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Escuela Sabática Para Maestros

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Uniendo el cielo y la tierra. Cristo en Filipenses y Colosenses

1er Trimestre de 2026

Lección 9 – EN LOS SALMOS – SEGUNDA PARTE – Para el 31 de mayo de 2025


Lección 9 en PDF, haga «CLICK» aquí


Enlace para el libro:

https://citasselectasdelespiritudeprofecia.com/


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Usualmente el video es subido al internet, el sábado por la noche o el domingo.


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Lección 9: Para el 31 de mayo de 2025

EN LOS SALMOS – SEGUNDA PARTE

Sábado 24 de mayo________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Salmos 46; Jeremías 4:23-26; Salmos 47:1-4; 1 Tesalonicenses 4:13-17; Salmos 75; Apocalipsis 14:6-12.

PARA MEMORIZAR:

“Dios, alábenle los pueblos, todos los pueblos te alaben. Alégrense y gócense las naciones, porque juzgarás a los pueblos con equidad, y guiarás a las naciones en la tierra” (Sal. 67:3, 4).

Al pensar en los acontecimientos finales, tendemos a centrarnos en las bestias y los poderes descritos en Apocalipsis, que tienen sin duda un papel importante. De lo contrario, Dios no los habría incluido en la Biblia para que entendiéramos qué representan (ver Apoc. 1:3). Sin embargo, la profecía también trata temas clave relacionados con el pecado, el sufrimiento, el juicio, la lucha entre el bien y el mal, la justicia, la injusticia, la persecución y mucho más.

Los Salmos también tratan estos temas con gran profundidad y exploran las emociones humanas: desde el oscuro abatimiento hasta la alegría desbordante. Vemos allí a Israel preparándose para la batalla contra las fuerzas de las tinieblas. Leemos acerca de personas que luchan con la pregunta de por qué Dios no se enfrenta al mal de forma más directa e inmediata, una pregunta que sin duda todos nos hemos hecho alguna vez. Se nos dirige al Santuario en busca de respuestas, y también se apela repetidamente a la condición de Dios como Creador. ¿No son estas cuestiones y preguntas las mismas con las que también nosotros luchamos en nuestro contexto actual? Claro que sí. Por eso seguiremos estudiando y aprendiendo acerca de estas verdades cruciales contenidas en los Salmos.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Salvador sabía que ningún argumento, por lógico que fuera, podría ablandar los duros corazones, o traspasar la costra de la mundanalidad y el egoísmo. Sabía que los discípulos habrían de recibir la dotación celestial; que el evangelio sería eficaz solo en la medida en que fuera proclamado por corazones encendidos y labios hechos elocuentes por el conocimiento vivo de Aquel que es el camino, la verdad y la vida. La obra encomendada a los discípulos requeriría gran eficiencia; porque la corriente del mal que fluía contra ellos era profunda y fuerte. Estaba al frente de las fuerzas de las tinieblas un caudillo vigilante y resuelto, y los seguidores de Cristo podrían batallar por el bien solo mediante la ayuda que Dios, por su Espíritu, les diera (Los hechos de los apóstoles, p. 25).

Ahora el ojo del Salvador penetra lo futuro; contempla los campos más amplios en los cuales, después de su muerte, los discípulos van a ser sus testigos. Su mirada profética abarca lo que experimentarán sus siervos a través de todos los siglos hasta que vuelva por segunda vez. Muestra a sus seguidores los conflictos que tendrán que arrostrar; revela el carácter y el plan de la batalla. Les presenta los peligros que deberán afrontar, la abnegación que necesitarán. Desea que cuenten el costo, a fin de no ser sorprendidos inadvertidamente por el enemigo. Su lucha no había de reñirse contra la carne y la sangre, sino «contra los principados, contra las potestades, contra los gobernantes de las tinieblas de este mundo, contra las huestes espirituales de iniquidad en las regiones celestiales». Efesios 6:12. Habrán de contender con fuerzas sobrenaturales, pero se les asegura una ayuda sobrenatural. Todos los seres celestiales están en este ejército. Y hay más que ángeles en las filas. El Espíritu Santo, el representante del Capitán de la hueste del Señor, baja a dirigir la batalla. Nuestras flaquezas pueden ser muchas, y graves nuestros pecados y errores; pero la gracia de Dios es para todos los que, contritos, la pidan. El poder de la Omnipotencia está listo para obrar en favor de los que confían en Dios (El Deseado de todas las gentes, pp. 318, 319).

Dios nos somete a pruebas para que nos acerquemos a él. El salmista dice: «Muchas son las aflicciones del justo, pero el Señor lo libra de todas ellas». David fue un hombre representativo. Su historia resulta de interés para todas las almas que luchan por las victorias eternas. Dos poderes lucharon por el dominio en su vida. La incredulidad reunió sus fuerzas y procuró eclipsar la luz que brillaba sobre él desde el trono de Dios. Día tras día la batalla se desarrolló en su corazón y Satanás se opuso a cada avance de las fuerzas de la justicia. David comprendió lo que significaba luchar contra los principados y las potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo. A veces parecía que el enemigo debía obtener la victoria. Pero al final, la fe venció y David se regocijó en el poder salvador de Jehová (The Signs of the Times, 11 de agosto, 1909, «That Your Joy Might Be Full», párr. 9).


Domingo 25 de mayo_______________________________________________________

UN AUXILIO MUY PRESENTE EN EL TIEMPO DE ANGUSTIA

Lee Salmos 46. ¿Qué mensaje de esperanza podemos extraer de esto en medio de la confusión actual y de lo que sabemos que ocurrirá en la tierra en los últimos días a medida que el Gran Conflicto se desarrolla aquí?

Salmos 46

1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. Bramaron las naciones, titubearon los reinos; Dio él su voz, se derritió la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego. 10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. 11 Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

El Salmo 46 parece tocar un tema que encontramos en el libro de Hebreos: el de algo mejor. Jesús es mejor que el sumo sacerdote terrenal, su sacrificio es mejor que todos los sacrificios de animales, y el Santuario celestial es mejor que los tipos o prefiguraciones simbólicas que existían en la Tierra.

Sin embargo, este salmo adopta un enfoque diferente. El autor no está simplemente contrastando cosas buenas con otras que son mejores, sino contrastando un mundo en rebelión y las terribles consecuencias resultantes de ello con la promesa de las cosas mejores que Dios está preparando para nosotros.

De hecho, este salmo está lleno de esperanza y de la promesa de que, incluso en medio de la desolación, las pruebas, el sufrimiento y las guerras a las que nos enfrentamos, en última instancia debemos atender el consejo divino: “Estén quietos, y conozcan que Yo Soy Dios” (Sal. 46:10), y descansar en la seguridad de que un día todo esto terminará y que Dios será exaltado “entre las naciones, enaltecido […] en la tierra” (Sal. 46:10).

Nota también lo que está escrito aquí: “Por eso no temeremos, aunque la tierra sea removida, aunque se traspasen los montes al corazón del mar” (Sal. 46:2).

Es inevitable que vengan a la mente las escenas que tendrán lugar en ocasión de la Segunda Venida: “El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla, y todo monte y toda isla fueron removidos de su lugar” (Apoc. 6:14), y también lo siguiente: “Esperando y apresurándose para la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor” (2 Ped. 3:12; LBLA). Nuestro mundo actual y sus males característicos no durarán para siempre. Lo que vendrá después supera nuestra capacidad de comprender. Por ahora, sin embargo, solo tenemos que soportar, perseverando en la fe y aferrándonos a la revelación de Dios que tenemos, especialmente la que fue hecha por Jesús en la Cruz.

Por muy mal que vayan las cosas en este mundo (y sabemos que empeorarán), ¿qué esperanza deberías extraer de tu conocimiento de la bondad, el poder y el carácter de Dios (piensa en la Cruz)?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En todos los que reciben la preparación divina, debe revelarse una vida que no está en armonía con el mundo, sus costumbres o prácticas; y cada uno necesita tener experiencia personal en cuanto a obtener el  conocimiento de la voluntad de Dios. Debemos oírle individualmente hablarnos al corazón. Cuando todas las demás voces quedan acalladas, y en la quietud esperamos delante de él, el silencio del alma hace más distinta la voz de Dios. Nos invita: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios». Salmo 46.10. Solamente allí puede encontrarse verdadero descanso. Y esta es la preparación eficaz para todo trabajo que se haya de realizar para Dios. Entre la muchedumbre apresurada y el recargo de las intensas actividades de la vida, el alma que es así refrigerada quedará rodeada de una atmósfera de luz y de paz. La vida respirará fragancia, y revelará un poder divino que alcanzará a los corazones humanos (El Deseado de todas las gentes, p. 331)

Oh, que el alma se quebrante por el anhelo que tiene de Dios. Ejercita la fe que no perderá su asidero en Dios. Que el cansado y agobiado venga a Cristo. Clama en voz alta por el Consolador. Que los cansados e incrédulos se acerquen a Dios, y él se acercará a ellos. Aferraos a Dios con fe ferviente y perseverante (Carta 96, 1901, párr. 13).

Durante la vida de Jesús en la tierra, El dijo frecuentemente a sus discípulos: «Seguidme». «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame». Lucas 9:23. Ciertamente nos encontraremos con obstáculos en nuestro camino, pero debemos seguir adelante con valentía y sin quejarnos. El Señor es bueno. El es una ayuda oportuna en tiempos de angustia. Si le contamos al Señor todos nuestros problemas y creemos en su Palabra, él escuchará y responderá a nuestra oración. Nos invita a acudir a él. «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá». Mateo 7:7. La tesorería está llena. Podemos sacar de ella continuamente. Nunca se agotará.

¿Se cansa alguna vez el Señor de nuestras oraciones? No, no. Cuando lo importunamos con fervor de corazón, él escucha. Nos dirá: «Heme aquí». Isaías 58:9. Nunca debemos desanimarnos. Si tuviéramos que depender de nosotros mismos para obrar nuestra salvación, deberíamos desconfiar de nosotros mismos y estar llenos de perplejidades. Pero esta carga no nos ha sido impuesta. Escuchad y comprended esta preciosísima invitación dada a todo ser humano: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga».

Mateo 11:28-30. ¿No diremos individualmente: «Por la gracia de Dios, cumpliré las condiciones»? (Carta 14, 1902, párr. 13, 14).


Lunes 26 de mayo_________________________________________________________

ESPERANZA EN MEDIO DE LA CONFUSIÓN

Gran parte del lenguaje del libro de los Salmos es simbólico, metafórico, pero cuando se trata del que apunta al restablecimiento definitivo de nuestro planeta, hay pocas razones para creer que es meramente figurado. El Salmo 46 nos recuerda que nuestro planeta se verá profundamente afectado por el regreso de Cristo. Pero no se trata apenas de las rocas y los océanos, sino que el gran clímax de la historia de la Tierra significará el colapso de los reinos mundanos, de los miserables sistemas de gobierno humano que han causado tanto sufrimiento durante milenios.

Todos estos poderes, así como el mal y el sufrimiento que han provocado a la humanidad, dejarán por fin de existir.

Lee Jeremías 4:23 al 26. ¿Qué nos dice esto acerca del destino de este mundo, al menos hasta que haya “un cielo nuevo y una tierra nueva” (Apoc. 21:1)?

Jeremías 4:23-26

23 Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz. 24 Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos. 25 Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido. 26 Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira.

Apocalipsis 21:1

1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

La profecía bíblica revela lo que ocurrirá a este mundo. Por ejemplo, la visión de Daniel 7 muestra un mar tempestuoso del cual surgen naciones. Los vientos de la contienda y la guerra soplan sobre el mar pagano o gentil (la tierra), dando origen a un reino mundano tras otro, ninguno de los cuales puede resolver los problemas que acosan a la humanidad. Los líderes mundanos en los que nos atrevemos a confiar son casi siempre tan pecadores y egoístas como el resto de nosotros.

Ninguno de los reinos mostrados a Daniel resultó ser un hogar seguro para el pueblo de Dios, aun cuando algunos fueron mejores que otros. No obstante, sabemos que nuestra ciudadanía se encuentra en el Reino de Dios (Fil. 3:20) y que muy por encima del caos de este planeta hay un Trono inamovible (ver Eze. 1:26). Jesús enseñó que el mundo se sumirá en un desorden cada vez más profundo a medida que nos acerquemos al momento del regreso de Cristo (Mat. 24), pero podemos resistir aferrados a la fe, independientemente de la condición de nuestro planeta, porque sabemos que Dios no ha perdido el control y que cumplirá sus promesas: “Braman las naciones, titubean los reinos; alza él su voz y se derrite la tierra. ¡El Señor Todopoderoso está con nosotros! Nuestro refugio es el Dios de Jacob” (Sal. 46:6, 7). Las cosas no irán bien a corto plazo, pero sí en última instancia gracias a Jesús.

Nuestro mundo parece caótico y fuera de control. Sin embargo, ¿cómo debería ayudarnos la profecía de Daniel 7, por ejemplo, a ver que, en última instancia, todo saldrá bien si permanecemos fieles?

Daniel 7

1 En el primer año de Belsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueño, y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueño, y relató lo principal del asunto. Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar. La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre. Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne. Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio. Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas. Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. 10 Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos. 11 Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego. 12 Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo. 13 Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. 14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido. 15 Se me turbó el espíritu a mí, Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron. 16 Me acerqué a uno de los que asistían, y le pregunté la verdad acerca de todo esto. Y me habló, y me hizo conocer la interpretación de las cosas. 17 Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra. 18 Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre. 19 Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro y uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies; 20 asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, delante del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y parecía más grande que sus compañeros. 21 Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, 22 hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino. 23 Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. 24 Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. 25 Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo. 26 Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, 27 y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán. 28 Aquí fue el fin de sus palabras. En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me turbaron y mi rostro se demudó; pero guardé el asunto en mi corazón.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

A nosotros que estamos a punto de ver su cumplimiento, ¡de cuánto significado, de cuán vivo interés, son estos delineamientos de las cosas por venir, acontecimientos por los cuales, desde que nuestros primeros padres dieron la espalda al Edén, los hijos de Dios han estado velando y aguardando, anhelando y orando!

Compañeros de peregrinación, estamos todavía entre las sombras y la agitación de las actividades terrenales; pero pronto aparecerá nuestro Salvador para traer liberación y descanso. Contemplemos por la fe el bienaventurado más allá, tal como lo describió la mano de Dios. El que murió por los pecados del mundo está abriendo de par en par las puertas del Paraíso a todos los que creen en él. Pronto habrá terminado la batalla y se habrá ganado la victoria. Pronto veremos a Aquel en quien se cifran nuestras esperanzas de vida eterna. En su presencia las pruebas y los sufrimientos de esta vida resultarán insignificantes. De lo que existió antes «no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento». «No perdáis pues vuestra confianza, que tiene grande remuneración de galardón: porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará». «Israel es salvo… con salud eterna; no os avergonzaréis, ni os afrentaréis, por todos los siglos». Isaías 65:17; Hebreos 10:35-37; Isaías 45:17.

Alcemos los ojos y dejemos que nuestra fe aumente de continuo. Dejemos que esta fe nos guíe a lo largo de la senda estrecha que ha de llevarnos por las puertas de la ciudad al gran más allá, al amplio e ilimitado futuro de gloria que espera a los redimidos. «Pues, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía. Tened también vosotros paciencia: confirmad vuestros corazones: porque la venida del Señor se acerca». Santiago 5:7, 8 (Profetas y reyes, pp. 540, 541).

Estamos abatidos cuando podríamos estar esperanzados. No me atrevo a apartar el ojo de la fe de Jesús hacia las embravecidas olas, como hizo el pobre y tembloroso Pedro, para no hundirme. Veo suficiente agitación, confusión y perplejidad para distraerme y confundirme si las miro y me detengo en ellas. Digo muchas veces al día: Ayúdame, Señor, porque solo tú puedes ayudarme. Confiaré en ti plena y enteramente. La obra es tuya, la causa es tuya. Tú no permitirás que tu verdad sea reprochada (Carta 3b, 1881, párr. 5).

Nos hallamos todavía en medio de las sombras y el torbellino de las actividades terrenales. Consideremos con sumo fervor el bienaventurado más allá. Que nuestra fe penetre a través de toda nube de tinieblas, y contemplemos a Aquel que murió por los pecados dél mundo. Abrió las puertas del paraíso para todos los que le reciban y crean en él. Les da la potestad de llegar a ser hijos e hijas de Dios. Permitamos que las aflicciones que tanto nos apenan y agravian sean lecciones instructivas, que nos enseñen a avanzar hacia el blanco del premio de nuestra alta vocación en Cristo. Sintámonos alentados por el pensamiento de que el Señor vendrá pronto. Alegre nuestro corazón esta esperanza. «Aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará». Hebreos 10:37. Bienaventurados son aquellos siervos que, cuando venga su Señor, sean hallados velando (La segunda venida y el cielo, p. 152).


Martes 27 de mayo_________________________________________________________

BAJO SUS PIES

Lee Salmos 47:1 al 4. ¿Qué dice el salmista acerca del lugar que nos espera en el reino de Cristo?

Salmos 47:1-4

1 Pueblos todos, batid las manos; Aclamad a Dios con voz de júbilo. Porque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra. Él someterá a los pueblos debajo de nosotros, Y a las naciones debajo de nuestros pies. Él nos elegirá nuestras heredades; La hermosura de Jacob, al cual amó. Selah

A largo plazo, el futuro es brillante. Hasta entonces, la humanidad ha cedido el dominio del planeta a Lucifer, y cuando Satanás apareció en el concilio celestial registrado en el libro de Job se jactó de que esta Tierra le pertenecía. “¿De dónde vienes?”, le preguntó Dios. “De rodear la tierra y andar por ella”, respondió (Job 1:7).

Satanás estaba declarándola su propiedad; el hecho de poner el pie en un lugar era en la antigüedad una manera de representar el derecho a la posesión. “Levántate, recorre la tierra a lo largo y a lo ancho, porque a ti te la daré”, dijo Dios a Abraham (Gén. 13:17).

Compara 1 Tesalonicenses 4:13 al 17 con Zacarías 14:4 y presta atención a lo que dice este último pasaje acerca de los pies de Cristo. ¿Qué diferencia encuentras entre esos pasajes y qué enseñan acerca de estos dos aspectos diferentes, pero relacionados, de la soberanía final de Cristo sobre este mundo?

1 Tesalonicenses 4:13-17

13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Zacarías 14:4

Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur.

Elena de White escribió lo siguiente acerca de lo que Cristo hará al final del Milenio: “Cristo desciende sobre el Monte de los Olivos, de donde ascendió después de su resurrección y donde los ángeles repitieron la promesa de su regreso. El profeta dice: ‘Y vendrá el Señor mi Dios, y con él todos los santos’. ‘Y en ese día afirmará sus pies sobre el monte de los Olivos que está al oriente de Jerusalén. El monte de los Olivos se partirá por el medio hacia el oriente y el occidente, y hará un valle muy grande’. ‘Y el Señor será rey sobre toda la tierra. En ese día el Señor será uno, y uno su nombre’ (Zacarías 14:5, 4, 9). La nueva Jerusalén, que desciende del Cielo con deslumbrante esplendor, se asienta en el lugar purificado y preparado para recibirla, y Cristo, con su pueblo y los ángeles, entra en la Santa Ciudad” (Elena de White, El conflicto de los siglos, pp. 720, 721).

Nota la esperanza que se nos ha dado en Jesús. Piensa en lo que significaría la vida si todo terminara para siempre con la muerte. Todo sería inútil, ¿verdad?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

A este tiempo se refiere el revelador cuando dice: «Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo: y reinará para siempre jamás». Apocalipsis 11: 15. El contexto demuestra claramente cuándo sucederá esto. «Y se han airado las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo de los muertos, para que sean juzgados, y para que des el galardón a tus siervos los profetas, y a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeñitos y a los grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra». Vers. 18. El reino de Cristo se establecerá en la época del juicio final, cuando se dará la recompensa de los justos y el castigo de los impíos. Cuando todos los que se oponen a la soberanía de Cristo hayan sido destruidos, los reinos de este mundo se convertirán en los reinos de nuestro Señor y de su Cristo…

Hasta que no llegue aquel tiempo no se puede establecer el reino de Cristo en la tierra. Su reino no es de este mundo. Sus seguidores han de considerarse como «peregrinos y advenedizos sobre la tierra» Pablo dice: «Nuestra vivienda es en los cielos; de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo». Hebreos 11: 13; Filipenses 3:20 (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 755, 756).

El reino de la gracia de Dios se está estableciendo, a medida que ahora, día tras día, los corazones que estaban llenos de pecado y rebelión se someten a la soberanía de su amor. Pero el establecimiento completo del reino de su gloria no se producirá hasta la segunda venida de Cristo a este mundo. «El reino y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo» serán dados «al pueblo de los santos del Altísimo». Daniel 7:27. Heredarán el reino preparado para ellos «desde la fundación del mundo». Mateo 25:34. Cristo asumirá entonces su gran poder y reinará.

Las puertas del cielo se abrirán otra vez y nuestro Salvador, acompañado de millones de santos, saldrá como Rey de reyes y Señor de señores. Jehová Emmanuel «será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre». «El tabernáculo de Dios» estará con los hombres y Dios «morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios». Zacarías 14:9; Apocalipsis 21:3…

Al orar: «Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra», se pide que el reino del mal en este mundo termine, que el pecado sea destruido para siempre, y que se establezca el reino de la justicia. Entonces, así como en el cielo, se cumplirá en la tierra «todo su bondadoso beneplácito». 2 Tesalonicenses 1: 11 (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 93, 94).


Miércoles 28 de mayo_______________________________________________________

VINO Y SANGRE

Lee Salmos 75, Mateo 26:26 al 29 y Apocalipsis 14:9 al 12. ¿Qué revela el Salmo 75 sobre algunas de las cuestiones que están en juego en el Juicio, y cómo nos ayudan los otros textos a entender estas cuestiones?

Salmos 75

1 Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, Pues cercano está tu nombre; Los hombres cuentan tus maravillas. Al tiempo que señalaré Yo juzgaré rectamente. Se arruinaban la tierra y sus moradores; Yo sostengo sus columnas. Selah Dije a los insensatos: No os infatuéis; Y a los impíos: No os enorgullezcáis; No hagáis alarde de vuestro poder; No habléis con cerviz erguida. Porque ni de oriente ni de occidente, Ni del desierto viene el enaltecimiento. Mas Dios es el juez; A este humilla, y a aquel enaltece. Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado, Lleno de mistura; y él derrama del mismo; Hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra. Pero yo siempre anunciaré Y cantaré alabanzas al Dios de Jacob. 10 Quebrantaré todo el poderío de los pecadores, Pero el poder del justo será exaltado.

Mateo 26:26-29

26 Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; 28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. 29 Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

Apocalipsis 14:9-12

Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, 10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. 12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

Se cree que este salmo fue cantado tras la milagrosa aniquilación del ejército de Senaquerib (2 Crón. 32; 2 Rey. 19), una historia que parece apuntar a la destrucción final de los malvados en Apocalipsis 20. El pueblo de Dios está dentro de la Ciudad Santa con su Rey justo cuando los ejércitos del mal los rodean y son destruidos por Dios mismo.

Una de las cosas que Dios corrige en ocasión del Juicio es la apropiación indebida del poder que ha tenido lugar en nuestro mundo. Los seres humanos caídos ya no viven para los demás ni para la gloria de Dios, sino para sí mismos. Hoy experimentamos en muchos sentidos las consecuencias de haber elegido creer que no hay sentido ni norma moral objetiva en el universo. El filósofo Friedrich Nietzsche insistía en que debemos crear nuestro propio sentido y que debemos pretender que el universo existe para nuestro beneficio. En efecto, cada individuo se comporta hoy como si fuera un dios.

¿Cómo le fue a Nietzsche con esta filosofía? No muy bien. Perdió la razón y se desplomó en una calle de Italia tras intentar impedir que un hombre golpeara a un caballo. Luego pasó los siguientes once años de su vida en un estado semicatatónico antes de su muerte, en 1900.

Independientemente de la gravedad de los problemas existentes, se nos recuerda que los creyentes debemos vivir con esperanza y no imaginar el futuro sobre la base de los acontecimientos actuales. Es fácil desesperarse cuando vemos que los pilares de la civilización son erosionados constantemente por los impíos, o por aquellos cuya visión de Dios no se encuentra en la Biblia. Actualmente vivimos en un período en el que los valores morales –incluso cosas tan básicas como el género humano, la distinción entre el hombre y la mujer– han sido atacados, al menos en algunas partes del mundo. Ciertos tipos de inmoralidad, cosas de las que mucha gente se habría avergonzado de hablar incluso en privado, son ahora alabadas y aplaudidas públicamente. Así de mal están las cosas.

Aunque debemos poner de nuestra parte para intentar mejorar la vida de los demás, ¿por qué siempre es importante recordar que será necesaria la destrucción total de este mundo actual y su recreación sobrenatural para que todo sea restaurado?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Es el propósito de Dios manifestar por su pueblo los principios de su reino. A fin de que en su vida y carácter se revelen estos principios, él desea separarlos de las costumbres, hábitos y prácticas del mundo. Procura acercarlos más a sí, a fin de hacerles conocer su voluntad. Su propósito hacia su pueblo de hoy es el mismo que tuvo para con Israel cuando lo sacó de Egipto. Contemplando la bondad, la misericordia y el amor de Dios revelados en su iglesia, el mundo ha de tener una representación de su carácter. Cuando la ley de Dios quede así ejemplificada en la vida, el mundo mismo reconocerá la superioridad de los que aman, temen y sirven a Dios, con respecto a cualquier otro pueblo del mundo (Consejos para los maestros, p. 305).

Mis hermanos y hermanas, alléguense a la gente al practicar su ministerio. Levanten a los abatidos. Consideren las calamidades como si fueran bendiciones disfrazadas, y las aflicciones, como misericordias. Trabajen de tal manera que la esperanza brote en lugar de la desesperación…

«Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo». Sofonías 1:14. Quiero decir a cada obrero: Avance con una fe humilde, y el Señor lo acompañará. Pero vele en oración. Esta es la ciencia de su trabajo. El poder es de Dios. Trabaje dependiendo de él, y recuerde que es un colaborador suyo. El es su ayudador. Su fuerza depende de él. El constituirá su sabiduría, su justicia, su santificación y su redención. Lleve el yugo de Cristo, aprendiendo diariamente de él su mansedumbre y su humildad. El será su consuelo y reposo (Testimonios para la iglesia, t. 7, pp. 258, 259).

Cada acto de obediencia a Cristo, cada acto de abnegación por él, cada prueba bien soportada, cada victoria lograda sobre la tentación, es un paso adelante en la marcha hacia la gloria de la victoria final. Si aceptamos a Cristo por guía, él nos conducirá en forma segura. El mayor de los pecadores no tiene por qué perder el camino. Ni uno solo de los que temblando lo buscan ha de verse privado de andar en luz pura y santa. Aunque la senda es tan estrecha y tan santa que no puede tolerarse pecado en ella, todos pueden alcanzarla y ninguna alma dudosa y vacilante necesita decir: Dios no se interesa en mí.

Puede ser áspero el camino, y la cuesta empinada; tal vez haya trampas a la derecha y a la izquierda; quizá tengamos que sufrir penosos trabajos en nuestro viaje; puede ser que cuando estemos cansados y anhelemos descanso, tengamos que seguir avanzando; que cuando nos consuma la debilidad, tengamos que luchar; o que cuando estemos desalentados, debamos esperar aún; pero con Cristo como guía, no dejaremos de llegar al fin al anhelado puerto de reposo. Cristo mismo recorrió la vía áspera antes que nosotros y allanó el camino para nuestros pies (El discurso maestro de Jesucristo, p. 118).


Jueves 29 de mayo_________________________________________________________

PARA QUE SE CONOZCA TU SALVACIÓN

Lee el Salmo 67. ¿De qué manera este himno de alabanza te ayuda a comprender el papel del pueblo de Dios en Apocalipsis 14:6 al 12?

Salmo 67

1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Selah Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las naciones tu salvación. Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben. Alégrense y gócense las naciones, Porque juzgarás los pueblos con equidad, Y pastorearás las naciones en la tierra. Selah Te alaben los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben. La tierra dará su fruto; Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro. Bendíganos Dios, Y témanlo todos los términos de la tierra.

Apocalipsis 14:6-12

Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación. Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, 10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. 12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

Ingenieros del Instituto de Tecnología de Massachusetts, EE. UU., han creado un nuevo revestimiento negro que hace casi invisibles los objetos pintados con él. Logrado a partir de nanotubos, es muchas veces más oscuro que cualquier material negro fabricado anteriormente. Este nuevo material puede absorber el 99,99 % de toda la luz visible. Ni siquiera la luz más brillante consigue hacer visibles los objetos cubiertos con este revestimiento.

El Salmo 67 comienza con un llamamiento a Dios para que “haga resplandecer su rostro sobre nosotros. Para que sea conocido en la tierra tu camino” (Sal. 67:1, 2). Mediante su plan de salvación, Dios ha provisto un camino para que los pecadores sean readmitidos en su presencia sin ser destruidos por su gloria; e incluso ahora, en esta vida, la Cruz de Cristo hace posible que el rostro de Dios brille sobre nosotros.

Pero, hay más. Dios quiere que reflejemos su luz al resto del mundo. Esta fue la tarea encomendada a Israel. El Templo debía ser una casa de oración para todas las naciones: “Yo los llevaré a mi santo monte y los alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” (Isa. 56:7).

En este salmo, David apela a Dios para que “sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación” (Sal. 67:2). Desgraciadamente, el pueblo de Dios ha fracasado a menudo en esta tarea. La historia de Israel en el Antiguo Testamento contiene algunos capítulos oscuros, al igual que la historia de la iglesia cristiana en los últimos dos milenios, como si hubiéramos pintado nuestros corazones con una sustancia ultraoscura y nos contentáramos con absorber la luz de Dios sin reflejarla.

A veces vemos a la iglesia creada por Dios para proclamar el mensaje final al mundo como si se tratara de una sala de embarque reservada para pasajeros espirituales frecuentes, y parece que nos conformamos con que el resto del mundo se siente en la ruidosa e incómoda sala de embarque sin estar preparado para el viaje que le espera. Sin embargo, la iglesia remanente de Apocalipsis 14 no se contenta con permanecer en Sion con Cristo y disfrutar allí de su presencia. Por el contrario, sus integrantes vuelan sobre la faz de la Tierra mientras instan al mundo a unirse a ellos en el monte santo de Dios.

¿Qué obligaciones deberíamos sentir como iglesia y como individuos en cuanto a enseñar a los demás las verdades que tanto amamos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios le ha dado preciosos privilegios y ventajas al enviarle la luz de su verdad, y usted ha de aprovechar estas bendiciones, y permitir que otros compartan las misericordias de Dios. Qué gran campo misionero hay alrededor de sus hogares, qué oportunidades diarias para hablar del valor de las promesas de Dios, para reanimar a las pobres almas que se ven obligadas a trabajar duramente por un pequeño salario, para animar los corazones de los que luchan con la pobreza, que apenas tienen lo estrictamente necesario para vivir. Los hijos de Dios están llamados a manifestar las alabanzas de Aquel que los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable, pues han de ser los representantes de Cristo. Deben procurar siempre enseñar a aquellos con quienes entran en contacto, las verdades más elevadas y santas que las cuestiones de la vida ordinaria. El Señor dice por medio del profeta Ezequiel: «Daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición serán» (The Signs of the Times, 3 de febrero, 1890, «God’s Object in Blessing His People», párr. 5; parcialmente en Reflejemos a Jesús, 11 de julio, p. 198).

La obra más grande, el esfuerzo más noble en que el hombre puede empeñarse, es señalar a sus semejantes al Cordero de Dios. Insistamos en la importancia de esta obra con mayor fervor del que hemos manifestado en el pasado. Que los miembros de nuestra iglesia comiencen a trabajar. Que revelen a Cristo en cada pensamiento, palabra y acto. Si lo representan correctamente, recibirán la recompensa de la vida eterna y un hogar en el cielo (The Gospel Herald, 10 de diciembre, 1902, «Christ’s Representatives», párr. 10).

En cada generación Dios envió siervos suyos para reprobar el pecado tanto en el mundo como en la iglesia. Pero los hombres desean que se les digan cosas agradables, y no gustan de la verdad clara y pura. Muchos reformadores, al principiar su obra, resolvieron proceder con gran prudencia al atacar los pecados de la iglesia y de la nación. Esperaban que mediante el ejemplo de una vida cristiana y pura, llevarían de nuevo al pueblo a las doctrinas de la Biblia. Pero el Espíritu de Dios vino sobre ellos como había venido sobre Elías, impeliéndole a censurar los pecados de un rey malvado y de un pueblo apóstata; no pudieron dejar de proclamar las declaraciones terminantes de la Biblia que habían titubeado en presentar. Se vieron forzados a declarar diligentemente la verdad y señalar los peligros que amenazaban a las almas. Sin temer las consecuencias, pronunciaban las palabras que el Señor les ponía en la boca, y el pueblo se veía constreñido a oír la amonestación.

Así también será proclamado el mensaje del tercer ángel. Cuando llegue el tiempo de hacerlo con el mayor poder, el Señor obrará por conducto de humildes instrumentos, dirigiendo el espíritu de los que se consagren a su servicio (El conflicto de los siglos, pp. 591, 592).


Viernes 30 de mayo________________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Salmo 133, Hechos 1:4 al 9 y Apocalipsis 5:4 al 7.

“Durante la era patriarcal, la influencia del Espíritu Santo se había revelado a menudo en forma señalada, pero nunca en su plenitud. Ahora, en obediencia a la palabra del Salvador, los discípulos ofrecieron sus súplicas por este don, y en el Cielo Cristo añadió su intercesión. Reclamó el don del Espíritu, para poderlo derramar sobre su pueblo” (Elena de White, Los hechos de los apóstoles, p. 31).

Los discípulos recibieron la comisión de dar testimonio de Cristo “hasta lo último de la tierra” (Hech. 1:8), una obra que anunciaría el regreso de Cristo (Mat. 24:14). Nosotros debemos continuar lo que ellos empezaron.

Cuando Cristo nos dijo que lleváramos el evangelio al mundo, no nos dejó solos para que descubriéramos cómo hacerlo. El trabajo es dirigido desde el Santuario del Cielo. Nuestro trabajo está indisolublemente fusionado con Cristo: él nos guía y nos da poder. Esta es su obra, no la nuestra. Por eso se nos pide que sigamos su dirección. Ese era el caso también con Israel: Dios les pidió que siguieran sus instrucciones e hizo luego que ocurriera lo imposible. El Espíritu ya está actuando en los corazones de nuestros prójimos y se nos pide que estemos allí cuando llegue el momento de la decisión, para que podamos invitarlos a unirse al pueblo de Dios cuando esté con el Cordero sobre el monte Sion. No necesitamos inventar nuevos medios y métodos, pues nunca hemos estado a cargo de la obra.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Aún hay muchas personas no alcanzadas, aunque los mensajes de los tres ángeles han llegado a todo el mundo. Dialoguen como clase acerca de cómo puede nuestra iglesia realizar mejor la tarea para la que Cristo nos está usando. ¿Cómo podemos aprender a no desesperarnos por el hecho de que aún hay tanta gente que no ha oído hablar de las verdades cruciales para los últimos días?
  2. Juan es testigo, en Apocalipsis 5, de cómo el rollo sellado es entregado al Cordero porque es digno. Cuando el Cordero abre los sellos del rollo en Apocalipsis 6, vemos claramente predicha la historia de la iglesia cristiana desde la época del Nuevo Testamento hasta el final de los tiempos. ¿Qué lecciones podemos aprender de esta descripción acerca de cómo se propone Dios terminar la obra?
  3. ¿Qué acontecimientos actuales podrían conducir fácilmente a lo que sabemos que se avecina en Apocalipsis 13 y 14? ¿Qué obstáculos quedan aún por delante?

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