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LECCIÓN 4 – CONFLICTO Y CRISIS: LOS JUECES – PARA EL 23 DE ENERO DE 2016

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“Sansón y Dalila” José Echenagusía (1887) Hondarribia, Gipuzkoa – España


Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 4: Para el 23 de enero de 2016

CONFLICTO Y CRISIS: LOS JUECES

Sábado 16 de enero_____________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Jueces 4; 6; 14; Hebreos 11:32; 1 Samuel 2:12-25; 8:1-7.

PARA MEMORIZAR: 
“Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, mi poder se exalta en Jehová; mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salvación” (1 Sam. 2:1).

EL TIEMPO DE LOS JUECES fue un período caótico en Israel. El pueblo de Dios hizo lo malo a los ojos de Jehová, y Dios los “vendió” en manos de un opresor. Ellos clamaban al Señor, y Dios suscitaba un libertador que traía paz a la tierra, hasta que el mismo triste ciclo comenzaba otra vez.

Débora, uno de los jueces de Israel, fue notable pues inspiró confianza en otros. Ella y Jael fueron heroínas, mientras que los hombres que las rodeaban no tenían ánimo por su timidez y falta de fe. Un subtema recurrente en el Gran Conflicto se ve también en la historia de Gedeón, cuando el pueblo de Dios afrontaba una situación imposible.

Sansón fue uno de los últimos jueces. Después de él, la Nación descendió a la anarquía. Él fue un héroe mal dispuesto, que estaba más interesado en mujeres que en seguir a Dios: un paralelo de sus conciudadanos, más interesados en adorar los ídolos que en servir a Jehová.

Samuel trajo esperanza a la Nación. Luego, estableció una nueva estructura de liderazgo, con reyes, y uno de sus últimos actos fue ungir al futuro rey David.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Elí era sacerdote y juez de Israel. Ocupaba los puestos más altos y de mayor responsabilidad entre el pueblo de Dios. Como hombre escogido divinamente para las sagradas obligaciones del sacerdocio, y puesto sobre todo el país como la autoridad judicial más elevada, se le consideraba como un ejemplo, y ejercía una gran influencia sobre las tribus de Israel. Pero aunque había sido nombrado para que gobernara al pueblo, no regía bien su propia casa. Elí era un padre indulgente. Amaba tanto la paz y la comodidad, que no ejercía su autoridad para corregir los malos hábitos ni las pasiones de sus hijos. Antes que contender con ellos, o castigarlos, prefería someterse a la voluntad de ellos, y les cedía en todo. En vez de considerar la educación de sus hijos como una de sus responsabilidades más importantes, trataba el asunto como si tuviera muy poca importancia…

Elí había cometido un grave error al permitir que sus hijos asumieran los cargos sagrados. Al disculpar la conducta de ellos con este o aquel pretexto, quedó ciego con respecto a sus pecados; pero por último llegaron a tal punto que ya no pudo desviar más los ojos de los delitos de sus hijos. El pueblo se quejaba de sus actos de violencia, y el sumo sacerdote sintió pesar y angustia. No osó callar por más tiempo. Pero sus hijos se habían criado pensando sólo en sí mismos, y ahora no respetaban a nadie. Veían la angustia de su padre, pero sus corazones endurecidos no se conmovían. Oían sus benignas amonestaciones, pero no se dejaban impresionar, ni quisieron cambiar su mal camino cuando fueron advertidos de las consecuencias de su pecado. Si Elí hubiera tratado con justicia a sus hijos impíos, habrían sido destituíos del sacerdocio y castigados con la muerte. Temiendo deshonrarlos así públicamente y condenarlos, los mantuvo en los puestos más sagrados y de más responsabilidad. Siguió permitiéndoles que mezclaran su corrupción con el santo servicio de Dios, y que infligieran a la causa de la verdad un perjuicio que muchos años no podrían borrar (Patriarcas y profetas, {PP}, pp. 621-624).

“Como fué en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre” (Lucas 17:26). Dios tendrá un pueblo celoso para las buenas obras, firme en medio de las contaminaciones de esta época de degeneración. Habrá un pueblo cuyos miembros se aferrarán de tal manera a la fuerza divina que podrán resistir a toda tentación. Los malos anuncios que se ven en llamativos carteles pueden tratar de hablar a sus sentidos y corromper su mente, pero estarán de tal manera unidos con Dios y los ángeles que serán como quienes no ven ni oyen. Tienen que hacer una obra que nadie puede hacer por ellos, la cual consiste en pelear la buena batalla de la fe y echar mano de la vida eterna. No tendrán confianza en sí mismos, ni suficiencia propia. Conociendo su debilidad, unirán su ignorancia a la sabiduría de Cristo, su debilidad a su fuerza (Joyas de los testimonios, {1JT}, t. 1, pp. 398, 399).

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Domingo 17 de enero // Lección 4___________________________

DÉBORA

La historia de Débora añade detalles interesantes al tema del Gran Conflicto. Aquí vemos al pueblo de Dios sufriendo opresión y enfrentando situaciones difíciles. Esto es un paralelo de lo que vimos en Apocalipsis 12, con la lucha increíblemente desigual entre un dragón de siete cabezas y un bebé recién nacido (ver la sección del martes de la lección 1).

Los personajes principales en esta historia incluyen a Jabín, rey de Canaán; a Sísara, jefe de su ejército; y a Débora, profetisa y jueza (resolvía disputas civiles entre grupos o personas opuestos) que, para ese tiempo, tuvo un grado muy inusual de autoridad e influencia para una mujer.

Lee Jueces 4. ¿De qué manera ves que se expresa aquí el tema del Gran Conflicto? Al final, ¿quién produjo la victoria para Israel, a pesar de su indignidad?

1 Cuando murió Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del Señor. Y el Señor los vendió en mano de Jabín, rey de Canaán, que reinaba en Hazor. El comandante de su ejército era Sísara, que vivía en Haroset-goim. Y los hijos de Israel clamaron al Señor, porque aquél tenía novecientos carros de hierro y había oprimido duramente a los hijos de Israel por veinte años. Débora, profetisa, mujer de Lapidot, juzgaba a Israel en aquel tiempo; y se sentaba debajo de la palmera de Débora entre Ramá y Betel, en la región montañosa de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a pedir juicio. Y ella mandó llamar a Barac, hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: Esto ha ordenado el Señor, Dios de Israel: “Ve, marcha al monte Tabor y lleva contigo a diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de los hijos de Zabulón. “Y yo atraeré hacia ti a Sísara, comandante del ejército de Jabín, con sus carros y sus muchas tropas al torrente Cisón, y lo entregaré en tus manos.” Le respondió Barac: Si tú vas conmigo, yo iré; pero si no vas conmigo, no iré. Y ella dijo: Ciertamente iré contigo; sin embargo, el honor no será tuyo en la jornada que vas a emprender, porque el Señor venderá a Sísara en manos de una mujer. Entonces Débora se levantó y fue con Barac a Cedes. 10 Y Barac convocó a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subieron con él diez mil hombres; Débora también subió con él. 11 Y Heber ceneo, se había separado de los ceneos, de los hijos de Hobab, suegro de Moisés, y había plantado su tienda cerca de la encina en Zaanaim, que está junto a Cedes. 12 Avisaron a Sísara que Barac, hijo de Abinoam, había subido al monte Tabor. 13 Y juntó Sísara todos sus carros, novecientos carros de hierro, y a todo el pueblo que estaba con él, desde Haroset-goim hasta el torrente Cisón. 14 Entonces Débora dijo a Barac: ¡Levántate!, porque este es el día en que el Señor ha entregado a Sísara en tus manos; he aquí, el Señor ha salido delante de ti. Bajó, pues, Barac del monte Tabor seguido de diez mil hombres. 15 Y el Señor derrotó a Sísara, con todos sus carros y todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara bajó de su carro, y huyó a pie. 16 Mas Barac persiguió los carros y el ejército hasta Haroset-goim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada; no quedó ni uno. 17 Pero Sísara huyó a pie a la tienda de Jael, mujer de Heber ceneo; porque había paz entre Jabín, rey de Hazor, y la casa de Heber ceneo. 18 Y Jael salió al encuentro de Sísara, y le dijo: Ven, señor mío, ven a mí; no temas. Y él fue hacia ella a la tienda, y ella lo cubrió con una manta. 19 Y él le dijo: Te ruego que me des de beber un poco de agua, porque tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y le dio de beber; entonces lo cubrió. 20 Entonces él le dijo: Ponte a la entrada de la tienda, y si alguien viene, y te pregunta, y te dice: “¿Hay alguien aquí?”, tú responderás: “No.” 21 Pero Jael, mujer de Heber, tomó una estaca de la tienda y tomando en la mano un martillo, se le acercó silenciosamente y le clavó la estaca en las sienes, la cual penetró en la tierra, pues él estaba profundamente dormido y agotado, y murió. 22 Y he aquí, cuando Barac perseguía a Sísara, Jael salió a su encuentro, y le dijo: Ven, y te mostraré al hombre que buscas. Y él entró con ella, y he aquí que Sísara yacía muerto con la estaca en la sien. 23 Así sometió Dios en aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel. 24 Y la mano de los hijos de Israel se hizo más y más dura sobre Jabín, rey de Canaán, hasta que lo destruyeron. Jueces 4

La heroína de la historia es Jael, la esposa de Heber, quien no teme identificarse con el pueblo de Dios y desempeña un papel vital en la derrota de los enemigos de Dios. Juzgar sus acciones desde nuestra perspectiva actual no es fácil. Sin embargo, no debemos usar sus actos para justificar el engaño y la violencia a fin de alcanzar nuestros fines, no importa cuán correctos sean estos.

En las discusiones que conducen al conflicto, Débora le asegura a Barac que la batalla será de Dios (un eco del Gran Conflicto, por cierto). Se usan dos verbos para describir cómo haría Dios eso (Juec. 4:7): “Atraeré” a Sísara (la palabra sugiere pescar con una red) al río Cisón, donde lo “entregaré” en la mano de Barac. El canto de gratitud de Débora (Juec. 5) revela algunos de los detalles. Los carros de Sísara se quebrantaron en los angostos pasos cerca del río Cisón por causa de la lluvia torrencial. Los cielos “destilaron” y las nubes “gotearon” agua (vers. 4, 5), y produjeron torrentes repentinos que barrieron a muchos soldados enemigos (vers. 21); e Israel fue liberado.

Piensa en la confianza que tuvieron estos hombres de guerra en Débora. Aunque en un nivel eso era bueno (obviamente), ¿por qué debemos ser siempre cuidadosos en saber cuánta confianza ponemos en una persona?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Los cananeos ya habían sido vencidos cuando Israel conquistó a Canaán; pero aquí podemos contemplar el gran fracaso de Israel en no destruirlos de una vez por todas, como Dios lo  había ordenado.  El error que cometieron en la conquista de Canáan, les ésta cobrando la cuenta,  la herejía que dejaron moribunda ya resucitó y ahora los cananeos aparecieron de nuevo con esa tiranía que siempre los caracterizó, persiguiendo y latigando a Israel. El enemigo que había sido conquistado, se volvió a recuperar, se levantó gradualmente de su derrota, reconstruyó su castillo, volvió a tomar posesión de sus tierras, arregló sus cuarteles, elaboró sus armas y organizó su ejército.  Ahora vemos a Jabín que  ya tiene 20 años oprimiendo a Israel. 

El último juez de Israel en ésta historia se llamaba Aod, y mientras éste funcionario trabajaba en su oficina jurídica, Israel gozo de paz por 80 años. Pero,  Cuando murió Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos del Señor.

“Hacer lo malo” es precisamente el fruto y el resultado cuando el humano está disfrutando  de paz y de tranquilidad. 

Suele pasar irónicamente,  que las personas favorecidas con paz, abundancias y prosperidad, tienden a abusar de las misericordias de Dios y por lo general se  terminan olvidando de Dios. El gran pecado de Israel fue la idolatría y en éste caso, sin duda alguna,  también eran culpables de otros pecados que son los resultados de la indulgencia en la que el hombre suele gratificarse, en los tiempos de abundancia y de holgazanería. 

Débora, profetisa, mujer de Lapidot, juzgaba a Israel en aquel tiempo; y se sentaba debajo de la palmera de Débora entre Ramá y Betel, en la región montañosa de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a pedir juicio.

Débora significa “abeja”, lo mismo que el nombre griego Melissa. Las mujeres judías muchas veces conseguían nombre que se derivaban de objetos naturales, ejemplo de esto tenemos a Raquel que significa oveja y a Tamar que significa palmera.

Débora tenía su oficina jurídica debajo de una palmera,  en ese lugar, en medio la naturaleza, Débora era libre para pensar, para dar consejería, para comunicarse con Dios y para impartir justicia a los hijos de Israel.  Si el pueblo necesitaba juicio tenía que ir al juzgado llamado  “la palmera de Débora”. Debora nos recuerda a Abraham que le fascinaba habitar debajo de un alcornoque, o encina o roble como comúnmente le conocemos.  “Y uno de los que escaparon vino y se lo hizo saber a Abram el hebreo, que habitaba en el alcornoque de Mamre el amorreo…” Génesis 14: 13  También Saúl habitaba debajo de un árbol: “Saúl estaba situado en las afueras de Guibeá, debajo del granado que está en Migrón, y la gente que estaba con él eran unos seiscientos hombres;” 1 Samuel 14: 2
Los hombres viven fascinado con los árboles, debajo de ellos han sucedidos cosas importantes, debajo de uno de ellos el pecado entro al mundo, y debajo de uno de ellos, pero ya cortado en forma de cruz, la salvación entró al mundo.
Entre las mujeres de la Biblia, Débora resalta espectacularmente, a pesar que la Biblia no habla mucho de ella.  Ella es una de las mujeres de la Biblia que demostró uno de los caracteres mas firmes, decididos y valerosos en la historia de Israel. En Débora se une la inspiración divina y la fuerza de un extraordinario carácter, bajo  su voz se unen los líderes y el ejército israelitas, para derrotar a uno de los ejércitos mas poderosos y temidos, que alguna vez le tocó enfrentar a Israel.
Los profetas eran una clase de personas muy especiales, eran como agentes especiales de Dios, compuestos por hombres y mujeres, siendo la mayoría de ellos hombres. En el Antiguo Testamento, Dios levantaba profetas en medio del pueblo de acuerdo a la necesidad del pueblo, ellos era inspirados a predecir el futuro, y también a predecir eventos, eran inspirados a revelar la voluntad de Dios, tanto en eventos, como en obligaciones, eran llamados a condenar el pecado, eran llamados a promover el  arrepentimiento y las reformas, eran llamado a instruir reyes, y eran llamados a anunciar los castigos y las condenas de Dios contra ciertos individuos o contra una nación.   Los profetas eran un tipo de embajadores de Dios para con el hombre.

Los profetas recibían los mensajes departe de Dios, muchas veces en forma directa, otras veces por visiones, y muchas veces por sueños. Todas éstas manifestaciones eran muy poderosas y casi siempre causaban una impresión  muy profunda y duradera  en la mente de ellos. Estos mensajes eran llevados a reyes, príncipes, sacerdotes, o al pueblo en general, el mensaje podía ser entregado por escrito, pero la mayoría de veces era verbal y muchas veces era acompañados por milagros o con acciones simbólicas diseñadas para ilustrar,  en-forzar y confirmar el mensaje.

Los profetas eran personas humildes, abnegadas, y sin temor  a ningún hombre, casi siempre se abstenían de las comodidades y de los lujos de la vida, eran muy temidos y muy respetados, la mayoría de ellos fueron muy contundentes y siempre fueron fieles testigos de Dios, aún con todo esto siempre fueron muy perseguidos y muchas veces fueron asesinados.

En el Nuevo Testamento también encontramos profetas tanto hombres como mujeres, eran personas muy importantes que casi estaban a la misma altura de los apóstoles. Los profetas del nuevo testamento estaban dotados de un espíritu especial, predecían cosas del futuro y también los secretos de Dios, también  impartían mensajes en general que el Espíritu Santo colocaba en sus mentes.

La mayoría de profetas fueron hombres, pero la Biblia menciona también profetisas  entre ellas están María (hermana de Moisés), Deborah, que estamos estudiando ésta semana y Hulda en el Antiguo Testamento.  Tenemos a Ana, Elizabeth, María y las cuatro hijas de Felipe en el Nuevo Testamento.

Todo profeta que sirve a Dios, ya sea hombre o mujer, tiene que pasar por ciertos procesos antes de comenzar su ministerio: y entre éstas pueden estar: consagración o separación, ordenación y ungimiento.

La ORDENACIÓN viene de Dios, es Dios quien decide que personas harán ciertos trabajos especiales aquí en la tierra, Dios ha ordenado para su ministerio tanto hombres  como mujeres. Muchas veces nosotros nos oponemos a la ordenación de ciertas personas,  pero ese no es trabajo nuestro, ni tampoco es nuestra decisión. Eso es Dios quien decide que personas va a poner para determinados trabajos, eso no lo decidimos nosotros. 
La ordenación de un rey, de un profeta o de un ministro, no viene del hombre, lo que el hombre muchas veces puede hacer, es el ungimiento. No confundamos la ordenación con el ungimiento. Muchas veces dejamos de ungir las personas que han sido ordenadas por Dios; y eso no cambia los planes de Dios. La mayoría de veces nos equivocamos y ungimos a las personas que no han sido ordenadas por Dios, y esto tampoco cambia los planes de Dios. Dios es supremo, pero el hombre es falible. En el caso de Elena de White, ella nunca fue ordenada ni ungida por el hombre; pero después de su obra en ésta tierra, no hay duda que el Señor la ordenó para esa obra especial, y la ungió con su Espíritu Santo, para poder recibir sueños y visiones, y poderlos plasmar en el papel, para millones de personas  que leerían y comprenderían mejor a Dios y su gran plan de redención, alrededor del mundo.

El UNGIMIENTO: el ungimiento también viene de Dios. Se unge a una persona por dos razones; la primera es para transferencia de poder y la segunda es para sanidad divina.

El ungimiento para transferencia de poder y obligaciones: Esto es cuando se unge a un rey, a un sacerdote, a un profeta o a un ministro . Este ungimiento lo puede hacer el hombre o lo puede hacer Dios mismo, o alguien a quien Dios encargue para ésta misión. Por ejemplo Saul y David fueron ungidos por Samuel y esto fue por mandato de Dios, Aarón fue ungido por Moisés y también fue por mandato de Dios, Matías fue ungido por  los apóstoles para reemplazar a Judas y en éste caso no fue por mandato de Dios, Dios tenía a Pablo como reemplazo de Judas,   los siete diáconos fueron ungidos por los apóstoles. En el caso de Saul y David, el ungimiento era para que  ellos recibieran el Espíritu Santo, pero en el caso de los siete diáconos era por que ellos ya estaban llenos del Espíritu Santo. Isaías fue ungido por un Serafín mientras presenciaba la magnificencia de Dios en su trono, y Jeremías fue Jehová quien directamente lo ungió tocando  su boca. El hombre usa aceite o la imposición de manos y Dios usa su palabra y  el toque físico en el ungimiento. 
¿Que pasa si el hombre unge a una persona que no está ordenada por Dios?; ¿Queda ordenada la persona por el ungimiento que hizo el hombre? la respuesta es no. ¿Que pasa si el nombre no quiere ungir a una persona que está ordenada por Dios?; ¿La persona queda ordenada a pesar de la negativa del hombre de ungirlo? La respuesta es si, ésta persona quedó ordenada por el cielo.

Los dos siguientes textos bíblicos también confunden a nuestra iglesia adventista de una manera impresionante, ya que la mayoría llegan a la conclusión que para ser ungido se necesita ser hombre:

1 Se dice, y es verdad, que si alguno desea ser obispo, a noble función aspira. Así que el obispo debe ser intachable, esposo de una sola mujer, moderado, sensato, respetable, hospitalario, capaz de enseñar; no debe ser borracho ni pendenciero, ni amigo del dinero, sino amable y apacible. Debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto; porque el que no sabe gobernar su propia familia, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? No debe ser un recién convertido, no sea que se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en que cayó el diablo. Se requiere además que hablen bien de él los que no pertenecen a la iglesia, para que no caiga en descrédito y en la trampa del diablo.

Los diáconos, igualmente, deben ser honorables, sinceros, no amigos del mucho vino ni codiciosos de las ganancias mal habidas. Deben guardar, con una conciencia limpia, las grandes verdades de la fe. 10 Que primero sean puestos a prueba, y después, si no hay nada que reprocharles, que sirvan como diáconos. 11 Así mismo, las esposas de los diáconos deben ser honorables, no calumniadoras sino moderadas y dignas de toda confianza. 12 El diácono debe ser esposo de una sola mujer y gobernar bien a sus hijos y su propia casa. 13 Los que ejercen bien el diaconado se ganan un lugar de honor y adquieren mayor confianza para hablar de su fe en Cristo Jesús. 1 Timoteo

Primeros necesitamos entender la diferencia entre un diácono y un obispo. En nuestros días creemos que el diácono es el diácono que conocemos regularmente en nuestras iglesias adventistas, y eso está bien, por que así es. El diácono es un ministro-servidor. Donde nos confundimos es en la palabra obispo; en nuestros tiempos modernos creemos que la palabra obispo, significa el anciano de iglesia o el pastor de nuestra iglesia y eso está herrado, por que la palabra obispo significa supervisor. ¿Supervisor de que o de quien? Supervisor de los diáconos. En otras palabras el diácono es el diácono y el obispo es el jefe de los diáconos.

Las características casi son las mismas en los dos personajes, por que el trabajo es casi el mismo, la diferencia es que el obispo es el supervisor.

Así que el obispo debe ser intachable, esposo de una sola mujer“; “12 El diácono debe ser esposo de una sola mujer.” Estos textos han levantado mucha polémica en nuestra iglesia, con respecto al tema del ungimiento de la mujer, y lo vamos a tratar de estudiar un poco. 

Lo primero que tenemos que recordar es que la Biblia está escrita en forma masculina y cuando está escrita en forma masculina se refiere a los dos sexos.  En Romanos 16, hacemos un descubrimiento interesante: 1-Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencreas. Les pido que la reciban dignamente en el Señor, como conviene hacerlo entre hermanos en la fe; préstenle toda la ayuda que necesite, porque ella ha ayudado a muchas personas, entre las que me cuento yo.  La hermana Febe para ser diaconisa se le tenía que aplicar la misma regla de los hermanos varones: tenía que ser esposa de un solo hombre y también cumplir con todos los requisitos de los diáconos. Y si era la jefa de las diaconisas, entonces  también se le aplican todos los requisitos del obispo, ya que la palabra obispo significa el supervisor, en éste caso de los diáconos.

El mandamiento dice: “no codiciarás la mujer de tu prójimo”, pero no le dice nada a la mujer, entonces; ¿quiere decir que la mujer está libre para codiciar al hombre ajeno? no; el pecado de la codicia también se le aplica a ella, aunque la Biblia se está refiriendo solo al hombre.

“Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón” ¿Que pasa con la mujer?; ¿Ella puede codiciar a un hombre en su corazón? La respuesta es no, aunque la Biblia está escrita dirigiéndose al mundo masculino, esto se refiere tanto al hombre como a la mujer.

“Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio” Hebreos 9 : 27 Este texto está condenando a la muerte a  los hombres solamente y no a las mujeres. ¿Entonces quiere decir que las mujeres no mueren? Por eso es necesario que entendamos que la Biblia está escrita en forma masculina y está dirigido al sexo masculino; pero esto abarca no al hombre solamente, esto abarca al hombre y la mujer.

La obra que hizo Débora, fue una obra que ningún hombre lo quiso hacer por temor a la magnitud de ésta, para hacer esa obra, ella tenía que estar ordenada y ungida por Dios, de otra manera era imposible hacerlo.

El cargo y el trabajo de Elena de White primeramente se le encomendó a un hombre que no lo quiso desempeñar, después se le encomendó a una mujer que si lo llevó a cabo. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Miren queridos hermanos, ese asunto de que yo soy hombre y tu eres mujer, que yo puedo y tu no puedes, es asunto temporal. Eso va a terminar en el preciso momento de la resurrección: Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque no conocéis las Escrituras, ni el poder de Dios? “Porque cuando ellos resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio, sino que serán como los ángeles en los cielos. Marcos 12: 24-25  Los ángeles carecen de sexo, no se diferencian por que son masculinos o son femeninos, ellos son ángeles, a nosotros se nos presentan en forma masculina, por que esa es la forma que Dios lo designo. Cuando sea la resurrección, dejaremos de tener un sexo definido, seremos como los ángeles.

¿Usted se acuerda que hace unas semana estudiamos que el propósito de Dios al crear al hombre era para llenar el vacío que los ángeles caídos dejaron en el cielo?

 Dios creó al hombre para la gloria divina, para que después de pasar por la prueba y la aflicción la familia humana pudiera llegar a ser una con la familia celestial. El propósito de Dios era repoblar el cielo con la familia humana.Comentario Bíblico Adventista 1:1096.
Las vacantes que se produjeron en el cielo por la caída de Satanás y sus ángeles, serán llenadas por los redimidos del Señor.The Review and Herald, 29 de mayo de 1900.
Ya tenemos dos textos, el primero dijo Jesús que en la resurrección  seremos como ángeles, no se confunda, no vaya salir diciendo que seremos ángeles, por que no es así, es muy diferente ser como un ángel, a ser un ángel. El segundo texto dice que el propósito de Dios al  crear al hombre, era para llenar el vacío que dejaron los ángeles.
Ahora le vamos a agregar otro texto muy importante que dice: 1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, á preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Aquí tenemos que aprender muchas cosas: Las moradas que hay en la casa del Padre no son las moradas de la santa ciudad, llamada Nueva Jerusalén. Las moradas que habla Jesucristo son las moradas que están en el cielo, son de la casa del Padre, ya están hechas, pero están vacías. ¿Porqué están vacías?; ¿Quienes abandonaron esas moradas?; ¿Serán las moradas que dejaron los ángeles caídos?
El propósito de Dios era repoblar el cielo con la familia humana.Comentario Bíblico Adventista 1:1096.  Jesucristo fue al cielo a preparar esas moradas para nosotros, lo dice el texto de San Juan 14
Ahora viene la pregunta ¿A donde vamos a vivir la eternidad? Eso no lo sabemos, la Biblia no dice nada de eso, lo que si sabemos 100% con toda seguridad es con quien vamos a vivir por la eternidad: para que donde yo estoy, vosotros también estéis” dijo Jesucristo. Le costamos tanto sufrimiento a Jesucristo, tantas angustias, tanto dolor, tantas penas, tantas aflicciones, tanta pobreza, tanta miseria, tantas enfermedades, tantos golpes, tantas humillaciones, tantos insultos, tantos peligros, tantos desvelos, tanto trabajo, tantas lágrimas, tanto padecimiento y le costamos hasta la muerte, que él ha prometido, nunca mas volvernos a dejar, solo fue a preparar moradas, por que el nos quiere tener en donde él está. Valemos tanto, que Jesucristo, por el resto de la eternidad nos quiere tener a su lado.  No importa si te dicen que tu eres un bueno para nada, no importa si de ti piensan que eres una basura, no importa si te critican y creen que eres indigno del cielo por tu pasado y por tus pecados, no importa si tus malas decisiones te han dejado cicatrizado o inválido por el resto de tu vida, vales tanto para Jesús, que cuando él  te libere de éste mundo, jamás en la vida te va a soltar, jamás en la vida va a permitir que estés lejos de él, quiere tenerte a su lado por la eternidad.
La Biblia dice que nuestro planeta va a ser renovado, y también la Biblia dice que los primeros mil años de nuestras vidas eternas la pasaremos en el cielo. La pregunta del millón es: ¿Dónde vivirá Jesucristo por la eternidad? Jesucristo ha vivido en el cielo desde el principio de la eternidad, (la eternidad no tiene principio) en la tierra solo vivió 33 años mas nueve meses, aproximadamente. 
En la visión que vio Juan acerca de la Nueva Jerusalén; Juan vio  descender la santa ciudad desde el cielo hasta la tierra, y adentro de la ciudad venían todos los salvos. Este viaje es un viaje bastante largo, a Jesucristo le tomará 7 días para llegar desde la tierra hasta el cielo con los redimidos; Juntos entramos en la nube y durante siete días fuimos ascendiendo al mar de vidrio.—Primeros Escritos, 16 (1851). Estos siete días de viaje es la misma media hora de silencio que habla en Apocalípsis 8: 1  Y cuando abrió el séptimo sello, fue hecho silencio en el cielo como por media hora. De acuerdo al espíritu de profecía la puerta al cielo está por el Orión: Sobrevinieron sombrías y densas nubes que se entrechocaban unas con otras. La atmósfera se partió, arrollándose hacia atrás, y entonces pudimos ver en Orión un espacio abierto de donde salió la voz de Dios.—Primeros Escritos, 41 (1851). y según los cálculos del hombre, toma 1344 años para llegar al Orión, viajando a la velocidad de la luz que es de 300,000 kilómetros por segundo. Si Cristo logró transportar a todos los salvos hasta el cielo en 7 días, posiblemente el hombre tendrá el permiso y la capacidad de viajar a velocidades inimaginable en nuestros tiempos actuales.
Si la Nueva Jerusalén descendió del cielo, con todos los salvos a bordo, quiere decir que es una ciudad movible, es una ciudad que puede viajar largas distancias. De la misma manera que descendió del cielo, posiblemente puede volver al cielo. ¿Será que la Santa Ciudad es una especie de elevador que conectará el cielo y la tierra?; ¿Será que la Santa Ciudad tendrá la capacidad de transportar a todos los salvos a cualquier parte del universo donde Jesús necesite estar? Por el momento tenemos tres casas aseguradas donde vamos a poder vivir, las mansiones de los cielos, la casa de campo que construiremos en la tierra nueva,  y la mansión en la Santa Ciudad  y si es verdad que la santa ciudad puede viajar, entonces tenemos una mansión para esos largos pero hermosos viajes por el universo:   Todos los tesoros del universo se ofrecerán al estudio de los redimidos de Dios. Libres de las cadenas de la mortalidad, se lanzan en incansable vuelo hacia los lejanos mundos—mundos a los cuales el espectáculo de las miserias humanas causaba estremecimientos de dolor, y que entonaban cantos de alegría al tener noticia de un alma redimida.  {CI 127.2 El Conflicto Inminente} Esta es una de la razones por la cual  nunca podremos terminar nuestra casa de campo en la tierra en toda la eternidad, ya que seremos una especie de seres que viajaremos por el resto de la eternidad acompañando a Jesucristo donde quiera él vaya. Jesucristo así lo quiere, así lo ha decidido, así lo ha prometido y así será
 
¿Entendió hermano? Fuimos creados un poco menor que los ángeles, el espíritu de profecía dice que la población humana va a llenar el vacío que quedó en el cielo, dejado por los ángeles  caídos, Jesucristo dijo que en la resurrección seremos como los ángeles. El asunto del hombre y de la mujer es un asunto temporal, que pronto va desaparecer. Dios ordena y unge a sus hijos de acuerdo a su santa voluntad, no importando si es hombre o es mujer. 
Asegúrese de no gastar sus energías en cosas que no son de importancia, asegúrese de gastar su energía en no perder el derecho a la escritura de propiedad de la mansión preparada en el cielo para usted, con toda seguridad Cristo ya le puso el nombre suyo a la mansión que decidió darle a usted.
La ironía de la vida es que en el milenio, el diablo y sus ángeles quedarán visitando forzosamente las casas vacías que el hombre dejó aquí en la tierra, y nosotros estaremos conociendo y tomando posesión de las mansiones vacías que ellos dejaron en el cielo. A mi personalmente me fascina el negocio divino, me arroba, me gusta, me deleita, y me encanta ese trueque o ese cambio que hará el cielo.
Al final el hombre se quedará con la vida eterna, con las mansiones del cielo, y también con las mansiones de la tierra; el diablo y sus ángeles perderán las tres. Los que eran ángeles van a dejar de ser y los que no eran ángeles van a llegar a ser como ellos.
ESPÍRITU DE PROFECÍA

Por sus pecados fueron los israelitas separados de Dios; su fuerza les fué quitada y no pudieron ya prevalecer contra sus enemigos. Así fueron sometidos a las mismas naciones que ellos pudieron haber subyugado con la ayuda de Dios.

“Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto,” “y llevólos por el desierto, como un rebaño…. Y enojáronlo con sus altos, y provocáronlo a celo con sus esculturas…. Dejó por tanto el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres; y dió en cautividad su fortaleza, y su gloria en manos del enemigo” (Jueces 2:12; Salmos 78:52, 58, 60, 61).

No obstante, Dios no abandonó por completo a su pueblo. Siempre hubo un remanente que permanecía fiel a Jehová; y de vez en cuando el Señor suscitaba hombres fieles y valientes para que destruyeran la idolatría y libraran a los israelitas de sus enemigos. Pero cuando el libertador moría, y el pueblo quedaba libre de su autoridad, volvía gradualmente a sus ídolos. Y así esa historia de apostasía y castigo, de confesión y liberación, se repitió una y otra vez (Patriarcas y profetas, {PP} pp. 587, 588).

Durante cuarenta años los israelitas gimieron bajo el yugo opresor; luego se volvieron de la idolatría y con humillación y arrepentimiento le pidieron al Señor que los librara. No llamaron en vano. Moraba en Israel una mujer famosa por su piedad, y por medio de ella Dios escogió liberar a su pueblo. Su nombre era Débora. Se la conocía como profetisa, y en ausencia de los magistrados comunes el pueblo la buscaba para que los aconsejara e hiciera justicia.

El Señor comunicó a Débora su propósito de destruir a los enemigos de Israel, la invitó a que buscara a un hombre llamado Barac… y le hiciera saber las instrucciones que ella había recibido. Fue así que ella buscó a Barac y le indicó que reuniera a diez mil hombres de las tribus de Neftalí y Zabulón e hiciera guerra contra los ejércitos del rey Jabín.

Barac sabía que los hebreos estaban dispersos, abatidos y desarmados, como conocía también la fuerza y la capacidad de sus enemigos. Si bien él había sido el único escogido y designado por el Señor mismo para librar a Israel, y había recibido la seguridad de que Dios lo acompañaría y de que vencería a sus enemigos, aún continuaba siendo tímido y desconfiado. Aceptó el mensaje de Débora como palabra de Dios, pero era poco lo que confiaba en Israel y temía que el pueblo no obedeciera su llamamiento. Sólo aceptó ocuparse de tan dudoso intento si Débora lo acompañaba, para apoyar sus esfuerzos con su influencia y consejo…

Barac comandaba ahora un ejército de diez mil hombres y se dirigía hacia el monte Tabor cumpliendo la orden del Señor. Sísara reunió inmediatamente un ejército innumerable y bien equipado, con el que esperaba rodear a los hebreos y hacer presa fácil de ellos. Los israelitas… miraron aterrorizados a las numerosas legiones que se extendían abajo, en la planicie, pertrechadas con todos los implementos bélicos… Cuchillos semejantes a guadañas fueron fijados a los ejes de los carros, para que al ser éstos conducidos en medio de la cerrada formación enemiga los segara como a trigo.

Los israelitas se habían ubicado en una posición ventajosa en las montañas, esperando la oportunidad favorable para el ataque. Alentado por la seguridad que le dio Débora de que en ese día obtendrían una victoria significativa, Barac condujo a su ejército hacia la abierta planicie y atacó audazmente al enemigo. El Dios de los ejércitos luchó a favor de Israel, y ni la capacidad bélica ni la superioridad numérica ni el equipo que poseían pudieron soportar el ataque. Las huestes de Sísara fueron presas del pánico… Sólo Dios pudo haber derrotado al enemigo, y la victoria sólo podía adjudicarse a El (Reflejemos a Jesús, {RJ}, p. 321).

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Lección 4 // Lunes 18 de enero_____________________________

GEDEÓN

Lee Jueces 6:1. ¿Qué ocurre aquí? Ver Jueces 6:10.

Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del Señor, y el Señor los entregó en manos de Madián por siete años. Jueces 6

 10 y os dije: ‘Yo soy el Señor vuestro Dios. No temeréis a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis.’ Pero no me habéis obedecido. Jueces 6

Después de Débora, la tierra gozó de paz durante los siguientes cuarenta años, pero pronto volvieron a caer en manos de opresores. Esta vez fueron los madianitas, quienes, con sus aliados, entraban en Israel, y destruían las plantaciones y robaban el ganado (Juec. 6:3-5). Israel se empobreció grandemente y clamó a Jehová (vers. 6, 7). Se daban cuenta de que los dioses de moda no servían ahora.

Lee Jueces 6:12 al 16. ¿Qué dijo el ángel de Jehová? ¿Cuál fue la reacción de Gedeón? Este ¿no debería haber sabido por qué el pueblo se encontraba en esa situación? Ver Juec. 6:7-10.

Y cuando los hijos de Israel clamaron al Señor a causa de Madián, el Señor envió a los hijos de Israel un profeta que les dijo: Así dice el Señor, Dios de Israel: “Fui yo el que os hice subir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. “Os libré de la mano de los egipcios y de la mano de todos vuestros opresores; los desalojé delante de vosotros, os di su tierra, 10 y os dije: ‘Yo soy el Señor vuestro Dios. No temeréis a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis.’ Pero no me habéis obedecido.” Jueces 6

12 Y el ángel del Señor se le apareció, y le dijo: El Señor está contigo, valiente guerrero. 13 Entonces Gedeón le respondió: Ah señor mío, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha ocurrido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas que nuestros padres nos han contado, diciendo: “¿No nos hizo el Señor subir de Egipto?” Pero ahora el Señor nos ha abandonado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. 14 Y el Señor lo miró, y dijo: Ve con esta tu fuerza, y libra a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te he enviado yo? 15 Y él respondió: Ah Señor, ¿cómo libraré a Israel? He aquí que mi familia es la más pobre en Manasés, y yo el menor de la casa de mi padre. 16 Pero el Señor le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a Madián como a un solo hombre. Jueces 6

A pesar de la queja de Gedeón, que no tenía base (habían sido desobedientes, y por eso eran oprimidos), Dios estaba listo para librarlos. Es interesante que Dios llama a Gedeón “varón esforzado y valiente”, aun cuando él se consideraba de un modo muy distinto: “Ah, Señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre” (Juec. 6:15). Sin duda, un componente vital de la fortaleza de Gedeón fue su propio sentido de debilidad y falta de importancia.

Nota también qué le pidió Gedeón a Dios en Jueces 6:36 al 40. Es decir, conociendo todas las desventajas y sus propias debilidades, buscó una seguridad especial de la presencia de Dios. Entonces, tenemos aquí a un hombre que se daba cuenta plenamente de su total dependencia de Dios. Podemos leer en Jueces 7 acerca del éxito sorprendente contra los opresores del pueblo y la liberación que le dio Dios a Israel.

¿Por qué eligió Dios usar a seres humanos caídos en esta liberación? Es decir, ¿no podría haber Dios llamado “más de doce legiones de ángeles” (Mat. 26:53) a fin de hacer lo que fuera necesario para Israel en ese momento? ¿Qué función tenemos nosotros, como seres humanos caídos, tanto en el Gran Conflicto como en la difusión del evangelio?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La historia se vuelve a repetir, durante el tiempo que vivió Debora, hubo paz en Israel por 40 años, pero a la muerte de Débora:  Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del Señor, y el Señor los entregó en manos de Madián por siete años. Jueces 6: 1

Los Madianitas realmente eran parientes de Israel, podríamos decir  que los madianitas eran medios hermanos de los israelitas, ya que el padre de Israel como el de Madían fue el mismo Abraham: Abraham volvió a tomar mujer, y su nombre era Cetura. Y ella le dio a luz a Zimram, a Jocsán, a Medán, a Madián, a Isbac y a Súa. Jocsán engendró a Seba y a Dedán. Y los hijos de Dedán fueron Asurim, Letusim y Leumim. Y los hijos de Madián fueron Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos estos fueron los hijos de Cetura. Abraham dio a Isaac todo lo que poseía; y a los hijos de sus concubinas Abraham les dio regalos, viviendo aún él, y los envió lejos de su hijo Isaac hacia el este, a la tierra del oriente. Génesis 25  De los hijos de Abraham con Cetura, descendieron numerosas y ricas tribus nómadas, que ocuparon la parte oriental de Madian. Moisés vivió cuarenta años en medio de los moabitas, pero lo división de estos dos pueblos se acrecentó, cuando los madianitas adoptaron a Baal-Peor como dios nacional de ellos. Balaam se unió a los madianitas para hacer pecar a Israel, con el culto vergonzoso  que se le ofrecía a Baal-Peor.

 La aflicción que sufrían los israelitas era causado por  sus propios pecados, lo mismo sucede en nuestros días, la mayoría de nuestras aflicciones son causadas por nuestros propios pecados, ya sea  que estos nos afecten directa o indirectamente. En el caso de Gedeón,  como también en los demás profetas, Dios nos muestra que él puede levantar un instrumento a la hora que él lo desee.
Gedeón fue un poderoso instrumento de Dios, para desarrollar la voluntad de Dios. En Gedeón descubrimos a un hombre con mucha humildad, casi siempre la humildad es el sello que distingue a los fuertes. Cada vez que tenemos una estima baja de nuestras habilidades, estamos protegidos de los peligros del orgullo, y por encima de todo  pasamos uno de los exámenes mas difícil  para nuestro carácter. Una cabeza hueca, es igual a un tambor, entre mas hueca o vacía está, mas ruido hace. 

Los madianitas era un pueblo detestable, con su acción de robo y saqueo reducían a Israel a la aflicción. Ellos escogían la primavera, cuando ya los granos habían sido cortados, llegaban a Israel en la manera típica de los beduinos, llegaban con sus tiendas, con su ganado y con sus camellos. Atravesaban todo el territorio Israelita, comenzando desde el Jordán y llegaban hasta  las playas del mar Mediterráneo en Gaza. Incursionaban en las colinas y valles de Manases, Zabulón y Neftalí. No era una campaña organizada, ellos plantaban sus tiendas, donde se les placía, y formaban bandas armadas que visitaban y saqueaban todo el territorio israelita, sembrando terror por donde pasaban.

Los campesinos y habitantes de Israel en vez de unirse en defensa propia, mejor huían a las montañas, o se escondían en las cavernas, dejando todo el producto de su trabajo en manos de los robadores, desde cosechas hasta animales. Después de éste robo, los madianitas se marchaban, ricos en alimentos y listos para volver a la siguiente cosecha. Esto pasó por siete años, hasta que Israel llegó a estar totalmente empobrecido tanto material como también en lo moral.

12 Y el ángel del Señor se le apareció, y le dijo: El Señor está contigo, valiente guerrero

Tres palabras en hebreo JEHOVAH IMMEKA, GIBBOR; “EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO”, estas palabras fueron por mucho tiempo el saludo y la bendición que los humanos recibían de parte de los visitantes celestiales. Aparentemente para ésta fecha ya Gedeón se había distinguido como un valiente guerrero. Muchos comentaristas de la Biblia sostienen, que la Biblia no habla de todas las épocas de Gedeón, solamente habla de la última época de él, cuando se convirtió en juez y en libertador de Israel. Se cree que por el saludo que Gedeón recibe del ángel, él ya había participado en batallas anteriores y había probado ser un guerrero excepcional.

Gedeón era un valiente guerrero, un hombre de mucho valor; y de un hombre valiente como lo era Gedeón aprendemos lo siguiente
-El valor no desprecia las ocupaciones sencillas
-El valor es un gran amigo de la precaución
-El valor no es confiado 
-El valor prefiere refugiarse en la protección de Dios
-El valor es un regalo divino
-El valor se agranda ante la presencia divina
-El valor prefiere temer a Dios, y así evitar el falso temor a los hombres
-El valor siempre está dispuesto a obedecer
-El valor enfrenta las consecuencias

Después de la liberación de Israel de manos de los madianitas, Gedeón tuvo dos decisiones importantes en su vida; una de ella fue extraordinariamente buena y la otra fue terriblemente mala.

La decisión buena de Gedeón fue que reconoció a Dios como el Soberano de Israel: 22 Y los hombres de Israel dijeron a Gedeón: Reina sobre nosotros, tú y tus hijos, y también el hijo de tu hijo, porque nos has librado de la mano de Madián. 23 Pero Gedeón les dijo: No reinaré sobre vosotros, ni tampoco reinará sobre vosotros mi hijo; el Señor reinará sobre vosotros.
La segunda decisión fue desbasta-dora, el que luchó en contra de la idolatría, terminó promoviendo la idolatría e hizo que Israel se prostituyera en su incansable pecado de la idolatría: Por el hecho de que se le había mandado que ofreciera un sacrificio sobre la roca donde el ángel se le había aparecido, Gedeón concluyó que se le había designado para que oficiara como sacerdote. Sin esperar la aprobación divina, decidió proveerse de un lugar apropiado e instituir un sistema de culto semejante al que se practicaba en el tabernáculo. Gracias a la intensidad del sentimiento popular, no encontró dificultad alguna para realizar su proyecto. A pedido suyo le fueron entregados como su parte del botín de guerra todos los zarcillos de oro arrebatados a los madianitas. El pueblo también recogió muchos otros materiales valiosos, juntamente con las prendas de vestir ricamente adornadas de los príncipes de Madián. Del material que se obtuvo en esta forma, Gedeón hizo un efod y un pectoral que imitaban los usados por el sumo sacerdote. Su conducta resultó ser un lazo para él y su familia, así como para todo Israel. El culto ilícito indujo finalmente a mucha gente a abandonar por completo al Señor, y a servir a los ídolos. Después de la muerte de Gedeón, muchos, inclusive su propia familia, participaron en esta apostasía. El pueblo fue apartado de Dios por el mismo hombre que una vez había destruido su idolatría. {PP 537.5 Patriarcas y Profetas}
Gedeón vivió cuarenta años como juez de Israel y durante todo ese tiempo Israel vivió en paz, pero la historia se vuelve a repetir: 33 Y sucedió que al morir Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse con los baales e hicieron a Baal-berit su dios. 34 Y los hijos de Israel se olvidaron del Señor su Dios que los había librado de manos de todos sus enemigos en derredor;
ESPÍRITU DE PROFECÍA

Gedeón sintió profundamente su propia insuficiencia para la gran obra que se encontraba delante de él… El Señor no siempre elige hombres con talentos muy grandes para su obra, sino que selecciona a los que podrá usar mejor. Personas que podrían realizar un buen trabajo para el Señor pueden ser dejadas por un tiempo en la oscuridad, aparentemente ignoradas y sin ser empleadas por su Maestro. Pero si cumplen fielmente los deberes de su humilde posición, poniendo buena voluntad al trabajar y sacrificarse por él, a su tiempo él les confiará mayores responsabilidades.

Antes del honor, está la humildad. El Señor puede usar con más eficacia a los que son conscientes de su propia indignidad e ineficacia. Les enseñará a ejercitar el valor que proviene de la fe. Los hará fuertes uniendo la debilidad de ellos a su poder, y sabios uniendo la ignorancia de ellos con su sabiduría (Conflicto y valor, {CV}, p. 126).

Gedeón… Se llenó de asombro al oír que su ejército era demasiado grande. Pero el Señor veía el orgullo y la incredulidad que había en el corazón de su pueblo. Incitado por las conmovedoras exhortaciones de Gedeón, se había alistado de buena gana; pero muchos se llenaron de temor al ver las multitudes de los madianitas. No obstante, si Israel hubiera triunfado, aquellos mismos miedosos se habrían atribuído la gloria en vez de adjudicarle la victoria a Dios.

Gedeón obedeció las instrucciones del Señor, y con el corazón oprimido vió marcharse para sus hogares a veintidós mil hombres, o sea más de las dos terceras partes de su ejército…

El pueblo, esperando atacar inmediatamente al enemigo, fué conducido a la orilla del agua. Algunos tomaron apresuradamente un poco de agua en la mano, y la sorbieron mientras caminaban; pero casi todos se hincaron, y bebieron a sus anchas de la superficie del arroyo. Aquellos que tomaron el agua en la mano no fueron sino trescientos entre diez mil; no obstante, fueron elegidos, y al resto se le permitió volver a sus hogares.

El carácter se prueba a menudo por los medios más sencillos. Los que en un momento de peligro se empeñaban en suplir sus propias necesidades, no eran hombres en quienes se podía confiar en una emergencia. El Señor no tiene en su obra cabida para los indolentes y para los que suelen complacer el apetito. Escogió a los hombres que no permitieron que sus propias necesidades les hicieran demorar el cumplimiento del deber. No sólo poseían valor y dominio de sí mismos los trescientos hombres elegidos, sino que eran también hombres de fe. No los había contaminado la idolatría. Dios podía dirigirlos, y por su medio librar a Israel. El éxito no depende del número. Tanto puede Dios libertar por medio de pocos como de muchos. No le honra tanto el gran número como el carácter de quienes le sirven (Patriarcas y profetas, {PP}, pp. 592, 593).

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Martes 19 de enero // Lección 4____________________________

SANSÓN

Las líneas de batalla entre el bien y el mal se borronean en la historia de Sansón. Su vida comienza de una manera impresionante, con un anuncio del Ángel de Jehová de que iba a ser nazareo desde su nacimiento. El Ángel instruye a los padres de Sansón acerca de cómo prepararse para su bebé especial. La madre no tenía que beber alcohol o comer alimentos prohibidos (Juec. 13:4, 13, 14; ver también Lev. 11). Dios tenía planes especiales para Sansón; pero las cosas no resultaron tan bien como debería haber sido.

“Precisamente cuando llegaba a la edad viril, cuando debía cumplir su misión divina, el momento en que más fiel a Dios debería haber sido, Sansón se emparentó con los enemigos de Israel. No se preguntó si, al unirse con el objeto de su elección, podría glorificar mejor a Dios o si se estaba colocando en una posición que no le permitiría cumplir el propósito que debía alcanzar su vida. A todos los que tratan primero de honrarlo a él, Dios les ha prometido sabiduría; pero no existe promesa para los que se obstinan en satisfacer sus propios deseos” (PP 606).

Lee Jueces 14:1 al 4. ¿De qué modo usó Dios la debilidad de Sansón por las mujeres como una “ocasión contra los filisteos”? (vers. 4).

1 Y Sansón descendió a Timnat y vio allí a una mujer de las hijas de los filisteos. Cuando regresó, se lo contó a su padre y a su madre, diciendo: Vi en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos; ahora pues, tomádmela por mujer. Le respondieron su padre y su madre: ¿No hay mujer entre las hijas de tus parientes o entre todo nuestro pueblo, para que vayas a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Pero Sansón dijo a su padre: Tómala para mí, porque ella me agrada. Y su padre y su madre no sabían que esto era del Señor, porque El buscaba ocasión contra los filisteos, pues en aquel tiempo los filisteos dominaban a Israel. Jueces 14

Sansón encontró “ocasiones contra los filisteos” de diversas maneras, cada una como respuesta a desprecios personales. Primero mató a treinta hombres y les quitó su ropa para llevarla a la fiesta de bodas a fin de pagar una deuda (Juec. 14:19). Luego, destruyó sus cosechas cuando su esposa le fue dada a su mejor amigo (14:20; 15:1-5). Más tarde, Sansón mató a muchos como venganza porque los filisteos asesinaron a su esposa y al padre de ella (vers. 6-8). Después, cuando trataron de vengar este acto (vers. 9, 10), mató a mil hombres con la quijada de un asno (vers. 14, 15). Finalmente, derribó el templo de los filisteos y mató a tres mil de ellos por haberlo dejado ciego (16:21, 28, 30).

Este es un héroe con fallas. Parece que hay poco para imitar en Sansón, aunque está en la lista de Hebreos 11 (vers. 32) con algunos personajes más bien exaltados. Sin embargo, hay más en esta historia de lo que se ve a primera vista. Piensa en lo que Dios podría haber hecho con Sansón. ¿Qué puede hacer Dios con nosotros? ¿Cuánto más podríamos hacer si viviésemos a la altura de nuestro potencial?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Los israelitas, que no pudieron ser vencidos por las armas ni por los encantamientos de Madián, cayeron como presa fácil de las rameras. Tal es el poder que la mujer, alistada en el servicio de Satanás, ha ejercido para enredar y destruir las almas. “A muchos ha hecho caer heridos; y aun los más fuertes han sido muertos por ella”. Proverbios 7:26. Fue así cómo los hijos de Set fueron alejados de su integridad y se corrompió la santa posteridad. Así fue tentado José. Así entregó Sansón su propia fuerza y la defensa de Israel en manos de los filisteos. En esto tropezó también David. Y Salomón, el más sabio de los reyes, al que por tres veces se lo llamó amado de Dios, se convirtió en esclavo de la pasión y sacrificó su integridad al mismo poder hechicero. {PP 433.2 -Patriarcas y Profetas}

Fue muy insensato de parte de Sansón entrar en afectos con las hijas de los filisteos. Sansón aparte que era un israelita, pertenecía a la privilegiada orden de los nazarenos, la misma orden de Juan el Bautista y la misma orden a la que pertenecía Jesús. ¿Cómo era posible que un adorador de Dios, podía entablar una relación de amor con una adoradora de Dagón? 

Israel siempre fue una nación celebrada por sus finas, virtuosas y capacitadas mujeres; Israel fue la tierra de la sabia Abigail, de la heroica Débora, de la deslumbrante María, de la piadosa Ester y de la gloriosa Rut.  En cada hacienda del país y  casi en cada casa de la ciudad, existía una doncella consciente, trabajadora, honesta, piadosa y religiosa, donde Sansón hubiera podido encontrar la mujer ideal para su vida.

Era imposible encontrar en las hijas de los filisteos, una mujer virtuosa o sabia, o una mujer que sería una ayuda idónea para él, lo que Sansón vio fue nada mas lo que agradaba a sus ojos. Sansón eligió a su esposa, solamente guiado por sus ojos y gobernado por sus fantasías. La única explicación que Sansón dio a sus padres mientras estos trataban de disuadirlo fue: “Esta agradó a mis ojos”

Sin duda alguna la elección de esposa de Sansón, fue un chasco muy doloroso para sus padres. Desde joven, Sansón comenzó a mostrar la naturaleza  de sus pasiones bajas, que actuaban sobre él como un tirano. Tristemente la necedad y la fantasía de los jóvenes actúa en ellos como una ley suprema.

El enamoramiento de Sansón fue un enamoramiento ordinario, fue una infatuación, él vio a la joven y  simplemente le gustó. Los padres de Sansón estaban desconcertados con su decisión al tomar por esposa a una filistea, los filisteos eran enemigos nacionales de Israel, además el ángel dijo que Sansón liberaría a los Israelitas de los filisteos, ¿Cómo era posible que la liberación estuviera comenzando con una unión con el enemigo? Nuestro niño Sansón era nazareno, y no estaba supuesto a tocar nada impuro, y a pesar que él sabía muy bien eso, su deseo fue casarse con una pagana.

La ley hebrea expresaba claramente la prohibición para un hebreo el  casarse con un persona de otra nación que estuviera maldecida y condenada a la destrucción.  Hay que aclarar que los filisteos no eran cananeos, ellos eran descendientes de los egipcios, pero aun con todo eran extranjeros, tenían otra religión y por consiguiente otro dios, su dios era Dagón.

Sansón fue lo suficientemente sabio para pedir el consentimiento de sus padres en su matrimonio, pero no fue lo suficientemente sabio para seguir el consejo de sus padres en cuanto a su equivocada elección. Dios en su gran sabiduría permitió que Sansón siguiera las inclinaciones de sus deseos, para enseñar una lección a Sansón por su mala conducta y sus malas decisiones, ya que Sansón estaba empeñado en seguir los dictados de sus deseos. Esta historia no fue escrita como un modelo para que nosotros la imitemos.

Y su padre y su madre no sabían que esto era del Señor, porque El buscaba ocasión contra los filisteos, pues en aquel tiempo los filisteos dominaban a Israel. Este versículo ha traído mucha confusión a ciertos cristianos, ya que da a entender, que era Dios quien ponía en Sansón el deseo de contraer matrimonio con una filistea, solamente para encontrar un motivo para destruir al mundo filisteo

La prohibición de contraer matrimonio con un pagano no era parte de los diez mandamientos, sino que era parte de la ley ceremonial. En ninguna parte de la Biblia se nos informa que Sansón era una excepción a ésta ley, ni tampoco se nos informa que ésta ley estaba suspendida o abolida en los día de Sansón. Si Sansón era la excepción a ésta orden, Sansón se lo hubiera explicado a sus padres cuando estos los persuadían para que se apartara de su decisión, pero no fue así. Partiendo de éstos puntos, llegamos a la conclusión que Sansón actuó por su propia decisión en contra de las órdenes divinas. Dios al ver la terquedad y la mala decisión de Sansón, no le quedo otra que desautorizar esa unión, y usarla como el principio de la destrucción de los filisteos y la liberación de Israel.

Dios no puede inspirar a ningún hombre a que vaya en contra de sus propias leyes, Dios no puede invitar y ayudar a nadie a pecar.

La mayoría de los grandes, buenos y santos hombres  que han vivido en ésta tierra, han tenido serias debilidades. Dios quiere que sus hijos sean felices en ésta tierra, pero muchas veces nos encontramos con placeres tan inocentes, que terminan siendo nuestra perdición.

-Hay placeres o entretenimiento que nos manda a nuestros hogares nerviosos y como consecuencia no podemos dormir, cuando eso pasa es que hemos estado donde no deberíamos de haber estado.

-Hay placeres o entretenimientos que manda al hombre al día siguiente a sus trabajos, con los ojos rojos, bostezando, estúpidos y nauseabundos, son placeres equivocados para nuestras vidas.

-Hay  entretenimientos o placeres, que simplemente le repugnan al hombre después que los ha “disfrutado”

-Hay otros placeres que hacen gastar al hombre fuertes sumas de dinero, son placeres que empobrecen

-Hay otros placeres que siembran antipatía hacia la vida doméstica; ¿Cuántos hogares se han roto por placeres o entretenimientos pecaminosos?

Nuestros placeres y entretenimientos tiene como fin edificarnos; pero si nuestros placeres en vez de edificarnos, nos derrumban, entonces son placeres equivocados. Una de las maneras de darnos cuenta de nuestros placeres, es viendo el efecto que ese placer hace en nuestra salud.

28 Sansón invocó al Señor y dijo: Señor Dios, te ruego que te acuerdes de mí, y te suplico que me des fuerzas sólo esta vez, oh Dios, para vengarme ahora de los filisteos por mis dos ojos.

Humillación y debilidad es lo que sigue a todos aquellos que fallamos con nuestro pacto con Dios; la disciplina de la humillación es la única manera en la cual podemos recuperar nuestras fuerzas.

Sansón pronuncia una de las oraciones mas tristes que un gigante bíblico pudiera decir: te suplico que me des fuerzas sólo esta vezSansón estaba ciego y solo, y ahora percibe en su ceguedad que está al frente de la crema y la nata del mundo filisteo, ésta es la oportunidad para nuestro campeón de conseguir la victoria de Dios y de Israel, sobre Dagón y el pueblo filisteo. Ahora no confiesa que su fuerza reside en su cabello, ahora públicamente confiesa que sus fuerzas residen en Dios, y tan pronto como pide ayuda de Dios,  Sansón se vuelve a convertir en un héroe. Las fuerzas que perdió por su desobediencia, las recuperó por medio de la oración.

Esta oración no es el producto de la maldad o la venganza de un hombre, sino que es el producto de la fe y el celo por Dios, que en éste caso el nombre de Dios fue públicamente deshonrado por el mundo filisteo. Dios que no escucha la oración de pecado, no va a aplicar su omnipotencia sobre un hombre, que esté pidiendo una bendición de Dios, para hacer una obra de maldad.

No hay pecado que llene tan rápido de castigos a una persona, que el pecado de burlarse y de abusar de un siervo de Dios, aun si el siervo de Dios está sufriendo por sus mismas consecuencias. El edificio donde estaba Sansón y los principales de los filisteos fue derribado, no por las fuerzas naturales de Sansón, sino que por la omnipotencia de Dios. Sansón también murió entre los filisteos y murió encadenado, esa fue una fuerte reprensión en contra de su desobediencia, pero recordemos que también murió arrepentido.

Pobre Sansón, a pesar que  si pudo recuperar sus fuerzas, nunca pudo recuperar su vista. Las cicatrices de su desobediencia estaban presentes a pesar que ya había sido sanado.

Para aprender: Todos aquellos de nosotros que en algún momento de la vida  hemos caído y hemos roto la alianza y el pacto que teníamos con nuestro Dios,  nunca volveremos a ser lo que eramos antes, cuando nos arrepentimos y nos volvemos a Dios. Pero hay esperanzas para nosotros, ya que se da el caso; que las mas grandes victorias que Dios consigue en ésta tierra, casi nunca son con un hombre que no ha caído, las mas grandes victorias de Dios en ésta tierra, casi siempre son con un hombre que ha caído y  que ha sido restaurado.

Sin duda alguna Sansón se parece mucho a Jesucristo:

-Los dos fueron llamados y santificados desde el vientre de sus madres

-Los dos pertenecen a la orden nazarena

-Los dos fueron apartados para librar a su nación de manos de los enemigos

-Los dos hicieron todas las cosas usando solamente su fuerzas personales, sin ayuda y  casi sin armas

-Los dos hicieron mucho más en sus muertes, que en sus vidas

-Los dos destruyeron las fuerzas del mal y triunfaron sobre sus enemigos

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Sansón, ese poderoso hombre de valor, estaba bajo un solemne voto de ser nazareo durante toda la vida, pero al quedar cegado por los encantos de una mujer lasciva, quebrantó precipitadamente esa promesa sagrada. Satanás trabajó mediante sus instrumentos para destruir a este gobernante de Israel, a fin de que el misterioso poder que poseía no intimidara por más tiempo a los enemigos del pueblo de Dios. Fue la influencia de esa mujer audaz la que lo separó de Dios; los artificios de ella provocaron su ruina. Sansón dio a esa mujer el amor y el servicio que Dios demanda. Eso fue idolatría. Dejó de comprender completamente el carácter sagrado de Dios y de su obra, y sacrificó a una vil pasión la honra, la conciencia y todo lo que realmente vale (Comentario bíblico adventista, {2BC}, t. 2, p. 1001).

El éxito que se ha de obtener en esta vida, el éxito que nos asegurará la vida futura, depende de que hagamos fiel y concienzudamente las cosas pequeñas. En las obras menores de Dios no se ve menos perfección que en las más grandes. La mano que suspendió los mundos en el espacio es la que hizo con delicada pericia los lirios del campo. Y así como Dios es perfecto en su esfera, hemos de serlo nosotros en la nuestra. La estructura simétrica de un carácter fuerte y bello, se edifica por los actos individuales en cumplimiento del deber. Y la fidelidad debe caracterizar nuestra vida tanto en los detalles insignificantes como en los mayores. La integridad en las cosas pequeñas, la ejecución de actos pequeños de fidelidad y bondad alegrarán la senda de la vida; y cuando hayamos acabado nuestra obra en la tierra, se descubrirá que cada uno de los deberes pequeños ejecutados fielmente ejerció una influencia benéfica imperecedera (Patriarcas y profetas, {PP}, p. 620).

Por medio de Moisés Dios había presentado a su pueblo los resultados de la infidelidad. Al negarse a cumplir su pacto, se separaría de la vida de Dios; y la bendición de él ya no podría descansar sobre ese pueblo. A veces estas amonestaciones fueron escuchadas, y ricas bendiciones fueron otorgadas a la nación judía y por su medio a los pueblos que la rodeaban. Pero en su historia fué más frecuente que sus hijos se olvidaran de Dios y perdieran de vista el gran privilegio que tenían como representantes suyos. Le privaron del servicio que él requería de ellos, y privaron a sus semejantes de la dirección religiosa y del ejemplo santo que debían darles. Desearon apropiarse de los frutos del viñedo sobre el cual habían sido puestos como mayordomos. Su codicia los hizo despreciar aun por los paganos; y el mundo gentil se vió así inducido a interpretar erróneamente el carácter de Dios y las leyes de su reino (Profetas y Reyes, {PR}, p. 14).

Para la iglesia de Dios, que custodia su viña en la tierra hoy, resultan de un valor especial los mensajes de consejo y admonición dados por los profetas que presentaron claramente el propósito eterno del Señor en favor de la humanidad. En las enseñanzas de los profetas, el amor de Dios hacia la raza perdida y el plan que trazó para salvarla quedan claramente revelados. El tema de los mensajeros que Dios envió a su iglesia a través de los siglos transcurridos fué la historia del llamamiento dirigido a Israel, sus éxitos y fracasos, cómo recobró el favor divino, cómo rechazó al Señor de la viña y cómo el plan secular será realizado por un remanente piadoso en favor del cual se cumplirán todas las promesas del pacto…

Espere Israel en Dios. El Señor de la viña está ahora mismo juntando de entre los hombres de todas las naciones y todos los pueblos los preciosos frutos que ha estado aguardando desde hace mucho. Pronto vendrá a los suyos; y en aquel alegre día se habrá cumplido finalmente su eterno propósito para la casa de Israel. “Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la haz del mundo se henchirá de fruto” (Isaías 27:6. ) (Profetas y Reyes, {PR}, pp. 15, 16).

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Lección 4 // Miércoles 20 de enero__________________________

RUT

La historia de Rut no habla de vastos ejércitos enemigos que amenazaban al pueblo de Dios, sino de una familia moribunda que revive. Aunque incluye dos temas mayores –la destrucción de la creación de Dios y su pueblo amenazado–, Rut también habla del Gran Conflicto en el nivel personal, donde siempre se da la batalla.

No sorprende que la tierra de Judá haya sufrido hambrunas durante el tiempo de los jueces (Rut 1:1; Deut. 28:48; 32:24; ver también Juec. 17:6; 21:25). Esta era una señal de que el pueblo del Pacto había abandonado a Dios. El pecado y la rebelión habían reducido la tierra a un campo polvoriento y desierto, pero Dios “visitó” su tierra, y puso vida en ella “para darles pan” (Rut 1:6).

Cuando Elimelec, su esposa, Noemí, y sus dos hijos jóvenes fueron a Moab, lo hicieron porque querían un futuro. La tierra del enemigo dio un alivio temporario pero, con la muerte de su esposo y sus dos hijos, Noemí decidió volver a casa.

Lee Rut 1:8, 16 y 17. ¿Cuál es la importancia de que Rut quisiera ir con Noemí?

Y Noemí dijo a sus dos nueras: Id, volveos cada una a la casa de vuestra madre. Que el Señor tenga misericordia de vosotras como vosotras la habéis tenido con los muertos y conmigo. Rut 1

 16 Pero Rut dijo: No insistas que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17 Donde tú mueras, allí moriré, y allí seré sepultada. Así haga el Señor conmigo, y aún peor, si algo, excepto la muerte, nos separa. Rut 1

Rut era de una nación enemiga que varias veces había tratado de destruir a Israel; pero ella eligió identificarse con el pueblo de Noemí y adorar a su Dios. Además, ella halló favor a los ojos de su pueblo adoptivo, no solo en Booz (Rut 2:10) sino también en quienes la conocieron (vers. 11). Booz tenía la confianza de que ella había encontrado favor a los ojos de Dios (vers. 12) y, llevando su admiración más adelante, estuvo de acuerdo en casarse con ella (Rut. 3:10, 11).

Había un pariente más cercano que Booz, el cual tenía derecho a ser el primero en reclamar las tierras del muerto, si se casaba con Rut. Sin embargo, a este pariente no le interesaba tener otra esposa porque le complicaba sus planes financieros (Rut 4:6). En este momento, la asamblea de testigos bendijo a Rut, asemejándola a las grandes mujeres de la historia de Israel (vers. 11, 12), lo que se cumplió cuando llegó a ser una ascendiente del Mesías (vers. 13, 17; Mat. 1:5, 6).

Es una historia del tipo “vivieron felices para siempre”. En la Biblia no hay muchas de esas; tampoco hay muchas en la vida real. Sin embargo, aquí podemos ver cómo, a pesar del ir y venir de la vida, al final la voluntad de Dios prevalecerá; y esas son buenas nuevas para todos los que lo aman y confían en él.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Habían dos ciudades llamadas Belén en Israel, una era Belén de Galilea que estaba en las tierras de Zabulón, y la otra era Belén de Judá que estaba cerca de Jerusalén; por ésta razón la Biblia siempre diferencia la una de la otra, llamando a la mas conocida; “Belen de Judá” Debido  a que Belén de Judá está extremadamente cerca de Nazareth, los historiadores creen que la ciudad del nacimiento de Jesús fue Belén de Judá y esto está en armonía con el libro de Mateo y de Lucas, donde dice que José y María venían de Galilea a Belén de Judá, y fue allí donde nació Jesús.

Belén de Judá, era la ciudad donde vivía Elimelec, esposo de Nohemí. El nombre BELÉN significa “CASA DEL PAN” y esto es por la fertilidad de las tierras de Belén. Había hambre en Israel, y ni siquiera en “casa del pan” se podía encontrar pan.  Esto hizo que Elimelec y su esposa Nohemí, tomaran a sus dos hijos; Mahlón y Quelión a vivir a tierra de Moab.

El nombre de Elimelec significa: “Mi Dios es Rey”; el nombre Nohemí significa “llena de gracia”; el nombre de Mahlon significa “sin fuerzas”; y el nombre Quelión significa “lento o flojo” Los nombres de los judíos, están llenos de significados; y muchos eruditos de la Biblia, consideran que estos nombres fueron puestos a estos muchachos por sus condiciones físicas, y una prueba de ésta teoría, es que los dos murieron a temprana edad, llegándose a creer que los dos eran enfermos de nacimiento.

En los tiempos antiguos los padres acostumbraban a poner nombres a sus hijos de acuerdo a las circunstancias o a las cosas peculiares de sus hijos, o de acuerdo a la esperanza de lo que ellos deseaban que sus hijos llegaran a ser. Por ejemplo el primer hijo de Isaac le llamaron Esaú, por que era color rojo; Moisés llamó a su primer hijo Jersón diciendo: “Peregrino he sido en tierra extraña”. En estos días, la mayoría de los padres le ponen nombre a sus hijos, sin consultar lo que significa el nombre, basándose mas en el sonido que en el significado. El gran escritor norteamericano Shakespeare dijo: “La influencia de los nombres en la formación del carácter es probablemente mucho mas profunda de lo que uno se imagina, y se merece una atención especial de parte de los padres antes de aplicar el nombre a un niño. Todo niño debería ser enseñado de las circunstancias y del porqué ellos llevan nombre de buenos hombre o  buenas mujeres que vivieron en el pasado, esto crea en la mente del niño, una obligación inconsciente de imitar y de perpetuar las virtudes de esos grandes personaje”

De Elimelech aprendemos varias lecciones; la primera lección que aprendemos es que la posición del humano puede cambiar de un momento a otro. Una persona rica y respetada entre los vecinos y amigos, de un día para otro  puede perder todo, y la persona se puede convertir en un pobre y pordiosero.

La segunda lección que tendríamos que aprender es a no perder la compostura y la paciencia ante la adversidad y el descontento. Tenemos que tener cuidado de no tomar decisiones precipitadas que van hacer un cambio brusco en nuestras vidas, y nos pueden afectar tanto en nuestros hábitos como en nuestras conexiones.

La tercera lección que aprendemos todos los padres, es que nuestros hijos pueden ser tomados de nuestro lado sin previo aviso. Y la cuarta lección la aprendemos de Nohemí, es que ante la soledad, la tristeza y la aflicción, su resolución fue regresar a la tierra de Jehová.  El único y verdadero refugio ante la adversidad se encuentra en la presencia de Dios.

Acompañar a un ser querido hasta las fronteras, parecía ser una costumbre en los tiempos de Nohemí. Nohemí forzó a sus nueras a regresar a su tierra y a sus dioses, y especialmente mencionó que regresaran a las casas de sus madres. En esos tiempos las casas o las tiendas eran divididas y la madre ocupaba una parte de la casa, apartada de su esposo, además era la costumbre de esos tiempos que la madre tomará a su hija a su apartamento, si éstas enviudaban. La madre es el símbolo del cuidado y la ternura, ellas son mas afectivas a los hijos que los padres, ellas toman el tiempo para conversar especialmente con sus hijas, Nohemí mandó a sus nueras a sus madres, ya que ellas eran las personas correctas para ayudar a estas jóvenes viudas, en el momento de crisis que estaba atravesando.

Nohemí parece ser una mujer de piedad y de fe, ella despidió a sus nueras con una oración. Aprendemos de ésta narración, que es bueno que cada vez un amado parta de nuestro lado, tendríamos que despedirlo con una bendición para el camino: Que el Señor tenga misericordia de vosotras como vosotras la habéis tenido con los muertos y conmigo.”

Nohemí hizo bien en forzar a sus nueras a regresar a Moab. Quizás nos pongamos a pensar que Noemí hubiera hecho mucho mejor si les hubiera insistido en que la acompañaran a Israel, esa podía haber sido una oportunidad para que ellas se separaran totalmente de la idolatría y que que se convirtieran al Dios de Israel de una vez por todas. Sin ningún duda ese era el deseo de Nohemí, pero ellas hubieran ido posiblemente en contra de su voluntad. Poco se gana cuando forzamos a nuestros amigos a practicar la religión que nosotros profesamos, la religión nunca se impone por la fuerza, nuestro deber es predicar a Cristo y es el Espíritu Santo quien se encarga de hacer la obra.

“Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

“Fuerzalos a entrar” significa no aceptar las escusas de sus malas vidas, de sus pobrezas, des su pasado o de sus desilusiones, sino ayudar al in-converso a sobrepasar esos obstáculos y complejos, para poder recibir en Cristo,  una vida mejor.

“Fuerzalos a entrar” significa usar el amor de un humano para otro, ante el amor, hasta el corazón mas duro se ablanda

“Fuezalos a entrar”  no es la forma que usaba Saulo de Tarso, si no la forma que usaba el apóstol Pablo: Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción. 2 Timoteo 4: 2

Cuando forzamos incorrectamente a una persona para que acepte el evangelio, conseguimos dos cosas: Que la persona se vuelva un  fanático religioso o que la persona sea hipócrita,  pero nunca conseguimos una verdadera conversión.

Si las nueras deseaban ir con Nohemí a Israel, ellas lo tenían que hacer por su propia decisión, y eso fue precisamente lo que hizo Rut. Ante la insistencia de su suegra en hacerla volver a Moab, la resolución de Rut fue mas grande de mantenerse al lado de ella. El amor de Rut por Nohemí, fue tan grande que escogió mejor vivir con su suegra que con su madre. Las palabras de Rut a Nohemí, se convirtieron en una de las expresiones mas conocidas por el mundo religioso en todos los tiempos: Pero Rut le respondió: “No insistas en que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, yo iré, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios” (Versión: La Nueva Biblia de los Hispanos)

Rut la  moabita,  tuvo el privilegio de ser incluida por Dios en la gran y privilegiada familia Mesiánica, de su boda con Booz nació Obed, de Obed nació Isaí,  de Isaí nació el rey David, de David Salomón  y así continua una lista de reyes de Israel y de Judá, hasta que 1270 años mas tarde, en la generación 28, nació el Mesías, el Salvador del mundo. 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los hijos de Israel habían de ocupar todo el territorio que Dios les había señalado. Habían de ser desposeídas las naciones que rechazaran el culto y el servicio al verdadero Dios. Pero el propósito de Dios era que por la revelación de su carácter mediante Israel, los hombres fueran atraídos a él. A todo el mundo se le dio la invitación del Evangelio. Por medio de la enseñanza del sistema de sacrificios, Cristo había de ser levantado delante de las naciones, y habían de vivir todos los que lo miraran. Todos los que, como Rahab la cananea, y Rut la moabita, se volvieran de la idolatría al culto del verdadero Dios, habían de unirse con el pueblo escogido. A medida que aumentara el número de los israelitas, éstos habían de ensanchar sus fronteras, hasta que su reino abarcara el mundo.

Dios deseaba colocar todas las naciones bajo su gobierno misericordioso. Deseaba que la tierra se llenara de gozo y paz. Creó al hombre para la felicidad, y anhela llenar el corazón humano con la paz del cielo. Desea que las familias terrenales sean un símbolo de la gran familia celestial (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, pp. 232, 233).

En las leyes dadas a Israel, hay una hermosa ilustración de la relación de Cristo con su pueblo. Cuando por la pobreza un hebreo había quedado obligado a separarse de su patrimonio y a venderse como esclavo, el deber de redimirle a él y su herencia recaía sobre el pariente más cercano. Así también la obra de redimirnos a nosotros y nuestra herencia, perdida por el pecado, recayó sobre Aquel que era pariente cercano nuestro. Y a fin de redimirnos, él se hizo pariente nuestro. Más cercano que el padre, la madre, el hermano, el amigo o el amante, es el Señor nuestro Salvador. “No temas—dice él,—porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Porque en mis ojos fuiste de grande estima, fuiste honorable, y yo te amé: daré pues hombres por ti, y naciones por tu alma”.

Cristo ama a los seres celestiales que rodean su trono; pero ¿qué explicará el gran amor con que nos amó a nosotros? No lo podemos comprender, pero en nuestra propia experiencia podemos saber que existe en verdad. Y si sostenemos un vínculo de parentesco con él, ¡con qué ternura debemos considerar a los que son hermanos y hermanas de nuestro Señor! ¿No debiéramos estar listos para reconocer los derechos de nuestra relación divina? Adoptados en la familia de Dios, ¿no honraremos a nuestro Padre y a nuestra parentela? (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 294).

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Jueves 21 de enero // Lección 4_____________________________

SAMUEL

¿Qué tiene que ver el comienzo del libro de Samuel con el Gran Conflicto? No hay una amenaza obvia al orden creado, ni grandes ejércitos en las fronteras; el ataque del mal es más sutil, pero no menos real.

Lee 1 Samuel 2:12 al 15. ¿De qué modo se revela en estos tristes versículos la realidad del bien versus el mal?

12 Los hijos de Elí eran hombres indignos; no conocían al Señor 13 ni la costumbre de los sacerdotes con el pueblo: cuando algún hombre ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote con un tenedor de tres dientes en su mano mientras se cocía la carne, 14 lo introducía en la cazuela, la olla, la caldera o el caldero, y todo lo que el tenedor sacaba, lo tomaba el sacerdote para sí. Así hacían en Silo con todos los israelitas que allí iban. 15 Asimismo, antes de quemar la grosura, el criado del sacerdote venía y decía al hombre que ofrecía sacrificio: Da al sacerdote carne para asar, pues no aceptará de ti carne cocida, sino solamente cruda. 1 Samuel 2

“Pero aunque [Elí] había sido nombrado para que gobernara al pueblo, no regía bien su propia casa. Elí era un padre indulgente. Amaba tanto la paz y la comodidad que no ejercía su autoridad para corregir los malos hábitos ni las pasiones de sus hijos. Antes que contender con ellos, o castigarlos, prefería someterse a la voluntad de ellos, y cedía en todo” (PP 621).

En contraste con ellos, vemos a un niñito vestido como un sacerdote (1 Sam. 2:18, 19) quien, como Jesús, “seguía creciendo y ganándose el aprecio del Señor y de la gente” (vers. 26, NVI; Luc. 2:52). Este Samuel llegó a ser un líder fuerte y fiel en Israel. “Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, se dio cuenta de que el Señor había confirmado a Samuel como su profeta” (1 Sam. 3:20, NVI).

Sin embargo, esto no significa que todo iba bien. La Nación afrontaba una invasión filistea y los dos hijos de Elí fueron muertos; los filisteos capturaron el Arca de Dios; y Elí, de 98 años, murió cuando oyó las noticias (1 Sam. 4:14-18).

Lo triste es que Samuel enfrentó el mismo problema que Elí: hijos que no siguieron en sus pasos de fidelidad y lealtad (1 Sam. 8:1-7).

Samuel marcó un punto de transición en la historia del pueblo de Dios. Fue el último de los jueces y una figura clave en el desarrollo del Gran Conflicto. Su influencia estabilizadora guió al pueblo en un momento crítico. Aunque Dios no depende de dinastías humanas, es una lástima que los hijos de Samuel no siguieran sus pisadas. Como resultado de la apostasía de ellos, los ancianos demandaron un rey; lo que no fue el paso mejor, según reveló la historia de los siglos posteriores.

Más allá de que nuestra vida de hogar sea buena o mala, somos responsables por a quién servimos en el Gran Conflicto. Sean cuales fueren los errores que hayamos cometido, ¿por qué debemos recordar que hoy, ahora, es el mejor momento para arreglar las cosas con Dios? Mañana podría ser demasiado tarde, pero no hoy.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La lección de éste día está enfocado la rebelión existente en los hijos de los dirigentes de la iglesia. Eli no pudo dominar a sus hijos, ni corregirlos, ni castigarlos, y como resultado, Dios se encargó de la corrección de ellos, quitándoles la vida.  Samuel por el otro lado es un niño muy bien gobernado, muy bien educado, fiel siervo de Dios, un gran líder por toda su vida, la Biblia no le culpa de ningún error o pecado, pero en realidad él es el último juez de Israel, ya que Samuel tampoco pudo educar a sus hijos,  y a su muerte, los hijos de Samuel eran tan inútiles, espiritualmente hablando, que no pudieron seguir los pasos de su padre en el campo espiritual, ni tampoco en el liderazgo de la Israel.

La Escuela Sabática mundial, está tratando de decir en el estudio de éste día, que parte de la rebelión en contra de Dios, se ha encontrado y se encuentra en los hijos de los dirigentes de nuestra iglesia, especialmente en los  hijos de los pastores de  nuestra denominación.

Ese es uno de los misterios que siempre ha pasado en la historia de éste mundo, el poder contemplar que los pastores de nuestras iglesias, no pueden gobernar a sus hijos de la manera que Dios demanda. Muchas veces se les escucha pronunciar escusas desde el púlpito, pidiendo la comprensión a la iglesia, por el mal comportamiento de sus muchachos. Por supuesto que para todo existe la excepción, y recordemos que éste mal cambia drásticamente de acuerdo a la idiosincrasia de las naciones; pero por linea general los ministros de nuestras iglesias sufren de éste descalabro espiritual, que hace tanto daño a la iglesia. Es muy difícil de explicar por que a veces los hombres consagrados a Dios, llegan a tener hijos tan mundanos. 

Realmente Ana, la madre de Samuel, era una mujer de fe, por la fe de ella, fue que Dios le entregó a Samuel y la fe de ella permitió entregar a ésta criatura a un hombre como Elí. La fama de los hijos de Elí, corría por toda la nación y se requería de valor y fe dejar a Samuel que era prácticamente un bebe, al cuidado de un hombre que tenía la fama de crecer hijos insubordinados. Los hijos de Elí cruzaban la linea de la in-subordinación, ellos realmente residían en el campo de la maldad y muy cerca de la criminalidad. Los pecados mayores de Ofni y Fines, eran la glotonería, la ambición y la lascivia.

El corazón y el alma de la religión son destruidas, cuando el hombre es conducido a creer que sus obligaciones religiosas consisten solamente  en creer en ciertas doctrinas, cuidar de su comportamiento externo, pagar lo que se le debe a Dios y asistir a los cultos religiosos regularmente. Este pensamiento conduce al hombre a creer que la justicia, la misericordia y la verdad no tiene nada que ver con su servicio religioso.

Ofni y Fines desarrollaron su  espíritu rapaz precisamente en las fiestas de los sacrificios, ellos desarrollaron su desenfreno sexual allí en la misma entrada de la iglesia. Ofni y Fines son la viva representación del clero mundanal y ambicioso, que han existido en la iglesias,  desde que la religión comenzó en éste mundo.

La ley mosaica definía muy claramente las parte del sacrificio que se le tenía que entregar al sacerdote y estas partes era el pecho y la pierna derecha del animal. En Levíticos 7 leemos:

34 “Pues yo he tomado de los hijos de Israel, de los sacrificios de sus ofrendas de paz, el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la contribución, y los he dado al sacerdote Aarón y a sus hijos, como su porción para siempre de parte de los hijos de Israel. 35 “Esta es la porción consagrada a Aarón y la porción consagrada a  sus hijos de las ofrendas encendidas para el Señor, desde el día en que él los presentó para ministrar como sacerdotes al Señor.

Además la ley mosaica definía con toda claridad que hacer con la grasa del animal, en Levíticos 7 leemos lo siguiente:

22 Después habló el Señor a Moisés, diciendo: 23 Habla a los hijos de Israel y diles: “Ninguna grasa de buey, ni de cordero, ni de cabra, comeréis. 24 “La grasa de un animal muerto y la grasa de un animal despedazado por las bestias podrá servir para cualquier uso, mas ciertamente no debéis comerla. 25 “Porque cualquiera que coma grasa del animal del cual se ofrece una ofrenda encendida al Señor, la persona que coma será cortada de entre su pueblo. 26 “Y no comeréis sangre, ni de ave ni de animal, en ningún lugar en que habitéis. 27 “Toda persona que coma cualquier clase de sangre, esa persona será cortada de entre su pueblo.”

Interesante-mente la Biblia dice que la grasa quemada a Dios era un olor grato para él. Realmente la grasa quemada de un animal no es olor grato para el hombre, al contrario es un olor repugnante.  Todo sacrificio que una persona llevaba a Dios, la persona tenía que pasar el tedioso y complicado proceso de separar la grasa del animal. Una vez la grasa estaba separada del animal, entonces  era quemaba  por el sacerdote, y eso de acuerdo a la Biblia era un olor grato para Dios. La grasa quemada representaba el pecado, para el hombre era y es repugnante por que representa el fétido olor que el pecado produce en nuestras vidas, pero para Dios era olor grato, por que representaba la decisión del hombre de separarse del pecado y la decisión del hombre de eliminar el pecado de su vida. Ese simbolismo era lo que le fascinaba a Dios, poder contemplar al hombre removiendo la grasa del animal y poderlos contemplar quemando la grasa del animal, que era el símbolo del pecado.

El que sacrificaba se presentaba ante el sacerdote con el pecho y la pierna, y la grasa ya separada del animal. El sacerdote quemaba la grasa del animal en el altar, y tomaba el pecho y la pierna derecha en sus manos y lo mecía en frente de Dios, a eso se le llamaba la ofrenda mecida. Después de haber mecido la ofrenda en frente de Dios, que era como un acto de presentación y de agradecimiento a Dios, entonces el sacerdote tomaba posesión de su porción.
Los hijos de Elí estaban insatisfechos con el pecho y la pierna derecha que Dios había asignado para los sacerdotes; ellos aparte de tomar la porción que les correspondía tomaban por la fuerza partes de animal, que no era para ellos. 

En éste acto Ofnis y Fines cometían doble pecado; el primer pecado era mandar al siervo a interrumpir la preparación del sacrificio y cometer el pecado del robo. El segundo pecado era un insulto a Dios al demandar las parte que aun no habían sido consagradas a Dios, la carne todavía estaba cruda, estaba en proceso de coserse.  Este pecado les costo la vida a los dos.

Mientras Samuel crecía en gracia y en estatura, conseguía el respeto del pueblo y también conseguía la aprobación de Dios, los hijos de Elí crecían en la maldad  y en la deshonra. El Señor estaba complacido con Samuel, le entregaba pequeñas monedas de aprobación y bendición, Samuel era una delicia a los ojos de Dios. Así creció,  así vivió y así murió. Grande profeta, fiel siervo, justo juez, pero no aprendió de los errores de Elí, Samuel siguió los pasos de Elí y como consecuencia el pueblo pidió rey para Israel, eliminando de esa manera el gobierno teocrático que Dios había establecido en Israel por medio de los jueces: Desde los tiempos de Josué, jamás había sido administrado el gobierno con tanta sabiduría y éxito como durante la administración de Samuel. Investido por la divinidad con el triple cargo de juez, profeta y sacerdote, había trabajado con infatigable y desinteresado celo por el bienestar de su pueblo, y la nación había prosperado bajo su gobierno sabio. Se había restablecido el orden, se había fomentado la piedad, y el espíritu de descontento se había refrenado momentáneamente; pero con el transcurso de los años el profeta se vio obligado a compartir con otros la administración del gobierno, y nombró a sus dos hijos para que lo ayudaran. Mientras Samuel continuaba desempeñando en Ramá los deberes de su cargo, los jóvenes administraban justicia entre el pueblo en Beer-seba, cerca del límite meridional del país. {PP 592.1 – Patriarcas y Profetas}

Con el consentimiento unánime de la nación, Samuel había dado cargo a sus hijos; pero no resultaron dignos de la elección hecha por su padre. Por medio de Moisés, el Señor había dado instrucciones especiales a su pueblo para que los gobernantes de Israel juzgaran con rectitud, trataran con justicia a la viuda y al huérfano, y no recibieran sobornos de ninguna clase. Pero los hijos de Samuel “se dejaron llevar por la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho”. Los hijos del profeta no acataban los preceptos que él había tratado de inculcarles. No imitaban la vida pura y desinteresada de su padre. La advertencia dirigida a Elí no había ejercido en el ánimo de Samuel la influencia que debió haber ejercido. Él había sido, hasta cierto grado, demasiado indulgente con sus hijos, y los resultados eran obvios en su carácter y en su vida. {PP 592.2 – Patriarcas y Profetas}
La injusticia de estos jueces causó mucho desafecto, y así proporcionó al pueblo un pretexto para insistir en que se llevara a cabo el cambio que por tanto tiempo había deseado secretamente. “Entonces todos los ancianos de Israel se reunieron y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: “Tú has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, danos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones”. Véase 1 Samuel 8-12. {PP 593.1 – Patriarcas y Profetas}

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“Y el joven Samuel iba creciendo, y adelantando delante de Dios y delante de los hombres.” Aunque Samuel pasaba su juventud en el tabernáculo dedicado al culto de Dios, no estaba libre de influencias perversas ni de ejemplo pecaminoso. Los hijos de Elí no temían a Dios ni honraban a su padre; pero Samuel no buscaba la compañía de ellos, ni tampoco seguía sus malos caminos. Se esforzaba constantemente por llegar a ser lo que Dios deseaba que fuese. Este es un privilegio que tiene todo joven. Dios siente agrado cuando aun los niñitos se entregan a su servicio (Patriarcas y profetas, {PP}, pp. 618, 619).

Al trabajar por vuestros hijos, valeos del gran poder de Dios. Confiad vuestros hijos al Señor en oración. Obrad por ellos fervorosa e incansablemente. Dios oirá vuestras oraciones y los atraerá a sí mismo. Luego, en el último gran día, podréis presentarlos a Dios diciendo: “He aquí, yo y los hijos que me dió Jehová.”

Cuando Samuel reciba la corona de gloria, la mecerá delante del trono para rendir honor, y reconocerá con gozo que las lecciones que su madre le dió fielmente por los méritos de Cristo le coronaron de gloria inmortal.

Nunca apreciará el mundo la obra de los padres prudentes, pero cuando sesione el juicio y se abran los libros, esa obra se verá como Dios la ve y será recompensada delante de hombres y ángeles. Se verá que un hijo criado fielmente fué una luz en el mundo. Velar sobre la formación del carácter de ese hijo costó lágrimas, ansiedad y noches de insomnio, pero la obra se hizo sabiamente, y los padres oyen al Maestro decir: “Bien, buen siervo y fiel” (El hogar cristiano, {HC}, pp. 485,486).

La gran debilidad de la Iglesia ha sido la dependencia del hombre. Los hombres han deshonrado a Dios por no apreciar su suficiencia, por codiciar la influencia de los hombres. Israel se debilitó por la misma causa. El pueblo quería ser igual a las demás naciones del mundo, de modo que exigieron un rey. Decidieron ser guiados por un poder humano visible, en vez del poder divino, que era invisible, el cual los había dirigido y guiado hasta entonces, y les había dado la victoria en las batallas. Efectuaron sus propias elecciones y como resultado se produjo la destrucción de Jerusalén y la dispersión de la nación.

No podemos confiar en ningún hombre, no importa cuán ilustre y encumbrado sea, a menos que tenga su confianza firme y definitivamente anclada en Dios (Testimonios para la iglesia, {6TI}, t. 6, p. 252).

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Lección 4 // Viernes 22 de enero____________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: La Biblia no pasa por alto los pecados humanos. ¿Cómo podría hacerlo y, al mismo tiempo, retratar con exactitud el estado de la humanidad? Una descripción aguda del mal humano se encuentra en 1 Samuel 2:12 al 25, cuando los hijos de Elí se presentan en contraste con el joven Samuel. 1 Samuel 2:12 dice: “Los hijos de Eli eran hombres impíos (“hijos de Belial”, VM); y no tenían conocimiento de Jehová”. Nota el contraste: la descendencia desempeñaba una función importante en la vida bíblica, y ahora “los hijos de Elí” son “hijos de Belial”. Belial es una palabra rica, usada en diversas formas y contextos, casi siempre negativos. Se relaciona con el hebreo bl y bli, que significan “no” o “sin”. Belial significa “sin valor”, “sin utilidad”. Otros hombres en la Biblia fueron llamados “hijos de Belial” (2 Crón. 13:7, VM; 1 Rey. 21:13, VM). En Proverbios 6:12, se los iguala con los inicuos o impíos (VM). (En otras literaturas del antiguo Cercano Oriente, Belial es otro nombre para Satanás mismo.) Casi cada vez que se usa la palabra en la Biblia, aparece con sentido negativo. Los seres humanos, creados a la imagen de Dios, fueron creados con un propósito; y no obstante, de acuerdo con la Biblia, estos hombres eran “hijos de inutilidad”. ¡Qué desperdicio de vidas! O somos del Señor, haciendo algo con sentido y propósito para él, o somos, al final, inútiles. Esto tiene sentido, considerando que toda nuestra existencia y el propósito para la vida solo provienen de él.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. La Biblia lo deja claro: no hay término medio en el Gran Conflicto: estamos o de un lado o del otro, o del lado de Cristo o del de Satanás. No obstante, la vida no siempre se desarrolla con un contraste tan claro y agudo. A veces no estamos seguros de cuál es la decisión correcta y cuál es la equivocada; y también enfrentamos dilemas morales. No siempre es fácil determinar qué hacer. ¿Cuáles son algunas maneras en las que podemos buscar criterios que nos ayuden a tomar decisiones correctas cuando, a veces, no es fácil saber cuál es ella?
  2. ¿Te asquearon de alguna forma personas a quienes has admirado? Al mismo tiempo, ¿de qué modos tal vez has desilusionado a quienes te admiraban? ¿Qué aprendiste de estos incidentes acerca de la fe, la confianza, la gracia y la fragilidad humana?

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Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2015

11 pensamientos en “LECCIÓN 4 – CONFLICTO Y CRISIS: LOS JUECES – PARA EL 23 DE ENERO DE 2016

  1. QUE DIOS LOS BENDIGA

  2. Hola , muchas gracias por la escuela sabatica , y Dios siga bendiciendo este gran ministerio .
    Necesito recibir nuevamente las matutinas por mi cambio de número telefónico ya no las recibo , que debo hacer ?
    Quedo atenta a su información , gracias hnos por este material .
    Mi nuevo fono 56981629035.

  3. Bendiciones hnos muchas bendiciones …..la manera en como ayudan a la congregacion con el estudio semanal de la leccion es sumamente beneficioso …….les agradesco el poderme permitir el uso de este maravilloso material q el senor les multuplique sus esfuerzos por el crecimiento espiritual de la fe cristiana ……..bendiciones

  4. Si sabemos donde vamos a pasar la eternidad. Lo pasaremos aqui en la tierra, cuando sea hecah nueva

    • Hermano Adán por favor provea el texto, donde declara esa posición. Por lógica, podemos llegar a creer eso, que por ser nosotros somos “oriundos” de la tierra, la vamos a pasar en la tierra. Solo recuerde que nuestra lógica la mayoría de veces no va de acuerdo con la lógica de Dios.
      Hay viarias cosas que tiene que tener en consideración:
      1-No hay un texto que declare donde vamos a pasar la eternidad
      2- Jesucristo dijo en la Biblia, con quien pasaremos la eternidad, pero él no dijo donde la pasaremos.
      3-La tierra es un planeta mas, entre muchísimos planetas habitados, las 99 ovejas que Jesús dejó para buscar la que se había perdido, se refiere al pecador individual, pero también se refiere a nuestra planeta, como lo estudiamos la semana pasadas. Por lo tanto quiere decir que Jesús tiene muchos negocios que llevar a cabo con los demás planetas habitados. “para que donde yo estoy, vosotros también estéis”
      4- ¿por que será que no lograremos terminar de construir nuestra casa de campo aquí en la tierra por la eternidad? ¿Será por que la mayoría de tiempo la pasaremos viajando?
      Hermano Adán, todo esto es solo para escudriñar las Escrituras, y saber mas de ella y de Dios. Posiblemente usted tenga razón, posiblemente no. Lo importante es llegar a estar con Cristo, una vez logrando ese objetivo, pueda ser que se nos de la programación para el milenio, para un millón de años, para diez millones, o para 100, o para 1000 millones de años; pero no creo que se nos den la programación de la eternidad, esa solo le pertenece a Dios, por su omnisapiencia.
      Espero conocerlo en esos 7 días de viaje al cielo.
      Tony Garcia

  5. Date: Sat, 16 Jan 2016 20:00:22 +0000 To: p.goncarr@outlook.com

  6. hola,..tengo una duda .¿quien produjo la victoria para Israel a pesar de su indignidad?

  7. hola. tengo una duda ¿Quién produjo la victoria para Israel a pesar de su indignidad?

    • Hermano Ángel, nos encantaría que nos formulara bien la pregunta. En la lección de ésta semana hubieron tres guerras; ¿De cual de todas ellas habla usted?; además nos habla de la indignidad ¿Indignidad de quién? Por favor escribanos de nuevo, y háganos saber con mas claridad su pregunta.
      Gracias

  8. Gracias y bendiciones para ustedes queridos pastores en especial el mio y de mis hermanos de la iglesia,por la lección de e.sabática de cada semana dios los bendiga.

  9. Doy gracias a Dios primero y segundo a estos varones de Dios al dirigir estas lecciones tan objetivas, los felicito, muy bien dirigidas, me he gozado estudiándolas y me han ayudado a crecer mas en conocimiento y carácter y le pido al Sr. Que los siga utilizando es mi deseo y oración

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