Escuela Sabatica Para Maestros

Material Auxiliar Para Maestros de Escuela Sabatica


1 comentario

Lección 13 – DEL POLVO A LAS ESTRELLAS – Para el 28 de marzo de 2020


Lección 13 en PDF, haga «CLICK» aquí


Lección 13: Para el 28 de marzo de 2020

DEL POLVO A LAS ESTRELLAS

Sábado 21 de marzo____________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Daniel 12; Romanos 8:34; Lucas 10:20; Romanos 8:18; Hebreos 2:14, 15; Juan 14:29; Apocalipsis 11:3.

PARA MEMORIZAR:

“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Dan. 12:3).

El libro de Daniel comienza con Nabucodonosor, que invade Judea y se lleva cautivos a Babilonia. En contraste, el libro de Daniel concluye con Miguel, que se levanta para liberar al pueblo de Dios de la Babilonia del tiempo del fin. Es decir, como se muestra a lo largo de Daniel, al final, justo al final, Dios resuelve todo en beneficio de su pueblo.

Como también hemos visto, Daniel y sus compañeros se mantienen fieles a Dios, y muestran una sabiduría incomparable en medio de las pruebas y los desafíos del exilio. Del mismo modo, al enfrentar tribulaciones, el pueblo de Dios del tiempo del fin también se mantendrá fiel, especialmente durante el “tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces” (Dan. 12:1). Como Daniel y sus amigos en Babilonia, mostrarán sabiduría y entendimiento. No solo experimentarán la sabiduría como una virtud personal; además se comprometerán, como consecuencia de esa sabiduría, a guiar a otros hacia la justicia. Algunos morirán o serán ejecutados y, por lo tanto, volverán al polvo, pero resucitarán para la eternidad.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No todo el mundo ha tomado posiciones con el enemigo y contra Dios. No todos se han vuelto desleales. Queda un remanente que permanece fiel a Dios; porque Juan escribe: «Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús». Apocalipsis 14:12. Muy pronto una furiosa batalla contra los que sirven a Dios será entablada por aquellos que no le sirven. Muy pronto todo lo que es susceptible de ser removido lo será, de modo que subsistan únicamente aquellas cosas que no pueden ser quebrantadas (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 14).

La condición del mundo antes de la primera venida de Cristo es un cuadro de la condición del mundo precisamente antes de su segunda venida. Existirá la misma iniquidad. Satanás manifiesta el mismo poder engañoso en la mente de los hombres. Pone en acción sus instrumentos preparados y los emplea con intensa actividad. Dispone su ejército de instrumentos humanos para que participen en el último gran conflicto contra el Príncipe de la vida, para derribar la ley de Dios que es el fundamento de su trono. Satanás hará milagros para firmar a los hombres en la creencia de que él es Jo que pretende ser: el príncipe de este mundo, y que la victoria es suya. Empleará sus fuerzas contra los que son leales a Dios; pero aunque pueda causar dolor, angustia y agonía humana, no puede mancillar el alma. Puede afligir al pueblo de Dios como lo hizo con Cristo; pero no puede hacer que parezca uno de los pequeñitos de Cristo. El pueblo de Dios debe esperar en estos últimos días que entrará en lo más recio del conflicto, pues dice la palabra profética: «El dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo» (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 4, p. 1174).

Las mentes finitas no pueden estimar plenamente el valor de un alma. ¿Con cuánta gratitud recordarán los rescatados y glorificados a los que hayan sido instrumentos de su salvación! Nadie lamentará entonces sus esfuerzos abnegados y labores perseverantes, su paciencia, longanimidad y fervientes anhelos por las almas que podrían haberse perdido si hubiese descuidado su deber o se hubiese cansado de hacer el bien.

Entonces los que sean dignos de ir vestidos de blanco se hallarán reunidos en el redil del gran Pastor. Desde su trono, el Cordero saludará al obrero fiel y al alma salvada por su labor y los conducirá al árbol de la vida y a la fuente de aguas vivas. ¡Con qué gozo contemplará el siervo de Cristo a esos redimidos, que podrán compartir la gloria de su Redentor! ¡Cuánto más precioso será el cielo para los que hayan sido fieles en la obra de salvar almas! «Y los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad» (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 584).

89


Lección 13 | Domingo 22 de marzo____________________________________________

MIGUEL, NUESTRO PRÍNCIPE

Lee Daniel 12:1. ¿Quién cambia el curso de la historia en el tiempo del fin? ¿Cómo nos ayudan Romanos 8:34 y Hebreos 7:25 a entender lo que significa este versículo?

Daniel 12:1

1 En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.

Romanos 8:34

34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Hebreos 7:25

25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

Cada capítulo de Daniel hasta ahora ha comenzado mencionando al gobernante de una nación pagana. Daniel 12 también comienza con un gobernante; pero, a diferencia de los demás capítulos, el gobernante es un Príncipe divino que se levanta para liberar al pueblo de Dios de las manos de sus enemigos.

Como percibimos en nuestro estudio de Daniel 10, Miguel es el mismo ser celestial y poderoso que se presenta ante Daniel en el río Tigris. Allí emerge como el representante celestial del pueblo de Dios. También aparece en otras partes de Daniel como un hijo de hombre (Dan. 7), el príncipe de los ejércitos (Dan. 8) y el Mesías Príncipe (Dan. 9). Por ende, Miguel, cuyo nombre significa “¿Quién como Dios?”, no debe ser otro que Jesús mismo.

Es importante tomar nota del momento de la intervención de Miguel. Según Daniel 12:1, ocurre “en aquel tiempo” (Dan. 12:1). Esta expresión se refiere al tiempo que acabamos de mencionar en Daniel 11:40 al 45. Este es el período que se extiende desde la caída del Papado en 1798 hasta la resurrección en el tiempo del fin (Dan. 12:2).

Se pueden inferir dos aspectos importantes de la obra de Miguel a partir del verbo “levantarse” utilizado en Daniel 12:1 para describir su acción. En primer lugar, el verbo “levantarse” nos recuerda el auge de los reyes para conquistar y gobernar. El verbo también tiene una connotación militar, básicamente. Muestra que Miguel actúa como un líder militar que protege a su pueblo y lo conduce de una manera especial durante las últimas etapas del Gran Conflicto.

En segundo lugar, el verbo “levantarse” también indica un escenario de juicio. Miguel “se levanta” para actuar como abogado en el tribunal celestial. Como Hijo del Hombre, comparece ante el Anciano de días en representación del pueblo de Dios durante el Juicio Investigador (Dan. 7:9–14). Por eso, el hecho de que Miguel se levante o se ponga de pie nos recuerda los aspectos militares y judiciales de su obra. En otras palabras, él está investido con el poder para derrotar a los enemigos de Dios y con la autoridad para representar al pueblo de Dios en el tribunal celestial.

Piensa en lo que significa saber que tenemos a Miguel de nuestra parte, incluso ahora. ¿Qué esperanza debería darte esto como pecador?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Jesús… caminó una vez como hombre sobre la tierra, su divinidad vestida de humanidad, como un hombre sufriente, tentado, acosado por los engaños de Satanás… Ahora él está a la diestra de Dios; está en el cielo como nuestro abogado, intercediendo por nosotros. Debemos siempre tomar aliento y esperanza al meditar en ello. Él está pensando en quienes están sujetos a las tentaciones en este mundo. Piensa en nosotros individualmente, y conoce cada necesidad nuestra. Cuando sea tentado, tan sólo diga: Él cuida de mí; él intercede por mí; él me ama; él murió por mí. Me entregaré sin reservas a él (Reflejemos a Jesús, p. 101).

Fui arrebatada en visión al Lugar Santísimo, en donde vi a Jesús intercediendo todavía por Israel. En la parte inferior de su ropaje llevaba una campanilla y una granada. Entonces vi que Jesús no dejaría el Lugar Santísimo hasta que cada caso estuviese decidido, ya para salvación, ya para destrucción, y que la ira de Dios no podía manifestarse mientras Jesús no hubiese concluido su obra en el Lugar Santísimo y se hubiese quitado sus vestiduras sacerdotales, para revestirse de ropaje de venganza. Entonces Jesús abandonará el lugar que ocupa entre el Padre y los hombres, y Dios ya no callará, sino que derramará su ira sobre los que rechazaron su verdad. Vi que la cólera de las naciones, la ira de Dios, y el tiempo de juzgar a los muertos, eran cosas separadas y distintas que se seguían unas a otras. También vi que Miguel no se había levantado aún, y que el tiempo de angustia cual no lo hubo nunca no había comenzado todavía. Las naciones se están airando ahora, pero cuando nuestro Sumo Sacerdote termine su obra en el Santuario, se levantará, se pondrá las vestiduras de venganza y entonces se derramarán las siete postreras plagas (Notas biográficas de Elena G. de White, pp. 127, 128).

Los hombres tienen un solo Abogado, un Intercesor, que puede perdonar las transgresiones. ¿No se llenarán de gratitud nuestros corazones ante Aquel que dio a Jesús para que fuera la propiciación por nuestros pecados? Pensad profundamente en el amor que el Padre ha manifestado en favor de nosotros, el amor que ha expresado para nosotros. No podemos medir ese amor. No hay medida para él. Solo podemos señalar al Calvario, al Cordero muerto desde la fundación del mundo. Es un sacrificio infinito. ¿Podemos comprender y medir lo infinito?…

Cristo es el representante de Dios ante el hombre y el representante del hombre ante Dios. Vino a este mundo como sustituto y fiador del hombre, y es plenamente capaz de salvar a todos los que se arrepienten y convierten. Debido a su justicia puede colocar al hombre en una situación ventajosa. Cristo nuestra Pascua fue sacrificado por nosotros. Dio su preciosa e inocente vida para salvar a los seres humanos culpables de la ruina eterna, para que por medio de la fe en él pudieran estar sin culpa delante del trono de Dios (Comentarios de Elena G. de White en el Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7,p. 926).

90


Lunes 23 de marzo | Lección 13________________________________________________

ESCRITOS EN EL LIBRO

Daniel 12:1 habla de quienes se encuentran “escritos en el libro”. ¿Qué significa eso?

Daniel 12:1

1 En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.

El momento de la intervención de Miguel también se describe como un tiempo de angustia sin precedentes. Esto corresponde al momento en que el Espíritu de Dios se retirará de la humanidad rebelde. Entonces, las siete últimas plagas se derramarán sobre la Babilonia del tiempo del fin (Apoc. 16; 18:20-24) como expresiones de la ira de Dios sobre las naciones, y los poderes de las tinieblas se desatarán sobre el mundo. Elena de White, al escribir acerca de este tiempo, señala que “entonces Satanás sumirá a los habitantes de la Tierra en una gran tribulación final. Cuando los ángeles de Dios dejen ya de contener los feroces vientos de las pasiones humanas, todos los elementos de contención se soltarán. El mundo entero será envuelto en una ruina más espantosa que la que cayó antiguamente sobre Jerusalén” (CS 600).

Pero el pueblo de Dios será librado durante este tiempo terrible porque, en el Juicio Investigador llevado a cabo en el tribunal celestial, Jesús, el Sumo Sacerdote celestial, los vindicó, y sus nombres están escritos en el libro.

Para entender el significado de este libro, debemos tener presente que la Biblia menciona dos tipos de libros celestiales. Uno contiene los nombres de quienes pertenecen al Señor y a veces se lo llama el Libro de la Vida (Éxo. 32:32; Luc. 10:20; Sal. 69:28; Fil. 4:3; Apoc. 17:8).

Además del Libro de la Vida, las Escrituras mencionan libros que contienen los registros de las obras humanas (Sal. 56:8; Mal. 3:16; Isa. 65:6). Estos son los libros utilizados en el tribunal celestial para determinar el compromiso de cada persona con el Señor. Estos son registros celestiales, “bases de datos”, que contienen el nombre y las obras de cada ser humano. Algunos desaprueban la idea de que su nombre, y especialmente sus obras, estén escritas en el cielo. Pero, una vez que entregamos nuestra vida a Cristo, nuestros nombres están inscritos en el Libro de la Vida, y nuestras malas acciones se borran en el Juicio. Este registro celestial brinda pruebas judiciales a todo el universo de que pertenecemos a Jesús y, por lo tanto, tenemos el derecho de estar protegidos durante el tiempo de angustia.

¿Por qué solamente la justicia de Cristo, que nos es acreditada, es la única esperanza de estar “escritos en el libro”? Lleva tu respuesta a la clase del sábado.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

«En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran Príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia; cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro». Este pasaje revela la importancia de tener nuestros nombres escritos en el libro de la vida. Todos los que tengan sus nombres registrados allí serán librados del poder de Satanás, y Cristo ordenará que se le quiten sus vestiduras viles y que sean vestidos con su propia justicia. «Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve». Malaquías 3: 17.

En el tiempo de angustia Satanás alborota a los malvados y estos rodean al pueblo de Dios para destruirlos. Pero él ignora que frente a sus nombres en los libros del cielo se ha escrito la palabra «perdón». Ignora que se ha dado la orden: «Quitadle esas vestiduras viles» y vístanlo con «ropas de gala», y «pongan mitra limpia sobre su cabeza». Zacarías 3:4-5 (Exaltad a Jesús, p. 341).

Es imposible que el hombre se salve a sí mismo. Puede engañarse a sí mismo en cuanto a esto, pero no puede salvarse a sí mismo. Sólo la justicia de Cristo puede servir para su salvación, y este es un don de Dios. Es el vestido de boda en el cual podéis aparecer como huéspedes bienvenidos en la cena de las bodas del Cordero. Que la fe se aferre de Cristo sin demora, y seréis una nueva criatura en Jesús, una luz para el mundo.

Cristo es llamado «Jehová, justicia nuestra», y mediante la fe cada uno debería decir: «Jehová, justicia mía». Cuando la fe se aferre de este don de Dios, la alabanza de Dios estará en nuestros labios y podremos decir a otros: «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». Juan 1:29. Entonces podremos hablar a los perdidos en cuanto al plan de salvación, [para decirles] que cuando el mundo yacía bajo la maldición del pecado, el Señor presentó condiciones de misericordia al pecador caído y sin esperanza, y reveló el valor y significado de su gracia (Mensajes selectos, t. 1, p. 389).

Vemos que el mundo en general no piensa en ese gran día, y muchos de sus habitantes no tienen interés de escuchar cosa alguna en cuanto a ello. Pero tendremos que enfrentar el registro de nuestras vidas. Debemos recordar que hay un testigo de todas nuestras acciones. Un ojo, semejante a una llama de fuego, contempla todas las acciones de nuestra vida. Nuestros pensamientos mismos y las intenciones y propósitos de nuestros corazones están desnudos ante el escrutinio de Dios. Así como los rasgos se reproducen sobre la placa pulida del artista, nuestros caracteres están registrados en los libros del cielo (Alza tus ojos, p. 190).

91


Lección 13 | Martes 24 de marzo_______________________________________________

LA RESURRECCIÓN

Lee Daniel 12:2 y 3. ¿De qué acontecimiento se trata? Considerando lo que entendemos sobre la muerte, ¿por qué este acontecimiento es tan importante para nosotros?

Daniel 12:2-3

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.

Probablemente Daniel sea quien hace la referencia más explícita en el Antiguo Testamento a la resurrección venidera. Y, al reflexionar sobre este pasaje, podemos conocer algunas verdades muy importantes. En primer lugar, como lo indica la metáfora de los que “duermen”, no hay ningún alma inmortal que habite el cuerpo humano. Los seres humanos son una unidad indivisible de cuerpo, mente y espíritu. Al morir, la persona deja de existir y permanece inconsciente hasta la resurrección. En segundo lugar, el pasaje apunta a la resurrección venidera como una reversión de lo que sucede como consecuencia del pecado. De hecho, la expresión traducida como “polvo de la tierra”, en el idioma original de Daniel 12:2, dice “tierra de polvo”. Esta secuencia de palabras inusual remite a Génesis 3:19, el otro pasaje bíblico donde la palabra “tierra” precede a la palabra “polvo”. Esto implica que la declaración de muerte que tuvo lugar en la caída de Adán se revertirá y la muerte ya no prevalecerá. Como dice Pablo: “Sorbida es la muerte en victoria” (1 Cor. 15:54).

Lee Romanos 8:18 y Hebreos 2:14 y 15. ¿Por qué razones no necesitamos temerle a la muerte?

Romanos 8:18

18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Hebreos 2:14-15

14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

La muerte arruina y acaba con todo aquí. Pero, se nos ofrece la promesa de que la muerte no tiene la última palabra para los creyentes fieles. La muerte es un enemigo vencido. Cuando Cristo rompió las cadenas de la muerte y salió resucitado de la tumba, asestó el golpe fatal a la muerte. Ahora podemos mirar por encima de la realidad temporal de la muerte a la realidad suprema de la vida que recibimos de Dios en Cristo. Debido a que Miguel “se levantará” (ver Dan. 12:1), aquellos que le pertenecen también se levantarán. Se levantarán de la “tierra de polvo” para brillar como las estrellas eternamente y para siempre.

En medio de los dolores y la lucha de la vida, ¿cómo podemos obtener esperanza y consuelo de la promesa de la resurrección final? ¿Por qué, de manera muy concreta, casi nada más importa?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En medio de los cielos conmovidos hay un claro de gloria indescriptible, de donde baja la voz de Dios semejante al ruido de muchas aguas, diciendo: «Hecho es». Apocalipsis 16:17…

Los sepulcros se abren y «muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua». Daniel 12:2. Todos los que murieron en la fe del mensaje del tercer ángel, salen glorificados de la tumba, para oír el pacto de paz que Dios hace con los que guardaron su ley. «Los que le traspasaron» (Apocalipsis 1 :7), los que se mofaron y se rieron de la agonía de Cristo y los enemigos más acérrimos de su verdad y de su pueblo, son resucitados para mirarle en su gloria y para ver el honor con que serán recompensados los fieles y obedientes…

Desde el cielo se oye la voz de Dios que proclama el día y la hora de la venida de Jesús, y promulga a su pueblo el pacto eterno…Y cuando la bendición es pronunciada sobre los que honraron a Dios santificando su sábado, se oye un inmenso grito de victoria (El conflicto de los siglos, pp. 620, 621, 623).

Mientras tanto, los santos que lo esperan estarán mirando al cielo, como los «varones galileos» cuando ascendió desde el monte de las Olivas. Luego, sólo los que son santos, los que han seguido enteramente al manso Modelo, exclamarán con gozoso arrobamiento al contemplarlo: «He aquí este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará». Y serán transformados «en un momento, en un abrir de ojo, a la final trompeta», esa trompeta que resucita a los santos dormidos y los llama a levantarse de sus lechos de polvo, revestidos de gloriosa inmortalidad, exclamando: «¡Victoria! ¡Victoria! sobre la muerte y el sepulcro». Los santos transformados son arrebatados junto con ellos para encontrar al Señor en el aire, para no separarse nunca más del objeto de su amor.

Cristo ha sido un compañero diario y un amigo familiar para sus fieles seguidores. Estos han vivido en contacto íntimo, en constante comunión con Dios. Sobre ellos ha nacido la gloria del Señor. En ellos se ha reflejado la luz del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Ahora se regocijan en los rayos no empañados de la refulgencia y la gloria del Rey en su majestad. Están preparados para la comunión del cielo; pues tienen el cielo en su corazón (Hijos e hijas de Dios, p. 362).

En la primera resurrección el Dador de la vida llamará a la posesión que él ha comprado, y hasta esa hora de triunfo, en la cual resonará la trompeta final y el vasto ejército se adelantará para apropiarse de la victoria eterna, todo santo que duerme será salvaguardado y protegido como una joya preciosa, a la cual Dios conoce por nombre. Gracias al poder del Salvador que moraba en ellos mientras vivían y debido a que fueron participantes de la naturaleza divina, serán levantados de entre los muertos (Hijos e hijas de Dios, p. 361).

92


Miércoles 25 de marzo | Lección 13____________________________________________

EL LIBRO SELLADO

Lee Daniel 12:4 y Juan 14:29. ¿Por qué el libro de Daniel será sellado hasta el tiempo del fin?

Daniel 12:4

Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.

Juan 14:29

29 Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.

Al final de la última parte del libro (Dan. 10:1–12:4), el profeta recibe la orden de sellar el rollo hasta el tiempo del fin. En el mismo momento, el ángel predice que “muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará” (Dan. 12:4). Aunque algunos estudiosos de Daniel han tomado estas palabras como una predicción del progreso científico, que también podría incluirse en el significado, el contexto parece indicar que correr “de aquí para allá” se refiere a buscar en el libro de Daniel mismo. De hecho, al mirar hacia atrás en la historia, notamos que Daniel fue una pieza oscura de la literatura durante siglos. Quizás en algunos lugares lo hayan conocido y estudiado, pero algunas de sus enseñanzas y profecías clave continuaron siendo misteriosas. Por ejemplo, los mensajes proféticos relacionados con la purificación del Santuario celestial, el Juicio, la identidad y la obra del cuerno pequeño, al igual que el marco temporal relacionado con estas profecías, distaban de ser claros.

Pero, a partir de la Reforma protestante, cada vez más gente empezó a estudiar el libro de Daniel. Sin embargo, recién en el tiempo del fin el libro finalmente se abrió y su contenido se dio a conocer de manera más completa. Como señala Elena de White, “desde 1798 el libro de Daniel ha sido desellado, el conocimiento de las profecías se ha incrementado y muchos han proclamado el solemne mensaje del juicio cercano” (CS 356). “Al final del siglo XVIII y al comienzo del XIX se despertó un nuevo interés en las profecías de Daniel y Apocalipsis en varios lugares del mundo muy distantes entre sí. El estudio de estas profecías difundió mucho la creencia de que la segunda venida de Cristo estaba cerca. Numerosos expositores en Inglaterra, José Wolff en Medio Oriente, Manuel Lacunza en América del Sur y Guillermo Miller en los Estados Unidos, junto con una hueste de otros estudiantes de las profecías, basándose en su estudio de las profecías de Daniel, declararon que la Segunda Venida estaba próxima. Hoy, esta convicción se ha convertido en la fuerza impulsora de un movimiento mundial” (CBA 4:904).

Piensa en la gran ventaja que tenemos hoy de poder mirar hacia atrás en la historia y ver cómo se han cumplido estas profecías históricas de Daniel. ¿Cómo debería esto ayudarnos a confiar en todas las promesas de Dios?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En el Apocalipsis todos los libros de la Biblia se encuentran y terminan. En él está el complemento del libro de Daniel. Uno es una profecía, el otro una revelación. El libro que fue sellado no fue el Apocalipsis, sino aquella porción de la profecía de Daniel que se refiere a los últimos días. El ángel ordenó: «Tú empero Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin». Daniel 12:4 (Hechos de los apóstoles, p. 467).

Las palabras del ángel a Daniel acerca de los últimos días, serán comprendidas en el tiempo del fin. En ese tiempo, «muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia será aumentada». «Los impíos obrarán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero entenderán los entendidos». Daniel 12:4, 10. El Salvador mismo anunció señales de su venida y dijo: «Cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios». «Y mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día». Lucas 21:31,34 (El Deseado de todas las gentes, pp. 201,202).

Si la gente hubiese entendido las visiones de Daniel habría comprendido mejor las de Juan. Pero a su debido tiempo, Dios obró en su siervo elegido, y él, con claridad y el poder del Espíritu Santo, explicó las profecías demostrando la concordancia entre las visiones de Daniel y las de Juan, así como con otros pasajes de la Biblia, e inculcó en el ánimo de la gente las sagradas y temibles amonestaciones de la Escritura a prepararse para el advenimiento del Hijo del hombre. Quienes le oyeron quedaron profundamente convencidos, y clero y pueblo, pecadores e incrédulos, se volvieron hacia el Señor y buscaron la preparación para estar en pie en el juicio (Primeros escritos, p. 231).

Las profecías presentan una sucesión de acontecimientos que llevan al comienzo del juicio. Esto es particularmente cierto del libro de Daniel. Pero la parte de su profecía que se refería a los últimos días, debía Daniel cerrarla y sellarla «hasta el tiempo del fin». Un mensaje relativo al juicio, basado en el cumplimiento de estas profecías, no podía ser proclamado antes de que llegásemos a aquel tiempo…

Semejante mensaje no se predicó en los siglos pasados. San Pablo, como lo hemos visto, no lo predicó; predijo a sus hermanos la venida de Cristo para un porvenir muy lejano. Los reformadores no lo proclamaron tampoco. Martín Lutero fijo la fecha del juicio para cerca de trescientos años después de su época. Pero desde 1798 el libro de Daniel ha sido desellado, la ciencia de las profecías ha aumentado y muchos han proclamado el solemne mensaje del juicio cercano (El conflicto de los siglos, p. 356).

93


Lección 13 | Jueves 26 de marzo_______________________________________________

EL TIEMPO DE ESPERA

Lee Daniel 12:5 al 13. ¿Cómo concluye el libro?

Daniel 12:5-13

Y yo Daniel miré, y he aquí otros dos que estaban en pie, el uno a este lado del río, y el otro al otro lado del río. Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas? Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas. Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. 10 Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán. 11 Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. 12 Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días. 13 Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.

Curiosamente, esta escena final tiene lugar al lado del “río”, o el Tigris, el lugar de la última gran visión de Daniel (Dan. 10:4). Sin embargo, la palabra empleada aquí no es la palabra hebrea común para “río”, sino el término ye’or, que generalmente designa “el río Nilo”. Esto nos recuerda el Éxodo y muestra que, así como el Señor redimió a Israel de Egipto, redimirá a su pueblo del tiempo del fin.

Se dan tres calendarios proféticos. El primero, “tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo”, responde la pregunta: “¿Cuándo será el fin de estas maravillas?” (Dan. 12:6). Las “maravillas” se refieren a las cosas descritas en la visión de Daniel 11, que son una elaboración de Daniel 7 y 8. Más específicamente, este período se mencionó en Daniel 7:25 y más adelante en Apocalipsis 11:3; 12:6 y 14; y 13:5. También corresponde a los 1.260 años de la supremacía papal, que se extendió desde 538 hasta 1798 d.C. Y Daniel 11:2 al 35 se refiere a la misma persecución sin mencionar su duración.

Los otros dos períodos, 1.290 y 1.335 días, responden la pregunta: “¿Cuál será el fin de estas cosas?” que el mismo Daniel le hizo al Varón vestido de lino. Y ambos períodos comienzan con la eliminación del “continuo sacrificio” y el establecimiento de la “abominación desoladora”. De la lección sobre Daniel 8, aprendimos que el “continuo sacrificio” se refiere a la intercesión continua de Cristo, que fue reemplazada por una sistema de adoración falso. Por lo tanto, este período profético debería comenzar en el año 508 d.C., cuando Clodoveo, rey de los francos, se convirtió a la fe católica. Este importante acontecimiento allanó el camino para la unión entre la Iglesia y el Estado, que prevaleció a lo largo de la Edad Media. Por lo tanto, los 1.290 días terminaron en 1798, cuando el papa del momento fue arrestado, bajo la autoridad del emperador francés Napoleón. Y los 1.335 días, el último período profético mencionado en Daniel, terminaron en 1843. Este fue el tiempo del movimiento millerita y del estudio renovado de las profecías bíblicas. Fue un tiempo de espera y esperanza en la inminente venida de Jesús.

A lo largo de Daniel, vemos dos cosas: al pueblo de Dios perseguido, y al pueblo de Dios finalmente reivindicado y salvo. ¿Cómo puede esta realidad ayudarnos a procurar ser fieles, independientemente de nuestras pruebas apremiantes?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

«Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sobrecoja como ladrón; porque todos vosotros sois hijos de luz, e hijos del día; no somos de la noche, ni de las tinieblas». Aunque no sabemos la hora en que ha de volver nuestro Señor, podemos saber que está cerca. «Por tanto, no durmamos como los demás; antes velemos y seamos sobrios». 1 Tesalonicenses 5:4-6 (El Deseado de todas las gentes, p. 235).

Si pudieran ser abiertos nuestros ojos, como sucedió con el siervo de Elíseo en Dotán, nos veríamos rodeados por ángeles malignos que tratan de imponer su presencia sobre nosotros, y buscan una oportunidad para tentarnos y vencemos; pero también veríamos a ángeles santos que nos guardan, y que con su luz y su poder mantienen a raya a los ángeles malos (Exaltad a Jesús, p. 341).

En las horas más sombrías, en las circunstancias más amedrentadoras, el creyente puede afirmar su alma en la fuente de toda luz y poder. Día tras día, por la fe en Dios, puede renovar su esperanza y valor. «El justo en su fe vivirá». Al servir a Dios, no hay por qué experimentar abatimiento, vacilación o temor. El Señor hará más que cumplir las más altas expectativas de aquellos que ponen su confianza en él. Les dará la sabiduría que exigen sus variadas necesidades…

Debemos apreciar y cultivar la fe acerca de la cual testificaron los profetas y los apóstoles, la fe que echa mano de las promesas de Dios y aguarda la liberación que ha de venir en el tiempo y de la manera que él señaló. La segura palabra profética tendrá su cumplimiento final en el glorioso advenimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, como Rey de reyes y Señor de señores. El tiempo de espera puede parecer largo; el alma puede estar oprimida por circunstancias desalentadoras; pueden caer al lado del camino muchos de aquellos en quienes se puso confianza… Recordemos siempre el mensaje animador: «Aunque la visión tardará aún por tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá: aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá ; no tardará». Habacuc 2:3 (Profetas y reyes, pp. 285, 286).

Como nunca antes debe hacerse una decidida resistencia contra el pecado, contra los poderes de las tinieblas. El tiempo exige una actividad enérgica y determinada de parte de los que creen en la verdad presente. Si parece largo el tiempo de espera hasta que venga nuestro Libertador; si, doblegados por la aflicción y gastados por el trabajo, nos mostramos impacientes para recibir un retiro honorable de la guerra, recordemos -y que este recuerdo ahogue todo murmullo– que quedamos en la tierra para encontrar tormentas y conflictos, para perfeccionar un carácter cristiano, para familiarizarnos mejor con Dios nuestro Padre y con Cristo nuestro Hermano mayor, y para hacer la obra del Maestro en la salvación de muchas almas para Cristo. «Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad». Daniel 12:3 (Notas biográficas de Elena G. de White, p. 254).

94


Viernes 27 de marzo | Lección 13______________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“Las profecías presentan una sucesión de eventos que llevan al comienzo del Juicio. Esto es cierto particularmente en el libro de Daniel. Pero, la parte de su profecía que se refería a los últimos días debía cerrarla y sellarla ‘hasta el tiempo del fin’. Un mensaje relativo al Juicio, basado en el cumplimiento de esas profecías, no podía ser proclamado antes de que llegásemos a ese tiempo. Pero, en el tiempo del fin, dice el profeta, ‘muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará’ (Dan. 12:4).

“El apóstol Pablo advirtió a la iglesia que no debía esperar la venida de Cristo en el tiempo de él. Dijo: ‘Ese día no puede venir, sin que’ haya venido ‘primero la apostasía, y sea revelado el hombre de pecado’. Solo después de la gran apostasía y del largo período del reinado del ‘hombre de pecado’ podemos esperar el advenimiento de nuestro Señor. El ‘hombre de pecado’ –que también es llamado ‘el misterio de la iniquidad’, ‘el hijo de perdición’ y ‘el inicuo’ (2 Tes. 2:3)– representa al Papado, el cual, como está predicho en las profecías, conservaría su supremacía durante 1.260 años. Este período terminó en 1798. La venida del Señor no podía verificarse antes de dicha fecha. Pablo abarca con su aviso toda la dispensación cristiana hasta el año 1798. Solo después de esta fecha se debía proclamar el mensaje de la segunda venida de Cristo” (CS 356).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿A qué peligros nos exponemos al poner fechas para futuros acontecimientos en el tiempo del fin? ¿Qué le sucede a la fe de muchos cuando estos acontecimientos predichos no se cumplen? ¿Qué principio profético crucial se encuentra en las palabras de Cristo en Juan 14:29, que debería ayudarnos a entender cómo usar la profecía para nuestro beneficio espiritual y evitar la trampa de hacer o de creer en predicciones falsas?
  2. ¿Qué pasa con el tiempo en que vivimos ahora, con comunicación instantánea y avances científicos sorprendentes, que no siempre son para nuestro bien, lo que hace que la idea de un “tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces” no sea algo tan difícil de imaginar que ocurra?
  3. Analicen las respuestas a las preguntas finales del lunes sobre por qué el evangelio, la gran verdad de la justicia de Cristo, es nuestra única esperanza de ser “hall[ados] escritos en el libro”. Sin eso, ¿qué esperanza tendríamos?

95