llevó por nosotros el peso del pecado, “el justo por los injustos”, para revelamos su amor y atraemos hacia él. “Antes —dice— sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32). Dejad que more en vosotros Cristo, la Vida divina, y que por medio de vosotros revele el amor nacido en el cielo, el cual inspirará esperanza a los desesperados y traerá la paz de los cielos al corazón afligido por el pecado. Cuando vamos a Dios, la primera condición que se nos impone es que, al recibir de él misericordia, nos prestemos a revelar su gracia a otros (El discurso maestro de Jesucristo, p. 97).

En el plan de redención se le adjudica un papel a cada alma. A cada hombre se le asigna su obra. Nadie puede ser miembro del cuerpo de Cristo y permanecer inactivo… La obra del pueblo de Dios puede ser y será variada; más un solo Espíritu los impulsará a todos. Toda la obra que se haga por el Maestro debe relacionarse con el gran conjunto. Los obreros deben trabajar juntos en armonía, controlado cada uno por el poder divino, haciendo esfuerzos de conjunto para llevar hacia Cristo a todos cuantos los rodean. Todos deben proceder como partes de un mecanismo bien ajustado, en el cual cada una depende de la otra, aun cuando su actividad es diferente. Y cada uno debe ocupar el lugar que se le asigne y hacer la obra que se le encomiende. Dios mega a todos los miembros de su iglesia que reciban el Espíritu Santo, que se unan en comprensión fraternal, y que vinculen sus intereses con amor.

No hay nada que debilite la iglesia en forma tan manifiesta como la desunión y las rencillas. No hay nada que contienda tanto con Cristo y la verdad como un espíritu tal…

Aquel en cuyo corazón mora Cristo reconoce a Jesús cuando éste mora en el corazón de los hermanos. Cristo jamás lucha ni ejerce influencia contra sí mismo. Los cristianos deben hacer su obra, sea cual fuere esta, en unidad de Espíritu, para la perfección de todo el cuerpo (Mi vida hoy, p. 284).

78


Miércoles 15 de marzo // Lección 11_____________________________

APAGAR AL ESPÍRITU SANTO

Lee 1 Tesalonicenses 5:19 al 21. ¿De qué manera podemos apagar al Espíritu Santo?

1 Tesalonicenses 5:19-21

19 No apaguéis al Espíritu. 20 No menospreciéis las profecías. 21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

La palabra “apagar” sugiere la idea de un fuego. La misma raíz griega de la palabra utilizada en 1 Tesalonicenses 5:19 aparece también en Efesios 6:16. Esto sugiere que hay algo acerca del Espíritu Santo que es como un fuego que podemos apagar. Deberíamos recordar que el Espíritu Santo hace dos cosas importantes por nosotros: nos da conciencia del pecado y nos da poder para vencer el pecado. Ambos están relacionados con la santificación.

Por medio de la Palabra de Dios, el Espíritu nos dice lo que necesitamos saber a fin de vivir una vida santa, y mediante su poder que mora en nosotros nos capacita para cambiar nuestra vida según este conocimiento. Una de las maneras por las que podemos evitar apagar al Espíritu es no menospreciar las profecías (1 Tes. 5:20). Pablo instruyó a los creyentes de Tesalónica para que no despreciaran los dichos proféticos, pero también pidió que tuvieran discernimiento (vers. 21). Aunque debemos ser abiertos al Espíritu en nuestra vida congregacional y no deberíamos apagar la obra del Espíritu Santo, también necesitamos discernimiento, porque las falsas enseñanzas y los falsos profetas continuarán asediando a la iglesia.

No todos los espíritus son benignos. Sin embargo, la Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu, es una lámpara a nuestros pies y una luz en nuestro camino (Sal. 119:105). Por medio de la Biblia, tenemos una norma según la cual medir toda proclamación profética nueva. En los tiempos bíblicos, una lámpara de esas características contenía una mecha encendida que arrojaba luz ante los pies de quienes caminaban en la noche. La Biblia nos dice cómo “[andar] en el Espíritu” (Gál. 5:25). Esto lo hacemos al rendirnos a las enseñanzas de la Palabra de Dios y al obedecer las impresiones del Espíritu Santo mientras nos señala el camino por el cual debemos andar.

Muchos que profesan creer que la Biblia es la Palabra de Dios la interpretan de maneras que prácticamente despojan a las Escrituras de autoridad real, impidiéndoles tener ningún poder real en su vida. Además, cuando despreciamos la Palabra de Dios y la tratamos irrespetuosamente, o cuando no aplicamos sus enseñanzas en nuestra vida, estamos apagando esta lámpara que es dada para guiarnos en nuestro camino y despertar nuestra conciencia a las buenas obras.

Lee 1 Tesalonicenses 4:7 y 8. ¿Qué significa ser llamados “a santificación”? ¿En qué áreas de tu vida necesitas preguntarte si realmente estás actuando en santidad?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

19 No apaguéis al Espíritu.

En el buen sentido de la expresión, sin menospreciar a nuestro amado Jesús, y sin levantar polémicas, el Espíritu Santo es mas que Emanuel.

Emanuel es “Dios con nosotros,” pero el Espíritu Santo es Dios en nosotros.

Con la venida de Cristo a éste mundo, se le ofrece al mundo la salvación, pero con la venida del Espíritu Santo a éste mundo, se le confirma al mundo la salvación.

Cristo con su sacrificio hace que la salvación sea disponible para todo pecador, pero ese ofrecimiento llega hasta allí.

El Espíritu Santo, tiene como objetivo convencer al pecador de la necesidad de la sangre de Cristo, y es allí precisamente donde la salvación comienza a obrar en nuestras vidas.

Solo el ofrecimiento de la salvación no es suficiente, a muchos se les ofrecerá la salvación y el destino será perdición.

Pero el Espíritu Santo tiene la obra de hacer que la salvación sea una realidad y sea confirmada en nuestras vidas, por eso la Biblia dice que el Espíritu Santo nos sella para la salvación.

Por eso decimos que Emanuel es algo muy grande, Emanuel es “Dios con nosotros.” Pero el Espíritu Santo es mas grande, el Espíritu Santo es Dios en nosotros.

Antes que el Espíritu Santo viniera a ésta tierra, los humanos éramos unos edificios en ruinas, a la venida del Espíritu Santo, él nos convirtió en templos llenos de luz y de vida.

El Espíritu Santo:

-usa nuestra mente y memoria para convencernos,

-usa nuestra conciencia para condenarnos o para justificarnos,

-usa nuestro entendimiento para iluminarnos,

-usa nuestra voluntad para darnos vigor,

-usa nuestros afectos para darnos gozo y hacernos feliz, aun con todo esto, el hombre siempre está con la continua contienda de intentar apagar el Espíritu Santo en sus vidas.

La palabra “apagar” en éste caso no significa resistir, la palabra apagar significa eliminar completamente, en éste caso el fuego.

El fuego siempre ha sido un símbolo del Espíritu Santo, ésta idea comienza en el gran día del pentecostés, donde el Espíritu es derramado sobre los hijos de Dios, y según la Biblia, ellos tenían como lenguas de fuego sobre sus cabezas.

El humano no tiene la capacidad de apagar al Espíritu Santo, él es Dios, nosotros somos humanos, por lo tanto apagar el Espíritu Santo es simplemente imposible.

Comprendemos con ésta expresión, que apagar al Espíritu Santo es expulsarlo de nuestras vidas, y al expulsarlo de nuestras vidas, como una consecuencia automática, los humanos perdemos las dos vidas, tanto la física, como la espiritual.

Los antediluvianos apagaron la luz de el Espíritu Santo contendiendo con él y como resultado fueron eliminados de la tierra por el diluvio:

3 Y dijo Jehová: No contenderá mi Espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.” Génesis 6

Los Israelitas también apagaron la luz del Espíritu Santo y el Espíritu Santo los eliminó de la tierra, también: 10 Mas ellos fueron rebeldes e hicieron enojar a su Santo Espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos.” Isaías 63

Apagar la luz del Espíritu Santo, es acabar con nuestra vida aquí en la tierra.

-Se puede apagar el fuego, directamente echándole agua:

La manera mas directa de apagar el Espíritu Santo es a través de la insistencia de permanecer en un pecado que se comete deliberadamente.

 

-Se puede apagar el fuego sofocándolo, es decir poniendo sobre el fuego cualquier material que no sea combustible:

Podemos apagar al Espíritu Santo con nuestra constante negativa de aceptarlo en nuestras vidas, esa es una asfixia lenta pero segura.

 

-Se puede apagar el fuego por negligencia:

El Espíritu Santo lo podemos apagar, cuando escondemos o alzamos los dones que él nos ha entregado para que los pongamos al servicio de Dios.

 

-Se puede pagar el fuego por falta de combustible:

El Espíritu Santo se puede apagar si nuestra vida espiritual no es alimentada por la Palabra de Dios. “Santifícalos en tu verdad, por que tu Palabra es verdad”

 

-Se puede apagar el fuego por falta de aire. Puede haber mucho combustible, pero sin el aire que contiene el oxígeno, el fuego se apagará:

Podemos apagar al Espíritu Santo en nuestras vidas, si no alimentamos nuestras vidas espirituales con el aliento de la oración.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“En los tiempos antiguos Dios habló a los hombres por la boca de los profetas y apóstoles. En estos días les habla por los testimonios de su Espíritu. Nunca hubo un tiempo en que Dios instruyera a su pueblo más fervientemente de lo que lo instruye ahora acerca de su voluntad, y de la conducta que quiere que siga”.

La instrucción que fue dada en los inicios del mensaje debe considerarse como segura instrucción a seguir en estos, los últimos días. Júzguense los Testimonios por sus frutos. ¿Cuál es el espíritu de su enseñanza? ¿Cuál ha sido el resultado de su influencia? “Todos los que desean hacerlo, pueden familiarizarse con los frutos de estas visiones…”

El último engaño de Satanás será hacer que el testimonio del Espíritu de Dios pierda todo su efecto. “Sin profecía el pueblo será disipado” (Proverbios 29:18). Satanás obrará ingeniosamente de diferentes maneras y por diferentes agentes para debilitar la confianza del remanente pueblo de Dios en los verdaderos testimonios. Traerá visiones espurios a fin de engañar y mezclar lo falso con la verdad, y así ofender a las personas para que consideren que cualquier cosa que se llame visión sea un especie de fanaticismo; pero las personas sinceras, cuando observen el contraste entre lo falso y lo verdadero, podrán distinguir entre ellos.

“Cuando se ponen en duda los Testimonios en los cuales se creía una vez y se renuncia a ellos, Satanás sabe que los seducidos no se han de detener con esto, y él redobla sus esfuerzos hasta lanzarlos en abierta rebelión, que se vuelve incurable, y acaba en la destrucción” (La fe por la cual vivo, p. 298).

Los hombres tienen el poder de apagar el Espíritu de Dios; se les deja la facultad de elegir. Se les da libertad de acción. Pueden ser obedientes por el nombre y la gracia de nuestro Redentor, o desobedientes, y sentir las consecuencias.

El hombre es responsable por recibir o rechazar la verdad sagrada y eterna. El Espíritu de Dios está de continuo convenciendo, y hay almas que se deciden en pro o en contra de la verdad. ¡Cuán importante es, pues, que cada acto de la vida sea tal que no haya necesidad de arrepentirse de él, especialmente entre los embajadores de Cristo, que obran en su lugar! (Obreros evangélicos, p. 183).

La santidad es integridad ante Dios. El alma se rinde a Dios. La voluntad, y aun los pensamientos son puestos en sujeción a la voluntad de Cristo. El amor de Jesús llena el alma, y fluye constantemente en una corriente clara y refrigerante para alegrar los corazones de otros (Comentarios de Elena G. de White, en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 1075).

El pueblo de Dios se distinguirá como un pueblo que lo sirve plena y cordialmente, no honrándose a sí mismo, sino recordando que mediante un pacto solemnísimo se han comprometido a servir al Señor y únicamente a él…

La vida de Cristo sobre la tierra fue una perfecta expresión de la ley de Dios, y cuando los que pretenden ser hijos de Dios llegan a ser semejantes a Cristo en carácter, serán obedientes a los mandamientos de Dios. Entonces el Señor puede con confianza contarlos entre el número que compondrá la familia del cielo. Vestidos con el glorioso manto de la justicia de Cristo, poseen un lugar en el banquete del Rey. Tienen derecho a unirse a la multitud que ha sido lavada con sangre.

Todas las cosas deben ser vistas a la luz del ejemplo de Cristo. Él es la verdad. Él es la verdadera luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo. Escuchad sus palabras, copiad su ejemplo de abnegación y sacrificio, y mirad a los méritos de Cristo para obtener la gloria de carácter que él posee para concedérosla. Los que siguen a Cristo no viven para agradarse a sí mismos. Las normas humanas son como cañas débiles. La norma del Señor es la perfección de carácter (La maravillosa gracia de Dios, p. 148).

79


Lección 11 // Jueves 16 de marzo_______________________________

LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO

Lee Marcos 3:28 y 29; Lucas 12:10; y Mateo 12:31 y 32. Si todos los pecados y las blasfemias pueden ser perdonados, ¿qué es lo que no puede ser perdonado?

Marcos 3:28-29

28 De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; 29 pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.

Lucas 12:10

10 A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.

Mateo 12:31-32

31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. 32 A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.

Quizá ningún otro pecado ha causado tanta incertidumbre y angustia entre los cristianos, y ha sido más malentendido, que la blasfemia contra el Espíritu Santo. Algunos piensan que Jesús tiene en mente algunos pecados específicos que son particularmente graves. Haríamos bien en recordar, sin embargo, que todos los pecados son infames ante Dios, aun cuando algunos pecados puedan tener consecuencias más drásticas que otros. Pero ¿qué quiso decir Jesús cuando habló acerca del pecado imperdonable?

En realidad, ninguno de estos textos dice que este pecado no puede ser perdonado; simplemente que no será perdonado. Recordemos: la obra del Espíritu Santo es llevar a los pecadores a una concientización de su pecado y despertar en ellos el deseo de aceptar a Jesús, el único que puede perdonar pecados. La blasfemia contra el Espíritu Santo, por lo tanto, debe ser entendida como un repudio deliberado y persistente a la obra salvífica de Jesús. Ocurre cuando un individuo voluntariamente y obstinadamente resiste el testimonio del Espíritu sobre Cristo, y su salvación y gracia.

Jesús no está hablando acerca de proferir palabras soeces y difamatorias. La blasfemia contra el Espíritu Santo es cometida únicamente en el contexto de una actitud de persistente incredulidad y abierta hostilidad hacia Jesús. Blasfemar contra el Espíritu Santo no es un episodio o una acción específicos; es un modo de vida determinado.

“En lugar de recibir la evidencia presentada delante de ellos, en lugar de reconocer en las obras de Cristo el ungimiento del Cielo, se aferraron obstinadamente a sus propósitos malvados y dijeron: ‘Él llevó a cabo esta maravillosa obra por medio del diablo’. Este fue el pecado contra el Espíritu Santo” (LLM 156).

Cuando el corazón humano está fijado en oposición obstinada hacia Dios y, por ende, rehúsa conscientemente darle a Jesús el lugar que merece, el corazón se endurece y no reconoce la verdad del testimonio del Espíritu Santo del sacrificio salvador de Jesucristo. Este pecado está más allá de las posibilidades de perdón, no porque Dios no tenga el poder o la voluntad para perdonarlo, sino porque la persona es incapaz de reconocer su pecado. Por lo tanto, esa persona no acepta el perdón en Jesús. Esta actitud, por supuesto, tiene consecuencias eternas.

¿De qué forma podemos estar seguros de que, más allá de lo que profesamos acerca de nosotros mismos, no estamos viviendo en oposición a Dios y resistiendo el Espíritu Santo? (Ver, por ejemplo, 1 Juan 5:3; Rom. 8:14.)

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

28 De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; 29 pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. 30 Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo.

Este texto, es uno de los textos que trae mucha angustia, preocupación, y desánimo al cristianismo en general.

Esto pasa por dos razones: La primera es por que no logramos comprender, lo que el texto en verdad quiere decir, o por que interpretamos mal, lo que el texto está tratando de decir.

La segunda razón, es por qué el diablo usa éste texto, como una herramienta especial, para hacernos creer que por nuestros pecados, hemos cruzados los límites de la gracia divina, y no hay mas perdón para nosotros. En otras palabras el diablo está interesado en hacernos creer, que por uno de esos pecados que hemos cometido o que cometemos constantemente, ya hemos sido sentenciados a muerte eterna, y de nada no sirve cualquier intento que hagamos, para alcanzar el perdón divino.

En éste momento, deseamos asegurar 100% a usted, que no hay pecado que sea tan grande que la misericordia de Dios no pueda perdonar; y que no hay pecado que sea tan sucio, que la sangre de Cristo no pueda limpiar.

¿El pecado es grande? Es mas grande la misericordia divina

¿El pecado es sucio? Es mas poderosa la sangre de Cristo

Primero necesitamos entender que es blasfemia:

Blasfemia es la demostración de irrespeto en todas sus formas, en contra de Dios, o en contra de las cosas sagradas que le pertenecen a Dios.

Un ejemplo de esto podía ser todos los chistes o burlas, que se le hacen a Dios, a los ángeles, a los santos hombres de la Biblia, a la Biblia misma, o a la religión.

Otros ejemplo de blasfemia son las malas palabras o palabras profanas, donde se involucra la divinidad, o donde se maldicen las cosas sagradas que le pertenecen a Dios y muchos inclusive tienen la osadía de maldecir aún al mismo Dios.

También blasfemia, de acuerdo al texto del día de hoy, es tomar un acto de Dios y acreditárselo al diablo. En éste caso frente a los milagros que realizó Jesucristo, los judíos dijeron “Tiene espíritu inmundo”

¿En que parte fallamos mas los miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día?

Nosotros fallamos cuando no sabemos diferenciar la blasfemia y la lucha contra la carne.

Muchos creemos que el acto de repetir el mismo pecado, vez tras vez, ocasión tras ocasión, esto nos pone en un estado de blasfemia en contra del Espíritu Santo, y muchos llegamos a creer, que ya no tenemos el perdón de Dios y terminamos alejándonos de la iglesia e inclusive algunos terminan en el suicidio.

Nos olvidamos del texto que dice que tenemos que perdonar 70 veces siete al que nos ofende. Si Dios nos ordena perdonar infinitamente al que nos ofende, constantemente con la misma ofensa, es por que Dios está de acuerdo y dispuesto a hacer lo mismo con el pecador.

¿Qué es la lucha contra la carne? La lucha contra la carne, es el pleito que tenemos en contra de los pecados, los vicios o los complejos, con los cuales hemos nacido o los cuales hemos adquirido en el transcurso de nuestras vidas.

Todos nacemos con una debilidad, con un vicio, o con un pecado, que lo descubrimos y lo desarrollamos, mientras estamos en crecimiento. Ese vicio o ese pecado, lo venimos arrastrando en nuestras vidas, desde que tenemos uso de la razón. ¡Vaya que no es problema! Que lucha, la que se tiene en contra de ese pecado en particular.

Muchos de nosotros nos decepcionamos tanto en la vida al no poder vencer ese vicio o ese pecado, que terminamos creyendo que ya Dios no nos quiere, y tampoco nos acepta, debido a nuestra condición pecaminosa, y optamos mejor por apartarnos de las cosas religiosas o salirnos de la iglesia.

Muchos creen que esto que acabamos de mencionar es la blasfemia en contra del Espíritu Santo, pero esto no lo es. Esto que acabamos de mencionar es la lucha de la carne, que la han tenido todos los hombres de la tierra, hasta el mas santo. Esta lucha en contra de la carne, fue la que impulso al apóstol ha decir: “Miserable de mi, lo que quiero hacer no hago, y lo que no quiero hacer eso estoy haciendo”

Para la persona que no nació en la religión, muchas veces la lucha en contra de la carne, es aun mas peor. El pobrecit@ viene a la iglesia a los treinta o cuarenta años de edad, con un cuerpo amañado a los placeres del mundo, se convierte a Cristo, Dios en su bautismo le coloca un corazón nuevo; y ahora descubrimos que queda un corazón nuevito, metido en un cuerpo amañado y viejo. ¡Este si es problema serio!

La mayoría de ésta personas se van de la iglesia, por que no pueden vencer un pecado o un vicio que practicaban mientras estaban en el mundo.

Muchos de ellos se van de la iglesia por culpa de la drogas, del alcohol, del tabaco, de comidas inmundas, de fiestas que no pueden dejar de asistir, por un amor prohibido e inclusive muchos se van de la iglesia, por no dejar la vida de ostentación y de vanidad que ofrece el mundo.

Ellos creen que al no poder vencer, ese viejo pecado o vicio, se han colocado fuera de la misericordia de Dios, se han colocado en una blasfemia abierta en contra del Espíritu Santo, ya no hay perdón para ellos debido a la constante repetición de un mismo pecado, y sellan su perdición alejándose de Dios y de la salvación.

Para que usted blasfeme en contra del Espíritu Santo, usted tiene que hacer lo hizo Adolfo Hitler.

El lema de Adolfo Hitler, para la segunda guerra mundial era: “Hoy Europa, mañana el mundo” Hitler y Alemania, tenían todas las herramientas necesarias para dominar el mundo. La historia dice que un pastor cristiano se reunió con él, y tuvieron una conversación muy delicada y profunda. El pastor le hizo ver, que él tenía todo el poderío bélico para conquistar Europa, pero había un pequeño detalle, y ese pequeño detalle es que iba en contra de la voluntad de Dios. Le mostró a través de la Biblia, que Dios había dicho, que Europa nunca se volvería a unir, como era en los tiempos antiguos, por ningún medio, incluyendo el medio de la fuerza.

Después de esa reunión, Hitler tuvo un encuentro con todo su pueblo en Berlín, Alemania; y allí frente a miles y miles reunidos, frente a la radio, volvió a ver el cielo y dijo: “Dios sal fuera de nuestras vidas y de Alemania, déjanos luchar con nuestro ejército y con nuestros cañones” El pedido fue escuchado y Alemania y Hitler, fueron estampados, con la marca de la muerte, con la marca del sufrimiento, con la marca de la destrucción y con la temible marca de la perdición.

Hitler en su alocada campaña, hizo sufrir a otro pueblo que 2, 000 años atrás, ya había blasfemado también en contra del Espíritu Santo:

“Crucifícale, crucifícale, y que su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos” Ese pedido también fue escuchado por el cielo, y también los judíos fueron marcados para la destrucción y para la perdición.

¿A usted blasfemado en contra del Espíritu Santo? No, para que usted blasfeme en contra del Espíritu Santo, usted tiene que hacer lo que hizo Hitler:

Salga al patio de su casa, eleve su rostro y sus ojos al cielo, contemple a Dios y dígale: Dios quiero que salgas de mi vida, no quiero que tu misericordia me ampare, no quiero saber nada de la sangre perdonadora de Cristo, no necesito la influencia del Espíritu Santo, me quiero perder, así que te pido que me dejes en paz y que salgas de mi vida para siempre.

Si usted ha hecho esto o lo quiere hacer, entonces usted si ha blasfemado en contra del Espíritu Santo y ya no tiene perdón.

Pero si usted anda llorando todo desconsolado por su pecado, si usted está triste por su sucia condición, si usted lo mata la angustia de la culpabilidad, si en sus oraciones pide constantemente el perdón de sus pecados, y su deseo es vencer ese pecado y ser santo, entonces usted no ha blasfemado en contra del Espíritu Santo, usted está sufriendo la lucha de la carne, y si sigue pidiendo por la misericordia divina, se encuentra en el camino directo que lo conduce a la salvación.

Por favor no sea presa del diablo y de la mala interpretación del texto del día de hoy, recuerde: “Mas vale entrar al cielo arando y gateando, que caer paradito en el infierno”

Toda nuestra vida en ésta tierra, será un constante lucha en contra del mal, en contra de los vicios y en contra del pecado, no desanime.

En éste momento hago una cita con usted para conocerlo en el cielo, allí nos veremos junto al árbol de la vida, que cambia su fruto a cada mes, por la eternidad; y ese fruto es para la salud de las naciones. ¿Acepta?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los que habían hablado contra Jesús mismo, sin discernir su carácter divino, podrían ser perdonados; porque podían ser inducidos por el Espíritu Santo a ver su error y arrepentirse. Cualquiera que sea el pecado, si el alma se arrepiente y cree, la culpa queda lavada en la sangre de Cristo; pero el que rechaza la obra del Espíritu Santo se coloca donde el arrepentimiento y la fe no pueden alcanzarle. Es por el Espíritu Santo cómo obra Dios en el corazón; cuando los hombres rechazan voluntariamente al Espíritu y declaran que es de Satanás, cortan el conducto por el cual Dios puede comunicarse con ellos. Cuando se rechaza finalmente al Espíritu, no hay más nada que Dios pueda hacer para el alma (El Deseado de todas las gentes, p. 288).

Los que exaltan sus propias ideas por encima de la voluntad de Dios claramente especificada, están diciendo como Faraón: “¿Quién es Jehová para que yo oiga su voz?” Cada rechazo de la luz endurece el corazón y oscurece el entendimiento, y así les resulta a los hombres más y más difícil distinguir entre lo correcto y lo erróneo y se vuelven más osados en resistir la voluntad de Dios.

Cada prueba adicional del poder de Dios que resistió el monarca egipcio, lo indujo a un más fuerte y persistente desafío de Dios. Así prosiguió la obra: el hombre finito luchando contra la expresa voluntad de un Dios infinito. Este caso es una clara ilustración del pecado contra el Espíritu Santo. “Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. El Señor retiró Espíritu gradualmente. Al quitar su poder represor, entregó al rey en las manos del peor de todos los tiranos: el yo (Comentarios de Elena G. de White, en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, p. 1114).

¿En qué consiste el pecado contra el Espíritu Santo? En atribuir voluntariamente a Satanás la obra del Espíritu Santo. Supongamos, por ejemplo, que uno presencie la obra especial del Espíritu de Dios. Tiene evidencia convincente de que la obra está en armonía con las Escrituras, y el Espíritu testifica a su espíritu que es de Dios. Pero más tarde, cae bajo la tentación; lo domina el orgullo, la suficiencia propia, o alguna otra característica mala; y rechazando toda la evidencia de su carácter divino, declara que lo que antes reconoció como ser del Espíritu Santo era poder de Satanás. Por medio de su Espíritu es cómo Dios obra en el corazón humano; y cuando los hombres rechazan voluntariosamente al Espíritu, y declaran que es de Satanás, cortan el conducto por medio del cual Dios puede comunicarse con ellos. Al negar la evidencia que Dios le agradó darles, apagan la luz que había resplandecido en sus corazones, y como resultado son dejados en tinieblas. Así se cumplen las palabras de Cristo: “Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas” (Lucas 11:35). Por un tiempo, las personas que han cometido este pecado pueden aparentar ser hijos de Dios; pero cuando se presenten circunstancias que han de desarrollar el carácter, y manifestar qué clase de espíritu las posee, se descubrirá que están en el terreno del enemigo, bajo su negro estandarte.

Hermano mío, el Espíritu le invita hoy. Acuda de todo corazón a Jesús. Arrepiéntase de sus pecados, haga su confesión a Dios, abandone toda iniquidad, y podrá acogerse a sus promesas. “Mirad a mí, y sed salvos” (Isaías 45:22), es su misericordiosa invitación (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 596, 597).

80


Viernes 17 de marzo // Lección 11_______________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: El mero hecho de que las personas pregunten ansiosamente si han cometido el pecado imperdonable revela que, con toda certeza, no lo han hecho. Si lo hubieran cometido, ciertamente no estarían preocupándose por ello. Su preocupación es toda la evidencia que necesitan de que, verdaderamente, todavía están abiertas a las impresiones del Espíritu. Lo que la persona debería hacer es reclamar la justicia de Jesús y, aferrándose a los méritos de Jesús, avanzar en fe y obediencia. Solamente bajo el manto de la justicia de Cristo, que es la “justicia de Dios” mismo (Rom. 10:3), pueden tener la paz y la seguridad que sienten que aún les falta.

En realidad, hay una sola persona a la que Dios no puede perdonar, y esa persona es la que rehúsa persistentemente venir a Jesús con arrepentimiento. “El pecado de la blasfemia contra el Espíritu Santo no radica en cualquier palabra o hecho súbito, sino en la firme y determinada resistencia contra la verdad y la evidencia. […] No se debe considerar el pecado contra el Espíritu Santo como algo misterioso o indefinible; consiste en la negación persistente a aceptar la invitación al arrepentimiento” (“Comentarios de Elena de White”, CBA 5:1.068).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Si alguien se acercara a ti con temor de haber cometido el pecado imperdonable, ¿qué le dirías y qué textos bíblicos utilizarías para ayudarlo? ¿Por qué una comprensión de la salvación únicamente por la fe es tan crucial para ayudar a alguien que siente que está perdido y sin esperanza?
  2. Apagamos al Espíritu Santo cuando nos rehusamos a actuar o hablar según su dirección en nuestra vida. ¿En qué aspectos estamos en peligro de apagar al Espíritu? Es decir, ¿en qué áreas de nuestra vida (si las hay) nos estamos resistiendo a la dirección de Dios, y cómo podemos aprender a entregarnos por completo?
  3. A veces, Dios permite que aparezcan en nuestra vida ciertas circunstancias que nos enojan o no entendemos. Ese fue el caso, por ejemplo, con Job. ¿Por qué una actitud de resentimiento puede entorpecer la obra del Espíritu Santo en nuestra vida? ¿De qué manera podemos confiar más plenamente en Dios y someternos completamente a él, incluso en los momentos más difíciles?
  4. Temerosos de ser “contaminados” por lo que consideran influencias corruptas en la iglesia, algunos se alejan por completo del cuerpo y prosiguen la marcha solos. ¿Cuál es el problema con esa idea y por qué no es el modelo bíblico que debe seguir un cristiano?

81


Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2015

6 pensamientos en “LECCIÓN 11 – ENTRISTECER Y RESISTIR AL ESPÍRITU – PARA EL 18 DE MARZO DE 2017

  1. Gracias por proveer este website para la preparación del estudio semanal de la escuela sabática.

  2. Gracias por esa cita tan esperada, yo también espero conocerle, pero antes mi gran anhelo es que juntos nos unamos en espíritu aclamando con gran alegría la venida de nuestro único SALVADOR CRISTO JESÚS

  3. Que es lo que usted esta haciendo al publicar tan maravillosos comentarios de la Escuelita Sabatica QUE DIOS TE BENDIGA

    • Es una bendición poder disponer de estos estudios, son con diferencia los mejores que he visto.Dios lo bendiga y a sus colaboradores

  4. Hermano donde encuentro la cita que hace de Adolfo Hitler y gracias anticipadas

  5. Acera de la invitación que usted propuso en la lección del jueves yo si acepto y seria un gusto en conocerlo y felicitaciones por su labor que esta haciendo con las lecciones de escuela sabática, Dios lo bendiga!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s