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Escuela Sabática Para Maestros

Material Auxiliar Para Maestros de Escuela Sabatica

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Uniendo el cielo y la tierra. Cristo en Filipenses y Colosenses

1er Trimestre de 2026


Lección 4 en PDF, haga «CLICK» aquí


Enlace para el libro:

https://citasselectasdelespiritudeprofecia.com/


Por favor visite esta página mas tarde para encontrar el enlace, o visite escuela sabática maestros Tony Garcia en YouTube.

Usualmente el video es subido al internet, el sábado por la noche o el domingo.


LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA

Año 1er Trimestre 2º Trimestre 3er Trimestre 4º Trimestre
2024 Salmos El Gran Conflicto Marcos Juan
2025 Amor y Justicia en la Biblia Como Estudiar la Profecía y la Inspiración Éxodo Josué
2026 Colosenses – Filipenses Religión en el Mercado* Josué El Espíritu de Profecía
2027 1 & 2 de Corintios Mayordomía Eclesiología Ezequiel
2028

* Religion in the Market Place


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Lección 4: Para el 27 de julio de 2024

PARÁBOLAS

Sábado 20 de julio______________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Marcos 4:1-34; Santiago 1:21; Isaías 6:1-13; Salmos 104:12; Daniel 4:10-12.

PARA MEMORIZAR:

“Dijo también: ‘Miren lo que oyen. Con la medida con que miden los medirán otros, y aun les será añadido. Al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado’ ” (Mar. 4:24, 25).

Esta semana estudiaremos las parábolas de Marcos 4. El Evangelio de Marcos es el que menos parábolas tiene de entre los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas).

Los eruditos han debatido por muchos años acerca del significado de las parábolas de Jesús: cómo interpretarlas, qué significan, por qué las usó, qué clase de lecciones pretendían revelar y cuán literalmente debían ser tomadas o si eran puramente alegóricas, etc.

Obviamente, no vamos a resolver todas esas cuestiones en la lección de esta semana. En lugar de ello, vamos a examinarlas y, por la gracia de Dios, obtendremos una comprensión de los puntos que Jesús destacó mediante esas parábolas.

Marcos 4 contiene solo cinco parábolas: el sembrador, la lámpara, la medida, el desarrollo de la semilla y la semilla de mostaza. La mayor parte del capítulo gira en torno a la parábola del sembrador. Esta aparece en primer lugar, seguida por la razón de ser de las parábolas y, finalmente, por la interpretación de cada una. Este patrón de tres pasos será el foco de nuestro estudio los días domingo, lunes y martes. Luego, las otras parábolas serán estudiadas el miércoles y el jueves.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Para su propio sabio propósito, el Señor velaba las verdades espirituales con figuras y símbolos. Mediante el uso de figuras de lenguaje, daba a menudo a sus acusadores y enemigos la reprensión más sencilla y efectiva, y ellos no podían encontrar en sus palabras ninguna ocasión para condenarlo. Por medio de parábolas y comparaciones, encontró el mejor método de comunicar la verdad divina. En un idioma sencillo, usando figuras e ilustraciones sacadas del mundo natural, abría la verdad espiritual a sus oyentes y daba expresión a hermosos principios, que pudieran haber pasado por sus mentes, y apenas dejado un rastro, si él no hubiera conectado sus palabras, con escenas conmovedoras de la vida, la experiencia, o la naturaleza. De esta manera despertaba su interés, promovía un espíritu de investigación, y cuando tenía su atención asegurada, decididamente impresionaba en ellos, el testimonio de la verdad. Así podía impresionar debidamente el corazón, para que en el futuro, sus oyentes pudieran mirar las cosas que él había relacionado con la lección, y recordar las palabras del divino Maestro (La voz: su educación y uso correcto, pp. 119, 120).

Tan amplia era la visión que Cristo tenía de la verdad, tan vasta su enseñanza, que cada aspecto de la naturaleza era empleado en ilustrar la verdad. Las escenas sobre las cuales la vista reposaba diariamente, se hallaban relacionadas con alguna verdad espiritual, de manera que la naturaleza se halla vestida con las parábolas del Maestro.

En la primera parte de su ministerio, Cristo había hablado a la gente en palabras tan claras, que todos sus oyentes podían haber entendido las verdades que los hubieran hecho sabios para la salvación. Pero en muchos corazones la verdad no había echado raíces y había sido prestamente arrancada. «Por eso les hablo en parábolas —dijo él—, porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden… Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan». Mateo 13:13-15 (Palabras de vida del gran Maestro, p. 20).

Cristo tenía verdades para presentar, que la gente no estaba preparada para aceptar, ni aun para entender. Por esta razón también él les enseñó en parábolas. Relacionando sus enseñanzas con las escenas de la vida, la experiencia o la naturaleza, cautivaba su atención e impresionaba sus corazones. Más tarde, cuando ellos miraban los objetos que ilustraban sus lecciones, recordaban las palabras del divino Maestro.

Para las mentes abiertas al Espíritu Santo, el significado de la enseñanza del Salvador se desarrollaba más y más. Los misterios se aclaraban, y   aquello que había sido difícil de entender se tornaba evidente.

Jesús buscaba un camino hacia cada corazón. Usando una variedad de ilustraciones, no solamente presentaba la verdad en sus diferentes fases, sino que hablaba al corazón de los distintos oidores. Suscitaba su atención mediante figuras sacadas de las cosas que los rodeaban en la vida diaria. Nadie que escuchara al Salvador podía sentirse descuidado u olvidado. El más humilde, el más pecador, oía en sus enseñanzas una voz que le hablaba con simpatía y ternura (Palabras de vida del gran Maestro, p. 11).


Domingo 21 de julio_____________________________________________________

LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR

Lee Marcos 4:1 al 9. ¿Cómo son los diferentes tipos de suelo y qué ocurre con la semilla que cae en ellos?

Marcos 4:1-9

1 Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar, y se reunió alrededor de él mucha gente, tanto que entrando en una barca, se sentó en ella en el mar; y toda la gente estaba en tierra junto al mar. Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron. Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga.

Cuando leen las parábolas de Jesús en los evangelios, las personas a menudo quieren saltar rápidamente a la interpretación que Jesús da de ellas. Después de todo, ¿no es este el punto principal de estas historias, enseñar alguna verdad espiritual útil para la vida cristiana? Sí, pero a veces Jesús no explica la parábola en las breves declaraciones “el reino de Dios es como” o “el que tiene oídos para oiga, oiga”.

En consecuencia, es bueno aminorar la marcha y simplemente analizar el relato mismo a fin de captar la dirección en la que apuntan sus diversas características narrativas. Hacer esto con la parábola del sembrador aporta una variedad de ideas. La semilla es la misma en cada caso, pero cae en cuatro clases diferentes de suelo. El tipo de suelo influye grandemente en el resultado para la semilla. En lugar de ser una historia continua, la parábola constituye en realidad cuatro historias, en sus escenarios, contadas hasta el final. La extensión de tiempo para completar la historia se prolonga con cada historia sucesiva.

La semilla que cae en el camino es devorada inmediatamente por las aves. “Al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y las aves del cielo la comieron” (Mar. 4:4).

La semilla que cae en los pedregales demora algunos días o semanas en alcanzar su fallido resultado, que incluye el secamiento a causa del Sol.

La semilla que cae entre espinos demora aún más en alcanzar su infructífero final, y estos la terminan ahogando.

La semilla que cae en el buen suelo es la que tiene el desarrollo más prolongado, presumiblemente toda una estación de crecimiento, en armonía con el patrón normal de un cereal.

Tres de las historias tienen que ver con el fracaso; solo la última se refiere al éxito, a una cosecha copiosa. La longitud de las historias, la creciente extensión de cada relato sucesivo y el hecho de que solo uno de ellos tiene que ver con el éxito, todo apunta al riesgo del fracaso, pero también al resultado abundante del éxito.

La parábola parece señalar hacia el costo del discipulado y a los riesgos que este implica, pero también a la recompensa resultante de seguir a Jesús.

¿Qué otras lecciones espirituales podemos aprender de la naturaleza?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La misión de Cristo no fue entendida por la gente de su tiempo. La forma de su venida no era la que ellos esperaban. El Señor Jesús era el fundamento de todo el sistema judaico. Su imponente ritual era divinamente ordenado. El propósito de él era enseñar a la gente que al tiempo prefijado vendría Aquel a quien señalaban esas ceremonias. Pero los judíos habían exaltado las formas y las ceremonias, y habían perdido de vista su objeto. Las tradiciones, las máximas y los estatutos de los hombres ocultaron de su vista las lecciones que Dios se proponía transmitirles. Esas máximas y tradiciones llegaron a ser un obstáculo para la comprensión y práctica de la religión verdadera. Y cuando vino la Realidad, en la persona de Cristo, no reconocieron en él el cumplimiento de todos sus símbolos, la sustancia de todas sus sombras…

El evangelio de Cristo era un tropezadero para ellos porque demandaban señales en vez de un Salvador. Esperaban que el Mesías probase sus aseveraciones por poderosos actos de conquista, para establecer su imperio sobre las ruinas de los imperios terrenales. Cristo contestó a esta expectativa con la parábola del sembrador. No por la fuerza de las armas, no por violentas interposiciones había de prevalecer el reino de Dios, sino por la implantación de un nuevo principio en el corazón de los hombres (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 17, 18).

Por medio de la parábola del sembrador, Cristo ilustra las cosas del reino de los cielos, y la obra que el gran Labrador hace por su pueblo. A semejanza de uno que siembra en el campo, él vino a esparcir los granos celestiales de la verdad. Y su misma enseñanza en parábolas era la simiente con la cual fueron sembradas las más preciosas verdades de su gracia. A causa de su simplicidad, la parábola del sembrador no ha sido valorada como debiera haber sido. De la semilla natural echada en el terreno, Cristo desea guiar nuestras mentes a la semilla del evangelio, cuya siembra produce el retorno de los hombres a su lealtad a Dios. Aquel que dio la parábola de la semillita es el Soberano del cielo, y las mismas leyes que gobiernan la siembra de la semilla terrenal, rigen la siembra de la simiente de verdad (Palabras de vida del gran Maestro, p. 16).

La naturaleza, juntamente con la Biblia, debe ser nuestro gran libro de texto… Cuando se siembra la semilla y se cultiva las plantas, debemos recordar que Dios creó la semilla y la da a la tierra. Mediante su poder divino se preocupa de esa semilla. Es por su mandato que la semilla al morir, da su vida al tallo y a la espiga con sus propias semillas, las cuales se guardan para sembrarlas y obtener una nueva cosecha. Debemos estudiar, además, nuestra participación en este proceso. El agente humano tiene su parte que realizar, su obra que hacer. Esta es una de las lecciones que la naturaleza enseña y percibiremos en ella una obra solemne y hermosa (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 189).


Lunes 22 de julio_______________________________________________________

LA INTERPRETACIÓN DE JESÚS

Jesús había terminado con la parábola, sin dar inmediatamente ninguna explicación. De acuerdo con el texto (Mar. 4:1), la presentó ante una gran multitud. Solo después, ante un grupo menor (Mar. 4:10), explicó su significado.

Lee Marcos 4:13 al 20. ¿Cómo interpreta Jesús la parábola del sembrador?

Marcos 4:13-20

13 Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? 14 El sembrador es el que siembra la palabra. 15 Y estos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones. 16 Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; 17 pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. 18 Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, 19 pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 20 Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

Jesús interpreta la parábola identificando los elementos externos a la historia, que representan varios de los detalles del relato. La interpretación indica que la historia es una alegoría amplia con referencias al mundo real, no que cada detalle sea necesariamente una referencia a algo específico.

Jesús identifica a la semilla con “la palabra”. Esta se referiría a la palabra de Dios, particularmente a la predicada por Jesús. Santiago 1:21 declara: “Por lo cual, desechando toda inmundicia y maldad, reciban con mansedumbre la palabra implantada, la cual los puede salvar”.

Los diferentes suelos son distintos tipos de oyentes. De acuerdo con la interpretación de Jesús, todos escuchan la Palabra; es decir, la semilla ha sido sembrada en todos los tipos de suelo. Pero la recepción es diferente. El suelo del sendero es duro y las aves arrebatan la semilla que cae en él. Jesús vincula esto con el arrebatamiento de la verdad por parte de Satanás. El suelo pedregoso es poco profundo. Jesús relaciona esto con las personas cuyo compromiso es superficial; ellos no han tenido en cuenta el costo del discipulado. El suelo lleno de maleza ahoga la semilla sembrada. Jesús explica que esto se refiere a los afanes de la vida y a las riquezas, que asfixian la Palabra. Pero el buen suelo representa a quienes escuchan la Palabra y la reciben; como resultado, ella crece y produce una cosecha abundante.

Las explicaciones más extensas son las referidas al suelo pedregoso y al lleno de malezas. En su descripción de los oyentes representados por el primero de esos suelos, Jesús señala elementos contrastantes: los así representados reciben la Palabra con gozo pero son discípulos temporales. Cuando llega la persecución, se desmoronan. Otros no caen a causa de los malos tiempos, sino de los buenos; su enfoque está en las cosas del mundo, no en el Reino de Dios. Sus afanes y preocupaciones giran en torno a lo que el mundo ofrece.

Considera tu propia vida. ¿Se están introduciendo silenciosamente en tu experiencia algunas de las características del suelo del camino, del pedregoso o del lleno de malezas? Esto es algo que podría ocurrir más sutilmente de lo que imaginas. ¿Qué decisión puedes tomar para cambiar, si fuera necesario?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Aquello a lo cual se refiere principalmente la parábola del sembrador es el efecto producido en el crecimiento de la semilla por el suelo en el cual se echa. Mediante esta parábola Cristo decía prácticamente a sus oyentes: No es seguro para vosotros deteneros y criticar mis obras o albergar desengaño, porque ellas no satisfacen vuestras ideas. El asunto de mayor importancia para vosotros es: ¿cómo trataréis mi mensaje? De vuestra aceptación o rechazamiento de él, depende vuestro destino eterno (Palabras de vida del gran Maestro, p. 25).

A través de la parábola del sembrador, Cristo presenta el hecho de que los diferentes resultados dependen del terreno. En todos los casos, el sembrador y la semilla son los mismos. Así él enseña que si la palabra de Dios deja de cumplir su obra en nuestro corazón y en nuestra vida, la razón estriba en nosotros mismos. Pero el resultado no se halla fuera de nuestro dominio. En verdad, nosotros no podemos cambiarnos a nosotros mismos; pero tenemos la facultad de elegir y de determinar qué llegaremos a ser. Los oyentes representados por la vera del camino, el terreno pedregoso y el de espinas, no necesitan permanecer en esa condición. El Espíritu de Dios está siempre tratando de romper el hechizo de la infatuación que mantiene a los hombres absortos en las cosas mundanas, y de despertar el deseo de poseer el tesoro imperecedero. Es resistiendo al Espíritu como los hombres llegan a desatender y descuidar la palabra de Dios. Ellos mismos son responsables de la dureza de corazón que impide que la buena simiente eche raíces, y de los malos crecimientos que detienen su desarrollo.

Debe cultivarse el jardín del corazón. Debe abrirse el terreno por medio de un profundo arrepentimiento del pecado. Deben desarraigarse las satánicas plantas venenosas. Una vez que el terreno ha estado cubierto por las espinas, solo se lo puede utilizar después de un trabajo diligente. Así también, solo se pueden vencer las malas tendencias del corazón humano por medio de esfuerzos fervientes en el nombre de Jesús y con su poder… Dios desea hacer en favor nuestro esta obra, y nos pide que cooperemos con él (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 36, 37).

No debemos permitir que las cosas de este mundo absorban de tal manera la atención que la mente y el cuerpo queden completamente monopolizados. Así se priva a quienes nos rodean de las palabras amables y de las obras que los ayudarían en la ascensión del camino. El canal de la luz está obstruido por los intereses mundanos. La gracia que Cristo anhela impartir, no puede derramarla. Muchos llegan a tener cada vez menos fuerza para impartir a otros, porque no reciben poder de la Fuente de todo poder. Dios los invita a separarse de las cosas que corroen la mente y contaminan la experiencia religiosa.

Todos están apremiados por preocupaciones urgentes, cargas y deberes. Pero, cuanto mayor sea la presión que se ejerce sobre vosotros, cuanto más pesadas sean las cargas que debéis llevar, tanto mayor es vuestra necesidad de ayuda divina. Jesús será vuestro ayudador. Necesitáis constantemente la luz de la vida para aliviar vuestro camino, y entonces sus rayos divinos se reflejarán sobre otros (Nuestra elevada vocación, p. 282).


Martes 23 de julio_______________________________________________________

LA RAZÓN DE SER DE LAS PARÁBOLAS

Lee Marcos 4:10 al 12. ¿Por qué enseñaba Jesús por medio de parábolas?

Marcos 4:10-12

10 Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola. 11 Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; 12 para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.

Una lectura superficial de estos versículos da la impresión de que Jesús enseñó por medio de parábolas para mantener a oscuras a quienes no formaban parte de su entorno. Pero una perspectiva tal no condice con las acciones de Jesús en el resto del Evangelio de Marcos. En Marcos 3:5 y 6, Jesús se entristece por la dureza de corazón de los dirigentes religiosos. En Marcos 3:22 al 30, toma seriamente los argumentos de los escribas y explica detalladamente por qué están equivocados. En Marcos 12:1 al 12, los dirigentes religiosos entienden que la parábola de Jesús acerca de los labradores se refiere a ellos. Esta es, en verdad, una advertencia acerca del complot de ellos contra él y de las terribles consecuencias resultantes. Si no hubiera tenido interés en el bienestar de ellos, no les habría advertido. En consecuencia, debe darse a las palabras de Jesús aquí, en Marcos 4, una consideración más profunda a fin de captar a qué se refiere. Jesús está parafraseando Isaías 6:9 y 10.

Lee Isaías 6: 1 al 13. ¿Qué le ocurre aquí a Isaías y cuál es el mensaje que se le comunica para Israel?

Isaías 6: 1-13

1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. 10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad. 11 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto; 12 hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra. 13 Y si quedare aún en ella la décima parte, esta volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco, la simiente santa.

Isaías contempla una visión de Dios en el Templo y queda abrumado por la gloria de Dios y por su propia impureza. Dios lo purifica y le encarga un mensaje estremecedor. Como en el caso del Evangelio de Marcos, eso suena muy fuera de lugar en comparación con el resto de Isaías, donde hay mucho consuelo para el pueblo de Dios.

En Isaías 6, el mensaje pretende despertar al pueblo a fin de que abandone sus malos caminos. En Marcos, la clave para entender las palabras de Jesús se encuentra en Marcos 3:35: para entender las palabras y las enseñanzas de Jesús, uno debe hacer la voluntad de Dios. Eso es lo que convierte a alguien en parte de la familia de Jesús. Quienes ya han decidido que él está poseído por el diablo no escucharán.

El punto de la cita que Jesús hace de Isaías 6:9 y 10 no es que Dios mantiene alejadas a las personas, sino que las propias ideas preconcebidas de estas y su dureza de corazón les impiden aceptar la verdad salvadora.

La verdad es la idea dominante en la parábola del sembrador. Cada cual decide qué tipo de suelo será. Todos deciden por sí mismos si se entregarán o no a Jesús. En última instancia, cada uno de nosotros elige.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Jesús quiso incitar el espíritu de investigación. Trató de despertar a los descuidados, e imprimir la verdad en el corazón. La enseñanza en parábolas era popular, y suscitaba el respeto y la atención, no solamente de los judíos, sino de la gente de otras nacionalidades. No podía él haber empleado un método de instrucción más eficaz. Si sus oyentes hubieran anhelado un conocimiento de las cosas divinas habrían podido entender sus palabras; porque él siempre estaba dispuesto a explicarlas a los investigadores sinceros (Palabras de vida del gran Maestro, p. 11).

Cristo dio a entender a sus discípulos que predicaba por medio de parábolas y escondía las grandes verdades que presentaba mediante expresiones figuradas, para que las personas que no tenían la verdad ni la amaban, aquellos cuyos corazones habían sido desviados por sus propios caracteres y su inclinación a la complacencia propia, no pudieran conocer sus doctrinas…

Nuestro Señor calificó a los oidores infructuosos como escépticos, superficiales o secularizados. Los tales no pueden percibir la gloria moral de la verdad, o su aplicación práctica y personal a sus propios corazones. Carecen de la fe que vence al mundo, y en consecuencia el mundo los vence a ellos (Cada día con Dios, p. 359).

Tenía [Jesús] otra razón para enseñar en parábolas. Entre las multitudes que se reunían a su alrededor había sacerdotes y rabinos, escribas y ancianos, herodianos y príncipes, hombres amantes del mundo, fanáticos, ambiciosos, que deseaban, sobre todas las cosas, encontrar alguna acusación contra él. Sus espías seguían sus pasos día tras día, para hallar alguna palabra de sus labios que pudiera causar su condena y acallar para siempre a Aquel que parecía arrastrar el mundo tras sí. El Salvador entendía el carácter de esos hombres, y presentaba la verdad de tal manera que ellos no pudieran hallar nada en virtud de lo cual presentar su caso ante el Sanedrín. En parábolas reprochaba la hipocresía y las obras malvadas de aquellos que ocupaban altas posiciones, y revestía de lenguaje figurado verdades tan cortantes que, si se las hubiera presentado en forma de denuncia directa, ellos no habrían escuchado sus palabras y bien pronto hubieran puesto fin a su ministerio. Pero mientras eludía a los espías, hacía la verdad tan clara que el error era puesto de manifiesto, y los hombres de corazón sincero aprovechaban sus lecciones. La sabiduría divina, la gracia infinita, eran aclaradas por los objetos de la creación de Dios. Por medio de la naturaleza y los incidentes de la vida, los hombres eran enseñados acerca de Dios. «Las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas». Romanos 1:20.

En la enseñanza en parábolas usada por el Salvador se halla una indicación de lo que constituye la verdadera «educación superior»… En toda su enseñanza, Cristo puso la mente del hombre en contacto con la Mente infinita. No indujo a sus oyentes a estudiar las teorías de los hombres acerca de Dios, su Palabra o sus obras. Les enseñó a contemplarlo tal como se manifestaba en sus obras, en su Palabra y por sus providencias (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 12, 13).


Miércoles 24 de julio_____________________________________________________

LA LÁMPARA Y LA CESTA

Lee Marcos 4:21 al 23. ¿Cuál es el énfasis especial de Jesús en la parábola de la lámpara?

Marcos 4:21-23

21 También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? 22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. 23 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.

En el mundo bíblico de los días de Jesús, las casas variaban en superficie y tipo de construcción según su ubicación y la condición económica del propietario. Las viviendas generalmente seguían un patrón griego de construcción, alrededor de un patio interior, pero con diferentes niveles de sofisticación. Otra opción es que Jesús se estuviera refiriendo a las casas pequeñas típicas de los agricultores. Independientemente del tamaño de la casa aludida, lo importante aquí es el principio enseñado: un día, la verdad acerca de Jesús será revelada.

Jesús hace dos preguntas en Marcos 4:21. La primera espera una respuesta negativa: “Y les decía: ¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un almud o debajo de la cama?” (LBLA). La segunda pregunta espera una respuesta afirmativa: “¿No es para ponerla en el candelero?” Jesús presenta un escenario absurdo, casi jocoso, para dejar claro su punto. Las lámparas existen para dar luz; de lo contrario, pierden su razón de ser. Marcos 4:22 explica la parábola haciendo referencia a los secretos que toman estado público. ¡Cualquier persona cuyo correo electrónico o computadora hayan sido jaqueados sabe lo que significan secretos publicados! Pero Jesús está hablando del evangelio.

Lee Marcos 4:24 y 25. ¿Qué lección está Jesús enseñando con la parábola del almud o cesta para medir cereales?

Marcos 4:24-25

24 Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís. 25 Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

En muchos lugares del mundo, los productos frescos son vendidos en mercados al aire libre. En esos lugares, es típico que los vendedores tengan un recipiente para medir la cantidad de los productos que ofrecen. Es común que esos vendedores agreguen un poco más de lo solicitado para hacer así sentir al comprador que es tratado con equidad. Jesús se vale de cuán bien tratan los vendedores a sus clientes para argumentar acerca de la disposición a recibir la verdad. Si alguien es receptivo y acepta la luz, obtendrá aún más; pero si la rechaza, perderá incluso lo que tenía antes.

¿Cómo podemos aprender mejor el principio de que con la misma medida que usemos se nos medirá? Piensa en ello en relación con todas nuestras interacciones con otros.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Al enseñar al pueblo, Jesús creaba interés en sus lecciones y retenía la atención de sus oyentes mediante frecuentes ilustraciones sacadas de las escenas de la naturaleza que los rodeaba… El Salvador miró al grupo que lo acompañaba, luego al sol naciente, y dijo a sus discípulos: «Vosotros sois la luz del mundo». Así como sale el sol en su misión de  amor para disipar las sombras de la noche y despertar el mundo, los seguidores de Cristo también han de salir para derramar la luz del cielo sobre los que se encuentran en las tinieblas del error y el pecado.

En la luz radiante de la mañana se destacaban claramente las aldeas y los pueblos en los cerros circundantes, y eran detalles atractivos de la escena. Señalándolos, Jesús dijo: «Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder». Luego añadió: «Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa». La mayoría de los oyentes de Cristo eran campesinos o pescadores, en cuyas humildes moradas había un solo cuarto, en el que una sola lámpara, desde su sitio, alumbraba a toda la casa. «Así —dijo Jesús— alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 35, 36).

Dios le ha dado luz no para que la esconda bajo un cajón, sino para que la coloque en un candelero, de modo que se beneficien todos los de la casa. Es necesario que su luz brille ante otros, para iluminar las almas por las cuales Cristo murió. La gracia de Dios reinará en su corazón, y colocará su mente y pensamientos en sujeción a Jesús y sería un hombre poderoso del lado de Cristo y de la verdad.

Ganar almas debiera constituir la obra de la vida de todo aquel que profesa seguir a Cristo. Somos deudores ante el mundo por la gracia que Dios nos ha dado, por la luz que ha brillado sobre nosotros, y por la belleza y el poder que hemos descubierto en la verdad (Testimonios para la iglesia, t. 4, pp. 55, 56).

En todas nuestras transacciones comerciales debemos dejar que la luz resplandezca decididamente. No debe haber prácticas dudosas. Todo debe ser hecho con estricta integridad. Consentid mejor en perder algo financieramente que en ganar algunos centavos mediante procedimientos objetables. No perderemos nada al final si obramos correctamente. Debemos vivir la ley de Dios en nuestro mundo, y perfeccionar un carácter de acuerdo con la similitud divina. Todos los negocios, ya sea con aquellos que tienen nuestra fe como con los que no la profesan, deben ser realizados de acuerdo con principios claros y rectos. Todo debe verse a la luz de la ley de Dios. Todo debe realizarse sin fraude, sin duplicidad, sin una mancha de engaño.

«Abominación son a Jehová las pesas falsas» (Hijos e hijas de Dios, p. 187).


Jueves 25 de julio_______________________________________________________

LA PARÁBOLA DEL CRECIMIENTO DE LA SEMILLA

Lee Marcos 4:26 al 29. ¿Cuál es el foco primario de esta parábola?

Marcos 4:26-29

26 Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; 27 y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. 28 Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; 29 y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.

La mayor parte del Evangelio de Marcos tiene paralelos en Mateo, en Lucas o en ambos. Pero ese no es el caso de esta parábola, que aparece solo en Marcos. El foco temático de esta breve parábola es el proceso de crecimiento. Jesús indica que así es como funciona el Reino de Dios. Los humanos tienen una parte en el proceso, pero el crecimiento real es obra de Dios. No es un proceso interminable. La historia termina abruptamente con la maduración del grano. Así es como la segunda venida de Cristo pondrá súbitamente fin a la historia de nuestro mundo.

Lee Marcos 4:30 al 32. ¿Cuál es el énfasis importante en la parábola de la semilla de mostaza?

Marcos 4:30-32

30 Decía también: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? 31 Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; 32 pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.

Esta parábola destaca cómo algo tan diminuto crece hasta convertirse en algo notablemente grande. Las semillas de mostaza miden entre 1 y 2 milímetros de diámetro. La planta descrita aquí es probablemente la mostaza negra (Brassica nigra), que tiene semillas muy pequeñas (más de setecientas de ellas juntas pesan apenas un gramo). Aunque no son las más diminutas del mundo, son bastante pequeñas, especialmente en comparación con la planta que producen, que puede alcanzar una altura de tres metros. Jesús destaca el hecho de que aun los pájaros anidan en sus ramas. Esta última referencia alude a Salmos 104:12 y a Daniel 4:10 al 12. El Salmo 104 se refiere al poder de Dios cuando creó el mundo, y Daniel 4 representa a Nabucodonosor como un gran árbol debajo del cual todos encuentran sombra y alimento.

El punto que Jesús destaca es que el Reino de Dios, que fue muy pequeño al comienzo, llegará a ser grande e impresionante. En los días de Jesús, la gente pudo haber mirado con desprecio al predicador galileo itinerante, cubierto de polvo y con su pequeño grupo de discípulos, pero el tiempo ha mostrado que su reino de gracia sigue expandiéndose por todo el mundo.

“Y este evangelio del reino será predicado en todo el mundo, por testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” (Mat. 24:14). Considera cómo era la “iglesia” cuando Jesús hizo esa predicción. ¿Por qué esta es una predicción tan notable y reafirmadora de la fe para nosotros?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Jesús enseñó por ilustraciones y parábolas sacadas de la naturaleza y de los acontecimientos familiares de la vida diaria… De esta manera asociaba las cosas naturales con las espirituales, vinculando las cosas de la naturaleza y la vida de sus oyentes con las verdades sublimes de la Palabra escrita. Y más tarde, cuandoquiera sus ojos cayesen sobre los objetos que él había asociado con la verdad eterna, oirían repetidas sus lecciones.

Una de las parábolas más hermosas e impresionantes de Cristo es la del sembrador y la semilla. «Así es el reino de Dios —dijo él como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga». Marcos 4:26-28… El que dio esta parábola era el mismo que había creado la diminuta simiente, le había dado sus propiedades vitales, y ordenado las leyes que debían gobernar su crecimiento; e hizo de ella una ilustración viva de la verdad tanto en el mundo natural como en el espiritual (Consejos para los maestros, p. 132).

Mientras Jesús presentaba esta parábola, podían verse plantas de mostaza lejos y cerca, elevándose por sobre la hierba y los cereales, meciendo suavemente sus ramas en el aire. Los pájaros revoloteaban de rama en rama, y cantaban en medio de su frondoso follaje. Sin embargo la semilla que dio origen a estas plantas gigantes era una de las más pequeñas. Al principio proyectó un tierno brote; pero era de una potente vitalidad, y creció y floreció hasta que alcanzó el gran tamaño que entonces tenía. Así el reino de Cristo al principio parecía humilde e insignificante. Comparado con los reinos de la tierra parecía el menor de todos. La aseveración de Cristo de que era rey fue ridiculizada por los gobernantes de este mundo. Sin embargo, en las grandes verdades encomendadas a los seguidores de Cristo, el reino del evangelio poseía una vida divina. i Y cuán rápido fue su crecimiento, cuán amplia su influencia! Cuando Cristo pronunció esta parábola, había solamente unos pocos campesinos galileos que representaban el nuevo reino. Su pobreza, lo escaso de su número, era presentado repetidas veces como razón por la cual los hombres no debían unirse con estos sencillos pescadores que seguían a Jesús. Pero la semilla de mostaza había de crecer y extender sus ramas a través del mundo. Cuando pereciesen los gobiernos terrenales, cuya gloria llenaba entonces los corazones humanos, el reino de Cristo seguiría siendo una fuerza poderosa y de vasto alcance (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 55, 56).

El gobierno del reino de Cristo no se parece a ningún gobierno terrenal. Es un modelo de los caracteres de quienes componen el reino. «¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?», preguntó Cristo. No podía encontrar nada en la tierra que le sirviera como una comparación perfecta. En su tribunal preside un amor santo, y cuyos oficios y obligaciones reciben la gracia por el ejercicio de la caridad. Dios ordena a sus siervos que practiquen la piedad y la benevolencia -los mismos atributos de Dios en el desempeño de sus funciones, y que encuentren su alegría y satisfacción en reflejar el amor y la tierna compasión de la naturaleza divina con todos los que se relacionan (Comentarios de Elena G. de White en Comentarios bíblicos adventistas, t. 5, p. 1111).


Viernes 26 de julio______________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee el capítulo titulado “La siembra de la verdad” en el libro Palabras de vida del gran Maestro, de Elena de White, pp. 16-42.

“La verdadera santidad es integridad en el servicio a Dios. Esta es la condición de la verdadera vida cristiana. Cristo pide una consagración sin reserva, un servicio indiviso. Pide el corazón, la mente, el alma, las fuerzas. No debe agradarse al yo. El que vive para sí no es cristiano.

“El amor debe ser el principio de la acción. El amor es el principio fundamental del gobierno de Dios en los Cielos y la Tierra, y debe ser el fundamento del carácter del cristiano. Solo esto puede hacerlo y mantenerlo estable. Solo esto puede habilitarlo para resistir la prueba y la tentación.

“Y el amor se revelará en sacrificio. El plan de redención fue fundado en sacrificio; un sacrificio tan amplio, tan profundo y tan alto que es inconmensurable. Cristo lo dio todo por nosotros, y quienes reciban a Cristo estarán listos para sacrificarlo todo por la causa de su Redentor. El pensamiento de su honor y de su gloria vendrá antes que ninguna otra cosa” (Elena de White, Palabras de vida del gran Maestro, pp. 29,30 ).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

“El amor debe ser el principio de la acción. El amor es el principio fundamental del gobierno de Dios en los Cielos y la Tierra”. ¿Cómo nos revela la Cruz esta asombrosa verdad? ¿Cómo podemos reflejar esta clase de amor en nuestra vida? ¿Por qué debemos hacerlo?

  1. ¿Cómo responderías a alguien que insistiera en que Jesús dijo parábolas para mantener en la oscuridad a quienes no estaban entre sus seguidores? ¿Por qué Jesús, que murió por todos los seres humanos (ver 1 Juan 2:2), mantendría deliberadamente en la oscuridad a las personas por cuya salvación murió en la Cruz?
  2. Se espera que una luz esté en un candelero, no debajo de una cesta para medir cereales (Mar. 4:21). Aplica este principio al compromiso de tu iglesia local con la comunidad. ¿Cómo pueden elevar más la luz?
  3. Considera la parábola acerca del crecimiento de la semilla (Mar. 4:2629). ¿Qué papel juegan los seres humanos en contribuir al crecimiento de la semilla del evangelio, y cuál es la parte de Dios? Aunque obviamente cumplimos un papel, ¿cómo podemos asegurarnos de depender totalmente de Dios? ¿Podría esta actitud de dependencia total ser parte de lo que necesitamos hacer para crecer?